La Sábana Santa de Turín

La Sábana Santa de Turín, también llamada Santo Sudario o Síndone, es un lienzo de lino de unos 4,4 metros que se guarda en la catedral de Turín y lleva la imagen tenue de un hombre flagelado y crucificado. Muchos creen que es la sábana en que fue envuelto el cuerpo de Jesús. El carbono 14 la fechó entre 1260 y 1390, un resultado que sigue en debate, y nadie ha explicado cómo se formó la imagen. La Iglesia nunca se ha pronunciado sobre su autenticidad.
En una capilla lateral de la catedral de Turín, en una urna de cristal blindado, se guarda una franja de lino antiguo de unos cuatro metros y medio. Es la Sábana Santa, que también llamamos Santo Sudario o Síndone. Sobre ella, tenue como una quemadura leve, se ve la imagen de frente y de espalda de un hombre que fue azotado, coronado de espinas, crucificado y traspasado en el costado. Desde hace más de seis siglos los peregrinos se arrodillan ante ella, y desde hace más de un siglo los científicos discuten sobre ella. Muchos creen que es la misma sábana en que José de Arimatea envolvió el cuerpo de Jesús. En esta página contamos toda la historia con la mayor honradez posible: qué es la Sábana Santa de Turín, lo que se sabe de su pasado, la ciencia desde la primera fotografía hasta el carbono 14 y el debate posterior, y lo que la Iglesia dice de verdad.
¿Qué es la Sábana Santa?
Es una sola pieza de lino de unos 4,4 metros de largo por 1,1 de ancho, tejida en espiga. A lo largo de ella corre la imagen tenue, de color pajizo, de un hombre desnudo visto de frente y de espaldas, con las dos figuras cabeza con cabeza, como si se hubiera colocado un cuerpo sobre una mitad de la tela y la otra mitad se hubiera doblado por encima de la cabeza hasta los pies. Así describía ya la disposición la Catholic Encyclopedia en 1912.
El hombre tiene barba y cabello largo. Su cuerpo muestra señales que coinciden, en detalle, con los relatos evangélicos de la Pasión: pequeñas heridas en forma de pesa por la espalda y las piernas, como las de un flagelo romano; punzadas alrededor de la cabeza; una herida en la muñeca y en los pies; una gran herida en el costado derecho; y manchas rojizas más oscuras en las heridas. Dos líneas paralelas de quemaduras, con remiendos triangulares, recorren el lienzo por ambos lados. Son de un incendio de 1532 y enmarcan la imagen como un borde.

¿Es auténtica la Sábana Santa?
Esta es la respuesta honrada en pocas palabras; el resto de la página la desarrolla.
- Es un lino antiguo real con una imagen real que nadie ha explicado. El equipo científico estadounidense que la estudió en 1978 (STURP) no encontró pintura, pigmento ni tinte que formen la imagen, y nadie ha logrado reproducirla con todas sus propiedades.
- Su edad está en discusión. El carbono 14 fechó el lino en 1988 entre los años 1260 y 1390. Algunos investigadores han cuestionado después la muestra y la estadística; otros han defendido el resultado.
- Su historia documentada empieza en Francia hacia 1350. Lo anterior son hipótesis.
- La Iglesia nunca ha dicho si es la sábana sepulcral de Cristo. Permite y anima su veneración como imagen de la Pasión, que no depende de la respuesta.
En este sitio presentamos la Sábana Santa como una reliquia discutida y como un icono de la Pasión del Señor.

