Virgen de Lourdes

Imagen en estilo óleo de la Virgen de Lourdes con velo y vestido blancos y cinta azul, las manos juntas, de pie en un nicho de roca sobre un rosal silvestre
Ilustración

La Virgen de Lourdes es la Virgen María tal como se apareció dieciocho veces en 1858 a Santa Bernardita Soubirous, una muchacha pobre de 14 años, en la gruta de Massabielle, en Lourdes (Francia), donde le dijo: "Yo soy la Inmaculada Concepción". La Iglesia aprobó las apariciones en 1862 y ha reconocido 72 curaciones milagrosas. Su fiesta es el 11 de febrero, Jornada Mundial del Enfermo.

aprobado La Iglesia declaró milagrosa la curación de Catherine Latapie, cuya mano paralizada sanó después de meterla en la fuente de la gruta.

¿Quién es la Virgen de Lourdes?

La Virgen de Lourdes es la Virgen María tal como se apareció en 1858 en Lourdes, un pueblo de los Pirineos franceses. Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de aquel año, una muchacha pobre y sin estudios, Bernardita Soubirous, vio a "una Señora" dieciocho veces en una cavidad de la roca de Massabielle, una gruta húmeda junto al río Gave. La Señora pidió oración y penitencia, hizo brotar una fuente, pidió una capilla y procesiones, y al final dijo quién era: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

El obispo de Tarbes aprobó las apariciones en 1862. Desde entonces Lourdes se ha convertido en uno de los grandes santuarios del mundo: millones de peregrinos llegan cada año a rezar ante la gruta, beber el agua, bañarse en las piscinas y caminar de noche con una vela en la procesión. Es, sobre todo, el santuario de los enfermos. Por eso San Juan Pablo II eligió su fiesta, el 11 de febrero, como Jornada Mundial del Enfermo, y por eso tantas parroquias de América Latina tienen su propia gruta de Lourdes en el patio.

Las apariciones de Lourdes

La Señora de la roca

El jueves 11 de febrero de 1858, Bernardita salió con su hermana Toinette y una amiga, Jeanne Abadie, a recoger leña y huesos a orillas del Gave. Junto a la roca de Massabielle se detuvo para quitarse las medias y cruzar un canal de agua fría. Oyó un ruido "como una ráfaga de viento" y levantó la mirada. En un nicho de la roca vio a una joven vestida de blanco, con un velo blanco, una cinta azul y una rosa amarilla en cada pie, con un rosario en el brazo. Bernardita sacó su rosario y rezó. La Señora no dijo nada.

Bernardita nunca la llamó "la Virgen". En su dialecto la llamaba aquero, "aquello". Cuando el comisario de policía, Jacomet, la interrogó y quiso ponerle en la boca que había visto a la Santísima Virgen, ella lo corrigió: "Aquero, no he dicho la Santísima Virgen... Señor, usted me lo ha cambiado todo".

"¿Quiere hacerme el favor de venir aquí durante quince días?"

La Señora habló por primera vez el 18 de febrero, en la tercera aparición. El Santuario de Lourdes recoge sus palabras: "¿Quiere hacerme el favor de venir aquí durante quince días?". Bernardita se quedó sin habla, porque, como explica el Santuario, era la primera vez que alguien la trataba de usted. Aquel día la Señora le dijo también: "No le prometo hacerle feliz en este mundo, sino en el otro".

Cada mañana la seguía más gente: cien personas, luego cientos, luego miles. El 24 de febrero el mensaje se volvió llamada a la conversión. Bernardita contó que la Señora repetía: "Penitencia, penitencia, penitencia. Rece por los pecadores". Ella besaba el suelo de la gruta por los pecadores, y la multitud la imitaba.

Ilustración en estilo grabado de Bernardita, una muchacha menuda con capucha blanca y chal oscuro, que responde con calma a un comisario de policía sentado tras su escritorio en una oficina del siglo XIX
Ilustración de Bernardita interrogada por el comisario Jacomet en febrero de 1858.

