Oración a San Miguel Arcángel

La oración a San Miguel Arcángel es la breve súplica que comienza "San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla". La escribió en latín el papa León XIII y en 1886 la mandó rezar al final de cada misa rezada. Esa costumbre terminó en 1964, pero Juan Pablo II y Francisco pidieron no olvidarla, y hoy muchas parroquias vuelven a rezarla.
La oración a San Miguel Arcángel es una de las oraciones a los santos que más católicos saben de memoria. Es corta, es directa y pide ayuda en una lucha. Aquí tiene el texto completo en español, el original latino que escribió León XIII, una versión impresa en 1923 y lo que se puede documentar, y lo que no, sobre su origen.
La oración a San Miguel Arcángel
Esta es la forma que hoy se reza en la mayoría de las parroquias y familias de habla hispana. Es una traducción tradicional, de autor desconocido, que se transmite de devocionario en devocionario:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Encontrará pequeñas variantes. Unos libros dicen "defiéndenos en la lucha" o "en el combate"; otros, "maldad" en vez de "perversidad", o "que vagan por el mundo". Todas traducen el mismo latín, y cualquiera de ellas es buena para rezar. Lo que no cambia es el orden de la súplica: defensa, amparo, la represión que viene de Dios y la victoria sobre el mal.
El original en latín: Sancte Michael Archangele
León XIII escribió la oración en latín. Este es el texto tal como lo publicó la Santa Sede en 2018:
Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio; contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus, supplices deprecamur: tuque, Princeps militiae caelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute, in infernum detrude. Amen.
Leerlo palabra por palabra ayuda a entender la versión española. Defende nos in proelio es "defiéndenos en la batalla". Nequitiam et insidias diaboli es "la perversidad y las asechanzas del diablo". Esto praesidium significa "sé nuestra protección", nuestro amparo. Imperet illi Deus es literalmente "que Dios le mande", y la tradición española lo traduce con un verbo muy bíblico: "reprímale Dios". Princeps militiae caelestis es "príncipe del ejército celestial". Pervagantur in mundo significa "andan errantes por el mundo", y detrude es un verbo fuerte: empuja hacia abajo, arroja.

Una versión española de 1923
Las traducciones de las primeras décadas variaban bastante. Esta es la que imprimió el jesuita Remigio Vilariño en El caballero cristiano, un devocionario muy difundido en España y en América, en su quinta edición de 1923 (Bilbao). Aparece con el título "Invocación", después de las avemarías, la Salve y la oración por la Iglesia que se rezaban al terminar la misa:
Arcángel San Miguel, defiéndenos en la batalla: sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes: y tú, Príncipe de la celestial milicia, lanza en el infierno con el divino poder a Satanás y a los otros malignos espíritus que discurren por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Se ve enseguida que la forma actual viene de esta: casi todo es igual, salvo "lanza en el infierno", que hoy se dice "arroja al infierno", y "discurren por el mundo", hoy "andan dispersos". El mismo devocionario anota que estas oraciones tenían una indulgencia de trescientos días.
Qué pedimos en cada línea
La oración está hecha de Escritura. En el Apocalipsis, según la traducción católica de Félix Torres Amat (1825), "se trabó una batalla grande en el cielo: Miguel, y sus ángeles peleaban contra el dragón", y el dragón, "aquella antigua serpiente, que se llama diablo, y también Satanás", fue arrojado a la tierra (Apocalipsis 12, 7–9). Cuando decimos "defiéndenos en la batalla", pedimos a Miguel que pelee esa misma batalla de nuestro lado.
"Reprímale Dios" viene directamente de la carta de Judas. Cuando Miguel disputaba con el diablo por el cuerpo de Moisés, "no se atrevió a proferir contra él sentencia de maldición: sino que le dijo solamente: Reprímate el Señor" (Judas 9, en la misma traducción, con la ortografía actualizada). Ni siquiera en la oración el arcángel reprende al demonio en nombre propio: actúa "con el divino poder". Y los espíritus que andan por el mundo "para la perdición de las almas" recuerdan la Primera carta de Pedro: "vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente al rededor de vosotros, en busca de presa que devorar" (1 Pedro 5, 8, también en la versión de Torres Amat).
En pocas líneas pedimos tres cosas: la protección de Miguel, que Dios reprima al enemigo y que los espíritus malignos sean vencidos. Para saber más sobre quién es Miguel en la Biblia y en la tradición, lea nuestra página sobre San Miguel Arcángel.

