Milagros eucarísticos

Ilustración en estilo óleo de fieles arrodillados en adoración ante una custodia dorada en el altar de una capilla iluminada por velas

Los milagros eucarísticos son signos extraordinarios relacionados con la Hostia consagrada o con la Sangre de Cristo: una Hostia que aparece como carne, que sangra o que no se corrompe durante siglos. Cristo está realmente presente en toda Eucaristía, con signos o sin ellos. Algunos casos, como Bolsena-Orvieto y Legnica, han sido honrados por los papas o aprobados por un obispo; muchos otros siguen siendo reportados.

Los milagros eucarísticos son signos extraordinarios que Dios ha concedido en torno al Santísimo Sacramento: una Hostia que aparece como carne, un corporal manchado de sangre, unas Hostias consagradas que no se corrompen en tres siglos. En cada Misa, al pronunciar el sacerdote las palabras de la consagración, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y nada cambia a la vista: la Hostia sigue pareciendo pan. Ese ocultamiento es el modo ordinario en que el Señor viene a nosotros. Pero de vez en cuando la historia de la Iglesia recoge un momento en que algo sí parece cambiar ante los ojos. En esta página explicamos qué son esos signos, cómo se relacionan con nuestra fe en la presencia real, cómo los juzga la Iglesia y cuáles son los casos más conocidos, de Europa y de América Latina, cada uno con su estado honesto.

¿Qué es un milagro eucarístico?

Un milagro eucarístico es un signo extraordinario relacionado con la Eucaristía. Los casos se agrupan en unas pocas familias:

  • Una Hostia que aparece como carne, o vino que aparece como sangre, como cuenta la tradición de Lanciano.
  • Una Hostia que sangra o muestra manchas rojas, como en Bolsena en 1263 y en los casos modernos de Buenos Aires, Betania, Tixtla, Sokółka y Legnica.
  • Hostias que se conservan mucho más allá de lo natural, como en Siena, donde todavía se guardan Hostias consagradas en 1730.
  • Otros signos, como una luz en torno a la Hostia, una figura vista en ella o un peligro detenido ante el Santísimo, que llenan las colecciones antiguas.

Santo Tomás de Aquino se hizo la pregunta teológica hace más de setecientos años. En la Suma teológica (III, q. 76, a. 8) estudia el caso en que en el sacramento se ve carne, sangre o un niño. A veces, explica, el cambio está en los ojos de quienes lo ven, y Dios lo concede para mostrar que el Cuerpo de Cristo está verdaderamente bajo el sacramento, como Cristo se mostró a los discípulos de Emaús. Otras veces la apariencia es exterior y duradera, y todos la ven. En los dos casos, concluye, Cristo no deja de estar presente, y se le debe la misma adoración.

Ilustración en estilo fresco de un monje del siglo VIII ante el altar de una pequeña iglesia, sobrecogido al ver que la Hostia que tiene en las manos aparece como carne
La tradición de Lanciano: un monje que dudaba de la presencia real ve que la Hostia que tiene en las manos aparece como carne.

Los milagros eucarísticos y la presencia real

Conviene poner las cosas en orden. La Iglesia no cree en la presencia real por los milagros eucarísticos. La cree porque Cristo dijo, en la Última Cena, como lo recoge San Lucas en la traducción de Torres Amat: "Este es mi cuerpo, el cual se da por vosotros: haced esto en memoria mía" (Lucas 22, 19).

El Catecismo enseña que en el Santísimo Sacramento están "contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero" (CEC 1374, citando el Concilio de Trento). Y añade, con Santo Tomás, que esta presencia "no se conoce por los sentidos, dice santo Tomás, sino sólo por la fe, la cual se apoya en la autoridad de Dios" (CEC 1381).

La Hostia de cualquier altar, en cualquier parroquia, en cualquier misa de un martes por la mañana, es Cristo tan verdaderamente como las reliquias de Lanciano. Un milagro eucarístico no revela nada que no fuera ya verdad. Es un regalo de misericordia para quienes luchan por creer, y muchos de los relatos clásicos empiezan así: con un sacerdote que dudaba.

