Novena al Sagrado Corazón de Jesús

La novena al Sagrado Corazón de Jesús son nueve días de oración que preparan su solemnidad, que en 2027 cae el viernes 4 de junio. La que damos completa es la novena tradicional del mundo hispano, sacada del libro Tesoro escondido del jesuita Juan de Loyola e impresa en Santa Fe de Bogotá en 1739. Cada día tiene su oración propia.
La novena al Sagrado Corazón de Jesús son nueve días de oración en los que pedimos al Señor una gracia por medio de su Corazón y le ofrecemos nuestro amor en reparación por las ofensas que recibe. Se reza sobre todo para preparar la solemnidad del Sagrado Corazón, que en 2027 cae el viernes 4 de junio, y en cualquier momento del año por una necesidad.
La que publicamos aquí completa es una joya de la piedad de nuestros pueblos: la novena que se imprimió en Santa Fe de Bogotá en 1739, en la imprenta de la Compañía de Jesús, y que volvió a imprimirse en Buenos Aires en 1785 y en Córdoba (Argentina) en 1826. Con ella rezaron nuestros abuelos de toda la América española. La transcribimos de esas ediciones, con la ortografía actualizada y sin cambiar las palabras.

De dónde viene esta novena
El librito dice en su portada que fue "sacado de las sólidas prácticas" de otro libro, el Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús, y que lo preparó "un devoto del mismo Divino Corazón". El Tesoro escondido es la obra con que el jesuita Juan de Loyola dio a conocer en España la devoción al Corazón de Jesús en la década de 1730. Tuvo tanto éxito que en 1758 ya iba por su quinta impresión, hecha en Lima a costa de una cofradía del Santísimo Sacramento de Potosí.
Detrás de ese libro hay un joven santo. El jesuita Bernardo de Hoyos, de Valladolid, tenía veintiún años cuando, según contó él mismo, el día de la Ascensión de 1733 oyó del Señor la que en España se llama la Gran Promesa: "Reinaré en España, y con más veneración que en otras partes". Murió en 1735, con apenas veinticuatro años, y fue beatificado en Valladolid en 2010. Su director espiritual era precisamente el padre Loyola.

El librito explica para qué se reza esta novena. Su intención es ofrecer a las almas "un seguro acueducto, por donde puedan conseguir cuanto desearen de la fuente de todas las gracias", que es el Corazón de Jesús. Y su fin es el mismo que el Señor enseñó a Santa Margarita María Alacoque en Paray-le-Monial: "corresponder amantes al infinito amor con que nos ama el Corazón de Jesús, y resarcir con este culto las injurias que se le hacen en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía".

Cuándo rezar la novena al Sagrado Corazón
El librito propone dos momentos:
- Antes de la solemnidad. "El tiempo más propio serán los nueve días que hay desde el día del Corpus hasta el viernes inmediato a la octava", que es la fiesta del Sagrado Corazón. En 2027 eso va del jueves 27 de mayo al viernes 4 de junio. En los países donde el Corpus se celebra el domingo, basta con empezarla el 27 de mayo para terminarla el día de la fiesta.
- Cada mes. "También se podrá empezar todos los últimos jueves de cada mes, y acabarse el viernes primero del mes siguiente", día que el Señor pidió dedicar a su Corazón.
Y, por supuesto, se puede rezar en cualquier tiempo, por un enfermo, por un hijo, por la paz de la familia o por la conversión de alguien a quien amamos.
Las obras que acompañan la novena
El librito sugiere acompañar la oración con algunas obras, "según la devoción de cada uno":
- Confesarse y comulgar el primer viernes del mes, con intención de reparar las ofensas hechas al Corazón de Jesús.
- Visitar ese día al Santísimo Sacramento, dando gracias por la Eucaristía y acompañando a Jesús en tantos sagrarios donde está solo.
- Hacer un rato de oración meditando el amor que nos tiene el Corazón de Jesús, o leer algo sobre él.