La fuente

El 25 de febrero, en la novena aparición, la Señora le dijo: "Vaya a beber y a lavarse en la fuente". No se veía ninguna fuente. Bernardita escarbó en el barro del fondo de la gruta, encontró un poco de agua sucia y, después de varios intentos, logró beberla. Se manchó la cara de barro y comió unas hierbas amargas. La gente decía: "¡Está loca!". Pero en los días siguientes aquel hilo de agua se convirtió en un manantial, el mismo que sigue corriendo hoy.

El Santuario lee esos gestos extraños como una parábola del Evangelio: el barro y las hierbas son el corazón herido por el pecado, y en el fondo de ese corazón está la vida de Dios, como la fuente escondida en la roca. Recuerda que del costado abierto de Cristo "brotó sangre y agua".

Una capilla y procesiones

En la decimotercera aparición, el 2 de marzo, la Señora le encargó un recado: "Vaya a decir a los sacerdotes que se construya aquí una capilla y que se venga en procesión". El párroco, el padre Dominique Peyramale, un hombre difícil de impresionar, respondió que primero la Señora debía decir su nombre. Más tarde Bernardita, asustada por su rudeza, añadió por su cuenta: "Señor párroco, la Señora sigue pidiendo la capilla..., ¡aunque sea muy pequeña!".

"Yo soy la Inmaculada Concepción"

El 25 de marzo de 1858, fiesta de la Anunciación, Bernardita volvió a la gruta y le preguntó a la Señora varias veces su nombre. La Señora juntó las manos, levantó los ojos al cielo y le respondió en el dialecto de la región: "Que soy era Immaculada Councepciou", es decir, "Yo soy la Inmaculada Concepción".

Ilustración en estilo óleo de una muchacha campesina con capucha blanca, arrodillada al amanecer ante la gruta con una vela, mientras la Señora vestida de blanco con cinta azul junta las manos en el nicho de la roca
Ilustración del 25 de marzo de 1858: la Señora levanta los ojos al cielo y le dice su nombre a Bernardita.

Bernardita no sabía qué significaban esas palabras. Las fue repitiendo por el camino para no olvidarlas, hasta llegar a la casa del párroco. El papa Pío IX había definido el dogma de la Inmaculada Concepción solo cuatro años antes, en 1854: María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su existencia. El padre Peyramale quedó conmovido. La Señora no había dicho "fui concebida sin pecado", sino "Yo soy la Inmaculada Concepción", una expresión que ninguna muchacha del pueblo habría podido inventar.

El 7 de abril, en la decimoséptima aparición, los testigos vieron que la llama de la vela que sostenía Bernardita pasaba entre sus dedos largo rato sin quemarla. La última aparición fue el 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen. La gruta estaba cerrada con vallas, y Bernardita se arrodilló en la pradera del otro lado del río. Dijo que nunca la había visto tan hermosa.

Bernardita, la testigo

Todo lo que sabemos de Lourdes lo sabemos por Bernardita, la única que vio. El Santuario la describe como una muchacha de carácter, menuda, asmática, que a los 14 años no sabía leer ni escribir ni había hecho la primera comunión porque no lograba memorizar el catecismo. Ante las comisiones, los periodistas y los curiosos repetía lo que había visto sin añadir ni quitar nada. Su frase más conocida resume su actitud: "Estoy encargada de decírselo, no de hacérselo creer".

No aceptó regalos ni dinero. En 1866 entró con las Hermanas de la Caridad de Nevers, en el centro de Francia, y no volvió a ver la gruta: "He venido aquí para ocultarme". Enfermó y sufrió mucho, ofreciendo sus dolores por los pecadores, como le había pedido la Señora. Murió en Nevers el 16 de abril de 1879, a los 35 años, y fue canonizada el 8 de diciembre de 1933. El Santuario lo dice con precisión: la Iglesia la proclamó santa "no por haber sido favorecida por las apariciones, sino por el modo en que respondió".

