Jueves Santo 2027

Ilustración de un sacerdote con capa pluvial blanca y velo humeral que lleva el Santísimo Sacramento en procesión, entre velas, hacia un altar de la reserva adornado con flores

El Jueves Santo 2027 es el jueves 25 de marzo de 2027. Esa tarde termina la Cuaresma y comienza el Triduo pascual con la Misa de la Cena del Señor, en la que recordamos la institución de la Eucaristía y del sacerdocio y el sacerdote lava los pies a un grupo de fieles. Por la mañana, o otro día de la Semana Santa, el obispo celebra la Misa crismal.

El Jueves Santo 2027 cae el jueves 25 de marzo de 2027. Esa tarde termina la Cuaresma y, en el Cenáculo, comienza el Triduo pascual, los tres días más santos del año. Le contamos lo que vivimos este día, de la Misa crismal al lavatorio de los pies, de la procesión al lugar de la reserva a la noche de vela con el Señor y la visita de las siete casas.

Jueves Santo 2027 en resumen

  • Fecha: jueves 25 de marzo de 2027
  • Misa crismal: en la catedral, el Jueves Santo por la mañana o, en muchas diócesis, uno de los días anteriores de la Semana Santa; consulte su diócesis
  • Misa de la Cena del Señor: jueves 25 por la tarde; termina la Cuaresma y empieza el Triduo
  • Color litúrgico: blanco
  • Día de precepto: no
  • Ayuno y abstinencia: no obligan (son el Viernes Santo 2027, 26 de marzo)
  • La Anunciación: trasladada del 25 de marzo al lunes 5 de abril
  • Domingo de Pascua: 28 de marzo (vea la Semana Santa 2027 día por día)
  • Jueves Santo ortodoxo: 29 de abril de 2027
  • Jueves Santo 2028: 13 de abril

Un jueves que reluce más que el sol

"Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión", dice un viejo refrán español. El Jueves Santo es el más antiguo de los tres. La Enciclopedia Católica recuerda que, por girar en torno al aniversario de la Última Cena, este día no podía dejar de ser un gran día de reunión litúrgica, y que en los primeros siglos se concentraban en él ceremonias de carácter alegre: la reconciliación de los penitentes, la consagración de los santos óleos, el lavatorio de los pies y la conmemoración de la Eucaristía. De ahí sus antiguos nombres latinos, como Pedilavium, el lavatorio de los pies, o Anniversarium Eucharistiae, el aniversario de la Eucaristía.

San Juan abre su relato de esa noche con una de las frases más hermosas del Evangelio:

Víspera del día solemne de la Pascua, sabiendo Jesús que era llegada la hora de su tránsito de este mundo al Padre; como hubiese amado a los suyos que vivían en el mundo, los amó hasta el fin. (Juan 13, 1, Torres Amat)

Este año el Jueves Santo coincide con el 25 de marzo, fecha habitual de la Anunciación, nueve meses antes de Navidad. Como ninguna fiesta puede desplazar los días de la Semana Santa, la Anunciación se celebra el lunes 5 de abril de 2027, después de la octava de Pascua.

La Misa crismal

El Jueves Santo por la mañana, o en otro día cercano a la Pascua, el obispo se reúne en la catedral con los sacerdotes de su diócesis. Bendice el óleo de los enfermos y el óleo de los catecúmenos, y consagra el santo crisma, el aceite perfumado con bálsamo que se usa en el Bautismo, la Confirmación y el Orden sacerdotal, y en la dedicación de iglesias y altares. Cada parroquia se lleva su parte de los óleos nuevos para todo el año.

La costumbre es muy antigua: según la Enciclopedia Católica, en el siglo V ya se consagraba el Jueves Santo todo el crisma necesario para los recién bautizados, y los sacramentarios romanos más antiguos lo confirman. Desde 1970, en esta Misa los sacerdotes renuevan también las promesas de su ordenación, porque este es el día en que Cristo dio a su Iglesia el sacerdocio. Muchas diócesis la celebran el lunes, martes o miércoles santo para que puedan asistir los sacerdotes de las parroquias lejanas, y todos los fieles están invitados.

