Santos patronos

Ilustración en estilo de pintura al óleo de una madre que ayuda a su hijo pequeño a encender una vela ante la imagen de madera de un santo, en la capilla lateral de una antigua iglesia

Los santos patronos son santos a quienes honramos como protectores e intercesores especiales de una persona, un país, una ciudad, una parroquia, un oficio o una necesidad. Hay patronos por la vida que llevaron, por su martirio, por una tradición o por decreto de un papa. Todo cristiano tiene el suyo: normalmente, el santo cuyo nombre recibió en el bautismo.

Los santos patronos son los amigos de Dios a quienes confiamos de modo especial una persona, un pueblo o una necesidad. Cada parroquia lleva el nombre de un santo o de una advocación de la Virgen, cada país hispano tiene su patrona, cada oficio tiene quien lo cuide desde el cielo, y cada uno de nosotros recibió en el bautismo un nombre que casi siempre es el de un santo. En esta página encontrará qué es un santo patrono, de dónde viene la costumbre, cómo se eligen los patronos, la lista de los santos patronos de los países, los oficios y las necesidades más comunes, y cómo encontrar y rezarle a su propio patrono.

Ilustración en estilo de grabado antiguo de la procesión del santo patrono por las calles empedradas de un pueblo de montaña, con la imagen en andas adornada de flores
Ilustración de la procesión del santo patrono por las calles de un pueblo de montaña, con la imagen en andas adornada de flores.

¿Qué es un santo patrono?

Un santo patrono es un santo que ya goza de Dios en el cielo y a quien honramos como protector e intercesor especial de una persona, una familia, una parroquia, una ciudad, un país, un oficio o una causa. La palabra viene del latín patronus, que a su vez viene de pater, padre. En Roma, el patrono era un hombre de buena posición que tomaba bajo su protección a gente sencilla: la escuchaba, la aconsejaba y hablaba por ella donde hacía falta. Cuando los primeros cristianos llamaron «patrono» a un santo, usaron una imagen que todos entendían: alguien cercano al trono, que nos conoce por nuestro nombre y habla en favor nuestro.

La diferencia es que los santos no tienen poder propio. Todo lo que obtienen para nosotros viene de Dios, y lo que nos ofrecen es su oración, unida a la de Cristo. Esa es la doctrina de la comunión de los santos: la Iglesia del cielo y la de la tierra son una sola familia, y el patrono es el hermano mayor que ha prometido cuidarnos. Por eso no adoramos a los santos patronos; los veneramos, les pedimos que recen por nosotros y tratamos de imitarlos.

De dónde viene la costumbre: las tumbas de los mártires

Los primeros patronos fueron los mártires. Durante tres siglos los cristianos se reunían cada año ante la tumba de sus mártires en el aniversario de su muerte, que llamaban el día de su nacimiento para el cielo. Cuando el emperador Constantino dio la paz a la Iglesia en el año 313, se levantaron grandes basílicas justo sobre esas tumbas: la de San Pedro en el Vaticano, la de San Pablo Extramuros, la de San Lorenzo y la de Santa Inés. El santo que descansaba bajo el altar se convirtió en el patrono de su iglesia.

Fresco desvaído de la larga nave de la antigua basílica constantiniana de San Pedro, con filas de columnas que llevan hasta el ábside y el altar
Un antiguo fresco conserva el aspecto de la vieja basílica de San Pedro, que Constantino levantó sobre la tumba del Apóstol en la colina del Vaticano. ⓘThe interior of Old St. Peter's Basilica, fresco

De ahí viene la costumbre, que se conserva hasta hoy, de poner reliquias de santos en los altares y el nombre de un santo sobre la puerta de cada iglesia. La iglesia siempre está dedicada a Dios; el santo es honrado en ella como su patrono. Con el tiempo, la misma honra se extendió a obispos, monjes, vírgenes y misioneros. Un pueblo que guardaba las reliquias de un santo, que había oído el Evangelio de sus labios o que lo había visto morir, lo tomaba naturalmente como suyo.