La aprobación de la Iglesia

Mons. Bertrand-Sévère Laurence, obispo de Tarbes, formó en 1858 una comisión que interrogó varias veces a Bernardita y estudió las curaciones. Después de cuatro años, el 18 de enero de 1862, publicó su juicio: la Inmaculada Madre de Dios se apareció realmente a Bernardita, y los fieles pueden creerlo con certeza. La misma carta declaró milagrosas siete curaciones.

Es la forma habitual en que la Iglesia aprueba una aparición. Dice que creer es razonable y está permitido, no que sea obligatorio, porque una revelación privada no añade nada a la fe de la Iglesia. Pero pocas apariciones han recibido tanto honor de los papas como Lourdes.

La estatua que hoy ocupa el nicho la talló el escultor de Lyon Joseph-Hugues Fabisch y se colocó en 1864. Sigue la descripción de Bernardita, aunque ella, según se cuenta, no reconoció en ella a la Señora que había visto.

Modelo de yeso de una estatua de la Virgen con velo largo y vestido, las manos juntas y la mirada hacia el cielo, en la sala de un museo
El modelo de yeso que Joseph-Hugues Fabisch preparó en 1864 para la estatua de la gruta. ⓘPlaster model for the statue of Our Lady of Lourdes

Los milagros de Lourdes

Lourdes es famosa por sus curaciones, y aquí las palabras importan. El mismo Santuario distingue con cuidado:

  • Aprobado: las 72 curaciones que la Iglesia ha declarado milagrosas. El Santuario cuenta más de 7.000 curaciones registradas desde las apariciones, de las cuales "72 han sido reconocidos hasta ahora como milagrosos por la Iglesia". La primera de la lista es la de Catherine Latapie, de Loubajac, cuya mano derecha, paralizada desde hacía dieciocho meses, sanó después de meterla en la fuente el 1 de marzo de 1858.
  • Reportado: las miles de curaciones que los peregrinos han declarado y que no completaron el proceso, y las innumerables conversiones que muchos atribuyen a Lourdes, que ninguna comisión médica puede medir.
  • Reportado: la llama de la vela que, según los testigos, no quemó la mano de Bernardita el 7 de abril de 1858.
  • Tradicional: las historias piadosas que circulan sobre estatuas o botellas de agua con poderes especiales. El Santuario no enseña ninguna de ellas.
Ilustración en estilo grabado de dos mujeres que llevan en camilla a una enferma hacia las piscinas de piedra de Lourdes, mientras un sacerdote reza y los peregrinos esperan
Ilustración de los enfermos llevados a las piscinas de Lourdes en el siglo XIX.

Cómo se examina una curación

La Oficina de Constataciones Médicas de Lourdes, fundada en 1883, recibe a quien declara una curación. Un médico reúne los informes de antes y después y descarta fraudes y explicaciones naturales; la mayoría de los casos se detiene ahí. Los que siguen adelante pasan al Comité Médico Internacional de Lourdes, unos treinta especialistas, que decide si la curación es inexplicable según los conocimientos médicos actuales: la enfermedad debía ser grave, y la curación repentina, completa y duradera. Solo entonces el obispo de la diócesis de la persona curada puede declararla milagro.

El caso número 72 muestra lo largo que es el camino. Antonietta Raco, una italiana de la región de Basilicata, enferma de esclerosis lateral primaria, peregrinó a Lourdes en 2009. Según el Santuario, en las piscinas sintió un bienestar fuera de lo común y pudo volver a caminar. Su obispo, Mons. Vincenzo Carmine Orofino, proclamó el milagro el 16 de abril de 2025.

El agua de Lourdes

Los peregrinos hacen en la gruta lo que la Señora le pidió a Bernardita: beber y lavarse. El agua del manantial llega a filas de llaves cerca de la gruta. Es gratuita, y el Santuario prohíbe venderla. La gente llena botellas para llevarlas a sus enfermos.