- Hacer una limosna u otra obra de caridad, de humildad o de mortificación en su honor.
- Ayudar, cada uno como pueda, a que el Corazón de Jesús sea más conocido y amado.

Cómo se reza cada día
Cada día, "estando de rodillas delante del Santísimo Sacramento, o de alguna imagen del Corazón Sagrado de Jesús", se reza con devoción el acto de contrición y después:
- La oración inicial, igual todos los días.
- La oración propia del día.
- Tres padrenuestros y tres avemarías, "en reverencia de las tres insignias de la Pasión", la cruz, la corona de espinas y la herida de la lanza, con que el Señor mostró su Corazón a Santa Margarita María. Quien desee más brevedad puede rezar uno solo.
- La oración al Padre Eterno y la oración "Mira, Señor y Padre santísimo", que se dicen todos los días.
- La petición de la gracia que se desea, con fervor, por medio del Sagrado Corazón.
- La jaculatoria y la oración final.
Oraciones comunes a todos los días
Oración inicial
¡Oh Corazón divinísimo de mi amado Jesús, en quien toda la Santísima Trinidad depositó tesoros inmensos de celestiales gracias! Concededme un corazón semejante a vos mismo, y la gracia que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestro sagrado culto y bien de mi alma. Amén.
Oración al Padre Eterno
El librito la atribuye a la "venerable Madre María de la Encarnación".
¡Oh Padre Eterno! Por medio del Corazón de Jesús, mi vida, mi verdad y mi camino, llego a vuestra Majestad. Por medio de este adorable Corazón os adoro por todos los hombres que no os adoran; os amo por todos los que no os aman; os conozco por todos los que, voluntariamente ciegos, no quieren conoceros. Por este divinísimo Corazón deseo satisfacer a vuestra Majestad todas las obligaciones que os tienen todos los hombres. Os ofrezco todas las almas redimidas con la preciosa sangre de vuestro divino Hijo, y os pido humildemente la conversión de todas por el mismo suavísimo Corazón. No permitáis que sea por más tiempo ignorado de ellas mi amado Jesús: haced que vivan por Jesús, que murió por todas.
Presento también a vuestra Majestad, sobre este santísimo Corazón, a vuestros siervos (aquí se pueden nombrar las personas por quienes se quiere rezar), y os pido los llenéis de su espíritu, para que, siendo su protector el mismo deífico Corazón, merezcan estar con vos eternamente. Amén.
Oración que se dice todos los días
Mira, Señor y Padre santísimo, desde tu santuario y sublime morada celestial, esta sacrosanta Hostia que te ofrece el Sumo Pontífice, Hijo tuyo y Señor nuestro, por los pecados de sus hermanos. Aplácate, no obstante las muchas maldades del mundo: atiende a la voz de la sangre de nuestro hermano Jesucristo, que clama a ti desde la cruz. Otorga, Señor, mi ruego. Aplácate, Señor, y concédeme lo que te pido; no deis largas, por ser tú quien eres, Dios mío, pues tu santo nombre ya está invocado sobre tu pueblo; y haz con nosotros según tu misericordia. Amén.
Aquí se hace, con fervor, la petición por medio del Sagrado Corazón de Jesús.
Jaculatoria y oración final
El librito la trae en latín, como se rezaba entonces:
℣. Jesu mitis et humilis corde.
℟. Fac cor meum secundum Cor tuum.
Oremus. Domine Jesu Christe, qui ineffabiles Cordis tui divitias Ecclesiae tuae novo beneficio aperire dignatus es: concede, ut hujus sacratissimi Cordis amori respondere, et injurias eidem afflictissimo Cordi ab ingratis hominibus illatas dignis obsequiis compensare valeamus. Qui vivis et regnas in saecula saeculorum. Amen.
En castellano (traducción nuestra): "Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo. Señor Jesucristo, que te dignaste abrir a tu Iglesia, con un nuevo beneficio, las riquezas inefables de tu Corazón: concédenos corresponder al amor de este sacratísimo Corazón y reparar con dignos obsequios las injurias que los hombres ingratos hacen a este Corazón tan afligido. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén."