Pintura en estilo óleo de un obispo que sopla sobre una gran vasija de plata con el santo crisma mientras los sacerdotes vestidos de blanco lo rodean
En la Misa crismal el obispo consagra el santo crisma y bendice los óleos para todas las parroquias.

La Misa de la Cena del Señor

El Triduo pascual comienza el Jueves Santo por la tarde. Ese día no se permiten Misas sin pueblo, de modo que toda la parroquia se reúne en torno a un solo altar. El sagrario está vacío al comenzar la Misa, y en ella se consagran hostias suficientes para la Comunión de esa noche y la del Viernes Santo.

Las lecturas son las mismas cada año: las instrucciones para la primera Pascua en Egipto (Éxodo 12), el salmo del cáliz de la salvación, el relato de San Pablo sobre la Última Cena, el más antiguo que tenemos de la institución de la Eucaristía (1 Corintios 11, 23-26), y el Evangelio de San Juan en que Jesús lava los pies a sus discípulos (Juan 13, 1-15).

En el Gloria, que no se ha cantado desde el Miércoles de Ceniza, repican las campanas. Después callan hasta el Gloria de la Vigilia Pascual. En muchos pueblos de España y de América Latina su lugar lo ocupa la matraca, una gran carraca de madera que se hace girar en el campanario o a la puerta del templo para llamar a los oficios.

Cristo, sentado al centro de una mesa cuadrada en una sala flamenca, levanta la mano para bendecir una Hostia sobre el cáliz, con los apóstoles alrededor y criados en las puertas
Dieric Bouts pintó La Última Cena entre 1464 y 1468 para la iglesia de San Pedro de Lovaina, donde todavía se conserva. Cristo bendice la Hostia en el momento en que da a la Iglesia la Eucaristía. ⓘThe Last Supper (Altarpiece of the Holy Sacrament)

El lavatorio de los pies

Después de la homilía, el sacerdote se quita la casulla, se ciñe una toalla y lava los pies a algunos fieles de la parroquia, como hizo el Señor con los Doce. Durante siglos este rito se hacía fuera de la Misa, a menudo por obispos y abades con doce pobres. La reforma de la Semana Santa de Pío XII lo introdujo en la Misa de la Cena del Señor en 1955.

El 6 de enero de 2016, a petición del papa Francisco, la Congregación para el Culto Divino cambió la rúbrica: ahora los elegidos son "los que han sido designados de entre el pueblo de Dios", un pequeño grupo que "puede estar compuesto de hombres y mujeres", y del que conviene que formen parte "jóvenes y ancianos, sanos y enfermos, clérigos, consagrados, laicos". El comentario publicado con el decreto aclara que el rito no es obligatorio y que ya no se fija el número de doce. En México y en muchos países se sigue escogiendo a doce fieles que hacen de apóstoles, a veces vestidos con túnicas. El papa Francisco celebró su primer Jueves Santo como papa, en 2013, en una cárcel de menores de Roma.

Cristo, arrodillado con una toalla a la cintura, lava los pies de un Pedro anciano y barbado, que está sentado con las manos juntas y la cabeza inclinada mientras los demás apóstoles miran desde la mesa
Ford Madox Brown pintó entre 1852 y 1856 Jesús lava los pies de Pedro: San Pedro, con las manos juntas, deja que el Señor se arrodille ante él con la toalla y la jofaina. ⓘJesus Washing Peter's Feet

Mientras tanto se cantan las antífonas del Mandatum, que toman las palabras del Señor esa noche:

Mandatum novum do vobis: ut diligatis invicem, sicut dilexi vos, dicit Dominus.

