San José, esposo de la Virgen María y custodio del Redentor
San José fue el esposo de la Virgen María y el padre de Jesús en la tierra, un carpintero de Nazaret de la casa del rey David. La Iglesia lo honra como Patrono de la Iglesia universal, de los padres de familia, de los trabajadores y de la buena muerte. Su fiesta es el 19 de marzo, y San José Obrero se celebra el 1 de mayo.
reportado Santa Teresa de Jesús atribuyó a la intercesión de San José su curación de una parálisis que la había dejado tullida.
San José es el santo más cercano a Jesús y a María: el esposo de la Virgen, el hombre que recibió a Jesús como hijo y lo crió en Nazaret con el trabajo de sus manos. En el mundo hispano hay pocas casas sin un José, un Pepe o una Josefina, y pocas iglesias sin su imagen con el Niño en brazos. En esta página contamos lo que dice de él el Evangelio y lo que añadió la tradición, por qué la Iglesia lo llama su patrono, cómo lo amó Santa Teresa de Jesús, cómo se le representa en el arte y cómo rezarle.
¿Quién fue San José?
José fue el esposo de María y el hombre que crió a Jesús en Nazaret. La Iglesia lo llama padre adoptivo, o padre legal, de Jesús, porque el Evangelio enseña que Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo y no por José. Era descendiente del rey David, y su oficio era el de tekton, palabra griega que se traduce como carpintero y que abarca al artesano que trabaja la madera y la piedra.
Todo lo que sabemos con certeza de él está en los dos primeros capítulos de los Evangelios de San Mateo y San Lucas, y en una frase de la gente de Nazaret que pregunta por Jesús: "¿No es este el hijo del carpintero?" (Mateo 13, 55). José no dice una sola palabra en todo el Evangelio. El papa Francisco, en su carta Patris corde (2020), escribe que "después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio como José, su esposo".

La devoción a San José creció despacio y después muy deprisa. La Enciclopedia Católica cuenta que su nombre aparece en algunos martirologios locales de los siglos IX y X, que en 1129 se le dedicó por primera vez una iglesia, en Bolonia, y que su fiesta del 19 de marzo entró en el Calendario Romano con Sixto IV (1471-1484). Desde entonces no ha dejado de crecer.
San José en el Evangelio
El desposorio y el primer sueño
San Mateo cuenta la historia desde el lado de José. María estaba desposada con él, un compromiso que en la ley judía ya era vínculo de matrimonio, cuando antes de vivir juntos se encontró que esperaba un hijo. José, "que era justo", decidió repudiarla en secreto para no exponerla a la vergüenza (Mateo 1, 19). Entonces un ángel le habló en sueños: que no temiera recibir a María, porque el niño venía del Espíritu Santo, y que le pusiera por nombre Jesús. Al despertar, José hizo lo que el ángel le había mandado y recibió a su esposa (Mateo 1, 24). Al ponerle el nombre, José hizo de Jesús su hijo ante la ley y heredero de la casa de David.

Belén
San Lucas da la razón del viaje: un censo romano obligó a José a empadronarse en Belén, "por ser de la casa y familia de David" (Lucas 2, 4). María fue con él y allí dio a luz, y acostó al Niño en un pesebre porque no había sitio para ellos en la posada. José estaba allí cuando llegaron los pastores, y San Mateo añade la visita de los Magos.

A los cuarenta días, José y María presentaron a Jesús en el Templo de Jerusalén y ofrecieron un par de tórtolas o dos pichones, la ofrenda que la ley de Moisés permitía a las familias que no podían pagar un cordero. José oyó allí la profecía del anciano Simeón sobre el Niño.
Egipto y Nazaret
En un segundo sueño, un ángel avisó a José que tomara al Niño y a su madre y huyera a Egipto, porque el rey Herodes lo buscaba para matarlo. José salió de noche. Se quedó en Egipto hasta la muerte de Herodes, cuando un tercer sueño le dijo que volviera. Un cuarto lo apartó de Judea, donde reinaba el hijo de Herodes, y se estableció en Nazaret, en Galilea. Los cuatro sueños están en los capítulos 1 y 2 de San Mateo.

El Niño perdido y hallado en el Templo
La última escena con José llega cuando Jesús tiene doce años. La familia subió a Jerusalén por la Pascua y, en el camino de vuelta, José y María se dieron cuenta de que Jesús no estaba con ellos. Después de tres días lo encontraron en el Templo, sentado entre los maestros. María le dijo: "Tu padre y yo te buscábamos angustiados" (Lucas 2, 48). Jesús respondió que debía estar en las cosas de su Padre, y luego volvió con ellos a Nazaret "y vivía sujeto a ellos".

