Oración a la Virgen de Guadalupe

Ilustración al estilo de pintura al óleo de una mujer que reza de rodillas ante una imagen de la Virgen de Guadalupe rodeada de rosas y veladoras en una capilla al amanecer

La oración a la Virgen de Guadalupe más antigua que podemos ofrecer completa comienza "Dios te salve, María, mar de misericordia" y le pide que estampe en nuestras almas, "con el pincel de tu gracia", la imagen de su rostro. Está impresa en una novena publicada en México en 1805. También damos el acto de contrición guadalupano del mismo librito, las palabras de la Virgen a Juan Diego y una oración breve para cada día.

La oración a la Virgen de Guadalupe nace casi siempre de una necesidad concreta: un embarazo difícil, un hijo lejos de casa, un diagnóstico, una frontera. Así llegó Juan Diego al Tepeyac la mañana del 12 de diciembre de 1531, angustiado por su tío moribundo. Le ofrecemos aquí las oraciones guadalupanas más antiguas que hemos podido verificar, completas y en su forma tradicional, con lo que se sabe de cada una y la manera de rezarlas.

La oración tradicional a la Virgen de Guadalupe

Esta oración está impresa en la Novena a María Santísima de Guadalupe, especial abogada contra la peste, del bachiller Manuel Antonio Alonso Martínez, que salió de la imprenta de Mariano de Zúñiga y Ontiveros, en la Ciudad de México, en 1805 (el ejemplar dice "reimpresa", así que hubo ediciones anteriores). Un ejemplar se conserva en la Wellcome Library de Londres y puede consultarse completo en Internet Archive. Damos el texto con la ortografía actualizada ("Reina" por "Reyna", "Cristo" por "Christo") y sin cambiar ninguna palabra:

Dios te salve, María, mar de misericordia, aurora y precursora de la gracia, pronóstico de la salud del mundo, Cristo Jesús; Reina de los ángeles y de los hombres, iris que convierte los rigores de un Dios airado en dulces misericordias; alegría del cielo y de la tierra, felicidad de este reino indiano: por tu nombre y sagrada aparición de Guadalupe te pedimos estampes en nuestras almas, con el pincel de tu gracia, la imagen de tu hermosísimo rostro, dándome la joya apreciable de la caridad perfecta para con Dios y nuestros prójimos; una muerte de puro amor de Dios y dolor de nuestros pecados, en ella tu asistencia para alcanzar perdón; y en vida, amor a nuestros enemigos, resolución de no pecar más, inclinación a las virtudes y aprecio a la frecuencia de sacramentos, para vivir en gracia y gozar de la alegría perfecta, que es gozar de Dios en tu compañía, amándolo en su gloria. Amén.

"Reino indiano" quiere decir las Indias, es decir, América: en 1805 México era todavía la Nueva España. El "iris" es el arcoíris que Dios puso en el cielo después del diluvio como señal de paz (Génesis 9). La imagen central de la oración es preciosa: así como la Virgen dejó su retrato en el ayate de Juan Diego, le pedimos que lo deje también en el alma de quien reza.

La imagen original de la Virgen de Guadalupe en el ayate de Juan Diego, con las manos juntas, el manto azul verdoso cubierto de estrellas y rodeada de rayos dorados
La imagen original de la Virgen de Guadalupe, que se venera en su basílica del Tepeyac desde hace casi cinco siglos. ⓘThe image of Our Lady of Guadalupe on the tilma of Juan Diego

Acto de contrición a la Virgen de Guadalupe

El mismo librito manda rezar, de rodillas ante una imagen de la Virgen y después de persignarse, este acto de contrición antes de la oración. Es una manera hermosa de empezar: pedimos perdón antes de pedir favores.

Dios te salve, María Santísima de Guadalupe, amantísima Madre de pecadores. A mí me pesa, Señora, de haber ofendido a tu Hijo y mi Dios, por ser quien es y por ser Hijo tuyo, y porque le amo sobre todo amor, y por ser ofensas contra ti, a quien después de su Majestad debía amar. Espero, Madre mía, por tu intercesión, alcanzar perdón de mis pecados y gracia para nunca más pecar; y prometo, Señora, la enmienda de mi vida, y cumplir hasta la muerte este propósito; y así, no me desampares. Ruega a Jesús tenga misericordia de mí. Pequé, Señora mía; alcánzame misericordia de tu Hijo Jesús. Amén.