¿Cómo se eligen los santos patronos?

No hay un solo camino. Algunos patronazgos son casi tan antiguos como la Iglesia; otros se declararon en el siglo pasado. La mayoría nacen de una de estas cinco maneras.

Por la vida del santo. El santo hizo ese trabajo o pasó por esa prueba mientras vivía en la tierra. San José trabajó con sus manos, y por eso lo invocan los carpinteros y los trabajadores. San Lucas era «el médico querido» (Colosenses 4,14), y los médicos lo tienen por patrono. San Isidro Labrador araba los campos de Madrid, y los agricultores lo celebran el 15 de mayo.

Pintura flamenca de un orfebre vestido de rojo que pesa un anillo en una pequeña balanza, mientras una pareja joven y elegante lo observa, con estantes de vasijas de plata y joyas detrás
El Orfebre en su taller de Petrus Christus, pintado en 1449, quizá muestra a San Eligio, el obispo orfebre que fue patrono del gremio de los plateros de Brujas. ⓘA Goldsmith in His Shop (possibly St. Eligius)

Por su martirio o por un milagro. San Blas, que según la tradición salvó a un niño que se ahogaba con una espina de pescado, es el patrono de los enfermos de la garganta, y el 3 de febrero se bendicen las gargantas en su nombre. Santa Lucía es invocada por la vista. Santa Bárbara, cuyo padre murió fulminado por un rayo según la leyenda, es patrona de los mineros, de los artilleros y de quienes temen las tormentas.

Por una tradición. Muchos patronazgos nacen de relatos tradicionales, transmitidos más que documentados. San Cristóbal, que según la leyenda cruzó un río con el Niño Jesús en los hombros, es patrono de los viajeros y de los choferes. San Antonio de Padua es el patrono de las cosas perdidas por el relato del novicio que se llevó su libro de salmos y, asustado, se lo devolvió. Las leyendas pueden ser difíciles de comprobar, pero los santos son reales y su oración también.

Por un símbolo o un juego de palabras. La Enciclopedia Católica reconoce con franqueza que algunos patronos se eligieron por «un juego de palabras». Santa Lucía, cuyo nombre viene de lux, luz, cuida los ojos. San Lorenzo, martirizado en una parrilla, es patrono de los cocineros. Son patronazgos nacidos del cariño, como los apodos que se ponen en familia.

Por decreto de un papa. En los dos últimos siglos los papas también han nombrado patronos de manera oficial. El beato Pío IX declaró a San José Patrono de la Iglesia Católica el 8 de diciembre de 1870, como recordó el papa Francisco en Patris corde al cumplirse 150 años; el venerable Pío XII lo presentó además como patrono de los trabajadores. León XIII nombró a Santo Tomás de Aquino patrono de las escuelas católicas en 1880, y a San Juan de Dios y San Camilo de Lelis patronos de los enfermos y de los hospitales en 1886. Pablo VI proclamó a San Benito patrono de Europa en 1964, y San Juan Pablo II nombró a San Francisco de Asís patrono de la ecología en 1979.

Para los lugares, la Iglesia sigue un orden desde 1638, cuando el papa Urbano VIII fijó las reglas para elegir a los patronos de iglesias, ciudades y países, sin tocar a los patronos ya venerados. Hoy, una diócesis o una nación que quiere un nuevo patrono principal pide a la Santa Sede que confirme su elección.

Santos patronos de los países hispanos

En América Latina, casi todos los países tienen por patrona a la Virgen María bajo una advocación propia, nacida de su historia. Cada imagen tiene su página en advocaciones de la Virgen María.

