Oración al Espíritu Santo

Ilustración en estilo óleo de una mujer arrodillada sola en una iglesia por la mañana, que mira hacia un ventanal redondo con una paloma blanca en el centro

La oración al Espíritu Santo más conocida es "Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor", seguida del versículo "Envía, Señor, tu Espíritu" y una oración breve. La Iglesia reza también el himno Ven, Creador Espíritu, la Secuencia de Pentecostés y la novena al Espíritu Santo en los nueve días antes de Pentecostés.

La oración al Espíritu Santo más querida es también una de las más cortas: cabe en un solo aliento. Generaciones de católicos la han rezado antes de misa, antes del trabajo y antes de cada decisión difícil. Aquí la tiene completa, con su versículo y su oración final, seguida de los dos grandes himnos de Pentecostés en español, una manera de pedir los siete dones, la novena antes de Pentecostés y la historia verdadera de dos oraciones muy difundidas.

La oración Ven, Espíritu Santo

Este es el texto tal como lo imprime el devocionario del jesuita Remigio Vilariño (Bilbao, 1923), uno de los más difundidos en España y en América, con la ortografía actualizada:

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V. Envía, Señor, tu Espíritu, y vivirán todas las cosas.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oración. Oh Dios, que con la ilustración del Espíritu Santo has enseñado a las almas de los fieles: concédenos saber rectamente según el mismo Espíritu Santo, y gozar siempre de su consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Hoy muchos la rezan con palabras un poco distintas, por ejemplo "Envía tu Espíritu y serán creadas todas las cosas", porque cada devocionario tradujo el latín a su manera. Todas son la misma oración.

El original en latín

Veni, Sancte Spiritus, reple tuorum corda fidelium, et tui amoris in eis ignem accende.

V. Emitte Spiritum tuum, et creabuntur.

R. Et renovabis faciem terrae.

Oremus. Deus, qui corda fidelium Sancti Spiritus illustratione docuisti, da nobis in eodem Spiritu recta sapere, et de eius semper consolatione gaudere. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

Ventanal ovalado de alabastro dorado dividido por rayos, con una paloma blanca en el centro, rodeado de nubes doradas y ángeles
El ventanal de alabastro de Bernini con la paloma del Espíritu Santo brilla sobre la Cátedra de San Pedro, en la basílica de San Pedro de Roma. ⓘGian Lorenzo Bernini (photograph by Wilfredor), The Dove of the Holy Spirit above the Chair of St. Peter

De dónde viene esta oración

Cada línea sale de la liturgia de la Iglesia. La primera, Veni, Sancte Spiritus, reple, es el versículo del aleluya de la misa de Pentecostés. El mismo devocionario de 1923 la pone en el gradual de esa misa, con una indicación preciosa: al llegar a estas palabras, los fieles "se arrodillan". No es el mismo texto que la Secuencia Veni, Sancte Spiritus que aparece más abajo, aunque las dos empiezan con las mismas tres palabras y a menudo se confunden.

El versículo viene del Salmo 103 (104 en las Biblias modernas). En la traducción católica de Félix Torres Amat: "Enviarás tu espíritu, y serán criados, y renovarás la faz de la tierra" (Salmo 103, 30). La oración final, Deus, qui corda fidelium, es la colecta de la misa de Pentecostés. Pide sobre todo una cosa: recta sapere, "saber rectamente", tener un juicio recto en todo. Por eso tantos colegios católicos la rezan antes de las clases.

Cómo rezarla

Récela cada vez que empiece algo: el día, una comida, un examen, una conversación difícil, una reunión de trabajo, un rato de oración. Cuando no haya tiempo, basta la primera línea. Cuando se pueda, añada el versículo y la oración, solo o en familia: uno dice la V. y todos responden la R.

Recémosla ahora juntos, despacio. El Espíritu Santo no es una fuerza lejana. Es el Señor y dador de vida, que habita en cada bautizado como en un templo, y quiere que lo invoquemos.