Un acto de contrición dirigido a la Virgen no sustituye a la confesión. Nos dispone a ella: el mismo librito pide comulgar el día de la Aparición y confesarse durante la novena.

Las palabras de la Virgen a Juan Diego

La oración más querida por muchos guadalupanos no es una fórmula escrita por nadie, sino las palabras que, según el Nican Mopohua, la Virgen dijo a Juan Diego en la cuesta del Tepeyac. El relato fue escrito en náhuatl y publicado en 1649. Juan Diego había querido rodear el cerro para no encontrarse con ella, porque iba de prisa a buscar un sacerdote para su tío. Ella le salió al paso y le habló así. La traducción es nuestra, hecha palabra por palabra del texto náhuatl que publica la Universidad de California en San Diego:

¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y mi resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?

La primera pregunta, Cuix amo nican nica nimonantzin?, se ha repetido durante siglos en hospitales, cárceles y caminos. Muchos la dicen despacio, frase por frase, y después ponen su petición en silencio. No hace falta más.

En el mismo relato la Virgen se presenta como "la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive". De ahí viene la invocación breve que se puede repetir durante el día:

Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive, ruega por nosotros.

Ilustración de San Juan Diego arrodillado en el cerro del Tepeyac ante la Virgen María resplandeciente, al amanecer
Juan Diego ante la Señora del cielo en el Tepeyac, en diciembre de 1531.

La oración de San Juan Pablo II a la Virgen de Guadalupe

En enero de 1979, en su primer viaje fuera de Italia como Papa, San Juan Pablo II fue a México y celebró misa en la Basílica de Guadalupe el 27 de enero. En ese viaje rezó una oración que se volvió la más difundida del siglo XX y que hoy se imprime en estampas, novenas y misales parroquiales. Comienza así:

¡Oh Virgen Inmaculada Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!

En ella el Papa pide a la Virgen que presente nuestras súplicas "ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro", le consagra la vida, el trabajo, las alegrías y las enfermedades de los fieles, y ruega por los obispos, las vocaciones sacerdotales y religiosas, las familias y la educación de los niños. El texto pertenece a la Santa Sede, de modo que no lo reproducimos completo: puede leerse en la página oficial del Vaticano que citamos entre las fuentes. Si la reza en familia, verá que es una oración de toda la Iglesia de América, no solo de México.

Veinte años después, en la exhortación Ecclesia in America (1999), el mismo Papa pidió que el 12 de diciembre se celebrara la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe en todo el continente, como "Madre y evangelizadora de América".

Grabado antiguo de la Virgen de Guadalupe en el centro, rodeada de pequeñas escenas de milagros, con un texto impreso al pie
Desde el siglo XVII los grabados de la Virgen de Guadalupe ayudaron a pagar su santuario y a llevar su imagen a las casas. Este de Samuel Stradanus se usó en una colecta de 1622. ⓘIndulgence for alms toward the building of a church to the Virgin of Guadalupe

Oración del Pastor Lyvers a la Virgen de Guadalupe

Esta oración la escribió el Pastor Lyvers para esta página. No es antigua ni la escribió ningún santo; la ofrecemos para quien quiera ponerle palabras a lo que lleva en el corazón.

Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive: tú buscaste a Juan Diego en el camino cuando él daba un rodeo para no verte. Búscanos también a nosotros en los caminos por donde andamos con prisa y con miedo. Pon bajo tu manto a nuestras familias, a los niños que esperan nacer y a sus madres, a los enfermos que nadie visita, a los que dejaron su tierra para buscar pan para los suyos. Tú que sanaste a Juan Bernardino, mira a quienes hoy encomendamos (aquí se dice la petición). Y si lo que pedimos no conviene, danos la paz de saber que estamos en el hueco de tu manto, en el cruce de tus brazos, y llévanos siempre a tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

¿Por qué necesidades se reza a la Virgen de Guadalupe?

A la Virgen se le puede pedir todo, y a la Morenita del Tepeyac se le ha pedido todo durante casi quinientos años. Hay, con todo, intenciones que la tradición le encomienda de manera especial, y cada una tiene su raíz en la historia de Guadalupe.

