Virgen de Caacupé

Ilustración en estilo óleo de una pequeña imagen de la Inmaculada con manto azul, cabellos dorados y manos juntas, sobre una media luna, en un altar con flores
Ilustración

La Virgen de Caacupé es la Inmaculada Concepción venerada como Nuestra Señora de los Milagros en Caacupé, en la cordillera del Paraguay. Según la tradición, la talló un indio guaraní que se salvó de sus perseguidores escondido detrás de un árbol. Es la gran patrona del Paraguay, y su fiesta es el 8 de diciembre.

tradicional Según la tradición, cuando una gran crecida del lago Ypacaraí amenazaba los pueblos, fray Luis de Bolaños bendijo las aguas, que bajaron, y la pequeña imagen apareció flotando en un estuche de cuero.

¿Quién es la Virgen de Caacupé?

La Virgen de Caacupé es la Santísima Virgen María honrada como Inmaculada Concepción en una pequeña talla de madera que se venera en Caacupé, una ciudad de la cordillera de los Altos, a unos 54 kilómetros de Asunción. Los paraguayos la llaman Nuestra Señora de los Milagros, la Virgen Azul del Paraguay o, en guaraní, Tupãsy Caacupé. Es la gran patrona del país, y cada 8 de diciembre el Paraguay entero parece ponerse en camino hacia su basílica.

San Juan Pablo II, al consagrarle el país en 1988, la llamó "Señora de los Milagros y Madre de la patria". Cuando el papa Francisco llegó a Caacupé en 2015, empezó su homilía diciendo: "Estar aquí con ustedes es sentirme en casa, a los pies de nuestra Madre, la Virgen de los Milagros de Caacupé".

Como en Juquila o en Luján, en Caacupé no hubo una aparición. Hay una imagen, una historia transmitida de padres a hijos y un pueblo que la ha hecho suya. Por eso la contamos entre las grandes advocaciones de la Virgen María de América.

Vista aérea de la basílica de Caacupé, de color claro con una gran cúpula oscura, frente a su explanada y rodeada de árboles al atardecer
La basílica de Caacupé, con su gran cúpula, vista desde el aire al atardecer. ⓘ

La historia y la leyenda de la Virgen de Caacupé

El indio que se escondió detrás de un árbol

La tradición sitúa el origen hacia el año 1600, cuando los franciscanos evangelizaban a los guaraníes en la región de Tobatí y les enseñaban a amar a la Virgen Inmaculada. Un joven guaraní de la misión, carpintero y buscador de madera, fue sorprendido en el monte por guerreros mbayá, un pueblo que entonces rechazaba a los cristianos. Se escondió detrás de un árbol grande y rezó: si la Madre del cielo lo salvaba, él tallaría su imagen en ese mismo tronco. Los perseguidores pasaron sin verlo.

Ilustración en estilo óleo de un joven guaraní escondido detrás de un gran árbol en el monte, rezando con las manos juntas mientras pasan a lo lejos sus perseguidores
Un joven guaraní, escondido detrás de un árbol, pide a la Virgen que lo proteja de sus perseguidores.

El joven cumplió su promesa. Del árbol sacó dos imágenes. La mayor fue a la iglesia de Tobatí; la menor la guardó para su devoción personal, y es la que hoy se venera en Caacupé. La versión popular le da el nombre de José. Este relato es tradicional. El libro Tobatí. Tava-Pueblo-Ciudad, del historiador Teófilo Cáceres, lo recoge como la tradición de la zona.

Ilustración en estilo grabado de un artesano guaraní que talla con cuidado una pequeña imagen de la Virgen en un trozo de tronco
El artesano guaraní talla la pequeña imagen de la Inmaculada en el tronco del árbol.

La crecida del lago Ypacaraí

El nombre de Virgen de los Milagros viene de otro relato. Una gran crecida del lago Ypacaraí inundó el valle y amenazaba a los pueblos cercanos. Los franciscanos organizaron rogativas, y fray Luis de Bolaños, el gran misionero de los guaraníes, bendijo las aguas, que empezaron a bajar. Entonces apareció flotando un estuche de cuero cerrado: dentro estaba la pequeña imagen. Desde ese día el pueblo la llamó la Virgen de los Milagros.

Este milagro también es tradicional. Fray Luis de Bolaños sí es un personaje histórico, y San Juan Pablo II lo recordó en su homilía de Caacupé junto a San Roque González como modelo de evangelizador. Pero el relato del lago no tiene documentos de la época, y la Iglesia nunca lo examinó.

Ilustración en estilo fresco de un fraile franciscano que bendice las aguas desbordadas de un lago mientras los indígenas ven flotar un pequeño estuche de cuero
Fray Luis de Bolaños bendice las aguas del lago mientras los guaraníes ven flotar el estuche con la imagen.

