Oraciones católicas

Las oraciones católicas empiezan por unas pocas que todo católico aprende de niño: la señal de la cruz, el Padre nuestro, el Ave María, el Gloria, el Credo y el acto de contrición. Aquí están completas, junto con la Salve, el Ángel de la guarda y la oración por los difuntos, y después las formas de oración que la Iglesia nos da: novenas, letanías, coronillas y el Rosario.
Toda la vida de oración de un católico descansa en unas pocas oraciones breves, aprendidas de memoria, muchas veces en las rodillas de la mamá o de la abuela. Las rezamos en la misa, junto a la cama, en la mesa, en el autobús y en la hora de la muerte. Aquí están completas, con las palabras que han rezado generaciones de católicos de lengua española, y con una nota sobre el origen de cada una. Más abajo encontrará cómo rezamos a los santos, las formas de oración que la Iglesia nos ha dejado y todas las oraciones en español de este sitio.
Las oraciones católicas básicas
Salvo que se indique otra cosa, los textos están tomados del apéndice de oraciones comunes del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, que la Santa Sede publicó en 2005. Son las mismas palabras que se rezan en México, en Colombia, en el Perú, en España y en las parroquias hispanas de los Estados Unidos. Dos de ellas, la señal de la cruz con las tres cruces y el "Señor mío Jesucristo", las damos como las enseñaba el catecismo del jesuita Jerónimo de Ripalda, publicado por primera vez en 1591 y reimpreso durante siglos a ambos lados del Atlántico; seguimos una edición impresa en Guatemala en 1826, con la ortografía actualizada.
La señal de la cruz
Con ella empezamos y terminamos casi toda oración. La forma breve, la que hacemos al entrar en la iglesia o antes de comer, es esta:
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
En América Latina y en España muchos aprendimos además a santiguarnos con tres cruces pequeñas. El catecismo de Ripalda lo explica: la primera en la frente, "porque nos libre Dios de los malos pensamientos"; la segunda en la boca, "de las malas palabras"; la tercera en el pecho, "de las malas obras". Y se dice así:
Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
La costumbre es antiquísima. Hacia el año 211, Tertuliano de Cartago escribía que los cristianos, en todas las acciones ordinarias de la vida, trazaban la señal de la cruz sobre la frente.

El Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Es la oración que Jesús dio a sus discípulos cuando le pidieron: "Señor, enséñanos a orar" (Lucas 11, 1). Su forma más completa está en el Sermón de la Montaña (Mateo 6, 9-13), y de ella nace toda otra oración cristiana. Su historia, el texto antiguo del catecismo, el latín y el sentido de cada petición están en la página del Padre nuestro.

El Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
La primera mitad es Escritura: el saludo del ángel Gabriel (Lucas 1, 28) y las palabras de Santa Isabel a María (Lucas 1, 42). La segunda, "Santa María, Madre de Dios", la fue formando la Iglesia a fines de la Edad Media; la Enciclopedia Católica anota que, en la liturgia, el Ave terminaba en "Jesús, Amén" hasta el Breviario romano de 1568. Más en la página del Ave María.

El Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Es una doxología, un breve himno de alabanza a la Santísima Trinidad. Lo decimos al final de cada salmo en la Liturgia de las Horas y al final de cada decena del Rosario. Vea el Gloria al Padre.
El Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Una tradición medieval contaba que los doce apóstoles lo compusieron juntos, cada uno con un artículo. Lo cierto es que una forma muy antigua de este Credo era ya en Roma la profesión de fe del bautismo. Lo rezamos al comenzar el Rosario y siempre que renovamos la fe de nuestro bautismo. En la misa del domingo se reza, por lo general, el Credo de Nicea, más largo. Vea el Credo católico.

El acto de contrición: Señor mío Jesucristo
Este es el acto de contrición tal como lo trae el catecismo de Ripalda en la edición de 1826, "hablando con Cristo Señor nuestro, considerándolo puesto en una cruz":
Señor mío Jesucristo, Dios, Hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser vos quien sois, y porque os amo, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; propongo de enmendarme y confesarme a su tiempo, y ofrezco cuanto hiciere en satisfacción de mis pecados, y confío en vuestra bondad que me perdonaréis por vuestra preciosa sangre, y me daréis gracia para nunca más pecar. Amén.
Lo rezamos en el confesionario, después de decir los pecados, y cada noche antes de dormir. Muchas parroquias enseñan una forma más larga o una más breve; cualquier forma sincera que exprese dolor por el pecado y propósito de enmienda es buena. Más formas y su historia en el acto de contrición.

La Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh, clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Es una antífona latina del siglo XI, la Salve Regina, que los monasterios cantan al terminar el día desde hace casi mil años y que rezamos al final del Rosario. Su historia y la invocación final están en la Salve.

Bajo tu amparo
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Es una de las oraciones a la Virgen más antiguas que se conocen, de los primeros siglos de la Iglesia, y la Iglesia la reza todavía en griego, en latín y en todas las lenguas.
Ángel de Dios (oración al Ángel de la guarda)
Ángel de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname. Amén.
Es la traducción del Angele Dei latino. Muchas familias de América Latina enseñan a los niños, además, la rima que comienza "Ángel de mi guarda, dulce compañía"; las dos piden lo mismo. Vea la oración al Ángel de la guarda.
La bendición de la mesa
Antes de comer, la familia hace la señal de la cruz y da gracias a Dios por los alimentos y por quienes los prepararon; al terminar, muchos rezan también por los que no tienen qué comer y por los difuntos. Las fórmulas tradicionales están en la bendición de la mesa.

El descanso eterno (oración por los difuntos)
Dale, Señor, el descanso eterno. Brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén.
En latín es el Requiem aeternam, el canto con que comenzaba la antigua misa de difuntos. Lo rezamos en los funerales y junto a las tumbas, al pasar frente a un cementerio y durante todo noviembre, el mes de las almas. Cuando se reza por varios difuntos se dice "dales", "brille para ellos" y "descansen en paz". Más oraciones en oración por los difuntos, oración por las almas del purgatorio y el Día de los Fieles Difuntos.

Cómo rezamos a los santos
La comunión de los santos
En el Credo decimos: "Creo en... la comunión de los santos". La Iglesia es una sola familia en Cristo, en la tierra, en el purgatorio y en el cielo, y la muerte no rompe ese lazo. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que los santos "contemplan a Dios, lo alaban y no dejan de cuidar de aquéllos que han quedado en la tierra", y que "su intercesión es su más alto servicio al plan de Dios" (n. 2683).
Por eso, cuando le rezamos a un santo, hacemos lo mismo que cuando le pedimos a alguien de la parroquia que rece por nosotros: pedimos a alguien cercano a Dios que le lleve nuestra necesidad. Los santos no conceden gracias por su propio poder; toda gracia viene de Dios, y ellos rezan con nosotros y por nosotros. El Catecismo lo dice con claridad: "Podemos y debemos rogarles que intercedan por nosotros y por el mundo entero". Solo a Dios adoramos; a los santos los honramos y les pedimos su oración.

Cómo rezarle a un santo
No hay una fórmula que uno tenga que acertar. Este es un modo sencillo que muchos aprendimos:
- Póngase en la presencia de Dios. Haga la señal de la cruz.
- Salude al santo y dígale su necesidad. Hable con sencillez: "San Antonio, perdí las llaves y voy tarde al trabajo", o "Santa Mónica, mi hijo se ha alejado de la fe".
- Pídale que ruegue a Dios por usted, y pida la gracia de aceptar la voluntad de Dios, sea cual sea la respuesta.
- Use una oración tradicional, si quiere. Muchos santos tienen la suya, y algunos tienen una novena: nueve días de oración por una intención.
- Termine con un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria, y dé gracias a Dios. Cuando la oración sea escuchada, vuelva a dar las gracias.
Muchos encienden una veladora como signo de su oración, que sigue ardiendo cuando ellos ya se han ido. Una invocación breve también es oración: "San José, ruega por nosotros". "San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla". "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros". Hagamos de estas pequeñas oraciones una costumbre a lo largo del día.

