Indulgencia plenaria: qué es y cómo ganarla por los difuntos

Ilustración en estilo óleo de una familia rezando ante una tumba adornada con flores de cempasúchil y velas en un cementerio latinoamericano al atardecer

Una indulgencia plenaria es la remisión de toda la pena temporal que queda por pecados ya perdonados. Se gana una vez al día, con confesión, comunión y oración por las intenciones del Papa. Del 1 al 8 de noviembre, quien visita un cementerio y reza por los difuntos puede ganarla cada día para un alma del purgatorio.

La indulgencia plenaria es uno de los regalos más grandes que la Iglesia ofrece a sus hijos, y noviembre es el mes en que más la buscamos: del 1 al 8 de noviembre, cada visita a un cementerio con oración por los difuntos puede ganar una indulgencia plenaria para un alma del purgatorio. En esta página explicamos qué es una indulgencia, cuáles son las condiciones, cómo ganarla por nuestros difuntos paso a paso y qué enseña la Iglesia, con sus documentos en la mano.

¿Qué es una indulgencia?

El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1471) recoge la definición que San Pablo VI dio en 1967:

La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos.

Vamos despacio, porque cada palabra cuenta. La indulgencia trata de pecados ya perdonados: nunca perdona un pecado, eso lo hace la confesión. Lo que remite es la pena temporal, es decir, la purificación que todavía hace falta después del perdón. Y llega por mediación de la Iglesia, que usa el poder de atar y desatar que Cristo dio a los apóstoles (Mateo 16,19).

¿Por qué queda algo después del perdón? El Catecismo (n. 1472) explica que todo pecado, incluso venial, deja un "apego desordenado a las criaturas" que hay que purificar, aquí en la tierra o después de la muerte, en el purgatorio. Pensemos en un hombre a quien su esposa perdonó una traición. El perdón es real y completo, pero sus viejos hábitos de egoísmo no desaparecen en un instante. Tiene que desaprenderlos poco a poco. Eso no es un castigo que ella le impone; es lo que el amor le pide ahora. La pena temporal se parece a eso, y la Iglesia, como madre, nos ayuda a sanar.

La indulgencia es plenaria si remite toda esa pena y parcial si remite una parte. Y aquí está lo que más consuela a quien ha perdido a un ser querido: el Catecismo (n. 1479) enseña que, como los difuntos que se purifican son miembros de la misma comunión de los santos, "podemos ayudarles, entre otras formas, obteniendo para ellos indulgencias". Para entender mejor ese estado de purificación, vea nuestra página ¿Qué es el purgatorio?.

La indulgencia plenaria por los difuntos: del 1 al 8 de noviembre

El libro oficial de las indulgencias se llama Enchiridion Indulgentiarum. Lo publica la Penitenciaría Apostólica, y su cuarta edición latina, de 1999, es la vigente. Su concesión número 29, titulada Pro fidelibus defunctis ("Por los fieles difuntos"), dice que se concede una indulgencia plenaria, aplicable solamente a las almas del purgatorio, al fiel que:

  1. Del 1 al 8 de noviembre, cada día, visite con devoción un cementerio y rece por los difuntos, aunque sea solo mentalmente.
  2. El día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre), visite piadosamente una iglesia o un oratorio y rece allí un Padre Nuestro y el Credo.

El mismo texto añade un detalle que pocos conocen: con el consentimiento del obispo, la visita a la iglesia puede hacerse el domingo anterior o el posterior al 2 de noviembre, o el día de Todos los Santos. Así ninguna familia se queda sin esta gracia por motivos de trabajo o de distancia. Para el sentido de estas dos fiestas, vea Día de Todos los Santos y Día de los Fieles Difuntos.

