Oración por los difuntos

Ilustración en estilo óleo de una familia que enciende veladoras y deja flores de cempasúchil y crisantemos sobre una tumba al atardecer de noviembre

La oración por los difuntos más conocida es el Descanso eterno: "Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén." Con ella rezamos el salmo De profundis, ofrecemos misas y pedimos por nuestros seres queridos, confiados en que nuestra oración ayuda a las almas que se purifican después de la muerte.

Esta oración por los difuntos es la que la Iglesia ha puesto en nuestros labios desde hace siglos: "Dale, Señor, el descanso eterno". Rezar por nuestros muertos es una de las obras de misericordia más antiguas y también una de las que más consuelan. Aquí están, con su fuente, las oraciones que la Iglesia usa para encomendar a quienes ya partieron: el Descanso eterno en español y en latín, el salmo De profundis, la oración por todos los fieles difuntos y oraciones por un padre, una madre, un esposo o un hijo. Después explicamos por qué rezamos por ellos y cuándo hacerlo.

Dale, Señor, el descanso eterno

Es la oración que casi todos sabemos de memoria. La rezamos en el velorio, al final de cada misterio del rosario en el novenario y cada vez que pasamos frente a un cementerio:

Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén.

Por una mujer decimos "para ella"; por varios difuntos, "Dales, Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén." Es la forma tradicional en español del Requiem aeternam, el canto de entrada de la antigua misa de difuntos, que por eso se llama misa de réquiem:

Requiem aeternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis. Requiescant in pace. Amen.

Muchas familias terminan sus oraciones con otra frase breve, que la Iglesia repetía al final de cada hora del Oficio divino:

Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén.

El Enchiridion de las indulgencias, publicado por la Penitenciaría Apostólica, concede una indulgencia parcial, aplicable solo a las almas del purgatorio, a quien reza con devoción el Requiem aeternam por los difuntos (concesión 29). Es una oración corta, pero no es poca cosa.

Una anciana con chal oscuro de pie y con la cabeza inclinada junto al muro de un cementerio adornado con una corona, bajo un árbol sin hojas en la luz de fines de otoño
Jakub Schikaneder pintó en 1888 a una anciana sola junto al muro del cementerio el Día de los Fieles Difuntos, rezando por los suyos en la luz de fines de otoño. ⓘ

El De profundis: el salmo 129

El salmo 129 (130 en las Biblias que siguen la numeración hebrea) es el salmo de la Iglesia por los difuntos. Lo damos en la traducción de Félix Torres Amat, obispo de Astorga, hecha de la Vulgata latina a comienzos del siglo XIX; seguimos la edición de 1884, con la ortografía actualizada:

Desde lo más profundo clamé a ti, oh Señor; oye, Señor, benignamente mi voz. Estén atentos tus oídos a la voz de mis plegarias. Si te pones a examinar, Señor, nuestras maldades, ¿quién podrá subsistir, oh Señor, en tu presencia? Mas en ti se halla como de asiento la clemencia; y en vista de tu Ley he confiado en ti, oh Señor. En la promesa del Señor se ha apoyado mi alma; en el Señor ha puesto su esperanza. Desde el amanecer hasta la noche espere Israel en el Señor. Porque en el Señor está la misericordia, y en su mano tiene una redención abundantísima. Y él es el que redimirá a Israel de todas sus iniquidades.

Al final no se dice el Gloria, sino el Descanso eterno, como hace la Iglesia en todas sus oraciones por los difuntos.

En los pueblos de España y de América, al caer la noche, la campana de la iglesia daba el "toque de ánimas", y quien lo oía se arrodillaba donde estuviera para rezar por los difuntos. La Colección de oraciones y obras piadosas con indulgencias, publicada en Barcelona en 1860, cuenta que el papa Clemente XII, por un breve del 14 de agosto de 1736, concedió indulgencia a quienes, "al toque de la campana por la noche", rezaran de rodillas el De profundis con el Réquiem al final; quien no supiera el salmo podía rezar un Padre Nuestro y un Ave María con el Réquiem. En 1781 Pío VI extendió la gracia a los lugares donde ya no se tocaba la campana, rezando el salmo una hora después de anochecer. Es una costumbre que vale la pena recuperar: un salmo cada noche por nuestros muertos.

