San Miguel Arcángel
San Miguel Arcángel es el ángel que la Biblia presenta como el gran príncipe que protege al pueblo de Dios y encabeza a los ángeles en la lucha contra Satanás (Daniel 12, Judas 9, Apocalipsis 12). Su nombre significa "¿Quién como Dios?". Celebramos su fiesta el 29 de septiembre y es patrono de los policías, los soldados, los enfermos y los moribundos.
reportado La tradición cuenta que en 1631 San Miguel mostró al joven Diego Lázaro un manantial en Tlaxcala cuya agua sanaba a los enfermos; los obispos de Puebla abrieron tres informaciones sobre el caso.
San Miguel Arcángel es el ángel que la Biblia nombra como el gran defensor del pueblo de Dios y el jefe de los ángeles fieles en la lucha contra Satanás. Celebramos su fiesta el 29 de septiembre, junto con San Gabriel y San Rafael, y en todo el mundo hispano su imagen con la espada en alto preside iglesias, cuarteles, hospitales y altares familiares. En esta página encontrará quién es según la Escritura, sus grandes apariciones (también la de Tlaxcala, en México), la oración de León XIII, sus patronazgos y cómo reconocerlo en el arte.
¿Quién es San Miguel Arcángel?
Miguel es uno de los tres ángeles que la Biblia llama por su nombre; los otros dos son Gabriel y Rafael. Aparece en el libro de Daniel como el gran príncipe que vela por el pueblo de Dios, en la carta de Judas como el arcángel que disputa con el diablo y en el Apocalipsis como el capitán de los ángeles que arrojan del cielo al dragón. Los cristianos lo honran desde los primeros siglos, el pueblo judío lo recuerda como protector de Israel y el Corán también lo menciona.
Su nombre es una pregunta en hebreo: Mi-ka-El, "¿Quién como Dios?". La tradición escucha en él un grito de batalla. Cuando los ángeles soberbios se rebelaron, la respuesta era evidente: nadie es como Dios. Por eso muchos pintores escriben en su escudo la forma latina, Quis ut Deus.

La Enciclopedia Católica resume en cuatro tareas lo que la tradición cristiana le atribuye. Combate a Satanás. Rescata a los fieles del poder del enemigo, sobre todo en la hora de la muerte. Defiende al pueblo de Dios, primero a Israel y después a la Iglesia. Y conduce las almas de los difuntos ante el juicio de Dios. Casi todo lo que hacemos en su honor nace de una de esas cuatro.
Por qué llamamos santo a un ángel
Miguel no nació ni murió, así que no encaja en la idea habitual de un santo como hombre o mujer que vivió en la tierra. Pero "santo" significa consagrado a Dios, y la Escritura llama santos a los ángeles fieles (Marcos 8, 38). La Iglesia lo honra por su nombre desde la antigüedad, de modo que nunca necesitó ser canonizado; la canonización es un proceso para seres humanos. Solo tres ángeles reciben el título de santo, los tres que nombra la Biblia.
El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 329) cita a San Agustín para explicar qué es un ángel: "El nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza. Si preguntas por su naturaleza, te diré que es un espíritu; si preguntas por lo que hace, te diré que es un ángel". Un arcángel es un ángel principal, y Miguel es el único al que la Escritura llama expresamente arcángel (Judas 9).
San Miguel en la Biblia
Los cuatro pasajes bíblicos que lo nombran lo sitúan en medio de una lucha. Citamos la traducción católica de Félix Torres Amat (1825), que es de dominio público, con la ortografía actualizada.
- Daniel 10, 13 y 21. Un ángel que se aparece al profeta Daniel cuenta que el príncipe del reino de Persia lo retuvo veintiún días, hasta que Miguel, uno de los primeros príncipes, vino en su ayuda.
- Daniel 12, 1. Al final de los tiempos "se levantará Miguel, príncipe grande, que es el defensor de los hijos de tu pueblo". De este versículo nace su papel de protector del pueblo de Dios.
- Judas 9. "Cuando el Arcángel Miguel disputando con el diablo altercaba sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir contra él sentencia de maldición: sino que le dijo solamente: Reprímate el Señor". Judas recoge aquí una tradición judía sobre la sepultura de Moisés que no está en el Antiguo Testamento.
- Apocalipsis 12, 7–9. "Entre tanto se trabó una batalla grande en el cielo: Miguel, y sus ángeles peleaban contra el dragón". El dragón, "aquella antigua serpiente, que se llama diablo, y también Satanás", fue "lanzado y arrojado a la tierra, y sus ángeles con él".
Fíjese en las palabras de Miguel en la carta de Judas: no lanza su propia condena, sino que dice "Reprímate el Señor". La oración de León XIII repite la misma idea: "Reprímale Dios, pedimos suplicantes".

