Viernes Santo 2027

El Viernes Santo 2027 es el viernes 26 de marzo de 2027, el día en que la Iglesia celebra la Pasión y la muerte del Señor. Es día de ayuno (de los 18 a los 59 años) y de abstinencia de carne (desde los 14). No se celebra la Misa: por la tarde, hacia las tres, la Iglesia celebra la Pasión del Señor y adora la Cruz. La Pascua es el domingo 28 de marzo.
El Viernes Santo 2027 cae el viernes 26 de marzo de 2027. Ese día toda la Iglesia se queda de pie, con María y con San Juan, junto a la cruz de Jesús. Aquí encontrará las normas de ayuno y abstinencia, lo que sucede en la celebración de la tarde, los cantos y oraciones antiguos del día, y las costumbres con que nuestros pueblos acompañan al Señor, de las Siete Palabras al Santo Entierro.
Viernes Santo 2027 en resumen
- Fecha: viernes 26 de marzo de 2027
- Ayuno y abstinencia: obligatorios. Sin carne desde los 14 años; ayuno de los 18 a los 59 años cumplidos.
- Misa: no hay. La celebración de la Pasión del Señor es por la tarde, de ordinario hacia las tres.
- Día de precepto: no
- Color litúrgico: rojo
- Novena de la Divina Misericordia: empieza hoy y termina el sábado 3 de abril
- El día anterior: Jueves Santo 2027, 25 de marzo, cuando comienza el Triduo pascual
- Domingo de Pascua: 28 de marzo; toda la semana en Semana Santa 2027
- Viernes Santo ortodoxo: 30 de abril de 2027
- Viernes Santo en otros años: 3 de abril de 2026 y 14 de abril de 2028
Ayuno y abstinencia el Viernes Santo
El Viernes Santo es, con el Miércoles de Ceniza, uno de los dos únicos días del año en que toda la Iglesia latina guarda a la vez ayuno y abstinencia. El Código de Derecho Canónico lo establece en pocas líneas. El canon 1251 dice: "ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo". El canon 1252 fija las edades: "La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años". Y pide a los pastores y a los padres que formen en el espíritu de penitencia también a los niños que todavía no están obligados.
En la práctica:
- Abstinencia (desde los 14 años): no se come carne de res, cerdo ni aves. El pescado, los mariscos, los huevos y los lácteos están permitidos.
- Ayuno (de los 18 a los 59 años cumplidos): una sola comida completa al día, y algo ligero por la mañana y por la noche.
- Quiénes quedan dispensados: los enfermos, las mujeres embarazadas o que amamantan, y quienes no pueden ayunar sin daño para su salud.
El canon 1253 permite a cada conferencia episcopal precisar estas normas, así que conviene ver lo que dispone la de su país; todo está explicado en nuestra página de ayuno y abstinencia.
El Concilio Vaticano II pide algo más que el mínimo. Sacrosanctum Concilium (n. 110) dice: "téngase como sagrado el ayuno pascual; ha de celebrarse en todas partes el Viernes de la Pasión y Muerte del Señor y aun extenderse, según las circunstancias, al Sábado Santo, para que de este modo se llegue al gozo del Domingo de Resurrección con ánimo elevado y entusiasta". Muchas familias guardan además el silencio del día: sin televisión ni música, con pocas salidas, y en recogimiento de las doce a las tres, las horas en que Cristo estuvo en la cruz.
Los católicos orientales siguen la disciplina de sus propias Iglesias, que suelen guardar el Gran Viernes con un ayuno muy estricto, a menudo sin comer nada hasta la noche.

La comida de vigilia
En nuestras casas la abstinencia tiene su propia cocina. En México se preparan las tortitas de camarón en salsa roja con nopales, el caldo de habas o de pescado y la capirotada, el pan con piloncillo, pasas y queso. En España no faltan el potaje de vigilia con bacalao y garbanzos y las torrijas. En Ecuador, la fanesca, la gran sopa de granos y bacalao de la Semana Santa. Son platos sencillos de origen, y conviene que lo sigan siendo: el sentido de la abstinencia es la penitencia y la caridad, no un banquete sin carne. Lo que ahorramos ese día puede ir a los pobres.