Lo que dicen los Evangelios sobre la sábana
Los cuatro Evangelios mencionan el lino en que fue sepultado Jesús. San Mateo cuenta que José de Arimatea tomó el cuerpo y lo envolvió en una sábana limpia (Mt 27, 59), y San Marcos, que José compró una sábana para envolverlo (Mc 15, 46). San Juan, que corrió al sepulcro la mañana de Pascua, dice que Pedro vio los lienzos en el suelo y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no con los lienzos, sino doblado aparte (Jn 20, 6-7). La Iglesia primitiva no dejó un registro claro de qué pasó con esos paños. En la Edad Media varias iglesias aseguraron tener la sábana sepulcral; la Catholic Encyclopedia menciona rivales en Besanzón, Cadouin y otros lugares. Solo la de Turín ha resistido a la vez el examen y la devoción.
La historia de la Sábana Santa
Antes de 1350: hipótesis
Los defensores de la Sábana Santa han propuesto caminos por los que pudo llegar desde el siglo I. El más conocido, del escritor inglés Ian Wilson, la identifica con la Imagen de Edesa, un paño con el rostro de Cristo venerado en Oriente y llevado a Constantinopla en el año 944; doblada, la Sábana dejaría ver solo el rostro. Otros recuerdan el lienzo con la figura de Cristo que el cruzado francés Robert de Clari dijo haber visto en Constantinopla en 1203, antes del saqueo de la ciudad. Son hipótesis, no historia documentada. La Catholic Encyclopedia lo dijo sin rodeos en 1912: no se puede dar ningún relato inteligible, más allá de conjeturas, de la historia anterior de la Sábana ni de cómo llegó a Lirey.
Lirey, hacia 1350
La historia documentada empieza en Lirey, un pueblo de la diócesis de Troyes, en Champaña, donde el caballero Geoffroi de Charny fundó una pequeña colegiata hacia 1350. Geoffroi murió en la batalla de Poitiers en 1356. Para entonces la iglesia tenía un largo lienzo con la imagen del cuerpo de Cristo, y los peregrinos venían a verlo. Una insignia de peregrino encontrada en el Sena en 1855, hoy en el Museo de Cluny de París, muestra a dos clérigos que sostienen el lienzo con la imagen doble, sobre los escudos de Charny y de la familia de su esposa, Vergy.

La sábana fue polémica desde el principio. En 1389 el obispo Pierre d'Arcis de Troyes escribió a Clemente VII, el papa de Aviñón reconocido entonces en Francia, para protestar por sus exposiciones. Según el resumen de la Catholic Encyclopedia, el obispo afirmaba que era obra de un artista que años antes había confesado haberla pintado, pero que se mostraba de modo que el pueblo creía que era la verdadera sábana de Jesucristo. Clemente no prohibió las exposiciones: dispuso que, al mostrarla, se anunciara como una pintura o representación de la sábana de Cristo. Nadie discute que esos documentos sean auténticos; se discute qué significan. Los defensores de la Sábana Santa señalan que nunca se presentó ni se nombró a ese pintor, y que la carta del obispo es un borrador que se apoya en una investigación anterior que no se conserva.
La Casa de Saboya y el incendio de 1532
En 1453 Margarita de Charny, nieta de Geoffroi, entregó el lienzo al duque Luis de Saboya. Los Saboya lo guardaron en la Sainte-Chapelle de su castillo de Chambéry, y los papas empezaron a honrarlo. En 1506 Julio II aprobó una misa y un oficio propios de la Santa Sábana con la bula Romanus Pontifex. Como nota la Catholic Encyclopedia, los papas de aquella época daban por supuesta su autenticidad.

La noche del 4 de diciembre de 1532 se incendió la Sainte-Chapelle. La Sábana estaba doblada dentro de una urna de plata, y antes de que pudieran sacarla una gota de plata fundida atravesó los pliegues. Así se formaron las líneas simétricas de quemaduras y agujeros que vemos hoy. El agua que echaron sobre la urna dejó también manchas.

Del 16 de abril al 2 de mayo de 1534 las clarisas de Chambéry la repararon: cosieron remiendos sobre los agujeros y fijaron todo el lienzo a una tela de refuerzo. Una placa recuerda todavía el lugar en la ciudad.


En Turín desde 1578
En 1578 el duque Manuel Filiberto llevó la Sábana Santa al otro lado de los Alpes, a Turín, su nueva capital. La ocasión, según una larga tradición, fue el voto de San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán, que había prometido ir a pie a venerarla en acción de gracias por el fin de la peste de 1576; el duque le ahorró el paso de los Alpes llevando la reliquia a Turín. Allí ha permanecido desde entonces. En 1694 se colocó en la extraordinaria capilla de cúpula que el sacerdote y arquitecto Guarino Guarini levantó entre la catedral y el palacio real.