Por eso podemos acercarnos a estos signos con alegría y también con calma. Si un caso concreto resulta tener una explicación natural, nuestra fe no se tambalea. Y si viene de Dios, nos devuelve al sagrario de nuestra propia iglesia.

Altar de mármol blanco con estatuas de ángeles arrodillados a los lados y un alto tabernáculo de mármol con una custodia de plata, con flores al pie
El altar del milagro eucarístico en la iglesia de San Francisco de Lanciano, donde las reliquias se guardan en un tabernáculo de mármol. ⓘ

Cómo juzga la Iglesia un milagro eucarístico

Cuando hoy una Hostia sangra o cambia en una parroquia, la primera responsabilidad es del obispo del lugar. Él custodia la Hostia, nombra una comisión y pide a expertos que la estudien. Muchas veces todo empieza con un gesto sencillo: cuando una Hostia consagrada cae al suelo y no puede consumirse, el sacerdote la pone en agua dentro del sagrario para que se disuelva con reverencia. Varios casos modernos nacieron precisamente así, cuando días después la Hostia no se había disuelto.

Dibujo a tinta de un sacerdote que, en la sacristía, coloca con cuidado una Hostia caída en un pequeño recipiente de cristal con agua para llevarla al sagrario
Cuando una Hostia consagrada cae al suelo y no puede consumirse, el sacerdote la pone en agua en el sagrario para que se disuelva con reverencia.

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe fijó el procedimiento actual en sus Normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales, del 17 de mayo de 2024. Pide al obispo que contenga la difusión de cualquier material sobre fenómenos como "sudores, hemorragias, mutación de hostias consagradas", "para no alimentar un clima sensacionalista". Como norma, ya no se declara que un fenómeno sea de origen sobrenatural. El juicio positivo habitual es un nihil obstat, "nada se opone", con el cual los fieles "pueden dar su asentimiento de forma prudente" y se permite la devoción. El Santo Padre puede autorizar un procedimiento especial.

Varios de los casos que siguen se juzgaron antes de estas normas, cuando los obispos a veces hablaban de milagro con más soltura. En esta página cada caso lleva una etiqueta: aprobado (un juicio positivo formal de la autoridad de la Iglesia), reportado (documentado y estudiado, sin juicio formal) o tradicional (un relato antiguo honrado por una larga devoción, cuyos detalles originales no podemos comprobar).

Ilustración en estilo grabado de un obispo con su comisión de sacerdotes y médicos que examinan documentos y un relicario sellado en una larga mesa
Un obispo y su comisión estudian las pruebas. La Iglesia juzga despacio, con médicos además de teólogos.

Los grandes milagros eucarísticos de Europa

Lanciano, Italia (siglo VIII)

Lanciano es un pueblo de los Abruzos, cerca del Adriático. La tradición cuenta que en el siglo VIII un monje basiliano, que celebraba la Misa en la iglesia de San Legonciano, dudaba de la presencia real. Al pronunciar las palabras de la consagración, la Hostia se convirtió en carne y el vino en sangre. La carne y la sangre, hoy secas y coaguladas, se han conservado desde entonces. Desde el siglo XIII las custodian los franciscanos conventuales, en la iglesia de San Francisco, levantada en ese lugar.

No se conserva el relato escrito del suceso original; nos llega por la tradición local y por documentos posteriores. Las reliquias, en cambio, se han estudiado. En noviembre de 1970, con autorización de Roma, los frailes las confiaron al profesor Odoardo Linoli, anatomista y patólogo del hospital de Arezzo, ayudado por el profesor Ruggero Bertelli, de la Universidad de Siena. Linoli presentó sus resultados el 4 de marzo de 1971: la carne era tejido de corazón humano y la sangre era humana, del grupo AB, el mismo en las dos.

Estado: tradicional. El suceso pertenece a la tradición antigua; las reliquias se veneran con la bendición de la Iglesia, y el estudio de 1970-1971 es el único examen científico moderno.

