Santa Juana de Arco
Juana de Arco (hacia 1412-1431) fue una campesina francesa que, guiada por las voces de San Miguel, Santa Catalina y Santa Margarita, ayudó a liberar Orleans a los diecisiete años. Fue quemada en Ruan el 30 de mayo de 1431, en un proceso que la Iglesia declaró nulo en 1456. Canonizada en 1920, es patrona de Francia y de los soldados, y su fiesta es el 30 de mayo.
aprobado Para su beatificación, la Iglesia aprobó la curación instantánea de tres religiosas francesas atribuida a su intercesión, y para su canonización, dos curaciones más.
¿Quién fue Juana de Arco?
Juana de Arco fue una muchacha campesina de Domrémy, una aldea del noreste de Francia, que a los diecisiete años se presentó ante el heredero del trono francés y le dijo que Dios la enviaba a echar a los ingleses de su reino. En pocos meses ayudó a romper el sitio de Orleans y estuvo junto a Carlos VII el día de su coronación en Reims. Un año después cayó prisionera, fue vendida a los ingleses y juzgada por herejía ante un tribunal eclesiástico en Ruan. Allí la quemaron el 30 de mayo de 1431. Tenía unos diecinueve años.
Los franceses la llamaban la Pucelle, la Doncella. Nunca aprendió a leer ni a escribir y, sin embargo, conocemos su alma como la de pocas mujeres de la Edad Media. Benedicto XVI lo explicó en su catequesis sobre ella: tenemos "dos fuentes de valor histórico excepcional", los dos procesos. El primero recoge los interrogatorios de sus últimos meses y "refiere literalmente las palabras de la santa"; el segundo, las declaraciones de cerca de ciento veinte testigos de toda su vida.

Veinticinco años después de su muerte, un tribunal autorizado por el papa declaró nulo aquel juicio. La Iglesia la beatificó en 1909 y la canonizó en 1920. Es patrona de Francia y de los soldados, y celebramos su fiesta el 30 de mayo.
Infancia en Domrémy
Juana nació hacia 1412, hija de Jacques d'Arc, un labrador de pocos recursos, y de su esposa Isabelle. La Enciclopedia Católica da como fecha probable el 6 de enero de 1412, aunque no se conserva ningún registro de su nacimiento. En el juicio dijo que creía tener diecinueve años.

Creció en plena guerra de los Cien Años. Por el Tratado de Troyes, en 1420, el rey de Inglaterra había sido nombrado heredero de la corona de Francia, y el delfín Carlos quedaba excluido. Los ingleses y sus aliados borgoñones dominaban París, Normandía y Reims, la ciudad donde se coronaban los reyes franceses. Domrémy, en la frontera, era fiel al delfín, y sus vecinos vivían con miedo a los saqueos.
De sus padres recibió una buena formación cristiana. Su madre le enseñó el Padre Nuestro, el Avemaría y el Credo, y ella aprendió a coser y a hilar. Cuando sus jueces le preguntaron si sabía algún oficio, contestó, con un orgullo que todavía nos hace sonreír, que en coser e hilar no le temía a ninguna mujer de Ruan. Benedicto XVI recuerda que creció en la espiritualidad del Nombre de Jesús que predicaba San Bernardino de Siena, siempre unido al nombre de María, y que desde niña mostró "una gran caridad y compasión hacia los más pobres, los enfermos y todos los que sufren".
Las voces
Todo lo que Juana hizo comenzó con lo que ella llamaba sus voces, o su "consejo". Lo que sabemos de ellas viene casi por completo de su propio testimonio en Ruan. A los trece años, dijo, oyó una voz de Dios para ayudarla a gobernarse, hacia el mediodía, en verano, en el huerto de su padre, y la primera vez sintió mucho miedo.
La primera voz, contó, fue la de San Miguel Arcángel, que no venía solo sino acompañado de muchos ángeles del cielo. Después vinieron Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita de Antioquía, dos vírgenes mártires cuyas imágenes había en muchas iglesias de Francia. Cuando le preguntaron si las veía de verdad, respondió que las veía con los ojos del cuerpo tan bien como veía a sus jueces, y que cuando se iban lloraba y hubiera querido que se la llevaran con ellas.

