Padre Hurtado (San Alberto Hurtado)
El Padre Hurtado, San Alberto Hurtado (1901–1952), fue un sacerdote jesuita chileno que fundó el Hogar de Cristo para los pobres sin techo, luchó por los derechos de los trabajadores y enseñó a toda una generación a ver a Cristo en el pobre. Benedicto XVI lo canonizó el 23 de octubre de 2005. Celebramos su fiesta el 18 de agosto, que en Chile es también el Día de la Solidaridad.
aprobado Una muchacha de unos dieciséis años, en coma durante semanas tras un grave accidente, se recuperó sin secuelas después de que su familia pidiera la intercesión del Padre Hurtado.
¿Quién fue el Padre Hurtado?
El Padre Hurtado, San Alberto Hurtado Cruchaga, fue un sacerdote jesuita de Santiago de Chile que entregó la vida a los pobres de su país. Lo conocemos sobre todo como el fundador del Hogar de Cristo, que nació en 1944 como refugio para hombres y niños sin techo y que todavía hoy sirve a los más necesitados. Fue también profesor, escritor, guía de jóvenes y una voz incansable por la justicia para los trabajadores. Benedicto XVI, que lo canonizó el 23 de octubre de 2005, lo llamó "un verdadero contemplativo en la acción".
Celebramos su fiesta el 18 de agosto, el día en que murió en 1952. En Chile esa fecha es, además, el Día de la Solidaridad.
Al día siguiente de la canonización, el papa resumió su vida en una frase: "El objetivo de su vida fue ser otro Cristo". Contamos aquí cómo lo fue.

Un niño que conoció la pobreza
Alberto Hurtado nació en Viña del Mar el 22 de enero de 1901. Sus padres, Alberto Hurtado Larraín y Ana Cruchaga Tocornal, tuvieron dos hijos, Alberto y Miguel. Cuando Alberto tenía cuatro años murió su padre y dejó a la familia llena de deudas. Doña Ana tuvo que vender a muy bajo precio el fundo Los Perales de Tapihue, en la zona de Casablanca, y se fue a Santiago con sus dos hijos, a vivir como allegados en casas de parientes.
Aquella venta fue el primer encuentro de Alberto con la pobreza. Pero en su madre vio también la generosidad. La biografía que publica la Biblioteca Nacional de Chile recuerda el lema con que ella lo educó: "Las manos juntas para orar, pero abiertas para dar".
En 1909 entró becado al Colegio San Ignacio de Santiago, de los jesuitas. Más que por sus notas, sus compañeros lo recordaban por su bondad y su alegría. Con ellos, guiado por el jesuita Fernando Vives, trabajó desde muy joven en el Patronato de Andacollo, una obra para los pobres del populoso barrio Mapocho. A los quince años pidió entrar en la Compañía de Jesús. Sus superiores le aconsejaron esperar a terminar el colegio.
Abogado antes que sacerdote
En 1918 entró a estudiar Derecho en la Universidad Católica. Eran años de crisis: el cierre de las salitreras del norte había llenado Santiago de obreros sin trabajo, alojados en albergues, y el joven estudiante los visitaba después de clases para llevarles una palabra de aliento. Sus dos tesis universitarias trataron de lo que veía: "La reglamentación laboral de los niños" y "El trabajo a domicilio".
La vocación seguía viva, pero la situación de su madre lo retenía. La salida llegó, según Memoria Chilena, después de un tiempo de larga oración nocturna: el juicio que había iniciado contra el comprador del antiguo fundo terminó a su favor, el dinero se devolvió y doña Ana pudo valerse por sí misma. El 14 de agosto de 1923 Alberto entró al noviciado jesuita de Chillán.
Jesuita en Argentina, España y Bélgica
Tras dos años de noviciado estudió en Córdoba, Argentina, y desde 1927 en el Colegio Máximo de Sarriá, en Barcelona. La persecución de las órdenes religiosas bajo la República española obligó a los estudiantes jesuitas a salir del país, y Alberto terminó la teología en Lovaina, en Bélgica. Allí fue ordenado sacerdote el 24 de agosto de 1933. Esos días escribió a un amigo: "¡Ya me tiene de sacerdote del Señor! [...] puedo decirte que soy plenamente feliz". En Lovaina obtuvo también el doctorado en Pedagogía, con una tesis sobre el pensador John Dewey.