Los años de silencio
Después, José desaparece del relato. Cuando Jesús comienza a predicar aparecen su madre y sus parientes, pero no José, y desde la cruz Jesús confía a María al discípulo Juan. Por eso los cristianos han pensado siempre que José murió antes de la vida pública de Jesús, en Nazaret. No sabemos dónde fue enterrado.
Lo que sí sabemos es que pasó la vida trabajando. Jesús aprendió de él un oficio, y en su casa de Nazaret el Hijo de Dios vivió treinta años de trabajo escondido.

Lo que cuentan los apócrifos sobre San José
Como el Evangelio dice tan poco, los primeros cristianos llenaron los huecos con historias. Ninguna es Escritura y la Iglesia nunca las ha recibido como historia, pero influyeron en la manera de pintar a José durante más de mil años. Aquí las llamamos tradicionales.
La vara florecida
El Protoevangelio de Santiago, escrito a mediados del siglo II, cuenta que María se crió en el Templo y que, cuando tuvo doce años, el sumo sacerdote reunió a los viudos del pueblo para que cada uno trajera una vara. De la vara de José salió una paloma y se posó sobre su cabeza, y así fue elegido para recibir a María bajo su cuidado. Los relatos medievales, como la Leyenda dorada, hicieron que la vara floreciera, como la de Aarón en el libro de los Números. Esa vara florecida se convirtió en el atributo más conocido de San José.

El viudo anciano
El Protoevangelio explica a "los hermanos del Señor" como hijos de José de un matrimonio anterior, y una obra egipcia posterior, la Historia de José el carpintero, dice que vivió ciento once años. La Enciclopedia Católica recuerda lo "poco confiables" que son esos relatos. San Jerónimo los rechazó en el siglo IV y enseñó que José, como María, fue virgen y que "los hermanos" eran primos. La Iglesia, que confiesa la virginidad perpetua de María, sigue a San Jerónimo. Pero el arte conservó durante siglos al anciano, hasta que, después del Concilio de Trento, pintores como Murillo comenzaron a mostrar a un José joven y fuerte, capaz de proteger a su familia.

Santa Teresa de Jesús y San José
Nadie hizo más por la devoción a San José en el siglo XVI que Santa Teresa de Jesús. Siendo joven monja en el monasterio de la Encarnación de Ávila, una enfermedad la dejó casi paralizada durante años. En el capítulo 6 de su Libro de la Vida cuenta lo que hizo, y lo citamos tal como lo imprimió en 1915 el P. Silverio de Santa Teresa, con la ortografía de Teresa:
Tomé por abogado y señor a el glorioso San Josef, y encomendéme mucho a él. Vi claro, que ansí de esta necesidad, como de otras mayores de honra y pérdida de alma, este Padre y Señor mío me sacó con más bien que yo le sabía pedir. No me acuerdo hasta hora, haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer.
Unas líneas después atribuye a José su curación: él hizo de manera "que pudiese levantarme, y andar, y no estar tullida". Y deja a todos un consejo que se sigue citando cuatro siglos después:
Sólo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere, y verá por expiriencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca, y tenerle devoción.
Teresa añade que cada año, en su fiesta, le pedía una cosa "y siempre la veo cumplida", y que quien no tenga maestro que le enseñe a orar "tome este glorioso Santo por maestro, y no errará en el camino". Cuando fundó su primer monasterio de la reforma, en Ávila, en 1562, lo llamó San José. La Enciclopedia Católica cuenta que la Orden de los Carmelitas Descalzos lo eligió como patrono en 1621, y que la fiesta de su Patrocinio que celebraban los carmelitas se extendió pronto por todo el reino de España.

Los milagros de San José
Los cuatro sueños forman parte del Evangelio, y la Iglesia los recibe como Palabra de Dios. Los prodigios que se cuentan después los clasificamos así:
- La vara florecida y la paloma: tradicional, del Protoevangelio de Santiago y de las leyendas medievales.
- La curación de Santa Teresa: reportado. Ella misma lo cuenta en su Libro de la Vida, como acabamos de leer.
- La escalera de la capilla de Loreto, en Santa Fe (Nuevo México): tradicional. Según el relato de las Hermanas de Loreto, su capilla, terminada en 1878, no tenía escalera para subir al coro. Las hermanas hicieron una novena a San José, llegó un carpintero, construyó una escalera de caracol sin columna central y se fue sin cobrar. Las hermanas creyeron que era San José. Los historiadores han propuesto como constructor a un carpintero francés de la región.
- Las curaciones en el Oratorio de San José de Montreal: reportado. Miles de curaciones se atribuyeron a la intercesión de San José por las oraciones de San Andrés Bessette, el portero que fundó el Oratorio.

