Los arcángeles

Los arcángeles son ángeles a los que Dios confía misiones de especial importancia; la palabra significa "ángel principal". La Sagrada Escritura nombra a tres: San Miguel, que defiende al pueblo de Dios, San Gabriel, que anuncia la Encarnación, y San Rafael, que sana y acompaña a Tobías. La Iglesia celebra a los tres el 29 de septiembre.
Los arcángeles aparecen en los momentos decisivos de la historia de la salvación. Uno lucha contra el dragón, otro llama a la puerta de una joven de Nazaret, otro acompaña a un muchacho en un largo viaje y le devuelve la vista a su padre. La Sagrada Escritura nombra a tres, San Miguel, San Gabriel y San Rafael, y la Iglesia los celebra juntos cada 29 de septiembre. Aquí explicamos qué son los arcángeles, qué dice la Biblia de cada uno, por qué se habla de siete y cómo pedir su ayuda.
¿Qué son los arcángeles?
Para saber qué es un arcángel, hay que empezar por los ángeles. El Catecismo de la Iglesia Católica lo dice sin rodeos: "La existencia de seres espirituales, no corporales, que la sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe" (n. 328). Son criaturas de Dios, con inteligencia y voluntad, "personales e inmortales", que superan en perfección a todas las criaturas visibles (n. 330).
San Agustín, citado por el Catecismo, explicó que la palabra no dice qué son sino qué hacen: "El nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza. Si preguntas por su naturaleza, te diré que es un espíritu; si preguntas por lo que hace, te diré que es un ángel" (n. 329). Ángel quiere decir mensajero.
Arcángel quiere decir "ángel principal". La palabra solo aparece dos veces en el Nuevo Testamento: en la carta de San Judas, que llama a Miguel "el arcángel", y en San Pablo, que anuncia que el Señor vendrá "a la voz del arcángel" (1 Tesalonicenses 4, 15). En la Iglesia la usamos en dos sentidos. En la tradición de los nueve coros de ángeles, ordenada por el Pseudo Dionisio hacia el año 500 y enseñada por San Gregorio Magno y Santo Tomás de Aquino, los arcángeles son el octavo coro, justo encima de los ángeles. Y llamamos arcángeles, sobre todo, a los tres a quienes Dios confió las misiones más grandes y cuyos nombres conocemos por la Escritura.

Benedicto XVI lo resumió el día de su fiesta en 2007: celebramos a "los tres Arcángeles que la sagrada Escritura menciona por su propio nombre: Miguel, Gabriel y Rafael". Veamos a cada uno.
San Miguel Arcángel, el defensor
Su nombre es una pregunta: "¿Quién como Dios?". Es la respuesta humilde de la criatura que no quiere ocupar el lugar del Creador, y por eso es también el grito de guerra contra el orgullo de Satanás.
En el libro de Daniel, el ángel que habla al profeta cuenta que "vino en mi ayuda Miguel, uno de los primeros príncipes" (Daniel 10, 13), y anuncia que al final de los tiempos "se levantará Miguel, príncipe grande, que es el defensor de los hijos de tu pueblo" (Daniel 12, 1). La carta de San Judas lo muestra disputando con el diablo por el cuerpo de Moisés, sin atreverse a maldecirlo: "sino que le dijo solamente: Reprímate el Señor" (Judas 9). Y en el Apocalipsis, "se trabó una batalla grande en el cielo: Miguel y los ángeles peleaban contra el dragón" (Apocalipsis 12, 7). Citamos la Biblia en la traducción de Félix Torres Amat.
Benedicto XVI señaló las dos funciones de Miguel en la Escritura: defiende "la causa de la unicidad de Dios contra la presunción del dragón" y es "protector del pueblo de Dios". Por eso es patrono de la Iglesia, de los soldados y de los policías, y lo invocamos en la lucha contra el mal. Su vida, sus apariciones y sus santuarios están en la página de San Miguel Arcángel, y la oración que escribió el papa León XIII, "San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla", en la oración a San Miguel Arcángel.

San Gabriel Arcángel, el mensajero
Gabriel significa "fuerza de Dios". Es el arcángel de los anuncios. En el Antiguo Testamento explica a Daniel sus visiones. En el Evangelio de San Lucas anuncia al sacerdote Zacarías el nacimiento de Juan el Bautista, y cuando el anciano duda, se presenta: "Yo soy Gabriel, que asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a hablarte y a traerte esta feliz nueva" (Lucas 1, 19).
Seis meses después, Dios lo envía a Nazaret, a una virgen llamada María. Su saludo es el comienzo de la oración que más repetimos: "Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo". Benedicto XVI lo dijo así: "Gabriel es el mensajero de la encarnación de Dios. Llama a la puerta de María y, a través de él, Dios mismo pide a María su 'sí'". Cada vez que rezamos el Ave María o el Ángelus repetimos las palabras de Gabriel.


