San Rafael Arcángel
San Rafael Arcángel es uno de los tres ángeles que la Biblia llama por su nombre. En el libro de Tobías acompaña al joven Tobías en un largo viaje, libra a Sara de un demonio y devuelve la vista al anciano Tobías. Su nombre significa "medicina de Dios". Es patrono de los viajeros, los enfermos y los ciegos, y celebramos su fiesta el 29 de septiembre.
tradicional Según la tradición cordobesa, en 1578 el arcángel se apareció al padre Andrés de las Roelas y le juró por Jesucristo crucificado que Dios lo había puesto por custodio de Córdoba.
San Rafael Arcángel es el ángel que la Biblia presenta como compañero de camino y médico enviado por Dios. Su nombre significa "medicina de Dios", y celebramos su fiesta el 29 de septiembre, junto con San Miguel y San Gabriel. Le pedimos su ayuda cuando alguien está enfermo, cuando un hijo emprende un viaje largo o se va a vivir a otro país, y cuando un joven busca con quién formar una familia. En esta página encontrará su historia en el libro de Tobías, la oración de una novena antigua que se rezó en México y en España durante más de un siglo, sus patronazgos, la devoción de Córdoba y la manera de reconocerlo en el arte.
¿Quién es San Rafael Arcángel?
Rafael es uno de los tres ángeles que la Sagrada Escritura llama por su nombre. Los otros dos son San Miguel, que defiende al pueblo de Dios, y San Gabriel, que anuncia a María la Encarnación. A Rafael le toca otra tarea: acompañar y sanar. Toda su historia está en un solo libro, el de Tobías, donde pasa casi todo el relato disfrazado de un joven llamado Azarías, caminando junto a un muchacho que no sabe con quién va.
Félix Torres Amat, el obispo que tradujo la Biblia al castellano a partir de la Vulgata, anotó al pie del capítulo 3: "Rafael significa en hebreo medicina de Dios". Cuando por fin revela quién es, el ángel dice que Dios lo envió a curar a dos personas: a un padre que se había quedado ciego y a una joven atormentada por un demonio.

Benedicto XVI lo dijo así en la fiesta de los arcángeles de 2007: "San Rafael se nos presenta, sobre todo en el libro de Tobías, como el ángel a quien está encomendada la misión de curar". Por eso los cristianos acuden a él desde hace siglos en la enfermedad, en los viajes y en el cuidado de los enfermos.
San Rafael en el libro de Tobías
El libro de Tobías tiene catorce capítulos y está ambientado entre los israelitas desterrados en Asiria, en el siglo VIII antes de Cristo. Las Biblias católicas y ortodoxas lo incluyen en el Antiguo Testamento; las Biblias protestantes lo apartaron en el siglo XVI entre los libros apócrifos. Para la Iglesia es palabra de Dios, y se lee en la misa, por ejemplo en las bodas. Citamos la traducción de Torres Amat (1825), que es de dominio público, con la ortografía actualizada; sigue la Vulgata, y por eso sus versículos no siempre coinciden con los de las Biblias modernas.
Dos oraciones escuchadas a la vez
Tobías es un judío piadoso de Nínive que da limosna y entierra a los muertos de su pueblo arriesgando su vida. Un día queda ciego y, cansado de sufrir, pide a Dios la muerte. Al mismo tiempo, muy lejos, en Media, una joven llamada Sara reza la misma oración: siete maridos han muerto en su noche de bodas, porque un demonio llamado Asmodeo los mataba. El libro une las dos historias con una frase: "A un mismo tiempo fueron oídas las plegarias de ambos en la presencia de la Majestad del soberano Dios: y así fue despachado por el Señor el santo ángel Rafael, para que les libertase a ambos" (Tobías 3, 24-25).
El guía que se llamaba Azarías
El anciano Tobías recuerda que años atrás prestó diez talentos de plata a un pariente llamado Gabelo, que vive en Rages, y manda a su hijo a cobrarlos. El muchacho no conoce el camino y sale a buscar un guía. "Encontró un gallardo joven, que estaba haldas en cinta [es decir, con la ropa recogida] y como a punto de viajar, y sin saber que era un ángel de Dios, le saludó" (Tobías 5, 5-6). El desconocido dice llamarse Azarías y promete al padre: "Yo llevaré sano a tu hijo, y sano te le restituiré" (Tobías 5, 20). La madre llora al verlos partir, y el padre la consuela con palabras que eran verdad sin que él lo supiera: "creo que el buen ángel de Dios le acompaña" (Tobías 5, 27). El libro añade que el perro de la casa se fue con ellos.