Ilustración en estilo grabado de un campesino y su esposa arrodillados en el campo al atardecer, rezando por las ánimas al oír la campana de la iglesia
Un campesino y su esposa se arrodillan en el campo al oír el toque de ánimas, como se hacía en los pueblos al anochecer.

La oración de la Iglesia por todos los fieles difuntos

Esta es la oración colecta de la misa del 2 de noviembre, el Fidelium Deus, que los devocionarios antiguos traducían así. El texto es el del Devocionario carmelitano de 1899, donde cierra cada día de la novena por las benditas almas:

¡Oh Dios, Criador y Redentor de todos los fieles! Conceded a las almas de vuestros siervos y siervas el perdón de todos sus pecados, para que consigan por nuestras piadosas súplicas la indulgencia que desearon siempre. Amén.

"La indulgencia que desearon siempre": lo que nuestros difuntos más desean es ver a Dios. Esta oración pide exactamente eso.

Oraciones por un padre, una madre, un esposo o un hijo

Por los padres difuntos

El Misal Romano conserva una oración antigua por el padre y la madre que han muerto. En latín dice: Deus, qui nos patrem et matrem honorare praecepisti: miserere clementer animabus patris et matris meae, eorumque peccata dimitte; meque eos in aeternae claritatis gaudio fac videre. En traducción nuestra:

Oh Dios, que nos mandaste honrar padre y madre: ten clemente misericordia de las almas de mi padre y de mi madre, perdona sus pecados y concédeme verlos en el gozo de la claridad eterna.

Si solo ha muerto uno de los dos, se dice "del alma de mi padre" o "de mi madre", "perdona sus pecados" y "concédeme verlo" o "verla".

Por el esposo o la esposa

No hemos encontrado en los devocionarios antiguos en español una oración propia por el esposo o la esposa difuntos, así que el Pastor Lyvers escribió esta para las viudas y los viudos que nos leen. Es una oración suya, no de un santo:

Señor Jesús, tú me diste a N. para caminar juntos en esta vida, y ahora te lo devuelvo con lágrimas y con esperanza. Perdónale lo que te haya ofendido, completa en él la obra que comenzaste en su bautismo y recíbelo en tu paz. Que la Virgen María lo acompañe hasta tu presencia. Y a mí dame fuerza para vivir el tiempo que me queda de modo que un día volvamos a vernos en tu casa. Dale, Señor, el descanso eterno. Amén.

(Oración del Pastor Lyvers por el esposo o la esposa difuntos.)

Cuando ha muerto un hijo

Los devocionarios antiguos no traen una oración por el descanso de un niño bautizado, y eso es a propósito: la Iglesia enseña que el niño bautizado que muere antes del uso de razón va derecho a Dios. Por eso el antiguo Ritual Romano enterraba a esos niños con ornamentos blancos y no negros, y sus oraciones pedían por los padres, no por el niño. Los papás pueden pedirle a su hijito que rece por ellos.

Por el niño que murió sin bautismo, el Catecismo (n. 1261) dice que la Iglesia "sólo puede confiarlos a la misericordia divina", y que la ternura de Jesús con los niños nos permite "confiar en que haya un camino de salvación" para ellos. Encomiéndelo a Dios por su nombre, con el Descanso eterno y el De profundis, y descanse en esa confianza.

Lo que pidió Santa Mónica

La petición más famosa por un difunto la hizo una madre. En el año 387, en Ostia, a punto de morir, Santa Mónica les dijo a sus hijos Agustín y Navigio, según cuenta San Agustín en el libro IX de sus Confesiones (traducción nuestra del latín):

Pongan este cuerpo en cualquier parte; no se preocupen por él. Solo les pido una cosa: que se acuerden de mí ante el altar del Señor, dondequiera que estén.

San Agustín terminó ese libro pidiendo a todos sus lectores que, en el altar, se acordaran de Mónica y de su padre, Patricio. Dieciséis siglos después seguimos haciéndolo.

Ilustración en estilo fresco de Santa Mónica en su lecho en Ostia, hablando con sus hijos Agustín y Navigio
Santa Mónica, en su lecho de Ostia, pide a sus hijos que se acuerden de ella ante el altar del Señor.