La celebración de la Pasión del Señor
El Viernes Santo y el Sábado Santo no se celebra la Misa. La carta de la Santa Sede sobre las fiestas pascuales de 1988 lo dice sin rodeos: ese día está prohibida toda celebración de los sacramentos, salvo la Penitencia y la Unción de los enfermos. Por la tarde la Iglesia se reúne para la celebración de la Pasión del Señor, que según la misma carta debe tener lugar "hacia las tres de la tarde", la hora de la muerte del Señor, aunque por razones pastorales puede ser otra hora, nunca después de las nueve de la noche.
El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (n. 142) resume en una frase lo que hacemos esa tarde: la Iglesia "medita en la Pasión de su Señor, intercede por la salvación del mundo, adora la Cruz y conmemora su propio nacimiento del costado abierto del Salvador".
El sacerdote y el diácono, con vestiduras rojas, entran en silencio. No hay canto de entrada. Ante el altar desnudo se postran en el suelo mientras el pueblo se arrodilla, y luego el sacerdote dice la oración inicial. La celebración tiene tres partes.
1. La liturgia de la Palabra. Las lecturas son las mismas cada año: el cuarto canto del Siervo sufriente de Isaías (52, 13-53, 12), el salmo 30 con la respuesta de las palabras del Señor en la cruz, "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu", la carta a los Hebreos (4, 14-16; 5, 7-9) y la Pasión según San Juan (18, 1-19, 42), que a menudo se proclama a tres voces. Al llegar a la muerte del Señor, todos se arrodillan en silencio un momento.
Siguen las oraciones solemnes, diez grandes peticiones por el mundo entero: por la santa Iglesia, por el Papa, por todos los ministros y fieles, por los catecúmenos, por la unidad de los cristianos, por el pueblo judío, por los que no creen en Cristo, por los que no creen en Dios, por los gobernantes y por los que sufren cualquier tribulación. Cada una empieza con una invitación, sigue un momento de oración en silencio, y el sacerdote la concluye con una oración. El día en que Cristo murió por todos, la Iglesia reza por todos.
2. La adoración de la santa Cruz. Se muestra la Cruz al pueblo y los fieles la veneran (lo explicamos abajo).
3. La sagrada Comunión. Se cubre el altar con un mantel y se trae el Santísimo Sacramento desde el lugar de la reserva, donde se guardó después de la Misa del Jueves Santo. Todos rezan el Padre Nuestro y los fieles comulgan. Ese día no se consagra nada. Tras una oración final sobre el pueblo, todos salen en silencio y el altar vuelve a quedar desnudo.

La adoración de la Cruz
El corazón de la liturgia del Viernes Santo viene de Jerusalén. A fines del siglo IV la peregrina Egeria vio al obispo de Jerusalén sentado en el Gólgota, sosteniendo con firmeza el relicario de la Vera Cruz, mientras los fieles y los catecúmenos pasaban uno a uno, se inclinaban y besaban el santo madero. Los diáconos montaban guardia, anotó, porque una vez alguien había intentado arrancar un trozo con los dientes. Las iglesias que no tenían una reliquia de la Cruz adoptaron el rito con un crucifijo, y en el siglo VIII ya formaba parte de la liturgia romana.
Hoy el sacerdote o el diácono lleva la Cruz al presbiterio, descubriéndola en tres momentos o deteniéndose tres veces en procesión. Cada vez canta, en latín o en la lengua del pueblo:
Ecce lignum crucis, in quo salus mundi pependit. Venite, adoremus.
Mirad el madero de la cruz, del que colgó la salvación del mundo. Venid, adoremos.
(La traducción es nuestra; el Misal Romano de cada país tiene la suya.) Luego los fieles se acercan uno a uno a venerar la Cruz con una genuflexión, una inclinación o un beso. La carta de 1988 pide que se use una sola Cruz para la adoración, para que el signo se vea en toda su fuerza. No adoramos la madera: adoramos a Cristo, que colgó de ella.
La Iglesia concede indulgencia plenaria, en las condiciones de costumbre, a los fieles que participan con devoción en la adoración de la Cruz en la celebración litúrgica del Viernes Santo (Enchiridion de las indulgencias, concesión 13). Vea qué son y cómo se ganan en nuestra página sobre la indulgencia plenaria.