Historia de la oración a San Miguel Arcángel
Las oraciones después de la misa (1859 y 1884)
La historia empieza antes de León XIII. En 1859, con los Estados Pontificios amenazados por la revolución y la guerra, Pío IX ordenó rezar ciertas oraciones después de misa en las iglesias de su territorio. El 6 de enero de 1884, León XIII las extendió a toda la Iglesia. El decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, publicado en las Acta Sanctae Sedis, mandaba que al final de toda misa celebrada sin canto el sacerdote y el pueblo se arrodillaran y rezaran tres avemarías, la Salve, un versículo y una oración pidiendo la ayuda de Dios en las necesidades presentes. Se las llamó oraciones leoninas.

León XIII añade la invocación a San Miguel (1886)
En 1886 León XIII revisó esas oraciones y añadió al final su invocación a San Miguel. Desde entonces y hasta los años sesenta, los católicos de todo el mundo la oyeron al terminar casi cada misa de diario. En las parroquias con varias misas al día, eso significaba que se rezaba en muchísimas iglesias cada mañana durante casi ochenta años. Por eso los fieles mayores la recitan sin pensar.
El liturgista Josef Andreas Jungmann, en El sacrificio de la misa, hace notar dos cosas. Primero, que no es propiamente una oración nueva, sino una invocación suelta, rarísima en la liturgia romana. Segundo, que sus primeras palabras ya estaban en el verso del aleluya de las misas de San Miguel del 8 de mayo y del 29 de septiembre: Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio. León XIII tomó una frase que la Iglesia ya cantaba y la puso en boca de todos.

En 1930 Pío XI dio a estas oraciones una intención nueva: pidió que se ofrecieran por Rusia, para que a su pueblo perseguido se le devolviera la libertad de profesar la fe. Muchos católicos de esa generación las recuerdan como "las oraciones por la conversión de Rusia".
El fin de las oraciones después de la misa (1964)
La instrucción vaticana Inter oecumenici, del 26 de septiembre de 1964, que comenzaba a aplicar la constitución del Concilio Vaticano II sobre la liturgia, dispuso en su número 48 que las oraciones leoninas quedaran suprimidas. El cambio entró en vigor el 7 de marzo de 1965. Desapareció la obligación de rezarlas al final de la misa, pero no la oración misma, y muchos fieles siguieron rezándola en privado. Las comunidades que celebran la misa tradicional en latín aún rezan las oraciones leoninas después de la misa rezada.
La visión de León XIII: lo que se sabe y lo que no
Una historia muy difundida cuenta que León XIII escribió la oración después de una visión terrible. En la versión más conocida, el papa se quedó paralizado durante o después de la misa, oyó a Satanás jactarse ante Cristo de que podría destruir la Iglesia si se le daba tiempo y poder, y fue directo a su despacho a escribir la oración. Algunas versiones añaden que Satanás pidió cien años.
Esa historia no está verificada. Esto es lo que muestran los documentos:
- Nada en vida de León XIII. Ningún documento del papa, que murió en 1903, ni de su casa pontificia menciona una visión.
- Los primeros relatos son de los años treinta. Según el resumen que Andrea Galli publicó en Avvenire, el primero aparece en un libro alemán de 1931 sobre un exorcismo en Iowa, unos treinta años después de su muerte. En esa versión no hay diálogo entre Cristo y Satanás ni cien años.
- Los testigos posteriores no coinciden. En 1946 el cardenal Nasalli Rocca, arzobispo de Bolonia, escribió que había oído al secretario de León XIII contar que el papa vio espíritus demoníacos reunidos sobre Roma. Otros autores fechan el hecho en años distintos, alguno incluso en 1888, cuando la oración ya existía.
El estudio más completo es el libro de Kevin Symonds Pope Leo XIII and the Prayer to St. Michael (2015; edición ampliada en 2018). Symonds concluye que probablemente hubo alguna experiencia detrás de la oración, entre 1884 y 1886, pero que el diálogo entre Cristo y Satanás no tiene ninguna fuente antigua. Jungmann recoge otra explicación, oída en Roma hacia 1928: que el papa había añadido la invocación contra la amenaza de la masonería. La historia de la oración no depende de ninguno de esos relatos. León XIII la escribió y la puso al final de cada misa rezada del mundo.