Por los enfermos. Juan Bernardino, el tío de Juan Diego, estaba muriendo de una fiebre cuando la Virgen dijo a su sobrino que no se afligiera, que su tío ya estaba sano. Esa misma mañana, según el relato, Juan Bernardino se levantó curado. La tradición lo cuenta como un milagro tradicional: la Iglesia no lo ha examinado como examina un milagro de canonización, pero forma parte del relato que se conserva desde el siglo XVII. Por eso la devoción guadalupana ha estado siempre en los hospitales, y el librito de 1805 la llama "especial abogada contra la peste": la Ciudad de México la juró como su patrona en 1737, durante la terrible epidemia de matlazáhuatl.

Por las madres embarazadas y los niños por nacer. En la imagen, la Virgen lleva una cinta negra atada a la cintura. Muchos estudiosos la interpretan como la señal que usaban las mujeres mexicas embarazadas. Por eso tantas futuras madres le rezan, y por eso los movimientos en defensa de la vida la han tomado como patrona.

Ilustración en tinta y aguada sepia de una mujer embarazada que reza con las manos sobre el vientre ante un pequeño altar casero de la Virgen de Guadalupe
Una futura madre reza ante su pequeño altar guadalupano.

Por los migrantes. Pocas imágenes viajan tanto: va en la cartera, en el tablero del camión, tatuada en la piel o bordada en la mochila. Para millones de familias repartidas entre México, Centroamérica y Estados Unidos, la Virgen de Guadalupe es la madre que se queda con los que se van y con los que se quedan.

Ilustración en acuarela de una madre joven con su bebé en brazos que reza ante una estampa de la Virgen de Guadalupe en una estación de autobuses de noche
Una madre con su bebé reza de noche, durante un largo viaje, con una estampa de la Virgen de Guadalupe.

Por las familias y por los que sufren en casa. Hace más de un siglo el grabador José Guadalupe Posada imprimió, para las hojas populares de Antonio Vanegas Arroyo, una escena que todavía se repite: una mujer reza de rodillas ante la Virgen de Guadalupe mientras su marido, fuera de sí, rompe y quema lo que hay en la casa. Quien vive con miedo dentro de su propio hogar puede encomendarse a ella con toda confianza, y también buscar ayuda: la Virgen pidió un templo a un obispo, no que Juan Diego cargara solo con todo.

Grabado en blanco y negro de José Guadalupe Posada de una mujer arrodillada que reza ante una imagen de la Virgen de Guadalupe mientras un hombre furioso arroja objetos al fuego
Grabado de José Guadalupe Posada, hacia 1894: una mujer reza a la Virgen de Guadalupe en medio de la violencia de su casa. ⓘWoman praying to the Virgin of Guadalupe as her husband rages

Cómo rezar a la Virgen de Guadalupe

No hay una forma obligatoria, pero la costumbre de nuestros pueblos ofrece un camino sencillo:

  1. Ante su imagen, si es posible. Una estampa basta. Muchas familias tienen su altarcito con una veladora y flores.
  2. Pedir perdón primero. El acto de contrición guadalupano de arriba, o simplemente un "perdóname, Señor".
  3. Rezar una oración. La oración tradicional de 1805, la de San Juan Pablo II, o un Ave María. Juan Diego no sabía largas fórmulas; sabía obedecer y confiar.
  4. Decir la petición con sus propias palabras. La Virgen habló a Juan Diego en su lengua, el náhuatl, y con palabras de cariño: "Juanito, Juan Dieguito".
  5. Terminar con el Gloria y la invocación "Santa María de Guadalupe, ruega por nosotros".

Para pedir con más constancia, la Iglesia ofrece desde hace siglos la novena a la Virgen de Guadalupe: nueve días de oración que tradicionalmente terminan el 12 de diciembre. El librito de 1805 la trae completa y la publicamos en su propia página. Y la víspera de la fiesta, a medianoche, muchos le cantan las mañanitas a la Virgen de Guadalupe.

Ilustración al estilo de pintura al óleo de una abuela que enseña a su nieto a juntar las manos para rezar ante una imagen de la Virgen de Guadalupe
Una abuela enseña a su nieto a rezar ante la Virgen de Guadalupe, como se ha hecho por generaciones.

La imagen que se reza

Muchos fieles rezan mirando la imagen, y vale la pena saber lo que se mira. La Virgen tiene las manos juntas y la cabeza inclinada: no es una diosa, sino una mujer que ora a Dios. Está de pie delante del sol y sobre la luna, que los antiguos mexicanos veneraban como dioses, y así anuncia que hay un Dios más grande. Su manto está sembrado de estrellas y un ángel la sostiene. La cinta negra señala a la madre que espera un hijo, y ese hijo es Jesucristo. Toda la imagen es, en el fondo, una oración silenciosa que apunta hacia Él.

