Sagrado Corazón de Jesús

Ilustración en estilo óleo de una familia arrodillada en su sala ante un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús sobre un pequeño altar con velas y rosas rojas

El Sagrado Corazón de Jesús es el corazón de Cristo, Dios y hombre verdadero, traspasado en la cruz y ardiente de amor por nosotros. Venerarlo es adorar a Jesús mismo en su amor. La oración más conocida es la consagración de León XIII (1899), que comienza "Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano". Su solemnidad es el viernes después del segundo domingo después de Pentecostés: el 4 de junio de 2027.

El Sagrado Corazón de Jesús es el corazón de nuestro Señor, verdadero Dios y verdadero hombre, que fue abierto en la cruz y que arde de amor por cada uno de nosotros. Rezar al Sagrado Corazón es rezar a Jesús mismo, confiados en el amor que nos mostró cuando "uno de los soldados con la lanza le abrió el costado, y al instante salió sangre y agua" (Juan 19, 34, en la traducción de Torres Amat). En esta página encontrará la gran oración de consagración, las letanías, las jaculatorias que se aprenden de memoria y la historia de una devoción que en España y en América tiene raíces muy hondas.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús: la consagración de León XIII

El papa León XIII compuso este acto para su encíclica Annum sacrum, del 25 de mayo de 1899, y mandó que se rezara en todas las iglesias del mundo el 11 de junio de ese año, para que todo el género humano quedara consagrado el mismo día al Corazón de Cristo. Este es el texto español tal como lo imprimió el jesuita Remigio Vilariño en su Devocionario completo (Bilbao, 1923), con la ortografía actualizada:

Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, míranos humildemente postrados delante de tu altar. Tuyos somos, tuyos queremos ser, y a fin de poder estar más estrechamente unidos contigo, hoy cada uno de nosotros se consagra voluntariamente a tu sacratísimo Corazón.

Muchos no te han conocido todavía; muchos, después de haber despreciado tus mandamientos, han renegado de ti. Ten misericordia de los unos y de los otros, benignísimo Jesús, y atráelos a todos a tu santísimo Corazón.

Reina, Señor, no solamente en los que, siempre fieles, nunca se han separado de ti, sino también en los hijos pródigos que te han abandonado; y haz que vuelvan pronto a la casa paterna para que no perezcan de hambre y de miseria. Reina también sobre los que el error mantiene engañados con falsas opiniones, o la discordia separados: condúcelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que pronto no haya más que un solo redil y un solo pastor. Reina, finalmente, sobre todos aquellos que están sumidos en las antiguas supersticiones paganas, y no tardes en sacarlos de las tinieblas a la luz y reino de Dios.

Concede, Señor, a tu Iglesia segura y estable libertad, y a los pueblos el orden y la paz; haz que del uno al otro polo resuene esta sola exclamación: Alabado sea el divino Corazón, por quien hemos conseguido la salvación. A él sea el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Es la forma original de 1899. Pío XI, que instituyó la fiesta de Cristo Rey en 1925, añadió algunas frases, y muchos devocionarios posteriores traen esa versión más larga. La Iglesia la rezaba en público el domingo de Cristo Rey, y hoy muchas parroquias la renuevan ese día o en la solemnidad del Sagrado Corazón.

Pintura ovalada de Jesús con túnica roja y manto azul, que muestra en la mano un corazón en llamas coronado por una pequeña cruz, en un marco dorado sobre un altar de mármol
El Sagrado Corazón de Pompeo Batoni, pintado hacia 1760 para la iglesia del Gesù de Roma, es una de las imágenes del Sagrado Corazón más copiadas del mundo. ⓘThe Sacred Heart of Jesus

Jaculatorias al Sagrado Corazón

Las jaculatorias son oraciones de una sola línea para rezar en cualquier momento del día: al salir de casa, en el camino, en una sala de espera. Estas son las que el mismo devocionario de 1923 recoge entre las enriquecidas con indulgencias por los papas:

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Jesús, manso y humilde de corazón, haced mi corazón semejante al vuestro.

Dulce Corazón de Jesús, sed mi amor.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nos el tu reino.

Corazón de mi amable Salvador, haz que arda y siempre crezca en mí tu amor.

