Novena a la Virgen Desatanudos

Ilustración en estilo óleo de una mujer que reza de rodillas ante un altar de casa con un cuadro de la Virgen que desata una cinta blanca, sosteniendo en sus manos una cinta con varios nudos

La novena a la Virgen Desatanudos son nueve días de oración en los que confiamos a la Virgen María un "nudo" de nuestra vida, un problema que no sabemos resolver, para que ella lo lleve a su Hijo. Cada día se reza el acto de contrición, el santo rosario con una lectura de la Biblia en medio y una oración final a la Virgen. Puede rezarse en cualquier época del año.

La novena a la Virgen Desatanudos es una oración de nueve días en la que ponemos en manos de la Virgen María un nudo de nuestra vida, un problema que se enreda más cuanto más tiramos de él, para que ella lo lleve a su Hijo. Hay problemas que no son uno solo, sino una maraña: un matrimonio que se enfrió, un hijo lejos de Dios, una deuda que crece, un rencor que no se va, una adicción. Esta devoción nos enseña a entregar la maraña entera a nuestra Madre, que la presenta a Jesús. Aquí explicamos de dónde viene, cómo se reza cada día y qué leer en cada uno de los nueve días.

Retablo barroco de la Virgen María con vestido rojo y manto azul, de pie sobre la luna y la serpiente, que desata los nudos de una cinta blanca sostenida por dos ángeles, con la paloma del Espíritu Santo arriba y querubines alrededor
El cuadro original de María Desatanudos, pintado hacia 1700, probablemente por Johann Georg Melchior Schmidtner, para la iglesia de San Pedro am Perlach, en Augsburgo. ⓘMaría Desatanudos (Maria Knotenlöserin)

¿Qué es la novena a la Virgen Desatanudos?

Una novena es una oración perseverante: durante nueve días seguidos pedimos una misma gracia, como los apóstoles y María, que oraron juntos en el cenáculo desde la Ascensión hasta Pentecostés. La novena a la Virgen Desatanudos sigue un esquema sencillo, el que difundieron los libritos de esta devoción en Argentina y Brasil y que hoy se reza en toda América: el acto de contrición, el santo rosario con una meditación en medio y una oración final a la Virgen.

No es una fórmula mágica ni un trato con el cielo. Es un acto de confianza. Algunos nudos se aflojan en nueve días. Otros tardan años, y algunos se deshacen de una manera que no habíamos pedido. Lo que la novena busca es que, al terminarla, hayamos aprendido a decir con María: "hágase en mí según tu palabra".

De dónde viene el título: el nudo de Eva

La idea es mucho más antigua que el cuadro. Hacia el año 180, San Ireneo, obispo de Lyon y discípulo de San Policarpo, que a su vez había conocido al apóstol San Juan, escribió su gran obra Contra las herejías. Allí pone a María junto a Eva: una virgen desobedeció y trajo la muerte; otra virgen obedeció y se hizo causa de salvación. El Concilio Vaticano II recogió sus palabras en la constitución Lumen gentium (n. 56): "el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María; que lo atado por la virgen Eva con su incredulidad, fue desatado por la virgen María mediante su fe".

Dibujo a tinta de San Ireneo, un obispo de barba en túnica y manto sencillos, que escribe en un rollo a la luz de una lámpara de aceite en una casa romana de Lyon
San Ireneo de Lyon escribió hacia el año 180 que la obediencia de María desató el nudo de la desobediencia de Eva.

El Papa Francisco lo explicó con palabras de catequesis el 12 de octubre de 2013, ante la imagen de Fátima. Cuando no escuchamos a Dios ni confiamos en él, dijo, "se forma como un nudo en nuestra interioridad", y "varios nudos pueden convertirse en una madeja, que siempre es más doloroso y más difícil de deshacer". Pero "para la misericordia de Dios nada es imposible. Hasta los nudos más enredados se deshacen con su gracia". María es "la madre que con paciencia y ternura nos lleva a Dios, para que él desate los nudos de nuestra alma con su misericordia de Padre".