Oraciones propias de cada día
Cada oración termina con la misma súplica: "Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén." Entre paréntesis va el autor que el librito cita como fuente.
Día primero (de Blosio)
¡Oh Corazón sacratísimo y melifluo de Jesús, que con ferventísimos deseos y ardentísimo amor deseáis corregir y perfeccionar la sequedad y tibieza de nuestros corazones! Inflamad y consumid las frialdades e imperfecciones del mío, para que se abrase en vuestro amor. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Día segundo (de Lanspergio)
¡Oh Corazón amabilísimo de Jesús, celestial puerta por donde nos llegamos a Dios y Dios viene a nosotros! Dignaos de estar patente a nuestros deseos y amorosos suspiros, para que, entrando por vos a vuestro Eterno Padre, recibamos sus celestiales bendiciones y copiosas gracias para amaros. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Día tercero (del P. Álvarez de Paz)
¡Oh Corazón santísimo de Jesús, camino para la mansión eterna y fuente de aguas vivas! Concededme que siga vuestras sendas rectísimas para la perfección y para el cielo, y que beba de vos el agua dulce y saludable de la verdadera virtud y devoción, que apaga la sed de todas las cosas temporales. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Día cuarto (del P. Álvarez)
¡Oh Corazón purísimo de Jesús, espejo cristalino en quien resplandece toda la perfección! Concededme que yo pueda contemplaros perfectamente, para que aspire a formar mi corazón a vuestra semejanza en la oración, en la acción y en todos mis pensamientos, palabras y obras. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Día quinto (de Santa Gertrudis)
¡Oh Corazón dulcísimo de Jesús, órgano de la Trinidad venerada, por quien se perfeccionan todas nuestras obras! Yo os ofrezco las mías, aunque tan imperfectas, para que, supliendo vos mi negligencia, puedan aparecer muy perfectas y agradables ante el divino acatamiento. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Día sexto (de Santa Gertrudis)
¡Oh Corazón amplísimo de Jesús, templo sagrado donde me mandáis habite con toda mi alma, potencias y sentidos! Gracias os doy por la inexplicable quietud, sosiego y gozo que yo he hallado en este templo hermoso de la paz, donde descansaré gustoso eternamente. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Día séptimo (de María de la Encarnación)
¡Oh Corazón clementísimo de Jesús, divino propiciatorio, por el cual ofreció el Eterno Padre que oiría siempre nuestras oraciones, diciendo: "Pídeme por el Corazón de mi amantísimo Hijo Jesús; por este Corazón te oiré, y alcanzarás cuanto me pides"! Presento sobre vos a vuestro Eterno Padre todas mis peticiones, para conseguir el fruto que deseo. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Día octavo (de Santa Margarita María Alacoque)
¡Oh Corazón amantísimo de Jesús, trono ígneo y lucidísimo, inflamado en el amor de los hombres, a quienes deseáis abrasados mutuamente en vuestro amor! Yo deseo vivir siempre respirando llamas de amor divino, en que me abrase y con que encienda a todo el mundo, para que os corresponda amante y obsequioso. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Día noveno (de Santa Margarita María Alacoque)
¡Oh Corazón dolorosísimo de Jesús, que para ablandar nuestra dureza y hacer más patente el amor con que padecisteis tantos dolores y penas por salvarnos, los quisisteis representar en la cruz, corona de espinas y herida de la lanza, con que os manifestasteis paciente y amante al mismo tiempo! Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, correspondiendo agradecido a vuestro amor, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.

Ofrecimiento de sí mismo al Corazón de Jesús
Al final de la novena, el librito trae el "generoso ofrecimiento" de San Claudio de la Colombière, el jesuita que fue director espiritual de Santa Margarita María, para quienes quieran hacerlo o renovarlo el primer viernes. Donde dice "N." se dice el propio nombre.