La Casa de Saboya fue dueña de la Sábana hasta 1983, cuando el antiguo rey Humberto II la dejó en su testamento al papa. El arzobispo de Turín la custodia en nombre de la Santa Sede. La noche del 11 de abril de 1997 el fuego arrasó la capilla de Guarini; la Sábana, que estaba en la catedral por las obras de restauración, fue sacada intacta por los bomberos, que rompieron a martillazos su urna protectora. En 2002 los restauradores quitaron los remiendos de 1534 y la vieja tela de refuerzo, limpiaron los bordes quemados y montaron el lienzo sobre un soporte nuevo. Hoy reposa extendido en una urna climatizada, bajo la tribuna real de la catedral.


La fotografía de Secondo Pia (1898)
La historia moderna de la Sábana Santa empieza con una cámara. En mayo de 1898, durante una exposición por el aniversario de la dinastía de Saboya, el abogado y fotógrafo aficionado Secondo Pia obtuvo permiso para fotografiarla. Al revelar esa noche su placa de vidrio, vio que el negativo no mostraba una mancha borrosa, sino un rostro y un cuerpo con aspecto vivo y en relieve, como si el lienzo mismo fuera un negativo y su placa lo hubiera vuelto positivo. La Catholic Encyclopedia recogió la sensación que causó. Las fotografías más nítidas de Giuseppe Enrie, en 1931, lo confirmaron.


La fotografía dio nueva vida a la devoción a la Santa Faz. Celina Martin, hermana de Santa Teresita del Niño Jesús y carmelita con el nombre de sor Genoveva de la Santa Faz, hizo a partir de la foto de Pia un célebre dibujo del rostro, y sus copias se colgaron en casas y conventos de todo el mundo.