Ilustración en acuarela de una estudiante que reza con los ojos cerrados ante su escritorio antes de un examen, con los libros abiertos y una pequeña imagen de una paloma
Ilustración en acuarela de una estudiante que reza Ven, Espíritu Santo ante su escritorio antes de un examen.

Otra oración al Espíritu Santo del devocionario de 1923

En el capítulo de la devoción al Espíritu Santo, Vilariño trae esta súplica que repasa sus nombres: abogado, Padre de los pobres, dador de los dones, luz de los corazones, consolador.

¡Oh Espíritu Santo, oh Amor divino, Bondad de Dios, Abogado de los hombres ante el Padre, Padre de los pobres, Dador de los dones, Luz de los corazones, Consolador óptimo, Fortaleza de los débiles, Santificador de la Iglesia! Pues borras los pecados del mundo, justifícanos; pues haces hijos de Dios, renuévanos; envía a nuestra mente tu luz, para que conservemos la fe; difunde en nuestros corazones tu amor, para que tengamos caridad, y enriquece nuestras almas con tus virtudes y dones, para que practiquemos con fortaleza nuestros deberes de cristianos, y lleguemos a tu gloria para alabaros y amaros, al Padre, al Hijo y a ti, oh Espíritu Santo.

Es buena oración para la mañana, y para el aniversario de la propia Confirmación.

San Juan Bautista derrama agua sobre la cabeza de Cristo, de pie en el río con las manos juntas, mientras dos ángeles se arrodillan en la orilla y una paloma desciende de lo alto
El Bautismo de Cristo de Verrocchio, pintado hacia 1470-1475 con la ayuda del joven Leonardo da Vinci, muestra al Espíritu que desciende en forma de paloma mientras San Juan derrama el agua. ⓘThe Baptism of Christ

Ven, Creador Espíritu: el himno Veni Creator

El Veni Creator Spiritus es el gran himno de la Iglesia al Espíritu Santo. La Enciclopedia Católica se inclina a atribuirlo a Rabano Mauro, abad de Fulda y arzobispo de Maguncia, que murió en 856. Se canta en Pentecostés, en la ordenación de sacerdotes y obispos, en la apertura de los concilios, antes de un cónclave y siempre que la Iglesia necesita luz para una decisión. Esta es la traducción en verso que publica el devocionario de 1923:

Ven, Creador Espíritu; visita nuestras almas, y, pues tú las criaste, llénalas de tu gracia.

Oh don de Dios altísimo, abogado te llaman, fuego, amor, fuente viva, suave unción del alma.

Tú, dedo de Dios Padre, siete dones regalas; tú, de Dios fiel promesa, inspiras las palabras.

Tú nuestra mente alumbra, tú nuestro amor inflama y con tu fuerza anima a nuestra carne flaca.

Ahuyenta al enemigo, infúndenos tu calma, dirige nuestros pasos y nuestro mal aparta.

Enséñanos al Padre y al Hijo nos declara, y en ti, de ambos Espíritu, crea nuestra fe santa.

Gloria al Padre por siempre, gloria al Hijo preclara, gloria al divino Espíritu, que siempre reina y manda. Amén.

El latín comienza así:

Veni, Creator Spiritus, mentes tuorum visita, imple superna gratia quae tu creasti pectora.

Ilustración en estilo grabado de monjes que cantan en el coro de una abadía mientras la paloma del Espíritu Santo resplandece sobre ellos
Ilustración en estilo grabado de monjes que cantan el Veni Creator en el coro, como la Iglesia lo hace en Pentecostés desde hace más de mil años.

La Secuencia de Pentecostés: Ven, Espíritu Santo

El segundo himno se canta antes del Evangelio el domingo de Pentecostés. Los autores medievales la llamaron la Secuencia de Oro. Su autor no se conoce con certeza; la Catholic Encyclopedia ve más probable al papa Inocencio III, y como alternativa a Esteban Langton, arzobispo de Canterbury. León XIII la citó en Divinum illud munus (1897). Esta es la traducción que imprime Vilariño en 1923. Curiosamente, su primer verso repite el comienzo del himno anterior, aunque lo que sigue traduce la Secuencia línea por línea:

Ven, Creador Espíritu, y de tu cielo envía rayo iluminador. Ven, padre de los míseros, sol de toda alegría, fuente de todo amor.

