Santos católicos

Ilustración en estilo de pintura al óleo de una procesión con la imagen del santo patrono por la plaza de un pueblo latinoamericano, frente a una iglesia colonial

Los santos católicos son hombres y mujeres que vivieron el Evangelio de manera heroica y que la Iglesia reconoce que ya están con Dios en el cielo. Los más conocidos son la Virgen María, San José, San Judas Tadeo, San Francisco de Asís y santos de nuestra tierra como Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres.

Los santos católicos son nuestros hermanos mayores en la fe: hombres y mujeres que siguieron a Cristo hasta el final y que la Iglesia reconoce que ya gozan de Dios en el cielo. Algunos caminaron con Jesús en Galilea. Otros fundaron órdenes, cuidaron leprosos, enseñaron a leer a los niños o murieron mártires gritando «¡Viva Cristo Rey!». Muchos nacieron en nuestra tierra, en Lima, en Quito, en el Tepeyac, en Caracas. En esta página encontrará qué es un santo, cómo llega la Iglesia a declarar santo a alguien, y una lista de los santos más queridos, cada uno con el enlace a su página propia.

Hileras de santos con aureola sobre fondo dorado, con profetas y apóstoles arriba, obispos, frailes y mártires en el centro, y santas arrodilladas al frente
El cuadro de Fra Angelico Los precursores de Cristo con santos y mártires muestra toda la corte del cielo: profetas y apóstoles, obispos y frailes, mártires y santas arrodilladas. ⓘThe Forerunners of Christ with Saints and Martyrs

¿Qué es un santo?

Santo es todo el que está con Dios en el cielo. La Iglesia no «hace» santos; reconoce lo que Dios ya ha hecho en una vida. Por eso el 1 de noviembre celebramos el Día de Todos los Santos: la inmensa mayoría de los santos no tiene nombre en ningún calendario.

Los santos canonizados son aquellos cuya vida la Iglesia ha examinado y propone como modelo e intercesores para todos. El Concilio Vaticano II explica por qué los honramos: «Veneramos la memoria de los santos del cielo por su ejemplaridad, pero más aún con el fin de que la unión de toda la Iglesia en el Espíritu se vigorice por el ejercicio de la caridad fraterna» (Lumen gentium, 50). Y aclara que todo amor que les ofrecemos «se dirige, por su propia naturaleza, a Cristo y termina en Él». Cuando pedimos a un santo que rece por nosotros, hacemos lo mismo que cuando pedimos a un amigo que nos tenga presentes en su oración: el amigo, en este caso, está ya junto a Dios.

¿Cómo se llega a ser santo?

En los primeros siglos, el pueblo cristiano veneraba a los mártires sobre su tumba, y el obispo del lugar aprobaba ese culto. Con el tiempo, la Santa Sede se reservó el juicio, y hoy el camino está regulado por la constitución Divinus perfectionis Magister, de San Juan Pablo II (1983). Tiene cuatro pasos:

  1. Siervo de Dios. El obispo de la diócesis donde murió la persona abre la causa e investiga su vida, sus escritos, sus virtudes o su martirio y la fama de santidad.
  2. Venerable. Si el Dicasterio para las Causas de los Santos concluye que vivió las virtudes cristianas en grado heroico, el papa la declara Venerable.
  3. Beato. Para la beatificación se pide un milagro obtenido por su intercesión, normalmente una curación. Los mártires pueden ser beatificados sin milagro. Los beatos tienen culto en su diócesis, su país o su orden.
  4. Santo. Para la canonización se pide un segundo milagro, ocurrido después de la beatificación. El papa declara entonces que la persona está en el cielo y la inscribe en el catálogo de los santos para toda la Iglesia.

El examen de los milagros es serio. La constitución de 1983 establece que las curaciones presentadas como milagro pasen por un consejo de especialistas en medicina y luego por un congreso de teólogos, antes de llegar a los cardenales y obispos del dicasterio. Por eso en nuestras páginas cada milagro lleva su etiqueta: aprobado (examinado y aceptado por la Iglesia), reportado (contado por testigos, sin juicio de la Iglesia) o tradicional (transmitido por la tradición y la leyenda).

Ilustración en estilo acuarela de una abuela que muestra a su nieta estampas de santos sobre la mesa de la cocina
Una abuela enseña a su nieta las estampas de los santos de la familia.