Maestro de jóvenes
Volvió a Chile en 1936 y encontró un país dividido, con mucha pobreza y analfabetismo. Daba clases en el Colegio San Ignacio, en la Universidad Católica y en el Seminario, predicaba Ejercicios Espirituales y recibía a todos los que lo buscaban para pedirle consejo. Invitaba a los jóvenes a "chiflarse" por Cristo, y muchos lo hicieron: buena parte de la generación de sacerdotes chilenos de los años cuarenta y cincuenta maduró su vocación junto a él.
En 1941 fue nombrado asesor de la Juventud de la Acción Católica, y el movimiento creció en todo el país. Ese mismo año publicó un libro con un título que incomodó a muchos: ¿Es Chile un país católico? Las críticas de algunos sectores lo llevaron a renunciar al cargo en 1944. Lo hizo en silencio, calmando a los jóvenes que querían defenderlo.
El Hogar de Cristo
Acababa de dejar la Acción Católica cuando, una noche fría y lluviosa de octubre de 1944, un hombre pobre lo detuvo en la calle para pedirle ayuda: no tenía dónde dormir. El Padre Hurtado lo vio enfermo y desamparado, y sintió, dice su biografía, que ese pobre era el mismo Cristo desolado.

Pocos días después contó lo sucedido a un grupo de señoras que hacían un retiro. Allí mismo ellas le entregaron sus joyas y lo que tenían a mano para empezar una gran obra de caridad. El 21 de diciembre de 1944 el Padre Hurtado colocó la primera piedra del Hogar de Cristo.

Lo pensó como una obra de todos los chilenos, sostenida por donaciones voluntarias y puesta en manos de laicos. Allí se recibía con respeto a adultos, ancianos, enfermos y niños. Santiago no olvidó la camioneta verde en la que el padre salía de noche a recoger a los niños que dormían bajo los puentes del río Mapocho, a veces bajando por una cuerda hasta ellos.


Justicia para los trabajadores
La caridad no le bastaba. Memoria Chilena conserva su convicción de que "la injusticia social trae más males que los que puede reparar la caridad". Le dolía la vida de los obreros chilenos, con sueldos miserables y sin leyes que los protegieran, y le dolía también que se hubieran alejado de la Iglesia.
Para conocer de cerca su trabajo, se fue de incógnito a trabajar en una salitrera del norte y luego en una mina de Lota, en el sur. Viajó a Europa, participó en la Semana Social de París y en Roma presentó a Pío XII la realidad social y religiosa de Chile. En 1947 fundó la ASICH (Acción Sindical y Económica Chilena), un movimiento sindical cristiano, libre y apolítico, del que fue capellán.

En octubre de 1951 fundó la revista Mensaje, para llevar el Evangelio al debate de las ideas. En su primer editorial explicó que el nombre se refería al mensaje que Cristo trajo a la tierra y que había que prolongar.
"Contento, Señor, contento"
Al año siguiente enfermó de cáncer de páncreas. Dio gracias a Dios por una enfermedad que le permitía despedirse de sus amigos, a los que llamaba con cariño sus "patroncitos". Memoria Chilena recoge una de sus frases de aquellos días: "El Patrón me llama y aquí estoy, listo y feliz". Y Benedicto XVI recordó en la canonización que, "al final de sus días, entre los fuertes dolores de la enfermedad, aún tenía fuerzas para repetir: 'Contento, Señor, contento'".
Murió el 18 de agosto de 1952, a los cincuenta y un años. Todo Chile lo lloró. A su funeral fueron autoridades, políticos y gente de toda condición. Desde Nápoles, la poeta Gabriela Mistral escribió en Mensaje una despedida titulada "Un pastor menos", donde lo llamó "una especie de franciscano natural" y pidió a los chilenos seguir dando, "porque su mano tal vez siga extendida allá abajo".
