Virgen de San Juan de los Lagos

Ilustración en estilo óleo de una pequeña imagen de la Inmaculada con las manos juntas, vestido azul y oro en forma de triángulo y media luna de plata a los pies, con dos ángeles que sostienen su corona
Ilustración

La Virgen de San Juan de los Lagos es una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción, hecha de pasta de caña, que se venera en San Juan de los Lagos, Jalisco. Según la tradición, su primer milagro, hacia 1623, fue devolverle la vida a la hija de unos volatineros. Fue coronada en 1904, y su gran peregrinación es el 2 de febrero.

tradicional Según los testimonios recogidos en el siglo XVII, hacia 1623 una niña de una familia de volatineros murió al caer sobre una daga, y volvió a la vida cuando la anciana Ana Lucía le puso sobre el pecho la pequeña imagen de la Virgen.

¿Quién es la Virgen de San Juan de los Lagos?

La Virgen de San Juan de los Lagos es la Santísima Virgen María honrada en una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción que se venera en San Juan de los Lagos, en los Altos de Jalisco. Es una figura de apenas una tercia de vara, hecha de pasta de caña, con las manos juntas, un vestido en forma de triángulo y una media luna a los pies. Sus devotos le dicen con cariño la Sanjuanita. Su santuario es uno de los centros de peregrinación más grandes de México, y cada 2 de febrero llegan a pie multitudes de peregrinos desde Jalisco, Guanajuato, Aguascalientes, Zacatecas y mucho más lejos.

No es una aparición: María no se mostró en San Juan. Es una imagen sencilla que un fraile regaló a un pueblo de indios, que quedó olvidada en una sacristía y que, según la tradición, fue el instrumento de un milagro. Cuando San Juan Pablo II peregrinó a su santuario el 8 de mayo de 1990, la llamó una imagen "resucitada", porque fue rescatada del olvido, y "resucitadora", porque la tradición le atribuye haber vuelto a la vida a una niña humilde. Es la misma Madre que honramos como Virgen de Guadalupe e Inmaculada Concepción, una de las advocaciones de la Virgen María más queridas de nuestra tierra.

Grabado popular en blanco y negro de la Virgen de San Juan de los Lagos, con su vestido en forma de triángulo, la media luna y dos angelitos que sostienen una cinta sobre su corona
José Guadalupe Posada grabó en 1907 esta estampa popular de la Virgen de San Juan de los Lagos para la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo, en la Ciudad de México. ⓘJosé Guadalupe Posada (grabado), Antonio Vanegas Arroyo (editor), La santísima Virgen de San Juan de los Lagos

Historia de la Virgen de San Juan de los Lagos

Una imagen regalada por un fraile

El pueblo de San Juan Mezquititlán, el actual San Juan de los Lagos, fue fundado en el siglo XVI con indios caxcanes traídos de Nochistlán, después de la guerra del Mixtón de 1541-1542. Según una tradición que ya se contaba en el siglo XVII, un religioso franciscano les dio la pequeña imagen de la Virgen. Unos decían que fue fray Miguel de Bolonia; el historiador jalisciense Alberto Santoscoy, que revisó todos los testimonios en 1903, concluyó que lo más probable es que haya sido fray Antonio de Segovia, el gran misionero de esas tierras.

La imagen se guardaba en una pequeña capilla que servía de hospital del pueblo. Con el tiempo se deterioró tanto que los indios la retiraron del altar y la dejaron en la sacristía, entre otras imágenes viejas, con el rostro "comido de polilla".

El primer milagro: la niña volatinera

Lo que sigue lo sabemos por testigos. En el siglo XVII, el obispado de Guadalajara recogió declaraciones juradas sobre el origen de la devoción, y el jesuita Francisco de Florencia las publicó en 1694 en su libro sobre los dos santuarios de la Nueva Galicia, San Juan y Zapopan. El más importante es el del bachiller Juan de Contreras Fuerte, capellán del santuario.

Contreras Fuerte declaró que pasó por el pueblo, camino de Guadalajara, un volatín, un acróbata que "ganaba la vida aventurando la suya", con su mujer y sus dos hijas, a quienes enseñaba a voltear y hacer pruebas sobre puntas de dagas y espadas. Mientras ensayaban, la hija menor resbaló, cayó sobre la punta de una daga y murió. Ya la habían amortajado y puesto en la capilla para enterrarla cuando se acercó una india anciana llamada Ana Lucía, esposa del sacristán, y les dijo a los padres que se consolaran, porque la Cihuapilli, "la Señora", le daría vida a la niña. Entró a la sacristía, sacó la imagen olvidada y se la puso sobre el pecho. Al poco rato, contó el testigo, la niña empezó a moverse; le cortaron las ataduras de la mortaja y se levantó sana.