La primera es la más rezada en todo el mundo hispano y la que muchos llevan escrita bajo el cuadro de la sala. La segunda repite las palabras del mismo Cristo: "aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis el reposo para vuestras almas" (Mateo 11, 29, Torres Amat).

La consagración personal de Santa Margarita María

Para consagrarse cada uno en privado, la tradición conserva el acto que hizo de sí misma Santa Margarita María de Alacoque, la religiosa de Paray-le-Monial. Este es el texto del devocionario de Vilariño:

Corazón sagrado de mi amado Jesús: yo, aunque vilísima criatura, os doy y consagro mi persona, vida, acciones, penas y padecimientos, deseando que ninguna parte de mi ser me sirva si no es para amaros, honraros y glorificaros. Esta es mi voluntad irrevocable: ser todo vuestro y hacerlo todo por vuestro amor, renunciando de todo mi corazón a cuanto pueda desagradaros.

Os tomo, pues, ¡oh Corazón divino!, por el único objeto de mi amor, protector de mi vida, prenda de mi salvación, remedio de mi inconstancia, reparador de todas las culpas de mi vida y asilo seguro en la hora de mi muerte. Sed, pues, ¡oh Corazón bondadoso!, mi justificación para con Dios Padre, y alejad de mí los rayos de su justa cólera.

¡Oh Corazón amoroso!, pongo toda mi confianza en vos, pues, aunque lo temo todo de mi flaqueza, sin embargo todo lo espero de vuestra misericordia. Consumid en mí todo lo que os desagrada y resiste, y haced que vuestro puro amor se imprima tan íntimamente en mi corazón, que jamás llegue a olvidaros ni a estar separado de vos. Os suplico, por vuestra misma bondad, escribáis mi nombre en vos mismo, pues quiero tener cifrada toda mi dicha en vivir y morir como vuestro esclavo. Amén.

Letanías del Sagrado Corazón de Jesús

El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (n. 171) presenta las letanías del Corazón de Jesús como una oración "de contenido marcadamente bíblico", aprobada para toda la Iglesia. Sus invocaciones toman sus palabras de los Evangelios, de San Pablo y de los Salmos. Este es el texto castellano del devocionario de 1923. A cada invocación se responde "tened piedad de nosotros".

Señor, tened piedad de nosotros. Cristo, tened piedad de nosotros. Señor, tened piedad de nosotros. Cristo, oídnos. Cristo, escuchadnos. Padre Eterno, Dios de los cielos, Dios Hijo, Redentor del mundo, Dios Espíritu Santo, Santa Trinidad, un solo Dios, Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo de Dios, Corazón de Jesús, de majestad infinita, Corazón de Jesús, templo santo de Dios, Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados, Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia, Corazón de Jesús, rico para todos los que os invocan, Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, Corazón de Jesús, saciado de oprobios, Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Corazón de Jesús, perforado por una lanza, Corazón de Jesús, fuente de toda consolación, Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, Corazón de Jesús, salvación de los que en vos esperan, Corazón de Jesús, esperanza de los que en vos mueren, Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, perdonadnos, Señor. Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, escuchadnos, Señor. Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, tened misericordia de nosotros. V. Jesús, manso y humilde de corazón. R. Haced nuestro corazón semejante al vuestro.

Oración. Omnipotente y sempiterno Dios, mirad al Corazón de vuestro amadísimo Hijo y a las alabanzas y satisfacciones que os dio en nombre de los pecadores, y conceded propicio el perdón a los que imploran vuestra misericordia, en nombre de vuestro mismo Hijo Jesucristo, que con vos vive y reina en unión con el Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Pintura novohispana de un corazón rojo coronado de espinas y rematado por una cruz, en medio de un resplandor dorado, rodeado de cabezas de querubines y con dos angelitos arrodillados en oración abajo
La Alegoría del Sagrado Corazón de Jesús que pintó el novohispano José de Páez en 1775 rodea el Corazón coronado de espinas con querubines y ángeles en oración. Se conserva en el Museo Soumaya de la Ciudad de México. ⓘ

Qué veneramos en el Sagrado Corazón

El Directorio sobre la piedad popular lo explica con sencillez: entendida a la luz de la Escritura, la expresión "Corazón de Cristo" designa "el misterio mismo de Cristo, la totalidad de su ser, su persona considerada en el núcleo más íntimo y esencial" (n. 166). No veneramos un órgano separado de la persona. Adoramos a Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, y miramos su corazón porque en él se ve hasta dónde llegó su amor.