Los milagros del Padre Hurtado
Distinguimos, como siempre, entre lo aprobado por la Iglesia, lo reportado y lo tradicional. En el caso del Padre Hurtado hay dos curaciones aprobadas:
- Para la beatificación (1994): la recuperación de María Alicia Cabezas, que sufría una grave enfermedad cerebral, según la biografía de la Biblioteca Nacional.
- Para la canonización (2005): una muchacha santiaguina de unos dieciséis años sufrió un accidente muy grave y fue llevada de madrugada al hospital de La Ligua y de allí a Viña del Mar. La operaron, pero no despertó, y estuvo semanas en coma. Su familia la encomendó al Padre Hurtado y ella se recuperó sin secuela alguna. La Congregación para las Causas de los Santos aprobó el milagro el 2 de abril de 2004, como informó entonces la Conferencia Episcopal de Chile.
Son muchísimos, además, los favores reportados por su intercesión. El jesuita encargado de su causa seguía recibiendo nuevos relatos, y todos se examinaban con cuidado. Una tradición recogida por quienes estuvieron en su funeral cuenta que, al sacar el ataúd de la iglesia del Colegio San Ignacio, se formó en el cielo una cruz de nubes; la contamos como tradicional.
El 18 de agosto, Día de la Solidaridad
En 1993 el Congreso de Chile aprobó la Ley 19.218, que instituye el 18 de agosto como "Día de la Solidaridad", "como homenaje en memoria del Sacerdote Alberto Hurtado Cruchaga S.J.", para fomentar en todo el país "acciones de solidaridad con los más necesitados". Lo promulgó el presidente Patricio Aylwin el 7 de mayo de 1993, un año antes de la beatificación.
Por eso en Chile agosto se vive como el mes de la solidaridad, con colectas y obras de servicio en colegios y parroquias. Es una forma muy chilena de rezarle: haciendo lo que él hizo.
Símbolos del Padre Hurtado en el arte
El Padre Hurtado vivió en la época de la fotografía, y sus estatuas e imágenes siguen de cerca las fotos que se conservan:
- La sotana negra de jesuita, la que llevaba todos los días.
- Niños a su lado: un niño bajo su brazo o de la mano, por los niños de la calle que recogía.
- La camioneta verde, por sus noches recorriendo Santiago en busca de los que dormían a la intemperie.
- Las manos abiertas, que recuerdan el lema de su madre: manos juntas para orar, abiertas para dar.
Si en un colegio o una parroquia de Chile ve la estatua de un sacerdote delgado, de sotana, con un niño pobre abrazado, casi siempre es él.
Fiesta y santuario
Celebramos al Padre Hurtado el 18 de agosto. Juan Pablo II lo beatificó en Roma en 1994 y Benedicto XVI lo canonizó el 23 de octubre de 2005, junto con otros cuatro santos. Fue el segundo santo chileno, después de Santa Teresa de los Andes. Al anunciar el milagro de la canonización, el cardenal Francisco Javier Errázuriz lo describió como "un sacerdote que abre camino a todo Chile en la línea del amor, con sentido de justicia".
Sus restos descansan en el Santuario Padre Hurtado, en la comuna de Estación Central, en Santiago, junto al Hogar de Cristo que él fundó. Un recorrido entre muros curvos lleva a los peregrinos hasta la tumba, donde rezan, dan gracias y le piden ayuda.


Fue un hijo fiel de San Ignacio de Loyola: los Ejercicios Espirituales, que aprendió de niño en el colegio, lo acompañaron toda la vida, y de ellos sacó el ideal jesuita que su biografía resume en pocas palabras: ser contemplativo en la acción.
Oración al Padre Hurtado
La Iglesia en Chile usa varias oraciones para pedir su intercesión, pero no conocemos un texto antiguo y único que podamos reproducir aquí. Benedicto XVI rezó así: "Que san Alberto Hurtado interceda por todos". Compartimos también esta oración, escrita por el Pastor Lyvers para esta página:
Señor Jesús, que te dejaste encontrar por San Alberto Hurtado en un pobre enfermo una noche de lluvia, abre nuestros ojos para reconocerte en los que no tienen techo, en los niños abandonados y en los trabajadores tratados con injusticia. Por su intercesión, danos manos juntas para orar y abiertas para dar, y un corazón contento con lo que tú nos envíes. Amén.
