Novena a la Virgen de Guadalupe

Ilustración al estilo de pintura al óleo de una familia mexicana que reza la novena de rodillas ante un altar casero de la Virgen de Guadalupe con rosas y veladoras

La novena a la Virgen de Guadalupe son nueve días de oración que preparan su fiesta del 12 de diciembre. La que damos completa se imprimió en la Ciudad de México en 1805: cada día se reza un acto de contrición, una oración, la oración propia del día, siete alabanzas, cinco avemarías y un ofrecimiento. Ese librito la empieza el 4 de diciembre para terminarla el día 12; hoy muchos la rezan del 3 al 11.

La novena a la Virgen de Guadalupe son nueve días de oración con los que preparamos su fiesta del 12 de diciembre, o con los que le pedimos, en cualquier mes, por una necesidad que no podemos cargar solos. Aquí la tiene completa, en una forma tradicional que ya se rezaba en la Ciudad de México hace más de doscientos años, con una explicación breve de cada parte para rezarla con el corazón y no solo con los labios.

Una novena impresa en México en 1805

El texto procede de un librito de bolsillo de 24 páginas, la Novena a María Santísima de Guadalupe, especial abogada contra la peste, escrito por el bachiller Manuel Antonio Alonso Martínez e impreso "con licencia" por Mariano de Zúñiga y Ontiveros en la calle del Espíritu Santo de la Ciudad de México. La portada del ejemplar de 1805 dice "reimpresa", y la imprenta lo volvió a sacar en 1806: era, evidentemente, una novena que se usaba. La Wellcome Library de Londres conserva las dos ediciones, que pueden consultarse completas en Internet Archive. Las hemos cotejado línea por línea.

La damos con la ortografía de hoy (cualquier por "qualquier", Cristo por "Christo", Reina por "Reyna", dejar por "dexar"), sin cambiar el vocabulario ni el orden. Solo en el ofrecimiento suprimimos dos peticiones propias de la época, que señalamos con corchetes y explicamos más abajo.

¿Por qué "abogada contra la peste"? En 1736 y 1737 una epidemia llamada matlazáhuatl mató a decenas de miles de personas en la Ciudad de México, sobre todo indígenas. Como cuenta la historiadora Leticia López Saldaña a partir de la crónica de Cayetano de Cabrera y Quintero, el cabildo de la ciudad juró entonces a la Virgen de Guadalupe como su patrona principal, en 1737, y en 1746 se la juró patrona de toda la Nueva España. Desde aquella epidemia, novenas como esta pusieron a los enfermos bajo su manto.

Grabado en blanco y negro de José Guadalupe Posada de Juan Diego que extiende su tilma con la imagen de la Virgen de Guadalupe y rosas a sus pies, con el título de una novena
José Guadalupe Posada ilustró hacia 1898 una novena de la Virgen del Tepeyac para el editor Antonio Vanegas Arroyo: Juan Diego muestra la tilma con la imagen y las rosas. ⓘIllustration for 'Novena para los nueve días de jornadas con el auto religioso La Virgen del Tepeyac'

Cuándo rezar la novena

El librito dice: "El día cuatro de diciembre se comienza la novena (puede hacerse en cualquier tiempo)". Empezando el 4, el quinto día cae el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, y por eso el obsequio de ese día pide confesarse y comulgar. El noveno día cae el mismo 12 de diciembre, "el día de la Aparición".

Hoy la costumbre más extendida es rezarla del 3 al 11 de diciembre, para que termine la víspera y el día 12 quede libre para la misa, las mañanitas y la fiesta. Las dos maneras son buenas. Y como el propio autor advierte, puede rezarse en cualquier época del año por una intención particular.

Antes de empezar: lo que pide el librito

El autor no se conforma con las oraciones. Al comienzo pide a quien hace la novena:

  • Comulgar el día de la Aparición, y otros dos días con el consejo del confesor.
  • Oír misa y rezar el rosario, "y sea todo el año con tu familia".
  • Perdonar a los enemigos: "no les quites el habla, que si no perdonas, no alcanzarás perdón de tus pecados".
  • Visitar las iglesias, a los enfermos y a los presos, rezar por las almas del purgatorio y procurar "hacer algo más cada día" en señal de amor a Dios y a la Virgen.

Es un buen recordatorio: la novena no es solo pedir. Es dejar que la Virgen nos vaya pareciendo a su Hijo durante nueve días.