El pez del Tigris
La primera noche se detienen junto al río Tigris. El muchacho baja a lavarse los pies, "y he aquí que saltó un pez disforme para tragársele" (Tobías 6, 2). Tobías grita de miedo. El ángel le dice que lo agarre de las agallas y lo saque a tierra, que lo abra y guarde el corazón, la hiel y el hígado, "pues son estas cosas necesarias para útiles medicinas" (Tobías 6, 5). Asan parte del pez para el camino y salan el resto.

Sara y el demonio Asmodeo
En Ecbatana se hospedan en casa de Raguel, pariente de Tobías y padre de Sara. El ángel le dice al muchacho que debe pedirla por esposa. Tobías tiene miedo, porque ha oído de los siete maridos muertos. Rafael le explica que el demonio tiene poder sobre quienes se casan apartando a Dios de su corazón, y le enseña a pasar las primeras noches en oración con su esposa y a quemar parte del corazón y del hígado del pez. Así lo hacen, y el demonio huye. Benedicto XVI vio en esta escena la primera de las dos curaciones del libro: Rafael "cura la comunión perturbada entre el hombre y la mujer. Cura su amor".

Los ojos del anciano Tobías
Rafael va a Rages a cobrar el dinero y la caravana vuelve a Nínive. La madre, que subía cada día a un cerro a mirar el camino, ve a lo lejos a su hijo y corre a avisar. El perro se adelanta moviendo la cola. Tobías unge los ojos de su padre con la hiel del pez, y al cabo de casi media hora se desprende de ellos "una nube, o piel blanca, semejante a la telilla de un huevo" (Tobías 11, 14). El anciano recobra la vista y dice: "Bendígote, oh Señor Dios de Israel, porque tú me has castigado, y tú me has curado; y yo veo ya a mi hijo Tobías" (Tobías 11, 17).

"Yo soy el ángel Rafael"
Padre e hijo quieren pagarle al guía la mitad de todo lo que trajeron. Él los llama aparte, les pide que bendigan a Dios y les recuerda que la oración con ayuno y la limosna valen más que los tesoros de oro. Luego les revela su nombre: "Cuando tú orabas con lágrimas, y enterrabas los muertos, y te levantabas de la mesa a medio comer, y escondías de día los cadáveres en tu casa, y los enterrabas de noche, yo presentaba al Señor tus oraciones. [...] Y ahora el Señor me envió a curarte a ti, y a libertar del demonio a Sara esposa de tu hijo. Porque yo soy el ángel Rafael, uno de los siete espíritus principales que asistimos delante del Señor" (Tobías 12, 12-15).
La familia cae rostro en tierra, temblando. El ángel les dice: "La paz sea con vosotros, no temáis", y desaparece de su vista.

San Rafael y la piscina de Betesda
El Evangelio de San Juan habla de una piscina en Jerusalén con cinco pórticos donde esperaba una multitud de "enfermos, ciegos, cojos, paralíticos". En la versión de la Vulgata, que traduce Torres Amat, el versículo 4 explica por qué: "Pues un ángel del Señor descendía de tiempo en tiempo a la piscina, y se agitaba el agua. Y el primero que después de movida el agua entraba en la piscina, quedaba sano de cualquiera enfermedad que tuviese" (Juan 5, 4). Allí Jesús curó a un hombre enfermo desde hacía treinta y ocho años.
El Evangelio no dice el nombre de ese ángel. La Enciclopedia Católica explica que muchos comentaristas lo identificaron con Rafael por su nombre y por su oficio de sanador, y que la antigua misa de San Rafael del 24 de octubre lo confirmaba: su epístola era Tobías 12 y su evangelio, Juan 5, 1-4. Muchos manuscritos griegos antiguos no traen el versículo 4, y las Biblias modernas suelen ponerlo en nota. La relación entre Rafael y Betesda es, por tanto, tradicional.

Milagros y favores de San Rafael
Los milagros de un ángel no se examinan como los de un santo que vivió en la tierra, así que ninguno puede ser aprobado en el sentido de las canonizaciones. Con las etiquetas que usamos en esta enciclopedia:
- La curación del anciano Tobías y la liberación de Sara: las narra la Escritura, en un libro que la Iglesia recibe como inspirado. Muchos estudiosos católicos lo leen como un relato religioso más que como una crónica histórica; Benedicto XVI habló de "imágenes legendarias". La Iglesia no ha zanjado esa cuestión.
- El ángel de la piscina de Betesda: identificación tradicional, como vimos.
- La peste de Córdoba y el juramento al padre Roelas: tradicional, una devoción local que contamos más abajo.
- La ayuda a San Juan de Dios en su hospital de Granada: tradicional. La novena impresa en México lo menciona entre los favores del arcángel, y la orden hospitalaria fundada por el santo lo tiene por patrono.
- Curaciones, viajes felices y matrimonios atribuidos a su intercesión: reportados en los testimonios de los fieles, sin examen de la Iglesia.

