Virgen del Cisne

Ilustración en estilo óleo de una pequeña imagen de la Virgen con el Niño, de cabellos rizados, corona dorada y manto bordado, sobre unas andas adornadas con flores
Ilustración

La Virgen del Cisne es la Santísima Virgen María venerada en una pequeña imagen de madera tallada en Quito a fines del siglo XVI y guardada en la basílica de El Cisne, en la provincia de Loja, Ecuador. Los lojanos la llaman cariñosamente la Churonita. Su gran fiesta empieza el 15 de agosto, cuando miles de peregrinos la acompañan a pie unos 70 kilómetros hasta Loja.

tradicional Según la tradición recogida por el cronista Fernando de Montesinos, en 1594 una larga sequía, seguida de plagas, azotaba la región; los indígenas prometieron levantar un templo a la Virgen y llegaron las lluvias.

¿Quién es la Virgen del Cisne?

La Virgen del Cisne es la Santísima Virgen María honrada en una pequeña imagen de madera que se venera desde fines del siglo XVI en El Cisne, un pueblo de las montañas de la provincia de Loja, al sur del Ecuador. Los lojanos la llaman Nuestra Señora de El Cisne, la Reina de El Cisne y, con todo el cariño del mundo, la Churonita, por sus cabellos rizados. Es la gran Madre de Loja y una de las devociones marianas más queridas del Ecuador.

Cada mes de agosto, después de la fiesta de la Asunción, la imagen baja de su santuario y miles de peregrinos la acompañan a pie unos 70 kilómetros hasta la ciudad de Loja. Es la romería más antigua del Ecuador. Muchos la caminan para cumplir una promesa; otros, porque sus padres y sus abuelos la caminaron antes que ellos.

Como en Caacupé o en Luján, en El Cisne no se habla de una aparición aprobada. Hay una imagen, una historia guardada por el pueblo y cuatro siglos de oración. Por eso la contamos entre las grandes advocaciones de la Virgen María de América.

El altar mayor dorado de la basílica de El Cisne, de estilo neogótico, con columnas pintadas de blanco y rojo y vitrales arriba, donde se venera la imagen de la Virgen
El altar mayor de la basílica de El Cisne, donde se venera la imagen de la Virgen. ⓘFoto: TriiipleThreat, CC BY-SA 3.0

La historia de la Virgen del Cisne

La sequía de 1594

El relato más antiguo lo recogió en el siglo XVII el cronista Fernando de Montesinos. Cuenta que en 1594 una larga sequía azotó la región de Loja, y que detrás vinieron una plaga de langostas y otra de ratones. Los indígenas de la zona, los paltas, pasaban hambre y enfermedad, y algunos pensaban en abandonar sus tierras. Entonces rezaron a la Virgen y le prometieron levantarle un templo. Las lluvias volvieron y los campos dieron fruto otra vez.

La versión popular añade que la Virgen se apareció a un grupo de indígenas y les pidió ese templo. Todo esto es tradicional: la Iglesia nunca lo juzgó como aparición, y la devoción no depende de ello. Lo que sí es histórico es que, a fines del siglo XVI, los franciscanos evangelizaban esas montañas y que los indígenas de El Cisne pusieron su pueblo bajo el amparo de la Virgen.

Ilustración en estilo grabado de indígenas que rezan arrodillados en un campo reseco de los Andes del sur del Ecuador mientras empiezan a formarse nubes de lluvia
Los indígenas de El Cisne rezan a la Virgen en sus campos resecos mientras se forman las nubes de lluvia.

La imagen de Diego de Robles

Para cumplir la promesa, una comisión de El Cisne viajó a Quito y encargó una imagen al escultor Diego de Robles, que tallaba entonces imágenes de la Virgen para los santuarios de la Audiencia. La tradición dice que pidieron una Virgen parecida a la de Guadalupe que se veneraba en Guápulo, a las afueras de Quito, que a su vez venía de la Guadalupe de Extremadura, en España. Otras crónicas la emparentan con la Virgen del Quinche, también obra de Robles. Por eso las tres se parecen tanto: imágenes pequeñas, de pie, de rostro moreno y dulce, vestidas con mantos acampanados.

La imagen se talló en cedro hacia 1594-1596. Según El Comercio, el Niño que hoy lleva en brazos se le añadió unas décadas después, y en el siglo XVIII recibió su cabellera rizada y se convirtió en la Virgen peregrina que sale cada año de su casa.

Ilustración en estilo óleo de un escultor en su taller de Quito, en el siglo XVI, que talla una pequeña imagen de la Virgen mientras dos indígenas lo miran desde la puerta
Un escultor en su taller de Quito talla la pequeña imagen de la Virgen, a fines del siglo XVI.

La Virgen que no quiso irse

Hay otro relato que los lojanos cuentan con gusto. Poco después de llegar la imagen, una autoridad de la Real Audiencia de Quito mandó trasladar a los habitantes de El Cisne a otro lugar, y ellos se llevaron a su Virgen. Las cosas fueron mal en el nuevo sitio, y los indígenas vieron en ello una señal: la Virgen quería quedarse en El Cisne. Volvieron con ella a pesar de la oposición de las autoridades, que al final cedieron. Es otro relato tradicional, y explica por qué El Cisne nunca dejó de ser su casa.

