Cristo Rey

Ilustración en estilo óleo de una procesión eucarística el domingo de Cristo Rey, con el sacerdote que lleva la custodia bajo palio y familias arrodilladas en la calle de un pueblo

Cristo Rey es el título con que la Iglesia proclama a Jesucristo Rey del Universo, y también el nombre de la solemnidad que cierra el año litúrgico, el domingo anterior al Adviento. En 2026 se celebra el 22 de noviembre y en 2027 el 21 de noviembre. Pío XI instituyó la fiesta en 1925, y en México el grito ¡Viva Cristo Rey! fue la última palabra de muchos mártires.

Cristo Rey es Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, a quien la Iglesia proclama Rey del Universo, y es también la solemnidad con la que termina cada año litúrgico. El último domingo antes del Adviento el altar se viste de blanco y oro, y las lecturas hablan del fin de todas las cosas: el Hijo del hombre sentado en su trono, las naciones reunidas ante él, un ladrón moribundo que pide un lugar en su reino. Aquí explicamos cuándo cae la fiesta, por qué la instituyó Pío XI hace un siglo, qué oración nos pide la Iglesia ese día y por qué en México, y en tantas parroquias hispanas, la Misa termina con un grito que costó la vida a muchos mártires: ¡Viva Cristo Rey!

¿Cuándo se celebra Cristo Rey?

La solemnidad cae el último domingo del tiempo ordinario, que siempre es el domingo inmediatamente anterior al primer domingo de Adviento. Como el Adviento empieza cuatro domingos antes de Navidad, Cristo Rey puede caer entre el 20 y el 26 de noviembre.

  • 2026: domingo 22 de noviembre (el Adviento comienza el 29 de noviembre)
  • 2027: domingo 21 de noviembre (el Adviento comienza el 28 de noviembre)
  • 2028: domingo 26 de noviembre (el Adviento comienza el 3 de diciembre)

Las comunidades que celebran según el Misal Romano de 1962 conservan la fecha que escogió Pío XI, el último domingo de octubre: el 25 de octubre en 2026 y el 31 de octubre en 2027.

Icono antiguo de Cristo con aureola dorada, barba oscura y cabello largo, que bendice con la mano derecha y sostiene un libro de los Evangelios adornado con piedras preciosas
El icono de Cristo Pantocrátor, "Señor de todo", del monasterio de Santa Catalina del Sinaí, pintado en el siglo VI, es uno de los iconos de Cristo más antiguos que se conservan. ⓘChrist Pantocrator

¿Qué celebramos en la fiesta de Cristo Rey?

A Jesús se le llama Rey desde los Evangelios. El ángel anunció a María que su reino no tendría fin. Ante Pilato, Jesús no rechazó el título, pero explicó qué clase de rey es. En la traducción clásica de Félix Torres Amat:

Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo.

Replicóle Pilato: ¿Conque tú eres rey? Respondió Jesús: Así es como dices: yo soy rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: todo aquel que pertenece a la verdad, escucha mi voz. (Juan 18, 36-37)

El Apocalipsis lo muestra volviendo en gloria con un nombre escrito en su vestidura: "Rey de los reyes, y Señor de los señores" (Apocalipsis 19, 16). La Iglesia lo canta desde hace dieciséis siglos en el Te Deum: "Tú eres el Rey de la gloria, Cristo".

Pío XI explicó en Quas primas que Cristo es Rey por naturaleza, porque es el Hijo eterno de Dios hecho hombre, y también por derecho adquirido, porque es nuestro Redentor: nos compró con su sangre. Y aclaró que "este reino es principalmente espiritual y se refiere a las cosas espirituales". No entramos en él con armas ni con votos, sino por la fe y el bautismo, y lo preparamos con la penitencia. El Papa sacó la consecuencia para cada uno de nosotros en uno de los pasajes más conocidos de la encíclica:

Es, pues, necesario que Cristo reine en la inteligencia del hombre, la cual, con perfecto acatamiento, ha de asentir firme y constantemente a las verdades reveladas y a la doctrina de Cristo; es necesario que reine en la voluntad, la cual ha de obedecer a las leyes y preceptos divinos; es necesario que reine en el corazón, el cual, posponiendo los efectos naturales, ha de amar a Dios sobre todas las cosas, y sólo a Él estar unido.

