Coronilla a San Miguel Arcángel

La coronilla a San Miguel Arcángel, llamada antes Corona angélica, es una oración con cuentas en honor del arcángel y de los nueve coros de ángeles: nueve salutaciones, cada una con un Padre nuestro y tres Avemarías, cuatro Padre nuestros más y una oración final. El papa Pío IX la enriqueció con indulgencias en 1851.
La coronilla a San Miguel Arcángel es más antigua de lo que imaginan muchos de los que la rezan, y sus oraciones son más hermosas de lo que dejan ver las instrucciones impresas en la cajita de la coronilla. Aquí está completa, tal como la imprimió en 1860 una colección de oraciones aprobada por la Iglesia, con los pasos para rezarla en las cuentas, lo que se sabe de su origen y cómo rezarla como novena.
La coronilla a San Miguel Arcángel completa
Este texto viene de la Colección de oraciones y obras piadosas con indulgencias, traducción española de la edición romana oficial, impresa en Barcelona en 1860. Allí se llama "Corona angélica en honor del arcángel san Miguel". Solo hemos puesto al día la ortografía; las palabras son las del libro.
El libro pide empezar haciendo, "como mejor pueda, un acto de verdadera contrición", y arrodillarse "delante de la imagen del santo Arcángel". Luego se dice el versículo de entrada, que el libro trae en latín:
V. Deus in adiutorium meum intende. R. Domine ad adiuvandum me festina. Gloria Patri...
En español lo rezamos así: "Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme", y el Gloria al Padre.
Primera salutación. Un Padre nuestro y tres Avemarías al primer coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del celeste coro de Serafines, suplicamos al Señor nos haga dignos de una llama de perfecta caridad. Así sea.
Segunda salutación. Un Padre nuestro y tres Avemarías al segundo coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro celeste de Querubines, quiera el Señor concedernos la gracia de abandonar el camino del pecado, y de correr por el de la perfección cristiana. Así sea.
Tercera salutación. Un Padre nuestro y tres Avemarías al tercer coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del sagrado coro de los Tronos, infunda el Señor en nuestros corazones un espíritu de verdadera y sincera humildad. Así sea.
Cuarta salutación. Un Padre nuestro y tres Avemarías al cuarto coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro celeste de las Dominaciones, quiera el Señor concedernos la gracia de poder dominar nuestros sentidos y corregir las pasiones depravadas. Así sea.
Quinta salutación. Un Padre nuestro y tres Avemarías al quinto coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del celeste coro de las Potestades, dígnese el Señor librar nuestras almas de las asechanzas y tentaciones del demonio. Así sea.
Sexta salutación. Un Padre nuestro y tres Avemarías al sexto coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro de las admirables Virtudes celestiales, no permita el Señor que caigamos en las tentaciones, sino que nos libre de todo mal. Así sea.
Séptima salutación. Un Padre nuestro y tres Avemarías al séptimo coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro celeste de los Principados, dígnese Dios llenar nuestras almas del espíritu de verdadera y sincera obediencia. Así sea.
Octava salutación. Un Padre nuestro y tres Avemarías al octavo coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro celeste de los Arcángeles, quiera el Señor concedernos el don de la perseverancia en la fe y en las obras buenas, para que podamos conseguir la gloria del paraíso. Así sea.
Novena salutación. Un Padre nuestro y tres Avemarías al noveno coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro celeste de todos los Ángeles, dígnese el Señor concedernos que nos guarden en la presente vida mortal, y después nos conduzcan a la gloria eterna de los cielos. Así sea.
Después se rezan cuatro Padre nuestros: "el primero a San Miguel, el segundo a San Gabriel, el tercero a San Rafael, y el cuarto a nuestro Ángel custodio". Y se concluye con esta antífona, versículo y oración:
Gloriosísimo príncipe San Miguel arcángel, cabeza y jefe de los ejércitos celestiales, depositario de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, doméstico en la real morada de Dios, nuestra guía admirable después de Jesucristo, y de excelencia y virtud sobrehumanas: dignaos librar de todo mal a todos los que acudimos a vos con confianza, y haced por medio de vuestra protección incomparable que adelantemos cada día en servir fielmente a nuestro Dios. V. Rogad por nosotros, oh gloriosísimo San Miguel arcángel, príncipe en la Iglesia de Jesucristo. R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.
Oración. Omnipotente y sempiterno Dios, que con un prodigio de bondad y misericordia para la salvación de todos los hombres elegisteis por príncipe de vuestra Iglesia al gloriosísimo San Miguel arcángel: os suplicamos nos hagáis dignos de que con su benéfica protección nos libre de todos nuestros enemigos, para que ninguno de ellos nos moleste en la hora de nuestra muerte, sino que seamos conducidos por él a la presencia de vuestra excelsa divina Majestad. Por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo. Así sea.
Los folletos modernos suelen cambiar un poco las palabras y tutear al arcángel, pero el orden es el mismo en todas partes.