Faroles de vidrio rojos, blancos y ámbar encendidos sobre tumbas con flores al anochecer
En muchos países, las familias llenan los cementerios de flores y velas en los primeros días de noviembre. Cada visita con oración por los difuntos, del 1 al 8, puede ganar una indulgencia plenaria para un alma. ⓘFoto: Marek Ślusarczyk (Tupungato), CC BY 3.0

Fíjese en lo sencilla que es la obra. No hace falta una oración larga ni una fórmula especial. Basta ir al cementerio con fe y rezar por los difuntos. Puede ser el panteón donde descansan sus padres, o cualquier otro cementerio. La oración puede ser un Padre Nuestro, un rosario, el "Dale, Señor, el descanso eterno" o unas palabras salidas del corazón.

La misma concesión 29 otorga una indulgencia parcial, también solo para los difuntos, a quien visite un cementerio y rece por ellos cualquier otro día del año, y a quien rece con devoción las Laudes o las Vísperas del Oficio de difuntos o la invocación Requiem aeternam. La visita al cementerio en julio o en el aniversario de un ser querido también ayuda a nuestros muertos.

Ilustración en estilo acuarela de una mujer mayor y su nieto rezando en silencio ante una tumba sencilla en un cementerio de pueblo por la mañana
Ilustración en estilo acuarela de una abuela y su nieto rezando ante una tumba sencilla en una mañana de noviembre.

Las condiciones para ganar la indulgencia plenaria

Las normas del Enchiridion piden, además de la obra, tres condiciones y una disposición del corazón:

  1. Confesión sacramental. Una buena confesión sirve para varias indulgencias plenarias.
  2. Comunión eucarística. Una comunión por cada indulgencia plenaria.
  3. Oración por las intenciones del Sumo Pontífice. Basta un Padre Nuestro y un Avemaría, aunque usted puede elegir otra oración. Es una oración por las intenciones del Papa, no por su persona.
  4. Desapego de todo pecado, incluso venial. Esta es la más difícil. No significa no volver a pecar nunca; significa que, en ese momento, uno no quiere tener nada que ver con ningún pecado.

Las condiciones pueden cumplirse varios días antes o después de la obra, aunque conviene que la comunión y la oración por el Papa sean el mismo día de la visita. Si falta alguna condición, o si el corazón todavía está apegado a algún pecado, la indulgencia es parcial. No es un fracaso: la ayuda llega igual, en parte, y el esfuerzo por soltar el pecado ya es camino de santidad.

Hay también requisitos de base (norma 17): estar bautizado, no excomulgado, en gracia de Dios al menos al terminar la obra, y tener al menos la intención general de ganar la indulgencia. Y una regla que conviene recordar (norma 18): la indulgencia plenaria se gana una sola vez al día. Por eso la Iglesia da ocho días en noviembre, no ocho visitas en una tarde.

Ilustración en estilo grabado de varias personas esperando su turno junto a un confesionario de madera en una iglesia colonial
Ilustración en estilo grabado de fieles esperando su turno junto al confesionario. Toda indulgencia plenaria empieza aquí.

Cómo ganar la indulgencia por los difuntos, paso a paso

Para quien quiere ofrecer la semana completa por sus difuntos, este plan sencillo funciona:

  1. Confiésese a fines de octubre o en los primeros días de noviembre. Si necesita prepararse, nuestro examen de conciencia y el acto de contrición le ayudan.
  2. Decida por quién ofrece cada día. Puede ser su mamá el día 1, un abuelo el día 2, un amigo el día 3. O puede dejarlo en manos de Dios, por el alma que más lo necesite.
  3. Vaya al cementerio y rece por los difuntos. Basta un momento de oración sincera.
  4. Comulgue ese mismo día, en la misa, si le es posible.
  5. Rece un Padre Nuestro y un Avemaría por las intenciones del Papa.
  6. El 2 de noviembre, además, entre en una iglesia y rece el Padre Nuestro y el Credo.

Después, confíe en Dios. No podemos ver si una indulgencia fue plenaria o parcial, y no necesitamos verlo. La Iglesia nos pide rezar, convertirnos y amar a nuestros muertos lo suficiente como para no olvidarlos.

Ilustración en estilo tinta de un hombre y su hija arrodillados en una iglesia casi vacía el 2 de noviembre, rezando ante el sagrario
Ilustración en estilo tinta de un padre y su hija rezando ante el sagrario en la tarde del 2 de noviembre.

