San Blas: obispo y mártir, patrono de la garganta

Retrato en estilo óleo de San Blas como un obispo anciano de barba gris, con capa roja y mitra, que sostiene dos velas cruzadas
Ilustración

San Blas fue obispo de Sebaste, en Armenia (hoy Turquía), y murió mártir hacia el año 316, bajo el emperador Licinio. La tradición cuenta que salvó a un niño que se ahogaba con una espina de pescado, y por eso es el patrono de los males de garganta. Su fiesta es el 3 de febrero, día en que la Iglesia bendice las gargantas con dos velas cruzadas. Es también patrono del Paraguay.

tradicional Según la tradición, San Blas salvó a un niño que se ahogaba con una espina de pescado atravesada en la garganta; por eso lo invocamos en los males de garganta.

San Blas fue un obispo de Sebaste, en la Armenia romana, que murió mártir hacia el año 316. Lo invocamos como patrono de la garganta porque, según la tradición, salvó a un niño que se ahogaba con una espina de pescado. Cada 3 de febrero, en su fiesta, la Iglesia bendice las gargantas de los fieles con dos velas cruzadas, una costumbre que siguen millones de personas desde Madrid hasta Asunción. En esta página contamos su vida y sus leyendas, explicamos la bendición, recorremos su devoción en el mundo hispano, sobre todo en el Paraguay, del que es patrono, y le enseñamos a reconocerlo en el arte.

¿Quién fue San Blas?

Blas fue obispo de Sebaste, una ciudad de la Armenia romana que hoy se llama Sivas y está en el centro de Turquía. Murió mártir hacia el año 316, bajo el emperador Licinio, que gobernaba la mitad oriental del Imperio y en sus últimos años se volvió contra los cristianos. Casi todo lo que se cuenta de él viene de las Actas de San Blas, escritas siglos después de su muerte, y de la Leyenda dorada medieval, que las volvió a contar para los lectores de Europa. La Enciclopedia Católica dice con franqueza que esas Actas son legendarias. Lo histórico es su martirio, su sede de Sebaste y la enorme devoción que despertó desde muy pronto.

Esa devoción corrió rápido. Hacia el año 500, el médico griego Aecio de Amida ya recomendaba invocar a Blas cuando un hueso se quedaba atravesado en la garganta de un paciente. En la Edad Media fue uno de los santos más queridos de Europa, con iglesias, altares y reliquias desde Inglaterra hasta Rusia. Los alemanes lo contaron entre los Catorce Santos Auxiliadores, junto a Santa Bárbara, San Cristóbal y otros mártires a quienes se acudía en tiempos de peste.

Figura de pie de San Blas pintada por Hans Memling, con mitra dorada y casulla roja oscura, que sostiene un báculo y una vela encendida, con un peine de hierro a sus pies
Hans Memling pintó a San Blas con su vela y, a sus pies, el peine de hierro, en un ala del retablo de la catedral de Lübeck, en 1491. ⓘSaint Blaise, outer wing of the Passion Altarpiece from Lübeck Cathedral

La vida de San Blas según la tradición

Los episodios que siguen vienen de la Leyenda dorada, compilada por Jacobo de la Vorágine hacia 1260. Todos son tradicionales: no los tenemos por historia comprobada, pero la Iglesia los ha contado durante siglos porque enseñan algo verdadero sobre la caridad de un pastor.

Médico y obispo

La tradición dice que Blas fue médico antes de ser obispo, y la Enciclopedia Católica recoge ese dato. Los cristianos de Sebaste lo eligieron como pastor por su bondad y su humildad. De ahí viene que los médicos, y en especial los especialistas en garganta, lo tengan por patrono.

El ermitaño de la cueva

Cuando llegó la persecución, Blas se retiró a una cueva en el monte. La leyenda cuenta que los pájaros le llevaban comida y que los animales salvajes se acercaban a él sin miedo; si alguno estaba herido o enfermo, él lo curaba. Los cazadores del gobernador encontraron una multitud de fieras reunidas a la entrada de la cueva, y así descubrieron al obispo. Blas se dejó arrestar con paz.

