Inmaculado Corazón de María

El Inmaculado Corazón de María es la devoción que honra el corazón de la Virgen, libre de todo pecado, como signo de su amor a Dios y a nosotros. La Iglesia celebra su memoria el sábado siguiente a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús (en 2027, el 5 de junio). La devoción creció con San Juan Eudes en el siglo XVII y se extendió por todo el mundo después de Fátima (1917).
El Inmaculado Corazón de María es el corazón de la Santísima Virgen, honrado como signo de todo lo que ella es: su fe, su amor a Dios, su amor a su Hijo y su amor de madre por cada uno de nosotros. Cuando nos acercamos a su corazón no nos apartamos de Jesús. Vamos hacia él como fueron los pastores a Belén: encontrando primero a su madre.
En esta página explicamos qué significa la devoción al Inmaculado Corazón de María, de dónde viene, cómo leer su imagen y cómo consagrarse a ella, con las oraciones que la Iglesia ha rezado por generaciones.
¿Qué es el Inmaculado Corazón de María?
En la Biblia el corazón es mucho más que un órgano o un sentimiento. Es el centro profundo de la persona, donde pensamos, decidimos y amamos. El cardenal Joseph Ratzinger lo explicó en su comentario al mensaje de Fátima, en el año 2000: "«Corazón» significa en el lenguaje de la Biblia el centro de la existencia humana, la confluencia de razón, voluntad, temperamento y sensibilidad, en la cual la persona encuentra su unidad y su orientación interior".
Inmaculado quiere decir sin mancha. La Iglesia enseña que, por una gracia singular, María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción, y que nunca cometió pecado alguno. Su corazón, por tanto, es un corazón entregado del todo a Dios. Ratzinger continúa: la devoción al Corazón Inmaculado de María "es, pues, un acercarse a esta actitud del corazón, en la cual el «fiat» —hágase tu voluntad— se convierte en el centro animador de toda la existencia".
La devoción tiene, entonces, dos caras. Honramos el corazón de María y le pedimos que ruegue por nosotros, y procuramos que nuestro corazón se parezca al suyo. No se trata solo de sentir ternura por la Virgen, sino de aprender de ella a decir "sí" a Dios.

El corazón de María en el Evangelio
La devoción nace de San Lucas, que dos veces nos cuenta qué hacía María con lo que veía. Después de la visita de los pastores: "María empero conservaba todas estas cosas dentro de sí, ponderándolas en su corazón" (Lucas 2, 19). Después de encontrar al Niño en el templo: "Y su madre conservaba todas estas cosas en su corazón" (Lucas 2, 51). Entre una escena y otra, el anciano Simeón tomó al Niño en brazos y le anunció a ella: "lo que será para ti misma una espada que traspasará tu alma" (Lucas 2, 35). Son las palabras de la antigua traducción de Félix Torres Amat, y de ellas viene la imagen más conocida de esta devoción: un corazón atravesado por una espada.
La historia de la devoción
Los santos de la Edad Media
La antigua Enciclopedia Católica (1910) encuentra los primeros signos claros de una devoción al corazón de María hacia el siglo XII, en un sermón de San Bernardo de Claraval y en meditaciones sobre el Avemaría y la Salve. En el siglo XIII las dos grandes monjas de Helfta, Santa Matilde y Santa Gertrudis, amaron el Corazón de María junto al de Jesús. San Bernardino de Siena lo contempló tan hondamente que siglos después la Iglesia tomó de sus sermones las lecturas de su fiesta, y San Francisco de Sales le dedicó su Tratado del amor de Dios.
San Juan Eudes y la primera fiesta, 1648
Durante siglos fue una devoción de santos y de místicos. Quien la hizo pública fue San Juan Eudes (1601–1680), sacerdote y misionero en Normandía. Según la Enciclopedia Católica, a él le correspondió propagar la devoción y lograr que se celebrara una fiesta en honor del Corazón de María, primero en Autun en 1648 y después en varias diócesis de Francia. Compuso una misa y un oficio, fundó comunidades dedicadas a los Corazones de Jesús y de María y terminó, poco antes de morir, su gran libro sobre El Corazón admirable de la Santísima Madre de Dios. León XIII lo llamó después "autor del culto litúrgico" de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

El lento camino en Roma
Roma avanzó con prudencia. En 1799 Pío VI, prisionero de los franceses en Florencia, permitió al obispo de Palermo celebrar una fiesta del Purísimo Corazón de María en algunas iglesias. Pío VII amplió el permiso en 1805. En París, la Medalla Milagrosa de 1830, revelada a Santa Catalina Labouré, que lleva en el reverso los dos corazones, y la Archicofradía del Inmaculado Corazón de María, Refugio de los pecadores, fundada en Nuestra Señora de las Victorias, llevaron la devoción por todo el mundo. El 21 de julio de 1855 Roma aprobó una misa y un oficio del Purísimo Corazón de María, aunque todavía no para toda la Iglesia.

