Ave María, oración

Ilustración de estilo óleo de una anciana que reza el Ave María con un rosario junto a la ventana al atardecer, con una imagen de la Virgen y flores en el alféizar

La oración del Ave María es el saludo de la Iglesia a la Virgen: "Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo...". Su primera parte une las palabras del ángel Gabriel (Lucas 1, 28) y las de Santa Isabel (Lucas 1, 42); la segunda, "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros", la añadió la Iglesia. Su forma completa quedó fijada en el Breviario romano de 1568.

La oración del Ave María es, casi siempre, la segunda que aprende un niño católico, después del Padre nuestro, y muchas veces la última que pronunciamos en esta vida. Primero es un saludo y después una súplica: saludamos a María con las mismas palabras del ángel y luego le pedimos que ruegue por nosotros. Aquí tiene el Ave María completo en español y en latín, los versículos del Evangelio de donde viene, su sentido frase por frase y la historia de cómo llegó a la forma que rezamos hoy.

La oración del Ave María

Durante más de tres siglos, los niños de España y de toda América aprendieron a rezar en el catecismo del jesuita Jerónimo de Ripalda, publicado por primera vez en 1591. Así trae el Ave María una edición impresa en Guatemala en 1826 (con la ortografía actualizada):

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Es, palabra por palabra, el Ave María que rezan hoy los católicos de lengua española; los libros actuales solo cambian alguna mayúscula y algún signo de puntuación. Dos siglos después, lo rezamos igual que nuestros antepasados.

El Ave María en latín

El latín es la forma que reza toda la Iglesia de Occidente, fijada en el Breviario romano de 1568:

Ave, María, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae. Amen.

De la primera palabra latina viene el nombre que damos a la oración: el Ave María, o Avemaría, y en plural, las Avemarías del Rosario.

"Dios te salve" o "Alégrate"

"Dios te salve" es la manera tradicional de decir en español el Ave latino: un saludo que le desea a María la salud y la bendición de Dios. El Catecismo de la Iglesia Católica recoge además otra traducción, más cercana al griego de San Lucas: "Dios te salve, María (Alégrate, María)". Y añade algo que conviene recordar cada vez que la rezamos: "Es Dios mismo quien por mediación de su ángel, saluda a María" (n. 2676).

El Ave María en la Biblia

La primera mitad del Ave María es Escritura, del primer capítulo del Evangelio de San Lucas.

Cuando el ángel Gabriel llegó a Nazaret, "habiendo entrado el ángel a donde ella estaba, la dijo: Dios te salve, oh llena de gracia: el Señor es contigo: bendita tú eres entre todas las mujeres" (Lucas 1, 28, en la traducción de Torres Amat de 1823). Son las primeras palabras de la Anunciación, el momento en que el Hijo de Dios se hizo carne. Nosotros solo añadimos el nombre de ella.

Retablo de fondo dorado con marco gótico: el ángel Gabriel, arrodillado y con una rama de olivo, saluda a la Virgen María, que se retrae en su trono, con un santo de pie en cada tabla lateral
La Anunciación de Simone Martini (1333): las palabras del saludo de Gabriel salen en letras de oro en relieve de los labios del ángel hacia la Virgen. ⓘSimone Martini y Lippo Memmi, La Anunciación con Santa Margarita y San Ansano

Pocos versículos después, María sube de prisa a las montañas de Judea para visitar a su parienta, y Santa Isabel, llena del Espíritu Santo, "esclamando en alta voz, dijo a María: Bendita tú eres entre todas las mujeres; y bendito es el fruto de tu vientre" (Lucas 1, 42). Isabel repite el "bendita tú eres entre todas las mujeres" del ángel, y por eso los dos versículos se unen con tanta naturalidad. La Iglesia añade el nombre del fruto de su vientre: Jesús.

La joven Virgen María, con manto azul oscuro, se inclina para abrazar a la anciana Santa Isabel, que se arrodilla ante ella con vestido dorado, con dos mujeres de pie a cada lado bajo un arco clásico
La Visitación de Domenico Ghirlandaio (1491): Isabel se arrodilla para saludar a María, el momento que nos dio la segunda línea del Ave María. ⓘ

La segunda mitad no es Escritura. Es la súplica de la Iglesia, que después de alabar a María con las palabras de Dios se atreve a pedirle ayuda.

Qué significa el Ave María, frase por frase

El Catecismo explica la oración casi palabra por palabra (nn. 2676-2677). Es una buena manera de rezarla despacio.