Ese es el corazón de la devoción. La Virgen no desata nada con un poder propio: lleva nuestros nudos a Jesús, como llevó a su Hijo la falta de vino en Caná.

La historia del cuadro de Augsburgo

Un matrimonio en crisis, 1615

Según el relato que se conserva en la iglesia de San Pedro am Perlach, en 1615 el matrimonio de un noble de Augsburgo, Wolfgang Langenmantel, y su esposa Sophia estaba a punto de romperse. Wolfgang buscó ayuda en el padre Jakob Rem, un jesuita de Ingolstadt conocido por su amor a la Virgen. El sacerdote se reunió varias veces con los esposos y rezó con ellos ante una imagen de la Virgen de las Nieves. En el último encuentro, cuenta la historia, tomó la cinta con la que se habían atado las manos de los novios el día de su boda, la levantó ante la imagen de María y fue desatando sus nudos uno por uno. La cinta quedó blanca y el matrimonio se salvó. Es un relato tradicional, guardado por la familia y la parroquia; no se conserva un documento de 1615 que confirme los detalles.

Ilustración en estilo grabado de un anciano sacerdote jesuita que desata los nudos de una cinta blanca de boda ante una imagen de la Virgen, mientras un matrimonio del siglo XVII lo observa
Según la tradición familiar, en 1615 el jesuita Jakob Rem desató ante una imagen de la Virgen los nudos de la cinta de boda de un matrimonio en crisis.

El retablo, hacia 1700

Unos ochenta y cinco años después, el nieto de aquel matrimonio, Hieronymus Ambrosius Langenmantel, canónigo en Augsburgo, regaló a San Pedro am Perlach un cuadro para el altar de la familia. Suele atribuirse al pintor de Augsburgo Johann Georg Melchior Schmidtner; la agencia católica austríaca Kathpress precisa que "presumiblemente" lo pintó él, porque no se ha encontrado el contrato.

Vale la pena mirarlo despacio:

  • La Virgen está de pie sobre la luna, coronada de estrellas, como la mujer del Apocalipsis (capítulo 12), y pisa la serpiente del Génesis.
  • La paloma del Espíritu Santo vuela sobre ella, como en la Anunciación.
  • La cinta. Un ángel le entrega la cinta llena de nudos; ella los desata, y otro ángel la recibe lisa.
  • Abajo, en la parte oscura, un hombre pequeño camina con un ángel. Se suele leer como Tobías con el arcángel San Rafael, el ángel de los viajes y del matrimonio en el libro de Tobías, y así como una imagen de Wolfgang guiado de vuelta a casa.
Capilla lateral blanca y abovedada con el cuadro de María Desatanudos en una corona verde sobre un altar con candeleros, flores y filas de veladoras
La capilla de María Desatanudos en San Pedro am Perlach, con las veladoras de los peregrinos bajo el cuadro. ⓘ

De Augsburgo a Buenos Aires y al mundo

Durante más de dos siglos fue una imagen local. Las estampas la llevaron lejos, y una llegó a la Argentina. Jorge Mario Bergoglio, el futuro Papa Francisco, la dio a conocer en Buenos Aires. Durante años se dijo que había visto el original mientras estudiaba en Alemania, pero según Kathpress él mismo contó en 2017 que nunca había estado en Augsburgo y que conoció la imagen por una tarjeta de Navidad que le envió una religiosa.

El 8 de diciembre de 1996 llegó una copia a la parroquia San José del Talar, en el barrio porteño de Villa Pueyrredón, que hoy es el santuario de Nuestra Señora que desata los nudos. Desde allí la devoción se extendió por la Argentina, el Brasil y toda América Latina. En noviembre de 2021, al cumplirse veinticinco años, la comunidad coronó su imagen, y el Papa escribió que desde su llegada "miles de peregrinos se acercaron a conocer su imagen, a confiarle sus intenciones, a dejar en sus manos tiernas de Madre los nudos de sus vidas".

