Agua bendita

El agua bendita es agua que un sacerdote o un diácono ha bendecido con la oración de la Iglesia. Es un sacramental que nos recuerda nuestro Bautismo: nos santiguamos con ella al entrar en el templo, bendecimos con ella la casa, a los hijos y a los enfermos. Su fuerza viene de Dios, por la oración de la Iglesia y nuestra fe, no del agua misma.
El agua bendita es agua que un sacerdote o un diácono ha bendecido con la oración de la Iglesia, y es el sacramental más cercano a la vida de cualquier católico. Mojamos los dedos en la pila a la entrada del templo, nos tocamos la frente, el pecho y los hombros, y ya hemos rezado. Es tan familiar que podemos olvidar lo que significa. En esta página explicamos qué es el agua bendita, cómo la bendice la Iglesia, para qué sirve en el templo y en casa, en qué se diferencia del agua de Lourdes y cómo conseguirla para su hogar.
¿Qué es el agua bendita?
El agua bendita es un sacramental. El Catecismo llama así a los "signos sagrados" que la Iglesia instituyó y que se parecen a los sacramentos, y lo explica con un ejemplo muy nuestro: los sacramentales "comprenden siempre una oración, con frecuencia acompañada de un signo determinado, como la imposición de la mano, la señal de la cruz, la aspersión con agua bendita (que recuerda el Bautismo)" (Catecismo, 1668).
Ese paréntesis es la clave. El agua bendita nos recuerda el agua del Bautismo, la que nos lavó del pecado y nos hizo hijos de Dios. Cada vez que nos santiguamos con ella renovamos, de algún modo, las promesas de nuestro Bautismo: renunciamos al pecado y al demonio, y nos ponemos de nuevo en manos de Cristo.
El agua bendita no es magia, y el agua no cambia en sí misma. El Catecismo enseña que los sacramentales "no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella" (Catecismo, 1670). Su fuerza viene de Dios, por la oración que la Iglesia hizo sobre ella, y la recibimos por la fe. Usarla como un amuleto que funciona solo, sin fe y sin conversión del corazón, sería superstición, y la Iglesia nos lo advierte con claridad (Catecismo, 2111).

Una breve historia del agua bendita
La Iglesia bendice el agua desde muy antiguo. La Enciclopedia Católica recuerda el libro de oraciones de Serapión, obispo de Thmuis, en Egipto, en el siglo IV. Allí se bendicen el agua y el aceite durante la misa en el nombre de Jesucristo, pidiendo a Dios que dé "a estas criaturas el poder de sanar" y que huyan de quien las use "todas las fiebres, todos los malos espíritus y todas las dolencias". En el mismo siglo, otros escritores cuentan de obispos y hombres santos que bendecían el agua con la señal de la cruz.
En la Edad Media se hizo costumbre bendecir el agua cada domingo antes de la misa y rociar con ella al pueblo, y los fieles empezaron a llevarla a sus casas para bendecir las habitaciones, los campos y los animales. Las pilas que hoy vemos a la entrada de los templos vienen de las fuentes donde los primeros cristianos se lavaban antes de entrar en la basílica.
Cómo bendice la Iglesia el agua
El rito antiguo con sal
En el Ritual Romano tradicional, el sacerdote exorciza y bendice primero la sal, luego exorciza y bendice el agua, y al final echa la sal en el agua en forma de cruz con una última oración. La sal recuerda al profeta Eliseo, que sanó las aguas de Jericó echando sal en el manantial (2 Reyes 2,19-22), y es signo de lo que se conserva sin corromperse. Las oraciones piden que, dondequiera que se rocíe esa agua, se aleje todo mal y esté presente el Espíritu Santo.

Hoy
El Misal Romano actual tiene un rito para bendecir el agua y rociar a los fieles en la misa del domingo, en el que puede conservarse la costumbre de añadir sal, y el Bendicional trae una bendición del agua fuera de la misa, que puede presidir un sacerdote o un diácono. El Código de Derecho Canónico dice que "cualquier presbítero puede impartir bendiciones, exceptuadas aquellas que se reservan al Romano Pontífice o a los Obispos" (canon 1169). Bendecir el agua corresponde a los ministros ordenados.
El agua de Pascua
En la Vigilia Pascual, la noche santa de la Resurrección, la Iglesia bendice el agua de la fuente bautismal con una oración solemne que recuerda las aguas de la creación, el diluvio, el mar Rojo y el Jordán. Los fieles, con la vela encendida en la mano, renuevan las promesas del Bautismo y son rociados con esa agua, y en muchas parroquias la gente se la lleva a casa. El Directorio sobre la piedad popular habla de la bendición de la mesa familiar el día de Pascua "con el agua bendecida en la Vigilia Pascual, que los fieles llevan a sus hogares" (n. 150).

