Oración a San José

La oración a San José más conocida es "A vos, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación", que el papa León XIII mandó rezar después del rosario cada octubre con su encíclica Quamquam pluries (1889). También rezamos el Acordaos a San José, las jaculatorias "Jesús, José y María" y la colecta de su fiesta, el 19 de marzo.
La oración a San José que más se reza en el mundo la escribió un papa en un año difícil. León XIII la mandó a todos los obispos en 1889 y pidió que se rezara después del rosario cada octubre, y así lo hacemos todavía. Aquí tiene su texto completo en la versión castellana que publicaron los boletines diocesanos de España ese mismo año, junto con el Acordaos a San José, las jaculatorias de la buena muerte y otras oraciones tomadas de devocionarios antiguos, cada una con su fuente.
La oración a San José de León XIII
Este es el texto tal como lo imprimió el Boletín del Clero del Obispado de León el 19 de septiembre de 1889, a continuación de la versión castellana de la encíclica. Solo hemos puesto al día los acentos:
A vos, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades. Proteged, ¡oh providentísimo custodio de la Divina Familia!, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir, y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.
Muchos devocionarios y parroquias rezan hoy una forma tuteada que empieza "A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación". Es la misma oración, traducida del mismo latín. Rece la que aprendió de niño: San José no se fija en los pronombres.

Por qué la escribió León XIII
La encíclica Quamquam pluries se publicó el 15 de agosto de 1889. Roma era ya capital del nuevo reino de Italia, el papa no salía del Vaticano y en media Europa se aprobaban leyes contra la Iglesia. León XIII pedía a los fieles que en esa hora acudieran a San José, porque él había guardado a la Sagrada Familia y la Iglesia es esa familia extendida por el mundo. Pío IX lo había declarado patrono de la Iglesia católica el 8 de diciembre de 1870.
En la encíclica el papa decretó "que en todo el mes de octubre, al rezo del Rosario, que en otra ocasión ordenamos, se añada una oración a San José", y que la costumbre se guardara cada año. Recomendó también dedicar a San José todo el mes de marzo. Y tuvo palabras para cada estado de vida: "En José tienen los padres de familia el modelo más excelente de la vigilancia y providencia paternas; tienen los esposos el dechado perfecto del amor, concordia y fe conyugal". A los obreros y a los pobres les recordó que el esposo de María, de sangre real, se ganó el pan con el trabajo de sus manos.
La oración sigue esa misma lógica. Primero se acude a María y después a su esposo. Se le pide que mire "la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo", es decir, la Iglesia. Y se recuerda la huida a Egipto: como libró al Niño de Herodes, que defienda ahora a la Iglesia. Termina con tres peticiones que resumen sus patronazgos: vivir santamente, morir en paz y llegar al cielo.

El Acordaos a San José
Esta súplica copia la forma del Acordaos que rezamos a la Virgen. No se sabe quién la compuso. La tomamos del Manual agustiniano impreso en Santiago de Chile en 1872, que la llama "plegaria" e informa que Pío IX le concedió trescientos días de indulgencia por un breve del 26 de junio de 1863. Actualizamos la ortografía:
Acordaos, ¡oh purísimo Esposo de la Virgen María!, ¡oh dulce Protector mío, San José!, que jamás se ha oído decir que alguno haya invocado vuestra protección e implorado vuestro socorro, y no haya sido consolado. Animado yo de esta confianza, vengo a vuestra presencia y a vos fervorosamente me encomiendo. ¡Ah!, no desechéis mi súplica, oh Padre putativo del Redentor, antes bien, recibidla piadosamente. Amén.
Encontrará otra versión muy difundida que empieza "Acordaos, oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío". Dice lo mismo con otras palabras.

Jesús, José y María: las jaculatorias de la buena muerte
San José murió, según la tradición, asistido por Jesús y por María. Por eso lo invocamos como patrono de la buena muerte. Estas tres jaculatorias se enseñaban a los niños y se repetían junto a la cama de los enfermos. El mismo devocionario chileno de 1872 explica que Pío VII las indulgenció por decreto del 28 de abril de 1807:
Jesús, José y María, os doy con mi corazón el alma mía. Jesús, José y María, asistidme en la última agonía. Jesús, José y María, expire en paz con vosotros el alma mía.
En muchos hogares se rezan cada noche, antes de dormir. Son cortas a propósito: se pueden decir con un hilo de voz.