Los Padres de la Iglesia vieron también a Miguel en pasajes donde un ángel actúa sin nombre: el que guarda el Edén con espada de fuego, el príncipe del ejército del Señor que sale al encuentro de Josué ante Jericó (Josué 5, 13–15) y el ángel que derrota al ejército asirio que sitiaba Jerusalén (2 Reyes 19, 35). Esas identificaciones son tradición, no afirmaciones del texto bíblico.
Las apariciones de San Miguel
Desde la antigüedad los cristianos cuentan apariciones de Miguel en la tierra. En esta enciclopedia marcamos cada relato como aprobado (juzgado formalmente por la Iglesia), reportado (documentado, pero sin juicio formal) o tradicional (transmitido por la tradición). Las grandes historias antiguas son tradicionales: la Iglesia honra los santuarios que nacieron de ellas, pero nunca se examinaron como se examina hoy una aparición.
Colosas y Chonae, en Frigia
El centro más antiguo de su culto estaba en Frigia, en la actual Turquía, en torno a Colosas y Chonae. Allí lo veneraban primero como sanador. La tradición recogida por la Enciclopedia Católica cuenta que hizo brotar cerca una fuente medicinal y que, cuando los paganos quisieron destruir su iglesia desviando un río contra ella, Miguel partió la roca y mandó el agua bajo tierra. Las Iglesias griegas recuerdan este milagro el 6 de septiembre. El guardián de la iglesia en el relato es el ermitaño Arquipo, que aparece a la puerta en el icono del Sinaí.

El monte Gargano, Italia (finales del siglo V)
El santuario de San Miguel en Monte Sant'Angelo, en Apulia, es una iglesia dentro de una cueva. Su historia viene del Liber de apparitione Sancti Michaelis in Monte Gargano, un breve texto escrito entre los siglos V y VIII. Un hombre rico llamado Gargano perdió un toro, lo encontró a la entrada de una cueva del monte y, furioso, le disparó una flecha envenenada. El viento la devolvió y lo hirió a él. El obispo de Siponto, Lorenzo, mandó tres días de oración y ayuno, y entonces Miguel se le apareció, le dijo que aquella cueva le estaba consagrada y le prometió que allí donde se abre la roca se perdonarían los pecados de los hombres.

El santuario cuenta en total cuatro apariciones. La última, en 1656, ocurrió durante una peste: el arzobispo dijo que Miguel le pidió bendecir piedras de la cueva y marcarlas con una cruz y las letras M. A. La ciudad se libró del contagio, y un monumento en la plaza todavía da gracias al "Príncipe de los ángeles, vencedor de la peste". Los lombardos lo tomaron como patrono, y el Gargano fue durante la Edad Media uno de los grandes destinos de peregrinación de Europa.