El 31 de mayo de 2021, al terminar el mes de oración del rosario por el fin de la pandemia, el Papa rezó en los Jardines Vaticanos ante una copia de la imagen de Augsburgo, pintada por Ana María Berti, y la coronó. Ofreció cada misterio por un nudo: las relaciones heridas, la soledad y la indiferencia; el desempleo; la violencia, sobre todo en la familia; el progreso humano, para que los avances de la ciencia lleguen a los más pobres; y la vida pastoral de las parroquias, para que los jóvenes puedan casarse y construir una familia.

Alta torre blanca con cúpula verde en forma de bulbo que se levanta sobre una pequeña iglesia de techo rojo en una plaza concurrida, bajo un cielo azul
La iglesia de San Pedro am Perlach y su alta torre, en la plaza del ayuntamiento de Augsburgo. ⓘ

Sobre los textos de esta novena

Las oraciones de los libritos de la novena que se venden en santuarios y librerías son modernas y tienen dueño; por eso no las reproducimos aquí. Esta novena sigue el mismo esquema con oraciones que pertenecen a toda la Iglesia: el acto de contrición tradicional de los catecismos de lengua española, el rosario, el Bajo tu amparo (la oración a María más antigua que conocemos) y, para cada día, una lectura de la Biblia en la traducción católica de Félix Torres Amat (1825), con la ortografía de hoy. Al final añadimos una oración escrita por el Pastor Lyvers para esta página, que usted puede rezar o cambiar por sus propias palabras.

Cómo rezar la novena cada día

  1. Señal de la cruz. Nombre en su corazón, o en voz alta, el nudo que va a confiar a la Virgen. Es bueno que sea el mismo los nueve días.
  2. Acto de contrición (más abajo).
  3. Las tres primeras decenas del rosario, con los misterios que corresponden a ese día de la semana. En nuestra página cómo rezar el rosario están todas las oraciones, y en Santo Rosario de hoy, los misterios de cada día.
  4. La lectura del día. Léala despacio y quédese un minuto en silencio con ella.
  5. Las dos últimas decenas del rosario.
  6. El Bajo tu amparo y la oración final a la Virgen Desatanudos.
Ilustración en acuarela de un matrimonio con sus dos hijos adolescentes que rezan el rosario juntos en la sala de su casa, ante una imagen de la Virgen con una cinta blanca
Muchas familias rezan juntas la novena en casa, con el rosario en las manos.

Acto de contrición

Es el acto de contrición tradicional de los catecismos de lengua española:

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Bajo tu amparo

Esta antífona, Sub tuum praesidium, se encontró en un papiro egipcio de hace unos diecisiete siglos. La rezamos en su forma tradicional:

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.

Oración del Pastor Lyvers a la Virgen Desatanudos

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, tú que con tu "sí" desataste el nudo de la desobediencia de Eva, mira este nudo que hoy pongo en tus manos: [nómbrelo]. Yo no sé cómo deshacerlo; cuanto más tiro, más se aprieta. Llévalo a tu Hijo Jesús, como le llevaste la necesidad de Caná, y alcánzame la gracia de hacer lo que él me diga. Si el nudo es mi pecado, dame un corazón arrepentido; si es la herida de otro, dame un corazón que perdone; si es una carga que debo seguir llevando, dame paz para llevarla. Santa María, Desatanudos, ruega por nosotros. Amén.

Los nueve días de la novena

Día primero: traer el nudo

Venid a mí todos los que andáis agobiados con trabajos y cargas, que yo os aliviaré. (Mateo 11, 28)

Empezamos por reconocer que estamos cansados. Jesús no pide que lleguemos con el problema resuelto, sino que vayamos a él. Hoy nombramos el nudo con sencillez, sin adornarlo ni esconderlo, y se lo damos a María para que se lo presente.

Día segundo: el sí de María

He aquí la esclava del Señor: hágase en mí según tu palabra. (Lucas 1, 38)

El nudo de Eva se desató con estas palabras. María no entendía todo lo que el ángel le anunciaba, y aun así se fió. Pidamos hoy la gracia de decir "sí" a Dios en medio de lo que no entendemos.

Día tercero: nada es imposible

Porque para Dios nada es imposible. (Lucas 1, 37)

El ángel lo dijo a María pensando en Isabel, la anciana estéril que esperaba un hijo. Hay nudos que llevamos tanto tiempo que ya no esperamos nada. Hoy le pedimos a la Virgen que nos devuelva la esperanza.