Dulce huésped del ánima, refrescante rocío, consolador sin par; del afán tregua plácida, brisa en ardiente estío, fin de todo llorar.

¡Oh lumbre dichosísima!, inunda el hondo arcano de cada pecho fiel; sin tu suave anhélito el corazón humano todo se torna hiel.

Limpia lo que está sórdido, riega lo que aridece, sana al que enfermo está; doblega al que está rígido, nutre al que languidece, rige al que errado va.

Da a tus confiados súbditos de tu aliento sagrado el septiforme don; de la virtud los méritos, del cielo el ansiado perenne galardón. Amén.

La Virgen María sentada en medio de los apóstoles, que miran hacia arriba, mientras una paloma blanca brilla en una nube dorada y pequeñas llamas se posan sobre sus cabezas
La Pentecostés de Zurbarán, pintada hacia 1630-1635 y hoy en el Museo de Cádiz, pone a la Virgen en el centro de los apóstoles mientras la paloma brilla sobre ellos. ⓘ

Los siete dones del Espíritu Santo

Los dos himnos piden el "septiforme don", los siete dones. La lista viene de la profecía de Isaías sobre el Mesías. En la traducción de Torres Amat: "Y reposará sobre él el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de piedad; y quedará lleno del espíritu del temor del Señor" (Isaías 11, 2-3).

Los recibimos con la gracia en el Bautismo, y la Confirmación los fortalece:

  • Sabiduría: nos hace gustar y amar las cosas de Dios por encima de todo.
  • Entendimiento: nos ayuda a penetrar las verdades de la fe.
  • Consejo: nos enseña a ver y elegir lo que más agrada a Dios y conviene a nuestra salvación.
  • Fortaleza: nos da valor para vencer los obstáculos en el camino del bien.
  • Ciencia: nos hace ver las cosas creadas a la luz de Dios, y conocer los peligros que hay que evitar.
  • Piedad: nos da una confianza de hijos con Dios y amor por todo lo que toca a su servicio.
  • Temor de Dios: un respeto lleno de amor que nos hace temer, más que nada, ofenderlo.
Página de un manuscrito iluminado con una gran inicial decorada llena de siete palomas blancas sobre fondo azul, encima de líneas de escritura gótica
Los siete dones del Espíritu Santo en un libro de horas holandés iluminado por Dirc van Delft hacia 1400: siete palomas blancas llenan la gran inicial. ⓘThe Seven Gifts of the Holy Spirit, from a book of hours

Una manera sencilla de pedir los siete dones

La tradición más simple es rezar el Gloria al Padre siete veces, una por cada don. Se puede nombrar el don antes de cada uno: "Por el don de sabiduría. Gloria al Padre..." A los niños les encanta rezar así, y aprenden la lista sin esfuerzo.

La novena al Espíritu Santo antes de Pentecostés

La novena al Espíritu Santo es la primera de todas las novenas. Después de la Ascensión, los apóstoles volvieron a Jerusalén, y en la traducción de Torres Amat: "Todos los cuales, animados de un mismo espíritu, perseveraban juntos en oración con las mujeres piadosas, y con María la madre de Jesús" (Hechos 1, 14), hasta que llegó el Espíritu en Pentecostés.

En 1897, León XIII hizo universal la costumbre. En Divinum illud munus decretó que "en todo el mundo católico en este año, y siempre en lo por venir, a la fiesta de Pentecostés preceda la novena en todas las iglesias parroquiales", y permitió a quien no pudiera ir a la iglesia hacerla en privado. El Directorio sobre la piedad popular (n. 155) recuerda que esta novena nace de la oración de los apóstoles con María y pide que refleje los temas de la liturgia de esos días.

Ilustración en estilo fresco de la Virgen María en oración con los apóstoles en el cenáculo, mientras sobre sus cabezas aparecen pequeñas lenguas de fuego
Ilustración en estilo fresco de la Virgen María en oración con los apóstoles en el cenáculo, cuando el Espíritu Santo desciende en lenguas de fuego.