Otras oraciones a San José de los devocionarios antiguos
La oración de su fiesta
Es la colecta que la Iglesia rezaba en la misa de San José. Así la traduce el devocionario El caballero cristiano del padre Remigio Vilariño (1923), entre las oraciones para rezar al levantarse:
Oh Dios, que, con inefable providencia, te has dignado escoger a San José para esposo de tu santa Madre: te suplicamos que hagas que, así como nosotros le veneramos como protector en la tierra, así él sea nuestro intercesor en los cielos. Señor, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Oración por la pureza
El mismo libro la trae como oración final de su novena a San José. La rezan sobre todo los jóvenes:
Oh custodio y padre de vírgenes, San José, a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia, Cristo Jesús, y la Virgen de las vírgenes, María: por estas dos queridísimas prendas, Jesús y María, te ruego y suplico me alcances que, preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.
La oración por el trabajo
Muchos fieles buscan una oración a San José para pedir trabajo. La más conocida en el mundo católico empieza, en inglés, "O glorious St. Joseph, model of all those who are devoted to labor". El papa San Pío X la indulgenció el 25 de noviembre de 1906. No hemos encontrado una traducción castellana anterior a 1931 que podamos reproducir, así que la dejamos para cuando la tengamos con fuente segura. Mientras tanto, la oración de León XIII sirve muy bien: pide a San José que "con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades", y el trabajo es una de ellas. Desde 1955 celebramos a San José Obrero cada 1 de mayo.

La novena y los siete domingos
La novena más común se reza del 10 al 18 de marzo, antes de su fiesta. Existe además la devoción de los siete domingos de San José, que consiste en comulgar siete domingos seguidos en su honor y meditar sus siete dolores y gozos. Ambas tienen su página propia en la novena a San José.

Lo que Santa Teresa dijo de San José
Pocos santos hicieron tanto por la devoción a San José en el mundo hispano como Santa Teresa de Jesús. Dedicó a él su primer convento, el de San José de Ávila, y en el capítulo 6 de su Libro de la Vida escribió:
No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio deste bienaventurado Santo, de los peligros que me ha librado, ansí de cuerpo como de alma; que a otros Santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad, a este glorioso Santo, tengo experiencia, que socorre en todas.
Y un poco más adelante añade una invitación que vale para cualquiera que dude: "Sólo pido por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca". Teresa aconsejaba tomarlo por maestro de oración a quien no tuviera otro.

El San José dormido
En el Evangelio de San Mateo, San José nunca habla, pero sueña. En cuatro sueños el ángel le dice que reciba a María por esposa, que huya a Egipto, que regrese y que se establezca en Galilea. Los pintores representaron muchas veces esa escena.

La costumbre del San José dormido se extendió después del viaje del papa Francisco a Filipinas. En Manila, el 16 de enero de 2015, contó a las familias: "en mi escritorio tengo una imagen de san José durmiendo y durmiendo cuida a la Iglesia". Y explicó qué hace cuando tiene un problema: "yo escribo un papelito y lo pongo debajo de san José, para que lo sueñe".
No hay una oración oficial del San José dormido. Lo que se hace es escribir la preocupación en un papel, ponerlo bajo la imagen y dejarlo en sus manos, quizá rezando con él la oración de León XIII o el Acordaos. No es un amuleto ni una fórmula que obligue a nada: es una manera sencilla de confiarle a un padre lo que nos quita el sueño.

Francisco escribió también, para el Año de San José, la carta apostólica Patris corde (2020), que termina con una oración que empieza "Salve, custodio del Redentor". En una nota de esa carta cuenta que desde hace más de cuarenta años reza cada día, después de Laudes, una oración a San José tomada de un devocionario francés del siglo XIX, que empieza "Glorioso patriarca san José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles". Ambas están en la página del Vaticano, que enlazamos en las fuentes.
Las letanías de San José
La Santa Sede aprobó las letanías de San José para uso público en 1909. Para el Año de San José, el 1 de mayo de 2021, la Congregación para el Culto Divino añadió siete invocaciones tomadas de documentos de los papas y de San Juan Crisóstomo, entre ellas "Custodio del Redentor", "Sostén en las dificultades" y "Patrono de los exiliados, de los afligidos y de los pobres". Cada conferencia episcopal publica la traducción aprobada para su país, que puede pedir en su parroquia.

