Novena de Aguinaldos

La Novena de Aguinaldos es la novena de Navidad que las familias de Colombia y Ecuador rezan ante el pesebre cada noche del 16 al 24 de diciembre. La escribió en el siglo XVIII Fray Fernando de Jesús Larrea, franciscano nacido en Quito, y hacia 1910 la revisó la Madre María Ignacia (Bertilda Samper), de Bogotá. Su estribillo es "Ven a nuestras almas".
La Novena de Aguinaldos es la novena de Navidad de Colombia y Ecuador: nueve noches de oración ante el pesebre, del 16 al 24 de diciembre, que terminan en Nochebuena con el Niño Dios en el pesebre. La escribió un fraile franciscano de Quito en el siglo XVIII, y hace más de doscientos años que las familias la rezan con las mismas palabras y cantan el mismo estribillo: "Dulce Jesús mío, mi Niño adorado, ¡ven a nuestras almas!". Aquí tiene las oraciones de la novena, tomadas de la edición más antigua que pudimos leer completa, cómo rezarla paso a paso, y la historia de sus dos autores.
Las oraciones de la Novena de Aguinaldos
La novena tiene seis partes, que se rezan en el mismo orden todas las noches. Los textos que siguen vienen de la Novena para el aguinaldo impresa en Bogotá en 1843 por J. A. Cualla, cuyo escaneo puede consultarse en Internet Archive. Hemos actualizado la ortografía (escribimos "doy" donde la edición dice "doi", "escogió" donde dice "escojió"), sin cambiar ninguna palabra. Al final de esta sección explicamos qué partes del librito actual describimos sin reproducirlas, y por qué.
Antes de empezar, Larrea pide hacer la señal de la cruz y el acto de contrición.
1. Oración para todos los días
Larrea la llama "súplica al Eterno Padre". Es la misma oración con que abre cada noche el librito que usan hoy las familias:
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro Unigénito la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio; y en retorno os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por la incomodidad con que nació, y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que mi Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna, y more eternamente. Amén.
Se rezan después tres Glorias. Larrea escribe: "Salúdese tres veces a la Trinidad Beatísima con el verso de Gloria Patri".
2. La consideración del día
Cada uno de los nueve días tiene su propia lectura, una meditación sobre un paso del misterio: el Verbo eterno junto al Padre, la Anunciación en Nazaret, los meses de espera de María, el camino a Belén, las puertas cerradas de la posada y, el 24 de diciembre, el nacimiento en la cueva. Una persona la lee en voz alta y los demás escuchan. Esta es la del primer día en la edición de 1843:
Considera que, estando el hombre por la culpa privado para siempre de la gloria, y reducido a un estado infeliz y miserable, tuvo por bien el misericordioso Señor de hacer con el hombre un beneficio nunca oído, cual fue hacerse hombre, nacer, padecer y morir por su salud y remedio, vestir nuestra naturaleza por librarnos de la culpa. Si un serafín se hiciese hormiga por favorecer a una hormiguita despreciable, quedáramos atónitos, viendo que una naturaleza tan alta se abatía por cosa tan vil, y que tan poco le importaba. Mucho más nos debemos maravillar de que todo un Dios se hiciese hombre por nosotros, que somos infinitamente menos, respecto de su Majestad, que una hormiga respecto del más elevado serafín. [...] Todo lo venció el amor: este sacó del seno del Eterno Padre a su Hijo, y lo unió con la criatura para nunca apartarse de ella.
En la edición de Larrea, cada consideración va seguida de una breve oración propia del día. Los libritos de hoy suelen omitirla.
3. Oración a la Santísima Virgen
Soberana María, que por tus grandes virtudes, principalmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios se hiciese hombre en tu sagrado vientre: infinitas gracias doy al mismo Señor, porque te escogió por Madre, y para tan alta dignidad te adornó con infinitos dones de naturaleza y gracia. Suplícote, Señora, nos alcancéis ardientes deseos de ver al hermoso Niño, y heroicas virtudes para recibirlo en nuestras almas, por aquellos actos de amor con que diste a luz el fruto de tu vientre, y por la dulce ternura que sintió tu alma al tenerlo en tus brazos, aplicarlo a tus pechos, besarle su divino rostro, y adorarlo como a vuestro Dios y vuestro Hijo. Amén.
Larrea pide nueve Avemarías "en memoria de los nueve meses" que la Virgen llevó al Hijo de Dios en su seno. Muchas familias rezan hoy tres.

4. Oración a San José
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre putativo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios, porque os escogió para tan altos ministerios, y os adornó de todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Por el inexplicable gozo que tuviste al ver nacido al Niño Dios, y por las encendidas lágrimas que vertieron tus ojos al verle nacido en un establo, te suplico me alcances de este Señor fervorosas ansias de verlo y recibirlo. Amén.
Sigue un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria en honor de San José.