Bolsena y Orvieto (1263) y la fiesta del Corpus Christi

La tradición de Bolsena habla de un sacerdote de Bohemia que, de camino a Roma, se detuvo a celebrar la Misa junto al sepulcro de Santa Cristina, en Bolsena. También él dudaba. Benedicto XVI lo contó así en 2010: "mientras consagraba el pan y el vino, fue asaltado por serias dudas sobre la presencia real del Cuerpo y la Sangre de Cristo en el sacramento de la Eucaristía. Milagrosamente algunas gotas de sangre comenzaron a brotar de la Hostia consagrada".

El papa Urbano IV vivía entonces en la cercana Orvieto. Por orden suya, recordó Benedicto XVI, "en la catedral de la ciudad se conservaba, y todavía se conserva, el célebre corporal con las huellas del milagro eucarístico". En 1264 Urbano extendió la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia con la bula Transiturus, y pidió a Santo Tomás de Aquino, que estaba con él en Orvieto, que compusiera su oficio y su misa.

Fresco de un sacerdote ante un altar que sostiene la Hostia sobre un corporal blanco, con el papa Julio II arrodillado enfrente y guardias suizos y fieles alrededor del arco de una ventana
El fresco de Rafael en el Vaticano, la Misa de Bolsena, muestra al sacerdote que eleva la Hostia mientras la sangre mancha el corporal, con el papa Julio II arrodillado al otro lado del altar. ⓘRaphael, The Mass at Bolsena

La historia añade un matiz. La bula no menciona Bolsena: habla del amor de Cristo en la Eucaristía y refleja las visiones de Santa Juliana de Cornillon, una religiosa belga que pidió la fiesta durante décadas. El lazo entre el milagro y la fiesta creció en el siglo siguiente, cuando Orvieto hizo el gran relicario del corporal (obra del orfebre sienés Ugolino di Vieri, en 1337-1338) y pintó el milagro en los muros de su capilla. En 1512 Rafael pintó la Misa de Bolsena para el papa Julio II, y desde entonces es la imagen del milagro.

Lienzo de lino tendido en un alto marco dorado con borde de esmalte azul, rematado por una cruz, sobre un pedestal tallado en una capilla con frescos
El corporal de Bolsena en su marco, en la capilla del Corporal de la catedral de Orvieto. ⓘRoyFokker, The Corporal of Bolsena in its display frame, Cathedral of Orvieto

Estado: honrado por los papas desde 1263; los detalles del relato son tradicionales. El corporal sigue saliendo en procesión por Orvieto el día del Corpus.

Tabla gótica de un fraile dominico arrodillado ante un papa sentado, con tres cardenales de sombrero rojo que observan bajo un par de arcos
Taddeo di Bartolo pintó hacia 1403 a Santo Tomás de Aquino que presenta su oficio del Corpus Christi al papa Urbano IV. ⓘFoto: Taddeo di Bartolo (photo by Sailko), CC BY 3.0

Siena (1730): las Hostias que no se corrompieron

El 14 de agosto de 1730, víspera de la Asunción, mientras el pueblo de Siena estaba en la catedral, unos ladrones forzaron el sagrario de la basílica de San Francisco y se llevaron un copón con Hostias consagradas. Tres días después, el 17 de agosto, las Hostias aparecieron en el cepillo de limosnas de la iglesia de Santa María de Provenzano, llenas de polvo pero enteras.

Por reverencia, los frailes no las distribuyeron enseguida. Y entonces ocurrió algo inesperado: las Hostias no se echaron a perder. El pan guardado durante meses se enmohece y se desmorona; estas se mantuvieron frescas. Las autoridades de la Iglesia las examinaron en 1780 y en 1789, y una comisión de teólogos y científicos las estudió en 1914, bajo San Pío X. Hoy quedan 223. Cuando San Juan Pablo II visitó Siena el 14 de septiembre de 1980, se arrodilló ante ellas.