¿A qué santo le rezo?
Cualquier santo puede rezar por cualquier necesidad, y el que usted quiere es un buen lugar para empezar: su santo patrono, el santo de su nombre o el de la parroquia donde fue bautizado. La Iglesia ha pedido también desde hace siglos la ayuda de ciertos santos en ciertas necesidades, muchas veces por algo de su vida. Acudimos a San Judas Tadeo en los casos difíciles y desesperados, a San Antonio de Padua para encontrar lo perdido, a San José por los trabajadores, los padres de familia y la buena muerte, y a San Miguel Arcángel en la lucha contra el mal. Y en toda necesidad acudimos a la Madre, a la Virgen de Guadalupe y a la Virgen en todas sus advocaciones. Busque a los santos patronos, encuentre al santo de hoy o conozca a los santos católicos más queridos.
Las formas de la oración católica
El Catecismo distingue tres grandes expresiones de la oración: la oración vocal, la meditación y la oración contemplativa. La oración vocal, la que se dice con palabras, es "un elemento indispensable de la vida cristiana", porque Jesús mismo enseñó a sus discípulos una oración vocal, el Padre nuestro (n. 2701). Y cita a Santa Teresa de Jesús: "La oración se hace interior en la medida en que tomamos conciencia de Aquél 'a quien hablamos'" (n. 2704). Las oraciones de esta página son oraciones vocales. Con los siglos, la Iglesia las ha reunido en formas más amplias.

Novenas
Una novena son nueve días de oración por una intención, a imitación de los nueve días que los apóstoles pasaron en oración con María entre la Ascensión y Pentecostés. Algunas están unidas a una fiesta y comienzan nueve días antes; otras se pueden rezar en cualquier momento. La página de novenas católicas explica su historia, cómo rezar una y cuándo empiezan las principales.
Letanías
Una letanía es una larga cadena de invocaciones breves, cada una con la misma respuesta: "ruega por nosotros", "ten piedad de nosotros". El ritmo de llamada y respuesta las hace muy buenas para rezar en voz alta y en grupo. La más conocida es la letanía de la Virgen, las Letanías lauretanas, que en muchas casas se reza al final del Rosario.
El Rosario y las coronillas
Una coronilla es un conjunto de oraciones que se cuentan con cuentas. La más amada es el Rosario, que une el Padre nuestro, el Ave María y el Gloria a la contemplación de la vida de Cristo en los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos. Vea cómo rezar el Rosario, el Santo Rosario de hoy con los misterios que tocan cada día, y también la Coronilla de la Divina Misericordia y la coronilla a San Miguel Arcángel.

