Padre Pro: el beato Miguel Agustín Pro

Retrato al estilo de grabado del beato Miguel Agustín Pro, joven jesuita mexicano de cabello oscuro y sotana negra, con un rosario y un crucifijo
Ilustración

El Padre Pro, beato Miguel Agustín Pro (1891-1927), fue un sacerdote jesuita mexicano que ejerció su ministerio en secreto durante la persecución de Plutarco Elías Calles. Acusado falsamente de un atentado, fue fusilado sin juicio el 23 de noviembre de 1927, con los brazos en cruz y gritando "¡Viva Cristo Rey!". San Juan Pablo II lo beatificó como mártir en 1988.

reportado Sus devotos le atribuyen muchos favores, pero su causa todavía espera un milagro aprobado para la canonización.

¿Quién fue el Padre Pro?

El Padre Pro, beato Miguel Agustín Pro Juárez, fue un sacerdote jesuita mexicano que pasó los últimos dieciséis meses de su vida llevando los sacramentos a escondidas a los católicos de la Ciudad de México, cuando el gobierno había cerrado el culto público. Lo hizo disfrazado, con valor y con un sentido del humor que todos recordaban. El 23 de noviembre de 1927 lo fusilaron sin juicio. Murió con los brazos en cruz, gritando "¡Viva Cristo Rey!", y aquel grito dio la vuelta al mundo.

La Iglesia lo ha beatificado como mártir, así que su título es beato Miguel Agustín Pro. No ha sido canonizado, aunque muchos devotos ya le dicen "San Miguel Pro". Para México es el rostro más conocido de los años de la persecución religiosa, junto con los niños y sacerdotes mártires de la Cristiada.

Retrato al estilo de grabado de un joven sacerdote jesuita delgado, de cabello corto y oscuro, con anteojos redondos y sotana negra, que sonríe levemente
El Padre Miguel Agustín Pro, el jesuita mexicano recordado por su buen humor y su valentía.

Su vida

Un hijo de minero de Zacatecas

Nació el 13 de enero de 1891 en Guadalupe, en el estado minero de Zacatecas, el tercero de los once hijos de Miguel Pro, ingeniero de minas, y de Josefa Juárez, ambos católicos de fe profunda. Dos de sus hermanas se hicieron religiosas. La alegría no lo dejó nunca: un novicio que vivió con él lo recordaba por su conversación humilde y alegre.

Entró al noviciado de la Compañía de Jesús en El Llano, Michoacán, el 10 de agosto de 1911, e hizo sus primeros votos el 15 de agosto de 1913. México estaba ya en plena revolución. En agosto de 1914 los novicios tuvieron que huir del país, y Miguel salió disfrazado de campesino.

Destierro y sacerdocio

Su formación de jesuita lo llevó lejos de su tierra: estudió filosofía en Granada, España, de 1915 a 1918; enseñó cuatro años en un colegio jesuita de Nicaragua; estudió teología cerca de Barcelona y, por último, en la facultad de los jesuitas franceses en el exilio, en Enghien, Bélgica. Allí fue ordenado sacerdote el 31 de agosto de 1925.

Llevaba años con fuertes dolores de estómago. En Bélgica los médicos le encontraron una úlcera y lo operaron tres veces. Lo mandaron a reponerse con unas religiosas en Hyères, en Francia, y antes de embarcarse de vuelta a México peregrinó a Lourdes.

Fotografía en sepia de Miguel Pro con sotana oscura, sentado en un sillón junto a una ventana con cortinas, leyendo un libro
Miguel Pro en Bélgica, en diciembre de 1925, pocos meses después de su ordenación. ⓘUnknown photographer, Miguel Agustín Pro in Belgium, December 1925

El sacerdote clandestino de la Ciudad de México

Desembarcó en Veracruz el 7 de julio de 1926, vestido de civil. Su madre había muerto en febrero; según la abadía de Clairval, ella había ofrecido su vida a Dios por su hijo. Un mes después de su llegada se suspendió el culto público en todo México: los obispos lo suspendieron en protesta contra la aplicación que hacía el presidente Calles de los artículos antirreligiosos de la Constitución de 1917. Pronto estalló en el campo la guerra cristera.

Destinado a la capital, el Padre Pro pasó a la clandestinidad. Organizó lo que San Juan Pablo II llamaría después "estaciones eucarísticas": casas particulares donde los católicos podían comulgar a escondidas todos los días. Confesaba, daba ejercicios espirituales a estudiantes, conseguía ayuda para familias en la miseria y socorría a las religiosas expulsadas de sus conventos. Para moverse por la ciudad se vestía de chofer, de músico ambulante, de obrero, de minero, de estudiante o de catrín bien peinado.

Dibujo a tinta de un joven sacerdote disfrazado de chofer, con gorra y abrigo de manejar, que entra a escondidas por una puerta en una calle de la Ciudad de México al amanecer
Disfrazado de chofer, el Padre Pro entra a una casa donde lo esperan católicos que desean los sacramentos.

Toda la familia estaba en la lucha. Su hermano Humberto había estado preso en 1926 por resistirse a las leyes antirreligiosas, y los tres hermanos vivían juntos en la capital. Miguel les dijo un día, según recoge Clairval: "Ofrezcamos nuestras vidas por la religión en México".