Lo que se sabe y lo que no

Conviene separar la historia de la leyenda. El historiador paraguayo Fabián Chamorro explica que la devoción a la Virgen de Caacupé ya existía en el siglo XVIII, y que la capilla se levantó antes de que el pueblo creciera a su alrededor. También señala que el relato del indio José, tal como hoy se cuenta, fue puesto por escrito por el padre Fidel Maíz, un sacerdote que sobrevivió a la guerra de la Triple Alianza (1864-1870) y que vio en la Virgen una manera de unir a un país destrozado. El nombre de la ciudad viene del guaraní ka'a kupe, "detrás del yerbal", porque allí terminaba la cordillera.

Nada de esto quita valor a la devoción. Muchas imágenes queridas del pueblo cristiano tienen orígenes oscuros y relatos que crecieron con el tiempo. Lo que la Iglesia aprueba y bendice es el amor a la Madre de Dios que esos relatos han sostenido durante siglos.

El rayo de 1854

Según la historia local, en 1854 un rayo cayó sobre el templo y dañó gravemente la imagen. El presidente Carlos Antonio López encargó su restauración al imaginero Manuel Marecos. El historiador Marciano Toledo, que ha estudiado el santuario, sostiene que la imagen restaurada por Marecos es la misma que se venera hoy, y que nadie la ha vuelto a tocar. Es un dato reportado por la tradición del santuario.

La Virgen de Caacupé y la historia del Paraguay

La devoción creció con el país y con sus guerras. Durante la guerra del Chaco (1932-1935), muchos soldados llevaron su imagen. El 8 de diciembre de 1934, día de la Inmaculada, el ejército paraguayo ganó la batalla de Yrendagüé, y la victoria se dedicó a la Virgen de Caacupé. Militares y políticos nacidos en la Cordillera, como el mariscal José Félix Estigarribia y el presidente Eusebio Ayala, difundieron su devoción por todo el país.

Las visitas de los papas

San Juan Pablo II celebró misa ante el santuario el 18 de mayo de 1988, el día de su cumpleaños, y consagró el Paraguay a la Virgen. En su homilía dijo que Caacupé es "el lugar que María misma quiso elegir" y recordó que los paraguayos peregrinan a Caacupé "con tanto fervor en torno al 8 de diciembre".

El papa Francisco celebró misa en la explanada del santuario el 11 de julio de 2015, ante una multitud enorme. Allí dijo que "este Santuario, guarda, atesora, la memoria de un pueblo que sabe que María es Madre", y rindió homenaje a las mujeres que reconstruyeron el país después de la guerra: "Dios bendiga a la mujer paraguaya, la más gloriosa de América". Según la prensa paraguaya, con esa visita el templo recibió el título de basílica menor.

Un sillón blanco con respaldo dorado expuesto en una sala del museo de la basílica, junto a cuadros y vitrinas
Los sillones que usaron San Juan Pablo II y el papa Francisco en Caacupé, hoy en el museo de la basílica. ⓘ

La basílica

Del primer oratorio de barro y paja se pasó a una iglesia mayor en el siglo XIX. La construcción de la gran basílica empezó en 1945, con planos del arquitecto Miguel Ángel Alfaro, y avanzó muy despacio durante décadas. El templo antiguo se demolió en 1980 y la obra se terminó en 2006. Su cúpula se ve desde lejos, y desde su mirador se domina toda la cordillera.

Vista desde lo alto de los techos de tejas y las calles de Caacupé, con las lomas verdes de la cordillera de los Altos al fondo
Caacupé y las lomas de la cordillera de los Altos, vistas desde el mirador de la basílica. ⓘ

Símbolos de la Virgen de Caacupé en el arte

La imagen y sus réplicas se reconocen por estos rasgos:

  • Una Inmaculada pequeña con manto azul, sembrado de estrellas en muchas versiones. Por eso la llaman la Virgen Azul. Chamorro apunta que la talla quizá estuvo vestida de rojo al principio.
  • Las manos juntas ante el pecho, en oración.
  • La cabellera dorada, larga y ondulada, que cae sobre el manto.
  • La media luna a sus pies y la corona de doce estrellas, signos de la Inmaculada tomados de la mujer del Apocalipsis (Apocalipsis 12,1).
  • El árbol: en estampas y cuadros populares aparece a veces el tronco del que salió la imagen, o el joven guaraní escondido detrás de él.
  • Los colores de la bandera paraguaya, rojo, blanco y azul, que muchas réplicas llevan en la peana o en el globo a sus pies.

La peregrinación del 8 de diciembre

La fiesta de la Virgen de Caacupé coincide con la solemnidad de la Inmaculada Concepción, feriado nacional en el Paraguay. Desde fines de noviembre llegan peregrinos de todo el país y de las comunidades paraguayas de la Argentina, España y los Estados Unidos. Muchos caminan desde Asunción toda la noche; otros hacen el último tramo de rodillas, o cargan una piedra o una cruz, cumpliendo una promesa. Hay confesiones durante horas, misas una tras otra y la gran misa del 8 en la explanada.

Una multitud de peregrinos llena la explanada ante la basílica de Caacupé, cuya cúpula se ve detrás de los árboles, el día de la fiesta
Una multitud de peregrinos llena la explanada de la basílica el día de la fiesta. ⓘ

En el camino nunca falta la chipa, el pan de almidón y queso que las chiperas venden en canastas. En Buenos Aires, en Berazategui y en otras ciudades con comunidades paraguayas, la fiesta se celebra con misa, procesión, danzas y comida típica.