La romería: de El Cisne a Loja

El decreto de Bolívar

La peregrinación ya existía antes de la independencia, pero tenía fechas variables. El 8 de mayo de 1829, el Cabildo de Loja pidió "la traslación de la romería de El Cisne a esta capital, exenta de todo derecho". Simón Bolívar, que estaba en Guayaquil, respondió con un decreto del 28 de julio de 1829: la imagen bajaría cada año a Loja en fechas fijas, y la ciudad tendría su feria. Desde 1830 la romería se hace así.

El camino

La fiesta empieza el 15 de agosto en el santuario. Esa mañana, después de la misa, la imagen sale en sus andas y comienza el camino hacia Loja, a unos 70 o 75 kilómetros. Los peregrinos caminan dos o tres días, de madrugada y bajo el sol, por San Pedro de la Bendita y Catamayo, y la Virgen llega a la Puerta de la Ciudad de Loja hacia el 20 de agosto. Según Primicias, cada año participan alrededor de medio millón de personas.

La basílica de El Cisne, de color celeste claro con su torre separada, entre los techos de teja del pueblo y las montañas secas del sur del Ecuador, en los días de la romería
La basílica de El Cisne y su torre entre las montañas, en los días de la romería de agosto de 2016. ⓘFoto: Ministerio de Turismo del Ecuador, CC BY-SA 2.0

En el camino se ven todas las formas de la fe del pueblo: gente que camina descalza, madres con los hijos en brazos, jóvenes que cargan las andas por turnos, familias que reparten agua y comida a los peregrinos. Muchos cumplen una promesa por la salud de un hijo o por el regreso de un familiar emigrado.

Si usted va a caminar con la Churonita, vaya bien preparado: agua, sombrero, calzado cómodo, compañía. Y vaya sobre todo con el corazón dispuesto. Lo que la Virgen pide a todos sus hijos es lo que dijo en Caná: "Haced lo que él os dijere" (Juan 2,5).

Ilustración en estilo acuarela de peregrinos que caminan de madrugada por una carretera de montaña acompañando a la imagen de la Virgen en sus andas
Peregrinos acompañan a la Virgen del Cisne de madrugada por una carretera de montaña.

En Loja

En Loja la imagen se queda varias semanas en la catedral. Su fiesta mayor en la ciudad es el 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen, con misas, serenatas, música, fuegos artificiales y la feria que nació del decreto de 1829. Después la Virgen recorre otras parroquias y vuelve a su santuario.

La tradición lojana guarda muchos relatos de favores de la Churonita. Uno de los más contados es el de la niebla que, durante la guerra con el Perú de 1941, habría cubierto la ciudad de Loja y la protegió. Es un relato tradicional que se cuenta con gratitud, sin que la Iglesia lo haya examinado.

La basílica de El Cisne

Los primeros santuarios de El Cisne fueron capillas sencillas. En 1927 se expidió el decreto de coronación canónica de la imagen, y el 8 de septiembre de 1930 la Virgen fue coronada solemnemente. Con la coronación llegó la idea de un templo digno de ella. La primera piedra se puso en 1934, y la obra la empezó un sacerdote nacido en El Cisne, el padre Ricardo Fernández. Desde 1944 la continuaron los Padres Oblatos de los Corazones Santísimos, fundados en el Ecuador por el padre Julio María Matovelle. La basílica, de estilo neogótico, se consagró en 1979, y en 1980 San Juan Pablo II le dio el título de basílica menor. Desde 2001 la atiende la diócesis de Loja.

La fachada neogótica de la basílica de El Cisne, pintada de blanco y gris claro, con rosetones, ventanas ojivales y pináculos, bajo un cielo nublado
La fachada neogótica de la basílica de El Cisne. ⓘFoto: TriiipleThreat, CC BY-SA 3.0

El templo sorprende a quien llega por la carretera de montaña: una catedral gótica de color claro, con pináculos y rosetones, en medio de un pueblo pequeño de techos de teja. Dentro, el altar mayor dorado guarda la imagen, que baja de allí cada agosto para su romería.

La fachada celeste y blanca de la basílica de El Cisne frente a la plaza del pueblo, con una pileta y puestos de recuerdos bajo toldos blancos
La basílica de El Cisne frente a la plaza del pueblo, con sus puestos de recuerdos para los peregrinos. ⓘ

Símbolos de la Virgen del Cisne en el arte

La imagen y sus réplicas se reconocen por estos rasgos:

  • Una Virgen pequeña, de pie, con el Niño en brazos. Como sus hermanas de Guápulo y del Quinche, es una imagen de vestir: la talla se cubre con ricos trajes que se cambian según la fiesta.
  • La cabellera rizada, larga y oscura, que cae sobre los hombros. De ahí el nombre de Churona o Churonita.
  • La corona imperial, signo de la coronación canónica de 1930, y otra corona pequeña para el Niño.
  • El manto acampanado y bordado, blanco, celeste o dorado, que le da su silueta triangular, típica de las Vírgenes coloniales de los Andes.
  • El cetro, signo de su título de Reina de El Cisne.
  • Las andas adornadas de flores, en las que viaja durante la romería. En muchas estampas populares se la pinta así, sobre los hombros de los peregrinos.