Peregrinos con impermeables y botellas de plástico en fila ante las llaves de agua empotradas en un muro de piedra
Peregrinos llenan botellas en las llaves que alimenta el manantial de la gruta. ⓘFoto: Colin W, CC BY-SA 3.0

El Santuario es muy claro: el agua "no tiene propiedades terapéuticas ni específicas" y "no es agua bendita", aunque un sacerdote puede bendecirla como cualquier otra. Bernardita lo dijo a su manera: "Beben el agua como si fuera una medicina... Hay que tener fe, hay que rezar: ¡esta agua no tendría ninguna virtud sin la fe!". Lo mismo vale para el agua de Lourdes que alguien nos trae de regalo: no es un amuleto, es una invitación a rezar.

En las piscinas, voluntarios ayudan a los peregrinos, sanos y enfermos, a sumergirse en el agua fría mientras rezan. Allí sintió Antonietta Raco el comienzo de su curación.

Las procesiones

La Señora pidió procesiones, y Lourdes tiene dos cada día durante la temporada de peregrinaciones.

La procesión de las antorchas. Comenzó casi por casualidad. Una noche de 1863, cuenta el Santuario, unas veinte personas rezaban con velas en la gruta cuando un fraile capuchino, el padre Marie-Antoine, les dijo que esas velas tenían que caminar y cantar. Hoy miles de llamas recorren cada noche la explanada mientras se reza el Rosario en muchas lenguas y se canta el Ave de Lourdes, que en español conocemos por su estribillo: "Ave, ave, ave María".

Ilustración en estilo grabado de un fraile capuchino con barba que, de noche, guía a unos veinte peregrinos con velas encendidas desde la gruta de Lourdes
Ilustración del padre Marie-Antoine guiando a los primeros peregrinos con velas, en 1863.

La procesión eucarística. Por la tarde, un sacerdote lleva al Santísimo Sacramento en la custodia hasta la basílica subterránea de San Pío X. Los enfermos van delante, en sillas de ruedas y camillas, y al final el sacerdote los bendice con la Hostia.

Ilustración en estilo acuarela de un sacerdote con capa dorada que bendice con la custodia a los enfermos en sillas de ruedas y camillas, dentro de una enorme iglesia subterránea de hormigón
Ilustración de la bendición de los enfermos con el Santísimo al final de la procesión eucarística.

La "capilla" que pidió la Señora se convirtió en varias iglesias levantadas sobre la roca y a su alrededor: la Cripta, la basílica de la Inmaculada Concepción, la basílica del Rosario, con sus mosaicos de los misterios, y la basílica subterránea de San Pío X, consagrada en 1958 para el centenario de las apariciones.

Basílica gótica de color claro con una alta aguja sobre laderas arboladas, con la basílica del Rosario, de cúpula, y sus rampas curvas a sus pies junto a un río
La basílica de la Inmaculada Concepción se alza sobre la gruta, con la basílica del Rosario y sus rampas a sus pies. ⓘ

Símbolos de la Virgen de Lourdes en el arte

Las imágenes de la Virgen de Lourdes son de las más fáciles de reconocer, porque casi todas siguen la descripción de Bernardita tal como la talló Fabisch:

  • Vestido blanco y velo blanco largo: sencillos, sin joyas ni corona. Bernardita la describió joven y sencillamente vestida.
  • Una cinta azul atada a la cintura, con dos puntas largas que caen casi hasta los pies.
  • Una rosa amarilla sobre cada pie descalzo.
  • Un rosario en el brazo derecho, porque Bernardita rezaba el Rosario con ella en cada aparición.
  • Las manos juntas y los ojos hacia el cielo: el gesto del 25 de marzo, cuando dijo su nombre.
  • Un nicho en la roca, a menudo con un rosal silvestre, y muchas veces una muchacha arrodillada abajo, con capucha blanca: es Bernardita.
  • Su nombre, en un arco sobre la cabeza: "Je suis l'Immaculée Conception" o, en nuestras parroquias, "Yo soy la Inmaculada Concepción".
Fotografía antigua de la estatua blanca de la Virgen de Lourdes en su nicho de roca, rodeada de hiedra, con las palabras Je suis l'Immaculée Conception en un arco sobre su cabeza
Fotografía de hacia 1908 de la estatua en su nicho, con las palabras de su nombre en francés sobre la cabeza. ⓘThe statue in the grotto of Massabielle

No hay que confundirla con la Medalla Milagrosa, donde María está de pie sobre el globo con rayos de luz que salen de sus manos, ni con la Virgen de Fátima, que lleva un manto blanco bordeado de oro y a menudo corona.