La ciencia
El STURP, 1978
Después de la ostensión pública de 1978, un equipo de unos treinta científicos, en su mayoría estadounidenses, el Shroud of Turin Research Project (STURP), pudo estudiar el lienzo durante cinco días de octubre. Lo fotografiaron en muchas longitudes de onda, le hicieron radiografías y tomaron fibras con cinta adhesiva. Su resumen oficial, publicado en 1981, decía (traducimos del inglés) que no se habían encontrado pigmentos, pinturas, tintes ni manchas en las fibrillas, y que las pruebas de rayos X, fluorescencia y microquímica descartaban que la imagen se hubiera hecho con pintura.
Encontraron que la imagen está solo en las fibras más superficiales de los hilos, que contiene información tridimensional cuando se analiza con un equipo adecuado, y que las manchas de sangre están compuestas de hemoglobina y dan positivo para albúmina sérica. Su conclusión fue que la imagen es la de una forma humana real de un hombre flagelado y crucificado, que no es obra de un artista, y que cómo se produjo sigue siendo, como en el pasado, un misterio. No todos los científicos estuvieron de acuerdo. El microscopista Walter McCrone, que examinó las cintas del STURP, sostuvo que veía óxido de hierro y bermellón, y consideró la imagen una pintura.
El carbono 14, 1988
En 1988 la Santa Sede autorizó la datación por radiocarbono. El 21 de abril se cortó una tira de una esquina del lienzo y se repartió entre tres laboratorios, de la Universidad de Arizona, de Oxford y del Instituto Federal de Tecnología de Zúrich, junto con muestras de control de edad conocida. Su artículo conjunto apareció en Nature el 16 de febrero de 1989. Los tres laboratorios dieron para el lino una fecha entre los años 1260 y 1390, con un 95 % de confianza, y los autores lo presentaron como "prueba concluyente" de que el lino de la Sábana Santa es medieval. La fecha coincidía con su aparición documentada en Lirey, y para muchos científicos zanjó la cuestión. El cardenal Anastasio Ballestrero, arzobispo de Turín, aceptó entonces los resultados y dijo que la Sábana podía seguir venerándose como imagen.
El debate sobre la fecha
La cuestión no quedó cerrada. Tres críticas han llamado más la atención.
- La muestra. Todo el lino analizado salió de una sola esquina, cerca de la zona quemada y remendada en 1532 y manipulada durante siglos en las ostensiones. En 2005 el químico Raymond Rogers, que había dirigido la investigación química del STURP, publicó en Thermochimica Acta un estudio según el cual los hilos de la muestra del radiocarbono eran químicamente distintos del resto del lienzo, con algodón y un tinte de rubia, y el lienzo principal había perdido su vainillina, un producto de la lignina del lino que desaparece con el tiempo. Calculó para el lienzo principal una edad de entre 1.300 y 3.000 años. La crónica de Nature señaló que la muestra del radiocarbono, y no otras partes de la Sábana, parecía teñida con rubia.
- La respuesta. En 2010 Rachel Freer-Waters y Timothy Jull, del laboratorio de Arizona, examinaron un trozo de su muestra de 1988 y no hallaron nada que contradijera que procedía de la parte principal del lienzo, ni restos de recubrimientos o tintes, solo contaminantes menores.
- La estadística. En 2017, tras una petición legal, el Museo Británico entregó los datos brutos de los laboratorios. En 2019 Tristan Casabianca, Emanuela Marinelli, Giuseppe Pernagallo y Benedetto Torrisi los analizaron en Archaeometry y concluyeron que sugieren con fuerza una falta de homogeneidad en los datos y que el procedimiento debería reconsiderarse.
Desde entonces se han publicado otros estudios con métodos de datación nuevos, algunos con fechas del siglo I, y también están en discusión. En lo que todos coinciden es en que la prueba de 1988 es la única datación por radiocarbono que se ha hecho, y en que muchos, de uno y otro lado, verían con buenos ojos una nueva, bien planificada.
La imagen
El mayor enigma es la imagen misma. Es superficialísima, un amarilleamiento solo de las fibras más externas. No tiene contornos ni pinceladas. Es un negativo, y guarda la distancia entre la tela y el cuerpo de un modo que permite leerla en tres dimensiones. Miembros del STURP informaron después que las manchas de sangre están debajo de la imagen, como si la sangre hubiera tocado la tela antes de que la imagen se formara. Se ha intentado reproducirla de muchas maneras, con pintura, quemando la tela sobre una estatua caliente, con vapores químicos o con técnicas fotográficas primitivas, y cada intento ha conseguido algunas propiedades pero no todas. Como decía el STURP en 1981, el problema sigue sin resolver.
Lo que dice la Iglesia sobre la Sábana Santa
La Iglesia nunca ha juzgado si la Sábana Santa es la sábana sepulcral de Cristo, y ha explicado por qué. En su visita a Turín en mayo de 1998, San Juan Pablo II dijo (traducimos del italiano):
No tratándose de una materia de fe, la Iglesia no tiene competencia específica para pronunciarse sobre estas cuestiones. Confía a los científicos la tarea de seguir investigando para llegar a encontrar respuestas adecuadas a los interrogantes relacionados con este lienzo que, según la tradición, envolvió el cuerpo de nuestro Redentor cuando fue bajado de la cruz.
Pidió que se estudiara "sin posiciones preconcebidas, que den por seguros resultados que no lo son", y luego fue a lo más importante: "Lo que cuenta sobre todo para el creyente es que la Sábana Santa es espejo del Evangelio". Su imagen, dijo, es una imagen "que todos ven y nadie por ahora puede explicar".
Los papas siguientes han hablado con el mismo espíritu. Benedicto XVI, rezando ante ella en 2010, dijo que "la Sábana Santa es el icono de este misterio, icono del Sábado Santo", el día en que Cristo yació en el sepulcro, y explicó que tantos fieles vienen a venerarla porque en ella no ven solo la oscuridad, sino también la luz: "ciertamente ven la muerte de Jesús, pero entrevén su resurrección". El papa Francisco, en su videomensaje para la ostensión televisada del Sábado Santo de 2013, la llamó "icono de un hombre flagelado y crucificado" y dijo que "el hombre de la Sábana Santa nos invita a contemplar a Jesús de Nazaret". En Turín, en 2015, volvió a rezar ante ella.
Así es como la miramos los católicos. No necesitamos saber si este lienzo tocó el cuerpo del Señor para rezar ante él. La imagen pone ante nuestros ojos lo que los Evangelios nos cuentan que sufrió por nosotros, y los fieles que se detienen ante ella son llevados, como decía Juan Pablo II, no al lienzo, sino a Cristo. Francisco lo dijo de otro modo: no se trata solo de observar, sino de venerar; "es una mirada de oración".