Por su oficio de mensajero, Pío XII lo nombró patrono de las telecomunicaciones, y los carteros, los locutores y los diplomáticos lo tienen por patrono.
San Rafael Arcángel, el médico y compañero de camino
Rafael significa "medicina de Dios", como anota Torres Amat en su Biblia. Toda su historia está en el libro de Tobías. El anciano Tobías, un judío fiel desterrado en Nínive, ha quedado ciego. Su hijo debe emprender un largo viaje para cobrar una deuda, y un joven desconocido se ofrece a guiarlo. En el camino, junto al río Tigris, el muchacho pesca un pez enorme; su compañero le enseña a guardar la hiel, el corazón y el hígado. Con ellos Tobías libra del demonio a Sara, que será su esposa, y al volver a casa cura los ojos de su padre.
Solo al final el guía revela quién es: "Porque yo soy el ángel Rafael, uno de los siete espíritus principales que asistimos delante del Señor" (Tobías 12, 15).

Por eso a San Rafael acudimos los viajeros, los enfermos, los médicos y las enfermeras, y los jóvenes que buscan con quién casarse. Benedicto XVI vio en él la imagen de la misión de la Iglesia, a la que Jesús envía no solo a anunciar sino también a curar: Rafael "cura la comunión perturbada entre el hombre y la mujer", "cura su amor", y cura la ceguera.

San Rafael, custodio de Córdoba
En España, la ciudad de Córdoba tiene a San Rafael por su custodio. Según la tradición local, el arcángel se apareció varias veces en la década de 1570 al sacerdote Andrés de las Roelas, y en 1578 le dijo: "Yo te juro por Jesucristo crucificado que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad". Es una devoción tradicional, no un hecho examinado por la Iglesia. En el lugar se levantó la iglesia del Juramento, y la ciudad se llenó de "triunfos", columnas coronadas por la imagen del arcángel. Córdoba sigue celebrándolo el 24 de octubre.

La fiesta de los arcángeles: 29 de septiembre
El 29 de septiembre era desde antiguo la fiesta de San Miguel, que recordaba la dedicación de una basílica en su honor junto a la vía Salaria, en Roma. Gabriel y Rafael entraron en el calendario general en 1921, con fiestas propias el 24 de marzo, víspera de la Anunciación, y el 24 de octubre. La reforma del calendario de 1969 unió a los tres en una sola fiesta, la de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, el 29 de septiembre.
En muchos pueblos de México, de Centroamérica y de los Andes, ese día sale en procesión la imagen de San Miguel, patrono de la parroquia, entre flores, cohetes y danzas. Las Iglesias orientales celebran la Sinaxis del arcángel Miguel y de todas las potencias celestiales el 8 de noviembre.

¿Cuántos arcángeles hay? Los siete arcángeles
La pregunta nace de las palabras de Rafael: "uno de los siete". También el Apocalipsis habla de "siete ángeles que estaban en pie delante de Dios" (Apocalipsis 8, 2). Pero la Escritura no dice los nombres de los otros cuatro.
Otros los han propuesto. El libro de Henoc, un escrito judío que no forma parte de la Biblia católica, da una lista con Uriel, Raguel, Sariel y Remiel. Las Iglesias orientales tienen otra. En el siglo XVI, en Palermo, se descubrió un fresco de siete arcángeles con nombres, y la devoción a los "siete príncipes de los ángeles" se extendió por España y sus reinos. En los Andes de Perú y Bolivia, los pintores del siglo XVII retrataron a los arcángeles como elegantes arcabuceros con trajes de corte, a menudo con nombres de esas listas, como Asiel, "temor de Dios". Las listas que hoy circulan por internet, con Jofiel, Chamuel o Zadquiel, son las más tardías de todas.

La Iglesia nunca aprobó esos nombres. En el año 745 un sínodo romano presidido por el papa San Zacarías condenó una oración que invocaba a Uriel, Raguel y otros ángeles por su nombre, y declaró que solo conocemos a tres, Miguel, Gabriel y Rafael. El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (2001) lo repite hoy: "hay que rechazar el uso de dar a los Ángeles nombres particulares, excepto Miguel, Gabriel y Rafael, que aparecen en la Escritura" (n. 217). Podemos honrar a los siete que están ante el trono de Dios, pero sin inventarles nombres. La historia completa está en nuestra página de los siete arcángeles.

