Medalla de San Benito

La medalla de San Benito es un sacramental que lleva en el anverso la imagen de San Benito y en el reverso una cruz rodeada por las iniciales de una oración latina contra el mal: "La santa cruz sea mi luz... ¡Apártate, Satanás!". El papa Benedicto XIV la aprobó en 1742. La llevamos bendecida, como una oración de protección, nunca como un amuleto.
La medalla de San Benito es una de las medallas más queridas de la Iglesia y, al mismo tiempo, una de las más incomprendidas. Cabe en la palma de la mano, pero lleva una imagen del santo, una cruz y veinticuatro letras que forman toda una oración latina contra el demonio. Aquí explicamos qué significa cada figura y cada letra, de dónde viene la medalla y cómo nos pide la Iglesia que la usemos.
¿Qué es la medalla de San Benito?
Es un sacramental: un signo sagrado, bendecido por la Iglesia, que nos dispone a recibir la gracia de Dios y nos recuerda que debemos orar. El Catecismo enseña que los sacramentales "no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla" (n. 1670). La medalla, por tanto, no tiene poder propio. Su fuerza es la cruz de Cristo que muestra, la oración de la Iglesia que la bendice y la fe de quien la lleva.
La Enciclopedia Católica la describe como "una medalla, originalmente una cruz", y los benedictinos todavía la llaman medalla-cruz de San Benito. El nombre dice de qué se trata. San Benito obraba sus milagros con la señal de la cruz, y la medalla pone esa cruz en nuestras manos.

El anverso: San Benito y sus milagros
La mayoría de las medallas que se venden hoy siguen el diseño del jubileo de 1880. Cada detalle del anverso recuerda un episodio de la vida de San Benito que escribió el papa San Gregorio Magno en el segundo libro de sus Diálogos, unos cincuenta años después de la muerte del santo.
- San Benito, de pie, con su hábito de monje. En la mano derecha levanta una cruz, la señal en la que confiaba por encima de todo.
- En la mano izquierda sostiene el libro de su Regla, la norma de vida que todavía siguen los monjes benedictinos.
- Una copa, a menudo con una pequeña serpiente que sale de ella, está a un lado. Unos monjes que no soportaban su disciplina le dieron vino envenenado; cuando el santo hizo la señal de la cruz sobre la jarra, esta se rompió en pedazos.
- Un cuervo está al otro lado. San Gregorio cuenta que un sacerdote envidioso le envió un pan envenenado, y que Benedicto mandó al cuervo que venía cada día a recibir su comida que se lo llevara lejos, donde nadie pudiera encontrarlo.
- Sobre la copa y el cuervo se lee Crux s. patris Benedicti: "Cruz del santo padre Benito".
- Alrededor del borde corre la inscripción Eius in obitu nostro praesentia muniamur: "Que su presencia nos proteja en la hora de nuestra muerte". San Benito murió de pie en el oratorio de Montecasino, con las manos alzadas en oración, sostenido por sus monjes, y por eso la Iglesia pide su ayuda para tener una buena muerte.
- Bajo sus pies: Ex S M Casino MDCCCLXXX, "Del santo monte Casino, 1880".

El reverso: qué significa cada letra
Al dar vuelta a la medalla, la cruz lo llena todo. Las letras son iniciales, una especie de abreviatura, como el IHS que todos conocemos para el nombre de Jesús. Se leen en este orden:
- C S P B, en los cuatro ángulos de la cruz: Crux Sancti Patris Benedicti, "Cruz del santo padre Benito".
- C S S M L, en el palo vertical: Crux sacra sit mihi lux, "La santa cruz sea mi luz".
- N D S M D, en el travesaño: Non draco sit mihi dux, "No sea el demonio mi guía". El dragón es el diablo, como en el capítulo 12 del Apocalipsis. Algunas medallas dicen Numquam draco, "nunca el dragón".
- PAX, arriba: "Paz", el antiguo lema de los benedictinos. En muchas medallas antiguas se ve aquí IHS.
- V R S N S M V, en el borde, empezando a la derecha de PAX: Vade retro, Satana, numquam suade mihi vana, "¡Apártate, Satanás! No me aconsejes vanidades".
- S M Q L I V B, que cierra el círculo: Sunt mala quae libas, ipse venena bibas, "Malo es lo que me ofreces; bebe tú mismo tu veneno".