  • "Llena de gracia, el Señor es contigo": "Las dos palabras del saludo del ángel se aclaran mutuamente. María es la llena de gracia porque el Señor está con ella".
  • "Bendita tú eres entre todas las mujeres": María es bendita porque creyó, y por su fe todas las naciones reciben a Jesús, que es la bendición misma de Dios.
  • "Jesús": el nombre está en el centro. San Juan Pablo II lo llamó "casi como engarce entre la primera y la segunda parte" de la oración (Rosarium Virginis Mariae, 33).
  • "Santa María, Madre de Dios": el título que el Concilio de Éfeso defendió en el año 431, Theotokos, la que dio a luz a Dios. Todo lo que le pedimos descansa en él. Con Isabel nos asombramos: "¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?" (Lucas 1, 43).
  • "Ruega por nosotros, pecadores": "Pidiendo a María que ruegue por nosotros, nos reconocemos pecadores y nos dirigimos a la 'Madre de la Misericordia'".
  • "Ahora y en la hora de nuestra muerte": le pedimos su ayuda para este momento y para el último, para que en la hora de nuestro tránsito nos acoja como madre y nos lleve a su Hijo.

No le pedimos a María que nos salve. Le pedimos que ruegue por nosotros, como le pediríamos a cualquier hermano en la fe; y ella es, de todos, la más cercana a Jesús.

La Virgen María, de rodillas junto a una mesa con un libro abierto y un jarrón de azucenas, se lleva la mano al pecho ante el ángel Gabriel, que se arrodilla frente a ella con la mano extendida, mientras la paloma del Espíritu Santo desciende entre nubes y querubines; en el suelo, un canasto de costura
La Anunciación de Bartolomé Esteban Murillo (hacia 1660): la Virgen, arrodillada en oración, recibe el saludo del ángel. ⓘ

Cómo nació el Ave María

Un saludo antes de ser una oración (hacia el año 1050)

Sería natural imaginar a los primeros cristianos rezando el Ave María como nosotros. Los documentos dicen otra cosa. Herbert Thurston, el historiador jesuita que escribió el artículo de la Enciclopedia Católica en 1910, encontró las palabras de Gabriel en liturgias antiguas, como el ofertorio del cuarto domingo de Adviento, pero "poco o ningún rastro del Avemaría como una fórmula devocional aceptada antes de 1050".

Nació del Oficio parvo de la Santísima Virgen, un oficio breve que entonces se extendía por los monasterios. En él se repetían una y otra vez el saludo del ángel y las palabras de Isabel, y pronto monjes y laicos empezaron a rezar esos versículos por su cuenta.

Ilustración en estilo grabado de monjes benedictinos que se inclinan en el coro mientras cantan el Oficio parvo de la Virgen a la luz de las velas
Ilustración de monjes que se inclinan en el coro mientras cantan el Oficio parvo de la Virgen, de donde nació el Ave María.

Como era un saludo, la gente saludaba también con el cuerpo: Thurston recoge ejemplos de santos que rezaban cincuenta o ciento cincuenta Avemarías al día, de rodillas o postrados en cada una. Hacia 1196, el obispo Eudes de Sully mandó a sus sacerdotes de París que el pueblo supiera el saludo a la Virgen tan bien como el Credo y el Padre nuestro.

San Ildefonso de Toledo

Una leyenda muy querida en España dice que San Ildefonso, arzobispo de Toledo en el siglo VII, honraba a María repitiendo las palabras del ángel con una genuflexión en cada una, y que una noche la Virgen se le apareció en su propia catedral y le regaló una casulla. La historia es tradicional: Thurston advierte que, en esa forma, no puede rastrearse más allá de Hermann de Laón, a comienzos del siglo XII. Pero la devoción que expresa es verdadera, y el arte español la pintó muchas veces.

Pintura oscura de la Virgen María, rodeada de mujeres en penumbra, que coloca una casulla sobre los hombros de un obispo arrodillado
La imposición de la casulla a San Ildefonso, de Diego Velázquez (hacia 1620), pinta la antigua leyenda del obispo toledano premiado por sus Avemarías. ⓘ

Se añade el nombre de Jesús y "Santa María, Madre de Dios"

Durante siglos la oración terminaba en "el fruto de tu vientre". El nombre de Jesús se añadió al final de la Edad Media, y durante los siglos XIV y XV muchos fieles agregaban sus propias súplicas, casi siempre pidiendo la ayuda de María para los pecadores y en la hora de la muerte. Thurston encontró un Ave idéntico al nuestro, salvo una palabra, impreso al frente de una obrita de Savonarola publicada en 1495. La forma definitiva, con "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte", quedó fijada en el Breviario romano de 1568, bajo el papa San Pío V. No ha cambiado desde entonces.

Cómo rezamos el Ave María hoy

En el Rosario

Diez Avemarías forman cada decena, mientras contemplamos un misterio de la vida de Cristo. San Juan Pablo II escribió que repetir el Ave María "nos acerca a la complacencia de Dios: es júbilo, asombro, reconocimiento del milagro más grande de la historia" (Rosarium Virginis Mariae, 33). Vea cómo rezar el Rosario y el Santo Rosario de hoy.