Estatua blanca con cinta azul en un nicho ovalado de roca gris cubierta de hiedra y helechos, con altos cirios blancos encendidos abajo
La imagen de la Virgen en el nicho de la gruta, sobre los cirios que arden día y noche. ⓘ

Fiesta y Jornada Mundial del Enfermo

Celebramos a la Virgen de Lourdes el 11 de febrero, aniversario de la primera aparición. San Pío X extendió la fiesta a toda la Iglesia en 1907, y hoy es memoria libre en el Calendario Romano General.

En 1992, San Juan Pablo II instituyó la Jornada Mundial del Enfermo y escribió que se celebraría todos los años, desde febrero de 1993, "en la conmemoración de Santa María, Virgen de Lourdes". Ese día las parroquias y los hospitales católicos rezan por los enfermos y por quienes los cuidan, y muchos celebran la Unción de los Enfermos. El Papa le pedía a la Virgen, "Salud de los Enfermos", que nos hiciera más sensibles a quienes viven en la prueba.

Ilustración en estilo óleo de un sacerdote que unge la frente de una anciana enferma en la capilla de un hospital, ante una imagen de la Virgen de Lourdes, mientras una enfermera y su hija rezan
Ilustración de un sacerdote que unge a una anciana enferma en la capilla de un hospital, ante la imagen de la Virgen de Lourdes.

Las grutas de Lourdes en el mundo

Desde fines del siglo XIX, los católicos que no podían viajar a Francia construyeron réplicas de la gruta en patios parroquiales, colegios, conventos y hospitales. En América Latina son incontables. En el Gran Buenos Aires, el santuario de Nuestra Señora de Lourdes de Santos Lugares, a cargo de los Agustinos de la Asunción, tiene su propia gruta, donde se reza y se celebra la misa junto a la imagen de la Señora. En 1902 el obispo de Tarbes regaló al papa León XIII una reproducción de la gruta a tamaño natural, que está en los Jardines Vaticanos.

Gran gruta artificial de roca cubierta de hiedra verde, con una estatua blanca de la Virgen en un nicho y un altar enrejado en el interior de la cueva
La gruta de Lourdes de los Jardines Vaticanos, regalada al papa León XIII en 1902. ⓘ
Ilustración en estilo acuarela de una gruta de Lourdes en el patio de una parroquia latinoamericana, con una imagen blanca de la Virgen en el nicho, velas encendidas y familias que rezan el 11 de febrero
Ilustración de una gruta de Lourdes en el patio de una parroquia latinoamericana el 11 de febrero.

Oración a la Virgen de Lourdes

La oración más sencilla y más repetida en Lourdes es la invocación de los peregrinos ante la gruta: "Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros", a la que muchos añaden "Santa Bernardita, ruega por nosotros". Y, por supuesto, el Rosario, que Bernardita rezó en cada aparición. Vea cómo rezar el Rosario.

El 14 de agosto de 2004, en su último viaje fuera de Italia, San Juan Pablo II rezó ante la gruta y nos invitó a decir con Bernardita: "Mi buena Madre, ten misericordia de mí; me entrego totalmente a ti, para que me des a tu Hijo querido, al que quiero amar con todo mi corazón". Al terminar el Rosario rezó una oración a la Virgen que comienza "¡Dios te salve, María, mujer pobre y humilde bendecida por el Altísimo!" y termina "Santa María, Madre de los creyentes, Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros. Amén". La encontrará completa en vatican.va.