Los Improperios
Mientras el pueblo se acerca a la Cruz, el coro canta los Improperios, los "reproches", en los que el Señor habla desde la cruz a su pueblo. Aparecen en libros galicanos del siglo IX y entraron después en el rito romano. Entre los primeros versos se canta el antiquísimo Trisagio en griego y en latín, "Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, ten piedad de nosotros", un canto que compartimos con las Iglesias de Oriente.
El "pueblo" que oye estas palabras somos todos. Cada verso pone un don de Dios junto al pecado que crucificó a su Hijo, y cada cristiano que los canta sabe de qué lado está. Este es el comienzo del texto latino, con nuestra traducción:
Popule meus, quid feci tibi? Aut in quo contristavi te? Responde mihi. Quia eduxi te de terra Aegypti: parasti crucem Salvatori tuo.
Pueblo mío, ¿qué te he hecho? ¿En qué te he ofendido? Respóndeme. Yo te saqué de la tierra de Egipto, y tú preparaste una cruz para tu Salvador.
La adoración termina con el himno Pange lingua gloriosi proelium certaminis, que escribió San Venancio Fortunato en el siglo VI para una reliquia de la Vera Cruz. Su estribillo, el Crux fidelis, es uno de los textos más bellos de toda la liturgia:
Crux fidelis, inter omnes arbor una nobilis: nulla silva talem profert, fronde, flore, germine. Dulce lignum, dulces clavos, dulce pondus sustinet.
Cruz fiel, entre todos el único árbol noble: ningún bosque da otro igual en hoja, en flor y en fruto. Dulce leño, dulces clavos, que sostienen tan dulce peso.
Las Siete Palabras
En buena parte de América Latina el mediodía del Viernes Santo pertenece al sermón de las Siete Palabras, también llamado de las Tres Horas. De las doce a las tres de la tarde, las horas en que Cristo agonizó en la cruz, un predicador medita una por una las siete frases que Jesús pronunció según los Evangelios: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen"; "Hoy estarás conmigo en el paraíso"; "Mujer, ahí tienes a tu hijo"; "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"; "Tengo sed"; "Todo está cumplido"; y "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu".
La devoción nació entre los jesuitas de Lima en el siglo XVII. Se suele atribuir al padre Alonso Messía Bedoya, que le dio forma escrita, aunque hay quien la remonta a otro jesuita limeño, el padre Francisco del Castillo. De Lima pasó a México, a España y al mundo entero. En Cádiz, a fines del siglo XVIII, se encargó a Joseph Haydn la música para acompañar esa meditación, y de allí salió su obra Las siete últimas palabras de nuestro Redentor en la cruz. Hoy se predica en catedrales y parroquias de México, Perú, Centroamérica y el Caribe, y muchas emisoras la transmiten. Si su parroquia la celebra, procure que no ocupe el lugar de la celebración de la tarde, sino que prepare para ella.

El Vía Crucis
La carta de 1988 pide que no se descuiden ese día ejercicios de piedad como el Vía Crucis, siempre que se programen de modo que la liturgia conserve el primer lugar. Muchas parroquias rezan el Vía Crucis por la mañana, y en innumerables pueblos se recorren las estaciones por las calles, a veces con representaciones vivas de la Pasión. En Iztapalapa, en la Ciudad de México, los vecinos representan cada año la Pasión ante una multitud. El Directorio (n. 144) ve en estas representaciones "un ejercicio de piedad", y pide que no se conviertan en "manifestaciones folclóricas, que atraen no tanto el espíritu religioso cuanto el interés de los turistas".
El Viernes Santo por la noche el Papa preside el Vía Crucis en el Coliseo de Roma, donde San Leonardo de Puerto Mauricio instaló las estaciones en 1750.