La Virgen María, con túnica roja y manto azul, sentada sobre un fondo oscuro, sostiene en su regazo al Niño Jesús, que se abraza a ella y deja colgar un rosario de su mano
La Virgen del Rosario de Bartolomé Esteban Murillo (hacia 1650-1655): el Niño Jesús, en brazos de su Madre, deja colgar un rosario de su mano. ⓘ

En el Ángelus

Tres veces al día, por la mañana, al mediodía y por la tarde, el Ángelus recuerda la Encarnación con tres versículos, y después de cada uno se reza un Ave María. En muchos pueblos todavía se oyen las campanas a esas horas. Vea el Ángelus.

Ilustración en estilo tinta de campesinos andinos que se detienen a rezar en el campo al oír al mediodía las campanas de la iglesia del pueblo
Ilustración de campesinos andinos que se detienen a rezar al mediodía al oír las campanas del Ángelus.

Como saludo

En España y en muchos lugares de América, el penitente comienza la confesión con "Ave María Purísima", y el sacerdote responde "Sin pecado concebida". Hubo un tiempo en que así se saludaba también al llegar a una casa. Y en cualquier momento del día el Ave María es una oración breve a la mano: antes de un examen, en el tráfico, en el pasillo de un hospital. Las tres Avemarías antes de dormir son una vieja costumbre de muchas familias.

Ilustración de estilo óleo de una mujer que se arrodilla ante un viejo confesonario de madera en una iglesia española para comenzar su confesión
Ilustración de una mujer arrodillada ante un viejo confesonario, donde la confesión comienza con "Ave María Purísima".

En la hora de la muerte

Muchos descubrimos el peso de las palabras "ahora y en la hora de nuestra muerte" cuando las rezamos junto a la cama de alguien a quien amamos. Junto al moribundo, la familia reza el Rosario o simplemente repite el Ave María, y le pide a la Madre que esté con él en ese paso.

Ilustración en estilo acuarela de una familia que reza el Ave María de rodillas junto a la cama de un abuelo enfermo, a la luz de una lámpara
Ilustración de una familia que reza el Ave María junto a la cama de un abuelo enfermo, pidiendo a María que ruegue por él en la hora de su muerte.

Cuando las palabras se vuelven rutina, el consejo de los antiguos monjes sigue sirviendo: ir más despacio y saludarla de verdad. Recémosla ahora una vez, sin prisa, dejando que el nombre de Jesús quede en el centro.

Para conocer más a Nuestra Señora, vea las advocaciones de la Virgen María y la oración a la Virgen María. Las demás oraciones del Rosario tienen su propia página: el Padre nuestro, el Gloria al Padre y la Salve. Todas las oraciones básicas, completas, están en oraciones católicas.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la oración del Ave María completa?

"Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén." Es la forma tradicional del catecismo del Padre Ripalda (edición de Guatemala, 1826, con la ortografía actualizada), la misma que seguimos rezando hoy.

¿El Ave María está en la Biblia?

La primera mitad, sí. "Dios te salve, llena de gracia: el Señor es contigo" es el saludo del ángel Gabriel en Lucas 1, 28, y "bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre" es el saludo de Santa Isabel en Lucas 1, 42. Los nombres de María y de Jesús se añadieron para aclarar el saludo. La segunda mitad, "Santa María, Madre de Dios", es la súplica de la Iglesia.

¿Cómo se reza el Ave María en latín?

Ave, María, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae. Amen.

¿Quién escribió el Ave María?

Nadie en particular. El saludo viene del Evangelio de San Lucas. Herbert Thurston, en la Enciclopedia Católica (1910), no encontró apenas rastro del Ave María como oración propia antes del año 1050, cuando nació de unos versículos del Oficio parvo de la Virgen. El nombre de Jesús se añadió a fines de la Edad Media, y la súplica final tomó su forma actual en Italia a fines del siglo XV. El Breviario romano de San Pío V la hizo oficial en 1568.

¿Qué significa \"Dios te salve, María\"?

Es la manera tradicional de traducir al español el latín "Ave", que es un saludo: equivale a desearle a María la salud y la bendición de Dios. El Catecismo recuerda también la traducción "Alégrate, María", más cercana al griego del Evangelio. Con esas palabras es Dios mismo quien, por medio de su ángel, saluda a María (CEC 2676).

Fuentes

  1. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2673-2679: la oración en comunión con la santa Madre de Dios
  2. La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata por Félix Torres Amat, tomo I del Nuevo Testamento (Madrid, 1823): Lucas 1, 28 y 1, 42
  3. Jerónimo de Ripalda, Catecismo y breve exposición de la doctrina cristiana (Guatemala, 1826). el texto del Ave María que reproducimos (páginas 35-36 del escaneo)
  4. Herbert Thurston, Avemaría, Enciclopedia Católica (traducción de la edición de 1910)
  5. San Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae (2002), n. 33