Las ostensiones de la Sábana Santa
La Sábana Santa se muestra en público solo en ocasiones raras, llamadas ostensiones, que deciden el papa y el arzobispo de Turín. En el último siglo y medio las ha habido en 1898 (cuando Pia hizo su foto), 1931, 1933, 1978, 1998 y 2000.
- 2010: una ostensión solemne en primavera; Benedicto XVI rezó ante ella el 2 de mayo.
- 2013: una ostensión televisada el Sábado Santo, 30 de marzo, con un videomensaje del papa Francisco.
- 2015: del 19 de abril al 24 de junio, en el bicentenario del nacimiento de San Juan Bosco, el gran santo de Turín. Francisco rezó ante ella el 21 de junio.
- 2020: el Sábado Santo, 11 de abril, con Italia confinada por la pandemia, el arzobispo Cesare Nosiglia presidió ante la Sábana una oración que se transmitió por televisión y por internet.
Las futuras ostensiones las anuncia la Archidiócesis de Turín en el sitio oficial de la Sábana Santa.
El Santo Sudario de Oviedo
En el mundo hispano, hablar de la Sábana Santa lleva casi siempre a otra reliquia de la Pasión: el Santo Sudario de Oviedo, que se guarda en el Arca Santa de la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, en Asturias. No es la misma tela. El Sudario es un paño de lino más pequeño, manchado de sangre pero sin imagen, que la tradición identifica con el sudario que cubrió la cabeza de Jesús y que San Juan vio "doblado aparte" en el sepulcro. Su historia está documentada en Oviedo desde el inventario del Arca Santa de 1075.
El Centro Español de Sindonología estudia las dos reliquias juntas, y algunos investigadores han comparado las manchas de una y otra. La catedral bendice a los fieles con el Sudario desde el altar mayor tres días al año: el Viernes Santo, después de la celebración de la Pasión del Señor; el 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, al abrirse el Jubileo de la Santa Cruz; y el 21 de septiembre, al cerrarse.

Visitar la Sábana Santa en Turín
La Sábana Santa se guarda en la catedral de San Juan Bautista, en el centro de Turín, junto al palacio real. Fuera de las ostensiones no se ve, pero los fieles pueden rezar en la catedral ante la capilla donde reposa, donde suele exponerse una gran fotografía de ella. La capilla de Guarini ha reabierto tras su restauración y se visita con los Museos Reales. La ciudad tiene además un Museo de la Sábana Santa, a cargo de la Cofradía del Santo Sudario.