Fragmento de un icono ruso del siglo XV con San Blas sentado ante unas colinas rocosas estilizadas, con vestiduras de obispo marcadas con cruces rojas, que bendice a caballos y vacas reunidos ante él
Un icono ruso del siglo XV muestra a San Blas en el desierto, bendiciendo a los caballos y las vacas que acudían a él. ⓘRussian icon painter, Saint Blaise with animals (icon fragment)

El niño de la espina

Camino de la ciudad, una madre se abrió paso entre la gente y puso a su hijo a los pies del obispo. El niño tenía una espina de pescado atravesada en la garganta y se estaba ahogando. Blas le puso la mano encima y rezó a Dios por él y por todos los que, en adelante, pidieran ayuda en su nombre. El niño se curó. De este relato nace la bendición de las gargantas.

Ilustración en estilo fresco de una madre arrodillada que presenta a San Blas a su hijo, que se ahoga con una espina de pescado, en un camino de Armenia
Ilustración en estilo fresco de una madre que presenta a San Blas a su hijo, que se ahoga con una espina de pescado.

La viuda, el lobo y la vela

Una viuda pobre llegó llorando porque un lobo se había llevado su único cerdo. Blas le prometió que lo recuperaría, y el lobo lo devolvió. Más tarde, cuando el obispo ya estaba en la cárcel, la mujer mató al animal y le llevó la cabeza y las patas cocidas, un poco de pan y una vela. Blas le pidió que cada año ofreciera una vela en su iglesia, y le aseguró que así le iría bien a ella y a quien hiciera lo mismo. Esa vela es el origen del símbolo del santo.

Ilustración en estilo óleo de una viuda pobre que lleva pan y una vela encendida a San Blas en su celda de la cárcel
Ilustración en estilo óleo de la viuda pobre que lleva pan y una vela a San Blas en su celda.

El martirio

El gobernador Agrícola lo hizo azotar y desgarrar con peines de hierro, de los que se usaban para cardar la lana, y luego mandó arrojarlo a un lago. La leyenda dice que Blas hizo la señal de la cruz sobre el agua y caminó por ella. Al final fue decapitado. Antes de morir pidió a Dios que escuchara a quien lo invocara por los males de garganta o por cualquier otra enfermedad.

Los milagros de San Blas

Su culto es muy anterior a los procesos de canonización, así que ningún milagro suyo ha sido investigado como se hace hoy. Con las etiquetas que usamos en esta enciclopedia:

  • El niño de la espina: tradicional. Es el relato más antiguo y el origen de su patronazgo.
  • Los animales de la cueva, el lobo y el cerdo de la viuda, el lago: tradicionales.
  • Las curaciones atribuidas a la bendición de San Blas: reportadas. Durante siglos los fieles han contado favores recibidos por su intercesión, pero la Iglesia no los ha examinado formalmente.
  • La visión del fuerte de Corpus Christi, en el Paraguay, y la aparición a Stojko en Dubrovnik: tradicionales, contadas más abajo.

La bendición de San Blas: cómo se hace y qué significa

La bendición de las gargantas es la costumbre más conocida del 3 de febrero. El rito está en el Bendicional de la Iglesia. El ministro toma dos velas cruzadas, por lo general atadas con una cinta roja, y las acerca a la garganta de cada fiel mientras pide a Dios que, por la intercesión de San Blas, obispo y mártir, lo libre de los males de garganta y de cualquier otro mal. Cada uno responde "Amén". Si no es posible que todos pasen uno por uno, el sacerdote o el diácono puede extender las manos sobre la asamblea y decir la oración una sola vez.

Las velas suelen ser las que se bendijeron el día anterior, el 2 de febrero, en la fiesta de la Presentación del Señor, que en el mundo hispano llamamos la Candelaria. Las dos fiestas, una tras otra, unen la luz de Cristo con la salud del cuerpo.

La bendición la puede dar un sacerdote, un diácono o un ministro laico; este último dice las mismas palabras pero no traza la cruz sobre la persona. Como todo sacramental, no es un amuleto. Es la oración de la Iglesia, que pide a Dios, por medio de un santo amigo suyo, que nos guarde del mal.