¡Oh Corazón de mi amantísimo Jesús! ¡Corazón dignísimo de toda mi adoración y amor! Yo, N., inflamado en el deseo de compensar y borrar tantas y tan graves injurias cometidas contra vos, y para huir, cuanto está de mi parte, el vicio de ingrato, os entrego y consagro del todo mi corazón, con todos sus afectos, y a mí mismo, con todo cuanto soy, enteramente. Protesto que es mi deseo puro y sincero olvidarme del todo, desde esta hora y momento, de mí mismo y de todas mis cosas, para que, quitados todos los impedimentos, pueda entrar en vuestro sacrosanto Corazón, que con singular misericordia me habéis abierto, y habitar en él vivo y muerto con vuestros fieles siervos.
Encendido, pues, todo en vuestro amor, ofrezco gustoso a este divinísimo Corazón todo el mérito y satisfacción que puedo tener en los santos sacrificios de la misa, oraciones, obras de penitencia, humildad, obediencia y de todas las demás virtudes que ejercitare por todo el tiempo de mi vida, hasta el último aliento de ella. No solo quiero hacer todo esto en alabanza y honra del Corazón de Jesús, sino que también le pido humilde e instantemente no se dedigne de admitir esta perfecta donación de todas mis cosas, que hago a este santísimo Corazón, de suerte que pueda disponer de todas ellas a su arbitrio, aplicándolas a quien fuere servido o destinándolas al fin que más le agradare. [...]
¡Oh Corazón santísimo! Enseñadme, os ruego, el camino que debo tomar para que, olvidado enteramente de mí mismo, llegue a conseguir la pureza de vuestro amor, cuyo deseo me habéis infundido. Abrásome en vehementes deseos de agradaros; pero siento que de ningún modo podré llegar a conseguir lo que deseo sin aquel grande auxilio que vos solamente podéis darme. Perfeccionad, pues, en mí, oh Corazón santísimo, todo lo que os es agradable y conforme a vuestra voluntad. Conozco ciertamente que yo repugno y resisto; pero, si no me engaño, no quisiera resistir: a vos os toca dar y perfeccionarlo todo. A vos solo, oh Corazón santísimo, se deberá toda la gloria de mi santidad, si mereciere finalmente el conseguirla; ni yo quiero aspirar en adelante a la misma santidad con otro fin sino el de vuestra gloria y alabanza. Amén.
En el texto completo del librito, entre el segundo y el tercer párrafo, el ofrecimiento cede también a las almas del purgatorio la satisfacción de las propias obras, según el beneplácito del Corazón de Jesús. Lo omitimos aquí por brevedad; puede leerse en las ediciones enlazadas en las fuentes.
Oración breve
La edición de Córdoba de 1826 añade esta oración corta, que cualquiera puede aprender de memoria:
Yo, N., para seros reconocido y reparar mis infidelidades, os doy mi corazón, y enteramente me consagro a vos, amable Jesús mío, y con vuestro auxilio propongo nunca más pecar. Amén.
El librito anota que el papa Pío VII, en 1807, concedió indulgencias a quienes la rezaran ante el Santísimo o ante una imagen del Sagrado Corazón. Las indulgencias de entonces se rigen hoy por normas nuevas; lo que no cambia es el valor de esta consagración sencilla.

Un librito con historia
Las tres ediciones que hemos cotejado cuentan algo de la fe de América. La de Bogotá trae la licencia de dos obispos españoles, el de Salamanca y el de Cádiz, que concedían cuarenta días de indulgencia a quienes la rezaran, señal de que el librito venía de España antes de reimprimirse en el Nuevo Reino de Granada. La de Buenos Aires salió en 1785 de la Real Imprenta de Niños Expósitos, y su obispo, fray Sebastián Malvar y Pinto, le concedió otros cuarenta días. La de Córdoba la imprimió en 1826 la imprenta de su universidad. Durante casi un siglo, las mismas oraciones se rezaron desde los Andes hasta el Río de la Plata.
