José Sánchez del Río: el niño mártir cristero

Retrato en estilo acuarela de San José Sánchez del Río, un muchacho mexicano de cabello oscuro de unos catorce años, con camisa blanca, que sostiene una palma y un rosario
Ilustración

José Sánchez del Río, a quien todos llamaban Joselito, fue un muchacho de Sahuayo, Michoacán, que se unió a los cristeros como abanderado y fue asesinado por tropas del gobierno el 10 de febrero de 1928, a los 14 años, por no renegar de su fe. Murió gritando "¡Viva Cristo Rey!". El papa Francisco lo canonizó en 2016, y le pedimos que interceda por los jóvenes.

aprobado La Iglesia aprobó como milagro para su canonización la curación de Ximena Guadalupe Magallón Gálvez, una bebé de Sahuayo gravemente enferma en 2008.

¿Quién fue José Sánchez del Río?

José Sánchez del Río fue un muchacho mexicano de Sahuayo, Michoacán, que murió mártir a los catorce años, el 10 de febrero de 1928, durante la persecución religiosa de los años de la Cristiada. Su familia y sus amigos lo llamaban Joselito. Se unió a los cristeros como abanderado y corneta, cayó prisionero, rechazó todas las ofertas para salvar la vida a cambio de renegar de su fe y murió gritando "¡Viva Cristo Rey!". El papa Francisco lo canonizó el 16 de octubre de 2016.

Es uno de los santos más queridos de México y uno de los pocos santos adolescentes de la Iglesia. Los jóvenes lo sienten cercano: no era sacerdote ni religioso, sino un muchacho de rancho, travieso y alegre, que un día tuvo que decidir qué valía más.

Dibujo en estilo tinta de un muchacho que lleva una bandera con la imagen de la Virgen de Guadalupe junto a hombres a caballo con sombreros anchos, en los cerros de Michoacán
La bandera de la Virgen de Guadalupe junto a los jinetes cristeros: José fue el abanderado de su tropa.

Un niño de Sahuayo

Nació el 28 de marzo de 1913 en Sahuayo, en el occidente de Michoacán. Su padre, Macario Sánchez, venía de una familia de origen español asentada desde hacía siglos en la región; su madre, María del Río, a quien todos decían doña Mariquita, era de ascendencia purépecha, según la carta espiritual que la abadía de Clairval dedicó a José en 2020. La familia era muy católica, tenía buena posición y un rancho próspero al sur del pueblo. José tenía dos hermanos mayores, Macario y Miguel, y una hermanita, María Luisa.

Recibió la confirmación a los cuatro años y medio, como se acostumbraba entonces. Clairval lo describe como un niño de carácter agradable, despierto y travieso, obediente y cariñoso con sus padres, que acompañaba con gusto a su madre a la iglesia y no faltaba al catecismo. Para huir de los disturbios de la época, la familia se mudó un tiempo a Guadalajara, y allí hizo la primera comunión a los nueve años. Desde niño tuvo una devoción grande a la Virgen de Guadalupe y rezaba el rosario con frecuencia.

Ilustración en estilo óleo de un niño mexicano de nueve años, vestido de blanco, que recibe la primera comunión en una iglesia de Guadalajara en los años veinte
Ilustración en estilo óleo de un niño que recibe la primera comunión en una iglesia de Guadalajara en los años veinte.

La persecución y la Cristiada

La Constitución mexicana de 1917 tenía varios artículos contrarios a la Iglesia. En 1926 el presidente Plutarco Elías Calles ordenó aplicarlos al pie de la letra en todo el país a partir del 31 de julio. Los obispos respondieron suspendiendo el culto público. Los sacerdotes tuvieron que esconderse, celebrar la misa se volvió un delito y muchos católicos fueron encarcelados o asesinados. En varios estados el pueblo se levantó en armas. Los llamaron cristeros, por su grito: "¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!". La guerra duró hasta 1929. Entre sus mártires la Iglesia ha reconocido a sacerdotes como el Padre Pro y a laicos como el abogado tapatío Anacleto González Flores, a quienes recordamos entre los santos cristeros.