Oraciones que se rezan todos los días

Puesto de rodillas delante de una imagen de Nuestra Señora, después de persignarse, se reza cada día lo siguiente, en este orden.

Acto de contrición

Dios te salve, María Santísima de Guadalupe, amantísima Madre de pecadores. A mí me pesa, Señora, de haber ofendido a tu Hijo y mi Dios, por ser quien es y por ser Hijo tuyo, y porque le amo sobre todo amor, y por ser ofensas contra ti, a quien después de su Majestad debía amar. Espero, Madre mía, por tu intercesión, alcanzar perdón de mis pecados y gracia para nunca más pecar; y prometo, Señora, la enmienda de mi vida, y cumplir hasta la muerte este propósito; y así, no me desampares. Ruega a Jesús tenga misericordia de mí. Pequé, Señora mía; alcánzame misericordia de tu Hijo Jesús. Amén.

Oración

Dios te salve, María, mar de misericordia, aurora y precursora de la gracia, pronóstico de la salud del mundo, Cristo Jesús; Reina de los ángeles y de los hombres, iris que convierte los rigores de un Dios airado en dulces misericordias; alegría del cielo y de la tierra, felicidad de este reino indiano: por tu nombre y sagrada aparición de Guadalupe te pedimos estampes en nuestras almas, con el pincel de tu gracia, la imagen de tu hermosísimo rostro, dándome la joya apreciable de la caridad perfecta para con Dios y nuestros prójimos; una muerte de puro amor de Dios y dolor de nuestros pecados, en ella tu asistencia para alcanzar perdón; y en vida, amor a nuestros enemigos, resolución de no pecar más, inclinación a las virtudes y aprecio a la frecuencia de sacramentos, para vivir en gracia y gozar de la alegría perfecta, que es gozar de Dios en tu compañía, amándolo en su gloria. Amén.

Oración del día, alabanzas y avemarías

Se reza la oración propia del día (más abajo) y, acabada, se dice siete veces:

Sea alabado el nombre de Jesús, y el de María Santísima.

Luego se rezan cinco avemarías "al nombre y aparición de mi Señora" y se termina con el ofrecimiento.

Ofrecimiento

Dios te salve, María, fuente cristalina de donde dimanan copiosos raudales de misericordias; cielo que resplandeces y luces como sol, luna y estrellas: abrasa como sol mi espíritu para amarte; destierra como luna las tinieblas de los pecados que hay en mi alma, que para dar pasos a la virtud me aprisionan; influye como estrella en mí, y en todos, dulces influencias de santidad y gracia, para ser cual otro querubín, dotado trono a tu grandeza, en quien las hermosas huellas de tus sagradas plantas se estampen, siendo éstas honrosos laureles a mis sienes y marca gloriosa a mi corazón, con que te confiese por mi Ama y Señora, publicando que soy tu esclavo; y como tal pueda ofrecer, como ofrezco, ante tu soberanía postrado, esta novena por el tributo que como esclavo tuyo te debo, pidiéndote por nuestro Santísimo Padre el Romano Pontífice, por nuestro ilustrísimo Pastor [...], por la exaltación de nuestra santa fe, [...] conversión de los pecadores a penitencia y libertad de los cautivos; por la conservación de las sacratísimas religiones, y justos, y congregaciones espirituales, predicadores y confesores, jueces eclesiásticos y seculares, padres de familia y todos los que tienen almas que gobernar: les des acierto para que obren en justicia; por los que hacemos esta novena, por los que están en pecado mortal, por los bienhechores de los santuarios y toda esta ciudad; por las almas santas del purgatorio, por quienes aplicamos estas pobres oraciones, unidas con tus méritos y con la preciosa sangre de Jesús, para que sean libres de sus penas, alcanzándoles eterno descanso; y nosotros todos, y el mundo todo, alcancemos tus bendiciones, y después de esta vida besemos a tu original los pies en la gloria. Amén.

Lo que suprimimos. Donde están los corchetes, el original de 1805 pide también "por nuestro Católico Rey y Príncipes cristianos, les des paz y victoria contra los herejes" y por la "conclusión de los turcos". Eran peticiones de un súbdito de la Corona española de 1805; hoy podemos poner en su lugar a quienes nos gobiernan y la paz entre los pueblos. "Esclavo" de la Virgen es una expresión clásica de la consagración a María: quien se entrega a ella se entrega por ella a Cristo.