Oraciones para cada hora y cada tiempo
Algunas oraciones pertenecen a una hora del día: la oración de la mañana al despertar, el Ángelus por la mañana, al mediodía y por la tarde, la bendición de la mesa al comer y la oración de la noche con el examen de conciencia antes de dormir. Otras pertenecen a un tiempo del año, como el Vía Crucis en Cuaresma o la Novena de Aguinaldos y las Posadas en diciembre. Cuando no podemos comulgar, podemos hacer una comunión espiritual.
Todas las oraciones en español
Cada página da el texto completo, citado de una fuente publicada que nombramos, con el origen de la oración y el momento de rezarla.
Oraciones a la Virgen María
- El Ave María, la Salve y Bendita sea tu pureza
- El Magníficat, el cántico de María en el Evangelio de San Lucas
- El Ángelus, la oración a la Virgen María y la consagración a la Virgen
- La oración a la Virgen de Guadalupe y su novena
Oraciones a Jesús y para la vida diaria
- El Padre nuestro, el Gloria al Padre, el Credo y el Yo confieso
- El Alma de Cristo, la comunión espiritual y la oración al Sagrado Corazón de Jesús
- La oración al Espíritu Santo y la oración de San Francisco
- El acto de contrición y el examen de conciencia
Oraciones a los santos y a los ángeles
- La oración a San Miguel Arcángel y la oración al Ángel de la guarda
- La oración a San Judas Tadeo y su novena
- La oración a San José y la oración a San Benito
Oraciones por las necesidades
- Oración por los enfermos, por la familia y por los hijos
- Oración de protección, oración por la paz y oración para dormir
- Oración para pedir trabajo y oración a la Divina Providencia
Por los difuntos
Recemos unos por otros mientras las usamos. San Pablo pedía lo mismo a sus comunidades, cuando les rogaba que oraran por él (1 Tesalonicenses 5, 25).
En esta sección
Acto de contriciónEl acto de contrición tradicional "Señor mío Jesucristo" palabra por palabra, su historia en el catecismo del P. Ripalda, la contrición perfecta e imperfecta y cuándo rezarlo.
Alma de CristoEl Alma de Cristo completa en español y en latín, su origen medieval, la huella que dejó en España antes de San Ignacio y su oración "Tomad, Señor, y recibid".
Ave María, oraciónEl Ave María completo en español y en latín, las palabras de San Lucas de donde viene, su sentido frase por frase, cómo creció entre el año 1050 y 1568 y cómo lo rezamos hoy.
Bendición de la mesaLa bendición de la mesa y la acción de gracias de los devocionarios antiguos, palabra por palabra, con el latín de la Iglesia, la Escritura que hay detrás, consejos para rezarla con los niños y los santos de la mesa.
Bendita sea tu purezaLa décima a la Inmaculada que rezan nuestras abuelas desde hace siglos, con su texto completo, la historia de fray Antonio Panes y San Antonio María Claret, y su sentido verso por verso.
Comunión espiritualLa oración de comunión espiritual de San Alfonso en un libro español de 1803, la fórmula de los escolapios, lo que enseñó el Concilio de Trento y cuándo rezarla.
Consagración a la Virgen MaríaLa consagración breve "Oh Señora mía, oh Madre mía" y la consagración total de Montfort: los 33 días de preparación, el acto completo en español y las fechas para empezar.
Credo católicoEl Credo de los Apóstoles completo en la forma del catecismo de Ripalda y en latín; el Credo de Nicea, de dónde vienen los dos, sus doce artículos y cuándo los rezamos.
El ÁngelusEl texto completo del Ángelus en español y en latín, por qué la campana suena mañana, mediodía y tarde, cómo nació la devoción y el Ángelus dominical del Papa.
Gloria al PadreEl Gloria al Padre completo en español y en latín, su origen en la defensa de la Trinidad, la forma propia de la España visigoda, el Trisagio y su lugar en el Rosario.
La Salve, oración a la VirgenLa Salve completa en español y en latín, su sentido frase por frase, los autores que se le atribuyen, la leyenda de San Bernardo y la Salve que cantaban los marineros de Colón.
MagníficatEl cántico de la Virgen en la Visitación, completo en español y en latín, lo que dice verso a verso, sus raíces en el cántico de Ana y por qué la Iglesia lo canta cada tarde en Vísperas.
Novena a la Divina MisericordiaLa novena a la Divina Misericordia día por día, del Viernes Santo a la víspera del Domingo de la Misericordia, con la intención de cada día, una reflexión, la Escritura, una oración breve y dónde leer el texto oficial.
Novena a la Inmaculada ConcepciónUna novena tradicional a la Purísima, completa, con la oración de cada uno de los nueve días, para rezarla del 29 de noviembre al 7 de diciembre.
Novena a la Virgen de GuadalupeLa novena tradicional a la Virgen de Guadalupe, completa, impresa en México en 1805, con la oración de cada día, el obsequio diario, el ofrecimiento y los gozos.
Novena a la Virgen del CarmenLa novena tradicional a la Virgen del Carmen, completa, con las nueve oraciones de un librito sevillano de 1814, para rezarla del 7 al 15 de julio o en cualquier tiempo.
Novena a la Virgen DesatanudosNueve días para poner en manos de María el nudo que no podemos desatar solos, con oraciones tradicionales, una lectura de la Biblia para cada día y la historia del cuadro de Augsburgo.
