Virgen de Luján

Ilustración en estilo óleo de una pequeña imagen de la Inmaculada con manto celeste, túnica blanca, manos juntas y corona dorada, rodeada de un resplandor de rayos sobre un altar con flores y velas
Ilustración

La Virgen de Luján es una pequeña imagen de barro de la Inmaculada Concepción que, según la tradición, se quedó a orillas del río Luján en 1630, cuando la carreta que la llevaba no quiso seguir. Es la patrona de la Argentina, y también del Uruguay y del Paraguay. Su fiesta es el 8 de mayo.

tradicional Según la tradición, en mayo de 1630 la carreta que llevaba la imagen hacia Santiago del Estero no pudo moverse a orillas del río Luján hasta que bajaron el cajón de esta pequeña Inmaculada.

¿Quién es la Virgen de Luján?

La Virgen de Luján es la Santísima Virgen María honrada en una imagen pequeña de la Inmaculada Concepción, hecha de barro cocido, que se venera desde 1630 a orillas del río Luján, a unos 70 kilómetros al oeste de Buenos Aires. Es la patrona de la Argentina, y el santuario de Luján la presenta también como patrona del Uruguay y del Paraguay. Celebramos su fiesta el 8 de mayo.

En Luján no hubo una aparición. Lo que hay es una imagen de unos 38 centímetros que, según la tradición, no quiso seguir viaje, un esclavo africano que la cuidó durante medio siglo y un pueblo entero que creció a su alrededor. San Juan Pablo II, que rezó ante ella en 1982, dijo que desde 1630 la Virgen "acompaña aquí maternalmente a cuantos se la acercan para implorar su protección". Por eso la contamos entre las grandes advocaciones de la Virgen María de América.

Fotografía antigua en blanco y negro de una pequeña estatuilla de barro de la Virgen con las manos juntas, sin vestidos, de pie sobre una base de nubes con cabezas de querubines
Así era la imagen original en 1904, antes de que la cubrieran con una funda de plata: una Inmaculada de barro de manos juntas, sobre nubes y cabezas de querubines. ⓘCarlos Lucero, Figura original de la Virgen de Luján

La historia de la Virgen de Luján

Dos imágenes desde el Brasil

La historia empieza con un encargo. Antonio Farías de Sá, un hacendado portugués que vivía en Córdoba del Tucumán, estaba construyendo una capilla en su estancia de Sumampa, en lo que hoy es Santiago del Estero. Pidió a un paisano suyo de Pernambuco, en el Brasil, una imagen de la Virgen en el misterio de la Purísima Concepción. Desde el Brasil le mandaron la imagen pedida y otra más, de la Virgen con el Niño, cada una en su cajón. Según el santuario de Luján, que sigue al historiador Juan Guillermo Durán, el barco del capitán Andrea Juan llegó con ellas a Buenos Aires en marzo de 1630.

El milagro de la carreta

A principios de mayo de 1630 la tropa de carretas tomó el camino real hacia Córdoba. Al llegar a orillas del río Luján, en un paraje llamado del Árbol Solo, los bueyes de la carreta que llevaba los cajones no pudieron moverla. Bajaron uno de los cajones y nada cambió. Bajaron el que guardaba la Inmaculada, y la carreta rodó sin esfuerzo. Volvieron a subirlo y la carreta se trabó otra vez.

Los troperos entendieron que aquella imagen quería quedarse allí. La llevaron a la casa más cercana, la estancia de la familia Rosendo, la pusieron en el mejor lugar de la vivienda y le armaron un altar. La otra imagen, la de la Virgen con el Niño, siguió viaje hasta Sumampa, donde todavía se la venera como Nuestra Señora de la Consolación.

El relato es tradicional: lo transmitieron los primeros cronistas del santuario y lo recogió el padre Jorge María Salvaire en su gran Historia de Nuestra Señora de Luján de 1885. La Iglesia no lo ha juzgado como milagro aprobado, pero le ha dado su bendición de muchas otras maneras, la mayor de ellas la coronación de 1887.