En las Iglesias orientales
Las Iglesias de tradición bizantina, ortodoxas y católicas orientales, celebran la Gran Bendición de las Aguas en la fiesta de la Teofanía, el 6 de enero (el 19 de enero en las Iglesias que siguen el calendario juliano), cuando recuerdan el Bautismo del Señor en el Jordán. El sacerdote sumerge tres veces una cruz en el agua, y los fieles se la llevan a casa.

Para qué sirve el agua bendita
Al entrar y salir del templo
Mojamos los dedos en la pila y hacemos la señal de la cruz al entrar, y muchos repetimos el gesto al salir. Es un acto de fe muy breve: estoy bautizado, pertenezco a Cristo y vengo a rezar con su pueblo.
En la misa
Los domingos, sobre todo en el tiempo de Pascua, el sacerdote puede bendecir el agua y rociar al pueblo en lugar del acto penitencial, para recordar el Bautismo. El Directorio sobre la piedad popular recomienda "el uso del Rito de la aspersión dominical con el agua bendita en todas las misas que se celebran con asistencia del pueblo" (n. 119). El nombre antiguo del rito es Asperges, por las primeras palabras del salmo 50 en latín. El instrumento con que se rocía el agua se llama hisopo, y el recipiente, acetre.


En casa
El agua bendita tiene su lugar en todo hogar católico. Nos santiguamos con ella al levantarnos y al acostarnos, trazamos una pequeña cruz en la frente de los hijos cuando se van a dormir o cuando salen de casa, y rociamos las habitaciones cuando pedimos a Dios que proteja a la familia. En muchos hogares de América Latina las abuelas bendicen así a los nietos todas las noches. Es una catequesis callada que los niños no olvidan.

Con los enfermos y los difuntos
Bendecimos a los enfermos con agua bendita y rezamos por ellos. El sacerdote que visita a un enfermo para ungirlo o llevarle la Comunión suele rociar antes la habitación. En los funerales, la Iglesia rocía el ataúd con agua bendita como signo del Bautismo con que comenzó el camino de esa persona hacia Dios. Vea también nuestra oración por los difuntos.
En la bendición de la casa
Cuando una familia se muda, o en momentos difíciles, es una costumbre muy buena pedir al párroco que bendiga la casa. El sacerdote reza con la familia y rocía las habitaciones con agua bendita, pidiendo a Dios que la llene de paz y la proteja de todo mal.

Santa Teresa de Jesús y el agua bendita
Nadie ha hablado del agua bendita con tanta viveza como Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia. En el capítulo 31 del Libro de la Vida cuenta que el demonio la atormentaba, y que cuando ella echaba agua bendita hacia aquella parte, no volvía. Lo escribe así, con la ortografía de su tiempo:
De muchas veces tengo expiriencia que no hay cosa con que huyan más para no tornar. De la cruz también huyen, mas vuelven; debe ser grande la virtud de el agua bendita.
Y explica de dónde viene esa fuerza:
Considero yo qué gran cosa es todo lo que está ordenado por la Iglesia, y regálame mucho ver que tengan tanta fuerza aquellas palabras, que ansí la pongan en el agua para que sea tan grande la diferencia que hace a lo que no es bendito.
Es la mejor teología del agua bendita en dos frases: su poder viene de la oración de la Iglesia, no del agua.

El agua de Lourdes no es agua bendita
Muchas familias guardan con cariño un frasco de agua de Lourdes, y es un tesoro. Pero no es lo mismo que el agua bendita. El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes dice que esa agua "no tiene propiedades terapéuticas ni específicas" y que "no es agua bendita: el agua del Manantial sólo puede ser bendecida por un sacerdote". Los peregrinos la beben y se lavan con ella porque la Virgen dijo a Santa Bernardita: "Vaya a beber y a lavarse en la fuente". Y Bernardita misma advertía: "Hay que tener fe, hay que rezar: ¡esta agua no tendría ninguna virtud sin la fe!"
El agua de Lourdes es un recuerdo de peregrinación y una invitación de la Virgen a la oración y la penitencia. El agua bendita es agua bendecida por la Iglesia. Si un sacerdote bendice el agua de Lourdes, entonces es las dos cosas.