Novena a San JoséLa novena tradicional a San José con sus siete dolores y gozos, tomada de un devocionario sevillano de 1814, y las fechas para rezarla antes del 19 de marzo o del 1 de mayo.
Novena a San Judas TadeoLa novena tradicional a San Judas Tadeo, completa, con la letanía, la oración en la aflicción, la acción de gracias y cómo rezarla nueve días.
Novena a San Miguel ArcángelLa novena tradicional a San Miguel Arcángel, completa, con una oración por cada uno de los nueve coros de ángeles, los gozos y la oración de León XIII, para rezarla del 20 al 28 de septiembre.
Novena al Espíritu SantoLa novena al Espíritu Santo día por día, con oraciones tradicionales en español, un día para cada uno de los siete dones, los frutos del Espíritu y las fechas de 2027.
Novena al Sagrado Corazón de JesúsLa novena tradicional al Sagrado Corazón de Jesús que se imprimió en Bogotá, Buenos Aires y Córdoba en los siglos XVIII y XIX, completa, con la oración de cada día y el ofrecimiento final.
Novena de AguinaldosLa novena de Navidad de Colombia y Ecuador, del 16 al 24 de diciembre, con las oraciones de Fray Fernando de Jesús Larrea tomadas de la edición de 1843 y el "Dulce Jesús mío".
Oración a la Divina ProvidenciaLa devoción mexicana del día primero de cada mes, con la oración y el acto de contrición de un devocionario de 1836, la imagen de la Santísima Trinidad y la veladora blanca.
Oración a la Sangre de CristoLas oraciones tradicionales a la Preciosísima Sangre de Cristo, con jaculatorias de 1785, un septenario guatemalteco, el mes de julio, las letanías y lo que enseña la Iglesia.
Oración a la Virgen de GuadalupeLa oración tradicional a la Virgen de Guadalupe impresa en México en 1805, con el acto de contrición guadalupano, la oración de San Juan Pablo II y cómo rezarle.
Oración a la Virgen MaríaLas oraciones a la Virgen María más queridas, completas y con su origen, del papiro del Bajo tu amparo al Acordaos y al ¡Oh Señora mía!, y cómo rezarle en cada necesidad.
Oración a San BenitoLa oración de la medalla de San Benito en latín y en español, letra por letra, la oración de su fiesta en un devocionario de 1862, una súplica por una buena muerte y lo que la Iglesia enseña sobre los sacramentales.
Oración a San JoséLa oración a San José que León XIII mandó rezar en octubre, en su versión española de 1889, el Acordaos, las jaculatorias de la buena muerte y la costumbre del San José dormido.
Oración a San Judas TadeoLa oración tradicional a San Judas Tadeo para casos difíciles, completa, con su origen en Chicago en 1929, la oración breve y cómo rezarla.
Oración a San Miguel ArcángelEl texto completo de la oración a San Miguel Arcángel en español y en latín, cómo León XIII la añadió a las oraciones después de la misa y qué se sabe de la famosa visión.
Oración al Ángel de la GuardaLas dos oraciones al Ángel de la Guarda que rezamos en español, el original latino, las versiones populares de Chile y España, lo que dice la Biblia y cómo enseñarlas a los niños.
Oración al Espíritu SantoLa oración Ven, Espíritu Santo con su versículo y su oración final, los dos grandes himnos de Pentecostés en español, los siete dones, la novena antes de Pentecostés y la verdad sobre dos oraciones famosas.
Oración de la mañanaLas oraciones de la mañana de los devocionarios antiguos, palabra por palabra, desde la señal de la cruz hasta el ofrecimiento de obras, con las Laudes, salmos para el amanecer y los santos a quienes encomendamos el día.
Oración de la nocheLas oraciones católicas para la noche en orden, de un devocionario de Bogotá del siglo XIX, el examen de conciencia de San Ignacio, las Completas de la Iglesia y la bendición de los hijos.
Oración de protecciónLas oraciones de protección de la Iglesia, de la oración a San Miguel y el salmo 90 a la plegaria mariana más antigua, con los santos a quienes pedir ayuda y cómo rezarlas.
Oración de San Francisco de Asís"Señor, hazme un instrumento de tu paz": el texto completo, el original francés de 1912, cómo llegó a llevar el nombre de San Francisco y cómo rezarla.
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Oración para el dineroOraciones católicas para cuando falta el dinero: el pan de cada día, San José, San Cayetano, la Virgen de la Divina Providencia, una palabra honesta sobre las oraciones mágicas y dónde pedir ayuda.
Oración para pedir trabajoOraciones para pedir y conseguir trabajo: a San José con textos tradicionales de 1923, la oración de San Pío X por el trabajo, San Cayetano, la Escritura y una oración antes de la entrevista.
Oración por la familiaLas oraciones por la familia de los devocionarios antiguos, la consagración del hogar al Sagrado Corazón de Jesús, la oración de los esposos Tobías y Sara, el rosario en familia y los santos que cuidan de nuestras casas.
Oración por la pazLa oración por la paz que Benedicto XV escribió en 1915 en su versión oficial en español, la antigua antífona Da pacem, la Reina de la Paz y las oraciones para la paz del corazón.