Pintura al óleo de troperos y gauchos arrodillados en la llanura ante un cajón abierto con una pequeña imagen, junto a carretas con bueyes y un ombú solitario al fondo
Augusto Ballerini pintó en 1895 el Origen milagroso de Nuestra Señora de Luján: los troperos se arrodillan ante el cajón abierto, junto a las carretas detenidas en la llanura. ⓘOrigen milagroso de Ntra. Sra. de Luján en año 1630

El lugar que la tradición señala como el del milagro está hoy en Zelaya, en el partido del Pilar, y se lo recuerda con un oratorio.

Un arco blanco de entrada con una cruz en lo alto, al comienzo de un camino entre árboles al atardecer, en el lugar donde la tradición sitúa el milagro de 1630
La entrada al Lugar del Milagro, en Zelaya, donde según la tradición se detuvo la carreta en 1630. ⓘFoto: Marcos G-O, CC BY 3.0

El Negro Manuel

En la estancia trabajaba un joven esclavo africano llamado Manuel. Según la tradición presenció el milagro, y su amo lo puso a cuidar la imagen en el primer oratorio. Desde entonces se consideró "esclavo de la Virgen". Encendía la lámpara, barría el oratorio, recibía a los peregrinos y les contaba la historia. Cuando los herederos de su amo lo vendieron, en 1674, fue para que siguiera sirviendo a la imagen, y así lo hizo hasta su muerte, en la década de 1680. A él se atribuye una frase que todo argentino devoto conoce: "Soy de la Virgen nomás".

La tradición cuenta además que Manuel curaba a los enfermos con el sebo de la lámpara del altar, y que recogía los abrojos que encontraba prendidos al vestido de la imagen, señal, decía, de que la Señora salía de noche a socorrer a los afligidos. Son relatos tradicionales.

Ilustración en estilo óleo de un hombre africano de mediana edad, con ropa sencilla de trabajo, que cuida la lámpara de aceite ante una pequeña imagen de la Virgen en un oratorio rústico de la pampa
Ilustración en estilo óleo de Manuel, que cuida la lámpara ante la pequeña imagen en el oratorio de la estancia.

Manuel se llamaba Manuel Costa de los Ríos, por la región de la Guinea de donde lo trajeron. La Santa Sede autorizó en 2019 a abrir su causa de beatificación; la fase diocesana se cerró el 23 de noviembre de 2024, y en octubre de 2025 el Dicasterio para las Causas de los Santos aprobó la validez de toda la documentación. Hoy es Siervo de Dios. Pidamos a Dios que, si es su voluntad, lo veamos un día en los altares.

Ana de Matos y el nuevo santuario

Con los años, el viejo camino a Córdoba se abandonó y la estancia de Rosendo quedó casi despoblada. Hacia 1674 una viuda de la zona, Ana de Matos, compró la imagen y la llevó a su estancia, río arriba, para construirle una capilla. La tradición cuenta que la imagen desapareció de la casa de Ana y apareció de nuevo en su viejo oratorio, y que esto pasó dos veces. A la tercera la llevaron en procesión, con autoridades civiles y eclesiásticas y con Manuel a su lado, y ya no volvió. Este relato también es tradicional.

Ilustración en estilo grabado de una pequeña procesión de campo que lleva a pie la imagen de la Virgen por la orilla de un río, con una señora de mantilla, un sacerdote y un hombre africano junto a las andas
Ilustración en estilo grabado del traslado de la imagen a la estancia de Ana de Matos, con Manuel junto a las andas.

En 1684 llegó a la capilla un sacerdote enfermo, Pedro de Montalbo. La tradición dice que Manuel lo ungió con el sebo de la lámpara y que se curó; lo cierto es que se quedó, y fue el primer capellán de la Virgen hasta su muerte en 1701. Alrededor de la capilla nació un pueblo, que en 1755 recibió el título de villa. El 8 de diciembre de 1763 se inauguró un templo nuevo, levantado con la ayuda del vizcaíno Juan de Lezica y Torrezuri. Desde entonces la ciudad de Luján considera a la Virgen su fundadora.

El padre Salvaire y la coronación

Un voto en la pampa

En 1872 el arzobispo de Buenos Aires, Federico Aneiros, confió el santuario a los sacerdotes de la Congregación de la Misión, los lazaristas o padres vicentinos. Entre ellos llegó un joven francés, Jorge María Salvaire, que se convirtió en el gran apóstol de la Virgen de Luján.