El Stabat Mater
Ninguna oración está tan cerca del Viernes Santo como el Stabat Mater dolorosa, la Madre que estaba de pie, dolorosa, junto a la cruz. A fines del siglo XIV ya se conocía en toda Europa. Su autor no es seguro: la tradición lo atribuye al papa Inocencio III o al poeta franciscano Jacopone da Todi. En 1727 entró en el Misal Romano como secuencia de la Virgen de los Dolores, y sus estrofas se cantan a menudo entre las estaciones del Vía Crucis. Empieza así:
Stabat Mater dolorosa iuxta crucem lacrimosa, dum pendebat Filius.
Cuius animam gementem, contristatam et dolentem, pertransivit gladius.
Es decir, en traducción literal nuestra: "Estaba la Madre dolorosa junto a la cruz, llorosa, mientras pendía el Hijo. Su alma gimiente, contristada y dolorida, la atravesó una espada". Las últimas estrofas piden la gracia de quedarnos allí con ella, llorar con ella y llevar en el corazón las llagas de su Hijo. Para seguir rezando con la Virgen este día, puede rezar los misterios dolorosos del rosario.

El Santo Entierro y el pésame a la Virgen
Al caer la tarde, en muchos pueblos de España y de América sale la procesión del Santo Entierro, con la imagen del Cristo yacente, a menudo en un sepulcro de cristal. El Directorio (n. 142) explica su sentido: recuerda al pequeño grupo de amigos y discípulos que bajaron de la cruz el cuerpo de Jesús y lo llevaron a un sepulcro nuevo, y añade que se desarrolla "en un clima de austeridad, de silencio y de oración". En San Luis Potosí, en México, la Procesión del Silencio recorre de noche el centro de la ciudad sin otra música que los tambores y las matracas.
El Directorio (n. 143) pone también un límite claro: estas procesiones nunca deben aparecer como sustituto de la celebración litúrgica de la tarde, ni introducirse dentro de ella.

Ya de noche, muchas comunidades acompañan a la Virgen en su soledad. En México se reza el pésame: se visita a la Dolorosa, vestida de negro, y se le dan las condolencias por la muerte de su Hijo. El Directorio (n. 145) recomienda esta "Hora de la Dolorosa", en la que los fieles "hacen compañía" a la Madre del Señor, que se ha quedado sola. La Enciclopedia Católica recuerda que la Sagrada Congregación de Ritos permitió expresamente, donde existía la costumbre, llevar en procesión ese día una imagen de la Virgen de los Dolores.

Costumbres del Viernes Santo en el mundo hispano
La liturgia es la misma en todo el mundo, pero cada pueblo católico ha añadido su manera de velar junto a Cristo muerto.
España. En Sevilla, Málaga y cientos de ciudades, las cofradías sacan en procesión sus pasos de Cristo y de la Virgen. Los nazarenos, con túnica y capirote, acompañan a las imágenes con cirios, y las procesiones de la Madrugada, la noche del jueves al viernes, son las más solemnes del año. En Castilla, las de Valladolid y Zamora destacan por su silencio. El Viernes Santo es día festivo en toda España.