Pintura virreinal ovalada de la Santísima Trinidad entre nubes, en la que Dios Padre pinta con un pincel la imagen de la Virgen de Guadalupe sobre un lienzo que sostienen unos ángeles
Joaquín Villegas pintó en el siglo XVIII a Dios Padre pintando él mismo la imagen de Guadalupe. La novena pide algo parecido: que la gracia de Dios pinte su imagen en nuestra alma. ⓘThe Eternal Father Painting the Virgin of Guadalupe

Los nueve días

Cada día tiene una oración propia y un "obsequio", una pequeña obra para ofrecer a la Virgen. El autor ideó los obsequios con mucha ternura: cada uno toma el lugar de una parte de la imagen de Guadalupe (las rosas, las estrellas, la túnica, el manto, los rayos, el ayate, la luna, el ángel) y el último la del palacio del obispo donde apareció. Mientras tanto, las oraciones suben por los coros de los ángeles, de los ángeles a los serafines. Así, a lo largo de nueve días, quien reza va "pintando en su alma", como dice el libro, la imagen de María.

Primer día

Dios te salve, María, gloria de la Trinidad beatísima, paraíso de sus delicias. Dios te salve, gloria y Reina de los Ángeles: yo te alabo con estos hermosísimos espíritus, y por sus méritos te ruego que, con su custodia, hagas que no nos apartemos de sus consejos, y que nuestra gloria sea observarlos, cumpliendo los mandamientos de Dios, para ser fieles siervos y entrar en el gozo de la gloria. Amén.

Obsequio: "Pintarás en tu alma estos días la imagen de María Santísima, haciendo algunas obras virtuosas; y hoy, en lugar de rosas, da alguna limosna, aunque sea en pedazos de pan, o espirituales, como el rezar por las ánimas o por los cautivos."

Ilustración al estilo de grabado antiguo de una mujer que da pan a una anciana pobre a la puerta de una iglesia colonial, como pide la novena
Una limosna de pan en lugar de las rosas del Tepeyac: el obsequio del primer día.

Segundo día

Dios te salve, María, vara florida, de cuya raíz salió la flor del campo, divina azucena de los valles, Jesús. Dios te salve, Hija del Eterno Padre y Emperatriz de los Ángeles: yo te alabo con estos obedientísimos espíritus, y por ellos te suplico que, como cuidan de los pontífices, reyes y príncipes, hagas que nos asistan por ti, para la puntual obediencia a nuestro Santísimo Padre el Pontífice Romano; y que los herejes que la niegan se rindan, convirtiéndose en mansos corderos, y dejen sus errores; y nosotros demos el cuello al cuchillo antes que faltar a tan debida obligación; y a ti obedezcamos, Señora y Abogada nuestra, agradeciéndote el habernos dado el bendito fruto de tu vientre, Jesús, para nuestra salvación, rindiéndote cultos de devoción, para amarte siempre en la gloria. Amén.

Obsequio: "Hoy, en lugar de las estrellas, cuarenta y seis veces alaba los dulcísimos nombres de Jesús y de María, que cuarenta y seis son las estrellas." (La tradición cuenta cuarenta y seis estrellas en el manto de la imagen.)

Tercer día

Dios te salve, María, antorcha lucidísima que alumbra a los hombres. Dios te salve, Madre de Dios Hijo, Princesa de los Principados: yo te alabo con estos celosísimos espíritus, y por sus méritos te ruego, pues son superiores a los ángeles y arcángeles en cosas pertenecientes a la salvación de los hombres, hagas que nos asistan para hacer obras que nos guíen a eterna vida, y acertando el camino con su gracia, lleguemos al puerto de la gloria. Amén.

Obsequio: "Hoy, en lugar de la túnica y cinto, desnúdate de las pasiones que tienes con algunos y que naturalmente te repugnan: háblales con afabilidad y humildad."

Cuarto día

Dios te salve, María, diamante precioso del corazón de Dios, que resplandece en la ciudad santa. Dios te salve, Esposa del Santo Divino Espíritu, Señora de las Potestades: yo te alabo con estos soberanos espíritus, y por ellos te ruego, pues tienen potestad para refrenar a los demonios, hagas que sujeten a los que nos combaten, y con su favor venzamos las sugestiones con que nos tientan, ejercitando las virtudes, para ser coronados en la gloria. Amén.