San Antonio María Claret y los Hijos del Inmaculado Corazón de María
En el mundo de habla hispana, el gran apóstol del Corazón de María fue un catalán: San Antonio María Claret (1807–1870), misionero popular, arzobispo de Santiago de Cuba y confesor de la reina Isabel II. El 16 de julio de 1849, en una pequeña habitación del seminario de Vic, reunió a seis jóvenes sacerdotes y fundó con ellos una congregación misionera que puso bajo el nombre del Corazón de María: los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, los claretianos. Claret predicó y escribió sin descanso en Cataluña, en Canarias y en Cuba, y su familia religiosa llevó después esta devoción a toda América. Tras su canonización, en 1950, los claretianos inauguraron en Roma un gran templo dedicado al Corazón de María.


Fátima, 1917: "Mi Inmaculado Corazón será tu refugio"
Lo que había sido una devoción de santos y conventos se volvió devoción de toda la Iglesia después de Fátima. En 1917 la Virgen se apareció en Portugal a tres pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta. El 13 de junio le dijo a Lucía que Jesús quería servirse de ella para darla a conocer y amar: "Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón". Cuando Lucía preguntó con pena si se quedaría sola, la Señora respondió, según la narración que publica el Santuario de Fátima: "No, hija. ¿Y tú sufres mucho? No desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios".
El 13 de julio llegó el mensaje que los niños guardaron en secreto durante años. Después de mostrarles el infierno, la Virgen les dijo: "para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón". Anunció que vendría a pedir "la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados", y terminó con una promesa: "Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará".
El obispo de Leiria declaró dignas de fe las apariciones el 13 de octubre de 1930. La aprobación de una revelación privada, explicó Ratzinger, significa que el mensaje no contiene nada contrario a la fe ni a las costumbres y que los fieles pueden acogerlo con prudencia. Es una ayuda que se nos ofrece, no un artículo de fe.

Pontevedra y Tui: España en la historia de Fátima
Dos de los momentos más importantes de esta devoción ocurrieron en Galicia. Lucía entró como postulante con las religiosas Doroteas en Pontevedra. El 10 de diciembre de 1925, según contó, la Virgen se le apareció en su habitación con el Niño Jesús a su lado, sobre una nube, y le mostró en la mano un corazón rodeado de espinas. El Niño le pidió que tuviera compasión del Corazón de su Madre, cubierto de las espinas que los hombres ingratos le clavan en todo momento sin que nadie haga un acto de reparación. Y la Virgen añadió, en el relato que Lucía escribió desde Tui en 1927 y que publica el Santuario de Fátima:
Mira, hija mía, Mi Corazón rodeado de espinas, que los hombres ingratos a todos momentos me clavan, con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, me vienes a consolar y di que todos aquellos que durante cinco meses, el primer sábado, se confiesen, reciban la sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan 15 minutos de compañía, meditando en los 15 misterios del Rosario con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles, en la hora de la muerte, con todas las gracias necesarias para la salvación de esas almas.

Cuatro años después, el 13 de junio de 1929, en la capilla de las Doroteas de Tui, junto a la frontera con Portugal, Lucía vio una cruz de luz con la Santísima Trinidad, el cáliz y la Hostia, y a la Virgen con su Inmaculado Corazón en la mano. Allí recibió la petición de que el papa, "en unión con todos los obispos del mundo", consagrara Rusia a su Inmaculado Corazón.

Pío XII y la consagración del mundo
Las peticiones de Lucía llegaron a Roma por medio de los obispos de Portugal. El 31 de octubre de 1942, en el vigésimo quinto aniversario de Fátima y en plena Segunda Guerra Mundial, el papa Pío XII consagró la Iglesia y todo el género humano al Inmaculado Corazón de María en un radiomensaje a Portugal. Comenzaba invocándola, en portugués, como "Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano", y "en esta hora trágica de la historia humana" le confiaba la Iglesia y el mundo entero. Renovó el acto en San Pedro el 8 de diciembre de 1942, solemnidad de la Inmaculada. El Directorio sobre la piedad popular (2001) recuerda que desde Fátima la devoción "se ha difundido mucho".