¿De qué es patrono San Rafael Arcángel?
Todos sus patronazgos salen del libro de Tobías.
- Los viajeros y los migrantes. Llevó a Tobías hasta Media y lo trajo de vuelta sano y salvo. Muchas familias lo invocan cuando un hijo emprende un viaje largo o se va a trabajar a otro país. Comparte este patronazgo con San Cristóbal.
- Los enfermos, los médicos y las enfermeras. Su nombre es "medicina de Dios" y él mismo dice que Dios lo envió a curar. La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y muchos hospitales católicos llevan su nombre.
- Los ciegos y los enfermos de la vista, por la curación del anciano Tobías. Santa Lucía es la otra gran patrona de los ciegos.
- Los que buscan esposo o esposa. Llevó a Tobías hasta Sara y le dijo que estaba destinada para él. La novena antigua lo llama "abogado y protector de los pretendientes", y recomienda hacerla "cuando se pretende tomar estado".
- Córdoba, en España, por la tradición que se cuenta abajo.

Oración a San Rafael Arcángel
Le pedimos a San Rafael que ruegue por nosotros antes de un viaje, en la enfermedad y antes de una operación, por quienes pierden la vista y por los jóvenes que buscan esposo o esposa. Muchas oraciones a San Rafael circulan sin autor conocido. Las que siguen tienen una fuente que usted puede consultar: la Novena al glorioso príncipe y sagrado arcángel San Rafael, médico y medicina de los dolientes, que se imprimió en México en 1803 y en 1882 y en Sevilla en 1812, 1839 y 1865. Copiamos el texto de la edición mexicana de 1882, que es de dominio público, con la ortografía actualizada.
La novena aconseja hacerla "desde el diez y seis de octubre, para que se acabe el día veinticuatro", que era entonces la fiesta del arcángel, o bien en nueve lunes seguidos, "por ser este el día dedicado a los coros de los ángeles". También se puede hacer en cualquier época del año, antes de un viaje o en una enfermedad. Pide además confesarse y comulgar, y procurar imitar las virtudes del anciano Tobías: "la oración, la limosna, el ayuno, la caridad con los prójimos, y la misericordia y piedad con los difuntos".
Oración para pedir una gracia
Con esta oración comienza cada día de la novena:
Glorioso Arcángel San Rafael, sagrado príncipe de los siete que asisten en el trono supremo del mismo Dios, si es para gloria de su Majestad divina y para honra de vuestra alteza que yo consiga lo que deseo y pido en esta novena, alcanzadme esta gracia del Señor; y si no, enderezad mi petición y pedid para mí, a Dios, aquello que más me conviene para mayor gloria suya, salud y provecho de mi alma. Amén.
Oración a San Rafael, medicina de Dios
Después de tres Padrenuestros y tres Avemarías, la novena reza esta oración, que repasa uno por uno los títulos del arcángel:
Santísimo príncipe de la gloria y poderoso Arcángel San Rafael; grande en los bienes de la naturaleza, grande en los dones de la gracia, grande en el ardor de la caridad, grande en el resplandor de la sabiduría, grande en la piedad con los hombres, grande en poder contra los demonios, grande en la dignidad, grandísimo en la humildad, medicina de Dios, médico de la salud, príncipe de los médicos, rectísimo en las curaciones, salud de los enfermos, luz de los ciegos, gozo de los afligidos, custodia de los caminantes, guía de los peregrinos, maestro de los que desean la perfección, protector de la virtud, celador de la gloria de Dios, ensalzador de la limosna, del ayuno y de la oración;
ruégote, piadosísimo príncipe, por aquella caridad con que acompañaste a Tobías el mozo, guardándole de muchos peligros y librándole a él y a Sara su esposa de aquel cruel demonio Asmodeo, sanando al anciano Tobías de la enfermedad que padecía en los ojos, y llenándole su casa y familia de muchos bienes, me asistas en las enfermedades, me acompañes en los caminos, y me defiendas del demonio y de la torpeza, para que viviendo castamente en esta vida, merezcamos ver la luz de Dios en la eterna: y también os suplico me alcancéis lo que pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios. Amén.
Antífona y oración final
Cada día termina con la conmemoración del arcángel, que viene de la liturgia antigua:
Gloriosísimo príncipe San Rafael Arcángel, tenednos siempre presentes, y aquí y en todas partes rogad al Hijo de Dios continuamente por nosotros.
V. El ángel se paró junto al ara del templo.
R. Teniendo en su mano un incensario de oro.
Oración. Dios omnipotente, que diste al Arcángel San Rafael por compañero en su viaje a tu siervo Tobías; concédenos que del mismo seamos protegidos siempre, y defendidos con su protección benéfica, por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración del Pastor Lyvers por los que emigran
Esta oración no es antigua. La escribió el Pastor Lyvers, curador de esta enciclopedia, para las familias que despiden a uno de los suyos:
San Rafael Arcángel, compañero fiel del joven Tobías, tú lo guiaste por caminos que no conocía y lo devolviste sano a la casa de sus padres. Te encomendamos hoy a [nombre], que sale de su tierra para buscar trabajo y un futuro mejor.
Camina a su lado como caminaste junto a Tobías. Líbralo de los peligros del cuerpo y del alma, dale buenos compañeros y gente honrada que lo reciba, y no dejes que se olvide de Dios ni de los suyos.
Consuela a los que se quedan esperando, como consoló Dios a la madre de Tobías, y concédenos, si es su voluntad, volver a abrazarnos con alegría. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Símbolos de San Rafael en el arte
Los pintores tenían que mostrar a un ángel que parecía un viajero común, y se fijaron en unos pocos detalles del libro de Tobías. Para distinguir a Rafael de Miguel y de Gabriel, fíjese en esto:
- El joven Tobías a su lado. Rafael es el único arcángel que aparece caminando con un muchacho, casi siempre de la mano.
- Un pez. Lo lleva Tobías o el propio Rafael, a veces colgado de una cuerda. Es el pez del Tigris.
- Una cajita o un frasco. Es la medicina hecha con la hiel del pez, que Rafael sostiene a menudo en la mano libre.
- Bastón de peregrino, sandalias y calabaza. El equipo de un caminante, muy frecuente en el arte español y novohispano.
- Un perro. El perro de la familia, que trota a sus pies en las pinturas italianas.