Ilustración en estilo grabado de sacerdotes y vecinos de Siena en el siglo XVIII reunidos junto al cepillo de limosnas de una iglesia, donde se han encontrado las Hostias robadas
Las Hostias robadas aparecen en el cepillo de limosnas de Santa María de Provenzano, en Siena, el 17 de agosto de 1730.

Estado: reportado. La conservación se ha examinado muchas veces y los papas la han honrado, pero ningún decreto la ha definido como milagro.

Capilla lateral abovedada con nervios pintados, un rosetón de vidrio de colores, un altar con ángeles esculpidos y filas de bancas
La capilla de las Sagradas Partículas en la basílica de San Francisco de Siena, donde se veneran las Hostias de 1730. ⓘNikozw, The Chapel of the Sacred Particles, Basilica of San Francesco, Siena

Sokółka, Polonia (2008)

El 12 de octubre de 2008, en la iglesia de San Antonio de Padua de Sokółka, en la arquidiócesis de Białystok, una Hostia cayó al suelo durante la comunión y se puso en agua. Una semana después, el sacerdote vio que no se había disuelto y tenía una mancha roja. En enero de 2009 dos patólogos de la Universidad de Medicina de Białystok examinaron una muestra por separado, y la arquidiócesis informó que el material apuntaba a tejido de músculo cardíaco. El arzobispo Edward Ozorowski permitió la veneración y envió los resultados a la Santa Sede.

Estado: reportado.

Legnica, Polonia (2013)

El día de Navidad de 2013, en la iglesia de San Jacinto de Legnica, una Hostia cayó al suelo durante la comunión y se puso en agua. Aparecieron en ella manchas rojas. El estudio forense habló de fragmentos de tejido muscular muy parecidos al músculo del corazón, de origen humano. En enero de 2016 el obispo Zbigniew Kiernikowski presentó el caso a la Congregación para la Doctrina de la Fe, y en abril de 2016 anunció que la Hostia tiene "las características de un milagro eucarístico". Siguiendo las recomendaciones de la Santa Sede, pidió a la parroquia preparar un lugar digno para que los fieles pudieran venerarla.

Gran iglesia neogótica de ladrillo rojo con una alta aguja verde, vista desde el césped bajo un cielo azul con nubes blancas
La iglesia de San Jacinto de Legnica, donde se venera la Hostia de la Navidad de 2013. ⓘ

Estado: aprobado por el obispo del lugar en 2016, después de consultar a la Santa Sede.

Milagros eucarísticos en América Latina

San Carlo Acutis incluyó en su exposición varios casos de nuestro continente. Son de épocas y estados muy distintos, y conviene distinguirlos.

Eten, Perú (1649)

El 2 de junio de 1649, en Eten, en la costa norte del Perú, durante las vísperas y la exposición del Santísimo por la fiesta del Corpus, los fieles dijeron ver en la Hostia el rostro resplandeciente de un niño. Según el relato del superior franciscano de Chiclayo, el 22 de julio de ese año la visión se repitió. La devoción al Divino Niño del Milagro sigue viva en Eten.

Estado: tradicional.

Tumaco, Colombia (1906)

En enero de 1906 un terremoto sacudió la costa del Pacífico, y el mar empezó a levantarse sobre Tumaco. El pueblo pidió al párroco, el padre Gerardo Larrondo, que saliera con el Santísimo. Según el relato de otro religioso, fray Bernardino García de la Concepción, el sacerdote bajó a la playa con la custodia, levantó la Hostia con mano firme y trazó la señal de la cruz, y la ola comenzó a retroceder mientras la gente gritaba "¡milagro!".

Ilustración en estilo grabado de un sacerdote que levanta la custodia en la playa ante una gran ola, mientras el pueblo de Tumaco reza de rodillas detrás de él
En Tumaco, en 1906, el párroco levantó la custodia en la playa ante el mar embravecido, según el relato tradicional.

Estado: tradicional. El relato se conserva por el testimonio de los religiosos de la época y la memoria del pueblo.