  • América: la Virgen de Guadalupe. En Ecclesia in America (1999), San Juan Pablo II recordó que se la invoca como «Patrona de toda América y Estrella de la primera y de la nueva evangelización» y acogió la propuesta de celebrar su fiesta, el 12 de diciembre, en todo el continente. Santa Rosa de Lima es también patrona de América desde 1670.
  • México: la Virgen de Guadalupe, Reina de México.
  • Cuba: la Virgen de la Caridad del Cobre, declarada patrona por Benedicto XV en 1916, a petición de los veteranos de las guerras de independencia.
  • República Dominicana: la patrona oficial es la Virgen de la Merced, venerada en el Santo Cerro; la devoción más grande del pueblo es la Virgen de la Altagracia, protectora de los dominicanos.
  • Puerto Rico: Nuestra Señora de la Divina Providencia.
  • Guatemala: la Virgen del Rosario; Santiago Apóstol es patrono de su antigua capital.
  • Honduras: la Virgen de Suyapa, patrona desde 1925.
  • El Salvador: el Divino Salvador del Mundo, Jesucristo transfigurado, celebrado cada agosto.
  • Nicaragua: la Purísima, la Inmaculada Concepción, con la Gritería del 7 de diciembre.
  • Costa Rica: la Virgen de los Ángeles, «la Negrita».
  • Colombia: la Virgen de Chiquinquirá, proclamada patrona por Pío VII en 1829.
  • Venezuela: la Virgen de Coromoto, proclamada patrona por Pío XII el 7 de octubre de 1944.
  • Perú: Santa Rosa de Lima, patrona del Perú, de América y de las Filipinas.
  • Bolivia: la Virgen de Copacabana, a orillas del lago Titicaca.
  • Chile: la Virgen del Carmen, nombrada patrona por Pío XI en 1923.
  • Argentina: la Virgen de Luján.
  • Paraguay: la Virgen de Caacupé, cuya fiesta del 8 de diciembre pone en camino a todo el país.
  • Uruguay: la Virgen de los Treinta y Tres.
  • España: Santiago Apóstol, patrono de España y de los peregrinos, y la Inmaculada Concepción. La Virgen del Pilar, cuya fiesta es el 12 de octubre, es honrada como Patrona de la Hispanidad.
  • Estados Unidos: la Inmaculada Concepción, patrona del país desde el siglo XIX.
Pintura renacentista de una larga procesión de cofrades vestidos de blanco que cruza la plaza frente a la basílica de San Marcos de Venecia, con multitudes que miran
El cuadro de Gentile Bellini Procesión en la plaza de San Marcos, de 1496, muestra a Venecia honrando a su patrono, San Marcos, ante la basílica que guarda sus reliquias. ⓘProcession in St. Mark's Square

Las fiestas patronales

Pocas cosas son tan nuestras como la fiesta del santo patrono. En miles de pueblos de México, de los Andes, de Centroamérica y de España, el día del patrono se prepara con una novena, se abre con las mañanitas o con cohetes al amanecer, se celebra con misa solemne y se corona con la procesión: la imagen sale de su templo en andas, adornada de flores, y recorre las calles entre cantos, música de banda, danzas y oraciones. Los mayordomos o las cofradías se turnan cada año para preparar la fiesta, y quienes emigraron vuelven a casa para acompañar a su santo.

La fiesta patronal es una catequesis viva. Recuerda a todo el pueblo quién lo cuida desde el cielo y pone delante de los niños el ejemplo de un santo concreto. Su centro es la Misa y la oración; la comida y la feria son la alegría que la acompaña. Vivámosla así, con el corazón puesto en Dios, que nos dio a nuestro patrono.

Santos patronos de los oficios y profesiones

Casi todos los trabajos tienen un amigo en el cielo. Estos son algunos de los más conocidos:

  • Trabajadores y carpinteros: San José, cuya fiesta como San José Obrero celebramos el 1 de mayo.
  • Agricultores y campesinos: San Isidro Labrador.
  • Médicos: San Lucas y los hermanos médicos San Cosme y San Damián. En Venezuela y más allá, muchos médicos se encomiendan a José Gregorio Hernández, el médico de los pobres.
  • Enfermos, enfermeros y hospitales: San Juan de Dios y San Camilo de Lelis.
  • Estudiantes: Santo Tomás de Aquino.
  • Maestros: San Juan Bautista de La Salle, nombrado patrono de los educadores por Pío XII en 1950.
  • Periodistas y escritores: San Francisco de Sales, nombrado por Pío XI en 1923.
  • Músicos: Santa Cecilia, cuya fiesta es el 22 de noviembre.
  • Choferes y viajeros: San Cristóbal y el arcángel San Rafael, que acompañó a Tobías en su viaje.
  • Mineros y artilleros: Santa Bárbara.
  • Policías y soldados: San Miguel Arcángel.
  • Cocineros y amas de casa: Santa Marta, la hermana atareada de Betania, y San Lorenzo.
  • Gobernantes y políticos: Santo Tomás Moro, proclamado por San Juan Pablo II el 31 de octubre de 2000.
  • Misioneros: San Francisco Javier y Santa Teresita del Niño Jesús, declarados patronos de las misiones por Pío XI en 1927.
  • Ecología y animales: San Francisco de Asís, y para los animales del campo y de la casa, San Antonio Abad, en cuya fiesta del 17 de enero se bendicen las mascotas.
  • Televisión: Santa Clara de Asís, nombrada por Pío XII en 1958, porque estando enferma vio y oyó desde su cama la misa de Navidad que se celebraba lejos.
  • Internet: San Isidoro de Sevilla, el sabio obispo que reunió todo el saber de su tiempo. Es un título popular, no declarado por ningún papa.
Retrato de Tomás Moro con ropa oscura forrada de piel, mangas de terciopelo rojo y collar de oro, ante una cortina verde
Hans Holbein pintó a Tomás Moro en 1527, ocho años antes de que muriera por su conciencia; en el año 2000 San Juan Pablo II lo proclamó patrono de los gobernantes y de los políticos. ⓘHans Holbein the Younger, Sir Thomas More

Al proclamar a Santo Tomás Moro, San Juan Pablo II contó que se lo habían pedido jefes de Estado, políticos y obispos «de diversa orientación política, cultural y religiosa». Es un buen ejemplo de para qué sirve un patrono: no para dar suerte en el trabajo, sino para mostrar cómo se vive ese trabajo con fidelidad a Dios.

Ilustración en estilo de dibujo a tinta de un sacerdote que bendice con agua bendita a los animales que las familias llevan al atrio de una iglesia colonial
Ilustración de un sacerdote que bendice a los animales que las familias llevan al atrio de una iglesia colonial.

Santos patronos de las necesidades

A los santos acudimos sobre todo cuando algo nos duele. La piedad del pueblo ha ido asociando a cada necesidad un santo que la conoció de cerca.

  • Causas difíciles y desesperadas: San Judas Tadeo, cuya fiesta del 28 de octubre llena los templos de México, y Santa Rita de Casia, abogada de los imposibles.
  • Causas urgentes: San Expedito. Su historia es incierta, y su página explica con honestidad lo que se sabe y lo que es leyenda.
  • Cosas perdidas: San Antonio de Padua. La costumbre de poner su imagen de cabeza «hasta que cumpla» es una práctica popular, no de la Iglesia; a San Antonio basta pedirle con fe.
  • Pan y trabajo: San Cayetano, muy querido en la Argentina, que lo celebra el 7 de agosto. Vea también la oración para pedir trabajo.
  • Enfermos: San Juan de Dios, San Camilo de Lelis y, para los males de la garganta, San Blas. Para los enfermos de cáncer, San Peregrino Laziosi. Vea la oración por los enfermos.
  • Embarazo y parto: San Ramón Nonato y San Gerardo Mayela.
  • Epidemias: San Roque y San Sebastián.
  • Protección contra el mal: San Miguel Arcángel y San Benito Abad, cuya medalla llevan tantos católicos.
  • Deudas: Santa Eduviges, a quien en México acuden los endeudados.
  • Madres que rezan por sus hijos: Santa Mónica, que rezó años por la conversión de San Agustín.
  • Los novios y los enamorados: San Valentín y, en muchos países, San Antonio de Padua.
  • La buena muerte: San José, que murió, según la tradición, en brazos de Jesús y de María.