La muerte de San José y la buena muerte
Nadie sabe cómo murió José, pero la tradición cristiana imaginó la escena con mucho amor: Jesús y María junto a su lecho, y José que muere en sus brazos, la muerte que todo cristiano desearía. Por eso lo invocamos como patrono de la buena muerte. El papa Francisco recuerda en Patris corde que "el pueblo lo invoca como «Patrono de la buena muerte»". La Enciclopedia Católica lo resume así: hay que invocar a San José a la hora de la muerte para alcanzar el auxilio de Cristo y de María.

Por qué San José es patrono de la Iglesia, de los padres y de los trabajadores
La Iglesia universal. El 8 de diciembre de 1870, el beato Pío IX lo declaró Patrono de la Iglesia Católica con el decreto Quemadmodum Deus. León XIII explicó el título en la encíclica Quamquam pluries (1889): así como José "solía tutelar santamente en todo momento a la familia de Nazaret", conviene que "así proteja ahora y defienda con su celeste patrocinio a la Iglesia de Cristo".
Los padres de familia. José fue cabeza de la Sagrada Familia. León XIII escribió que "los padres de familia encuentran en José la mejor personificación de la paternal solicitud y vigilancia".
Los trabajadores. José ganó el pan de su familia con sus manos. En 1955 Pío XII instituyó la fiesta de San José Obrero el 1 de mayo, el día que muchos países dedican al trabajo, y lo presentó como "Patrono de los trabajadores".
Los migrantes y exiliados. Llevó a su familia al destierro en Egipto. En 2021 la Santa Sede añadió a su letanía la invocación "Patrono de los exiliados", junto con otras seis: Custodio del Redentor, Servidor de Cristo, Ministro de salvación, Apoyo en las dificultades, Patrono de los afligidos y Patrono de los pobres.
Canadá. Los misioneros franceses pusieron la Nueva Francia bajo su protección en el siglo XVII, y es el patrono principal de Canadá.

Símbolos de San José en el arte
A San José se le reconoce casi siempre por lo que lleva en las manos:
- La vara florecida o la azucena: de la leyenda de la vara que floreció. La azucena significa también su castidad.
- El Niño Jesús en brazos: la forma más común de pintarlo desde el siglo XVII, como en los cuadros de Reni y de Murillo de esta página.
- Las herramientas de carpintero: la sierra, el cepillo, la escuadra, el martillo o la azuela, por su oficio.
- Dos tórtolas en una cesta: la ofrenda de la Presentación en el Templo.
- El burro: en las escenas del Nacimiento y de la huida a Egipto.
En el arte occidental hay dos Josés. En la pintura medieval suele ser viejo y canoso, a veces sentado aparte en el Nacimiento, medio dormido, como para dejar claro que no es el padre del Niño. Desde el siglo XVI, con el impulso de Santa Teresa y de los predicadores de la reforma católica, se vuelve un protector joven y activo y un padre cariñoso. Ningún pintor lo mostró mejor que Murillo, en Sevilla: en su Sagrada Familia del pajarito, del Museo del Prado, José es un hombre joven y moreno que juega con el Niño en una casa humilde, mientras María deja la rueca para mirarlos. En la Nueva España, Cristóbal de Villalpando, José Juárez y muchos otros llenaron iglesias y conventos de Josés con el Niño y la vara florecida.

Georges de La Tour, en un cuadro del Louvre, lo pintó trabajando de noche mientras el niño Jesús sostiene la vela; la viga que José taladra anuncia ya la cruz.

Los iconos orientales lo muestran sobre todo en el Nacimiento, sentado en un rincón, pensativo, mientras un viejo pastor, en quien la tradición ve al demonio, lo tienta con la duda. Las imágenes de José solo son menos comunes en la tradición bizantina, pero aparecen entre los cristianos árabes.