Contreras Fuerte conoció a Ana Lucía en 1634, cuando ella tenía unos ochenta años, y calculó que el milagro había ocurrido once años antes, en 1623. Otro testimonio de la época, el del bachiller Diego de Camarena, cuenta el mismo suceso con algunas diferencias: lo fecha en 1630 y llama a la anciana María Magdalena. El milagro es tradicional: lo recogieron con cuidado los cronistas, con testigos que conocieron a los protagonistas, pero la Iglesia no lo juzgó en un proceso.

Ilustración en estilo óleo de una anciana indígena que coloca una pequeña imagen de la Virgen sobre el pecho de una niña amortajada, ante sus padres que lloran en una capilla de adobe
La anciana Ana Lucía pone la pequeña imagen sobre el pecho de la niña amortajada, ante sus padres.

Los dos jóvenes de Guadalajara

El volatín, agradecido, pidió permiso para llevar la imagen a Guadalajara y mandarla arreglar, porque le parecía indecente que una imagen tan milagrosa estuviera tan maltratada. Los indios se la prestaron. Según Contreras Fuerte, la noche en que llegó a la ciudad se presentaron en su posada unos jóvenes que preguntaron si había alguna imagen que componer, porque ese era su oficio. Se la entregó, y a la mañana siguiente, muy temprano, se la devolvieron perfectamente restaurada. Cuando quiso pagarles, nadie supo decir quiénes eran ni dónde vivían. "Ángeles sin duda del Cielo", concluyó Florencia. Es un relato tradicional.

Desde entonces la imagen volvió al altar. Ana Lucía contaba además que, cuando iba de madrugada a barrer la capilla, encontraba la imagen de pie sobre su peana, aunque la noche anterior la hubiera dejado en la sacristía.

Ilustración en estilo grabado de dos jóvenes desconocidos que, de noche, reciben una pequeña imagen de la Virgen en la puerta de una posada colonial de Guadalajara
Dos jóvenes desconocidos reciben la imagen en Guadalajara y la devuelven restaurada al amanecer.

Un santuario y una feria

La fama de la Virgen creció rápido. El santuario actual, de cantera rosada, se comenzó en 1732, y la imagen se trasladó a él el 30 de noviembre de 1769, treinta y siete años después. Santoscoy lo llamó uno de los templos más suntuosos de la Nueva España. El papa Pío XII le dio el título de basílica en 1947, y hoy es la catedral de la diócesis de San Juan de los Lagos.

Alrededor de la fiesta del 8 de diciembre nació una de las ferias comerciales más grandes de la Nueva España. El rey Carlos IV le concedió por real cédula, firmada en San Lorenzo el 20 de noviembre de 1797, el privilegio de una feria anual de quince días libre de impuestos. Durante el siglo XIX, el primer obispo de León aconsejó a sus fieles que hicieran su visita a la Virgen el día de la Purificación, el 2 de febrero, y no durante el bullicio de la feria. De ese consejo nació la gran peregrinación de la Candelaria. En 1903, solo la caravana que salía de León reunió unas cuarenta mil personas.

Fachada barroca de cantera rosada de la basílica de San Juan de los Lagos, con dos altas torres de campanario bajo un cielo azul y palmeras en la plaza
La fachada de cantera rosada de la Catedral Basílica de San Juan de los Lagos. ⓘ

La coronación de 1904

En 1903 los sacerdotes y vecinos de San Juan pidieron al arzobispo de Guadalajara, José de Jesús Ortiz, que solicitara a la Santa Sede la coronación de la imagen, y él respondió que hacía suya la petición y que no descansaría hasta lograrla. Con un decreto del papa San Pío X, el arzobispo coronó a la Virgen de San Juan de los Lagos el 15 de agosto de 1904, fiesta de la Asunción. Por eso el 15 de agosto es una de sus tres grandes fiestas.

Los milagros de la Virgen de San Juan de los Lagos

  • La niña volatinera (tradicional), hacia 1623: la hija de un acróbata vuelve a la vida.
  • La restauración de la imagen (tradicional): los jóvenes desconocidos que la devolvieron renovada en una sola noche.
  • Las gracias de cada día (reportadas): las paredes del santuario están cubiertas de exvotos, retablitos pintados, fotografías, trenzas, muletas y letreros escritos a mano, que dan gracias por una operación que salió bien, un hijo que volvió del norte, un enfermo que se curó o un accidente sin consecuencias.