Por eso el mismo documento dice que esta devoción "ha sido, y sigue siendo, una de las expresiones más difundidas y amadas de la piedad eclesial", y que tiene "un sólido fundamento en la Escritura" (nn. 166–167): la mirada de todas las generaciones cristianas hacia "el que ha sido atravesado", el costado abierto de donde brotaron sangre y agua.

Historia de la devoción al Sagrado Corazón

De los Padres a la Edad Media

El amor al costado herido de Cristo es tan antiguo como la Iglesia. En la Edad Media, San Bernardo, San Buenaventura y las monjas del monasterio de Helfta, Santa Matilde y Santa Gertrudis, escribieron del Corazón de Jesús como de un refugio, la sede de la misericordia y la fuente de donde brota el agua del Espíritu, como resume el Directorio (n. 169). En el siglo XVII, San Juan Eudes compuso la primera misa y el primer oficio en honor del Sagrado Corazón.

Santa Margarita María y Paray-le-Monial (1673–1675)

La devoción tomó su forma moderna en un convento de la Visitación en Borgoña. Entre finales de diciembre de 1673 y junio de 1675, Santa Margarita María de Alacoque narró varias apariciones de Cristo. En la más famosa, él le mostró su Corazón. El papa Francisco, en la encíclica Dilexit nos (2024), resume el núcleo del mensaje en las palabras que ella escuchó: "He ahí este Corazón, que ha amado tanto a los hombres, que nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor" (n. 121). Su director espiritual, el jesuita San Claudio de La Colombière, la creyó y difundió su testimonio.

Ilustración en estilo fresco de una monja de la Visitación arrodillada en la capilla de su convento, que mira a Cristo de pie ante ella mostrando su corazón rodeado de llamas
Ilustración en estilo fresco de Santa Margarita María arrodillada en la capilla de Paray-le-Monial ante Cristo, que le muestra su Corazón.

Son revelaciones privadas. La Iglesia las examinó antes de beatificarla en 1864 y canonizarla en 1920, aprobó la devoción y la recomienda, pero sus palabras no son artículos de fe. El mismo papa Francisco lo dice con delicadeza: acoger este mensaje "no significa que nos sintamos obligados a aceptar o asumir todos los detalles" de su experiencia, donde "se mezclan con la acción divina elementos humanos" (n. 121). Lo que importa es el núcleo: el amor de Cristo que no se guarda nada.

Basílica románica de altas torres cuadradas y, junto a ella, un largo edificio claro, vista desde el otro lado de un río en un día de sol
La basílica del Sagrado Corazón de Paray-le-Monial, junto a la capilla de la Visitación donde Santa Margarita María recibió las revelaciones. ⓘ

La gran promesa y los nueve primeros viernes

Entre las promesas que Santa Margarita María atribuyó a Cristo, la más conocida es la llamada gran promesa. Vilariño la transcribe así, en palabras de la santa:

Un viernes, después de la Sagrada Comunión, mi divino Maestro dijo a esta su indigna esclava lo siguiente: Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos la gracia de la penitencia final; que no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los sacramentos, sirviéndoles mi Corazón de asilo seguro en aquella última hora.

De ahí nace la práctica de los nueve primeros viernes: comulgar en gracia de Dios, nueve meses seguidos, para honrar al Sagrado Corazón y reparar las ofensas que recibe. El Directorio (n. 171) reconoce que, en tiempos en que se comulgaba muy poco, esta práctica "contribuyó significativamente a restablecer la frecuencia de los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía". Y advierte que no debe convertirse en "una vana credulidad" que olvide la fe que obra y el propósito de vivir según el Evangelio. Francisco añade en Dilexit nos (n. 84) que hoy también haría mucho bien, en medio de la prisa, los teléfonos y las redes sociales, para alimentar la vida con la Eucaristía.