Betania, Venezuela (1991)

El 8 de diciembre de 1991, en el santuario mariano de Finca Betania, en Cúa, el padre Otty Ossa Aristizábal partió la Hostia grande durante la Misa y vio que uno de los trozos tenía una mancha roja de la que brotaba una sustancia como sangre. El obispo de Los Teques, Mons. Pío Bello Ricardo, ordenó estudiarla, y el análisis encontró que la sangre no era del sacerdote. No ha habido una declaración formal sobre la Hostia.

Estado: reportado.

Buenos Aires, Argentina (1992, 1994 y 1996)

En la parroquia de Santa María, en Buenos Aires, se reportaron tres sucesos. El 1 de mayo de 1992 se encontraron fragmentos de Hostia consagrada en el corporal; puestos en agua en el sagrario, días después aparecieron teñidos de rojo. El 24 de julio de 1994 un ministro vio una gota de sangre en la pared del sagrario. Y el 15 de agosto de 1996, en la misa de la Asunción, una Hostia que cayó al suelo se puso en agua y el 26 de agosto parecía transformada en sangre. En 1999 el entonces arzobispo Jorge Mario Bergoglio, futuro Papa Francisco, pidió al profesor Ricardo Castañón Gómez que investigara el caso de 1996, y en 2005 un patólogo de Nueva York lo describió como tejido del ventrículo izquierdo del corazón.

Estado: reportado. La arquidiócesis no ha hecho ninguna declaración formal.

Tixtla, México (2006)

Durante la Misa del 21 de octubre de 2006 en Tixtla, en el estado de Guerrero, una religiosa que ayudaba a dar la comunión vio brotar de una Hostia consagrada una sustancia rojiza parecida a la sangre. Después de una investigación, el obispo de Chilpancingo-Chilapa, Mons. Alejo Zavala Castro, publicó una carta pastoral el 12 de octubre de 2013 en la que lo llamó "un signo divino" y "un verdadero milagro". Su sucesor, Mons. Salvador Rangel Mendoza, abrió una nueva investigación consultando al Vaticano. En febrero de 2022 explicó a ACI Prensa que "no se ha concluido el proceso diocesano" y que en Roma se le llamó, por ahora, "fenómeno eucarístico": "oficialmente lo tiene que declarar el Papa".

Iglesia colonial blanca con dos campanarios rematados por pequeñas cúpulas y cruces, vista desde la calle con gente que pasa
La parroquia de San Martín de Tours, en Tixtla, Guerrero, donde se conserva la Hostia de 2006. ⓘ

Estado: aprobado por el obispo del lugar en 2013, con la investigación reabierta. La Santa Sede no ha dado un juicio final.

Los casos de un vistazo

  • Lanciano, Italia, siglo VIII: la Hostia se hizo carne y el vino sangre. Tradicional; reliquias veneradas; estudiadas en 1970-1971.
  • Bolsena-Orvieto, Italia, 1263: sangre en el corporal. Honrado por los papas desde Urbano IV; detalles tradicionales.
  • Eten, Perú, 1649: un niño visto en la Hostia. Tradicional.
  • Tumaco, Colombia, 1906: el mar retrocede ante el Santísimo. Tradicional.
  • Siena, Italia, 1730: Hostias robadas y conservadas casi tres siglos. Reportado; honrado por los papas.
  • Betania, Venezuela, 1991: una Hostia que sangra en la Misa. Reportado.
  • Buenos Aires, Argentina, 1992-1996: fragmentos y una Hostia con apariencia de sangre y tejido. Reportado.
  • Tixtla, México, 2006: una Hostia de la que brota una sustancia como sangre. Aprobado por el obispo en 2013; investigación reabierta.
  • Sokółka, Polonia, 2008: mancha roja en una Hostia; estudio de tejido. Reportado; se permite la veneración.
  • Legnica, Polonia, 2013: manchas rojas en una Hostia; estudio de tejido. Aprobado por el obispo en 2016.
Pintura de la enorme nave gótica de una catedral con multitudes arrodilladas al paso de una procesión bajo palio hacia un altar resplandeciente
La procesión del Corpus dentro de la catedral de Sevilla, pintada por Genaro Pérez Villaamil en 1835. La fiesta unida a Bolsena se celebra todavía con gran solemnidad en España. ⓘThe Corpus Christi Procession inside Seville Cathedral