Ninguno de estos milagros ha sido declarado aprobado por la Iglesia en un proceso formal. Lo que la Iglesia sí ha aprobado es la devoción: la coronó en nombre del papa, hizo de su templo una basílica y una catedral, y un papa santo peregrinó a sus pies.

Un letrero de madera escrito a mano que da gracias a la Virgen de San Juan, con un dibujo de una cama, entre fotografías y otros exvotos colgados en la pared
Un exvoto escrito a mano da gracias a la Virgen de San Juan por haber sanado a una madre. ⓘ

Símbolos de la Virgen de San Juan de los Lagos en el arte

La imagen se reconoce enseguida en estampas, medallas y altares de todo México y de las parroquias mexicanas de los Estados Unidos:

  • Una Inmaculada pequeña, con las manos juntas ante el pecho, en actitud de oración. Es la manera tradicional de representar a la Inmaculada Concepción.
  • El rostro fino y los ojos grandes, rasgados y oscuros, como lo describió a fines del siglo XVII uno de sus capellanes, el bachiller Arévalo.
  • El vestido acampanado en forma de triángulo, casi siempre azul o blanco con bordados de oro. Como en otras imágenes pequeñas de México, lo que se ve es sobre todo el vestido, con la carita en lo alto.
  • La media luna de plata a los pies, signo de la mujer vestida de sol del Apocalipsis (12, 1).
  • La corona imperial y dos angelitos a los lados que la sostienen o que extienden una cinta sobre su cabeza, como en el grabado de Posada. En muchas estampas la cinta lleva la invocación Mater Immaculata, ora pro nobis.
  • La peana o vaso de plata, que levanta la imagen hasta casi media vara de altura.

El grabado de José Guadalupe Posada, al principio de esta página, es un buen ejemplo de las hojas que los peregrinos compraban a principios del siglo XX y se llevaban a casa.

La peregrinación a San Juan de los Lagos

La gran peregrinación es la del 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor y de la Candelaria. Desde mediados de enero, los caminos de los Altos se llenan de peregrinos. La caravana de León, en Guanajuato, camina varios días por los cerros; otros vienen de Aguascalientes, de Zacatecas, de Querétaro, de la Ciudad de México y de los Estados Unidos. Muchos caminan descalzos o cargan a la espalda un cuadro de la Virgen, como pago de una manda o para dar gracias.

Un grupo de peregrinos con mochilas y chamarras camina por un camino de tierra; uno de ellos lleva a la espalda una imagen de la Virgen de San Juan
Peregrinos caminan rumbo a San Juan de los Lagos, uno de ellos con la imagen de la Virgen a la espalda. ⓘ

Al llegar, se confiesan, oyen misa y hacen fila durante horas para pasar frente a la imagen. Las otras dos fiestas grandes son el 15 de agosto y el 8 de diciembre, y cada mes llegan peregrinaciones de parroquias, gremios y familias.

Vivamos bien la manda. Caminar descalzo o de rodillas no compra un favor: es una ofrenda de amor y de penitencia, que vale por la fe y la conversión que la acompañan. La Virgen nos lleva siempre a lo mismo que dijo en Caná: que hagamos lo que su Hijo nos diga. Por eso la peregrinación termina en el confesionario y en la comunión.

Ilustración en estilo acuarela de peregrinos que caminan al amanecer por un camino de tierra de los Altos de Jalisco, entre mezquites y nopales, hacia las torres de un santuario
Una procesión de peregrinos avanza al amanecer por los caminos de los Altos de Jalisco.

Oración a la Virgen de San Juan de los Lagos

Las hojas de peregrino del siglo XIX traían alabanzas y despedidas a la Virgen, pero no hemos podido verificar en un texto antiguo una oración propia que podamos reproducir con su fuente, y muchas de las que circulan hoy son modernas. Proponemos dos caminos.

El primero es rezarle como lo que es, la Inmaculada, con una oración tradicional de dominio público que generaciones de mexicanos aprendieron de niños, y con la antigua jaculatoria a la Inmaculada:

Bendita sea tu pureza

y eternamente lo sea,

pues todo un Dios se recrea

en tan graciosa belleza.

A ti, celestial princesa,

Virgen sagrada María,

yo te ofrezco en este día

alma, vida y corazón.

Mírame con compasión,

no me dejes, Madre mía.

¡Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti!