5. Los gozos
Es la parte que todo niño colombiano sabe de memoria. Una voz canta o lee cada estrofa y todos responden con el estribillo. En la edición de 1843 se llaman "Afectos y aspiraciones por la venida del Niño Dios", y son doce estrofas:
*Dulce Jesús mío,
mi Niño adorado,
ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto.*
Del seno del Padre
bajaste a humanaros;
deja ya el materno
para que te veamos.
De montes y valles
ven, ¡oh deseado!
Rompe ya los cielos,
brota flor del campo.
Raíz de Jesé,
Adonai sagrado,
Sapiencia del Padre
y de su luz rayo.
Llave de David,
legislador sabio,
guía de tu pueblo
y Rey soberano.
¡Oh Manuel divino!,
mi amante y mi amado,
ven al mundo ya,
apresura el paso.
Véante mis ojos,
oiga ya tu llanto,
bese ya tus pies,
bese ya tus manos.
Ven, hermoso Niño,
ven, Dios humanado,
que todas las gentes
te están esperando.
Ven, que ya con ansia
te están deseando
todos los hombres
para su reparo.
Ven, que ya los santos
en limbo encerrados,
con Joaquín y Ana,
por ti están clamando.
Ven, que ya María
previene sus brazos,
en que pueda al mundo
visible mostraros.
Ven, que ya José,
en tierra postrado,
amante te espera
con anhelo sacro.
Ven, Salvador nuestro,
por quien suspiramos.
*Ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto.*
Fíjese en los títulos: Sapiencia, Adonai, Raíz de Jesé, Llave de David, Manuel (Emmanuel). Son los de las grandes antífonas "O" que la Iglesia canta en las Vísperas del 17 al 23 de diciembre. La Madre María Ignacia escribió después las estrofas que se cantan hoy, que empiezan "¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano...!" y siguen esas antífonas todavía más de cerca. El estribillo se quedó como lo escribió Larrea.
6. Oración al Niño Jesús
La novena actual termina con una oración que añadió María Ignacia. Empieza: "Acordaos, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento...". Recuerda la promesa que Margarita contó haber recibido, que nada de lo que se pida por los méritos de la santa infancia será negado, y después la familia pone sus peticiones ante el pesebre.
La Venerable Margarita del Santísimo Sacramento (Marguerite Parigot) fue una carmelita descalza de Beaune, en Borgoña, nacida en 1619 y muerta en 1648, que difundió la devoción al Niño Jesús como "pequeño Rey de la gracia". La Iglesia declaró heroicas sus virtudes en 1905. La promesa que ella refirió es una revelación privada: un motivo de confianza, no una garantía definida por la Iglesia. La rezamos como un hijo pide a un buen padre, seguros de ser escuchados y contentos con lo que Él nos dé.
La edición de Larrea termina en cambio con esta oración breve, que sigue la antigua colecta latina del cuarto domingo de Adviento, Excita, quaesumus, Domine, potentiam tuam, et veni:
Excita, Señor, tu gran poder; ven, y socórrenos con tan eficaces auxilios de tu gracia, que, aunque lo impidan nuestras culpas, acelere tu piedad nuestro remedio. Amén.
Lo que publicamos y por qué
Larrea murió en 1773, y la edición de 1843 es de dominio público desde hace mucho; por eso sus textos están aquí completos. La Madre María Ignacia murió en 1910, y su edición de ese año también sería libre hoy, pero no encontramos un ejemplar de esa época que podamos citar. Los libritos que se venden ahora están reeditados con frecuencia, con ortografía moderna, el "tú" en lugar del "vos" y "padre adoptivo" en lugar de "padre putativo", y no siempre se sabe qué cambios son recientes. Por prudencia, de sus gozos y de la oración al Niño Jesús damos solo el comienzo. Su librito de la parroquia los tiene completos.
Cómo rezar la Novena de Aguinaldos
- Reúnanse ante el pesebre. La novena se reza frente al nacimiento de la casa, con el pesebre vacío hasta la Nochebuena.
- Recen las seis partes en orden: la oración para todos los días y tres Glorias; la consideración del día; la oración a la Virgen y las Avemarías; la oración a San José; los gozos, cantados; la oración al Niño Jesús con las peticiones de cada uno.
- Repártanse las lecturas. Una persona suele dirigir, y cada parte puede leerla alguien distinto, muchas veces un niño.
- Canten villancicos y compartan la comida.
- El 24 de diciembre, después del noveno día, coloquen al Niño Jesús en el pesebre. En muchas casas los niños encuentran entonces sus regalos, traídos por el Niño Dios.
Larrea añadió a cada día una pequeña devoción, y quien quiera ir más allá del librito puede intentarlas. El primer día, "en reverencia de las camisitas del Niño", cien actos de amor de Dios; el segundo, "en reverencia de los pañales", tres estaciones por las ánimas del purgatorio; el tercero, silencio; el cuarto, el Rosario entero de ciento cincuenta Avemarías; el quinto, el Vía Crucis; el séptimo, una limosna a un pobre y una visita a un enfermo; el noveno, adorar al Niño siete veces postrado en tierra y, si se puede, ayunar a pan y agua. Y al final pone una nota con sentido común: "Todo lo que se encarga hacer en esta Novena no es obligatorio; y así cada uno hará lo que pueda según su devoción".
La edición de 1843 dice además que el obispo de Popayán, Salvador Jiménez, concedió cuarenta días de indulgencia a cada una de sus oraciones. Desde 1967 la Iglesia ya no cuenta en días las indulgencias parciales, de modo que esa concesión es hoy un dato de historia.
Quién la escribió: Larrea y María Ignacia
Fray Fernando de Jesús Larrea
Fernando de Jesús Larrea nació en Quito en 1700 y fue ordenado sacerdote en 1725. Fue un franciscano predicador de misiones populares, que empezó a dar por la Nueva Granada, la actual Colombia, en 1742. Fundó en Cali el colegio misionero de San Joaquín en 1757, escribió un vocabulario de las lenguas indígenas del Putumayo y el Caquetá, y murió en Cali en 1773.