Ese es el corazón de la fiesta. No celebramos a un monarca lejano. Pedimos a Cristo que gobierne nuestra vida entera, y esperamos el día en que toda rodilla se doble ante él. Cada vez que rezamos el Padre Nuestro lo pedimos con las palabras que él mismo nos enseñó: "venga a nosotros tu reino".

Pintura mural románica de Cristo sentado en majestad dentro de una mandorla, con túnica blanca y manto azul, que bendice con una mano y sostiene un libro abierto con la otra, sobre fondo de franjas de colores
El Pantocrátor de Sant Climent de Taüll, pintado hacia 1123 en el ábside de una iglesia del Pirineo catalán, muestra a Cristo sentado en majestad, bendiciendo y con el libro abierto. ⓘChrist in Majesty (Pantocrator), apse of Sant Climent de Taüll

La historia de la fiesta de Cristo Rey

Pío XI y la encíclica Quas primas (1925)

Achille Ratti fue elegido Papa en 1922, cuatro años después de la Primera Guerra Mundial, en una Europa de nuevas dictaduras y de un laicismo agresivo. Al abrir Quas primas recordó lo que había escrito en su primera encíclica: que los males del mundo venían de que los hombres habían apartado a Jesucristo y su ley de su vida, y que había que buscar "la paz de Cristo en el reino de Cristo".

Ilustración en estilo grabado del Papa Pío XI firmando una encíclica en su escritorio del Vaticano en 1925
Ilustración del Papa Pío XI firmando una encíclica en su estudio del Palacio Apostólico.

El año 1925 era Año Santo y también el XVI centenario del Concilio de Nicea, que definió la divinidad del Hijo. Pío XI vio en una fiesta nueva la mejor manera de enseñar a toda la Iglesia por medio de la liturgia, como antes lo habían hecho el Corpus Christi y el Sagrado Corazón. Nombró sin rodeos el mal que quería curar: "Juzgamos peste de nuestros tiempos al llamado laicismo con sus errores y abominables intentos". Y el 11 de diciembre de 1925 escribió:

Por tanto, con nuestra autoridad apostólica, instituimos la fiesta de nuestro Señor Jesucristo Rey, y decretamos que se celebre en todas las partes de la tierra el último domingo de octubre, esto es, el domingo que inmediatamente antecede a la festividad de Todos los Santos.

Escogió ese domingo a propósito: antes de la fiesta de Todos los Santos se celebraría la gloria del Rey cuya gloria comparten los santos. En el mismo párrafo ordenó que ese día se renovara cada año la consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús, hecha por primera vez a petición de León XIII en 1899.

La reforma de 1969: Rey del Universo

El nuevo Calendario Romano General, aprobado por San Pablo VI el 14 de febrero de 1969 y en uso desde 1970, trasladó la fiesta al último domingo del año litúrgico, le dio un nombre más amplio, solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, y el rango más alto. El cambio desplaza el acento. Ahora la fiesta corona todo el año de la salvación que empezó el Adviento anterior: acompañamos a Cristo desde su nacimiento, por su Pasión, Resurrección y Ascensión, hasta el envío del Espíritu, y terminamos contemplándolo tal como vendrá al final de los tiempos. El domingo siguiente, el Adviento retoma el mismo tema.

Desde 2021, por decisión del Papa Francisco, muchas diócesis celebran en este domingo la Jornada Mundial de la Juventud en su fase diocesana, de modo que los jóvenes de la Iglesia cierran el año aclamando al Rey.

Las lecturas de la Misa de Cristo Rey

El Evangelio sigue el ciclo dominical de tres años:

  • Ciclo A (2026): Mateo 25, 31-46. El Hijo del hombre viene en su majestad y separa a las naciones como el pastor separa las ovejas de los cabritos. El Rey dice a los de su derecha que entren en el reino preparado para ellos, porque le dieron de comer cuando tuvo hambre, lo recibieron cuando era forastero, lo vistieron, lo visitaron enfermo y en la cárcel. "Siempre que lo hicisteis con alguno de estos mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis", dice el Señor. La primera lectura es Ezequiel 34: Dios mismo pastoreando a su rebaño.
  • Ciclo B (2027): Juan 18, 33-37. Jesús ante Pilato: "yo soy rey". La primera lectura es la visión de Daniel del "Hijo del hombre" que recibe un reino eterno (Daniel 7, 13-14).
  • Ciclo C (2028): Lucas 23, 35-43. Sobre la cruz cuelga el letrero burlón, "Este es el rey de los judíos", y el buen ladrón suplica: "Señor, acuérdate de mí, cuando hayas llegado a tu reino". Jesús le promete que ese mismo día estará con él en el paraíso. La primera lectura cuenta cómo las tribus ungieron rey a David (2 Samuel 5, 1-3).