Las llamadas doce promesas (paz en las familias, consuelo en las penas, misericordia para los pecadores, bendición de las casas donde se honre su imagen...) se reunieron después a partir de sus cartas; ella no las escribió como lista. Las recibimos como signos de la misericordia de Cristo, no como contratos.

Ilustración en estilo óleo de fieles que se acercan a comulgar en una misa temprana de primer viernes, con una imagen del Sagrado Corazón en el altar lateral
Ilustración en estilo óleo de fieles que se acercan a comulgar en una misa temprana de primer viernes.

León XIII consagra el género humano (1899)

Pío IX extendió la fiesta del Sagrado Corazón a toda la Iglesia en 1856. León XIII dio un paso más: en Annum sacrum mandó tres días de oración, el 9, 10 y 11 de junio de 1899, y que el último día se rezara en todas las iglesias el acto de consagración que aparece al principio de esta página. Fue la primera vez que un papa consagraba todo el género humano al Corazón de Jesús. Más tarde Pío XII escribió la encíclica Haurietis aquas (1956), y Francisco, Dilexit nos (2024), las dos dedicadas enteramente al Corazón de Cristo.

Retrato pintado de un papa anciano de rostro delgado y cabello blanco, con muceta roja ribeteada de armiño y sotana blanca
Retrato del papa León XIII pintado por Franz von Lenbach en 1886. En 1899 consagró todo el género humano al Sagrado Corazón. ⓘPortrait of Pope Leo XIII

El Sagrado Corazón en España y en América

"Reinaré en España": el beato Bernardo de Hoyos

España tiene una historia propia con esta devoción. En 1733, en Valladolid, un joven jesuita del colegio de San Ambrosio, Bernardo de Hoyos, recibió lo que se conoce como la "gran promesa" para España. Según su testimonio, Jesús le dijo: "Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes". Hoyos murió muy joven, en 1735, pero su experiencia impulsó la devoción en toda la península y en sus territorios de ultramar. Fue beatificado en Valladolid en abril de 2010. Sus palabras son revelación privada, recibida y querida por la Iglesia en España, no artículo de fe.

Ilustración en estilo grabado de un joven jesuita del siglo XVIII que reza de rodillas, después de comulgar, en una iglesia barroca de Valladolid
Ilustración en estilo grabado del joven jesuita Bernardo de Hoyos en oración en una iglesia de Valladolid, en 1733.

La consagración de España (1919)

El 30 de mayo de 1919, en el Cerro de los Ángeles, considerado el centro geográfico de España, el rey Alfonso XIII leyó en nombre del pueblo español el acto de consagración de la nación al Sagrado Corazón, ante el monumento recién construido. En la columna del monumento se lee "Reino en España". El santuario del Cerro, en la diócesis de Getafe, sigue siendo uno de los grandes centros de esta devoción, y en 2019 se renovó la consagración en el centenario.

Ecuador, la primera nación consagrada (1874)

En América, el Ecuador fue el primer país del mundo consagrado al Sagrado Corazón de Jesús. Lo hizo el 25 de marzo de 1874, por iniciativa del presidente Gabriel García Moreno y del arzobispo de Quito, José Ignacio Checa y Barba. Como memoria permanente se levantó en Quito la Basílica del Voto Nacional, donde se conserva el cuadro de aquella consagración. El 25 de marzo de 2024, al cumplirse 150 años, el arzobispo Alfredo José Espinoza la renovó con una misa solemne en la basílica.

Gran basílica neogótica de piedra gris con dos altas torres caladas y una aguja, sobre los tejados de Quito y con montañas verdes al fondo
La Basílica del Voto Nacional, en Quito, se construyó como recuerdo de la consagración del Ecuador al Sagrado Corazón en 1874. ⓘ

En México, Colombia, el Perú y toda América Latina, el cuadro del Sagrado Corazón ocupa la sala de innumerables casas, muchas veces con una veladora encendida y la jaculatoria "Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío". En muchos pueblos andinos y centroamericanos su imagen sale en procesión en junio.

Ilustración en acuarela de una procesión del Sagrado Corazón por la calle empedrada de un pueblo andino, con la imagen llevada en andas entre flores
Ilustración en acuarela de una procesión del Sagrado Corazón por la calle empedrada de un pueblo andino.