Escribió la Novena para el aguinaldo para María Clemencia Caycedo, una mujer piadosa de Santafé de Bogotá que soñaba con fundar un colegio para niñas. No se sabe en qué año se la dio. Las fuentes no coinciden sobre la primera impresión: Radio Nacional de Colombia menciona una edición de Lima de 1788, y El Tiempo una de la Imprenta Real de Santafé de 1784. La edición de Bogotá de 1843, que citamos aquí, está digitalizada.
La fundación de Caycedo, el Monasterio y Colegio de La Enseñanza, abrió sus puertas en 1783: fue el primer colegio para niñas del Nuevo Reino de Granada. La novena se volvió la devoción de la casa, y de allí pasó a las familias de Bogotá.

La Madre María Ignacia (Bertilda Samper)
Un siglo después, la novena encontró a su segunda autora. Bertilda Samper Acosta nació en Bogotá en 1856, hija de los escritores José María Samper y Soledad Acosta de Samper, y fue poeta ella misma. Entró en La Enseñanza en 1886 y tomó el nombre de María Ignacia.

Según Radio Nacional, revisó a fondo el texto de Larrea. El coleccionista de novenas Gonzalo Suárez, citado por El Colombiano, dice que añadió "nuevos gozos, la Oración al Niño Jesús, una traducción de una versión francesa". El arzobispo de Bogotá, Bernardo Herrera Restrepo, aprobó su edición en 1910 como Novena del Niño Dios, el mismo año en que ella murió. Su versión ha sobrevivido a todas las reescrituras modernas.
Villancicos, natilla y buñuelos
La Novena de Aguinaldos es el corazón de la Navidad colombiana. Las familias se turnan para recibir a los demás, y las mismas nueve noches se viven en parroquias, colegios, conjuntos residenciales y oficinas. Cuando terminan las oraciones empieza la fiesta.
Los niños sacan panderetas, maracas y tamborcitos, y todos cantan villancicos: "Tutaina", "Los peces en el río", "A la nanita nana", "Mi burrito sabanero" y muchos más. Luego se sirve la natilla, un dulce de maíz y panela que se corta en cuadritos, con buñuelos de queso, y muchas veces hojuelas y una taza de chocolate o de aguapanela.

El nombre mismo habla de regalos. Un aguinaldo es un regalo de Navidad, y la novena es el tiempo de los juegos de aguinaldos, apuestas que duran los nueve días: "pajita en boca" (llevar siempre una pajita en la boca al encontrarse con el otro jugador), "sí y no" (no decir nunca ni sí ni no), "dar y no recibir". El que pierde le debe un regalito al ganador en Navidad.
La novena en Ecuador y en otros lugares
Larrea era hijo de Quito, y las familias ecuatorianas rezan la novena del 16 al 24 de diciembre como las colombianas, en casa y en las parroquias, con sus propios villancicos. En Cuenca la temporada culmina en Nochebuena con el Pase del Niño Viajero, una procesión de todo el día en honor del Niño Jesús, con niños vestidos de la Sagrada Familia, de pastores y de ángeles.