Obsequio: "Hoy, en lugar del manto, guarda modestia, y no veas sino lo necesario, y a las imágenes de Jesús y María, para alabarlas."

Quinto día

Dios te salve, María, arca del mismo Dios, hacecico de rosas del jardín de Cristo, purísima Esposa del señor San José, Reina de las Virtudes: yo te alabo con estos admirables espíritus, y por sus méritos te pido hagas nos aprovechemos de los milagros que Dios por su medio obra, y de los especiales con que nos favorece cada día; y con su favor conozcamos las inspiraciones que nos envía para mejorar de costumbres, y gozarte en la gloria. Amén.

Obsequio: "Hoy, en lugar de los rayos del sol, dispón tu alma con una buena confesión y comunión, para que tengas los rayos de Cristo sacramentado con las luces de su gracia, que es día de la Concepción de mi Señora; y haz siete actos de contrición."

Sexto día

Dios te salve, María, luz que ilumina a todo entendimiento para conocer el verdadero sendero de la santidad. Dios te salve, Hija del santo y mejor par, señor San Joaquín y mi señora Santa Ana, Princesa de las Dominaciones: yo te alabo con estos providentísimos espíritus, y por sus méritos te suplico, pues presiden a los inferiores ministros de la providencia, hagas que con su compañía domine mis pasiones, refrenando la rebelión de la carne, para vivir constante, y con espíritu puro gozar después de esta vida las luces de la gloria. Amén.

Obsequio: "Hoy, en lugar del ayate, dale tu corazón limpio de toda culpa, y perdona a tus enemigos, para que se estampe en él mi Señora, pues la mejor tela es el corazón sin culpa."

Ilustración de Juan Diego que abre su tilma ante el obispo Zumárraga mientras las rosas caen al suelo
Juan Diego abre su tilma ante el obispo y las rosas caen al suelo. "La mejor tela es el corazón sin culpa", dice el obsequio del sexto día.

Séptimo día

Dios te salve, María, vida de los santos, alegría de los ángeles y espanto de los demonios. Dios te salve, vid fructífera y mar de virtudes. Dios te salve, vida y Emperatriz de los Tronos: yo te alabo con estos escogidos espíritus, y por ellos te suplico me otorgues que, a su imitación, sea trono de Dios, conservando mi alma sin la culpa que priva de tal gloria, y que sea mi vida semejante a la de los justos, para ser agradable asiento a tan grande Majestad, viviendo a las cosas eternas y muriendo al mundo y a mí mismo, para vivir en tu compañía en la feliz patria de la gloria. Amén.

Obsequio: "Hoy, en lugar de la luna, haz siete actos de humildad, y mira las creces y menguas de tu alma; propón no dejar el ejercicio de las virtudes y devociones que tenías antes, y no desprecies a los pobres."

Octavo día

Dios te salve, María, panal virgíneo, que misericordiosamente endulzas las amarguras de la muerte. Dios te salve, tórtola amorosa. Dios te salve, Reina de los Querubines: yo te alabo con estos eminentes espíritus, y te ruego, por sus perfecciones, me alcances en mis obras la perfección de ellas para agradar a Dios, y que en todas me asistan, para que contigo, la más eminente y perfecta de todas las criaturas, adoremos a tu Hijo santísimo en la gloria. Amén.

Obsequio: "Hoy, en lugar del querubín, enciende tu alma con afectos de amor de Dios, de María Santísima, de fe, esperanza y caridad: hazlos siete veces cada uno."

Ilustración al estilo de fresco de la Virgen de Guadalupe rodeada por los nueve coros de ángeles en círculos de luz
La novena sube día tras día por los coros de los ángeles, hasta los querubines y los serafines.

Noveno día

Dios te salve, María, ejemplo de amor, que en amar a Dios perfectísimamente excedes a los coros angélicos, santos del cielo y justos de la tierra. Dios te salve, templo de pureza, paloma candidísima, la más agradable a un Dios trino y uno. Dios te salve, Señora de los Serafines: yo te alabo con estos abrasadísimos espíritus, y te suplico por su amor que hagas nos asistan, para que a su imitación no cesemos un instante de amar a quien por amarnos dio la vida en el árbol de la cruz, para que vivamos crucificados con su amor, siendo nuestra vida amarle y ofenderle muerte; y que a ti, amorosa María, que tanto le amas, te sigamos muriendo por amarle y por amarte a ti, y entregando nuestras almas en tus manos, en ellas hallemos el tesoro de amarle siempre en la gloria. Amén.