Por qué rezamos por los difuntos

La Iglesia enseña que quienes mueren en gracia y amistad de Dios, pero todavía no del todo purificados, tienen asegurada su salvación y pasan después de la muerte por una purificación antes de entrar en el cielo. La llamamos purgatorio, y la explicamos con calma en ¿Qué es el purgatorio?. Como todos los bautizados, vivos y difuntos, somos un solo cuerpo en Cristo, la comunión de los santos, podemos ayudarnos unos a otros también más allá de la muerte.

La Escritura lo dice en el segundo libro de los Macabeos. Después de una batalla, Judas Macabeo encontró amuletos paganos entre las ropas de sus soldados muertos, hizo una colecta y la mandó a Jerusalén para que se ofreciera un sacrificio por sus pecados. En la traducción de Torres Amat, el autor sagrado concluye:

Es pues un pensamiento santo y saludable el rogar por los difuntos, a fin de que sean libres de las penas de sus pecados. (2 Macabeos 12, 46)

El Catecismo (n. 958) cita ese versículo y añade algo hermoso: nuestra oración por los difuntos "puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor".

Los primeros cristianos rezaban así. Hacia el año 203, en la cárcel de Cartago, la joven mártir Santa Perpetua rezó por su hermano Dinócrates, muerto de una enfermedad a los siete años, y dejó escrito que lo vio después refrescado y en paz. Pocos años más tarde Tertuliano contaba, entre las costumbres cristianas, que cada año, en el aniversario de su muerte, se hacían ofrendas por los difuntos.

Cuándo rezar por los difuntos

  • En el velorio, la misa de exequias y el entierro. La misa de exequias es la oración más grande de la Iglesia por quien acaba de morir.
  • En el novenario. En México, Centroamérica, Colombia y muchos otros lugares, la familia y los vecinos rezan el rosario nueve noches seguidas después del entierro. Al final de cada misterio se dice el Descanso eterno.
  • En las misas por el difunto. Pida a su parroquia que ofrezca una misa por su ser querido a los treinta días, en el aniversario (el cabo de año), en su cumpleaños o cuando usted quiera. Las misas gregorianas, treinta misas en treinta días seguidos por un solo difunto, llevan el nombre de San Gregorio Magno.
  • En cada misa. Todas las plegarias eucarísticas tienen un recuerdo de los difuntos.
  • En noviembre. El mes empieza con Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos, el 2 de noviembre, que San Odilón, abad de Cluny, instituyó para sus monasterios a fines del siglo X. En 1915 Benedicto XV permitió a todos los sacerdotes del mundo celebrar tres misas ese día, privilegio que ya tenían España, Portugal y sus tierras de América.
Ilustración en estilo óleo de una familia que reza el rosario en casa, junto a una mesa con un crucifijo, veladoras y la fotografía enmarcada de un abuelo difunto
Una familia reza el rosario del novenario en casa, ante el crucifijo, las veladoras y el retrato del abuelo difunto.

Del 1 al 8 de noviembre la Iglesia concede cada día una indulgencia plenaria, aplicable solo a los difuntos, a quien visita con devoción un cementerio y reza por ellos, aunque sea solo mentalmente. El 2 de noviembre se gana también visitando una iglesia y rezando allí el Padre Nuestro y el Credo. Se piden las condiciones de siempre: confesión, comunión y oración por las intenciones del Papa. Nuestra página sobre la indulgencia plenaria explica cómo ganarla.

En México, el Día de Muertos llena los cementerios de flores de cempasúchil y de veladoras, y muchas casas ponen un altar con las fotografías de sus difuntos. Lo que da sentido cristiano a esa costumbre es la oración: la misa ofrecida, el rosario rezado ante el altar, el Descanso eterno junto a la tumba.

Cómo rezan por los difuntos los cristianos de Oriente

Nuestros hermanos ortodoxos y los católicos orientales no usan la palabra purgatorio, pero rezan por sus difuntos sin cesar. Su oficio por los difuntos, la panijida, se celebra antes del funeral, a los tres, nueve y cuarenta días de la muerte, en los aniversarios y en varios sábados del año dedicados a los difuntos. Las familias llevan a la iglesia un plato de trigo cocido con miel, la kolyva, signo de la resurrección, junto con la lista de nombres de sus muertos. El oficio termina con el canto "Memoria eterna".