La novena también se reza en partes de Venezuela, y en las comunidades colombianas y ecuatorianas de Nueva York, Miami, Houston o Madrid. Sus hermanas son Las Posadas de México, en las mismas nueve noches, y el Simbang Gabi de Filipinas. El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (n. 103) dice que la novena de Navidad "nació para comunicar a los fieles las riquezas de una Liturgia a la cual no tenían fácil acceso". En Colombia lo ha hecho durante dos siglos y medio, sala por sala.
Recémosla este año con las palabras que tantos niños han cantado: Dulce Jesús mío, ¡ven a nuestras almas! Ven, no tardes tanto.
Otras oraciones y fiestas de la Navidad
Vea también la Misa de Gallo y Navidad 2026, la corona de Adviento, Adviento 2026, las novenas y las oraciones católicas, y a los santos del tiempo: la Virgen de Guadalupe, San José y el Santo Niño de Atocha.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se reza la Novena de Aguinaldos?
Del 16 al 24 de diciembre, un día cada noche, y termina en Nochebuena. En 2026 empieza el miércoles 16 de diciembre y termina el jueves 24. Se reza en las casas, entre vecinos, en las parroquias, en los colegios y en las oficinas, y muchas familias se turnan para recibir a los demás.
¿Quién escribió la Novena de Aguinaldos?
Fray Fernando de Jesús Larrea (1700-1773), franciscano nacido en Quito, la escribió a pedido de María Clemencia Caycedo, fundadora del Colegio de La Enseñanza de Bogotá. Hacia 1910, la Madre María Ignacia, en el siglo Bertilda Samper Acosta (1856-1910), monja de La Enseñanza, la revisó y le añadió nuevos gozos y la oración al Niño Jesús. Su versión es la que rezan hoy la mayoría de las familias.
¿Qué son los gozos de la novena?
Son la parte cantada: estrofas dirigidas a Cristo que viene, y después de cada una todos responden "Ven a nuestras almas, ven, no tardes tanto". El estribillo "Dulce Jesús mío, mi Niño adorado" ya está en el texto de Larrea. Las estrofas llaman a Cristo con los títulos de las antífonas mayores de Adviento: Sabiduría, Adonai, Raíz de Jesé, Llave de David, Emmanuel.
¿En qué orden se reza la Novena de Aguinaldos?
La oración para todos los días y tres Glorias; la consideración del día; la oración a la Santísima Virgen y las Avemarías; la oración a San José con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria; los gozos, cantados; y la oración al Niño Jesús con las peticiones de cada uno. Después vienen los villancicos y la comida.
¿La Novena de Aguinaldos es solo colombiana?
No. Su autor era quiteño, y se reza en Ecuador igual que en Colombia, y también en partes de Venezuela. Las familias colombianas y ecuatorianas que viven fuera, de Nueva York y Miami a Madrid, la siguen rezando cada diciembre.
¿La oración al Niño Jesús promete que se concede todo lo que se pide?
La oración recuerda las palabras que la Venerable Margarita del Santísimo Sacramento, carmelita de Beaune en el siglo XVII, contó haber oído del Niño Jesús: que nada de lo que se pida por los méritos de su infancia será negado. Es una revelación privada, no una promesa definida por la Iglesia. La rezamos con confianza en la bondad de Cristo y dejamos en sus manos la respuesta.
Fuentes
- Fernando de Jesús Larrea, Novena para el aguinaldo (Bogotá: Imprenta de J. A. Cualla, 1843), escaneo en Internet Archive. Fuente de todos los textos de Larrea publicados aquí y de las prácticas de cada día
- Novena para el aguinaldo (edición de 1843), transcripción parcial en Wikisource. Transcripción de las oraciones a la Virgen y a San José, los afectos y la indulgencia del obispo de Popayán
- El Colombiano: El Dulce Jesús Mío suena hace 200 años (15 de diciembre de 2020). El estribillo es de Larrea; los nuevos gozos de María Ignacia y su traducción de la oración al Niño Jesús desde una versión francesa
- Radio Nacional de Colombia: Descubre la historia detrás de la novena de aguinaldos, por María Fernanda Sánchez Melo (16 de diciembre de 2023). La vida de Larrea; ediciones de Lima (1788) y Bogotá (1807); la entrada de María Ignacia en La Enseñanza en 1886
- El Tiempo: La novena no se inventó en Colombia (16 de diciembre de 2024). Una edición de 1784 de la Imprenta Real de Santa Fe; aprobación de la novena revisada en 1910 por el arzobispo Bernardo Herrera Restrepo
- Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (2001), n. 103: La Novena de Navidad
- Postulación General OCD: Venerable Margarita del Santísimo Sacramento