Día cuarto: el nudo del pecado

En verdad, en verdad os digo, que todo aquel que comete pecado, es esclavo del pecado. (Juan 8, 34)

Los nudos más apretados son los que nosotros mismos hemos atado. San Ireneo llamaba "nudo" ante todo al pecado. Muchos aprovechan este día para hacer una buena confesión, porque hay nudos que solo desata el sacramento de la Penitencia.

Ilustración en estilo óleo de un hombre arrodillado en un confesionario de madera de una iglesia antigua, mientras el sacerdote con estola morada escucha con la cabeza inclinada
Muchos fieles hacen una buena confesión durante la novena, porque hay nudos que solo desata el perdón de Dios.

Día quinto: guardar en el corazón

María empero conservaba todas estas cosas dentro de sí, ponderándolas en su corazón. (Lucas 2, 19)

María no tenía todas las respuestas en Belén. Guardaba y meditaba. Hoy dejamos de dar vueltas al problema con ansiedad y lo miramos con ella, en silencio, delante de Dios.

Día sexto: hacer lo que él diga

Dijo entonces su madre a los sirvientes: Haced lo que él os dirá. (Juan 2, 5)

Son las últimas palabras de María que recogen los Evangelios. En Caná no resolvió ella el problema: lo puso ante su Hijo y mandó obedecerle. Pidamos hoy luz para ver qué nos pide Jesús en este nudo, y valor para hacerlo.

Día séptimo: la libertad de los hijos

Luego si el Hijo os da libertad, seréis verdaderamente libres. (Juan 8, 36)

La libertad verdadera no es hacer lo que queremos, sino ser hijos en la casa del Padre. Hoy pedimos que el Señor nos suelte de lo que nos ata: un vicio, un miedo, una dependencia, una mentira.

Día octavo: ahí tienes a tu madre

Habiendo mirado pues Jesús a su Madre, y al discípulo que él amaba, el cual estaba allí, dice a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. (Juan 19, 26-27)

Desde la cruz, Jesús nos dio a su Madre. Por eso podemos acudir a ella con la confianza de un niño. Hoy, como el discípulo amado, la recibimos en nuestra casa y le confiamos también a nuestra familia.

Día noveno: la paz de Dios

No os inquietéis por la solicitud de cosa alguna: mas en todo presentad a Dios vuestras peticiones por medio de la oración, y de las plegarias acompañadas de hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, sea la guardia de vuestros corazones y de vuestros sentimientos en Jesucristo. (Filipenses 4, 6-7)

Terminamos dando gracias, aunque el nudo siga ahí. San Pablo no promete que todo salga como queremos; promete la paz de Dios, que cuida el corazón. El Papa Francisco lo dijo en 2013: "Todos los nudos del corazón, todos los nudos de la conciencia se pueden deshacer".

Costumbres en torno a la devoción

En muchos santuarios de la Virgen Desatanudos, en Augsburgo, en Buenos Aires, en México y en el Brasil, los fieles escriben su petición en una cinta blanca y la atan cerca de la imagen. Otros llevan una estampa del cuadro en la cartera o en el misal y rezan cada día la oración final. Los matrimonios en dificultades suelen rezar la novena juntos, recordando a los Langenmantel.

Conviene decir con claridad lo que no forma parte de esta devoción. Circulan cadenas que prometen un favor seguro si la novena se reza de cierta manera, se copia un número de veces o se reenvía a otras personas, y amenazan con desgracias a quien no lo haga. Eso no es católico. La Virgen no pone condiciones de ese tipo, y la gracia de Dios no depende de una fórmula. Las gracias que tantos devotos cuentan, matrimonios reconciliados, hijos que volvieron, trabajos encontrados, son gracias reportadas por los fieles, que agradecemos a Dios sin convertirlas en una promesa automática.

La advocación no tiene fiesta propia en el calendario de la Iglesia. Los devotos la honran en las fiestas de la Virgen y en los sábados. En Buenos Aires, la imagen llegó a San José del Talar el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, y es una buena fecha para terminar la novena.