Entretanto un nuevo mandamiento os doy, y es: Que os améis unos a otros: y que del modo que yo os he amado a vosotros, así también os améis recíprocamente. (Juan 13, 34, Torres Amat)

En muchas parroquias se canta también el antiguo himno Ubi caritas et amor, Deus ibi est: "Donde hay caridad y amor, allí está Dios".

Fresco de Cristo arrodillado ante Pedro con una jofaina, mientras los apóstoles con aureola esperan sentados en un banco en una sala sencilla
Giotto pintó hacia 1305 El lavatorio de los pies en la capilla de los Scrovegni de Padua: Cristo, de rodillas, se inclina con la jofaina ante Pedro. ⓘThe Washing of Feet
Ilustración en estilo óleo de un sacerdote arrodillado que lava los pies a fieles de su parroquia, hombres y mujeres de distintas edades, durante la Misa de la Cena del Señor
Un sacerdote arrodillado lava los pies a fieles de su parroquia, hombres y mujeres de todas las edades.

El Pange lingua y el traslado del Santísimo

Después de la Comunión no hay bendición final. El sacerdote pone sobre el altar el copón con las hostias para el Viernes Santo, lo inciensa y se cubre los hombros con el velo humeral blanco. Luego el Santísimo Sacramento se lleva en procesión, con velas e incienso, a una capilla o altar preparado para la reserva. Mientras tanto el pueblo canta el Pange lingua, el himno que Santo Tomás de Aquino escribió para la fiesta del Corpus Christi hacia 1264. Sus dos últimas estrofas, que empiezan Tantum ergo, se cantan al colocar el Sacramento en el sagrario de la reserva. Este es el texto latino de Santo Tomás, como lo imprime el Enchiridion de las indulgencias de la Iglesia:

Tantum ergo sacramentum veneremur cernui: et antiquum documentum novo cedat ritui: praestet fides supplementum sensuum defectui.

Genitori Genitoque laus et iubilatio, salus, honor, virtus quoque sit et benedictio: procedenti ab utroque compar sit laudatio. Amen.

En traducción literal nuestra: "Veneremos, pues, postrados tan grande sacramento; ceda el rito antiguo al nuevo, y supla la fe lo que no alcanzan los sentidos. Al Padre y al Hijo, alabanza y júbilo, salud, honor, poder y bendición; y al que procede de ambos, igual alabanza. Amén."

La Iglesia concede indulgencia plenaria, con las condiciones de costumbre, a quien reza con devoción las estrofas del Tantum ergo durante la reserva solemne del Santísimo después de la Misa de la Cena del Señor (Enchiridion, concesión 7). Si quiere saber qué son las condiciones de costumbre, las explicamos en la indulgencia plenaria.

La hora santa ante el Santísimo

El lugar de la reserva suele adornarse con muchas velas y flores. El Directorio sobre la piedad popular (n. 141) explica con cuidado qué es y qué no es. El Santísimo se guarda en un sagrario cerrado, sin exponerlo en la custodia, para la Comunión del Viernes Santo y el viático de los enfermos, y por eso hay que evitar llamarlo "sepulcro" o "monumento" y darle forma de tumba. Es, dice el Directorio, "una invitación a la adoración, silenciosa y prolongada, del Sacramento admirable, instituido en este día". Y añade: "Después de la media noche del Jueves Santo, la adoración se realiza sin solemnidad, pues ya ha comenzado el día de la Pasión del Señor".

Presbiterio barroco de una iglesia de Sicilia en la noche del Jueves Santo, con un pequeño altar de la reserva cubierto de velas y flores blancas bajo un alto retablo dorado
Un altar de la reserva brilla con velas y flores bajo el retablo dorado de la iglesia de San Juan Bautista de Barcellona Pozzo di Gotto, en Sicilia, la noche del Jueves Santo de 2024. ⓘEffems, Altar of repose, Church of St. John the Baptist, Barcellona Pozzo di Gotto

Al quedarnos esa noche respondemos a lo que el Señor pidió en Getsemaní. Llevó aparte a Pedro, Santiago y Juan para que rezaran con él, y al volver los encontró dormidos: "¿Es posible que no hayáis podido velar una hora conmigo?" (Mateo 26, 40, Torres Amat). Una hora ante el lugar de la reserva es nuestra ocasión de velar con él. Se puede leer despacio el discurso de la Última Cena, los capítulos 13 a 17 de San Juan, rezar los misterios dolorosos del rosario o, sencillamente, quedarse en silencio con el Señor.