El Mont-Saint-Michel, Francia (708)
En el año 708, según la tradición, Miguel se apareció en sueños a San Auberto, obispo de Avranches, en Normandía, y le pidió construir una iglesia en un islote rocoso de la bahía. Auberto dudó, y el arcángel volvió una segunda y una tercera vez. La UNESCO, que declaró el monte y su bahía Patrimonio Mundial, recuerda que los benedictinos fundaron allí la abadía en el año 966, sobre el santuario dedicado al arcángel desde 708. La isla resistió a los ingleses durante toda la guerra de los Cien Años, y desde entonces Francia honra a Miguel como su protector.

El Castillo de Sant'Angelo, Roma (590)
En 590 la peste azotaba Roma, y el papa recién elegido, San Gregorio Magno, encabezó una procesión penitencial por la ciudad. Una leyenda que la Enciclopedia Católica fecha en el siglo X (y considera quizá apócrifa) cuenta que, al pasar junto al gran mausoleo redondo del emperador Adriano, Gregorio vio a Miguel en lo alto envainando la espada. La peste terminó, y el mausoleo, ya convertido en fortaleza, se llama desde entonces Castillo del Santo Ángel.

El ángel de bronce que corona hoy el castillo es obra del escultor flamenco Peter Anton von Verschaffelt y se colocó en 1753.

San Miguel del Milagro, Tlaxcala, México (1631)
Para los católicos de México, la aparición más cercana es la de Tlaxcala. Según el relato que el jesuita Francisco de Florencia publicó en Sevilla hacia 1692, en 1631 el arcángel se apareció a un joven indígena, Diego Lázaro de San Francisco, durante una procesión en San Bernabé, del curato de Santa María Nativitas. Le reveló que en el fondo de una barranca cercana había una fuente de agua capaz de sanar a los enfermos.

El historiador del arte José Rojas Garcidueñas, en un estudio de 1939 para la UNAM, resume lo que dicen los documentos. El primer relato lo escribió el licenciado Pedro Salmerón, y una copia se conserva en el Archivo General de la Nación. El obispo de Puebla, Gutierre Bernardo de Quirós, mandó una primera información el mismo año de 1631; Juan de Palafox y Mendoza ordenó una segunda, más cuidadosa, en 1643, visitó la ermita, celebró allí misa y costeó en buena parte el templo actual, que él mismo consagró. Hubo una tercera información hacia 1675. Desde el principio, los enfermos bebían el agua y se untaban la tierra del pozo.
Marcamos esta aparición como reportada: la investigaron tres veces los obispos de Puebla y el culto creció con su apoyo, pero no conocemos un decreto formal de aprobación como los que hoy se dan para una aparición. El santuario de San Miguel del Milagro, en el municipio de Nativitas, sigue recibiendo peregrinos, sobre todo el 29 de septiembre.