En 2027 la novena va del viernes 7 de mayo, día siguiente a la Ascensión, hasta el sábado 15 de mayo, víspera de Pentecostés, que cae el 16 de mayo. No hay un único texto obligatorio. Una forma sencilla, con las oraciones de esta página:

  1. Empezar con Ven, Espíritu Santo, su versículo y su oración.
  2. Rezar el himno Ven, Creador Espíritu o la Secuencia.
  3. Pedir el don del día y rezar siete veces el Gloria al Padre.
  4. Terminar con un Ave María, pidiendo a la Virgen, que oró con los apóstoles en el cenáculo, que ore con nosotros.

Encontrará la novena completa, día por día, en nuestra página novena al Espíritu Santo.

Ilustración en estilo óleo de una familia que reza de rodillas la novena al Espíritu Santo ante una vela roja en la sala de su casa
Ilustración en estilo óleo de una familia que reza la novena al Espíritu Santo ante una vela roja en su casa.

Dos oraciones famosas: lo que sabemos

"Respira en mí, oh Espíritu Santo", atribuida a San Agustín

Si busca una oración al Espíritu Santo, pronto encontrará la que empieza "Respira en mí, oh Espíritu Santo, para que mis pensamientos sean santos", casi siempre con el nombre de San Agustín. La buscamos y no la encontramos en sus obras, ni en los devocionarios antiguos que reúnen las oraciones tradicionales al Espíritu Santo. Ninguna edición antigua que conozcamos cita una obra de Agustín como fuente. Lo honesto es llamarla "atribuida a San Agustín", y por eso sólo citamos su primera línea.

No por eso es una mala oración. Su idea es muy agustiniana: el Espíritu derrama en nosotros el amor de Dios y mueve la voluntad hacia la santidad. Récela si le ayuda; sólo no la presente como una cita del obispo de Hipona.

El "secreto de la santidad" del cardenal Mercier

La otra oración muy difundida se atribuye al cardenal Désiré-Joseph Mercier (1851–1926), arzobispo de Malinas, en Bélgica. Propone cinco minutos de silencio al día: callar la imaginación, entrar en el santuario del alma bautizada, adorar allí al Espíritu Santo y pedirle que nos ilumine, guíe, fortalezca y consuele, prometiendo aceptar todo lo que permita. No hemos encontrado su primera publicación ni el original francés en sus obras, así que describimos la práctica en lugar de imprimir un texto que no podemos respaldar. La práctica es buena, y puede empezarla hoy con las oraciones de esta página.

Cuándo rezar al Espíritu Santo

Todo momento es bueno, pero la Iglesia nos da algunos momentos naturales:

  • Cada mañana, antes del trabajo del día. Vea también nuestra oración de la mañana.
  • Antes de misa, del estudio, de un examen o de una reunión.
  • Antes de una decisión, pidiendo el don de consejo.
  • Antes de la Confirmación, y cada año en su aniversario.
  • En los nueve días antes de Pentecostés, con la novena.
Ilustración en estilo fresco de un obispo con mitra roja que unge en la frente a una joven arrodillada en su Confirmación, mientras su madrina le pone la mano en el hombro
Ilustración en estilo fresco de un obispo que unge a una joven en su Confirmación.

Santos que amaron al Espíritu Santo

La primera es la Virgen María: el Espíritu la cubrió con su sombra en la Anunciación, y ella estaba en oración con los apóstoles cuando él descendió en Pentecostés. Pidámosle que nos enseñe a escuchar como ella.

El ángel Gabriel arrodillado ante la Virgen María, que reza ante un atril, mientras una paloma blanca en un círculo de luz vuela entre los dos
La Anunciación de Juan de Flandes, pintada hacia 1500, muestra la paloma del Espíritu Santo en un círculo de luz entre el ángel Gabriel y la Virgen. ⓘThe Annunciation

San Felipe Neri rezaba en las catacumbas de San Sebastián antes de Pentecostés de 1544 cuando, según sus biógrafos, sintió que un globo de fuego le entraba en el corazón: una gracia reportada que lo acompañó toda la vida. Santo Tomás de Aquino escribió largamente sobre los siete dones. Y en la Pentecostés que pintó El Greco hacia 1600, hoy en el Prado, la Virgen y los apóstoles alzan los brazos bajo las lenguas de fuego como si toda la escena se levantara hacia la luz.