San Carlo Acutis y la exposición de los milagros eucarísticos

Muchos católicos conocieron estos casos gracias a un adolescente. San Carlo Acutis, el muchacho de Milán que iba a misa todos los días desde los siete años y murió de leucemia a los quince, en 2006, dedicaba su tiempo libre a investigar los milagros eucarísticos. Con ayuda de sus padres reunió unos 136 de muchos países, escribió breves historias, juntó fotografías y lo preparó todo en paneles para imprimir. "La Eucaristía es mi autopista hacia el cielo", solía decir.

La exposición le sobrevivió. Se ha mostrado en miles de parroquias y universidades, a menudo junto con sus reliquias, y la asociación de sus amigos la ofrece gratis para descargar. El papa León XIV lo canonizó el 7 de septiembre de 2025. La parroquia de Santa María de Buenos Aires, uno de los casos de sus paneles, recibió una reliquia suya en 2021.

Ilustración en acuarela de jóvenes arrodillados en las bancas de una parroquia ante el Santísimo Sacramento expuesto en una custodia dorada, vistos de espaldas
Jóvenes en adoración ante el Santísimo. Carlo Acutis hizo su exposición para llevar a la gente de vuelta a la Eucaristía.

La fiesta del Corpus en nuestros pueblos

El fruto más hermoso de Bolsena es la fiesta del Corpus Christi, que en el mundo hispano se celebra con una solemnidad única. En muchos pueblos de España y de América el Santísimo sale en procesión por calles cubiertas de alfombras de flores y aserrín de colores, entre balcones adornados con colchas blancas, y los niños de primera comunión echan pétalos a su paso. Es la respuesta del pueblo de Dios a todos los milagros eucarísticos: salir a la calle a adorar al Señor que está con nosotros.

Ilustración en acuarela de una procesión de Corpus Christi por la calle empedrada de un pueblo latinoamericano, con el sacerdote bajo palio llevando la custodia y niños que echan pétalos
Una procesión de Corpus Christi por las calles de un pueblo, con alfombras de flores y niños que echan pétalos ante el Santísimo.

Peregrinar a los santuarios, y el milagro de nuestra parroquia

Las reliquias de Lanciano se muestran en la iglesia de San Francisco. El corporal de Bolsena está en su capilla de la catedral de Orvieto, y el altar de 1263, en la basílica de Santa Cristina de Bolsena. Las Hostias de 1730 se veneran en la basílica de San Francisco de Siena, y las Hostias polacas, en Sokółka y Legnica. En México, la Hostia de Tixtla se guarda en la parroquia de San Martín de Tours. Quien vaya, que vaya como a una iglesia y no como a un museo: son lugares de adoración.

Pero la visita más importante está más cerca de casa. El mismo Señor está en el sagrario de la parroquia más próxima, y la Iglesia nos invita a adorarlo allí. A los discípulos de Emaús no se les mostró ningún prodigio: el Señor "estando juntos en la mesa, tomó el pan y le bendijo, y habiéndole partido se lo dio. Con lo cual se les abrieron los ojos y le conocieron" (Lucas 24, 30-31). Pidamos esa misma fe, la de los santos que se arrodillaron ante la Hostia sin ver ninguna señal, y digamos con la vieja jaculatoria de nuestros abuelos:

Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del altar.

Para la pregunta más amplia de cómo estudia la Iglesia los milagros, vea cómo investiga la Iglesia los milagros. Sobre la presencia de Cristo y la misa, encuentre más en nuestras oraciones católicas.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un milagro eucarístico?

Es un signo extraordinario relacionado con el Santísimo Sacramento. Los casos clásicos son una Hostia consagrada que toma la apariencia de carne, una Hostia o un cáliz del que brota algo parecido a sangre y Hostias que se conservan incorruptas mucho más tiempo del que puede durar el pan. La Iglesia los recibe como signos que apuntan a lo que siempre es verdad: que Cristo está realmente presente bajo las apariencias del pan y del vino.