Otras indulgencias plenarias que puede ganar cualquier día

Durante todo el año, el Enchiridion concede indulgencia plenaria por estas obras, siempre con las condiciones de siempre. Todas pueden ofrecerse por los difuntos:

  • Adoración al Santísimo Sacramento durante al menos media hora (concesión 7).
  • Lectura de la Sagrada Escritura durante al menos media hora, como lectura espiritual (concesión 30).
  • El rosario rezado en una iglesia, en familia o en grupo (concesión 17): cinco misterios seguidos, meditando cada misterio. Vea cómo rezar el rosario y el rosario por los difuntos.
  • El Vía Crucis ante estaciones legítimamente erigidas (concesión 13). Vea el Vía Crucis.
Una custodia dorada en forma de sol con la Hostia, en un nicho con vidrio forrado de tela roja
Media hora ante el Santísimo expuesto, como en esta capilla de adoración, gana una indulgencia plenaria cualquier día del año. ⓘ
Una anciana con capucha y capa rojas forradas de piel, inclinada sobre un gran libro abierto, siguiendo las líneas con la mano
En la Anciana leyendo de Gerrit Dou, pintada hacia 1631, se ve la atención serena que la Iglesia pide en la lectura espiritual de la Escritura. ⓘOld Woman Reading

Hay también una indulgencia plenaria en la hora de la muerte. Si no hay sacerdote, la Iglesia, "Madre piadosa", la concede a quien esté debidamente dispuesto, "con tal que durante su vida hubiera rezado habitualmente algunas oraciones" (Indulgentiarum doctrina, norma 18). Para ganarla, recomienda usar un crucifijo o una cruz. Enseñe a sus hijos a rezar un poco cada día, y ese regalo los estará esperando al final.

Ilustración en estilo óleo de una familia rezando el rosario por sus difuntos en la sala de su casa, junto a una mesita con fotografías y una vela
Ilustración en estilo óleo de una familia rezando el rosario por sus difuntos en casa, junto a una vela y flores blancas.

La historia, contada con honestidad

La práctica es muy antigua. En el siglo III, los cristianos que habían renegado de la fe en la persecución hacían largas penitencias públicas antes de ser readmitidos, y los confesores que esperaban el martirio escribían cartas pidiendo que se acortara esa penitencia. Con los siglos, las penitencias largas se conmutaron por obras más breves: salmos, limosnas, peregrinaciones.

Hay que decirlo con claridad, como lo ha dicho la Iglesia: hubo abusos graves. Entre las obras buenas estaba la limosna para construir iglesias y hospitales, y algunos predicadores hablaron como si una moneda pudiera hacer lo que solo hacen el arrepentimiento y la gracia. La Enciclopedia Católica lo reconoce sin rodeos: "el amor al dinero fue la raíz principal de los males". Papas y concilios condenaron esos abusos muchas veces, antes y después de 1517, cuando la predicación de Johann Tetzel en Alemania dio ocasión a las tesis de Martín Lutero.

El Concilio de Trento respondió en su sesión 25, en diciembre de 1563: enseñó que el uso de las indulgencias es sumamente provechoso para el pueblo cristiano y, en el mismo decreto, ordenó abolir por completo toda ganancia ligada a ellas. En 1567, San Pío V anuló todas las concesiones de indulgencias que implicaban dinero. Desde entonces las indulgencias son gratuitas. En 1967 San Pablo VI las reformó de nuevo, redujo su número y suprimió la antigua cuenta de "días" y "años", que nunca midió tiempo en el purgatorio sino la duración de las penitencias públicas de la Iglesia antigua.