Citamos la Escritura en la versión de Torres Amat. Los textos del Leccionario que se proclaman en Misa pertenecen a las conferencias episcopales y pueden leerse en el misal de cada país. Las vestiduras son blancas o doradas.

Tabla ancha con Cristo en el trono rodeado de un círculo de ángeles sobre hileras de santos, con sepulcros abiertos abajo, los justos en un jardín a la izquierda y los condenados a la derecha
El Juicio Final de Fra Angelico (hacia 1431) muestra a Cristo en su trono entre ángeles y santos, con los justos recibidos en el paraíso a su derecha: el Evangelio de Cristo Rey del ciclo A. ⓘThe Last Judgment

El Evangelio del ciclo A da a la fiesta su sentido más práctico. Nuestro Rey nos dice dónde encontrarlo antes de que venga en gloria: en el hambriento, el enfermo, el forastero y el preso. Una colecta de víveres en la parroquia, una visita a un asilo o una carta a un preso ese domingo son maneras de honrar al Rey en persona.

El acto de consagración a Cristo Rey

Pío XI pidió que en esta fiesta se renovara la consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús, que León XIII había compuesto y enviado a los obispos con su encíclica Annum sacrum en 1899. La Iglesia nos sigue pidiendo que la recemos. El Enchiridion de las indulgencias la llama "acto de consagración del género humano a Jesucristo Rey" y concede indulgencia plenaria, con las condiciones de costumbre (confesión, comunión y oración por las intenciones del Papa), a quien la recita públicamente en la solemnidad de Cristo Rey, e indulgencia parcial en otros momentos.

La oración empieza, en su forma más conocida en español, "Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano". Se dirige a Cristo en nombre de todos: de los fieles que nunca lo han abandonado, de los hijos pródigos que se alejaron de la casa del Padre, de los que viven engañados por el error o separados por la discordia, y de los que aún no lo conocen, y termina pidiendo que de un polo a otro de la tierra resuene una sola voz de alabanza al Corazón divino. Las traducciones españolas que hoy imprimen los devocionarios y los subsidios litúrgicos tienen sus propios derechos, así que no las reproducimos aquí: su parroquia la tendrá en la hoja dominical, y el texto latino oficial, Iesu dulcissime, Redemptor humani generis, está en el Enchiridion que citamos en las fuentes. Muchas parroquias la rezan en voz alta después de la Misa o durante la bendición con el Santísimo, y terminan con la jaculatoria "¡Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu reino!"

Ilustración en estilo óleo de una familia arrodillada ante una imagen de Cristo Rey en la sala de su casa mientras el padre lee el acto de consagración
Ilustración de una familia que reza el acto de consagración ante una imagen de Cristo Rey en su casa.

Oración del Pastor Lyvers a Cristo Rey

Esta oración no es un texto antiguo ni litúrgico. La escribió el Pastor Lyvers para esta página, para quien quiera rezar en casa el día de la fiesta:

Señor Jesucristo, Rey del Universo, tú dijiste a Pilato que tu reino no es de este mundo, y en la cruz prometiste el paraíso a un ladrón que solo te pidió que te acordaras de él. Acuérdate también de nosotros.

Reina en nuestra inteligencia, para que creamos lo que nos has revelado; reina en nuestra voluntad, para que cumplamos tus mandamientos; reina en nuestro corazón, para que te amemos sobre todas las cosas. Reina en nuestras familias, en nuestro trabajo y en nuestro país.

Danos fuerza para reconocerte en el hambriento, el enfermo, el forastero y el preso, como nos enseñaste. Y cuando vengas en tu gloria, recíbenos en el reino que preparaste para nosotros desde la creación del mundo. ¡Viva Cristo Rey! Amén.