En octubre de 1875 Salvaire viajó solo a las tolderías del cacique Manuel Namuncurá, más allá de Salinas Grandes, en la actual provincia de La Pampa, en una misión que terminó mal. Él mismo escribió que allí se vio "condenado a muerte" y "salvado por milagro". En ese trance prometió a la Virgen de Luján escribir su historia. El historiador Juan Guillermo Durán, que estudió el voto a fondo, concluye que existió con certeza; Salvaire lo cuenta en el prólogo de su libro, donde dice que escribe "como persona que cumple con toda conciencia un voto hecho, en un supremo conflicto". Su salvación es un hecho reportado por el propio protagonista.

Ilustración en estilo dibujo a tinta de un joven sacerdote con sotana, de rodillas en la llanura junto a su caballo, que reza con los ojos cerrados y un pequeño crucifijo en las manos
Ilustración en estilo dibujo a tinta del joven padre Salvaire, que reza de rodillas en la llanura pampeana.

Cumplió con creces. Pasó diez años reuniendo documentos de los archivos del santuario y del cabildo, y en 1885 publicó en Buenos Aires los dos tomos de la Historia de Nuestra Señora de Luján.

La coronación del 8 de mayo de 1887

En mayo de 1886 Salvaire viajó a Roma en nombre de los obispos de la Argentina, el Uruguay y el Paraguay. Puso su libro en manos del papa León XIII y le pidió la coronación pontificia de la imagen. El Papa bendijo una corona de oro, obra del orfebre parisino Poussielgue-Rusand, y concedió a la Virgen de Luján misa y oficio propios.

La coronación se celebró el 8 de mayo de 1887. Como la iglesia de 1763 no alcanzaba para tanta gente, se levantó un altar al aire libre sobre una loma a las afueras de la villa. Según la crónica que estudió Durán, llegaron unas 40.000 personas, muchas en trenes repletos y hasta en vagones de carga. El arzobispo Aneiros coronó la imagen en nombre del Papa. Desde entonces el 8 de mayo es su fiesta.

La basílica

Salvaire, nombrado párroco de Luján en 1889, puso en marcha la construcción de un templo a la medida de la devoción: la gran basílica neogótica, proyectada por el arquitecto francés Ulrico Courtois, con dos torres de más de cien metros. Él murió en 1899 sin verla terminada. La obra siguió durante décadas, en 1930 el templo recibió el título de basílica, y lo esencial quedó concluido en la década de 1930.

Fotografía antigua de una gran iglesia gótica a medio construir, con el ábside levantado y sin torres, junto a un camino de tierra en el campo
La basílica de Luján en construcción en 1897, cuando todavía no tenía sus torres. ⓘLa Basílica de Luján en construcción, 1897
Fotografía antigua de la nave de una basílica gótica, con altas columnas, arcos apuntados y una gran lámpara colgante
La nave de la basílica en una fotografía publicada en 1927 por la revista porteña Plus Ultra. ⓘInterior de la Basílica de Luján (revista Plus Ultra, febrero de 1927)

La Virgen de Luján y los papas

La Virgen de Luján tiene una historia larga con Roma. En enero de 1824, un joven sacerdote italiano de paso hacia Chile con una misión pontificia, Giovanni Mastai Ferretti, visitó el santuario. Años después sería el papa Pío IX. En su homilía de 1982, San Juan Pablo II recordó que antes que él habían mostrado su devoción a esta imagen Urbano VIII, Clemente XI, León XIII, Pío XI y Pío XII.

San Juan Pablo II llegó a Luján el 11 de junio de 1982, en plena guerra de las Malvinas, después de haber visitado el Reino Unido. Se presentó como "el peregrino de los momentos difíciles", encomendó a la Virgen a los muertos y heridos del conflicto y le pidió, "oh Reina de la paz", que se encontraran "las vías para la solución del actual conflicto".

El papa León XIV tiene prevista una misa en la plaza de la basílica el 11 de noviembre de 2026, último día de su viaje a la Argentina, según el programa oficial publicado por la Santa Sede. Encomendemos ese viaje a la Madre de Luján.