Muchas familias rezan una novena a la Virgen de Lourdes del 2 al 10 de febrero, para terminar en la víspera de su fiesta. Los textos de esas novenas varían según la editorial y ninguno viene de Bernardita. Les ofrecemos también esta oración, escrita para este sitio:

Oración del Pastor Lyvers a la Virgen de Lourdes

Virgen de Lourdes, Inmaculada Concepción, que en la gruta de Massabielle llamaste a una muchacha pobre y le hablaste con respeto, mira con ternura a los enfermos que hoy ponemos en tus manos (nómbrelos).

Tú que hiciste brotar una fuente escondida, abre en nuestro corazón el manantial de la gracia de tu Hijo. Danos un corazón convertido, una oración humilde y paciencia en el dolor.

Si es voluntad de Dios, alcánzales la salud; y si no, la fuerza para ofrecer su cruz junto a la de Jesús. Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros. Santa Bernardita, ruega por nosotros. Amén.

Pidamos a la Virgen de Lourdes, sobre todo, por los que están enfermos y solos, y por quienes los cuidan día y noche.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es la fiesta de la Virgen de Lourdes?

El 11 de febrero, aniversario de la primera aparición en 1858. Es memoria libre en el Calendario Romano General; San Pío X la extendió a toda la Iglesia en 1907. Desde 1993 ese día es también la Jornada Mundial del Enfermo, que instituyó San Juan Pablo II.

¿Qué le dijo la Virgen de Lourdes a Bernardita?

Según Bernardita, la Señora le pidió que fuera a la gruta durante quince días, le dijo "No le prometo hacerle feliz en este mundo, sino en el otro", pidió "Penitencia, penitencia, penitencia" y oración por los pecadores, le mandó beber y lavarse en la fuente, pidió una capilla y procesiones y, el 25 de marzo de 1858, le dijo su nombre: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

¿Cuántos milagros hay en Lourdes?

El Santuario registra más de 7.000 curaciones declaradas desde 1858, de las cuales la Iglesia ha reconocido 72 como milagrosas. La número 72, la de la italiana Antonietta Raco, enferma de esclerosis lateral primaria, fue proclamada el 16 de abril de 2025.

¿El agua de Lourdes es agua bendita?

No. El Santuario explica que el agua de la fuente no es agua bendita ni tiene propiedades terapéuticas; un sacerdote puede bendecirla como cualquier otra agua. Es gratuita y no se puede vender. Bernardita decía que "esta agua no tendría ninguna virtud sin la fe".

¿Qué significa \"Yo soy la Inmaculada Concepción\"?

Que María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su existencia, por los méritos de Cristo. El papa Pío IX lo había definido como dogma en 1854, cuatro años antes. Bernardita no entendía esas palabras y las fue repitiendo por el camino para no olvidarlas hasta llegar donde el párroco.

¿Hay que creer en las apariciones de Lourdes?

No es obligatorio. Es una revelación privada: la aprobación de 1862 dice que los fieles pueden creer en ella con certeza. Pero los papas la han honrado durante más de un siglo, y San Juan Pablo II y Benedicto XVI fueron a Lourdes como peregrinos.

Fuentes

  1. Santuario de Nuestra Señora de Lourdes: El mensaje de Lourdes. palabras de la Señora en las apariciones del 18 de febrero, del 25 de febrero y del 25 de marzo de 1858
  2. Santuario de Nuestra Señora de Lourdes: Bernardita
  3. Santuario de Nuestra Señora de Lourdes: Curaciones milagrosas. las 72 curaciones reconocidas y la de Catherine Latapie (1858)
  4. Santuario de Nuestra Señora de Lourdes: El agua
  5. Sanctuary of Our Lady of Lourdes: Antonietta Raco, 72nd Lourdes miracle
  6. San Juan Pablo II, Mensaje para la I Jornada Mundial del Enfermo (1993)
  7. San Juan Pablo II, Alocución y oración en la gruta de Lourdes (14 de agosto de 2004)
  8. Santuario - Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, Santos Lugares (Buenos Aires), Agustinos de la Asunción