Por un decreto del 4 de mayo de 1944, Pío XII extendió la fiesta del Inmaculado Corazón a toda la Iglesia, y en 1952 consagró a los pueblos de Rusia. Sus sucesores volvieron sobre el mismo acto. San Juan Pablo II, que atribuyó a la Virgen de Fátima haber salvado su vida en el atentado de 1981, confió el mundo a su Inmaculado Corazón en 1981 y de nuevo en Fátima en 1982. El 25 de marzo de 1984, en la plaza de San Pedro y en unión espiritual con los obispos del mundo, consagró a todos los hombres y pueblos al Corazón Inmaculado de María. La hermana Lucía escribió el 8 de noviembre de 1989: "Sí, desde el 25 de marzo de 1984, ha sido hecha tal como Nuestra Señora había pedido". Y el 25 de marzo de 2022, en una celebración penitencial en San Pedro, el papa Francisco consagró la Iglesia y la humanidad, y expresamente a Rusia y Ucrania, al Inmaculado Corazón de María. Su acto puede leerse completo en español en el sitio de la Santa Sede.
La fiesta del Inmaculado Corazón de María
Desde 1944 la fiesta se celebró el 22 de agosto, octava de la Asunción. La reforma del calendario de 1969 la trasladó al sábado siguiente a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, donde hoy se celebra como memoria, y el 22 de agosto pasó a ser la fiesta de Santa María Reina. Como el Sagrado Corazón depende de la fecha de Pascua, el Inmaculado Corazón también cambia de fecha: en 2027 lo celebraremos el sábado 5 de junio.
La cercanía no es casual. El Directorio sobre la piedad popular lo explica así: "La contigüidad de las dos celebraciones es ya, en sí misma, un signo litúrgico de su estrecha relación: el mysterium del Corazón del Salvador se proyecta y refleja en el Corazón de la Madre que es también compañera y discípula". El viernes adoramos el corazón del Hijo; el sábado, el día que la Iglesia dedica desde antiguo a la Virgen, honramos el corazón de la Madre que estuvo al pie de la cruz. Para la devoción del viernes, vea nuestra página sobre el Sagrado Corazón de Jesús.
La imagen del Inmaculado Corazón y sus símbolos
El Inmaculado Corazón aparece en cuadros de sala, en altares laterales y en imágenes de parroquia de todo el mundo. La Virgen suele estar de pie o de medio cuerpo, señalando o sosteniendo su corazón, que se pinta por fuera del vestido para que podamos verlo. Cada parte de la imagen dice algo:
- El corazón: su amor a Dios y a nosotros, y su vida interior de fe.
- La espada, o siete espadas: la profecía de Simeón y sus dolores. Una espada recuerda Lucas 2, 35; siete espadas recuerdan los siete dolores de María, lo que une esta imagen con la Virgen de los Dolores.
- Las rosas: su pureza y su amor. La corona de rosas blancas es el signo habitual en las imágenes de Fátima.
- Las azucenas: su virginidad, muy frecuentes en la pintura española y novohispana.
- La llama: su amor ardiente a Dios, el mismo signo que lleva el Sagrado Corazón.
- Las espinas: en algunas imágenes, sobre todo después de Pontevedra, una corona de espinas en torno a su corazón recuerda los pecados que lo hieren y la llamada a la reparación.
Para distinguir los dos corazones: el Sagrado Corazón de Jesús suele estar coronado de espinas y rematado por una cruz, a menudo con la herida de la lanza. El Inmaculado Corazón de María está atravesado por una espada y rodeado de rosas o de azucenas.


Cómo consagrarse al Inmaculado Corazón de María
Consagrarse al Inmaculado Corazón es entregarse a Jesús por medio de su madre, pidiéndole que nos guarde y nos lleve a él. Es una promesa que se vive en la oración diaria, en los sacramentos y en los deberes de cada día. Se han consagrado personas, familias, parroquias, comunidades religiosas y naciones enteras.
Fíjese dónde termina el acto de Pío XII: pide que todas las naciones entonen con ella "el eterno Magníficat de gloria, amor y gratitud al Corazón de Jesús, el único en el que pueden encontrar la Verdad, la Vida y la Paz". Toda consagración mariana termina ahí, en Jesús. Para una preparación más larga, muchos fieles hacen la consagración a la Virgen de treinta y tres días de San Luis María Grignion de Montfort, y San Maximiliano Kolbe edificó todo su apostolado sobre la entrega total a la Inmaculada.
Pasos para hacer la consagración
- Elija un día. Una fiesta de la Virgen, un primer sábado o la memoria del Inmaculado Corazón son fechas tradicionales.
- Prepárese. Confiésese si puede y reciba la sagrada comunión ese día.
- Rece el acto despacio, en la iglesia o ante una imagen de la Virgen en casa, diciendo de verdad cada palabra. Una familia puede rezarlo junta.
- Vívalo. Rece el rosario, guarde los primeros sábados si puede y renueve la consagración con frecuencia.