Cristo con corona de joyas y capa roja y dorada que bendice y sostiene un orbe de cristal, con ángeles cantores vestidos de ricas vestiduras a ambos lados
Cristo con corona y orbe de cristal, rodeado de ángeles cantores, en la tabla de Hans Memling (década de 1480). ⓘChrist with Singing Angels

¡Viva Cristo Rey!: los mártires de México

La fiesta tenía apenas un año cuando encontró a sus mártires. La Constitución mexicana de 1917 imponía límites muy severos a la Iglesia, y cuando el presidente Plutarco Elías Calles empezó a aplicarlos con todo rigor en 1926, los obispos suspendieron el culto público y en varios estados los católicos se levantaron en armas. Se les llamó cristeros, por su grito: "¡Viva Cristo Rey!". La guerra duró hasta 1929.

Ilustración en estilo grabado de católicos mexicanos que rezan el rosario a escondidas en una casa durante la persecución de los años veinte
Ilustración de católicos mexicanos que guardan la fe a escondidas durante la persecución, cuando "¡Viva Cristo Rey!" se volvió el grito de los mártires.

Muchos sacerdotes siguieron ejerciendo su ministerio a escondidas y lo pagaron con la vida. El 21 de mayo de 2000, San Juan Pablo II canonizó a Cristóbal Magallanes y a 24 compañeros mártires, sacerdotes en su mayoría y tres laicos que los ayudaban. En la homilía recordó que aceptaron el martirio libre y serenamente, perdonando a sus verdugos. Entre ellos está Santo Toribio Romo, hoy tan querido por los migrantes. Tres rostros resumen esta historia:

  • El beato Miguel Agustín Pro, jesuita joven que llevaba los sacramentos por la Ciudad de México disfrazado de obrero o de mecánico, fue fusilado sin juicio el 23 de noviembre de 1927. Rechazó la venda, extendió los brazos en cruz y dijo: "¡Viva Cristo Rey!". San Juan Pablo II lo beatificó el 25 de septiembre de 1988. Su memoria, el 23 de noviembre, cae a menudo en la misma semana que Cristo Rey. Lea su historia en nuestra página sobre el Padre Pro.
  • San José Sánchez del Río, un muchacho de catorce años de Sahuayo, Michoacán, fue asesinado el 10 de febrero de 1928 después de negarse una y otra vez a renegar de su fe, gritando "¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!". El Papa Francisco lo canonizó el 16 de octubre de 2016.
  • Los santos cristeros sin nombre conocido: campesinos, catequistas, madres que escondían a los sacerdotes y enseñaban a sus hijos a rezar el rosario a puerta cerrada.

Hoy, en muchas parroquias de México y de los Estados Unidos, la Misa de Cristo Rey termina con el sacerdote que exclama "¡Viva Cristo Rey!" y el pueblo que responde lo mismo, a veces con la mano en alto. Es la misma aclamación de los mártires, y la repetimos con gratitud.

Ilustración en estilo óleo de una parroquia hispana al final de la Misa de Cristo Rey, con el sacerdote de blanco y los fieles que levantan la mano y aclaman a Cristo
Ilustración de una parroquia hispana que aclama a Cristo Rey al final de la Misa.

El Cubilete: el monumento a Cristo Rey en México

En el centro geográfico de México, sobre el cerro del Cubilete, cerca de Silao, Guanajuato, se levanta el monumento nacional a Cristo Rey. Su historia está unida a la de la persecución. Según la crónica que publicó Zenit y recoge Catholic.net, el obispo de León, José Guadalupe Albino Emeterio Valverde y Téllez, visitó Silao en noviembre de 1919, contempló el cerro y quiso celebrar misa en la cima. Allí se dedicó un primer monumento el 11 de abril de 1920. En 1923 se comenzó otro mayor, pero la persecución detuvo la obra, y el 30 de enero de 1928 el lugar fue dinamitado.

El mismo obispo Valverde bendijo la primera piedra del monumento actual el 11 de diciembre de 1944. Murió en 1948 con la obra muy adelantada, y su sucesor, Manuel Martín del Campo Padilla, bendijo la gran estatua de bronce en nombre de Pío XII el 11 de diciembre de 1950, cuando se cumplían veinticinco años de Quas primas. La estatua es obra del escultor regiomontano Fidias Elizondo: Cristo de pie, con los brazos abiertos, sobre la cúpula redonda del santuario, mirando a todo el país.