Una mesita en una iglesia con un plato de trigo cocido con velas encendidas, panes redondos, pasteles, botellas de vino y una lista escrita de nombres
Kolyva de trigo cocido con velas, panes, vino y una lista de nombres, preparados para una panijida en una iglesia de Ottawa. ⓘ

En Polonia y en buena parte de Europa central, las familias llenan los cementerios el 1 y el 2 de noviembre y dejan miles de velas encendidas sobre las tumbas. Que nuestros difuntos no queden nunca sin una vela y sin una oración. Dales, Señor, el descanso eterno.

Hileras de tumbas de piedra en un cementerio polaco cubiertas de faroles con velas y macetas de crisantemos blancos y amarillos, con visitantes que caminan entre ellas
Tumbas cubiertas de velas y crisantemos el Día de los Fieles Difuntos en Sanok, Polonia. ⓘ

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la oración católica por los difuntos?

La más rezada es el Descanso eterno: "Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén." Es la traducción del Requiem aeternam, el canto de entrada de la antigua misa de difuntos. Muchas familias la añaden al final del rosario, a la bendición de la mesa o al pasar frente a un cementerio.

¿Cómo se reza por un difunto en un novenario?

En muchos países de América Latina la familia reza el rosario nueve noches seguidas después del entierro, ofrecido por el alma del difunto. Al final de cada misterio, o al terminar el rosario, se dice el Descanso eterno, y muchas veces se añade el De profundis. La novena termina con una misa ofrecida por esa alma.

¿Sirve de algo rezar por los muertos?

Sí. La Iglesia enseña que quienes mueren en gracia de Dios pero aún no del todo purificados se purifican antes de entrar al cielo, y que la oración de los vivos, sobre todo la misa, los ayuda. El Catecismo (n. 958) cita el libro de los Macabeos: es "una idea santa y piadosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados".

¿Qué oración se reza por un padre o una madre que murió?

La Iglesia tiene una oración antigua para eso en el Misal Romano: pide a Dios, que nos mandó honrar padre y madre, que perdone sus pecados y nos conceda verlos en el gozo de la claridad eterna. Arriba la damos en latín y en español. Ofrecer una misa en el aniversario de su muerte es la mejor ayuda que podemos darles.

¿Cuándo se reza por los difuntos?

En el velorio, la misa de exequias y el entierro; en el novenario; a los treinta días y en el aniversario (el cabo de año); en cada misa, que siempre recuerda a los difuntos; y de modo especial en noviembre, el mes de las almas, que empieza con Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos.

Fuentes

  1. Colección de oraciones y obras piadosas con indulgencias, traducida del italiano por Agustín Ferrer (Barcelona: Librería Religiosa, 1860), «Para los fieles difuntos». El De profundis al toque de ánimas (Clemente XII, 1736; Pío VI, 1781) y la oración de Pío VII (1817)
  2. Devocionario carmelitano, arreglado por el Dr. José María de Cos (1899), novena de las benditas almas del purgatorio. Texto en español de la oración «Oh Dios, Criador y Redentor de todos los fieles»
  3. La Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat (edición de 1884): Salmo 129 y 2 Macabeos 12
  4. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 946-962: la comunión de los santos (n. 958)
  5. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1213-1284: el Bautismo (n. 1261, los niños muertos sin Bautismo)
  6. Penitenciaría Apostólica, Enchiridion Indulgentiarum (1999), concesión 29: por los fieles difuntos
  7. San Agustín, Confesiones, libro IX, cap. 11 (New Advent, en inglés). Las palabras de Santa Mónica, en traducción nuestra del latín
  8. Enciclopedia Católica (ACI Prensa): Conmemoración de los Fieles Difuntos. San Odilón de Cluny y las tres misas del 2 de noviembre (Benedicto XV, 1915)
  9. Catholic Encyclopedia (1908): Christian Burial (el entierro de los niños bautizados, en inglés)