¿Los católicos tienen que creer en los milagros eucarísticos?

No. La fe en la presencia real es obligatoria; creer en un milagro eucarístico concreto, no. El Catecismo enseña que la presencia de Cristo en el sacramento "no se conoce por los sentidos" sino solo por la fe. Aun cuando un obispo aprueba un caso, los fieles pueden aceptarlo, pero no están obligados.

¿Cuál es el milagro eucarístico más famoso?

El de Lanciano, en Italia. La tradición cuenta que en el siglo VIII un monje que dudaba de la presencia real vio, al consagrar, que la Hostia se convertía en carne y el vino en sangre. Las reliquias se conservan en la iglesia de San Francisco, y el profesor Odoardo Linoli las examinó en 1970 y 1971.

¿Qué milagros eucarísticos ha aprobado la Iglesia?

El de Bolsena-Orvieto (1263) ha sido honrado por los papas desde que Urbano IV guardó el corporal en Orvieto, y Benedicto XVI lo llamó milagro eucarístico. En tiempos recientes, el obispo de Legnica (Polonia) declaró en 2016 que una Hostia de 2013 tiene "las características de un milagro eucarístico". El obispo de Chilpancingo-Chilapa declaró milagro el caso de Tixtla en 2013, pero su sucesor reabrió la investigación. Sokółka, Buenos Aires y Betania siguen siendo reportados.

¿Hay milagros eucarísticos en América Latina?

Sí. Los más conocidos son el de Tixtla (México, 2006), los de la parroquia Santa María de Buenos Aires (1992, 1994 y 1996), el de Betania (Venezuela, 1991) y dos relatos antiguos: el Niño que se vio en la Hostia en Eten (Perú, 1649) y el maremoto detenido ante el Santísimo en Tumaco (Colombia, 1906). Cada uno tiene un estado distinto, que explicamos en esta página.

¿Qué relación tiene Bolsena con la fiesta de Corpus Christi?

El papa Urbano IV vivía en Orvieto en 1263, cuando ocurrió el milagro de Bolsena, e hizo llevar el corporal a la catedral. Al año siguiente extendió la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia con la bula Transiturus. La fiesta nació de la devoción de Santa Juliana de Cornillon, y Bolsena quedó unida a su historia.

¿Carlo Acutis hizo una exposición de milagros eucarísticos?

Sí. Siendo adolescente, San Carlo Acutis investigó unos 136 milagros eucarísticos de todo el mundo y, con ayuda de sus padres, los presentó en paneles para imprimir. La exposición se ha mostrado en miles de parroquias y universidades.

Fuentes

  1. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1373-1381 (La presencia de Cristo por el poder de su Palabra y del Espíritu Santo)
  2. Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Normas para proceder en el discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales (17 de mayo de 2024)
  3. Benedicto XVI, Audiencia general del 17 de noviembre de 2010: Santa Juliana de Cornillon
  4. EWTN (ZENIT): Physician Tells of Eucharistic Miracle of Lanciano. El estudio del profesor Odoardo Linoli (1970-1971)
  5. Mary Soltis, Lost and Found in a Walled Medieval Town (National Catholic Register, 2004). Las Hostias de Siena (1730)
  6. ACI Prensa: Obispo explica situación de supuesto milagro eucarístico de Tixtla, México (15 de febrero de 2022)
  7. ACI Prensa: 5 países de América Latina que fueron escenario de milagros eucarísticos (20 de junio de 2025). Buenos Aires, Tumaco, Eten y Betania, según la exposición de Carlo Acutis
  8. National Catholic Register (CNA): Polish Eucharistic Miracle Approved Amid Nation's 1,050th Anniversary of Christianity (19 de abril de 2016)
  9. Tomasz Nieśpiał, Co się naprawdę stało w Sokółce (Rzeczpospolita, 27 de octubre de 2009)