Los dos hermanos mayores de José se unieron a los cristeros. Él quería ir también. Rezó ante la tumba de Anacleto pidiendo la gracia del martirio, escribió a los jefes cristeros para que lo admitieran y le contestaron que era muy joven. Su madre se negaba. José le respondió, según recoge Clairval, con una frase que hoy se lee en muchas de sus imágenes: "Mamá, nunca fue tan fácil ganar el Cielo como hoy". Al fin obtuvo el permiso y la bendición de su padre.

El abanderado de la tropa

En el verano de 1927, acompañado por otro muchacho, Juan Flores Espinosa, José llegó al campamento cristero de Cotija. El general Prudencio Mendoza les explicó a los dos lo dura que era la guerra. José contestó que podía ayudar en el campamento, cuidar los caballos o preparar la comida. El general los puso bajo las órdenes del jefe cristero Rubén Guízar Morfín. Para proteger a su familia, José añadió a su nombre el de Luis, y como José Luis lo conocieron sus compañeros.

El 12 de diciembre de 1927, fiesta de la Virgen de Guadalupe, Guízar Morfín lo nombró abanderado y corneta de la tropa. Según el relato de Clairval, le dijo: "Acércate, José Luis. En señal de confianza, te nombro oficialmente abanderado y corneta de la tropa". Los soldados le pusieron de apodo Tarsicio, como el niño mártir de Roma que murió defendiendo la Eucaristía.

Un viejo estandarte color crema en una vitrina, pintado con la imagen de la Virgen de Guadalupe y las palabras "Viva Cristo Rey", "Regimiento Valparaíso, Brigada Quintanar, Guardia Nacional"
Una bandera cristera, hoy en un museo, con la Virgen de Guadalupe y el grito "Viva Cristo Rey". ⓘFoto: AlejandroLinaresGarcia, CC BY-SA 3.0

El 6 de febrero de 1928, en un combate con las tropas federales, mataron el caballo de su general. José le dio el suyo: "¡Mi general, tome mi caballo y sálvese. Usted es más necesario que yo para la causa!". Guízar escapó, y José cayó prisionero.

Prisionero en Sahuayo

Lo llevaron primero a Cotija, ante el general Guerrero, que le ofreció pasarse a sus tropas. José se negó en redondo. Esa noche consiguió papel y escribió a su madre:

Mi querida mamá: Fui hecho prisionero en combate este día. Creo en los momentos actuales que voy a morir, pero nada importa, mamá. Resígnate a la voluntad de Dios, yo muero muy contento, porque muero fiel a los mandamientos de nuestro Dios.

Al día siguiente lo trasladaron a Sahuayo, su pueblo. El jefe político del lugar, el diputado Rafael Picazo, era su padrino de primera comunión y partidario de Calles. Le ofreció ayudarlo a huir al extranjero y después un lugar en la escuela militar. José rechazó todo.

Los soldados habían convertido la iglesia de Santiago Apóstol en cárcel y caballeriza. Clairval cuenta que el sagrario servía de gallinero para los gallos de pelea del diputado, y que José, de noche, se desató, mató los gallos y limpió el altar. Cuando Picazo le reclamó, le contestó: "¡La casa de Dios está hecha para rezar, y no para encerrar animales!".

Ilustración en estilo acuarela de un muchacho que reza el rosario asomado a una pequeña ventana enrejada de un viejo templo, mientras dos mujeres con rebozo lo escuchan desde la calle
Desde la pequeña ventana del bautisterio, José rezaba el rosario y hablaba con la gente que pasaba.

Lo encerraron en la capilla del bautisterio. Los vecinos que alcanzaban a hablar con él por la ventanita contaron después que estaba en paz, que rezaba el rosario y cantaba alabanzas. Las autoridades pidieron a su padre cinco mil pesos de oro por su libertad, y don Macario estaba dispuesto a vender todo lo que tenía. Pero el trato incluía que José renegara públicamente de su fe. Él mandó decir: "Por amor de Dios, digan a mi padre que no dé ni un céntimo a Picazo, pues ofrecí mi alma a Dios".

Ilustración en estilo acuarela de un muchacho preso en una iglesia convertida en cárcel, que niega con la cabeza mientras un hombre en la puerta le transmite la oferta del rescate
Ilustración en estilo acuarela de José, que rechaza el rescate que su padre estaba dispuesto a pagar.