Pintura alargada de la Virgen María y los apóstoles con los brazos alzados, figuras estiradas y lenguas de fuego sobre sus cabezas, bajo una paloma blanca en un resplandor de luz
La Pentecostés de El Greco, pintada hacia 1600 y conservada en el Museo del Prado, con la Virgen y los apóstoles bajo las lenguas de fuego. ⓘ

Para más oraciones, vea nuestras oraciones católicas. Terminemos donde empezamos, y recémosla una vez más por todos los que leen esta página: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la oración al Espíritu Santo más conocida?

"Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor." Es el versículo del aleluya de la misa de Pentecostés. Se completa con el versículo "Envía, Señor, tu Espíritu, y vivirán todas las cosas. Y renovarás la faz de la tierra" y una oración breve que pide saber rectamente y gozar siempre de su consuelo.

¿Cuáles son los siete dones del Espíritu Santo?

Sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. La lista viene del profeta Isaías (11, 2-3). Los recibimos en el Bautismo, y la Confirmación los fortalece.

¿Cuándo se reza la novena al Espíritu Santo?

Tradicionalmente en los nueve días entre la Ascensión y Pentecostés, como los apóstoles que oraban con María en el cenáculo. En 2027 va del viernes 7 al sábado 15 de mayo, víspera de Pentecostés, que cae el 16 de mayo. León XIII la mandó rezar en toda la Iglesia en 1897.

¿Se puede rezar directamente al Espíritu Santo?

Sí. El Espíritu Santo es Dios, la tercera Persona de la Santísima Trinidad, con el Padre y el Hijo, y por eso lo adoramos y le rezamos directamente, como hacen los dos himnos de Pentecostés. Las oraciones de la misa suelen dirigirse al Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo, y las dos formas son buenas.

¿Es de San Agustín la oración \"Respira en mí, oh Espíritu Santo\"?

No se ha encontrado en sus obras. Circula con su nombre, pero nadie ha señalado en qué escrito de San Agustín aparece, y no está en los devocionarios antiguos. Lo honesto es llamarla "atribuida a San Agustín". Es una buena oración y se puede rezar con gusto.

¿Qué oración al Espíritu Santo rezar antes de un examen o una decisión?

La más tradicional es "Ven, Espíritu Santo" con su oración final, que pide justamente "saber rectamente". Rece también un Gloria al Padre por el don de consejo o el de sabiduría. Es una oración corta que muchos colegios católicos rezan antes de comenzar las clases.

Fuentes

  1. Remigio Vilariño, S. J., Devocionario completo (El caballero cristiano; Novenas y devociones), 5.ª ed. (Bilbao: El Mensajero del Corazón de Jesús, 1923), Internet Archive. Textos publicados en esta página (dominio público): oración al Espíritu Santo, pp. 332–333; himno Veni Creator y su traducción, pp. 333–334; Secuencia y su traducción, pp. 334–335; Ven, Espíritu Santo con su versículo y oración, pp. 335–336
  2. León XIII, encíclica Divinum illud munus sobre el Espíritu Santo (9 de mayo de 1897), Santa Sede. Decreto de la novena anual antes de Pentecostés
  3. Congregación para el Culto Divino, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (2001), n. 155: La novena de Pentecostés
  4. La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata latina al español por Félix Torres Amat: Salmo 103, 30; Isaías 11, 2-3; Hechos 1, 14; Gálatas 5, 22-23 (Internet Archive). Ortografía actualizada
  5. Enciclopedia Católica (ACI Prensa): Veni Creator Spiritus. Traducción de la Catholic Encyclopedia de 1912; autoría de Rabano Mauro
  6. Catholic Encyclopedia: Veni Sancte Spiritus (1912). Autoría de la Secuencia (Inocencio III o Esteban Langton)