Un santo patrono no es una fórmula mágica. Ninguna imagen, vela o medalla obra por sí misma. Lo que pedimos es la oración de un santo que conoce nuestra pena, y lo que esperamos viene de Dios, que puede concedernos lo que pedimos o algo mejor. Cuando un santo nos ayuda, la manera de darle las gracias es acercarnos más a Cristo: confesarnos, ir a Misa y ayudar a otros en la misma necesidad.

Ilustración en estilo acuarela de un campesino y su familia que rezan junto a una pequeña capilla al borde de un campo de maíz recién sembrado
Ilustración de una familia campesina que reza junto a una pequeña capilla de San Isidro al borde de un campo recién sembrado.

Su propio santo patrono: el bautismo y el día del santo

El patrono más personal es el santo cuyo nombre usted lleva. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que en el bautismo «el cristiano recibe su nombre en la Iglesia. Puede ser el nombre de un santo, es decir, de un discípulo que vivió una vida de fidelidad ejemplar a su Señor. Al ser puesto bajo el patrocinio de un santo, se ofrece al cristiano un modelo de caridad y se le asegura su intercesión» (n. 2156). Añade que el nombre de bautismo «puede expresar también un misterio cristiano o una virtud cristiana», como Dolores, Consuelo, Pilar o Guadalupe, que nos ponen bajo el amparo de la Virgen.

Pintura veneciana del siglo XVIII de un sacerdote con sobrepelliz de encaje que bautiza a un niño sobre la pila, mientras la familia y un monaguillo observan
El Bautismo de Pietro Longhi, pintado hacia 1755, muestra a un niño veneciano que recibe el sacramento y, con él, su nombre cristiano. ⓘThe Baptism

Así que si usted se llama José o María, Teresa o Francisco, su patrono lo acompaña desde la pila bautismal. Muchos católicos toman un segundo patrono en la confirmación, y algunas familias tienen además un patrono propio, heredado de los abuelos, cuya imagen preside el altar de la casa.

En casi todo el mundo hispano, la fiesta del santo de su nombre es su día del santo, y en muchas familias se celebra tanto como el cumpleaños, con misa, mañanitas y comida. Para saber cuándo es el suyo, busque su nombre en el santoral católico o vea cada mañana el santo de hoy.

Cómo encontrar a su santo patrono

Si no sabe por dónde empezar, estos son algunos caminos:

  1. Su nombre de bautismo. Si le pusieron el nombre de un santo, comience por ahí. Pregunte en su familia en cuál pensaban, porque hay muchos Juanes y muchas Catalinas.
  2. Su santo de la confirmación, si eligió uno.
  3. Su parroquia, su pueblo y su país. Cada uno tiene un patrono que ya reza por su comunidad.
  4. Su trabajo y sus necesidades. Una enfermera, un maestro, una madre, un enfermo, alguien que busca trabajo: para cada uno hay santos que recorrieron ese camino.
  5. El calendario. Algunas personas adoptan al santo cuya fiesta cae el día de su nacimiento o de su bautismo.
  6. La amistad. Lea la vida de los santos católicos. Muchas veces uno de ellos le toca el corazón, y esa es una invitación que vale la pena aceptar.

Cómo rezarle a su santo patrono

Rezarle al patrono es sencillo: le hablamos como a un amigo fiel a quien pedimos que rece por nosotros, sabiendo que toda oración sube a Dios. La forma más antigua de la Iglesia es la invocación breve de las Letanías de los Santos: «San N., ruega por nosotros». Agréguela a su oración de la mañana o dígala cuando lo necesite. Conozca su vida, celebre su fiesta, rece su novena cuando tenga una necesidad grande y, sobre todo, procure imitarlo: el Catecismo lo llama «un modelo de caridad».

Ilustración en estilo de pintura al óleo de una abuela que enseña a su nieto a rezar ante el pequeño altar de la casa, con la imagen del santo patrono de la familia
Ilustración de una abuela que enseña a su nieto a rezar ante el pequeño altar de la casa, con la imagen del santo patrono de la familia.