Santa Juana de Arco
Miguel ocupa también un lugar en la vida de Santa Juana de Arco. En su proceso de 1431, Juana declaró que la primera de las voces que oyó, hacia los trece años, fue la de San Miguel, y que después vinieron Santa Catalina y Santa Margarita. Juana fue canonizada en 1920, pero la Iglesia nunca se ha pronunciado sobre las voces mismas, que corresponden a lo reportado.
Los milagros de San Miguel Arcángel
Como no es un santo humano, no tiene milagros de canonización. Los relatos sobre él se ordenan así según nuestras etiquetas:
- La batalla en el cielo y la disputa por el cuerpo de Moisés: vienen de la Escritura, que la Iglesia recibe como revelada, no como un relato milagroso que haya que juzgar.
- Chonae, el Gargano, el Mont-Saint-Michel y el Castillo de Sant'Angelo: tradicionales.
- La liberación de Monte Sant'Angelo de la peste en 1656: tradicional, registrada por el arzobispo que contó la visión.
- San Miguel del Milagro (1631): reportada, con tres informaciones diocesanas.
- Curaciones y protecciones que hoy se atribuyen a su intercesión: reportadas. Los fieles cuentan muchísimas, y los santuarios guardan testimonios, pero ninguna ha sido investigada formalmente.
Por qué San Miguel es patrono de policías, soldados, enfermos y moribundos
Cada patronazgo nace de una de sus cuatro tareas tradicionales.
- Soldados y paracaidistas. Miguel encabeza los ejércitos del cielo. Lombardos, normandos y órdenes de caballería lo tomaron por patrono, y la liturgia griega lo llama Archistrátegos, "comandante en jefe". Los paracaidistas de varios países celebran su fiesta como propia.
- Policías. El papa Pío XII lo proclamó patrono de la policía el 29 de septiembre de 1949. En muchos países de América Latina las corporaciones policiales celebran misa ese día, y numerosos agentes llevan su medalla.
- Enfermos. Es su patronazgo más antiguo. La Enciclopedia Católica señala que los primeros cristianos confiaron a los mártires, como San Jorge, la protección militar, pero a San Miguel le confiaron el cuidado de sus enfermos. Chonae, el Gargano y Tlaxcala tienen en común un manantial o una cueva adonde los enfermos acudían a pedir salud.
- Moribundos. Desde siempre pedimos a Miguel que nos defienda en la hora de la muerte y conduzca nuestra alma a Dios. La antigua misa de difuntos pedía que "el abanderado San Miguel" llevara las almas de los fieles "a la luz santa".
- Marineros. En el Mont-Saint-Michel, que la marea separaba de tierra firme dos veces al día, se convirtió en patrono de los navegantes.
Símbolos de San Miguel en el arte
San Miguel es de las figuras más fáciles de reconocer en una iglesia o un museo. El arte occidental casi siempre lo muestra como un joven imberbe con grandes alas. Fíjese en estos atributos:
- Armadura y espada o lanza: el capitán del ejército celestial. Rafael y Guido Reni lo visten con armadura a la romana.
- Un dragón o un demonio bajo sus pies: Satanás vencido, según Apocalipsis 12. En el arte antiguo el enemigo es un dragón; desde el Renacimiento, a menudo un ángel caído con cuerpo humano.
- La balanza: su papel en el Juicio Final, pesando las almas. Este atributo viene de la tradición, no de la Biblia.
- Un escudo con la inscripción Quis ut Deus: el significado de su nombre.
- Un estandarte con la cruz: la victoria, frecuente en el arte antiguo, tanto de Oriente como de Occidente.

San Miguel en el arte de España y de América
Los pintores del mundo hispano lo pintaron una y otra vez. En Sevilla, Juan de Valdés Leal lo representó en 1656 con un dinamismo casi teatral: el manto rojo al viento, el casco lleno de plumas y la lanza a punto de caer. El cuadro está hoy en el Museo del Prado.

En la Nueva España, el pintor Luis Juárez lo pintó varias veces en las primeras décadas del siglo XVII. En su San Miguel triunfante sobre Satanás el arcángel no pelea: desciende sereno entre nubes doradas, con túnica clara, mientras el demonio yace derrotado abajo. Es una victoria que ya se ha cumplido.

Los talleres del Cuzco, en el virreinato del Perú, le dieron un aire propio: casco con penachos de plumas, coraza bordada de oro, faldellín con flores y encajes, como un noble andino de fiesta. De esas mismas escuelas salieron los famosos ángeles arcabuceros, aunque esos llevan otros nombres. Si en una iglesia de los Andes ve un ángel con lanza sobre un demonio rojo, lo más probable es que sea San Miguel.

En los iconos orientales
Los iconos lo muestran de otro modo. En un icono bizantino o ruso, Miguel suele estar de pie o de medio cuerpo, sereno y joven, con ropas de oficial de la corte imperial, un bastón en una mano y en la otra una esfera transparente (un "espejo") marcada con la cruz o con las iniciales de Cristo, signo de que contempla la voluntad de Dios. Cuando aparece con espada y armadura, el icono lo llama Archistrátegos.