El humor no lo abandonó ni en el peligro. Cuando supo que la policía ofrecía una recompensa por su captura, comentó: "¡Qué despilfarro de dinero!". Y decía que el mayor riesgo de andar por la ciudad en bicicleta no era la policía, sino los automovilistas demasiado audaces.

Ilustración en acuarela de una misa clandestina al amanecer en una casa particular, con un sacerdote que lleva estola y da la comunión a familias arrodilladas
Una misa clandestina al amanecer en una casa particular, en los años de la persecución.

Detención y martirio

El atentado contra Obregón

El 13 de noviembre de 1927, cuatro jóvenes católicos lanzaron una bomba contra el automóvil del general Álvaro Obregón, expresidente y candidato a la reelección. Obregón salió ileso. El coche usado en el atentado había pertenecido a uno de los hermanos Pro, y eso bastó. A las tres de la madrugada del 18 de noviembre, la policía detuvo a Miguel, a Humberto y a Roberto.

El ingeniero Luis Segura Vilchis, organizador del atentado, confesó y juró que los hermanos Pro no tenían nada que ver. No hubo juicio. Según la abadía de Clairval, Calles y Obregón ordenaron fusilar a Miguel para dar un escarmiento. Roberto se salvó y fue desterrado. En la pared de su celda, Miguel dejó escrito: "¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!".

El 23 de noviembre de 1927

Hacia las diez de la mañana lo sacaron al patio de la Inspección General de Policía. Perdonó a quien lo conducía y a los soldados, y pidió un momento para rezar. Se arrodilló con su rosario. Después se levantó, rechazó la venda de los ojos, extendió los brazos en forma de cruz, con el crucifijo en una mano y el rosario en la otra, y gritó: "¡Viva Cristo Rey!". Los soldados dispararon, y uno de ellos le dio el tiro de gracia. Su hermano Humberto fue fusilado esa misma mañana.

Calles había invitado a la prensa, al parecer esperando que los presos se quebraran. Ocurrió lo contrario: el mundo vio a un sacerdote que rezaba con calma y moría como Cristo en la cruz. A pesar del gobierno, decenas de miles de personas llenaron las calles para su entierro. En el panteón, al bajar el ataúd a la cripta de los jesuitas, su padre, don Miguel, empezó a cantar el Te Deum, el antiguo himno de acción de gracias de la Iglesia. Más tarde sus restos fueron trasladados a la iglesia de la Sagrada Familia, en la colonia Roma.

Ilustración al estilo de grabado de una multitud que llena una calle de la ciudad mientras llevan un ataúd en procesión, en 1927
Multitudes llenaron las calles de la Ciudad de México para su entierro, en noviembre de 1927, a pesar del gobierno.

Su beatificación y el milagro que falta

San Juan Pablo II beatificó a Miguel Agustín Pro en la plaza de San Pedro el 25 de septiembre de 1988, en la misma misa que a fray Junípero Serra. Como mártir, muerto por odio a la fe, podía ser beatificado sin un milagro aprobado. En su homilía, el Papa recordó su amor apasionado a Jesucristo y su deseo de identificarse con él hasta en la muerte, y dijo que la misa diaria era el centro de su vida y la fuente de su fuerza.

La canonización es otro paso. En 2022, el padre Gonzalo Rosas, SJ, vicepostulador de la causa y párroco de la Sagrada Familia, explicó a ACI Prensa: "hace falta encontrar un milagro". Contó que estuvieron "a punto de encontrarlo" y que siguen buscando. Los favores atribuidos al Padre Pro son reportados con frecuencia, y llegan peregrinos a su tumba desde China, Corea del Sur, Irlanda, España y Estados Unidos, pero ningún milagro ha sido aprobado todavía.

¿Por qué lo invocan los perseguidos y los seminaristas?

Ningún decreto oficial lo nombra patrono de un grupo. Los fieles que sufren hostilidad por su fe acuden a él porque siguió llevando los sacramentos cuando la ley lo prohibía, y murió por ello. El padre Rosas cuenta que "en seminarios de Estados Unidos, los seminaristas lo tienen como patrón", y que allá se han fundado muchas parroquias con su nombre. Para los mexicanos es, además, el sacerdote de Cristo Rey: su último grito es el mismo de los mártires cristeros y del niño José Sánchez del Río.

Símbolos del Padre Pro en el arte

Como existen fotografías suyas, los artistas suelen copiarlas en vez de inventar. Para reconocerlo:

  • Los brazos extendidos en forma de cruz: la imagen más famosa, tomada de las fotografías de su muerte. Muchas estatuas y pinturas lo muestran así.
  • Rosario y crucifijo: los tenía en las manos al final.
  • Sotana negra de jesuita y alzacuello: en los retratos como el de esta página.
  • Traje civil: murió vestido de calle, la ropa de sus años en la clandestinidad.
  • Las palabras "¡Viva Cristo Rey!": escritas a menudo en sus estampas, como en las banderas cristeras de aquellos años.
  • La palma: el signo de los mártires, añadido a veces en el arte más reciente.