Cristo reza de rodillas sobre una roca mientras unos angelitos le muestran los instrumentos de la Pasión; abajo duermen Pedro, Santiago y Juan, y Judas sale de una ciudad amurallada con los soldados
Andrea Mantegna pintó La oración en el huerto hacia 1455-1456: Cristo reza solo sobre la roca mientras Pedro, Santiago y Juan duermen abajo y Judas sale de la ciudad con los soldados. ⓘThe Agony in the Garden

Mientras tanto se desnuda el altar mayor, y las cruces se retiran del templo o se cubren. El sagrario queda abierto y vacío, la lámpara del Santísimo se apaga y a menudo se vacían las pilas de agua bendita.

Ilustración en estilo óleo de unos fieles que rezan en silencio, ya de noche, ante el altar de la reserva iluminado con velas y flores blancas
Ya muy de noche, algunos fieles siguen de rodillas a la luz de las velas ante el lugar de la reserva, velando con el Señor.

La visita de las siete casas

En muchos países católicos las familias pasan la noche del Jueves Santo visitando el lugar de la reserva en varias iglesias, tradicionalmente siete, y rezando un rato en cada una. En México se llama la visita de las siete casas o de los siete templos; en España, la visita a los monumentos, aunque el Directorio prefiere no usar esa palabra; en Filipinas, la Visita Iglesia. La costumbre suele atribuirse a Roma, donde San Felipe Neri llevaba a pie en el siglo XVI a grupos de amigos a las siete basílicas de peregrinación de la ciudad.

Ilustración en estilo acuarela de familias que caminan de noche entre templos coloniales iluminados en la visita de las siete casas del Jueves Santo en México
Familias que caminan de noche de un templo a otro en la visita de las siete casas.

Para hacer la visita, elija siete templos cercanos que estén abiertos hasta tarde y haga el camino en oración, a pie si se puede. En cada uno, arrodíllese ante el Santísimo y rece un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria, una decena del rosario o una estación del Vía Crucis, o quédese en silencio con el Señor. Con niños pequeños bastan tres templos y una oración breve en cada uno.

El Jueves Santo en el mundo hispano

  • España. Las cofradías siguen sacando sus pasos, y en Sevilla empieza esa noche la Madrugada, la noche más larga de la Semana Santa. El Jueves Santo es también el Día del Amor Fraterno, en recuerdo del mandamiento nuevo.
  • México. Visita de las siete casas, lavatorio con doce "apóstoles" en muchas parroquias y, en algunos pueblos, representaciones de la Última Cena y del prendimiento en el huerto.
  • Guatemala. Salen las primeras grandes procesiones y las familias empiezan a trazar las alfombras de aserrín para el Viernes Santo.
  • Perú y Colombia. En Lima se recorren de noche los templos del centro histórico; en Popayán sale la procesión del Jueves Santo con sus pasos coloniales.
  • Roma. El Papa celebra la Misa crismal en la basílica de San Pedro por la mañana y la Misa de la Cena del Señor por la tarde, muchas veces en una cárcel o un hospital.
Ilustración en estilo de dibujo a tinta de un monaguillo que hace girar una gran matraca de madera en el campanario, con las campanas inmóviles, el Jueves Santo
En los campanarios de muchos pueblos la matraca de madera sustituye a las campanas, que callan desde el Gloria del Jueves Santo.