El amor al Corazón de Jesús no se quedó en los libros. León XIII consagró el género humano al Sagrado Corazón con la encíclica Annum Sacrum en 1899, y muchos de nuestros países y familias se consagraron a él. En 2024, el papa Francisco dedicó al Corazón de Cristo su encíclica Dilexit nos, sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo.
Pidamos al Señor, en estos nueve días, un corazón semejante al suyo. Si quiere conocer mejor esta devoción, vea nuestra página sobre el Sagrado Corazón de Jesús, las demás novenas y nuestras oraciones católicas.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se empieza la novena al Sagrado Corazón de Jesús?
El librito de 1739 la empieza el jueves de Corpus Christi y la termina el viernes siguiente a la octava, día de la solemnidad. En 2027 eso es del jueves 27 de mayo al viernes 4 de junio. Donde el Corpus se celebra en domingo, basta con empezarla nueve días antes del 4 de junio.
¿Se puede rezar la novena al Sagrado Corazón en otro mes?
Sí. El mismo librito propone empezarla el último jueves de cada mes y terminarla el primer viernes del mes siguiente, día dedicado al Corazón de Jesús. También se puede rezar en cualquier momento por una necesidad: una novena es una forma de oración perseverante, no un rito atado a una fecha.
¿Cómo se reza la novena al Sagrado Corazón?
Cada día, de rodillas ante el Santísimo o ante una imagen del Sagrado Corazón, se reza el acto de contrición, la oración inicial, la oración propia del día, tres padrenuestros y tres avemarías, la oración al Padre Eterno y la oración 'Mira, Señor y Padre santísimo'. Luego se hace la petición y se termina con la jaculatoria. El último día se puede añadir el ofrecimiento al Corazón de Jesús.
¿Qué son los nueve primeros viernes?
Es la práctica de confesarse y comulgar en reparación el primer viernes de nueve meses seguidos, que nace de lo que Santa Margarita María Alacoque contó en sus cartas como una promesa del Señor. La Iglesia la recomienda como camino de conversión, nunca como una fórmula automática de salvación.
¿Quién escribió esta novena?
El librito se presenta como obra de 'un devoto del mismo Divino Corazón' y dice que está sacado del Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús, del jesuita español Juan de Loyola. Sus oraciones vienen de autores espirituales anteriores, que el texto cita: Blosio, Lanspergio, Álvarez de Paz, Santa Gertrudis, María de la Encarnación y Santa Margarita María.
Fuentes
- Novena al Sacratissimo Corazon de Jesus, sacada de las solidas practicas de un librito con titulo de Thesoro escondido en el Corazon de Jesus (Santa Fe de Bogotá: Imprenta de la Compañía de Jesús, 1739), John Carter Brown Library, Internet Archive. Texto de la novena publicado en esta página (dominio público), con ortografía actualizada.
- Novena al sacratísimo Corazón de Jesús (Buenos Aires: Real Imprenta de Niños Expósitos, 1785), John Carter Brown Library, Internet Archive. Edición cotejada, incluido el ofrecimiento final.
- Novena al Sacratísimo Corazón de Jesús (Córdoba: Imprenta de la Universidad, 1826), Internet Archive. Edición cotejada; trae la oración breve y la nota sobre la indulgencia de Pío VII de 1807.
- Juan de Loyola, S.J., El corazón sagrado de Jesús descubierto a nuestra España en la breve noticia de su dulcísimo culto, quinta impresión (Lima, 1758), John Carter Brown Library, Internet Archive
- El Debate, «El beato vallisoletano al que Cristo prometió que reinaría en España "con más veneración que en otras partes"» (15 de mayo de 2026). La Gran Promesa de 1733 y la beatificación de Bernardo de Hoyos en 2010.
- León XIII, encíclica Annum Sacrum (25 de mayo de 1899)
- Francisco, encíclica Dilexit nos sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo (24 de octubre de 2024)