Cada año miles de jóvenes suben al Cubilete en una peregrinación nacional, y durante todo el año llegan familias a cumplir una promesa o a dar gracias. Para muchos peregrinos, subir al cerro es también una manera de honrar a los mártires que gritaron el nombre del Rey.

Ilustración en estilo acuarela de jóvenes peregrinos que suben de noche un cerro de Guanajuato hacia el monumento de Cristo Rey, con linternas y estandartes
Ilustración de jóvenes peregrinos que suben de madrugada al cerro del Cubilete.

Cómo vivir el domingo de Cristo Rey

La fiesta ha ido reuniendo costumbres en su primer siglo. Estas son las más extendidas en parroquias y familias:

  • La Misa y el acto de consagración. El centro del día es la Misa dominical. Muchas parroquias rezan después el acto de consagración en voz alta, para ganar la indulgencia y renovar la consagración que pidió Pío XI.
  • Procesión eucarística y bendición con el Santísimo. Como el Rey está verdaderamente presente en la Eucaristía, muchas parroquias sacan la custodia en procesión, dentro del templo o por las calles, y terminan con la bendición y el canto del Te Deum.
  • Hora santa. Algunas parroquias tienen una hora de adoración por la tarde, para terminar el año litúrgico a los pies del Rey.
  • Una imagen de Cristo Rey en casa. Muchas familias colocan en un lugar de honor una imagen de Cristo coronado, o del Sagrado Corazón, y rezan juntas ante ella.
  • Las obras de misericordia. Siguiendo el Evangelio del ciclo A, muchas parroquias organizan ese fin de semana su colecta de alimentos o de ropa de invierno.
  • Preparar el Adviento. Es buen momento para sacar la corona de Adviento y preparar las velas para el domingo siguiente.
  • Los jóvenes. Desde 2021 es la Jornada Mundial de la Juventud en las diócesis, con misas, encuentros y peregrinaciones.
Ilustración en estilo tinta de la bendición con el Santísimo en una iglesia colonial, con el sacerdote que levanta la custodia ante los fieles arrodillados
Ilustración de la bendición con el Santísimo en una iglesia colonial el domingo de Cristo Rey.

Cristo Rey en el arte

Mucho antes de que existiera la fiesta, los cristianos ya pintaban a Cristo como Rey. En Oriente se le llamó Pantocrátor, "Señor de todo": el rostro de frente, la mano derecha que bendice, el libro de los Evangelios en la izquierda. Así aparece en el icono del Sinaí, en los mosaicos de Sicilia y en los ábsides románicos de los Pirineos, como el de Taüll. En Occidente, la Maiestas Domini lo sienta en un trono dentro de una almendra de luz, rodeado de los símbolos de los cuatro evangelistas.

Desde finales de la Edad Media se le añaden atributos de rey: la corona, el cetro y el orbe, la esfera rematada por una cruz que representa el mundo entero en sus manos, como en la tabla de Hans Memling. Las imágenes modernas de Cristo Rey, tan comunes en las parroquias latinoamericanas, suelen unir la corona y el cetro con el Sagrado Corazón en el pecho, porque Pío XI unió las dos devociones. Y en las escenas del Juicio Final, como la de Fra Angelico, Cristo reina como juez misericordioso de vivos y muertos.

Mosaico dorado en el ábside de una iglesia con Cristo de manto azul que bendice y sostiene un libro abierto, sobre la Virgen María y los arcángeles
El Pantocrátor del ábside de la catedral de Cefalú, en Sicilia, hecho hacia 1150, muestra al Señor como soberano y juez, con el Evangelio abierto. ⓘThe Master of Cefalù, Christ Pantocrator, apse mosaic

Santos que sirvieron a Cristo Rey

La realeza de Cristo la vivieron santos que fueron reyes ellos mismos y santos que prefirieron morir antes que poner un poder de la tierra por encima de él.

  • San Luis IX, rey de Francia, llevó su corona como servidor del Rey de reyes, construyó la Sainte-Chapelle para guardar la corona de espinas y lavaba los pies a los pobres.
  • San Fernando III, rey de Castilla y León, gobernó como cristiano, fundó la catedral de Burgos y está enterrado en la de Sevilla.
  • Santo Tomás Moro se negó a poner al rey Enrique VIII por encima de la Iglesia y murió, según un relato escrito en París un mes después, como buen servidor del rey, pero primero de Dios.
  • El beato Miguel Pro y San José Sánchez del Río, que entregaron la vida con el grito de la fiesta.