La entronización del Sagrado Corazón en el hogar

El Directorio (n. 171) cuenta la consagración de las familias entre las prácticas que la Sede Apostólica ha aprobado y recomendado. Su forma más conocida es la entronización, que difundió por todo el mundo, desde 1907, el padre Mateo Crawley-Boevey, religioso de la Congregación de los Sagrados Corazones, nacido en Arequipa, en el Perú, y ordenado sacerdote en Chile. Los pasos son sencillos:

  1. Prepararse en familia con la confesión y la comunión, y si se puede con una novena o las letanías en los días anteriores.
  2. Conseguir una imagen del Sagrado Corazón, cuadro o estatua, y preparar un lugar de honor, el "trono", con espacio para un crucifijo, velas, flores y la Biblia.
  3. Invitar a un sacerdote para que bendiga la casa y la imagen. Si no puede venir, la imagen puede bendecirse antes.
  4. Colocar la imagen en su lugar, rezar juntos el Credo y la consagración de la familia al Sagrado Corazón.
  5. Añadir una acción de gracias y la consagración al Inmaculado Corazón de María, y guardar la fecha por escrito.
  6. Vivirlo: rezar juntos ante la imagen y renovar la consagración cada año, en el aniversario o en la fiesta del Sagrado Corazón.
Ilustración en acuarela de un sacerdote que bendice un cuadro del Sagrado Corazón mientras una familia lo coloca en el lugar de honor de su casa
Ilustración en acuarela de un sacerdote que bendice un cuadro del Sagrado Corazón mientras la familia lo coloca en el lugar de honor de la casa.

La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús

La solemnidad del Sagrado Corazón se celebra el viernes siguiente al segundo domingo después de Pentecostés. En 2027 cae el viernes 4 de junio. Al día siguiente celebramos el Inmaculado Corazón de María. Todo el mes de junio está dedicado tradicionalmente al Corazón de Jesús, y muchas parroquias rezan cada día del mes un ejercicio breve. Los nueve días antes de la fiesta se reza la novena al Sagrado Corazón.

Fuera de junio, la devoción se vive cada primer viernes de mes, con la confesión y la comunión de reparación, y cada mañana con el ofrecimiento de obras, que ofrece el día al Corazón de Jesús por manos de María.

Ilustración en estilo óleo de una abuela que bendice a su nieto en la puerta de una casa latinoamericana, bajo un cuadro del Sagrado Corazón con una veladora encendida
Ilustración en estilo óleo de una abuela que bendice a su nieto en la puerta de casa, bajo el cuadro del Sagrado Corazón con su veladora.

Símbolos del Sagrado Corazón en el arte

La imagen sigue casi siempre la descripción de Santa Margarita María, y cada detalle tiene sentido:

  • El corazón visible en el pecho de Cristo, o en su mano, como en el cuadro de Batoni: es su amor, que se ofrece.
  • La corona de espinas que lo rodea: los pecados que lo hieren y la Pasión.
  • La herida de la lanza: el costado abierto en la cruz, de donde brotaron sangre y agua.
  • Las llamas que salen de arriba: el amor que arde y no se apaga.
  • La cruz que lo corona: el amor nace de la cruz y lleva a ella.
  • Los rayos de luz: la gloria del Resucitado y la gracia que sale de él.

Los cuadros novohispanos y andinos, como el de José de Páez, a menudo muestran el Corazón solo, rodeado de ángeles. Las estatuas del siglo XIX y XX lo muestran de pie, señalando su pecho con una mano y bendiciendo con la otra.

Enorme mosaico dorado y azul de Cristo con túnica blanca, los brazos abiertos y un corazón de oro en el pecho, con la Virgen María y San Miguel a los lados
El mosaico del ábside de la basílica del Sagrado Corazón de Montmartre, en París, diseñado por Luc-Olivier Merson y terminado en 1922, muestra a Cristo con los brazos abiertos y el corazón de oro en el pecho. ⓘ

Para más oraciones, vea nuestras oraciones católicas y la Divina Misericordia, que nace de la misma confianza en el Corazón abierto de Cristo. Terminemos como empezamos, con la oración más corta de todas: Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la oración al Sagrado Corazón de Jesús?