Fresco de los obispos del Concilio de Trento sentados en gradas en un gran salón, con la figura alegórica de la Iglesia en primer plano
Fresco del Concilio de Trento pintado por Pasquale Cati en 1588 en Santa Maria in Trastevere, Roma. Trento puso fin a los abusos de las indulgencias. ⓘThe Council of Trent
Una madre levanta a su bebé para que bese una cruz empotrada en un muro de mármol, mientras una joven, un niño y dos hombres rezan de rodillas en los escalones
Christoffer Wilhelm Eckersberg pintó hacia 1814 a familias romanas que besan la cruz de la Puerta Santa de San Pedro, signo de las indulgencias de los años jubilares. ⓘDevotion at the Holy Door in St. Peter's

Una oración para la visita al cementerio

No hay una fórmula obligatoria. Podemos rezar con las palabras antiguas de la Iglesia por los difuntos, la misma invocación Requiem aeternam que el Enchiridion cita en su concesión 29, en su forma tradicional en español:

Dale, Señor, el descanso eterno.

Brille para él (ella) la luz perpetua.

Descanse en paz. Amén.

Recemos así por cada nombre que llevamos en el corazón. Encontrará más oraciones en oración por los difuntos y en oración por las almas del purgatorio.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una indulgencia plenaria?

Es la remisión de toda la pena temporal debida por pecados cuya culpa ya fue perdonada. No perdona pecados: eso lo hace la confesión. La indulgencia plenaria se puede ganar una vez al día, haciendo la obra que la Iglesia señala, con las tres condiciones de siempre y sin apego a ningún pecado.

¿Cómo se gana la indulgencia plenaria por los difuntos en noviembre?

Cada día del 1 al 8 de noviembre, visitando con devoción un cementerio y rezando por los difuntos, aunque sea solo mentalmente. Además, el 2 de noviembre se gana visitando una iglesia u oratorio y rezando un Padre Nuestro y el Credo. En ambos casos se añaden la confesión, la comunión y la oración por las intenciones del Papa, y la indulgencia solo se puede aplicar a las almas del purgatorio.

¿Cuáles son las condiciones para ganar una indulgencia plenaria?

Confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice (basta un Padre Nuestro y un Avemaría), junto con el desapego total de todo pecado, incluso venial. Las condiciones pueden cumplirse varios días antes o después de la obra, aunque conviene comulgar y rezar por el Papa el mismo día.

¿Puedo ganar la indulgencia plenaria por mi papá o mi mamá que ya murieron?

Sí. Toda indulgencia, parcial o plenaria, puede aplicarse a los difuntos a manera de sufragio. Usted puede ofrecerla por un difunto concreto, nombrándolo en su intención. Lo que no se puede es aplicar una indulgencia a otra persona viva.

¿Con una sola confesión puedo ganar las ocho indulgencias de noviembre?

Sí. Una confesión sacramental basta para varias indulgencias plenarias, siempre que usted se mantenga en gracia de Dios. Para cada indulgencia plenaria, en cambio, se necesita una comunión y una oración por las intenciones del Papa, de modo que quien quiera ganarla los ocho días debe comulgar cada día.

¿Qué pasa si no logro las condiciones completas?

Entonces la indulgencia es parcial, no plenaria. Visitar el cementerio y rezar por los difuntos cualquier día del año ya gana una indulgencia parcial para ellos. Nada de esa oración se pierde.

¿Se puede comprar una indulgencia?

No. Las indulgencias nunca se compran. El Concilio de Trento ordenó en 1563 abolir toda ganancia relacionada con ellas, y en 1567 San Pío V anuló todas las concesiones que implicaban dinero. Quien venda indulgencias hoy está cometiendo un fraude.

Fuentes

  1. Penitenciaría Apostólica, Enchiridion Indulgentiarum, 4.ª edición (1999), texto latino. Normas 17–20; concesión 29 (Pro fidelibus defunctis): cementerio del 1 al 8 de noviembre y visita a una iglesia el 2 de noviembre
  2. Catecismo de la Iglesia Católica, 1471–1479: Las indulgencias
  3. San Pablo VI, Constitución apostólica Indulgentiarum doctrina (1 de enero de 1967), con sus normas
  4. Concilio de Trento, sesión 25 (1563), Decreto sobre las indulgencias (traducción inglesa)
  5. Enciclopedia Católica (traducción de la edición de 1910): Indulgencias