Cómo vivir el Jueves Santo 2027

Confiésese al comienzo de la Semana Santa si puede, y prepárese con nuestro examen de conciencia. Participe en la Misa de la Cena del Señor la tarde del 25 de marzo. Quédese luego una hora ante el Santísimo, o haga en familia la visita de las siete casas. Lea en casa los capítulos 13 a 17 de San Juan, las palabras que el Señor dijo esa noche. Y rece por sus sacerdotes, que renuevan esta semana sus promesas.

Pidamos al Señor, que amó a los suyos hasta el fin, que nos haga agradecidos por el don de la Eucaristía y dispuestos a lavarnos los pies unos a otros. Quedémonos con él esta noche.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es el Jueves Santo 2027?

El jueves 25 de marzo de 2027. El Viernes Santo es el 26 de marzo y el Domingo de Pascua el 28. El Jueves Santo ortodoxo cae el 29 de abril de 2027.

¿El Jueves Santo es día de precepto?

No. La ley general de la Iglesia no obliga a ir a Misa el Jueves Santo. Aun así, la Misa de la Cena del Señor es una de las celebraciones más importantes del año, y todo el que pueda debería participar en ella.

¿Se puede comer carne el Jueves Santo?

Sí. El ayuno y la abstinencia obligan el Viernes Santo, no el Jueves Santo. Muchos fieles empiezan el ayuno pascual después de la Misa de la tarde, pero la ley no lo exige.

¿Qué pasa con la Anunciación en 2027?

El 25 de marzo suele ser la solemnidad de la Anunciación, pero la Semana Santa tiene prioridad. En 2027 la Anunciación se traslada al lunes 5 de abril, al día siguiente de la octava de Pascua.

¿Qué es la visita de las siete casas?

Es la costumbre de visitar en la noche del Jueves Santo siete iglesias para rezar ante el Santísimo en el lugar de la reserva. En México se llama visita de las siete casas o de los siete templos; en España, visita a los monumentos; en Filipinas, Visita Iglesia. Se suele rezar en cada templo un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

¿Hasta qué hora dura la adoración del Jueves Santo?

Muchas parroquias dejan el templo abierto hasta la medianoche. El Directorio sobre la piedad popular explica que después de la medianoche la adoración se hace sin solemnidad, porque ya ha comenzado el día de la Pasión del Señor.

¿Quiénes pueden participar en el lavatorio de los pies?

Desde el decreto del 6 de enero de 2016, el sacerdote puede elegir a un pequeño grupo de fieles de entre todo el pueblo de Dios: hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, sanos y enfermos. El rito no es obligatorio y ya no se fija el número de doce.

Fuentes

  1. Enciclopedia Católica (1910; traducción de ACI Prensa): Jueves Santo. Los antiguos nombres del día, la consagración del crisma desde el siglo V y el lavatorio en los ritos más antiguos
  2. Congregación para el Culto Divino: Decreto In Missa in Cena Domini sobre el rito del lavatorio de los pies (6 de enero de 2016)
  3. Congregation for Divine Worship, Decree In Missa in Cena Domini (2016), with commentary, vía EWTN. El comentario del secretario de la Congregación, sobre el carácter no obligatorio del rito y el número de los elegidos
  4. Congregación para el Culto Divino: Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (2001), n. 141. La visita al lugar de la reserva y por qué no llamarlo "sepulcro" o "monumento"
  5. Congregation for Divine Worship, Circular Letter on the Preparation and Celebration of the Easter Feasts (1988), nos. 35-57, vía EWTN. La Misa crismal, la Misa vespertina y el lugar de la reserva
  6. Penitenciaría Apostólica: Enchiridion Indulgentiarum, 4.ª edición (1999), texto latino. El texto latino del Tantum ergo y la indulgencia plenaria del Jueves Santo (concesión 7)
  7. La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata por Félix Torres Amat (1823-1825), Internet Archive. Juan 13, 1 y 13, 34; Mateo 26, 40 (ortografía actualizada)