Consejos para rezar la novena

  • Escoja un solo nudo y escríbalo en un papel junto a la imagen. Si son muchos, empiece por el que más le quita la paz.
  • Rece en familia si el nudo es de la familia. Uno dirige y los demás responden.
  • Confiésese y comulgue algún día de la novena, si puede, sobre todo el cuarto.
  • No se desanime si falla un día. Retome donde se quedó.
  • Termine dando gracias. El último día, antes de pedir más, agradezca lo que Dios ya ha hecho.

Para conocer más la advocación, visite nuestra página de la Virgen Desatanudos. Encuentre otras oraciones en oraciones católicas y otras novenas en novenas.

Santa María, Madre de Dios, Desatanudos, ruega por nosotros.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se reza la novena a la Virgen Desatanudos?

Durante nueve días seguidos se confía a la Virgen un mismo nudo. Cada día se hace la señal de la cruz, se reza el acto de contrición, las tres primeras decenas del rosario, una lectura breve de la Biblia, las dos últimas decenas y una oración final a la Virgen. En esta página está la lectura de cada día.

¿Cuándo se puede empezar la novena a la Virgen Desatanudos?

Cualquier día del año. La advocación no tiene fiesta propia en el calendario de la Iglesia, así que no hay una fecha fija para terminarla. Muchos la empiezan cuando aparece un problema serio, y otros la rezan en las fiestas de la Virgen o en los sábados, que la tradición dedica a María.

¿Qué es un "nudo" en esta devoción?

Es un problema enredado que no logramos resolver solos: un matrimonio en crisis, un hijo alejado, una adicción, una deuda, un rencor antiguo, una enfermedad. San Ireneo llamaba "nudo" al pecado, y el Papa Francisco explicó en 2013 que la falta de confianza en Dios forma "como un nudo en nuestra interioridad".

¿Qué pasa si me salto un día de la novena?

Nada malo. La novena es una oración perseverante, no una fórmula que pierde su valor si se interrumpe. Retome donde se quedó, o rece dos días juntos, y siga con confianza.

¿La Virgen Desatanudos está aprobada por la Iglesia?

Sí, como devoción. No es una aparición: es un título de la Virgen que nace de un texto de San Ireneo, citado por el Concilio Vaticano II, y de un cuadro de hacia 1700. El Papa Francisco la difundió, rezó ante su imagen en los Jardines Vaticanos el 31 de mayo de 2021 y la coronó.

¿Dónde está el cuadro original de la Virgen Desatanudos?

En la iglesia de San Pedro am Perlach, junto al ayuntamiento de Augsburgo, en Alemania. En América la imagen más conocida es la copia que llegó el 8 de diciembre de 1996 a la parroquia San José del Talar, en Buenos Aires, hoy santuario de Nuestra Señora que desata los nudos.

Fuentes

  1. Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 56. La cita de San Ireneo sobre el nudo de la desobediencia de Eva
  2. Papa Francisco, Oración mariana con ocasión del Año de la Fe (12 de octubre de 2013)
  3. Papa Francisco, palabras al final del Santo Rosario en los Jardines Vaticanos (31 de mayo de 2021). La copia de la imagen de Augsburgo pintada por Ana María Berti
  4. ACI Prensa: Papa Francisco clausura la maratón del Rosario por el fin de la pandemia (31 de mayo de 2021). Los cinco nudos del Rosario del 31 de mayo de 2021 y la coronación del icono
  5. ACI Prensa: Papa Francisco alentó a confiar los "nudos de la vida" a la Virgen Desatanudos (8 de noviembre de 2021). Llegada de la imagen a San José del Talar el 8 de diciembre de 1996 y su coronación en 2021
  6. Kathpress (katholisch.at): Elbs: Marienbild der Knotenlöserin heute erstaunlich lebensnah. La atribución del cuadro a Schmidtner y lo que dijo Francisco en 2017 sobre Augsburgo
  7. Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, Nuevo Testamento (dominio público), Internet Archive. Texto de las lecturas de los nueve días, con la ortografía actual