El abad Prosper Guéranger, cuyo librito de 1862 dio a conocer la medalla en todo el mundo católico, explicaba que los dos primeros versos son la protesta del cristiano que confía en la santa cruz y se niega a llevar el yugo que el demonio quiere imponerle. Los otros dos recuerdan las grandes tentaciones de la vida de San Benito: la que venció en la cueva de Subiaco con la señal de la cruz y la copa envenenada. El Vade retro, Satana viene de más lejos todavía: es la reprensión de Jesús a Pedro en el Evangelio (Marcos 8,33).
La historia de la medalla
Las brujas de Natternberg y el manuscrito de Metten (1647)
Nadie sabe cuándo se acuñó la primera medalla de San Benito. Lo que conocemos empieza con un proceso judicial. En 1647, en Natternberg, en Baviera, unas mujeres acusadas de brujería declararon que sus hechizos nunca habían funcionado donde había una cruz colgada o enterrada, y que no tenían poder alguno sobre la cercana abadía benedictina de Metten. Los jueces preguntaron a los monjes por qué. Al revisar la abadía, encontraron en los muros unas cruces antiguas pintadas, rodeadas de filas de letras mayúsculas. Nadie en la casa sabía qué significaban.

La respuesta apareció en la biblioteca. Guéranger describe un libro de los Evangelios copiado en 1415 para el abad Pedro de Metten. Entre sus dibujos había uno de San Benito con la cogulla, que sostenía un báculo terminado en cruz. En el báculo estaban escritas las palabras Crux sacra sit mihi lux, non draco sit mihi dux, y en una cinta que tenía en la otra mano, los versos que empiezan Vade retro Satana. Las letras de las paredes eran las iniciales de esa oración, que ya en 1415 era antigua y querida.
Después de Metten, las medallas con San Benito, la cruz y las letras se acuñaron en Alemania y se extendieron por la Europa católica. Guéranger añade que las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl llevaban la medalla en sus rosarios.

Aprobada por el papa Benedicto XIV (1741 y 1742)
No todos la recibieron bien. Un sacerdote francés, Jean-Baptiste Thiers, la atacó en su tratado sobre las supersticiones: unas letras que nadie podía leer fácilmente, decía, debían esconder algo sospechoso. La Santa Sede estudió el asunto. A petición del abad Benno Löbl, del monasterio benedictino de Santa Margarita de Praga, la Sagrada Congregación de Indulgencias aprobó una fórmula para bendecir la medalla el 23 de diciembre de 1741, y el papa Benedicto XIV aprobó la medalla misma, con su cruz, su imagen y sus letras, en un breve del 12 de marzo de 1742. Roma no encontró en ella nada supersticioso.

La medalla del jubileo de Montecasino (1880)
El diseño que casi todos tenemos hoy se hizo para un aniversario. En 1880 los benedictinos celebraron los 1400 años del nacimiento de San Benito, y los monjes de Montecasino, donde el santo murió y está sepultado, acuñaron una medalla nueva para la ocasión. La Orden de San Benito explica que el diseño se preparó en la archiabadía de San Martín de Beuron, en Alemania, a petición del prior de Montecasino, Bonifacio Krug. Según la Enciclopedia Católica, el abad de Montecasino tuvo el derecho exclusivo de acuñarla.

Las medallas de estilo "ordinario" nunca desaparecieron. Suelen omitir la oración por la buena muerte alrededor del anverso y a veces llevan IHS sobre la cruz. Las dos formas son el mismo sacramental.