La más conocida es el acto de consagración que el papa León XIII compuso en 1899 para todo el género humano: "Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, míranos humildemente postrados delante de tu altar. Tuyos somos, tuyos queremos ser...". La más breve es la jaculatoria "Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío". También se rezan las letanías del Sagrado Corazón y la consagración personal de Santa Margarita María.

¿Cuándo es la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús?

La solemnidad del Sagrado Corazón se celebra el viernes siguiente al segundo domingo después de Pentecostés, diecinueve días después de Pentecostés. En 2027 cae el viernes 4 de junio. Al día siguiente la Iglesia celebra el Inmaculado Corazón de María, y todo el mes de junio está dedicado tradicionalmente al Corazón de Jesús.

¿Qué es la gran promesa del Sagrado Corazón?

Es la promesa que Santa Margarita María de Alacoque dijo haber recibido de Cristo: a quienes comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final, de modo que no mueran en desgracia de Dios ni sin los sacramentos. Es revelación privada. La Iglesia la recomienda, pero pide no convertirla en una "vana credulidad": la comunión de los primeros viernes debe llevar a una vida conforme al Evangelio.

¿Cuáles son las doce promesas del Sagrado Corazón?

Son doce bendiciones que, según Santa Margarita María, Cristo prometió a los devotos de su Corazón, como paz en las familias, consuelo en las penas, misericordia para los pecadores y la bendición de las casas donde se honre su imagen. Ella no las escribió como lista: se reunieron después a partir de sus cartas. Son revelación privada, aprobada en cuanto a la devoción, no artículos de fe.

¿Qué significa la imagen del Sagrado Corazón?

El corazón visible en el pecho de Cristo es su amor. La corona de espinas recuerda los pecados que lo hieren, la herida es la lanzada de la cruz, las llamas son el amor que arde, y la cruz encima es la Pasión, de donde nace ese amor. Es la forma en que Cristo se mostró a Santa Margarita María en Paray-le-Monial.

¿Qué es la entronización del Sagrado Corazón?

Es la consagración solemne de una familia al Sagrado Corazón: se coloca su imagen bendecida en un lugar de honor de la casa y la familia reconoce a Cristo como Rey de su hogar, de ordinario con la presencia de un sacerdote. La difundió por todo el mundo, desde 1907, el padre Mateo Crawley-Boevey, de la Congregación de los Sagrados Corazones.

Fuentes

  1. Remigio Vilariño, S. J., Devocionario completo (El caballero cristiano; Novenas y devociones), 5.ª ed. (Bilbao: El Mensajero del Corazón de Jesús, 1923), Internet Archive. Textos publicados en esta página (dominio público): consagración de León XIII, pp. 358–359; letanías, pp. 365–367; consagración de Santa Margarita María, pp. 367–368; la gran promesa, p. 496; jaculatorias, p. 502
  2. León XIII, encíclica Annum sacrum (25 de mayo de 1899), Santa Sede
  3. Congregación para el Culto Divino, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (2001), nn. 166–173
  4. Francisco, encíclica Dilexit nos sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo (24 de octubre de 2024), nn. 84 y 119–121
  5. La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata latina al español por Félix Torres Amat: Mateo 11, 29 y Juan 19, 34 (Internet Archive). Ortografía actualizada
  6. EWTN Noticias (ACI Prensa): Diócesis de Getafe organiza congreso sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en España (2019). La gran promesa al beato Bernardo de Hoyos: "Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes"
  7. EWTN Noticias (ACI Prensa): España recordará centenario de consagración al Sagrado Corazón de Jesús (2018). Consagración de España en el Cerro de los Ángeles, 30 de mayo de 1919
  8. Walter Sánchez Silva, Semana Santa 2024: Ecuador renueva consagración al Sagrado Corazón de Jesús de 1874, EWTN Noticias (ACI Prensa), 26 de marzo de 2024. Consagración del Ecuador del 25 de marzo de 1874
  9. Catholic News Agency: Thousands attend beatification of Spanish priest (Valladolid, 20 de abril de 2010). Beatificación de Bernardo de Hoyos en Valladolid, abril de 2010