México y Centroamérica. Vía Crucis vivientes, las Siete Palabras al mediodía, el Santo Entierro al atardecer y el pésame por la noche. En Guatemala las familias pasan la noche haciendo alfombras de aserrín de colores y flores por donde pasará la procesión, y los cucuruchos cargan por turnos andas enormes.
Perú, Colombia y los Andes. Las Tres Horas nacieron en Lima. En Popayán las procesiones coloniales recorren las calles, y en muchos pueblos andinos el Santo Sepulcro sale de noche entre faroles.
En todas partes. Las campanas callan desde el Gloria del Jueves Santo hasta el Gloria de la Vigilia Pascual; en muchos pueblos las sustituyen las matracas de madera. El sagrario queda abierto y vacío, y las pilas de agua bendita suelen estar secas. Ese día se hace la colecta por los cristianos y los Santos Lugares de Tierra Santa.
La novena de la Divina Misericordia empieza el Viernes Santo
En su Diario, Santa Faustina anotó una novena que el Señor le pidió hacer para preparar la fiesta de la Misericordia, empezando el Viernes Santo, con un grupo distinto de almas confiadas a su misericordia en cada uno de los nueve días. En 2027 el primer día es el Viernes Santo, 26 de marzo, y el noveno el sábado 3 de abril. La fiesta es el Domingo de la Divina Misericordia, el 4 de abril. Las intenciones de cada día están en nuestra novena a la Divina Misericordia, y muchos rezan también la coronilla de la Divina Misericordia a las tres de la tarde.
Cómo vivir el Viernes Santo 2027
Organice el día alrededor de la celebración de la tarde del 26 de marzo, y si puede, guarde en silencio las horas de las doce a las tres. Rece el Vía Crucis con su parroquia o en casa, escuche las Siete Palabras, empiece la novena de la Divina Misericordia y, si todavía no lo ha hecho, confiésese: muchas parroquias confiesan ese día. Guarde el ayuno, y si su salud lo permite, prolónguelo el Sábado Santo, como pide el Concilio, hasta la alegría de la Vigilia Pascual en la noche del 27 de marzo. Por la noche, acompañe a la Virgen en su soledad.
Arrodillémonos ante la Cruz con María, con Juan, con María Magdalena y las santas mujeres, y digamos con toda la Iglesia: te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es el Viernes Santo 2027?
El viernes 26 de marzo de 2027, dos días antes del Domingo de Pascua, que cae el 28 de marzo. Las Iglesias ortodoxas celebran el Viernes Santo el 30 de abril de 2027.
¿Se puede comer carne el Viernes Santo?
No. El canon 1251 del Código de Derecho Canónico manda guardar ayuno y abstinencia el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Todos los católicos desde los 14 años se abstienen de carne; el pescado, los huevos y los lácteos están permitidos. De los 18 a los 59 años cumplidos se guarda además el ayuno: una sola comida completa y algo ligero en la mañana y en la noche.
¿El Viernes Santo es día de precepto?
No hay obligación de asistir a la celebración de la tarde, pero el ayuno y la abstinencia sí obligan, y la Iglesia invita a todos los que puedan a participar en la adoración de la Cruz, una de las celebraciones más hondas del año.
¿Por qué no hay Misa el Viernes Santo?
Desde los primeros siglos la Iglesia no celebra la Eucaristía el día en que Cristo se ofreció en la cruz. En su lugar celebra la Pasión del Señor, y la Comunión se da con las hostias consagradas en la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo.
¿A qué hora es la celebración del Viernes Santo?
Las normas de la Iglesia piden que la celebración de la Pasión del Señor sea por la tarde, hacia las tres, la hora de la muerte de Jesús. Por razones pastorales una parroquia puede elegir otra hora, desde el mediodía hasta las nueve de la noche como máximo.
¿Puedo confesarme el Viernes Santo?
Sí. Ese día no se celebran los sacramentos, con dos excepciones: la Penitencia y la Unción de los enfermos. Muchas parroquias confiesan durante la mañana y antes de la celebración de la tarde.
¿Qué son las Siete Palabras?
Son las siete frases que Jesús pronunció en la cruz según los Evangelios. El sermón de las Siete Palabras, o de las Tres Horas, se predica de mediodía a las tres de la tarde del Viernes Santo; nació entre los jesuitas de Lima en el siglo XVII y se extendió por todo el mundo católico.
¿Cuándo empieza la novena de la Divina Misericordia en 2027?
El Viernes Santo, 26 de marzo de 2027, y termina el sábado 3 de abril, víspera del Domingo de la Divina Misericordia, que es el 4 de abril.
Fuentes
- Código de Derecho Canónico, cánones 1249-1253 (los días de penitencia), vía EWTN
- Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium, n. 110 (el ayuno pascual) (vatican.va)
- Congregación para el Culto Divino: Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (2001), nn. 142-145 (vatican.va). La procesión del Cristo muerto, el primer lugar de la liturgia, las representaciones de la Pasión y la Hora de la Dolorosa
- Congregation for Divine Worship, Circular Letter on the Preparation and Celebration of the Easter Feasts (1988), vía EWTN. La hora de la celebración, la prohibición de los sacramentos salvo la Penitencia y la Unción, la cruz única para la adoración
- Enciclopedia Católica (1909; traducción de ACI Prensa): Viernes Santo. Los decretos de la Sagrada Congregación de Ritos que permiten la procesión de la Virgen de los Dolores
- Enciclopedia Católica (traducción de ACI Prensa): Stabat Mater
- The Complete Office of Holy Week, in Latin and English (Benziger Brothers, 1875), Internet Archive. Textos latinos del Ecce lignum crucis, los Improperios y el Crux fidelis; las traducciones al español son nuestras
- Penitenciaría Apostólica, Enchiridion Indulgentiarum, 4.ª edición (1999), texto latino