La cruz de San Benito
El crucifijo de San Benito lleva la medalla engastada en un crucifijo, casi siempre donde se cruzan los dos maderos, de modo que se contemplan juntos Cristo crucificado y la cruz del santo. Es la antigua medalla-cruz en otra forma. El editor inglés de Guéranger dejó constancia en 1880 de que la Santa Sede había permitido aplicar a la medalla-cruz la misma bendición, y los benedictinos ingleses acuñaron una para el jubileo. Hoy la forma más común es el pequeño crucifijo con que termina el rosario.

Cómo se bendice la medalla de San Benito
Cualquier sacerdote o diácono puede bendecir una medalla de San Benito; ya no hace falta un benedictino. La bendición latina tradicional que aprobó Benedicto XIV comienza, como toda bendición, con "Nuestro auxilio es el nombre del Señor". El sacerdote exorciza las medallas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, para que den salud del alma y del cuerpo a quienes las usen. Pide luego a Dios, por la intercesión de San Benito, que derrame su bendición sobre ellas, para que quienes las lleven y se esfuercen en obrar el bien se libren de las asechanzas del demonio, y las rocía con agua bendita.

Ese exorcismo sobre un objeto es algo humilde y sencillo, muy distinto del exorcismo solemne de una persona poseída, que solo puede hacer un sacerdote con permiso del obispo. Lo normal es pedir la bendición al párroco después de misa; muchos sacerdotes la dan con gusto en la sacristía.
Los libros antiguos enumeran largas listas de indulgencias unidas a la medalla. Pertenecen al tiempo anterior a la reforma de Pablo VI de 1967. Hoy la Iglesia concede una indulgencia parcial al fiel que usa con devoción un objeto de piedad, como una medalla, "bendecido debidamente por cualquier sacerdote", y una indulgencia plenaria en la fiesta de San Pedro y San Pablo, el 29 de junio, si lo bendijo el papa o un obispo y el fiel añade una profesión de fe, con las condiciones de costumbre (Indulgentiarum doctrina, norma 17).
Cómo llevarla y por qué la llevamos
La Orden de San Benito dice que no hay una forma prescrita de llevar la medalla. Los fieles la llevan al cuello, unida al rosario, en el bolsillo, en la cartera o en el coche; la cuelgan en la casa o en el negocio, y la ponen en los cimientos de las construcciones nuevas. Desde 1965 los oblatos laicos de San Benito pueden llevarla en lugar del pequeño escapulario, y desde 1959 los sacerdotes pueden dar la bendición de San Mauro a los enfermos con una medalla de San Benito cuando no tienen una reliquia de la Santa Cruz.

En nuestros pueblos muchas abuelas ponen la medalla a los nietos que salen de viaje, y muchas familias la colocan sobre la puerta de la casa. La llevamos en la tentación, en la enfermedad, en los viajes largos, en una casa donde las cosas han ido mal y en la hora de la muerte. Los benedictinos son claros sobre el espíritu con que debe hacerse: rechazan cualquier uso de los objetos religiosos como si fueran simples amuletos o tuvieran un poder mágico para traer buena suerte o salud.
Hay que decirlo con cariño, pero con claridad. A veces la "cruz de San Benito" se vende junto a amuletos para la buena suerte, y hay quien la usa "para la envidia" o "contra la brujería" como si fuera un talismán. Eso no es devoción católica. El Catecismo llama superstición a atribuir la eficacia "a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen" (n. 2111). Una medalla que se lleva sin fe es un pedazo de metal. Llevada con fe, es una oración breve que nos acompaña a todas partes y una promesa de acudir a la cruz cuando el mal se acerca.