Lista de santos católicos más conocidos

La Virgen María, San José y los santos del Evangelio

Pintura barroca de San José, de barba blanca y manto dorado, que sostiene en brazos al Niño Jesús, quien le acaricia el rostro
Guido Reni pintó a San José como un anciano tierno con el Niño Jesús en brazos, la imagen de José con la que crecieron muchas generaciones. ⓘSaint Joseph and the Christ Child

Santos de la Iglesia antigua y de la Edad Media

El arcángel San Miguel, con alas y armadura azul, empuña una lanza con ambas manos y pisa a un demonio caído sobre las rocas
San Miguel venciendo a Satanás, pintado por Rafael en 1518 para el rey de Francia, es una de las imágenes del arcángel más copiadas en estampas y medallas. ⓘRaphael, Saint Michael Vanquishing Satan ("Le Grand Saint Michel")

Los santos del Siglo de Oro español

El 12 de marzo de 1622, el papa Gregorio XV canonizó en una misma ceremonia a cuatro santos españoles y a un italiano. Los españoles eran San Isidro Labrador, el campesino de Madrid, patrono de los agricultores; Santa Teresa de Jesús, reformadora del Carmelo y primera mujer doctora de la Iglesia; San Ignacio de Loyola, el soldado herido en Pamplona que fundó la Compañía de Jesús; y San Francisco Javier, su compañero navarro, que llevó el Evangelio a la India y al Japón. El italiano era San Felipe Neri. A ellos se une San Juan de la Cruz, el compañero de Santa Teresa, poeta místico y doctor de la Iglesia.

Santos de América Latina

América dio santos desde el primer siglo de la evangelización, y hoy los da más que nunca.

  • Santa Rosa de Lima, terciaria dominica, la primera santa de América, canonizada en 1671 y patrona del continente.
  • San Martín de Porres, el hermano dominico de Lima, hijo de un caballero español y de una mujer liberta panameña, enfermero de los pobres. La tradición cuenta que en su convento comían juntos del mismo plato un perro, un gato y un ratón. San Juan XXIII lo canonizó en 1962.
  • Santo Toribio de Mogrovejo, arzobispo de Lima, que recorrió a pie y a lomo de mula su enorme diócesis y aprendió el quechua para hablar a su pueblo.
  • San Pedro Claver, el jesuita catalán que en Cartagena de Indias dedicó casi cuarenta años a servir a los esclavos africanos que llegaban en los barcos.
  • San Felipe de Jesús, franciscano nacido en la Ciudad de México y crucificado en Nagasaki en 1597, protomártir de México.
  • Santa Mariana de Jesús Paredes, la «Azucena de Quito», canonizada en 1950.
  • San Juan Diego, el indígena a quien se apareció la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac en 1531. San Juan Pablo II lo canonizó en la Basílica de Guadalupe el 31 de julio de 2002.
  • Santa Teresa de los Andes, carmelita chilena muerta a los 19 años, la primera santa de Chile (1993), y San Alberto Hurtado, el jesuita que fundó el Hogar de Cristo para los pobres de Santiago (2005). Vea Santa Teresa de los Andes y Padre Hurtado.
  • Santa Laura Montoya, maestra y misionera entre los indígenas, la primera santa de Colombia, canonizada por el papa Francisco el 12 de mayo de 2013.
  • Los santos cristeros, sacerdotes y laicos mexicanos martirizados en la persecución de los años veinte, entre ellos Santo Toribio Romo y el niño José Sánchez del Río, que murió a los 14 años. El sacerdote jesuita Miguel Agustín Pro, fusilado en 1927, es beato.
  • El Cura Brochero, el sacerdote gaucho de Córdoba, y Mama Antula, la laica consagrada que dio los Ejercicios Espirituales en Buenos Aires, son dos de los santos más queridos de Argentina. Mama Antula, canonizada el 11 de febrero de 2024, es la primera santa argentina.
  • San Óscar Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado mientras celebraba la Misa en 1980 y canonizado en 2018.
  • José Gregorio Hernández, el médico de los pobres de Caracas, y Carmen Rendiles, fundadora de las Siervas de Jesús, canonizados juntos por el papa León XIV el 19 de octubre de 2025, los primeros santos de Venezuela.
Una joven dominica con hábito blanco y velo negro se inclina, arrodillada, hacia el Niño Jesús, sentado sobre un cojín encima de su costurero, que le ofrece una rosa
Bartolomé Esteban Murillo pintó a Santa Rosa de Lima recibiendo una rosa del Niño Jesús, pocos años después de su beatificación. ⓘSaint Rose of Lima
Ilustración en estilo de dibujo a tinta de un fraile dominico mulato que da de comer en un mismo plato a un perro, un gato y un ratón en el patio de un convento colonial
San Martín de Porres en el patio de su convento de Lima, con el perro, el gato y el ratón que, según la tradición, comían juntos del mismo plato.