La Virgen del Cisne lejos de Loja

La devoción salió del Ecuador con los emigrantes. Hay réplicas de la Churonita en parroquias de los Estados Unidos y de España, y en muchas de ellas se celebra su fiesta en agosto con misa, procesión y comida lojana. Para muchas familias, la imagen de la Virgen del Cisne es un pedazo de su tierra. Por eso la invocan los que viajan y los que viven lejos. Dentro del mismo Ecuador, la Virgen tiene devotos en todas las provincias, y en ciudades como Santo Domingo se celebran misas y procesiones en su honor.

Una multitud de devotos camina por una avenida cuesta arriba, entre postes de luz y casas, en una procesión de la Virgen de El Cisne, con un cerro al fondo
Devotos de la Virgen de El Cisne en procesión en Santo Domingo, Ecuador, con el cerro Bombolí al fondo. ⓘFoto: Berposen, CC BY-SA 3.0

Oración a la Virgen del Cisne

No hemos encontrado una oración antigua a la Virgen del Cisne cuyo texto podamos citar con su fuente. El santuario y las parroquias usan novenas y oraciones modernas; si usted reza una de ellas, hágalo con confianza. Aquí le proponemos la Salve, la oración tradicional que los peregrinos rezan y cantan en el camino:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Y una oración breve escrita para esta página por el Pastor Lyvers:

Virgen del Cisne, Churonita de Loja,

Madre que caminas con tu pueblo:

tú que escuchaste a los pobres en el tiempo de la sequía,

escúchanos también en nuestras sequías del alma.

Acompaña a los que viajan y a los que viven lejos de su tierra,

cuida a las familias que esperan su regreso,

y llévanos a tu Hijo Jesús, para que hagamos lo que él nos diga. Amén.

Otras advocaciones hermanas

La Virgen del Cisne tiene hermanas en toda América del Sur. La Virgen de Caacupé, en el Paraguay, y la Virgen de Luján, en la Argentina, son también imágenes pequeñas con su propia historia y su propia caminata. En Colombia, la Virgen de Chiquinquirá reúne cada año a otro pueblo peregrino. Y todas nos llevan a la misma Madre, que celebramos el 15 de agosto en la Asunción de la Virgen.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la historia de la Virgen del Cisne?

Según la tradición, en 1594 una larga sequía y las plagas que vinieron detrás arruinaban las tierras de los indígenas de El Cisne. Prometieron a la Virgen levantarle un templo, y llegaron las lluvias. Encargaron entonces en Quito al escultor Diego de Robles una imagen de la Virgen, que llevaron a su pueblo. El relato es tradicional; lo recogió el cronista Fernando de Montesinos en el siglo XVII.

¿Cuándo es la fiesta de la Virgen del Cisne?

La gran fiesta es el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción. Ese día, o en los días siguientes, la imagen sale de su santuario y los peregrinos la acompañan a pie hasta Loja, adonde llega hacia el 20 de agosto. En Loja la fiesta mayor es el 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen, con la feria que decretó Simón Bolívar.

¿Por qué le dicen la Churonita?

Por su cabellera rizada. En el habla del Ecuador los "churos" son los rizos, y la imagen, con su pelo ensortijado que cae sobre el manto, es la "Churona" o, con el cariño de los lojanos, la Churonita.

¿Cuántos kilómetros tiene la romería de la Virgen del Cisne?

Unos 70 a 75 kilómetros entre el santuario de El Cisne y la ciudad de Loja, que los peregrinos recorren a pie en dos o tres días, pasando por San Pedro de la Bendita y Catamayo. Simón Bolívar fijó la romería por decreto en 1829, y se camina así desde 1830.

¿Dónde está el santuario de la Virgen del Cisne?

En la parroquia El Cisne, en las montañas de la provincia de Loja, al sur del Ecuador. La basílica neogótica se construyó entre 1934 y 1979, y San Juan Pablo II la elevó a basílica menor en 1980.

Fuentes

  1. Diócesis de St. Petersburg (Florida), «Nuestra Señora de El Cisne» (PDF). Recoge la historia publicada por los Padres Oblatos y por el santuario de El Cisne; coronación canónica (1930), construcción de la basílica y título de basílica menor (1980).
  2. El Comercio (Quito), «La Virgen del Cisne: de la acción a la devoción». El relato de Fernando de Montesinos sobre la sequía de 1594; el Niño añadido después; la imagen se hizo "churona" en el siglo XVIII.
  3. El Mercurio (Cuenca), «Empezó la fiesta de la Virgen de El Cisne en la provincia de Loja» (16 de agosto de 2024). El pedido del Cabildo de Loja del 8 de mayo de 1829 y el decreto de Bolívar del 28 de julio de 1829 en Guayaquil.
  4. Primicias, «Este es el origen de la caminata de la Virgen de El Cisne». Recorrido de la romería y número aproximado de peregrinos.