Una vendedora sentada junto a una mesita con roscas de chipa en una calle llena de puestos y peregrinos durante la fiesta de Caacupé
Una chipera vende sus roscas de chipa entre los puestos y peregrinos de la fiesta. ⓘFoto: Mateuverte, CC BY-SA 3.0

Si usted va a caminar a Caacupé, vaya bien preparado: agua, calzado cómodo, compañía. Y sobre todo vaya con el corazón dispuesto. La promesa más grande que se le puede hacer a la Virgen es la que ella misma pidió en Caná: que hagamos lo que Jesús nos diga (Juan 2,5).

Ilustración en estilo acuarela de peregrinos que caminan de noche por una carretera hacia una gran basílica de cúpula iluminada
Peregrinos caminan de noche por la carretera hacia la basílica iluminada.

Oración a la Virgen de Caacupé

La oración más conocida a la Virgen de Caacupé es la consagración del Paraguay que pronunció San Juan Pablo II el 18 de mayo de 1988. Es un texto con derechos de autor de la Santa Sede, así que no lo reproducimos; el texto completo está en vatican.va. En él, junto con todo el pueblo paraguayo, el papa saluda a María como Estrella de la mañana, Inmaculada en su Concepción y Señora de los Milagros, y pone a la nación bajo su protección.

También podemos rezarle con la Salve, la oración tradicional que los paraguayos cantan y rezan en el santuario:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Y una oración breve escrita para esta página por el Pastor Lyvers:

Virgen de los Milagros de Caacupé,

Madre de los que caminan:

tú que protegiste al joven escondido en el monte,

escóndenos bajo tu manto azul en la hora del peligro.

Cuida a las familias del Paraguay y a los que viven lejos de su tierra.

Llévanos a tu Hijo Jesús, y enséñanos a hacer lo que él nos diga. Amén.

Otras advocaciones hermanas

La Virgen de Caacupé tiene hermanas en toda América del Sur. Al otro lado del río está la Virgen de Luján, patrona de la Argentina, que también es una Inmaculada pequeña con su propia historia de carreta y de milagros. En el Caribe, la Virgen de la Caridad del Cobre apareció flotando en el mar, como la imagen de Caacupé en el lago. Y todas nos llevan a la misma fiesta: la Inmaculada Concepción del 8 de diciembre.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la historia de la Virgen de Caacupé?

Según la tradición, a comienzos del siglo XVII un guaraní cristiano de la misión franciscana de Tobatí, al que la versión popular llama José, fue sorprendido en el monte por guerreros mbayá. Se escondió detrás de un árbol y prometió a la Virgen tallar su imagen si se salvaba. Lo logró, y del tronco de ese árbol hizo dos imágenes: la mayor para la iglesia de Tobatí y la menor para su devoción personal. Esa es la que hoy se venera en Caacupé.

¿Cuándo es la fiesta de la Virgen de Caacupé?

El 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, que en el Paraguay es feriado nacional. En los días anteriores cientos de miles de peregrinos caminan hasta la basílica, muchos desde Asunción.

¿Qué significa Caacupé?

El nombre viene del guaraní ka'a kupe, que se traduce como "detrás del yerbal" o "detrás de la yerba", porque allí terminaba la cordillera cubierta de yerba mate.

¿Por qué se la llama Virgen de los Milagros?

Por la tradición de la gran crecida del lago Ypacaraí: el fraile franciscano Luis de Bolaños bendijo las aguas, que bajaron, y la imagen apareció flotando en un estuche de cuero. Desde entonces el pueblo la llamó la Virgen de los Milagros. Es un relato tradicional; la Iglesia no lo ha juzgado como milagro aprobado.

¿Qué papas visitaron Caacupé?

San Juan Pablo II celebró misa en Caacupé el 18 de mayo de 1988 y consagró el Paraguay a la Virgen. El papa Francisco celebró misa en la explanada del santuario el 11 de julio de 2015.

Fuentes

  1. Juan Pablo II, Consagración del Paraguay a la Virgen de Caacupé (18 de mayo de 1988)
  2. Juan Pablo II, homilía en la santa misa ante el santuario mariano de Caacupé (18 de mayo de 1988)
  3. Francisco, homilía en la santa misa en la explanada del santuario mariano de Caacupé (11 de julio de 2015)
  4. Última Hora, «Cómo nació la historia de la Virgen de Caacupé». El historiador Fabián Chamorro sobre el padre Fidel Maíz, el nombre ka'a kupe y la batalla de Yrendagüé.
  5. ABC Color, «Mezcla de leyendas y milagros» (7 de diciembre de 2021). La leyenda según Teófilo Cáceres, Tobatí. Tava-Pueblo-Ciudad.
  6. Última Hora, «Devoción en Caacupé: de capillita adobada a Basílica Menor» (5 de diciembre de 2020). El rayo de 1854 y la restauración de Manuel Marecos; las obras de la basílica de 1945 a 2006.