La oración breve y el exorcismo de 1890
A menudo se confunde la oración breve con un texto mucho más largo. En 1890 León XIII publicó el Exorcismus in Satanam et angelos apostaticos, "exorcismo contra Satanás y los ángeles apóstatas", que aparece en las Acta Sanctae Sedis de 1890–91. Tras dos salmos viene una larga oración a San Miguel que empieza Princeps gloriosissime caelestis militiae, "Gloriosísimo príncipe de la milicia celestial", y después las fórmulas de exorcismo. Una forma abreviada pasó al Ritual Romano.
Los dos textos comparten una idea y un patrono, y nada más. La oración breve es para todos. El texto de 1890 pertenece al rito del exorcismo. En 1985 la Congregación para la Doctrina de la Fe escribió a los obispos que "no es lícito a los fieles cristianos utilizar la fórmula de exorcismo contra Satanás y los ángeles apóstatas" del ritual de León XIII, "mucho menos" el texto entero. La misma carta aclara que esas normas no deben disuadir a nadie "de rezar para que, como Jesús nos enseñó, sean libres del maligno".

Los papas recientes y la oración a San Miguel
Juan Pablo II (1994)
En el Regina Caeli del 24 de abril de 1994, San Juan Pablo II habló de la batalla espiritual de la carta a los Efesios y de la imagen de San Miguel en Apocalipsis 12. Dijo que León XIII "seguramente tenía muy presente esa escena" cuando introdujo en toda la Iglesia "una oración especial a San Miguel". Y añadió: "Aunque en la actualidad esa oración ya no se rece al final de la celebración eucarística, os invito a todos a no olvidarla". Más información en nuestra página sobre San Juan Pablo II.
Francisco (2018)
El 29 de septiembre de 2018, fiesta de los arcángeles, la Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció que el papa Francisco invitaba a todos los fieles a rezar el rosario cada día de octubre y a pedir a la Madre de Dios y a San Miguel que protegieran a la Iglesia del demonio. Pidió terminar cada rosario con la antigua antífona Sub tuum praesidium ("Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios") y con la oración de León XIII a San Miguel. El comunicado reproducía el texto latino que figura más arriba.
Ese mismo otoño varios obispos pidieron a sus sacerdotes volver a rezarla después de la misa. Como se reza después de la bendición final, no forma parte de la misa y no rompe ninguna norma litúrgica.

Cuándo rezar hoy la oración a San Miguel
- Después de misa. En muchas parroquias el sacerdote y el pueblo la rezan juntos tras la bendición final o después del canto de salida. No forma parte del Misal, así que se reza cuando la misa ya ha terminado.
- Al final del rosario. Desde la petición del papa Francisco en 2018, muchas familias y grupos la añaden después de la Salve, a menudo con el Bajo tu amparo.
- Por la mañana y por la noche. Muchos la suman a su ofrecimiento de obras de la mañana o a las oraciones de la noche, sobre todo en tiempos de tentación, miedo o problemas en la familia.
- En su fiesta. El 29 de septiembre, y en los nueve días anteriores, muchos la rezan a diario o rezan la novena a San Miguel Arcángel o la coronilla a San Miguel Arcángel. Otros la rezan cada día durante la Cuaresma de San Miguel, del 15 de agosto al 29 de septiembre.
- Para pedir protección. Es la oración de protección por excelencia: antes de un viaje, antes de una operación, en un trabajo peligroso o cuando alguien se siente oprimido espiritualmente. Encontrará otras en oración de protección.

La oración a San Miguel para policías y militares
Miguel es un guerrero en la Escritura, y soldados y policías lo han hecho suyo durante siglos. El papa Pío XII lo nombró patrono de la policía en 1949. En muchos países de América Latina las corporaciones policiales y militares celebran misa el 29 de septiembre, los capellanes bendicen a los agentes ante su imagen y la oración de León XIII cierra la ceremonia. Muchos policías y soldados llevan en el uniforme su medalla o una estampa con la oración.

Cuidado con las "oraciones poderosas"
En internet y en hojas sueltas circulan textos atribuidos a San Miguel con promesas de resultados seguros, "para alejar enemigos" o para "amarrar" a otra persona. No vienen de la tradición de la Iglesia, muchos piden daño para otros, y no los publicamos. La oración de León XIII no promete nada mágico: pide la defensa de Miguel y deja la victoria en manos de Dios. Eso basta.
Oraciones y santos relacionados
La oración pertenece a una pequeña familia de devociones al arcángel. La coronilla a San Miguel Arcángel saluda a los nueve coros de los ángeles con las cuentas de un rosario. La medalla de San Miguel lo muestra con armadura sobre el dragón. El 29 de septiembre la Iglesia lo celebra junto con San Gabriel y San Rafael, los otros dos arcángeles que nombra la Escritura.
Varios santos están unidos a Miguel. Santa Juana de Arco dijo que su voz fue la primera que le habló. San Gregorio Magno es el papa de la leyenda del ángel que envaina la espada sobre el Castillo de Sant'Angelo. Otra breve oración contra el mal, el Vade retro Satana, aparece en la medalla de San Benito.