Rezar ante la Sábana Santa
San Juan Pablo II terminó su discurso en Turín, en 1998, con la antigua oración del Anima Christi. Podemos rezarla con él ante la imagen del Crucificado, en su forma tradicional en español:
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame,
y mándame ir a ti,
para que con tus santos te alabe
por los siglos de los siglos. Amén.
Encontrará su historia en nuestra página del Alma de Cristo. El papa Francisco, por su parte, ante el hombre de la Sábana Santa hizo suya la oración de San Francisco de Asís ante el Crucifijo de San Damián, que empieza: "Sumo, glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón".
Para otra gran imagen que los fieles veneran como no hecha por mano humana, vea nuestra página sobre la tilma de la Virgen de Guadalupe. Y cuando vuelva la Semana Santa, al llegar el Sábado Santo, recordemos ante la imagen de la Sábana Santa el gran silencio del sepulcro, el día en que el Señor descansó entre los muertos antes de resucitar.
Preguntas frecuentes
¿La Sábana Santa es auténtica?
Es, sin duda, un lienzo de lino antiguo y real, y nadie ha explicado cómo se formó su imagen. Si es o no la sábana sepulcral de Jesús, no se sabe. El carbono 14 fechó el lino en 1988 entre los años 1260 y 1390, y su historia documentada empieza en Francia hacia 1350. Quienes la defienden sostienen que la muestra analizada no representa todo el lienzo y señalan críticas posteriores a la estadística de los datos. La Iglesia nunca se ha pronunciado sobre su autenticidad.
¿Qué dice la Iglesia católica sobre la Sábana Santa?
La Iglesia no ha dado un juicio. San Juan Pablo II dijo en Turín en 1998 que, "no tratándose de una materia de fe, la Iglesia no tiene competencia específica para pronunciarse" sobre estas cuestiones, y confió la investigación a los científicos. Añadió que lo que cuenta para el creyente es que la Sábana Santa es "espejo del Evangelio". Benedicto XVI la llamó "icono del Sábado Santo", y el papa Francisco, "icono de un hombre flagelado y crucificado".
¿Qué demostró la prueba del carbono 14 de la Sábana Santa?
En 1988 laboratorios de Oxford, Zúrich y Arizona fecharon pequeños trozos cortados de una esquina del lienzo. Su informe conjunto en la revista Nature (16 de febrero de 1989) dio una fecha entre los años 1260 y 1390, con un 95 % de confianza, y lo presentó como prueba concluyente de que el lino es medieval. Otros investigadores han discutido después si la muestra de la esquina representa todo el lienzo y si los datos eran homogéneos.
¿Dónde está la Sábana Santa?
En la catedral de San Juan Bautista de Turín, en Italia, en una urna climatizada en una capilla lateral. Está en Turín desde 1578 y pertenece a la Santa Sede desde 1983, cuando el antiguo rey Humberto II de Saboya la dejó en testamento al papa. El arzobispo de Turín es su custodio.
¿Se puede ver la Sábana Santa?
Solo durante las ostensiones solemnes, que son raras y las anuncia la Archidiócesis de Turín. Las más recientes fueron en 1998, 2000, 2010 y 2015, con una ostensión televisada en 2013 y una oración ante ella transmitida en vivo el Sábado Santo de 2020. El resto del tiempo se puede rezar en la catedral, cerca de la capilla donde se guarda.
¿Qué diferencia hay entre la Sábana Santa y el Sudario de Oviedo?
Son dos lienzos distintos. La Sábana Santa de Turín es la gran sábana con la imagen del cuerpo entero. El Santo Sudario de Oviedo, en España, es un paño más pequeño, con manchas de sangre pero sin imagen, que la tradición identifica con el sudario que cubrió la cabeza de Jesús (Jn 20, 7). En la catedral de Oviedo se bendice con él a los fieles el Viernes Santo, el 14 y el 21 de septiembre.
¿Por qué la Sábana Santa parece un negativo fotográfico?
Porque la imagen del lienzo tiene invertidos la luz y la sombra, y por eso un negativo fotográfico muestra un retrato mucho más natural que el propio lienzo. Lo descubrió Secondo Pia al fotografiarla en mayo de 1898. Benedicto XVI dijo que la Sábana Santa "se comporta como un documento 'fotográfico', dotado de un 'positivo' y de un 'negativo'".
Fuentes
- Juan Pablo II, Discurso ante la Sábana Santa en la catedral de Turín, 24 de mayo de 1998 (vatican.va, en italiano). Las citas son traducción nuestra del italiano
- Benedicto XVI, Meditación ante la Sábana Santa en la catedral de Turín, 2 de mayo de 2010 (vatican.va)
- Francisco, Videomensaje con motivo de la ostensión de la Sábana Santa, Sábado Santo, 30 de marzo de 2013 (vatican.va)
- Herbert Thurston, The Holy Shroud (of Turin), Catholic Encyclopedia (1912)
- P. E. Damon et al., Radiocarbon dating of the Shroud of Turin, Nature 337 (16 de febrero de 1989)
- A Summary of STURP's Conclusions (octubre de 1981), Shroud of Turin Website
- Philip Ball, To know a veil (Nature News, 28 de enero de 2005), sobre el estudio de Raymond Rogers
- R. A. Freer-Waters y A. J. T. Jull, Investigating a Dated Piece of the Shroud of Turin, Radiocarbon 52 (2010)
- T. Casabianca, E. Marinelli, G. Pernagallo y B. Torrisi, Radiocarbon Dating of the Turin Shroud: New Evidence from Raw Data, Archaeometry (2019)
- Catedral de Oviedo: Cámara Santa (el Arca Santa y el Santo Sudario)