Oraciones al Inmaculado Corazón de María
Estas oraciones tradicionales están tomadas, con la ortografía actualizada, del Devocionario completo del jesuita Remigio Vilariño (Bilbao, 1923), que las recogía entre las oraciones de cada día y las jaculatorias enriquecidas con indulgencias.
Consagración a la Virgen: "Oh Señora mía"
Es la consagración a María más rezada en los hogares de habla hispana, la que muchos aprendimos de niños:
¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me entrego del todo a vos.
Y, en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro, ¡oh Madre de piedad!, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.
Ofrecimiento del día por medio del Corazón de María
Vilariño la pone al levantarse. Es el ofrecimiento de obras del Apostolado de la Oración, que pasa por el Corazón de la Madre para llegar al del Hijo:
Oh Jesús mío, por medio del Corazón inmaculado de María Santísima, os ofrezco las oraciones, obras y trabajos del presente día, para reparar las ofensas que se os hacen y por las demás intenciones de vuestro Sagrado Corazón.
Jaculatoria al Corazón de María
Una sola línea, para repetir a lo largo del día:
Dulce Corazón de María, sed mi salvación.
La oración de Fátima por los pecadores
El 13 de julio de 1917 la Virgen pidió a los pastorcitos que la dijeran muchas veces, sobre todo al ofrecer algún sacrificio, según la narración del Santuario de Fátima:
Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.
Oración del Pastor Lyvers al Inmaculado Corazón de María
Les ofrecemos también esta oración, escrita para este sitio:
Oración del Pastor Lyvers al Inmaculado Corazón de María
Inmaculado Corazón de María, que guardaste en silencio la Palabra de Dios y la meditaste en tu corazón, enséñanos a escuchar como tú escuchaste.
Tú que sentiste la espada del dolor al pie de la cruz, acompaña a los que hoy sufren: a los enfermos, a los que lloran, a las familias divididas.
Guárdanos en tu corazón de madre y llévanos a Jesús, tu Hijo, para que con nuestra vida digamos también nosotros: hágase tu voluntad. Amén.
Junto a estas oraciones se rezan naturalmente las de siempre: el Ave María, la Salve y el Santo Rosario, que la Virgen pidió en cada una de sus apariciones en Fátima.
Los cinco primeros sábados
Esta devoción de reparación viene de la aparición de Pontevedra de 1925. Consiste en hacer, el primer sábado de cinco meses seguidos, cuatro cosas, todas con la intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María:
- Confesarse. En otra aparición en Pontevedra, el 15 de febrero de 1926, Lucía preguntó si valía confesarse ocho días antes, y según su relato Jesús le respondió que podían ser muchos más días, con tal de estar en gracia al comulgar el primer sábado.
- Comulgar ese sábado.
- Rezar el rosario, cinco decenas.
- Acompañar a la Virgen quince minutos, meditando los misterios del rosario.
El Directorio sobre la piedad popular pide vivirla con el espíritu justo: como los nueve primeros viernes, no es un cálculo de fechas, sino "ocasión propicia para vivir intensamente, con una actitud inspirada en la Virgen, el Misterio pascual que se celebra en la Eucaristía".