Su fiesta y dónde se le venera

Su fiesta es el 23 de noviembre. Cada año, según ACI Prensa, una procesión sale de la parte posterior del edificio de la Lotería Nacional, en el centro de la Ciudad de México, que ocupa el lugar de la antigua Inspección General de Policía donde fue fusilado, y camina hasta la parroquia de la Sagrada Familia. En el camino se detiene en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de la Paz, en la calle Enrico Martínez, donde él vivió. La solemnidad de Cristo Rey, cuyo grito él hizo suyo, cae siempre en esos mismos días, entre el 20 y el 26 de noviembre.

Ilustración en acuarela de fieles con flores y una cruz que caminan en procesión por una calle del centro de la Ciudad de México, una mañana de noviembre
Cada 23 de noviembre, una procesión camina desde el lugar de su martirio hasta la parroquia de la Sagrada Familia.

Sus restos descansan en la parroquia de la Sagrada Familia, en la colonia Roma, junto al pequeño Museo del Padre Pro.

Fachada neogótica y alta torre de la iglesia de la Sagrada Familia, en la colonia Roma de la Ciudad de México, bajo un cielo nublado
La parroquia de la Sagrada Familia, en la colonia Roma de la Ciudad de México, guarda sus restos. ⓘFoto: AlejandroLinaresGarcia, CC BY-SA 3.0

Cómo pedir la intercesión del Padre Pro

No existe una oración antigua a él, porque su culto es reciente. Le pedimos su intercesión con nuestras propias palabras, sobre todo para tener valor en la fe, por los sacerdotes y seminaristas, por los cristianos perseguidos y por México. Muchos terminan con su último grito: "¡Viva Cristo Rey!". De sus apuntes, Clairval recoge una oración breve que él mismo rezaba y que podemos hacer nuestra: "Corazón de Jesús, te amo, pero aumenta mi amor".

Esta oración es del Pastor Lyvers, curador de esta enciclopedia, para quien quiera rezarla:

Oración del Pastor Lyvers al beato Miguel Agustín Pro

Beato Miguel Agustín Pro, que llevaste a Cristo a escondidas a quienes no podían recibirlo y moriste con los brazos en cruz, perdonando, alcánzanos del Señor un corazón valiente y alegre, que no se avergüence de su fe. Ruega por los sacerdotes y seminaristas, por los que sufren por el nombre de Jesús y por tu querido México. ¡Viva Cristo Rey! Amén.

El padre Rosas pide a quien crea haber recibido un favor por su intercesión que lo comunique: "que nos avisen aquí, a la parroquia de la Sagrada Familia, en el Museo del Padre Pro". Un milagro documentado es lo que falta para verlo canonizado.

Preguntas frecuentes

¿El Padre Pro es santo?

Todavía no. Es beato: San Juan Pablo II lo beatificó como mártir el 25 de septiembre de 1988. Para canonizarlo hace falta un milagro atribuido a su intercesión, y en 2022 el vicepostulador de su causa, el padre Gonzalo Rosas, SJ, dijo que seguían buscándolo. Muchos lo llaman "San Miguel Pro" por cariño, pero su título en la Iglesia es beato.

¿Por qué fusilaron al Padre Pro?

El 13 de noviembre de 1927, unos jóvenes católicos lanzaron una bomba contra el automóvil del general Álvaro Obregón. El coche usado en el atentado había sido de uno de sus hermanos, y la policía detuvo a Miguel, a Humberto y a Roberto Pro. El organizador del atentado confesó y juró que los Pro eran inocentes, pero Calles ordenó fusilar a Miguel sin juicio. La Iglesia reconoce su muerte como martirio, una muerte por odio a la fe.

¿Cuáles fueron las últimas palabras del Padre Pro?

"¡Viva Cristo Rey!", el grito de los católicos perseguidos de México. Antes perdonó a quienes iban a fusilarlo, rezó de rodillas un momento, rechazó la venda de los ojos y se puso de pie con los brazos extendidos en forma de cruz.

¿Cuándo es la fiesta del Padre Pro?

El 23 de noviembre, aniversario de su muerte. La celebran los jesuitas y la Iglesia en México, y sus devotos en Estados Unidos y otros países. Cada año, ese día, una procesión camina desde el lugar de su fusilamiento hasta la parroquia de la Sagrada Familia.

¿Dónde están los restos del Padre Pro?

En la parroquia de la Sagrada Familia, en la colonia Roma de la Ciudad de México, donde también está el Museo del Padre Pro. Allí piden que se informe de cualquier favor que se atribuya a su intercesión.

Fuentes

  1. Santa Sede: Homilía de Juan Pablo II en la beatificación de Miguel Pro y otros cinco siervos de Dios (25 de septiembre de 1988), en italiano
  2. Abadía de San José de Clairval: Beato Miguel Pro, mártir de Cristo Rey
  3. ACI Prensa (EWTN News): ¿Por qué el beato mártir Padre Miguel Pro aún no es santo? (2022)
  4. ACI Prensa: Mexicanos realizarán procesión hacia santuario que guarda restos del Beato Padre Pro