Pidamos con ellos, en este último domingo del año, que Cristo reine en nuestra inteligencia, en nuestra voluntad y en nuestro corazón. ¡Viva Cristo Rey!

Para el resto de la temporada, vea Todos los Santos, el Día de los Fieles Difuntos y el Adviento 2026.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es la fiesta de Cristo Rey en 2026?

El domingo 22 de noviembre de 2026. En 2027 cae el 21 de noviembre y en 2028 el 26 de noviembre. Siempre es el último domingo del tiempo ordinario, el domingo inmediatamente anterior al primer domingo de Adviento, así que cae entre el 20 y el 26 de noviembre.

¿Qué significa ¡Viva Cristo Rey!?

Es la aclamación de los católicos mexicanos durante la persecución religiosa y la guerra cristera (1926 a 1929). Con ese grito murieron el beato Miguel Agustín Pro, San José Sánchez del Río y muchos otros mártires. Hoy lo repiten las parroquias al terminar la Misa de Cristo Rey, sobre todo en México y en las comunidades hispanas.

¿Quién instituyó la fiesta de Cristo Rey y por qué?

El Papa Pío XI, con la encíclica Quas primas del 11 de diciembre de 1925. La quiso como remedio contra lo que llamó la peste de su tiempo, el laicismo, que apartaba a Cristo de la vida privada y pública. Escribió que había que buscar "la paz de Cristo en el reino de Cristo".

¿Por qué Cristo Rey ya no se celebra en octubre?

Pío XI la fijó el último domingo de octubre, antes de Todos los Santos. El Calendario Romano que aprobó San Pablo VI en 1969 la trasladó al último domingo del año litúrgico, con el nombre de solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, para que el año termine mirando a la venida gloriosa de Cristo. Las comunidades que usan el Misal de 1962 la siguen celebrando el último domingo de octubre.

¿Cristo Rey es día de precepto?

Siempre cae en domingo, y la Misa dominical ya es de precepto. No hay otra obligación aparte. Es una solemnidad, el grado más alto entre las fiestas de la Iglesia.

¿Qué es el Cubilete?

El cerro del Cubilete, cerca de Silao, en Guanajuato, considerado el centro geográfico de México. En su cima se levanta el monumento a Cristo Rey, cuya estatua de bronce bendijo el obispo de León el 11 de diciembre de 1950, en el 25 aniversario de Quas primas. Es meta de peregrinaciones, sobre todo de jóvenes.

¿Se gana una indulgencia el día de Cristo Rey?

Sí. El Enchiridion de las indulgencias concede indulgencia plenaria, con las condiciones de costumbre, a quien recita públicamente el acto de consagración del género humano a Jesucristo Rey en la solemnidad de Cristo Rey. Rezado en otro momento, concede indulgencia parcial.

¿De qué color se viste el sacerdote en Cristo Rey?

De blanco o dorado, el color de las grandes fiestas del Señor. El domingo siguiente comienza el Adviento y la Iglesia cambia al morado.

Fuentes

  1. Pío XI, Carta encíclica Quas primas sobre la fiesta de Cristo Rey (11 de diciembre de 1925)
  2. Penitenciaría Apostólica, Enchiridion Indulgentiarum, 4.ª edición (2004), concesión 2 (latín)
  3. Pablo VI, Motu proprio Mysterii Paschalis, que aprueba el nuevo Calendario Romano (14 de febrero de 1969)
  4. Juan Pablo II, Homilía en la canonización de 27 beatos mexicanos (21 de mayo de 2000)
  5. Francisco, Homilía en la canonización de José Sánchez del Río y otros seis beatos (16 de octubre de 2016)
  6. Paloma Rives (Zenit), Cristo Rey tiene un sitio especial, Catholic.net. Historia del monumento del Cubilete: misa de 1919, dedicación de 1920, dinamitado el 30 de enero de 1928, primera piedra del 11 de diciembre de 1944 y bendición de la estatua el 11 de diciembre de 1950
  7. La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata latina al español por Félix Torres Amat (Internet Archive)