Por eso los artistas virreinales la copiaron tantas veces rodeada de rosas y de las escenas de las apariciones, como hizo Manuel de Arellano en 1691. Las copias antiguas eran, para quien las tenía en casa, un recordatorio de que la Madre de Dios había querido quedarse en estas tierras.

Copia virreinal mexicana de la imagen de Guadalupe enmarcada por una orla de rosas, con pequeñas escenas redondas de las apariciones en las cuatro esquinas
Manuel de Arellano rodeó la imagen de Guadalupe con una orla de rosas y las escenas de las apariciones en 1691. ⓘVirgin of Guadalupe

Si quiere conocer toda la historia de las apariciones, el ayate y la fiesta, la encontrará en nuestra página sobre la Virgen de Guadalupe.

Pidamos juntos, como Juan Diego en el camino: Santa María de Guadalupe, Madre nuestra, ruega por nosotros.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la oración a la Virgen de Guadalupe más tradicional?

No existe una sola oración oficial. Entre las más antiguas que se conservan completas está la que comienza "Dios te salve, María, mar de misericordia", impresa en la novena del bachiller Manuel Antonio Alonso Martínez (México, 1805), que pide a la Virgen que pinte en nuestras almas la imagen de su rostro. La más difundida en el siglo XX es la que San Juan Pablo II rezó en su primer viaje a México, en enero de 1979.

¿Qué le dijo la Virgen de Guadalupe a Juan Diego?

Según el Nican Mopohua, el relato en náhuatl publicado en 1649, el 12 de diciembre de 1531 la Virgen le preguntó a Juan Diego, preocupado por su tío enfermo: "¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre?". Es la frase guadalupana más citada y muchos la rezan como una oración de confianza.

¿Cómo se reza a la Virgen de Guadalupe?

Con sencillez, como un hijo habla a su madre. Se puede rezar el Ave María, una de las oraciones tradicionales de esta página o el Santo Rosario ante su imagen, encender una veladora, llevarle rosas y decirle la petición con nuestras propias palabras. Lo esencial es la confianza: ella nos lleva siempre a su Hijo Jesucristo.

¿Para qué se le reza a la Virgen de Guadalupe?

Por cualquier necesidad. Por tradición se le encomiendan de manera especial las madres embarazadas y los niños por nacer, los enfermos (la Virgen sanó a Juan Bernardino, el tío de Juan Diego), los migrantes y las familias, y los pueblos de América, de los que es patrona.

¿Cuál es la oración de Juan Pablo II a la Virgen de Guadalupe?

Es la que comienza "¡Oh Virgen Inmaculada Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!", rezada por el Papa en su viaje a México en 1979. Le consagra la vida de los fieles y pide por los obispos, las vocaciones y las familias. Su texto pertenece a la Santa Sede, por eso no lo reproducimos completo; puede leerse en la página del Vaticano que citamos entre las fuentes.

¿Hay una oración corta a la Virgen de Guadalupe?

Sí. Basta con decir de corazón: "Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive, ruega por nosotros". Esa invocación toma las palabras con que, según el Nican Mopohua, la Virgen se presentó a Juan Diego.

Fuentes

  1. Manuel Antonio Alonso Martínez, Novena a María Santísima de Guadalupe, especial abogada contra la peste (México: Mariano de Zúñiga y Ontiveros, 1805), Wellcome Library, Internet Archive. Fuente del texto de la oración tradicional y del acto de contrición que damos en esta página (dominio público)
  2. Juan Pablo II, Oración a la Virgen de Guadalupe (enero de 1979), Santa Sede. Texto con derechos de la Libreria Editrice Vaticana; aquí solo se cita el comienzo
  3. Juan Pablo II, Homilía en la Basílica de Guadalupe, 27 de enero de 1979, Santa Sede
  4. Readings in Classical Nahuatl: Nican Mopohua (University of California, San Diego). Texto náhuatl de las palabras de la Virgen; la traducción española de esta página es nuestra
  5. Juan Pablo II, exhortación apostólica Ecclesia in America, n. 11 (22 de enero de 1999), Santa Sede
  6. José Guadalupe Posada, Woman praying to the Virgin of Guadalupe as her husband rages (ca. 1894), Metropolitan Museum of Art