Cómo rezar la coronilla a San Miguel, cuenta por cuenta
Una coronilla de San Miguel tiene casi siempre 41 cuentas y una medalla del arcángel. El libro de 1860 la describe igual: "nueve Padre nuestros con tres Ave Marías después de cada Padre nuestro; y otros cuatro Padre nuestros al fin".
- Tome la medalla, haga un acto de contrición y diga "Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme" y el Gloria al Padre.
- En la primera cuenta grande, rece la primera salutación (los Serafines) y un Padre nuestro.
- En las tres cuentas pequeñas que siguen, rece tres Avemarías.
- Repita lo mismo en los otros ocho grupos, bajando por los coros: Querubines, Tronos, Dominaciones, Potestades, Virtudes, Principados, Arcángeles y Ángeles.
- En las cuatro cuentas junto a la medalla, rece cuatro Padre nuestros: a San Miguel, a San Gabriel, a San Rafael y a su ángel de la guarda.
- Con la medalla otra vez en la mano, rece la antífona "Gloriosísimo príncipe", el versículo y la oración final.
Toda la coronilla dura de quince a veinte minutos. Si no tiene la coronilla, puede contar con los dedos o usar un rosario común: una cuenta grande y tres pequeñas para cada coro. Muchos la rezan así, de camino al trabajo, en el autobús o en la sala de espera de un hospital.

Los nueve coros de ángeles
Cada salutación nombra uno de los nueve coros, así que la coronilla es también una pequeña catequesis sobre los ángeles. Los nombres vienen de la Escritura. Isaías ve a los serafines alrededor del trono de Dios (Isaías 6, 2). Los querubines guardan el camino del árbol de la vida (Génesis 3, 24). San Pablo nombra los tronos, las dominaciones, los principados y las potestades (Colosenses 1, 16), añade las virtudes en el texto latino de Efesios 1, 21 y habla de "la voz del arcángel" (1 Tesalonicenses 4, 16). Y los ángeles aparecen en toda la Biblia.
Ordenar los nueve en tres jerarquías de tres viene de un autor griego de hacia el año 500, conocido como Pseudo Dionisio, cuya Jerarquía celeste recogieron San Gregorio Magno y Santo Tomás de Aquino. La Iglesia ha recibido esa enseñanza con mucho respeto, pero no la ha definido como dogma, y los autores ni siquiera coinciden en el orden de los coros intermedios: Santo Tomás pone las Virtudes antes que las Potestades, y la coronilla pone primero las Potestades.
Cada salutación pide una virtud que va con su coro. A los Serafines, cuyo nombre recuerda el fuego, les pedimos "una llama de perfecta caridad". A los Tronos, que llevan la presencia de Dios, la humildad. A las Potestades, que la tradición veía como guardianes contra los demonios, que nos libren "de las asechanzas y tentaciones del demonio". A los Arcángeles, mensajeros de las noticias más grandes, la perseverancia. Y a los Ángeles, los más cercanos a nosotros, que nos guarden en esta vida y nos lleven al cielo.