Su martirio

El viernes 10 de febrero de 1928, hacia las seis de la tarde, le anunciaron que lo matarían esa misma noche. Pidió papel y escribió a su tía María. La carta termina: "Cristo vive, Cristo reina, Cristo impera. Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe". Su tía Magdalena alcanzó a llevarle la comunión como viático.

Esa noche lo torturaron para que denunciara a sus compañeros y renegara de Cristo, y lo hicieron caminar descalzo hasta el cementerio del pueblo. No delató a nadie. Le prometieron la libertad si gritaba "¡Viva el gobierno!", y él respondió una y otra vez con el grito de los cristeros. Junto a la fosa, un oficial le preguntó si quería mandar algún mensaje a su padre. "¡Nos volveremos a ver en el Cielo!", contestó. "¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Santa María de Guadalupe!". El oficial le disparó. Eran las once y media de la noche. No había cumplido quince años. Unos vecinos recogieron su cuerpo y lo enterraron allí mismo.

Beatificación, canonización y milagro

La Iglesia reconoció que José murió mártir, por odio a la fe. El 20 de noviembre de 2005, solemnidad de Cristo Rey, el cardenal José Saraiva Martins lo beatificó en Guadalajara en nombre de Benedicto XVI, junto con otros doce mártires de la persecución. En su homilía dijo que José, "a la edad de 14 años supo dar un testimonio valeroso de Jesucristo", y que desde los comienzos de la persecución "se despertó el deseo de ser mártir de Cristo".

Un mártir no necesita milagro para la beatificación, pero sí para la canonización. El milagro que la Iglesia aprobó, el 22 de enero de 2016, es aprobado: la curación de Ximena Guadalupe Magallón Gálvez, una bebé de Sahuayo que en 2008 tuvo meningitis, tuberculosis y convulsiones y sufrió un infarto cerebral. Los médicos daban pocas esperanzas. Su familia pidió la intercesión de Joselito, y la niña sanó.

El papa Francisco lo canonizó en la plaza de San Pedro el 16 de octubre de 2016, en la misma misa que al sacerdote argentino José Gabriel del Rosario Brochero, el Cura Brochero, y a la carmelita francesa Isabel de la Santísima Trinidad.

¿Por qué es patrono de los jóvenes?

Ningún decreto lo ha nombrado patrono oficial. Los jóvenes lo han adoptado porque es uno de ellos: un muchacho de catorce años que tuvo miedo, que lloró de dolor camino del cementerio, y que aun así no negó a Cristo. El cardenal Saraiva Martins se lo dijo a los jóvenes en Guadalajara: "probablemente Cristo no les pida el derramamiento de su sangre, pero sí les pide, desde ahora, dar testimonio de la verdad en sus vidas". También lo invocan los cristianos que sufren por su fe en cualquier lugar del mundo.

Símbolos de San José Sánchez del Río en el arte

Las imágenes de José son recientes, porque su culto se extendió después de 2005, y casi todas se basan en su fotografía, que muestra a un muchacho serio de cabello oscuro y abundante, con saco y corbata. Para reconocerlo:

  • Un adolescente con camisa blanca y pantalón sencillo, la ropa de un muchacho del campo mexicano en los años veinte.
  • La palma, el antiguo signo de los mártires.
  • Una cruz o un crucifijo en alto, por su grito a Cristo Rey.
  • Un rosario, muchas veces en sus manos.
  • La bandera cristera con la Virgen de Guadalupe, por su servicio de abanderado, y a veces una corneta.
  • Las palabras "¡Viva Cristo Rey!" o la frase "nunca fue tan fácil ganar el Cielo", escritas en muchas estampas y cuadros modernos.

Dónde se le venera

Sus restos están en Sahuayo, en la parroquia de Santiago Apóstol. Según Clairval, en 1996 los trasladaron a la capilla del bautisterio, la misma donde estuvo preso, y allí acuden sus devotos a rezar. En la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México se venera también una reliquia suya.