Pedir la ayuda de un ángel
Cuando rezamos a San Miguel le pedimos que luche "con el divino poder", y pedimos a Dios mismo que reprima al enemigo, como hizo Miguel en la carta de Judas. Toda la fuerza es de Dios; el arcángel es su servidor y nuestro defensor. Recémosla con confianza, por la mañana y por la noche: San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la oración a San Miguel Arcángel completa?
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén." Es la forma tradicional más rezada en español.
¿Quién escribió la oración a San Miguel Arcángel?
El papa León XIII, que gobernó la Iglesia de 1878 a 1903. La compuso en latín y en 1886 la añadió a las oraciones que se rezaban de rodillas al final de cada misa rezada, las llamadas oraciones leoninas. Las versiones en español son traducciones, y por eso hay pequeñas diferencias entre un devocionario y otro.
¿Es cierto que León XIII la escribió después de una visión?
No está verificado. Ningún documento de la época de León XIII habla de una visión; los primeros relatos se imprimieron en Alemania en la década de 1930, unos treinta años después de su muerte, y no coinciden ni en la fecha ni en lo que vio. El investigador Kevin Symonds cree que pudo haber alguna experiencia detrás de la oración, pero el famoso diálogo entre Cristo y Satanás no tiene ninguna fuente antigua.
¿La oración a San Miguel es un exorcismo?
No. La oración breve es una oración común que cualquier fiel puede rezar. León XIII publicó también, en 1890, un largo exorcismo que incluye otra oración a San Miguel más extensa. Ese texto pertenece al rito del exorcismo, y en 1985 la Congregación para la Doctrina de la Fe recordó que los fieles laicos no deben usar su fórmula de exorcismo.
¿Por qué ya no se reza la oración a San Miguel después de misa?
La instrucción Inter oecumenici, de 1964, suprimió las oraciones leoninas al final de la misa a partir de 1965. Nada prohíbe rezarla una vez terminada la misa, y desde 2018 muchos obispos y párrocos han vuelto a hacerlo, normalmente después de la bendición final.
¿Se puede rezar la oración a San Miguel al final del rosario?
Sí. En octubre de 2018 el papa Francisco pidió a los católicos de todo el mundo terminar cada rosario con la antigua antífona Bajo tu amparo (Sub tuum praesidium) y con la oración de León XIII a San Miguel. Muchas familias y grupos de oración conservan la costumbre.
¿Hay una oración a San Miguel Arcángel para protección?
La oración de León XIII es la oración de protección por excelencia: pide a San Miguel que nos defienda y sea nuestro amparo contra el demonio. Para la misma intención se rezan la coronilla a San Miguel y la novena antes del 29 de septiembre, y muchos fieles llevan su medalla.
¿Hay oraciones a San Miguel que no se deben rezar?
Circulan textos llamados "oración poderosa" o "para alejar enemigos" que prometen resultados seguros o piden daño para otras personas. No vienen de la tradición de la Iglesia y no los publicamos. La oración de León XIII basta: pide protección, deja todo en manos de Dios y no desea el mal a nadie.
Fuentes
- Remigio Vilariño, S. J., El caballero cristiano: devocionario completo, 5.ª ed. (Bilbao: El Mensajero del Corazón de Jesús, 1923), pp. 34–35, Internet Archive
- Sagrada Congregación de Ritos, decreto Iam inde ab anno (6 de enero de 1884), Acta Sanctae Sedis 16, pp. 239–240
- Exorcismus in satanam et angelos apostaticos iussu Leonis XIII editus, Acta Sanctae Sedis 23 (1890–91), p. 743
- Juan Pablo II, Regina Caeli, 24 de abril de 1994
- Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los ordinarios del lugar sobre las normas vigentes acerca de los exorcismos (24 de septiembre de 1985)
- ACI Prensa: Las oraciones de León XIII a San Miguel Arcángel por la Iglesia (cita a Josef A. Jungmann, El sacrificio de la misa, BAC, p. 1026)
- Andrea Galli, Il mistero della visione di Leone XIII e l'invocazione a san Michele arcangelo, Avvenire. Resume el estudio de Kevin Symonds, Pope Leo XIII and the Prayer to St. Michael (2015; ed. ampliada 2018)
- Vatican News: Pope Francis invites the faithful to pray the Rosary in October (comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, 29 de septiembre de 2018)