De dónde viene la coronilla
Una revelación tradicional
Todas las historias sobre el origen de la coronilla llevan a una religiosa y a una aparición, pero los libros no se ponen de acuerdo en los detalles. La colección española de 1860 lo cuenta con mucha sobriedad: "Es tradición piadosa que el arcángel san Miguel declaró a una persona devota, que le sería grato el que se pusieran en uso las siguientes Oraciones en honor suyo y de todos los Ángeles del cielo". Añade que una religiosa carmelita del monasterio de Vetralla, en la diócesis de Viterbo, en Italia, "muerta con fama de santidad en el año 1751", tuvo gran devoción a este rezo, y que fueron las monjas de ese monasterio quienes pidieron al papa las indulgencias.
Otros libros del siglo XIX dan un nombre. La revista romana Analecta juris pontificii, hacia 1860, dice que la devoción "fue revelada, según se dice, a una religiosa portuguesa llamada Antonia d'Astonac", pero sitúa la muerte de la carmelita de Vetralla en 1701. Un libro francés de 1893 llama a Antonia carmelita en Portugal y fecha la aparición en 1751. En 1880, un lector de la revista francesa Polybiblion preguntaba dónde encontrar una vida de la "beata Antonia d'Astonac", a la que ponía en el monasterio de Vetralla. Así que las fuentes no coinciden ni en si era portuguesa o italiana, ni en cuándo vivió, y no hemos encontrado ningún proceso de beatificación a su nombre. La aparición es una revelación privada, y en este sitio la llamamos tradicional.


Las promesas
El texto de 1860 menciona una sola promesa, y muy sobria: que San Miguel "recompensaría a sus devotos con favores especiales en las necesidades públicas, y en particular de la santa Iglesia católica". Las promesas que hoy circulan en estampas y páginas de internet son otras. Vienen del libro francés de 1893: que a quien lo honre así lo acompañará al comulgar una escolta de nueve ángeles, uno de cada coro, y que a quien rece la coronilla cada día le dará su ayuda en la vida y, después de la muerte, la liberación del purgatorio para él y sus parientes.
Esas promesas pertenecen a la revelación privada. La Iglesia aprobó la coronilla como oración y le concedió indulgencias, pero ningún documento de la Iglesia que conozcamos aprueba las promesas, y el libro de 1860 no las recoge. Recemos la coronilla por amor a Dios y confiando en la protección de San Miguel, no como una fórmula que obliga al cielo.
Las indulgencias de Pío IX (1851)
Lo que sí consta con documento es la aprobación. Por un decreto de la Sagrada Congregación de Ritos del 8 de agosto de 1851, el papa Pío IX concedió, según el libro de 1860:
- Siete años y siete cuarentenas de indulgencia "por cada vez que se rezare la expresada Corona".
- Cien días cada día que se llevara consigo la coronilla o se besara su medalla de los santos ángeles.
- Indulgencia plenaria una vez al mes a quien la rezara diariamente, confesando, comulgando y rezando por la Iglesia y por el papa.
- Indulgencia plenaria en las fiestas de la Aparición de San Miguel (8 de mayo), la Dedicación de San Miguel (29 de septiembre), San Gabriel, San Rafael y los Ángeles custodios.
Para ganarlas, las coronillas debían estar bendecidas por el confesor del monasterio de Vetralla o por sacerdotes con esa facultad.


Aquellas concesiones pertenecían al sistema antiguo de contar las indulgencias en días y años. San Pablo VI lo suprimió en la constitución apostólica Indulgentiarum doctrina, del 1 de enero de 1967, y el antiguo libro de indulgencias fue sustituido en 1968 por un Enchiridion mucho más breve. La coronilla, en cambio, sigue igual y se reza con la bendición de la Iglesia.
La coronilla como novena a San Miguel
La manera más común de rezar una novena a San Miguel es rezar la coronilla nueve días seguidos antes de su fiesta, del 20 al 28 de septiembre, de modo que el noveno día caiga la víspera del 29 de septiembre, fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Otros la rezan del 21 al 29, para terminar en la fiesta misma. En las parroquias dedicadas a San Miguel es costumbre rezarla juntos en las tardes antes de la fiesta. Si prefiere una novena con una oración distinta para cada día, la tradición hispana tiene la del jesuita Nieremberg: vea la novena a San Miguel Arcángel.

Muchos añaden al final de la coronilla la breve oración a San Miguel Arcángel de León XIII, "San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha". El papa Francisco la pidió a toda la Iglesia en octubre de 2018: según el comunicado de la Santa Sede del 29 de septiembre de ese año, pidió terminar el Rosario de cada día con el antiguo "Bajo tu amparo" y con la oración a San Miguel, para que la Virgen y el arcángel defendieran a la Iglesia de los ataques del maligno.
Pidamos ahora, con las palabras de la coronilla, que por intercesión de San Miguel y de todos los ángeles el Señor nos guarde "en la presente vida mortal" y después nos conduzca "a la gloria eterna de los cielos".
Oraciones y páginas relacionadas
- San Miguel Arcángel: quién es, sus apariciones y su fiesta.
- La oración a San Miguel Arcángel de León XIII.
- La novena a San Miguel Arcángel, con una oración por cada coro de ángeles.
- Los arcángeles y la oración al Ángel de la guarda, honrados en los cuatro Padre nuestros finales.
- Más oraciones en oraciones católicas.