La oración de la medalla de San Benito
Estas son las palabras que abrevian las letras del reverso, en latín y en nuestra traducción al español:
Crux sacra sit mihi lux, non draco sit mihi dux. Vade retro, Satana, numquam suade mihi vana. Sunt mala quae libas, ipse venena bibas.
La santa cruz sea mi luz, no sea el demonio mi guía. ¡Apártate, Satanás! No me aconsejes vanidades. Malo es lo que me ofreces; bebe tú mismo tu veneno.
Rézela despacio, haciendo la señal de la cruz, cuando llegue la tentación. Y pidamos también a San Benito lo que dice el borde de la medalla: que su presencia nos proteja en la hora de nuestra muerte. Otras oraciones y su historia están en nuestra página de la oración a San Benito; su vida, su Regla y su fiesta del 11 de julio, en la página de San Benito Abad. Para otra oración de protección, rece la oración a San Miguel Arcángel, y si quiere conocer otra gran medalla de la Iglesia, lea sobre la Medalla Milagrosa.
San Benito, ruega por nosotros.
Preguntas frecuentes
¿Qué significan las letras de la medalla de San Benito?
Son iniciales de oraciones en latín. C S P B: Crux Sancti Patris Benedicti, "Cruz del santo padre Benito". C S S M L: Crux sacra sit mihi lux, "La santa cruz sea mi luz". N D S M D: Non draco sit mihi dux, "No sea el demonio mi guía". V R S N S M V: Vade retro, Satana, numquam suade mihi vana, "¡Apártate, Satanás! No me aconsejes vanidades". S M Q L I V B: Sunt mala quae libas, ipse venena bibas, "Malo es lo que me ofreces; bebe tú mismo tu veneno". PAX significa "paz".
¿La medalla de San Benito es un amuleto?
No. Es un sacramental, un signo sagrado bendecido por la Iglesia. Su valor viene de Dios, por la oración de la Iglesia y la fe de quien la lleva, no del metal ni de las letras. El Catecismo (n. 2111) llama superstición a atribuir eficacia a los signos sagrados "prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen". La medalla es una oración que se lleva consigo y debe acercarnos a Cristo y a los sacramentos.
¿Quién puede bendecir la medalla de San Benito?
Cualquier sacerdote o diácono. Cuando Benedicto XIV aprobó la medalla, la facultad de bendecirla estaba reservada a los benedictinos y a algunos sacerdotes autorizados; hoy, como explica la Orden de San Benito, no hace falta que sea un benedictino. La bendición latina tradicional incluye un exorcismo sobre las medallas, una oración por la salud del alma y del cuerpo y la aspersión con agua bendita.
¿Cómo se debe llevar la medalla de San Benito?
No hay una forma obligatoria. Se puede llevar al cuello, unida al rosario, en el bolsillo o la cartera, en el coche o en la casa; algunos la ponen en los cimientos de una construcción o en la puerta del negocio. Lo importante es que esté bendecida y que de vez en cuando recemos sus palabras, para que siga siendo una oración y no un adorno.
¿Puede cualquier persona llevar la medalla de San Benito?
Sí. No está reservada a los benedictinos ni a los religiosos. Desde 1965, los oblatos laicos de San Benito pueden llevarla en lugar del pequeño escapulario negro que llevaban antes. Lo que pide la Iglesia es que se lleve con fe, como una oración, y con el deseo de vivir en gracia de Dios.
¿Qué es la cruz o crucifijo de San Benito?
Es un crucifijo que lleva una medalla de San Benito en el cruce de los brazos, de modo que se ven juntos Cristo crucificado y la cruz del santo. Proviene de la antigua "medalla-cruz" de San Benito. Muchos rosarios terminan en un crucifijo así.
Fuentes
- Prosper Guéranger, The Medal or Cross of St. Benedict: Its Origin, Meaning, and Privileges (Londres: Burns and Oates, 1880), Internet Archive, en inglés. El hallazgo de Metten en 1647, el manuscrito de 1415, el decreto de 1741, el breve de 1742, el rito latino de la bendición y la medalla-cruz de 1880
- Enciclopedia Católica (traducción de la edición inglesa de 1912): Medalla de San Benito
- Orden de San Benito: The Medal of Saint Benedict, en inglés. El diseño de 1880 en Beuron, la bendición por cualquier sacerdote o diácono, los oblatos (1965) y la bendición de San Mauro (1959)
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1667-1679: Los sacramentales, Santa Sede
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2084-2141 (n. 2111, la superstición), Santa Sede
- Pablo VI, Constitución apostólica Indulgentiarum doctrina (1 de enero de 1967), norma 17, Santa Sede