Vivir hoy la devoción al Inmaculado Corazón
La mayoría de nosotros nunca verá una aparición. La devoción nos pide algo más sencillo. Rezar el rosario, como la Virgen pidió en Fátima. Guardar los primeros sábados cuando podamos, o simplemente ir a misa y rezar con María los sábados. Hacer pequeños actos de reparación, ofreciendo las molestias del día por los pecadores, como hacían Jacinta y Francisco. Y pedir, como decía Ratzinger, un corazón como el suyo, un corazón que le diga a Dios: hágase tu voluntad.
El Directorio resume las formas en que los fieles honran el Corazón de María: la consagración de cada uno, de las familias, de las comunidades religiosas y de las naciones; la reparación, sobre todo con la oración, la mortificación y las obras de misericordia; y los cinco primeros sábados. Todas llevan a la Eucaristía y al corazón de su Hijo.
Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el Inmaculado Corazón de María?
Significa la vida interior de la Virgen, su amor a Dios, a Jesús y a todos nosotros, vista a través de la imagen de su corazón. "Inmaculado" quiere decir sin mancha: por gracia de Dios, María fue preservada del pecado original desde su concepción y nunca pecó. El cardenal Ratzinger explicó en el año 2000 que, en la Biblia, el corazón es el centro de la persona, y que la devoción al Corazón Inmaculado de María es acercarse a esa actitud en la que el "fiat", hágase tu voluntad, se convierte en el centro de toda la vida.
¿Cuándo es la fiesta del Inmaculado Corazón de María?
La memoria se celebra el sábado siguiente a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, por lo que su fecha cambia cada año con la Pascua. En 2026 fue el 13 de junio; en 2027 será el sábado 5 de junio. Entre 1944 y la reforma del calendario de 1969 se celebraba el 22 de agosto.
¿Qué diferencia hay entre el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María?
El Sagrado Corazón es el corazón de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, y su devoción adora a Cristo mismo y su amor. El Inmaculado Corazón es el de María, una criatura, y su devoción honra su amor y pide su intercesión, siempre para llevarnos a su Hijo. La Iglesia pone las dos fiestas juntas, el viernes y el sábado, como signo de su estrecha unión.
¿Cómo me consagro al Inmaculado Corazón de María?
Prepárese con la confesión y la comunión si puede, y luego rece con sinceridad un acto de consagración, por ejemplo la consagración a la Virgen "Oh Señora mía, oh Madre mía" o un acto inspirado en el de Pío XII de 1942, y renuévelo a menudo. Muchos eligen una fiesta de la Virgen, un primer sábado o la misma memoria del Inmaculado Corazón. Consagrarse es entregarse a Cristo por medio de María y vivirlo: oración diaria, rosario, sacramentos y los deberes de cada día.
¿Qué son los cinco primeros sábados?
Una devoción de reparación que, según contó la hermana Lucía de Fátima, la Virgen le pidió en Pontevedra, España, el 10 de diciembre de 1925: durante cinco meses seguidos, el primer sábado, confesarse, comulgar, rezar el rosario y acompañarla quince minutos meditando sus misterios, con el fin de desagraviar a su Inmaculado Corazón.
¿Por qué el corazón de María aparece atravesado por una espada?
Por la profecía de Simeón en el templo: "lo que será para ti misma una espada que traspasará tu alma" (Lucas 2, 35, en la traducción de Torres Amat). La espada es su dolor ante la Pasión de su Hijo. Las rosas que rodean el corazón significan su pureza y su amor, y la llama, su amor ardiente a Dios.
¿El papa consagró Rusia al Inmaculado Corazón de María?
Sí. Pío XII consagró el mundo en 1942 y los pueblos de Rusia en 1952. San Juan Pablo II, unido a los obispos del mundo, consagró a todos los hombres y pueblos al Inmaculado Corazón el 25 de marzo de 1984, y la hermana Lucía escribió en 1989 que se había hecho tal como la Virgen lo pidió. El 25 de marzo de 2022 el papa Francisco consagró expresamente a Rusia y Ucrania.
Fuentes
- Congregación para el Culto Divino, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (2001), n. 174
- Congregación para la Doctrina de la Fe, El Mensaje de Fátima (2000), con el comentario teológico del cardenal Joseph Ratzinger
- Santuario de Fátima: Narrativa de las apariciones de Fátima (incluidas Pontevedra, 1925, y Tui, 1929)
- Pío XII, Radiomensaje a Portugal y consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María, 31 de octubre de 1942 (en portugués). Citas en traducción nuestra
- Francisco, Acto de consagración al Inmaculado Corazón de María, 25 de marzo de 2022
- Misioneros Claretianos: Historia de la Congregación. La fundación en Vic el 16 de julio de 1849
- Catholic Encyclopedia (1910): Devotion to the Immaculate Heart of Mary (en inglés). San Juan Eudes y la fiesta de Autun en 1648; las concesiones de 1799, 1805 y 1855
- Remigio Vilariño, S. J., Devocionario completo, 5.ª ed. (Bilbao: El Mensajero del Corazón de Jesús, 1923), Internet Archive. Textos publicados en esta página (dominio público): ofrecimiento de obras y consagración "Oh Señora mía", pp. 9–10; jaculatoria "Dulce Corazón de María", p. 503
- La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata latina al español por Félix Torres Amat: Lucas 2, 19.35.51 (Internet Archive). Ortografía actualizada