La medalla de San Miguel
La medalla de San Miguel suele mostrar al arcángel con armadura, espada o lanza, de pie sobre Satanás o un dragón. En el reverso lleva a menudo la invocación "San Miguel, protégenos" o las palabras Quis ut Deus. La medalla francesa del siglo XIX que aparece aquí dice "San Miguel, protector de Francia".

Una medalla es un sacramental: un objeto bendecido que nos dispone a la oración y a recibir la gracia de Dios, no un amuleto que actúe por sí mismo. La llevan policías, soldados, bomberos y paramédicos, y muchas familias la cuelgan en el auto o la regalan en la confirmación.
Fiesta y costumbres del 29 de septiembre
La fiesta de San Miguel es el 29 de septiembre. Durante siglos fue solo suya. La reforma del calendario romano de 1969 trasladó a ese día la fiesta de San Gabriel (antes el 24 de marzo) y la de San Rafael (antes el 24 de octubre), y desde entonces el 29 de septiembre es la fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Según la Enciclopedia Católica, la fecha nació como aniversario de la dedicación de una basílica de San Miguel en la vía Salaria, a las afueras de Roma.
En los pueblos que lo tienen por patrono, que en el mundo hispano son muchísimos, el 29 de septiembre hay misa solemne, procesión con la imagen en andas, danzas y feria. Muchas parroquias rezan antes de la fiesta la novena a San Miguel Arcángel, y otras la coronilla a San Miguel Arcángel, que saluda uno por uno a los nueve coros de los ángeles.