Cómo reconocer a los arcángeles en el arte
En iglesias y museos, los tres se distinguen por sus atributos:
- San Miguel lleva armadura de soldado, una espada o una lanza, y pisa a un dragón o a un demonio. A veces sostiene una balanza, porque la tradición lo imagina pesando las almas en el juicio.
- San Gabriel lleva un lirio blanco, signo de la pureza de María, o una vara de mensajero. Casi siempre aparece en escenas de la Anunciación, con la mano levantada en saludo.
- San Rafael viste de peregrino, con bastón y a veces calabaza de agua, y lleva un pez o camina de la mano del joven Tobías, a veces con un perrito, como en el libro.
Los íconos orientales los pintan con túnicas de la corte bizantina y una cinta en el cabello, que la tradición de los iconógrafos interpreta como signo de que están siempre atentos a la voz de Dios.
Cómo rezar a los arcángeles
No adoramos a los ángeles. Cuando San Juan cayó a los pies de un ángel en el Apocalipsis, este lo detuvo: "Guárdate de hacerlo; que yo soy consiervo tuyo... A Dios has de adorar" (Apocalipsis 19, 10). Pero sí les pedimos ayuda, como hace la Iglesia en su liturgia. El Catecismo recuerda que en la misa nos unimos a los ángeles para cantar el "Santo, Santo, Santo", y que la Iglesia "celebra más particularmente la memoria de ciertos ángeles (san Miguel, san Gabriel, san Rafael, los ángeles custodios)" (n. 335).
Algunas formas sencillas de hacerlo:
- Rece la oración a San Miguel Arcángel de León XIII cada día, o la coronilla a San Miguel Arcángel.
- Rece el Ángelus al mediodía, que recuerda el anuncio de Gabriel.
- Antes de un viaje o en una enfermedad, pida la compañía de San Rafael Arcángel.
- Salude cada mañana a su ángel de la guarda con la oración al Ángel de la guarda.

El Directorio sobre la piedad popular advierte contra dos errores: pensar que la vida es una lucha entre espíritus buenos y malos en la que no podemos hacer nada, y atribuir cada contratiempo al demonio y cada éxito al ángel de la guarda (n. 217). La devoción a los arcángeles nos hace más agradecidos y más confiados, nunca supersticiosos.
San Miguel, San Gabriel y San Rafael, y todos los santos ángeles, rueguen por nosotros.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los arcángeles?
Son ángeles, es decir, espíritus creados por Dios, sin cuerpo, con inteligencia y voluntad. La palabra arcángel viene del griego y significa "ángel principal". La Iglesia llama arcángeles a Miguel, Gabriel y Rafael porque Dios les confió misiones de especial importancia en la historia de la salvación. En la tradición de los nueve coros, los arcángeles forman además el octavo coro.
¿Cuántos arcángeles hay?
La Biblia solo nombra a tres: Miguel, Gabriel y Rafael. Rafael dice que es "uno de los siete" que están delante del Señor (Tobías 12, 15), y por eso se habla de siete arcángeles, pero la Escritura no da los otros cuatro nombres. Las listas que circulan (Uriel, Jofiel, Chamuel, Zadquiel y otras) vienen de libros judíos no bíblicos o de tradiciones posteriores, y no coinciden entre sí.
¿Cuándo es la fiesta de los arcángeles?
El 29 de septiembre, fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael en el calendario romano. Antes de la reforma de 1969, Gabriel tenía su fiesta el 24 de marzo y Rafael el 24 de octubre, fecha que Córdoba, en España, sigue celebrando. Las Iglesias orientales honran a los arcángeles el 8 de noviembre.
¿Por qué la Iglesia no permite dar otros nombres a los arcángeles?
Porque solo conocemos con certeza los tres que Dios reveló en la Escritura. Un sínodo romano presidido por el papa San Zacarías en el año 745 ya lo dijo, y el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (2001) pide "rechazar el uso de dar a los Ángeles nombres particulares, excepto Miguel, Gabriel y Rafael, que aparecen en la Escritura" (n. 217).
¿Qué significan los nombres de los arcángeles?
Miguel significa "¿Quién como Dios?", Gabriel "fuerza de Dios" y Rafael "medicina de Dios" o "Dios sana". Cada nombre dice algo de su misión: Miguel defiende el honor de Dios contra el orgullo del demonio, Gabriel trae el anuncio de la obra poderosa de Dios y Rafael cura.
¿Los arcángeles son santos?
Llamamos "san" o "santo" a Miguel, Gabriel y Rafael porque son santos en el sentido pleno: están en la presencia de Dios, como todos los ángeles fieles. No son personas humanas canonizadas, sino ángeles. La Iglesia los venera, nunca los adora, y les pide su ayuda y su intercesión.
Fuentes
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 325-336 (Los ángeles)
- Benedicto XVI, Homilía en la ordenación episcopal de seis prelados, fiesta de los santos arcángeles (29 de septiembre de 2007)
- Congregación para el Culto Divino, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (2001), nn. 213-217
- La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata latina al español por Félix Torres Amat (1823-1825), Internet Archive. Daniel 10 y 12, Tobías 12, Lucas 1, Judas 9 y Apocalipsis 12
- Actas del sínodo romano del 25 de octubre de 745 (The Letters of St. Boniface, trad. Emerton)
- Artencordoba: Iglesia del Juramento de San Rafael, Córdoba
- Catholic Encyclopedia (1911): St. Raphael the Archangel