Un sacerdote con alba blanca acerca dos velas cruzadas a la garganta de una mujer que sostiene a un niño pequeño, mientras otros esperan en fila en una iglesia
Un sacerdote bendice gargantas con dos velas cruzadas en Porto Alegre, Brasil, el día de San Blas de 2011. ⓘFoto: Eugenio Hansen, OFS, CC BY-SA 3.0

San Blas en el mundo hispano

Patrono del Paraguay

El Paraguay tiene a San Blas por patrono desde los primeros años de la colonia. El cronista Ruy Díaz de Guzmán, nacido en Asunción en 1560, lo cuenta en La Argentina, terminada en 1612. Poco después de 1537, escribe, los españoles del fuerte de Corpus Christi, junto al Paraná, sufrieron el asalto de unos dos mil indígenas. Cuando todo parecía perdido llegaron dos bergantines de refuerzo, y los atacantes huyeron "atónitos de una visión que dicen vieron sobre un torreón de la fortaleza". Y sigue:

Esto sucedió el día 3 de febrero, que es el de la fiesta del Bienaventurado San Blas, de quien siempre se entendió haber dado este socorro a los nuestros, como otras muchas veces lo ha hecho en aquella tierra, en que se tiene con él tan gran devoción, que le han recibido y jurado por principal Patrón y Abogado.

Es un relato tradicional, escrito por un cronista de la conquista, y lo leemos con los ojos de hoy: aquellos combates costaron muchas vidas de pueblos indígenas, y ningún cristiano puede celebrar esa sangre. Lo que ha quedado es otra cosa, una devoción que el pueblo paraguayo, guaraní y mestizo, hizo suya durante cuatro siglos. Hoy las fiestas más grandes son las de Itá, con su novenario, y las de Piribebuy. En Ciudad del Este, la catedral está dedicada a San Blas, que es patrono de la ciudad, y la diócesis lo celebra con una procesión y una misa central cada 3 de febrero.

Ilustración en estilo acuarela de una procesión de San Blas en un pueblo de Paraguay, con la imagen del santo obispo en andas entre fieles con velas
Ilustración en estilo acuarela de una procesión de San Blas en un pueblo de Paraguay, con la imagen del santo en andas.

España: rosquillas y cordones

En España, la fiesta de San Blas tiene sabor de pan dulce. En muchos pueblos y ciudades se llevan a bendecir roscos, rosquillas y caramelos, que luego se comen pidiendo la salud de la garganta. En Bilbao, en torno a la iglesia de San Nicolás del Casco Viejo, se instala una feria con rosquillas y tortas de San Blas, y se bendicen los cordones de San Blas: hilos de colores que se llevan al cuello durante nueve días, hasta el 12 de febrero, y después se queman. Es una costumbre piadosa del pueblo, que la Iglesia acoge siempre que se viva como lo que es, un recuerdo de la oración por la salud y no un talismán.

Ilustración en estilo tinta de una feria de San Blas junto a una iglesia de piedra en un casco viejo del norte de España, con puestos de rosquillas y cordones de colores
Ilustración en estilo tinta de una feria de San Blas con puestos de rosquillas y cordones ante una iglesia de piedra.

¿Por qué San Blas es patrono de la garganta?

El relato del niño de la espina lo hizo santo de la garganta desde muy temprano, como muestra el consejo de Aecio de Amida hacia el año 500. La oración que la Leyenda dorada pone en sus labios antes de morir amplió ese patronazgo a toda enfermedad. Hoy le pedimos por los dolores de garganta, por las anginas de los niños, por quienes tienen afecciones de la laringe o de las cuerdas vocales, y por los enfermos de cáncer de garganta. Muchos cantantes, locutores, maestros y predicadores, que viven de su voz, lo tienen por protector.

Otros patronazgos salen de detalles de su leyenda:

  • Los cardadores de lana y el oficio textil: por los peines de hierro de su martirio.
  • Los animales: por las fieras que se acercaban a su cueva. En Rusia, los campesinos le pedían por su ganado.
  • Los médicos: por la tradición de que ejerció la medicina.
  • Dubrovnik: por la leyenda que se cuenta más abajo.