La Cuaresma de San Miguel
Una devoción muy querida en el mundo hispano es la Cuaresma de San Miguel: cuarenta días de oración y ayuno, del 15 de agosto, fiesta de la Asunción, al 29 de septiembre. Su modelo es San Francisco de Asís. San Buenaventura cuenta en la Leyenda mayor que en 1224 Francisco se retiró al monte Alverna para ayunar cuarenta días en honor de San Miguel, y que durante ese retiro recibió los estigmas. No es una práctica obligatoria ni tiene un texto oficial; cada uno la vive con la oración diaria a San Miguel, la coronilla o la misa.
En Oriente la fiesta principal es el 8 de noviembre, la Sinaxis del arcángel Miguel y de las demás potencias celestiales. La Iglesia Ortodoxa en América explica que se eligió noviembre por ser el noveno mes contando desde marzo, por los nueve coros de los ángeles.
La oración a San Miguel Arcángel
El papa León XIII añadió en 1886 una invocación a San Miguel a las oraciones que se rezaban de rodillas al final de cada misa rezada. Esta es la forma que se reza hoy en la mayoría de las parroquias de habla hispana, una traducción tradicional cuyo traductor no se conoce:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Esas oraciones después de la misa dejaron de ser obligatorias en 1964, pero los papas recientes han pedido que no se olvide esta. El 24 de abril de 1994, en el Regina Caeli, San Juan Pablo II recordó que León XIII la había introducido en toda la Iglesia e invitó a todos "a no olvidarla" y a rezarla "para obtener ayuda en la batalla contra las fuerzas de las tinieblas y contra el espíritu de este mundo". En octubre de 2018, el papa Francisco pidió terminar el rosario diario con el Sub tuum praesidium y con esta oración.
Una historia muy difundida dice que León XIII la escribió después de una visión aterradora durante la misa. Esa historia no está verificada: ningún documento de su época la menciona y los primeros relatos se imprimieron en la década de 1930, con fechas y detalles distintos entre sí. La oración, en cambio, es ciertamente suya.
Texto en latín, versión de 1923 e historia completa: Oración a San Miguel Arcángel.
Pidamos la ayuda de San Miguel
Cuando acudimos a San Miguel no le pedimos que actúe por su cuenta. Le pedimos lo que él mismo dijo al diablo según la carta de Judas: que el Señor reprima al enemigo. Toda la fuerza es de Dios; el arcángel es su servidor y nuestro defensor. Por eso podemos rezar con confianza, por la mañana y por la noche, en la enfermedad y en la hora de la muerte: San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Preguntas frecuentes
¿Quién es San Miguel Arcángel?
Es uno de los tres ángeles que la Biblia llama por su nombre, junto con Gabriel y Rafael. Aparece en el libro de Daniel como el príncipe que defiende al pueblo de Dios, en la carta de Judas como el arcángel que disputa con el diablo y en el Apocalipsis como el jefe de los ángeles que arrojan del cielo al dragón. Su nombre, en hebreo, es una pregunta: "¿Quién como Dios?".
¿Cuándo es el día de San Miguel Arcángel?
El 29 de septiembre. Desde la reforma del calendario de 1969, la Iglesia celebra ese día a los tres arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael. Las Iglesias orientales celebran su fiesta principal el 8 de noviembre. Antes de 1969 el calendario romano tenía además el 8 de mayo, la Aparición de San Miguel en el monte Gargano.
¿Cuál es la oración a San Miguel Arcángel?
La más conocida es la de León XIII: "San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio...". El papa la añadió en 1886 a las oraciones que se rezaban de rodillas al final de cada misa rezada. El texto completo, en español y en latín, está en la sección de la oración de esta página y en nuestra página dedicada a la oración.
¿De qué es patrono San Miguel Arcángel?
De los policías (Pío XII lo nombró su patrono en 1949), de los soldados y los paracaidistas, de los enfermos, de los moribundos, de los marineros y de la Iglesia entera. Muchos fieles le piden también protección contra la tentación y contra todo mal.
¿Por qué a un ángel se le llama santo?
"Santo" quiere decir consagrado a Dios. La Escritura llama santos a los ángeles fieles, y la Iglesia honra por su nombre a Miguel, Gabriel y Rafael desde los primeros siglos. Nunca fueron canonizados, porque la canonización es para personas que vivieron en la tierra, pero la Iglesia les da el título de santos y celebra su fiesta.
¿Es verdad que San Miguel se apareció en México?
Según la tradición, en 1631 se apareció al joven indígena Diego Lázaro de San Francisco en Tlaxcala y le mostró un manantial cuya agua curaba a los enfermos. Los obispos de Puebla abrieron tres informaciones sobre el hecho (1631, 1643 y hacia 1675) y el obispo Juan de Palafox mandó construir el templo. Lo marcamos como reportado: no conocemos un decreto formal de aprobación como los de las apariciones modernas.
¿Qué significa la medalla de San Miguel?
Suele mostrar al arcángel con armadura y espada o lanza, de pie sobre Satanás o un dragón. La llevamos como signo de confianza en la protección de Dios y para pedir la intercesión de San Miguel. Es un sacramental, no un amuleto: no actúa por sí misma, sino que nos dispone a la oración.
¿Qué es la Cuaresma de San Miguel?
Es un tiempo de cuarenta días de oración y ayuno, del 15 de agosto al 29 de septiembre, que muchos fieles hacen en honor del arcángel. Imita el ayuno que San Francisco de Asís hizo en el monte Alverna en 1224, según la Leyenda mayor de San Buenaventura, durante el cual recibió los estigmas.
Fuentes
- Catecismo de la Iglesia Católica, 328–336: Los ángeles
- Juan Pablo II, Regina Caeli, 24 de abril de 1994
- Félix Torres Amat, La Sagrada Biblia, tomo IV: Nuevo Testamento (1833), Judas 9 y Apocalipsis 12, Internet Archive
- José Rojas Garcidueñas, "San Miguel del Milagro", Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, núm. 4 (1939)
- Basilica Santuario San Michele, Monte Sant'Angelo: Le quattro apparizioni
- Enciclopedia Católica (traducción de la edición de 1911): San Miguel Arcángel
- UNESCO, Patrimonio Mundial: Mont-Saint-Michel y su bahía
- Orthodox Church in America: Synaxis of the Archangel Michael and the Other Bodiless Powers