Preguntas frecuentes
¿Cómo se reza la coronilla a San Miguel Arcángel?
Se comienza con un acto de contrición y con "Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme" y un Gloria al Padre. Luego se rezan nueve salutaciones, una por cada coro de ángeles, y después de cada una un Padre nuestro y tres Avemarías. Se termina con cuatro Padre nuestros (a San Miguel, a San Gabriel, a San Rafael y al ángel de la guarda), la antífona "Gloriosísimo príncipe San Miguel" y la oración final. Dura unos quince o veinte minutos.
¿Cuántas cuentas tiene la coronilla de San Miguel?
Por lo general 41 cuentas y una medalla: nueve grupos de una cuenta grande y tres pequeñas (36 cuentas) para las salutaciones, y cuatro cuentas junto a la medalla para los cuatro Padre nuestros finales. Si no tiene la coronilla, puede contar con los dedos o con un rosario común.
¿Quién inventó la coronilla de San Miguel?
No se sabe con certeza. La tradición dice que San Miguel se apareció a una religiosa llamada Antonia d'Astonac y le pidió nueve salutaciones a los nueve coros de ángeles. La colección de oraciones impresa en Barcelona en 1860 habla solo de "una persona devota" y de una carmelita del monasterio de Vetralla, en Italia, muy devota de este rezo. La aparición es una revelación privada y tradicional; lo que consta con documento es que Pío IX la indulgenció el 8 de agosto de 1851.
¿Qué promesas tiene la coronilla de San Miguel?
El texto de 1860 dice solo que San Miguel recompensaría a sus devotos "con favores especiales en las necesidades públicas, y en particular de la santa Iglesia católica". Las promesas que circulan hoy (una escolta de nueve ángeles al comulgar, la liberación del purgatorio) vienen de libros devocionales franceses del siglo XIX. Pertenecen a la revelación privada: la Iglesia aprobó la coronilla como oración, pero nunca aprobó esas promesas.
¿Se puede rezar la coronilla de San Miguel como novena?
Sí, y es muy común. Se reza la coronilla nueve días seguidos, del 20 al 28 de septiembre, para terminar la víspera de la fiesta de los santos arcángeles, el 29 de septiembre. También se puede rezar en cualquier época, cuando se necesita su protección.
¿Hay que bendecir la coronilla de San Miguel?
Para rezarla no es necesario, pero es buena costumbre pedir a un sacerdote que bendiga la coronilla, como cualquier objeto de piedad. En 1860, para ganar las indulgencias, las coronillas debían ser bendecidas por el confesor del monasterio de Vetralla o por sacerdotes con esa facultad.
Fuentes
- Colección de oraciones y obras piadosas por las cuales han concedido los Sumos Pontífices santas indulgencias, 13.ª edición romana, traducida del italiano por J. M. y Agustín Ferrer (Barcelona: Librería Religiosa, 1860), pp. 302-308: Corona angélica en honor del arcángel san Miguel, Internet Archive. texto de la coronilla publicado en esta página (dominio público), con el decreto de 1851
- Analecta juris pontificii, cuarta serie (Roma, hacia 1860): Couronne angélique en honneur de S. Michel Archange, Internet Archive
- Le Précieux sang et les saints anges, ou Nouveau mois de saint Michel archange et des saints anges (1893): origen de la Corona angélica y sus promesas, Internet Archive
- Polybiblion, vol. 28 (1880): preguntas sobre Antonia d'Astonac, Internet Archive
- San Pablo VI, Constitución apostólica Indulgentiarum doctrina (1 de enero de 1967)
- Oficina de Prensa de la Santa Sede, Comunicado del 29 de septiembre de 2018: el Papa pide rezar el Rosario en octubre con el Sub tuum praesidium y la oración a San Miguel