Santos de los tiempos modernos

Pintura colonial ovalada de Juan Diego, de pie, que abre su tilma con la imagen de la Virgen de Guadalupe mientras caen rosas a sus pies
La tilma de Juan Diego con la imagen de la Virgen de Guadalupe, en una pintura colonial de 1737. ⓘSt. Juan Diego with the ayate

El día del santo

En casi todo el mundo hispano, cada persona tiene dos fiestas: su cumpleaños y el día de su santo, la fiesta del santo cuyo nombre recibió en el bautismo. Las abuelas todavía lo recuerdan antes que el cumpleaños, y en muchas familias se celebra con misa, mañanitas y comida. Es una costumbre preciosa, porque nos recuerda que no estamos solos: llevamos el nombre de un amigo de Dios que reza por nosotros.

Para saber cuál es su santo y cuándo se celebra, consulte el santoral católico o vea cada mañana el santo de hoy. Si busca un santo para una necesidad concreta, para un enfermo, un viaje o un trabajo, lo encontrará en los santos patronos.

Ilustración en estilo de pintura al óleo de una familia que celebra el día del santo de su hijo con un pastel después de la misa
Una familia celebra el día del santo de su hijo después de la misa.

Cómo empezar la amistad con un santo

La fama no mide la santidad. El cielo está lleno de santos cuyos nombres nadie recuerda. Pero los santos más conocidos lo son, en parte, porque es fácil quererlos, y muchos católicos descubren que uno de ellos se vuelve amigo para toda la vida. Lea sus historias, busque uno cuya vida se parezca a la suya y comience a pedirle que rece por usted. Las novenas y las oraciones católicas de este sitio le ayudarán a hacerlo.

San José, San Judas Tadeo, Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, San Juan Diego, todos los santos y santas de Dios, rueguen por nosotros.

En esta sección

Preguntas frecuentes

¿Quién es el santo más importante de la Iglesia católica?

La Virgen María es honrada por encima de todos los santos, como Madre de Dios. Después de ella, la Iglesia venera de modo especial a San José, patrono de la Iglesia universal, y a San Juan Bautista, San Pedro y San Pablo. En el mundo hispano, pocos santos reciben tantas visitas como San Judas Tadeo, San Antonio de Padua y San Martín de Porres.

¿Cómo se llega a ser santo en la Iglesia católica?

Primero, el obispo del lugar abre la causa y la persona recibe el título de Siervo de Dios. Si se prueba que vivió las virtudes en grado heroico, el papa la declara Venerable. Con un milagro aprobado (o el martirio) es beatificada, y con un segundo milagro, canonizada. En el proceso intervienen médicos y teólogos.

¿Quién fue el primer santo de América?

Santa Rosa de Lima, canonizada por el papa Clemente X el 12 de abril de 1671. Fue la primera persona nacida en América declarada santa y es patrona de América, del Perú y de las Filipinas. Su fiesta es el 23 de agosto, y en el Perú el 30 de agosto.

¿Quiénes son los santos más recientes de América Latina?

El 19 de octubre de 2025, el papa León XIV canonizó a los venezolanos José Gregorio Hernández, el médico de los pobres, y Carmen Rendiles, la primera santa nacida en Venezuela. En 2024, el papa Francisco había canonizado a Mama Antula, la primera santa argentina.

¿Qué es el día del santo?

Es el día en que la Iglesia celebra la fiesta del santo cuyo nombre lleva una persona. En muchos países hispanos se festeja tanto o más que el cumpleaños, con misa, mañanitas y comida en familia. Para saber cuándo es el suyo, busque su nombre en el santoral.

Fuentes

  1. Concilio Vaticano II, constitución dogmática Lumen gentium, n. 50
  2. Juan Pablo II, constitución apostólica Divinus perfectionis Magister (25 de enero de 1983), sobre el procedimiento de las causas de los santos
  3. Juan Pablo II, homilía en la canonización de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, Basílica de Guadalupe (31 de julio de 2002)
  4. Francisco, homilía en la canonización de María Antonia de San José de Paz y Figueroa (11 de febrero de 2024)
  5. Francisco, homilía en la canonización de Laura de Santa Catalina de Siena (Montoya) y María Guadalupe García Zavala (12 de mayo de 2013)
  6. León XIV, homilía de la misa y canonización (19 de octubre de 2025): José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles
  7. Dicasterio para las Causas de los Santos: Carlo Acutis