Oración por las almas del purgatorioLas siete oraciones por las benditas ánimas para cada día de la semana, la súplica indulgenciada por Pío VII, una oración para la misa, el acto heroico de caridad y las indulgencias de noviembre.
Oración por los difuntosDale, Señor, el descanso eterno con su latín, el salmo De profundis, la oración de la Iglesia por todos los fieles difuntos y oraciones por un padre, una madre, un esposo o un hijo.
Oración por los enfermosLa oración de la Iglesia por un enfermo, tomada del antiguo Ritual Romano, una oración a San Camilo, cuándo llamar al sacerdote para la Unción y los santos que velan por los enfermos.
Oración por los hijosLa oración por los hijos del antiguo devocionario, la oración de una madre por su hijo pequeño, las súplicas del Evangelio por un hijo o una hija, la bendición de los padres y los santos que cuidan de nuestros hijos.
Padre nuestroEl Padre nuestro completo como se reza hoy, la forma antigua del catecismo y el latín, los dos pasajes del Evangelio, las siete peticiones y lo que Santa Teresa enseñó sobre esta oración.
Yo confieso, la oración del acto penitencialLa oración con la que empezamos la misa pidiendo perdón: qué dice frase por frase, la forma antigua «Yo pecador me confieso a Dios todopoderoso», el Confiteor latino y su historia.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las oraciones básicas del católico?
Las que todo católico aprende primero son la señal de la cruz, el Padre nuestro, el Ave María, el Gloria, el Credo y el acto de contrición (el "Señor mío Jesucristo"). Muchas familias añaden la Salve, el Ángel de la guarda, la bendición de la mesa y el "Dale, Señor, el descanso eterno" por los difuntos. Todas están completas en esta página o en su página propia.
¿Cuáles son las tres oraciones más importantes?
La Iglesia nunca las ha clasificado oficialmente, pero las más rezadas son el Padre nuestro, el Ave María y el Gloria. El Padre nuestro es la oración que enseñó el mismo Jesús, y el Catecismo lo llama, con Tertuliano, "el resumen de todo el Evangelio". Las tres juntas forman cada decena del Rosario.
¿Por qué los católicos rezamos a los santos?
Les pedimos a los santos que recen por nosotros, como le pedimos a un amigo que rece por nosotros, porque la muerte no rompe la comunión de la Iglesia. El Catecismo enseña que los santos "no dejan de cuidar de aquéllos que han quedado en la tierra" y que "podemos y debemos rogarles que intercedan por nosotros y por el mundo entero" (n. 2683). Solo a Dios adoramos; a los santos los honramos y les pedimos su oración.
¿Cómo se le reza a un santo?
Háblele con sencillez, como a un amigo en la presencia de Dios: salúdelo, cuéntele su necesidad y pídale que ruegue a Dios por usted. Muchos usan una oración tradicional o una novena, encienden una veladora y terminan con un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria. Una sola línea, "San José, ruega por nosotros", ya es una verdadera oración.
¿Qué diferencia hay entre una oración, una novena y una letanía?
Una oración puede ser un solo acto de hablar con Dios. Una novena es una oración, o un grupo de oraciones, que se repite nueve días seguidos por una intención. Una letanía es una larga serie de invocaciones breves, cada una con la misma respuesta, como "ruega por nosotros" o "ten piedad de nosotros". Una coronilla es un conjunto de oraciones que se cuentan con cuentas, como la Coronilla de la Divina Misericordia.
¿Cuál es el acto de contrición correcto?
Cualquier forma aprobada es correcta. La Iglesia nunca ha exigido una redacción única, y el confesor acepta cualquier oración sincera que exprese dolor por el pecado y el propósito de no volver a pecar. La que damos aquí es el "Señor mío Jesucristo" del catecismo del Padre Ripalda; muchas parroquias enseñan también una forma más breve.
¿Puedo rezar con mis propias palabras?
Sí. Las oraciones de siempre nos enseñan a orar, y la Iglesia las guarda como un tesoro, pero Dios escucha toda palabra sincera. El Catecismo dice, con San Juan Crisóstomo, que "que nuestra oración se oiga no depende de la cantidad de palabras, sino del fervor de nuestras almas" (n. 2700).
Fuentes
- Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (2005), apéndice: Oraciones comunes; y el Símbolo de los Apóstoles. texto del Padre nuestro, Ave María, Gloria, Credo, Salve, Ángel de Dios, Descanso eterno y Bajo tu amparo
- Jerónimo de Ripalda, Catecismo y breve exposición de la doctrina cristiana (Guatemala, 1826). la señal de la cruz con las tres cruces y el acto de contrición \"Señor mío Jesucristo\"
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2683-2696: maestros y lugares de oración (la intercesión de los santos)
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2700-2724: expresiones de la oración (la oración vocal)
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2761-2776: el Padre nuestro, "resumen de todo el Evangelio"
- Herbert Thurston, Apostles' Creed, Catholic Encyclopedia, vol. 1 (1907)
- Tertuliano, De corona, cap. 3 (traducción inglesa en New Advent)
- Herbert Thurston, Avemaría, Enciclopedia Católica (traducción de la edición de 1910)