Obsequio: "Hoy haz templo tu alma, y recibe a María Santísima; adórale muchas veces en lugar de las adoraciones que le dieron en el palacio. Y da de comer a una pobrecita en obsequio de la Señora."

En el castellano de 1805, "adorar" se usaba también para la reverencia más honda que se da a una persona santa; la Iglesia distingue con claridad la adoración, que solo se da a Dios, de la veneración que damos a la Virgen, la más alta entre todas las criaturas. El "palacio" es la casa del obispo Zumárraga, donde la imagen apareció en la tilma y donde todos cayeron de rodillas. El librito cierra pidiendo dos avemarías "por quien imprimió esta novena, y por quien se hizo". Recémoslas también nosotros por aquel bachiller y aquel impresor de hace dos siglos.

Pintura de Juan Correa de Juan Diego que muestra la imagen de la Virgen de Guadalupe en su tilma ante el obispo Zumárraga arrodillado y otros testigos, con rosas en el suelo
Juan Correa pintó en 1667 el momento en que Juan Diego despliega la tilma ante el obispo Zumárraga, en su casa, y todos caen de rodillas. ⓘThe Fourth Apparition of the Virgin of Guadalupe

Gozos a la Virgen de Guadalupe

Después de la novena el librito trae unos gozos, coplas que se cantaban o recitaban todos juntos. Cada estrofa mira una parte de la imagen y termina con el estribillo "Dé el lleno a nuestra ventura subir a adorarte al cielo" (es decir, que nuestra dicha sea completa subiendo al cielo a alabarla). En la sexta estrofa seguimos la edición de 1806 ("tu humildad"); la de 1805 dice "tu humilde".

Pues a ser nuestro consuelo bajaste, ¡oh Virgen pura!, dé el lleno a nuestra ventura subir a adorarte al cielo.

En la tilma retratada dejaste tu imagen bella para que fuese la estrella de esta tu América amada: por eso en ti asegurada tiene su dicha este suelo. Dé el lleno a nuestra ventura...

Del sol los rayos ardientes forman trono a tu grandeza, que no eran a tal pureza otros adornos decentes: venzan tus rayos valientes de nuestros pechos el hielo. Dé el lleno a nuestra ventura...

Para bordar tu vestido han bajado las estrellas, porque en tu manto hallan ellas firmamento más lucido: tú siempre la estrella has sido que influye nuestro consuelo. Dé el lleno a nuestra ventura...

Tapete forma la luna a tus plantas sacrosantas, porque cree hallar en tus plantas el lleno de su fortuna: haz que menguante ninguna padezca el indiano suelo. Dé el lleno a nuestra ventura...

En tosco y grosero ayate pintas tu imagen hermosa, y por honrarme piadosa a esto tu humildad se abate: justo es que mi pecho trate de agradecer tanto celo. Dé el lleno a nuestra ventura...

Ceñida la real corona se ve, oh María, en tu cabeza, que por reina te confiesa desde la una a la otra zona: allí de águila te abona, que hasta Dios levantó el vuelo. Dé el lleno a nuestra ventura...

Sirve a tus pies de repisa noble serafín alado, y estar a tus pies postrado es su más noble divisa: así con su ejemplo atiza la llama de nuestro celo. Dé el lleno a nuestra ventura...

Porque a nuestra dicha cuadre, Madre quieres te llamemos: haz que tal favor paguemos amándote como Madre; pídele a tu Eterno Padre de hijos nos conceda el celo. Dé el lleno a nuestra ventura subir a adorarte al cielo.

Pintura virreinal mexicana de la Virgen de Guadalupe con cuatro pequeñas escenas de las apariciones a Juan Diego en las esquinas
Nicolás Enríquez pintó en 1773 la imagen de Guadalupe con las cuatro apariciones en las esquinas, las mismas escenas que la novena va recordando. ⓘThe Virgin of Guadalupe with the Four Apparitions