En Florencia, en el siglo XV, el tema de "Tobías y el ángel" se pintó muchísimo, y el muchacho aparece vestido como un joven acomodado de la ciudad. Cuando Rafael va con Miguel y Gabriel, como en la tabla de Botticini, Miguel lleva armadura y espada, Gabriel un lirio y Rafael camina con Tobías. En Sevilla y en Córdoba, siguiendo a Murillo, se le pinta solo, de pie, joven y sereno, con el bastón en la mano.

Los iconos orientales lo muestran con vestiduras de dignatario bizantino, con un frasco de medicinas en una mano y llevando de la otra a Tobías con su pez. En los iconos de la Sinaxis, la reunión de los arcángeles, aparece junto a Miguel, Gabriel y los demás alrededor de una imagen de Cristo.

La fiesta de San Rafael Arcángel
La Iglesia celebra el 29 de septiembre la fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. La fiesta propia de Rafael, el 24 de octubre, entró en el calendario universal en 1921, con el papa Benedicto XV, y la reforma de 1969 la unió a la de San Miguel. Las comunidades que siguen el calendario romano tradicional mantienen el 24 de octubre. Las Iglesias orientales lo honran con todos los ángeles en la Sinaxis del 8 de noviembre.
Solo tres ángeles tienen nombre en la Biblia, y la Iglesia pide prudencia con los demás. El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (2001, n. 217) pide rechazar la costumbre de dar a los ángeles nombres particulares, "excepto Miguel, Gabriel y Rafael, que aparecen en la Escritura". Rafael dice ser "uno de los siete", pero la Escritura no da los nombres de los otros cuatro; lo explicamos en los siete arcángeles.
San Rafael, custodio de Córdoba
Córdoba, en Andalucía, tiene a San Rafael por su custodio, y la devoción tiene dos capítulos, los dos tradicionales.
El primero ocurrió durante una peste, en tiempos de un obispo llamado don Pascual. La novena impresa en México cuenta que fray Simón de Sousa, comendador del convento de la Merced, confesaba a los moribundos y daba limosna a los pobres en honor del arcángel. Una noche, rezando en el coro, oyó a Rafael decirle que avisara al obispo para que pusiera su imagen en lo alto de la torre de la catedral y exhortara a los fieles a su devoción. Según el relato, la ciudad quedó libre del contagio.
El segundo es el más conocido. El sacerdote Andrés de las Roelas dijo haber visto al arcángel varias veces en la década de 1570. Según la tradición cordobesa, en la última aparición, en 1578, el ángel le dijo: "Yo te juro por Jesucristo crucificado que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad". Esas palabras se leen al pie de muchas imágenes del arcángel por toda la ciudad. El beato Diego José de Cádiz, el gran predicador capuchino, compuso una novena para Córdoba que cuenta en sus gozos cómo Rafael reveló a Roelas el sepulcro de los mártires de la ciudad y le juró "ser de Córdova el custodio puesto por nuestro Señor".