Esta breve oración, escrita por el Pastor Lyvers, puede servirle para comenzar:

Oración del Pastor Lyvers a mi santo patrono

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Señor Dios, que me llamaste por mi nombre desde el día de mi bautismo, gracias por el santo que me diste como amigo y compañero de camino. Por su intercesión, ayúdame a vivir como él vivió, con fe firme, esperanza alegre y caridad sincera. Cuida a mi familia, a mi parroquia y a mi pueblo, y concédeme un día alabarte con todos los santos en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

>

San N., ruega por nosotros.

Pensemos ahora en el santo cuyo nombre llevamos, o en el que nos ha ido atrayendo, y digámosle de corazón: «Ruega por nosotros». Y demos gracias a Dios, que nunca deja solos a sus hijos y nos ha dado tantos amigos en el cielo. San José, Virgen de Guadalupe, santos patronos de nuestros pueblos, todos los santos y santas de Dios, rueguen por nosotros.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un santo patrono?

Es un santo que ya está con Dios y a quien la Iglesia, una comunidad o una persona toma como protector e intercesor especial. Le pedimos que rece por nosotros ante Dios, como le pediríamos a un amigo de confianza. No tiene poder propio: toda gracia viene de Dios.

¿Cómo sé cuál es mi santo patrono?

Empiece por su nombre de bautismo: si le pusieron el nombre de un santo, ese santo es su patrono. También puede mirar al santo que eligió en la confirmación, al patrono de su parroquia, de su país o de su trabajo, o al santo cuya fiesta cae el día de su nacimiento o de su bautismo.

¿Se puede tener más de un santo patrono?

Sí. La mayoría de los católicos tenemos varios sin pensarlo: el santo de nuestro nombre, el de la confirmación, el patrono de la parroquia y del país y los patronos de nuestro oficio y de nuestras necesidades. No hay límite para los amigos a quienes podemos pedir que recen por nosotros.

¿Quién es la patrona de América?

La Virgen de Guadalupe es invocada como patrona de toda América, y San Juan Pablo II pidió en 1999 que su fiesta del 12 de diciembre se celebre en todo el continente. Santa Rosa de Lima, la primera santa del continente, es también patrona de América desde 1670.

¿Los católicos adoran a los santos patronos?

No. La adoración se debe solo a Dios. A los santos los veneramos y les pedimos su intercesión, y todo lo que obtienen para nosotros viene de Dios. Una imagen o una medalla del patrono es un recordatorio para rezar, no un amuleto.

¿Qué son las fiestas patronales?

Son las fiestas con que un pueblo, una ciudad o una parroquia celebra a su santo patrono en el día de su fiesta: misa solemne, procesión con la imagen, novena en los días anteriores y, muchas veces, música, comida y feria. En América Latina y en España son de las celebraciones más queridas del año.

Fuentes

  1. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2156-2159 (el nombre cristiano y el santo patrono)
  2. Catholic Encyclopedia (1911): Patron Saints. Las tumbas de los mártires y las primeras iglesias; las reglas de Urbano VIII (1638); patronos de oficios y enfermedades; "juegos de palabras"
  3. Francisco, carta apostólica Patris corde (8 de diciembre de 2020), en el 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia universal
  4. Juan Pablo II, exhortación apostólica Ecclesia in America (22 de enero de 1999), n. 11. La Virgen de Guadalupe, "Patrona de toda América", y su fiesta del 12 de diciembre en todo el continente
  5. Juan Pablo II, motu proprio E sancti Thomae Mori (31 de octubre de 2000), proclamación de Santo Tomás Moro como patrono de los gobernantes y de los políticos
  6. Pablo VI, carta apostólica Pacis nuntius (24 de octubre de 1964), proclamación de San Benito como patrono de Europa (en latín)
  7. Juan Pablo II, carta apostólica Inter sanctos (29 de noviembre de 1979), proclamación de San Francisco de Asís como patrono de la ecología (en latín)