Cuándo rezar a San José
- Los miércoles, día que la tradición le dedica.
- En marzo, su mes, y sobre todo el 19 de marzo, solemnidad de San José, esposo de la Virgen María.
- El 1 de mayo, San José Obrero.
- En octubre, después del rosario, como pidió León XIII.
- Junto a un enfermo grave, con las jaculatorias de la buena muerte.
- Cuando busque trabajo o casa, o tema por su familia, cualquier día.

Le invitamos a probar lo que proponía Santa Teresa: elija una de estas oraciones y récela cada miércoles durante un tiempo, con lo que tenga en el corazón. San José, ruega por nosotros.

Páginas relacionadas
- San José: su vida en los Evangelios, sus símbolos y sus fiestas.
- Novena a San José.
- Santa Teresa de Jesús.
- Oraciones católicas y novenas.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la oración a San José más poderosa?
La Iglesia no clasifica las oraciones por su poder, pero la de mayor autoridad es "A vos, bienaventurado San José", que el papa León XIII escribió para toda la Iglesia en 1889 y mandó rezar después del rosario cada octubre. Lo que da fuerza a cualquier oración a San José es la confianza con que la rezamos y la voluntad de hacer lo que Dios quiere.
¿Quién escribió la oración "A vos, bienaventurado San José"?
El papa León XIII. La envió a los obispos junto con su encíclica Quamquam pluries, del 15 de agosto de 1889. Ese mismo otoño los boletines diocesanos de España publicaron la versión castellana que reproducimos aquí. Hoy circula también una forma con "tú", que empieza "A ti, bienaventurado San José".
¿Qué es el Acordaos a San José?
Es una súplica breve que imita el Acordaos de San Bernardo a la Virgen: le recuerda a San José que nadie ha acudido a él sin ser consolado. Su autor es desconocido. El devocionario agustino de Santiago de Chile de 1872 cuenta que Pío IX la enriqueció con una indulgencia en 1863.
¿Qué es el San José dormido?
Es una imagen de San José dormido, que recuerda los sueños en que el ángel le habló. El papa Francisco contó en Manila, en 2015, que tiene una en su escritorio y que, cuando tiene un problema, escribe un papelito y lo pone debajo de la imagen "para que lo sueñe". No hay una oración oficial: la oración es la nota misma, entregada con confianza.
¿Qué día se le reza a San José?
La tradición le dedica los miércoles y todo el mes de marzo. Sus fiestas son el 19 de marzo, solemnidad de San José, esposo de la Virgen María, y el 1 de mayo, San José Obrero. León XIII pidió además rezar su oración después del rosario durante todo octubre.
¿Existe una oración a San José que nunca falla?
Circula una oración con la promesa de que "nunca falla" o de que fue "hallada en el año 50 de Nuestro Señor". Esas promesas no tienen ningún origen comprobado ni aprobación de la Iglesia. Las oraciones de esta página tienen una fuente conocida. Santa Teresa de Jesús dijo algo más sencillo: que nunca le había pedido nada a San José que no le concediera.
Fuentes
- Boletín del Clero del Obispado de León, núm. 38 (19 de septiembre de 1889): versión castellana de la encíclica Quamquam pluries y "Oración a San José", Internet Archive
- León XIII, carta encíclica Quamquam pluries (15 de agosto de 1889)
- José Agustín Barceló, Manual agustiniano (Santiago de Chile: Imprenta del Correo, 1872): Acordaos a San José y tres jaculatorias, Internet Archive
- Remigio Vilariño, S. J., El caballero cristiano: devocionario completo, 5.ª ed. (Bilbao: El Mensajero del Corazón de Jesús, 1923), Internet Archive. Colecta de San José, "Oh custodio y padre de vírgenes", novena y siete domingos (pp. 409-414)
- Santa Teresa de Jesús, Obras, tomo I: Libro de la Vida, cap. 6 (Madrid: Apostolado de la Prensa, 1916), Internet Archive
- Francisco, carta apostólica Patris corde (8 de diciembre de 2020)
- Francisco, Encuentro con las familias en el Mall of Asia Arena, Manila (16 de enero de 2015)
- Congregación para el Culto Divino: carta sobre las nuevas invocaciones de las letanías de San José (1 de mayo de 2021)