Donde vivía Roelas se fundó en 1655 la cofradía de San Rafael, y en 1735 una ermita. La iglesia actual, llamada del Juramento, la construyó el arquitecto cordobés Vicente López Cardera entre 1796 y 1806. La ciudad está llena además de "triunfos", columnas coronadas por la estatua del arcángel; el mayor está junto a la Mezquita-Catedral. Cada 24 de octubre Córdoba celebra a su custodio, y muchas familias salen al campo a comer el tradicional perol.

En América, el nombre del arcángel quedó en ciudades, parroquias y hospitales. La misión San Rafael Arcángel, al norte de San Francisco, en California, nació en 1817 como una casa filial de la misión de San Francisco de Asís, adonde se enviaba a recuperarse a los indígenas enfermos; por eso lleva el nombre del ángel que sana.
Que San Rafael, medicina de Dios, acompañe a nuestros enfermos y a todos los que hoy están lejos de casa. San Rafael Arcángel, ruega por nosotros.
Preguntas frecuentes
¿Quién es San Rafael Arcángel?
Es un arcángel, uno de los tres ángeles que la Sagrada Escritura nombra, junto con Miguel y Gabriel. Toda su historia está en el libro de Tobías: se presenta como un joven llamado Azarías, guía al hijo de Tobías hasta Media y de vuelta, lo libra de un pez que lo quiere tragar, aleja de Sara al demonio Asmodeo y cura los ojos del padre. Al final revela quién es: "yo soy el ángel Rafael, uno de los siete espíritus principales que asistimos delante del Señor" (Tobías 12, 15).
¿Cuándo es el día de San Rafael Arcángel?
El 29 de septiembre, fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael en el Calendario Romano General. Hasta la reforma de 1969 tenía fiesta propia el 24 de octubre, y por eso las novenas antiguas se rezaban del 16 al 24 de octubre. Córdoba, en España, sigue celebrando a su custodio el 24 de octubre.
¿Para qué se le reza a San Rafael Arcángel?
Para pedir salud en la enfermedad, protección en los viajes y luz para encontrar esposo o esposa. Las tres cosas vienen del libro de Tobías: Rafael curó al anciano ciego, acompañó al joven por caminos peligrosos y lo llevó hasta Sara, su futura esposa. Una novena impresa en México en 1803 lo llama "médico y medicina de los dolientes, guía y defensa de los caminantes, abogado y protector de los pretendientes".
¿Qué significa el nombre Rafael?
Significa "Dios sana" o "medicina de Dios". Félix Torres Amat lo explica en una nota de su Biblia: "Rafael significa en hebreo medicina de Dios". El nombre resume su misión, porque él mismo dice que el Señor lo envió a curar a Tobías y a librar a Sara.
¿Por qué San Rafael se representa con un pez?
Por el capítulo 6 del libro de Tobías. A orillas del Tigris un pez enorme salta para tragarse al joven, y el ángel le dice que lo agarre, lo abra y guarde el corazón, el hígado y la hiel. Con el humo del corazón y del hígado huye el demonio que atormentaba a Sara, y con la hiel se curan los ojos del padre. Por eso el pez es su señal más conocida.
Fuentes
- La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata latina al español por Félix Torres Amat (1823-1825), Internet Archive. Tobías 3, 5, 6, 11 y 12, y Juan 5, 2-4, con la nota sobre el nombre de Rafael
- Novena al glorioso príncipe y sagrado arcángel San Rafael, médico y medicina de los dolientes (México: Antigua Imprenta de Murguía, 1882), Wellcome Library, Internet Archive. Texto de las oraciones que reproducimos; la misma novena se imprimió en México en 1803 y en Sevilla en 1812, 1839 y 1865
- Beato Diego José de Cádiz, Devota novena en honor, culto y obsequio del Señor San Rafael Arcángel, especial custodio de la ciudad de Córdoba (Écija, 1825), Internet Archive
- Benedicto XVI, Homilía en la ordenación episcopal de seis presbíteros, fiesta de los santos arcángeles (29 de septiembre de 2007)
- Congregación para el Culto Divino, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (2001), n. 217
- Enciclopedia Católica (traducción de la edición de 1911): San Rafael Arcángel
- Artencordoba: Church of the Oath of San Rafael (Iglesia del Juramento), Córdoba