La fiesta de San José: el 19 de marzo y el 1 de mayo
La fiesta principal de San José es el 19 de marzo, solemnidad en toda la Iglesia, que casi siempre cae en Cuaresma. El 1 de mayo celebramos a San José Obrero. Marzo es tradicionalmente su mes, y el miércoles es el día de la semana dedicado a él. León XIII llamó "práctica saludable y verdaderamente laudable" la costumbre de consagrar el mes de marzo al santo Patriarca, y pidió que, donde no fuera fácil, se celebrara al menos un triduo antes de la fiesta en la iglesia principal de cada parroquia. San Pío X aprobó la Letanía de San José en 1909. Juan XXIII añadió su nombre al Canon Romano de la Misa en 1962, y en 2013 la Santa Sede lo añadió a las demás plegarias eucarísticas. El papa Francisco proclamó un Año de San José del 8 de diciembre de 2020 al 8 de diciembre de 2021.
En España, el 19 de marzo es el Día del Padre, y en muchas familias se celebra a la vez a los Josés y Josefas de la casa. En Valencia, la fiesta de las Fallas, que la UNESCO inscribió en 2016 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, termina la noche del 19 de marzo, cuando se queman los monumentos que se levantaron en las plazas desde el día 14. En América Latina, San José da nombre a ciudades como la capital de Costa Rica, y su imagen preside innumerables parroquias, del norte de México a la Patagonia.
San José dormido
Las imágenes de San José acostado y dormido, que recuerdan sus sueños, se han hecho muy populares desde que el papa Francisco contó a las familias en Manila, en 2015, que tiene una sobre su escritorio y que pone debajo papelitos con sus preocupaciones para que José "sueñe" con ellas. Es una manera sencilla de confiarle a San José lo que no podemos resolver, igual que él confió a Dios lo que no entendía.