El segundo es esta oración breve, escrita para esta página por el Pastor Lyvers:

Virgen de San Juan, Madre pequeña y Señora nuestra, que fuiste rescatada del olvido para devolver la vida a una niña: mira a tus hijos que caminan hacia ti con sus cargas. Presenta a tu Hijo Jesús a nuestros enfermos, a los que están lejos de su tierra y a los que perdieron la esperanza. Acompáñanos en el camino y llévanos a Él. Amén.

Terminamos con un Avemaría.

Fotografía en blanco y negro de la nave de la basílica llena de peregrinos que avanzan hacia el altar mayor iluminado
Peregrinos llenan la nave de la basílica y avanzan hacia el altar mayor, donde se venera la Virgen. ⓘ

La Virgen de San Juan y las demás advocaciones de Jalisco

Jalisco tiene tres imágenes marianas a las que muchos llaman "las tres hermanas": la Virgen de San Juan de los Lagos, la Virgen de Zapopan y la Virgen de Talpa, las tres pequeñas y hechas de pasta de caña. Florencia escribió en 1694 la historia de San Juan y de Zapopan en un mismo libro. En Oaxaca, otra pequeña Inmaculada, la Virgen de Juquila, tiene una historia parecida de olvido y de fuego. Todas nos llevan a la misma Madre, la que el ángel saludó llena de gracia.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la historia de la Virgen de San Juan de los Lagos?

Un fraile franciscano, probablemente fray Antonio de Segovia, regaló la pequeña imagen a los indios del pueblo de San Juan en el siglo XVI. Con los años quedó olvidada en la sacristía, con la cara comida por la polilla. Hacia 1623 una anciana llamada Ana Lucía la puso sobre el cuerpo de una niña volatinera que había muerto, y la niña revivió. Desde entonces la imagen volvió al altar y comenzaron las peregrinaciones.

¿Cuándo es la fiesta de la Virgen de San Juan de los Lagos?

Tiene tres grandes fiestas: el 2 de febrero, día de la Candelaria, cuando llega la peregrinación más grande; el 15 de agosto, aniversario de su coronación en 1904; y el 8 de diciembre, la Inmaculada Concepción, con la antigua feria de diciembre.

¿De qué está hecha la Virgen de San Juan de los Lagos?

De pasta de caña de maíz, la técnica que los purépechas de Michoacán usaban para hacer imágenes muy ligeras. Así lo aseguraban los capellanes del santuario que la examinaron de cerca en el siglo XVII, según recogió el historiador Alberto Santoscoy en 1903. Su cuerpo mide poco más de una tercia de vara, unos 30 centímetros.

¿Qué milagro hizo la Virgen de San Juan de los Lagos?

El primero que se conoce es el de la niña volatinera, hacia 1623: la hija de un acróbata que iba a Guadalajara cayó sobre la punta de una daga y murió, y revivió cuando le pusieron la imagen sobre el pecho. Es un milagro tradicional, recogido de testigos en el siglo XVII. Las paredes del santuario están llenas de exvotos de favores recibidos desde entonces.

¿Por qué le dicen la Sanjuanita?

Es el nombre cariñoso que le da el pueblo por su tamaño pequeño y por el pueblo donde se venera. Las crónicas antiguas cuentan que la anciana Ana Lucía la llamaba en náhuatl Cihuapilli, que quiere decir "la Señora".

Fuentes

  1. Alberto Santoscoy, Historia de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos y del culto de esta milagrosa imagen (Guadalajara: Tip. de la Compañía Editorial Católica, 1903), Internet Archive. Los testimonios de Juan de Contreras Fuerte y Diego de Camarena sobre el primer milagro, la pasta de Michoacán, el traslado de 1769, la real cédula de la feria (1797) y la petición de coronación.
  2. Francisco de Florencia, S.J., Origen de los dos célebres santuarios de la Nueva Galicia, obispado de Guadalajara (México, 1757; primera edición 1694), Internet Archive. La primera historia impresa del santuario, con el relato de Ana Lucía.
  3. Juan Pablo II, Regina Caeli en el santuario de San Juan de los Lagos, 8 de mayo de 1990
  4. GCatholic: Catedral Basílica de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos. Coronación el 15 de agosto de 1904 y título de basílica el 24 de enero de 1947.
  5. Alabanzas, acción de gracias y tierno despedimento a nuestra augusta reina y patrona María Santísima de San Juan de los Lagos (México: Antonio Vanegas Arroyo, 1904), University of Dayton, Marian Broadsides from Mexico. Hoja de peregrino impresa el año de la coronación, que nombra al arzobispo José de Jesús Ortiz y el decreto de Pío X.