La fachada rosada de la basílica de Luján, con dos altas torres puntiagudas, un rosetón y tres portales, bajo un cielo azul
La fachada de la basílica de Luján, con sus dos torres de piedra rosada. ⓘFederico Gomez Aghetta, Basílica de Nuestra Señora de Luján (fachada)

Símbolos de la Virgen de Luján en el arte

La imagen original es muy pequeña, y casi nadie la ve como era en 1630. Para reconocer a la Virgen de Luján en una iglesia o en una estampa, fíjese en estos rasgos:

  • Las manos juntas ante el pecho y el rostro moreno y ovalado. Es una Inmaculada Concepción, la Virgen sin pecado desde su concepción, en actitud de oración.
  • El manto celeste y la túnica blanca, en forma de campana. La imagen siempre se muestra vestida. Los colores coinciden con los de la bandera argentina, y en muchas réplicas el manto lleva la bandera.
  • El resplandor de rayos con doce estrellas. Salvaire le añadió en 1887 un marco gótico de rayos de plata y una aureola de doce estrellas, la mujer vestida de sol del Apocalipsis (Ap 12, 1).
  • La corona imperial bendecida por León XIII.
  • La media luna y las cabezas de querubines a sus pies, sobre nubes: los atributos tradicionales de la Inmaculada.
  • La carreta con bueyes en pinturas y estampas que cuentan su origen, como la de Ballerini.

La peregrinación a Luján

Desde el siglo XVII, ir a Luján es ponerse en camino. La gran peregrinación de hoy es la peregrinación juvenil, que sale cada primer fin de semana de octubre del santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, y recorre a pie unos 60 kilómetros por la Ruta Nacional 7. Empezó el 25 de octubre de 1975, en años de violencia política, cuando unos sacerdotes jóvenes esperaban a dos o tres mil muchachos y llegaron 30.000. En 2026 se hizo la 52.ª, con cientos de miles de peregrinos.

Una multitud de jóvenes con mochilas camina por una avenida arbolada durante la peregrinación juvenil a Luján, en un día de sol
Jóvenes que caminan hacia Luján durante la peregrinación de octubre de 2013. ⓘFoto: Metrónomo, CC BY-SA 2.5 ar

También caminan a Luján los gauchos a caballo, las colectividades de inmigrantes, los enfermos, las madres que vienen a pedir por sus hijos y los que vienen a dar gracias. Muchos se acercan al camarín de la Virgen, detrás del altar mayor, para verla de cerca y dejarle sus intenciones.

Ilustración en estilo acuarela de jóvenes peregrinos que caminan de noche por una ruta hacia las torres iluminadas de una gran basílica gótica
Ilustración en estilo acuarela de jóvenes que caminan de noche hacia las torres iluminadas de la basílica.
El interior de la basílica de Luján lleno de peregrinos, con el gran altar dorado al fondo bajo los arcos góticos
El interior de la basílica lleno de peregrinos al terminar la peregrinación juvenil de 2023. ⓘ

Oración a la Virgen de Luján

El santuario de Luján publica cada año una novena oficial para los días anteriores al 8 de mayo, con oraciones nuevas; se puede descargar en su sitio, y por respeto a sus derechos no la reproducimos aquí. Para rezar en cualquier momento, aquí van tres oraciones.

San Juan Pablo II, en Luján, en 1982, se dirigió a ella con estas palabras, que son un buen comienzo para nuestra propia oración:

Y Tú, Madre, escucha a tus hijos e hijas de la nación argentina, que acogen como dirigidas a ellos las palabras pronunciadas desde la cruz: ¡He ahí a tu hijo! ¡He ahí a tu Madre!

La Salve, la oración tradicional a la Virgen que se reza y se canta en el santuario:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Y una oración breve escrita para esta página por el Pastor Lyvers:

Virgen de Luján, Madre que quisiste quedarte con nosotros:

tú que detuviste la carreta en medio de la llanura,

detén también nuestros pasos cuando vamos por mal camino.

Tú que tuviste en Manuel un servidor fiel,

enséñanos a servirte con la misma humildad.

Cuida a la Argentina, al Uruguay y al Paraguay,

a los que caminan hacia tu casa y a los que viven lejos de ella,

y llévanos a tu Hijo Jesús. Amén.

Otras advocaciones hermanas

La Virgen de Luján tiene hermanas en todo el continente. Al otro lado del río Paraná está la Virgen de Caacupé, patrona del Paraguay, otra Inmaculada pequeña con su propia historia de milagros. En México, la Virgen de Guadalupe reúne a millones en el Tepeyac. Y todas nos llevan al misterio que la imagen de Luján representa: la Inmaculada Concepción, que celebramos el 8 de diciembre.