Símbolos de San Blas en el arte

San Blas aparece casi siempre como un obispo anciano y barbado, con mitra y báculo. Para distinguirlo de otros obispos, busque estos signos:

  • Dos velas cruzadas: su atributo más común en el arte occidental moderno, por la vela de la viuda y por la bendición de la garganta. A veces sostiene una sola vela.
  • Un peine de hierro: un peine o rastrillo dentado, el instrumento de su martirio.
  • Una madre con un niño: la curación del niño de la espina.
  • Animales salvajes junto a una cueva: frecuentes en los iconos orientales.
  • La maqueta de una ciudad amurallada: en Dubrovnik, donde sus estatuas sostienen la ciudad en las manos.

El panel de Memling, al principio de esta página, le da dos atributos a la vez: una vela encendida en la mano y el peine de hierro en el suelo. Los iconos orientales lo pintan de otra forma: un jerarca de barba gris con omoforio blanco marcado con cruces negras, muchas veces al lado de San Nicolás, otro obispo de Asia Menor.

Icono ruso de dos obispos de pie, San Nicolás y San Blas, ambos con estolas a cuadros marcadas con cruces negras, sobre un fondo claro
Un icono de Nóvgorod del siglo XVI une a San Blas y a San Nicolás, los dos con estolas de obispo marcadas con cruces. ⓘNovgorod school, Saint Nicholas and Saint Blaise

Dubrovnik y la fiesta de San Blas

Ninguna ciudad honra a San Blas como Dubrovnik, en la costa de Croacia, donde lo llaman Sveti Vlaho. La tradición local cuenta que en el año 971 o 972 unas naves venecianas fondearon frente a la ciudad, y que Blas se apareció de noche a un sacerdote llamado Stojko para avisarle del ataque. La ciudad se preparó y lo tomó como patrono. Es un relato tradicional.

Ilustración en estilo fresco del sacerdote Stojko, que encuentra de noche a un anciano obispo ante una iglesia de la Dubrovnik medieval
Ilustración en estilo fresco de San Blas que advierte al sacerdote Stojko de la flota anclada frente a Dubrovnik.

La iglesia barroca de San Blas, en la plaza principal, guarda una estatua de plata dorada del siglo XV que muestra al santo con la ciudad en las manos, y el tesoro de la catedral conserva sus reliquias. La UNESCO inscribió la fiesta de San Blas de Dubrovnik en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial en 2009, y señala que se celebra de alguna forma al menos desde 1190.

La blanca fachada barroca de la iglesia de San Blas en la plaza principal de Dubrovnik, con una estatua del santo en el tejado y la columna de Orlando delante
La iglesia de San Blas, en la plaza principal de Dubrovnik, con la estatua del santo en lo alto de la fachada. ⓘ
Multitud y portaestandartes con trajes tradicionales rojos que llenan la plaza ante el Palacio del Rector de Dubrovnik en la fiesta de San Blas
Portaestandartes con trajes tradicionales llenan la plaza ante el Palacio del Rector el día de San Blas de 2014. ⓘFoto: August Dominus, CC BY-SA 3.0

Oración a San Blas

No conocemos una oración antigua y oficial a San Blas en español. La más segura es la de la propia Iglesia: la fórmula de la bendición de la garganta, que el Bendicional pone en boca del ministro el 3 de febrero y que puede escuchar en su parroquia ese día. Fuera de la liturgia, pedimos a San Blas que interceda por nosotros con nuestras propias palabras, y muchos encienden una vela en su honor, como la viuda de la leyenda.

Le ofrecemos también esta oración. No es un texto antiguo: la escribió el Pastor Lyvers para esta página.

San Blas, obispo y mártir, que en el camino de tu martirio te detuviste a orar por un niño que se ahogaba: mira hoy a quienes sufren en la garganta y en la voz.