(Oración del Pastor Lyvers a San Alberto Hurtado.)
Pidámosle por los pobres de Chile y del mundo, y por nosotros, para que podamos decir como él, en la salud y en la enfermedad: "Contento, Señor, contento". San Alberto Hurtado, ruega por nosotros.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue el Padre Hurtado?
Un abogado chileno que se hizo sacerdote jesuita, profesor y asesor de los jóvenes de la Acción Católica. Fundó en 1944 el Hogar de Cristo para los pobres sin techo, en 1947 la ASICH, un movimiento sindical cristiano, y en 1951 la revista Mensaje. Murió de cáncer de páncreas en Santiago el 18 de agosto de 1952, a los cincuenta y un años.
¿Cuándo se celebra el día del Padre Hurtado?
El 18 de agosto, aniversario de su muerte. La Ley 19.218, de 1993, estableció ese día en Chile como Día de la Solidaridad, en homenaje a su memoria, para fomentar en todo el país acciones de solidaridad con los más necesitados.
¿Qué es el Hogar de Cristo?
La obra que el Padre Hurtado fundó en Santiago después de encontrarse, una noche lluviosa de octubre de 1944, con un hombre pobre y enfermo que no tenía dónde dormir. Colocó la primera piedra el 21 de diciembre de 1944. Acoge a adultos, ancianos, enfermos y niños, y sigue sirviendo a los pobres de Chile.
¿Cuáles fueron las últimas palabras del Padre Hurtado?
En sus últimos días, entre fuertes dolores, repetía: "Contento, Señor, contento", como recordó Benedicto XVI en la homilía de la canonización. Memoria Chilena recoge también otra frase suya de esos días: "El Patrón me llama y aquí estoy, listo y feliz".
¿Qué milagros se le reconocen al Padre Hurtado?
Para la beatificación (1994), la curación de María Alicia Cabezas, que sufría una grave enfermedad cerebral. Para la canonización, la recuperación de una muchacha santiaguina de unos dieciséis años que pasó semanas en coma tras un accidente; la Congregación para las Causas de los Santos aprobó el milagro en abril de 2004.
¿Dónde está enterrado el Padre Hurtado?
En el Santuario Padre Hurtado, en la comuna de Estación Central, en Santiago, junto al Hogar de Cristo. Un largo recorrido lleva a los peregrinos hasta su tumba.
Fuentes
- Benedicto XVI, Homilía en la canonización de cinco beatos, 23 de octubre de 2005 (vatican.va). "Un verdadero contemplativo en la acción" y "Contento, Señor, contento"
- Benedicto XVI, A los peregrinos presentes en Roma para la canonización de cinco nuevos santos, 24 de octubre de 2005 (vatican.va)
- Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile: Alberto Hurtado (1901-1952), Biografía, primera parte (Fundación Padre Hurtado). La muerte de su padre, el lema de su madre, el Patronato de Andacollo y sus tesis de derecho
- Memoria Chilena: Alberto Hurtado, Biografía, segunda parte. Ordenación en Lovaina, carta de 1933, regreso a Chile y Acción Católica
- Memoria Chilena: Alberto Hurtado, Biografía, tercera parte. Fundación del Hogar de Cristo, ASICH, Mensaje, su muerte, el milagro de la beatificación y el santuario
- Memoria Chilena: Temprana muerte en 1952 (Gabriela Mistral, "Un pastor menos", Mensaje, noviembre de 1952)
- EWTN News (ACI Prensa): Aprobado milagro del Padre Hurtado que reconoce su santidad (2 de abril de 2004)
- Biblioteca del Congreso Nacional de Chile: Ley 19.218, instituye el Día de la Solidaridad como homenaje al sacerdote Alberto Hurtado Cruchaga (1993)