Cómo conseguir agua bendita
Los laicos no pueden hacer agua bendita. La bendición corresponde a los ministros ordenados, sacerdotes y diáconos, porque lo que santifica el agua es la oración de la Iglesia, hecha en nombre de Cristo. Rezar sobre el agua en casa es bueno, pero no la convierte en agua bendita.
Conseguirla es fácil:
- Busque en su parroquia. Muchos templos tienen un depósito o una llave de agua bendita a la entrada o en el vestíbulo. Lleve una botella limpia y llénela.
- Pídasela a un sacerdote. Lleve agua limpia en un recipiente limpio, de vidrio o de plástico, y pídale que la bendiga después de la misa o en la oficina parroquial. La mayoría lo hace con gusto.
- Pida también sal bendita, si lo desea. El rito antiguo bendice la sal junto con el agua, y muchos sacerdotes la bendicen para los fieles.
- Guárdela con respeto. Ponga una etiqueta en la botella, guárdela en un lugar limpio y nunca la use para cocinar ni para limpiar.
La pila de agua bendita en casa
Tener una pequeña pila de agua bendita junto a la puerta o en el dormitorio es una costumbre católica muy antigua. Las hay de porcelana, de cerámica, de madera y de metal, muchas veces con un crucifijo, un ángel o la Virgen sobre el recipiente. Cuélguela donde pase todos los días, manténgala llena y limpia, y santígüese al salir de casa o al acostarse.

Una pila en casa también ayuda a enseñar la fe a los niños. Déjelos llenarla, enséñeles a santiguarse y explíqueles que el agua nos recuerda el día de nuestro Bautismo.

Cuando se santigüe con agua bendita, puede rezar como reza la Iglesia en el Asperges, con las palabras del salmo 50 en la antigua traducción de Torres Amat:
Rociarásme, Señor, con el hisopo, y seré purificado: me lavarás, y quedaré mas blanco que la nieve.
Pidamos al Señor que cada vez que tocamos el agua bendita nos acordemos de nuestro Bautismo y le digamos de nuevo que somos suyos. Si quiere seguir conociendo los sacramentales, vea también la medalla de San Benito, el escapulario y nuestras oraciones católicas.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el agua bendita?
Es agua común que un sacerdote o un diácono ha bendecido con la oración de la Iglesia. Es un sacramental: un signo sagrado que recuerda el Bautismo y pide la protección y la bendición de Dios para quienes la usan con fe.
¿Para qué sirve el agua bendita?
Para santiguarnos al entrar y salir del templo, para bendecirnos en casa por la mañana y por la noche, para bendecir a los hijos, a los enfermos, la casa, el auto o el lugar de trabajo, y en muchas bendiciones de la Iglesia. Usada con fe y arrepentimiento, nos dispone a recibir la gracia de Dios y nos ayuda a rechazar al demonio.
¿Cómo se hace el agua bendita? ¿La puedo bendecir yo?
Solo la Iglesia hace el agua bendita, por la bendición de un sacerdote o de un diácono. Un laico puede rezar sobre el agua, y es algo bueno, pero eso no la convierte en agua bendita. Lleve agua limpia en un recipiente limpio a cualquier sacerdote y pídale que la bendiga; muchas parroquias tienen además un depósito de agua bendita a la entrada.
¿El agua de Lourdes es agua bendita?
No. El Santuario de Lourdes explica que el agua del manantial no tiene propiedades terapéuticas ni especiales y que no es agua bendita: solo puede bendecirla un sacerdote. Los peregrinos la beben y se lavan con ella, como pidió la Virgen a Santa Bernardita, con fe y oración.
¿Se puede tomar agua bendita?
Sí, se puede beber con fe y oración, y algunas bendiciones antiguas hablan de los fieles que la beben. Lo más común es usarla para santiguarse y bendecir. No se debe usar para cocinar ni para limpiar, por respeto a la bendición.
¿Qué hago con el agua bendita vieja?
Nunca se tira por el desagüe común. Viértala en la tierra, en un jardín o en una maceta, o llévela a la parroquia para que la viertan en el sacrarium, el lavabo especial de la sacristía que desagua directamente en la tierra.
Fuentes
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1667-1679: Los sacramentales (n. 1668 sobre la aspersión con agua bendita)
- Código de Derecho Canónico, cánones 1166-1172: De los sacramentales
- Congregación para el Culto Divino, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (2001), nn. 119 y 150. La aspersión dominical y el agua bendecida en la Vigilia Pascual para bendecir la mesa familiar.
- Enciclopedia Católica (traducción de la edición inglesa de 1910): Agua Bendita. El Pontifical de Serapión de Thmuis y los primeros testimonios del uso del agua bendita.
- Santa Teresa de Jesús, Libro de la Vida, cap. 31, en Obras de Santa Teresa de Jesús, tomo I, ed. P. Silverio de Santa Teresa (Burgos, 1915), pp. 249-250, Internet Archive
- Félix Torres Amat, La Sagrada Biblia traducida de la Vulgata latina al español (1884), Salmo 50,9, Internet Archive
- Santuario de Nuestra Señora de Lourdes: El agua