Te confiamos a [nombre]. Pide a Dios por él la salud, si es su voluntad, y la paciencia en el dolor. Guarda nuestra voz para alabar al Señor y para decir siempre la verdad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Si la enfermedad es grave, no olvide el sacramento de la unción de los enfermos: llame a su parroquia. Encontrará más oraciones en nuestra página de oraciones católicas y en la oración por los enfermos.

La fiesta de San Blas

Celebramos a San Blas el 3 de febrero, memoria libre en el Calendario Romano General. Las Iglesias ortodoxas y las católicas de rito bizantino lo recuerdan el 11 de febrero. En 2027 el 3 de febrero cae en miércoles, entre la Candelaria del martes 2 y el Miércoles de Ceniza del 10 de febrero; puede ver todas las fechas del año en nuestro calendario católico 2027.

San Blas, obispo y mártir, ruega por nosotros.

Preguntas frecuentes

¿Qué se le pide a San Blas?

Sobre todo la salud de la garganta: se le pide por los niños con anginas o tos, por quien tiene una enfermedad de la laringe o de las cuerdas vocales, por los cantantes, los locutores y los maestros que viven de su voz, y por los enfermos de cáncer de garganta. Su oración antes de morir, según la Leyenda dorada, pidió ayuda para quien lo invocara en cualquier enfermedad, así que también se le encomiendan otros males.

¿Cómo es la bendición de San Blas?

El 3 de febrero, el sacerdote, el diácono o un ministro laico toma dos velas cruzadas, casi siempre atadas con una cinta, las acerca a la garganta de cada persona y pide a Dios, por la intercesión de San Blas, obispo y mártir, que la libre de los males de garganta y de cualquier otro mal. El rito está en el Bendicional. Las velas suelen ser las que se bendijeron el día anterior, en la fiesta de la Candelaria.

¿Por qué San Blas es patrono de la garganta?

Porque la tradición cuenta que, camino de la cárcel, una madre le presentó a su hijo, que se ahogaba con una espina de pescado atravesada en la garganta, y el niño se curó cuando Blas oró por él. Hacia el año 500 el médico griego Aecio de Amida ya aconsejaba invocar a San Blas para sacar un hueso atorado en la garganta. Es un milagro tradicional, no investigado formalmente.

¿Cuándo es el día de San Blas?

El 3 de febrero en el calendario de la Iglesia católica latina, donde es memoria libre. En 2027 cae en miércoles, una semana antes del Miércoles de Ceniza. Las Iglesias ortodoxas lo celebran el 11 de febrero.

¿Por qué San Blas es el patrono del Paraguay?

Desde los primeros años de la conquista. El cronista asunceno Ruy Díaz de Guzmán, en La Argentina (1612), cuenta que los defensores del fuerte de Corpus Christi atribuyeron a San Blas la ayuda recibida en un combate librado un 3 de febrero, y que en aquella tierra lo habían 'recibido y jurado por principal Patrón y Abogado'. Hoy su devoción sigue viva en Itá, en Piribebuy y en Ciudad del Este, cuya catedral lleva su nombre.

Fuentes

  1. Enciclopedia Católica: San Blas (traducción de la Catholic Encyclopedia de 1907). Médico antes de obispo, las Actas legendarias, la bendición con dos velas y la difusión del culto
  2. Ruy Díaz de Guzmán, Historia argentina del descubrimiento, población y conquista de las provincias del Río de la Plata (1612), libro I, cap. XIV, y libro II (texto de la edición de Pedro de Angelis, 1835). La visión del fuerte de Corpus Christi un 3 de febrero y el patronazgo de San Blas en el Paraguay
  3. Book of Blessings: Blessing of Throats on the Feast of Saint Blaise (Catholic Culture)
  4. The Golden Legend, Life of S. Blase (traducción de Caxton, 1483)
  5. UNESCO: Festivity of Saint Blaise, the patron of Dubrovnik
  6. ABC Color: "San Blas vivió tiempos difíciles y murió mártir", recuerda obispo (Ciudad del Este, 2022)
  7. Planomato: Tradición de San Blas en Bilbao (cordones y rosquillas). El cordón que se lleva nueve días y luego se quema