Consejos para rezar la novena en familia o en la parroquia

  • Un mismo lugar y una misma hora. Un altarcito con la imagen, una veladora y, si se puede, rosas. Si la familia está repartida en varias ciudades, pueden rezarla a la misma hora por teléfono.
  • Repartir las partes. Uno lee el acto de contrición, otro la oración del día; todos responden las alabanzas y las avemarías. Los niños pueden encargarse de las siete alabanzas y de contarlas con los dedos.
  • No olvidar el obsequio. Es lo más original de esta novena y lo que más fruto da: la limosna del primer día, el perdón del sexto, el plato de comida del noveno.
  • Una sola intención. Diga al empezar por qué ofrece la novena: un enfermo, un hijo, un trabajo, la paz de la casa. Y repítala cada día antes del ofrecimiento.
  • Terminar en la misa. El librito pide comulgar el día de la Aparición. La novena encuentra su sentido en la Eucaristía del 12 de diciembre.
Ilustración en acuarela de un hombre que reza la novena a la Virgen de Guadalupe junto a la cama de su esposa en un hospital, con una pequeña estampa en la mesa
Una novena rezada junto a la cama de un enfermo, como se ha hecho desde la epidemia de 1737.

Si busca oraciones más breves para cada día, las encontrará en nuestra página de la oración a la Virgen de Guadalupe, y la historia completa de las apariciones en la de la Virgen de Guadalupe. Otras novenas tradicionales están reunidas en nuestra página de novenas.

Santa María de Guadalupe, abogada nuestra en toda necesidad, ruega por nosotros.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se empieza la novena a la Virgen de Guadalupe?

Hoy casi todas las parroquias la empiezan el 3 de diciembre para terminarla el 11, víspera de la fiesta. El librito de 1805 que publicamos la empieza el 4 de diciembre, de modo que el quinto día cae el 8, fiesta de la Inmaculada Concepción, y el noveno el mismo 12 de diciembre. El propio libro aclara que puede hacerse en cualquier tiempo del año.

¿Cómo se reza la novena a la Virgen de Guadalupe?

Cada día, de rodillas ante una imagen de la Virgen, se reza el acto de contrición, la oración inicial y la oración propia del día. Luego se dice siete veces "Sea alabado el nombre de Jesús y el de María Santísima", se rezan cinco avemarías y se termina con el ofrecimiento. El libro añade para cada día un pequeño obsequio a la Virgen: una limosna, un perdón, un acto de humildad.

¿Se puede rezar la novena a la Virgen de Guadalupe en otra fecha?

Sí. Una novena es una forma de oración perseverante, no un rito atado a una fecha. El librito de 1805 lo dice expresamente: "puede hacerse en cualquier tiempo". Muchos la rezan por un enfermo, por un embarazo o por un hijo lejos de casa en cualquier mes.

¿Qué pasa si me salto un día de la novena?

Nada malo. La novena no es una fórmula que deja de funcionar si se interrumpe. Si se olvidó un día, retome donde se quedó o rece dos días juntos, y siga adelante con confianza.

¿Por qué esta novena llama a la Virgen "abogada contra la peste"?

Porque la devoción a Guadalupe creció enormemente durante la epidemia de matlazáhuatl de 1737, cuando la Ciudad de México la juró como su patrona principal. Desde entonces muchos libritos de novena la invocaron contra las epidemias. Hoy podemos rezarla por todos los enfermos.

¿Qué son los gozos de la Virgen de Guadalupe?

Son unas coplas que se cantan o recitan al final de la novena. Los del librito de 1805 recorren la imagen parte por parte, los rayos, las estrellas, la luna, el ayate, el ángel, y terminan cada estrofa con el mismo estribillo. Los damos completos al final de esta página.

Fuentes

  1. Manuel Antonio Alonso Martínez, Novena a María Santísima de Guadalupe, especial abogada contra la peste (México: Mariano de Zúñiga y Ontiveros, 1805), Wellcome Library, Internet Archive. Texto de la novena publicado en esta página (dominio público), cotejado con la edición de 1806
  2. Manuel Antonio Alonso Martínez, Novena a María Santísima de Guadalupe, especial abogada contra la peste (México: Mariano de Zúñiga y Ontiveros, 1806), Wellcome Library, Internet Archive
  3. Leticia López Saldaña, "Escudo de armas de México, por Cayetano de Cabrera y Quintero, un caso sobreseído", Digesto documental de Zacatecas 19 (2021), Universidad Autónoma de Zacatecas. Sobre la epidemia de matlazáhuatl de 1737 y la jura del patronato guadalupano
  4. Readings in Classical Nahuatl: Nican Mopohua, sección 5 (University of California, San Diego)
  5. José Guadalupe Posada, ilustración para una novena de la Virgen del Tepeyac (ca. 1898), Metropolitan Museum of Art