Fachada de cantera rosada de un templo con dos altas torres barrocas, vista desde abajo contra un cielo azul con nubes, en el centro de Sahuayo
Un templo del centro de Sahuayo, el pueblo de Michoacán donde José nació, estuvo preso y murió. ⓘ

Su fiesta es el 10 de febrero. Sahuayo, su pueblo, lo celebra con especial cariño, y muchas parroquias de México y de Estados Unidos lo recuerdan ese día.

Ilustración en estilo óleo de familias y jóvenes peregrinos que rezan con velas ante la capilla de un templo mexicano donde se veneran los restos de un santo
Ilustración en estilo óleo de peregrinos que rezan con velas ante los restos de un santo en un templo mexicano.

Cómo pedir la intercesión de San José Sánchez del Río

No hay una oración antigua a José, porque su culto es reciente. Le pedimos su intercesión con nuestras propias palabras, sobre todo por los jóvenes, por los que dudan en su fe, por los cristianos perseguidos y por México. Muchos terminan con su grito: "¡Viva Cristo Rey!".

Esta oración es del Pastor Lyvers, curador de esta enciclopedia, para quien quiera rezarla:

Oración del Pastor Lyvers a San José Sánchez del Río

San José Sánchez del Río, que a los catorce años preferiste el Cielo a la vida y no cambiaste tu fe por la libertad, ruega por los jóvenes que tienen miedo de decir que creen. Alcánzales un corazón firme y alegre, amor a la Eucaristía y a la Virgen de Guadalupe, y la valentía de ser fieles cuando cuesta. ¡Viva Cristo Rey! Amén.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mataron a José Sánchez del Río?

Era un muchacho católico que servía con los cristeros, los católicos que se levantaron en armas contra las leyes antirreligiosas del gobierno mexicano a fines de los años veinte. Lo capturaron en febrero de 1928, le ofrecieron la libertad si renegaba de su fe y se negó. La Iglesia reconoce su muerte como martirio, una muerte sufrida por odio a la fe.

¿Cuándo es la fiesta de San José Sánchez del Río?

El 10 de febrero, aniversario de su muerte en 1928. Se celebra en México, sobre todo en Sahuayo, y entre sus devotos de otros países. No está en el Calendario Romano General.

¿Cuál fue el milagro de José Sánchez del Río?

Como mártir, fue beatificado sin necesidad de milagro. Para la canonización, la Iglesia aprobó la curación de Ximena Guadalupe Magallón Gálvez, una bebé de Sahuayo que en 2008 tuvo meningitis, tuberculosis y convulsiones y sufrió un infarto cerebral. Su familia pidió la intercesión de Joselito y la niña sanó. El milagro se aprobó en enero de 2016.

¿Qué significa "¡Viva Cristo Rey!"?

Es el grito de los cristeros: proclama que Jesucristo es Rey, también de la sociedad y de la nación, frente a un gobierno que perseguía a la Iglesia. Lo repitieron muchos mártires de aquellos años, y José lo gritó hasta el final.

¿Dónde están los restos de José Sánchez del Río?

En su pueblo natal, Sahuayo, en la parroquia de Santiago Apóstol. Según la abadía de Clairval, en 1996 los trasladaron a la capilla del bautisterio, el mismo lugar donde estuvo preso. En la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, se venera también una reliquia suya.

Fuentes

  1. Santa Sede: Santa Misa y canonización de los beatos Salomón Leclerq, José Sánchez del Río, Manuel González García, Ludovico Pavoni, Alfonso María Fusco, José Gabriel del Rosario Brochero e Isabel de la Santísima Trinidad Catez (16 de octubre de 2016)
  2. Abadía de San José de Clairval: San José Sánchez del Río (carta espiritual, 26 de mayo de 2020). Sus cartas a su madre y a su tía, la oferta de Picazo, el rescate de cinco mil pesos, el traslado de sus restos en 1996
  3. Catholic.net: Hacia la canonización de José Sánchez del Río. El milagro aprobado el 22 de enero de 2016
  4. Alliance for Catholic Education, University of Notre Dame: ¡Viva Cristo Rey! Honoring Saint José Sánchez del Río
  5. Parroquia de Santiago Apóstol, Sahuayo: Beato José Sánchez del Río