La estatua de San José para vender una casa
En Estados Unidos y en otros países se ha extendido la costumbre de enterrar una pequeña imagen de San José en el jardín de una casa que se quiere vender, a veces boca abajo, y desenterrarla después de la venta para darle un lugar de honor en la casa nueva. Es una costumbre popular, no una enseñanza de la Iglesia, y la Iglesia nunca la ha aprobado. Muchos fieles la viven como una forma de oración, pero la imagen no tiene poder propio: toda ayuda viene de Dios, por la intercesión de José, y tratar la imagen como un amuleto sería superstición. Lo mejor es pedirle a San José con confianza lo que necesitamos, como pedía Santa Teresa.
Oraciones a San José
La oración de León XIII: "A ti, bienaventurado san José"
El papa León XIII envió esta oración con su encíclica Quamquam pluries, el 15 de agosto de 1889, y pidió que se añadiera al Rosario durante el mes de octubre todos los años. Comienza así en el texto español de la Santa Sede:
A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.
Sigue pidiéndole que proteja a "la escogida descendencia de Jesucristo" y que, como libró de la muerte al Niño Jesús, defienda ahora a la santa Iglesia. El texto completo está en la encíclica, en vatican.va, y en nuestra página de la oración a San José.
La oración del papa Francisco en Patris corde
El papa Francisco terminó su carta Patris corde (2020) con una oración que comienza:
Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María. A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre.
En una nota de la misma carta, el Papa cuenta que desde hace más de cuarenta años reza cada día, después de Laudes, una oración a San José tomada de un devocionario francés del siglo XIX, que empieza: "Glorioso patriarca san José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad".
La Letanía y la novena a San José
San Pío X aprobó la Letanía de San José para uso público el 18 de marzo de 1909. Lo invoca como "Jefe de la Sagrada Familia", "Modelo de obreros", "Sostén de las familias", "Patrono de los moribundos" y "Terror de los demonios", entre otros títulos, y desde 2021 incluye las siete invocaciones nuevas que mencionamos arriba.
No hay una novena oficial a San José. Lo más común es rezar nueve días, del 10 al 18 de marzo, o antes del 1 de mayo, repitiendo cada día una de las oraciones anteriores. La encontrará completa en nuestra novena a San José.
Ite ad Ioseph: "Id a José"
La frase viene del libro del Génesis. Durante el hambre en Egipto, el pueblo pedía pan al faraón y él les respondía, en las palabras que cita Patris corde: "Vayan donde José y hagan lo que él les diga" (Génesis 41, 55). Los Padres de la Iglesia vieron en José, hijo de Jacob, una figura de José de Nazaret: los dos fueron hombres de sueños, los dos bajaron a Egipto, los dos guardaron el pan para los demás. León XIII hizo la comparación en Quamquam pluries, y el papa Francisco ve en esas palabras "la confianza del pueblo en san José".
Vayamos, pues, a José. Pidámosle que cuide de nuestras familias como cuidó de la suya, que nos enseñe a trabajar con honradez y a obedecer a Dios sin hacer ruido, y que esté a nuestro lado, con Jesús y María, en la hora de nuestra muerte.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue San José?
El esposo de la Virgen María y el padre adoptivo, o legal, de Jesús. Era descendiente del rey David y trabajaba como artesano (la palabra griega del Evangelio, tekton, se traduce como carpintero). Recibió en sueños los avisos del ángel, llevó a la Sagrada Familia a Belén y a Egipto, y crió a Jesús en Nazaret. Los Evangelios no recogen ni una sola palabra suya.
¿Cuándo es el día de San José?
El 19 de marzo, solemnidad en toda la Iglesia. El 1 de mayo se celebra San José Obrero, fiesta que Pío XII instituyó en 1955. En España el 19 de marzo es también el Día del Padre, y en Valencia termina ese día la fiesta de las Fallas.
¿De qué es patrono San José?
El beato Pío IX lo declaró Patrono de la Iglesia Católica el 8 de diciembre de 1870. Es también patrono de los padres de familia y las familias, de los trabajadores y carpinteros, de la buena muerte (porque, según la tradición, murió acompañado por Jesús y María), de los migrantes y exiliados y de países como Canadá. Santa Teresa lo tomó como "abogado y señor" para todas las necesidades.
¿Cuál es la oración a San José más conocida?
La que escribió el papa León XIII en 1889 con su encíclica Quamquam pluries, que empieza "A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación" y que pidió rezar después del Rosario en octubre. También se rezan mucho la Letanía de San José, aprobada por San Pío X en 1909, y la oración del papa Francisco al final de Patris corde.
¿Qué es la novena a San José?
No hay una sola novena oficial. La costumbre más extendida es rezar durante nueve días, del 10 al 18 de marzo, para terminar la víspera de su fiesta, o antes del 1 de mayo. León XIII recomendó consagrar todo el mes de marzo a San José y celebrar un triduo antes de su fiesta en cada parroquia.
¿Era San José un anciano?
El Evangelio no lo dice. La imagen del viudo anciano viene del Protoevangelio de Santiago, un escrito del siglo II que la Iglesia no recibe como Escritura y que también le atribuye hijos de un matrimonio anterior. San Jerónimo rechazó esas historias. Desde el siglo XVI muchos pintores, como Murillo, lo pintaron joven y fuerte.
¿Por qué se pone a San José dormido?
Porque Dios le habló en sueños cuatro veces (Mateo 1 y 2), y José obedeció siempre al despertar. El papa Francisco contó en Manila, en 2015, que tiene en su escritorio una imagen de San José dormido y que pone debajo papelitos con sus preocupaciones, para que el santo "sueñe" con ellas. Es una devoción sencilla, no un amuleto.
¿Qué significa \"Ite ad Ioseph\"?
Es latín y quiere decir "Id a José". Son las palabras del faraón al pueblo hambriento de Egipto, que lo mandaba a José, hijo de Jacob (Génesis 41, 55). La Iglesia las aplica a San José de Nazaret, y el papa Francisco las cita en Patris corde como resumen de "la confianza del pueblo en san José".
Fuentes
- León XIII, Carta encíclica Quamquam pluries (15 de agosto de 1889), con la Oración a San José
- Francisco, Carta apostólica Patris corde (8 de diciembre de 2020)
- Juan Pablo II, Exhortación apostólica Redemptoris custos (15 de agosto de 1989)
- Santa Teresa de Jesús, Libro de la Vida, cap. 6, en Obras de Santa Teresa de Jesús, ed. P. Silverio de Santa Teresa, tomo I (Burgos, 1915), Biblioteca Mística Carmelitana (Internet Archive). Cómo tomó a San José por "abogado y señor" y su curación
- Enciclopedia Católica: San José (ec.aciprensa.com). La historia de su fiesta: Sixto IV, los carmelitas descalzos en 1621, la fiesta del Patrocinio en España, Pío IX en 1870 y la letanía de San Pío X en 1909
- Congregación para el Culto Divino: carta sobre las nuevas invocaciones de la Letanía de San José (1 de mayo de 2021)
- UNESCO, Patrimonio Cultural Inmaterial: La fiesta de las Fallas de Valencia (inscrita en 2016)