Nuestra Señora de Luján, ruega por nosotros.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la historia de la Virgen de Luján?

En 1630 un hacendado portugués de Santiago del Estero, Antonio Farías de Sá, encargó al Brasil una imagen de la Inmaculada para su capilla. Le enviaron dos. Según la tradición, cuando la tropa de carretas llegó al río Luján, los bueyes no pudieron mover la carreta hasta que bajaron el cajón de la Inmaculada. Los troperos entendieron que la Virgen quería quedarse allí, y la llevaron a la estancia más cercana. Desde entonces se la venera en Luján.

¿Cuándo es el día de la Virgen de Luján?

El 8 de mayo, aniversario de su coronación pontificia en 1887. Muchas parroquias rezan la novena en los nueve días anteriores. La peregrinación juvenil a pie, la más multitudinaria, se hace el primer fin de semana de octubre.

¿Quién fue el Negro Manuel?

Un esclavo africano, Manuel Costa de los Ríos, que según la tradición presenció el milagro de 1630 y dedicó el resto de su vida a cuidar la imagen y atender a los peregrinos. Se lo recuerda por la frase "Soy de la Virgen nomás". Su causa de beatificación se abrió en 2019 y desde 2025 se estudia en Roma; hoy es Siervo de Dios.

¿De qué está hecha la Virgen de Luján?

De barro cocido, terracota, y mide unos 38 centímetros. Para protegerla, el padre Salvaire la hizo recubrir con una funda de plata, que queda debajo de los vestidos. Lo que vemos hoy es la imagen vestida con túnica blanca y manto celeste, dentro de un resplandor de rayos y con la corona de 1887.

¿Por qué la Virgen de Luján es patrona de la Argentina?

Porque su santuario fue desde la época colonial el gran centro de peregrinación del Río de la Plata, y los obispos de la Argentina, el Uruguay y el Paraguay la pidieron juntos como patrona cuando el padre Salvaire viajó a Roma en 1886 a solicitar su coronación. El santuario de Luján la presenta como patrona de las tres repúblicas.

¿Qué papas visitaron Luján?

Antes de ser papa, el joven sacerdote Giovanni Mastai Ferretti, el futuro Pío IX, pasó por el santuario en enero de 1824. San Juan Pablo II celebró misa en la basílica el 11 de junio de 1982, durante la guerra de las Malvinas. El papa León XIV tiene prevista una misa en la plaza de la basílica el 11 de noviembre de 2026.

Fuentes

  1. Santuario de Nuestra Señora de Luján: Historia del Santuario y la Virgen. Farías de Sá, el envío desde Pernambuco, la llegada a Buenos Aires en marzo de 1630 y el paraje del Árbol Solo; tomado de Juan Guillermo Durán
  2. Juan Guillermo Durán, «La Historia de la Virgen de Luján (1885): un libro prometido en apremiante lance», Revista Teología 87 (2005), Repositorio UCA. El voto de Salvaire en las tolderías de Namuncurá (1875), su método histórico, el templo de 1763 y la visita de Mastai Ferretti en 1824
  3. Juan Guillermo Durán, «La coronación pontificia de Ntra. Sra. de Luján, Patrona de la Argentina (1887)», Revista Teología 91 (2006), Repositorio UCA. El 8 de mayo de 1887, el altar al aire libre y la multitud de unas 40.000 personas
  4. Juan Guillermo Durán, «Al amparo de la Virgen de Luján: de la estancia de Oramas a la de Ana de Matos», Repositorio UCA. Los años 1670-1684: la compra de la imagen por Ana de Matos, el primer capellán y el Negro Manuel
  5. Juan Pablo II, homilía en el santuario de Luján (11 de junio de 1982)
  6. ACI Prensa, «Avanza en Roma la causa de beatificación del Negro Manuel, el custodio de la Virgen de Luján» (18 de octubre de 2025)
  7. Santuario de Luján: Cronograma del Viaje Apostólico del Santo Padre León XIV a la Argentina (21 de septiembre de 2026)
  8. Santuario de Luján: La historia de la Peregrinación Juvenil a Luján