Su respuesta, dice Benedicto XVI, fue un "sí": hizo voto de virginidad y empezó a ir más a la Misa, a la confesión y a la comunión, y a pasar largos ratos de oración ante el Crucifijo y la imagen de la Virgen. Con el tiempo, las voces le pidieron algo que parecía imposible: ir en ayuda del rey de Francia. Ella se resistió. La bula de su canonización recoge su objeción: era una pobre muchacha que no sabía montar a caballo ni hacer la guerra. La Iglesia nunca se ha pronunciado sobre la naturaleza de esas voces. La canonizó por su fe y sus virtudes heroicas. Pero Juana nunca dudó de ellas, ni siquiera cuando negarlas le habría salvado la vida.
La misión de 1429
Vaucouleurs y Chinon
En mayo de 1428 un pariente la llevó a Vaucouleurs, la fortaleza real más cercana, y el capitán Robert de Baudricourt la mandó de vuelta a su casa. Volvió en enero de 1429. Para entonces los ingleses sitiaban Orleans, la llave del valle del Loira, desde octubre. Esta vez Baudricourt le dio una escolta. Juana se cortó el cabello, se vistió de hombre y cabalgó once días por tierra enemiga hasta Chinon, donde estaba la corte del delfín.

En Chinon, según cuenta la tradición, Carlos se escondió entre sus cortesanos para ponerla a prueba, y ella fue derecho hacia él. La bula de canonización dice que, aparte, le reveló secretos que solo Dios conocía, y que desde entonces el rey confió en ella. Juana nunca quiso revelar esa señal, ni siquiera bajo amenaza de tortura. Carlos la envió a Poitiers, donde unos teólogos de la universidad la examinaron durante unas tres semanas. Su juicio, resume Benedicto XVI, fue positivo: "no ven en ella nada malo, sólo a una buena cristiana".

Le dieron caballo y armas, pero ella pidió otra espada: una vieja espada que, según sus voces, estaba enterrada detrás del altar de la capilla de Santa Catalina de Fierbois. La encontraron en el lugar exacto que había indicado. La bula de canonización añade que la espada tenía grabadas cinco cruces.

Orleans
El 22 de marzo de 1429 Juana dictó una carta al rey de Inglaterra y a sus capitanes que sitiaban Orleans. Benedicto XVI la describe como una propuesta de "paz verdadera en la justicia entre los dos pueblos cristianos, a la luz de los nombres de Jesús y de María". La rechazaron.
Juana entró en Orleans la noche del 29 de abril. Antes de cualquier combate quiso poner orden en el ejército: mandó alejar a las mujeres de mala vida, reprendió a los que blasfemaban y pidió que los sacerdotes cantaran con ella, cada mañana y cada tarde, las antífonas e himnos de la Virgen. En los días siguientes los franceses tomaron uno a uno los fuertes ingleses que rodeaban la ciudad. El 7 de mayo, en el asalto a las Tourelles, la fortaleza que cerraba el puente, una flecha la hirió entre el cuello y el hombro. Volvió al ataque, y el fuerte cayó esa misma tarde. El 8 de mayo el ejército inglés se retiró.

Lo que Juana llevaba al combate era su estandarte, no su espada. Lo describió en el juicio: blanco, sembrado de lises, con la figura de "Nuestro Señor que sostiene el mundo" entre dos ángeles y los nombres de Jesús y María. Dijo que prefería su estandarte cuarenta veces más que su espada y que lo llevaba ella misma para no matar a nadie. Aseguró que nunca había matado a un hombre.

Reims
En junio el ejército recorrió el Loira y el 18 derrotó a los ingleses en Patay. Los príncipes querían marchar sobre Normandía; Juana insistió en ir a Reims, en tierra borgoñona. Una ciudad tras otra abrió sus puertas, y el domingo 17 de julio de 1429 Carlos VII fue ungido y coronado en la catedral de Reims, con Juana cerca del altar y su estandarte en la mano. Según la bula de canonización, cuando vio al rey consagrado se arrodilló ante él y lloró de alegría, porque la voluntad de Dios estaba cumplida. Más tarde sus jueces le preguntaron por qué su estandarte había entrado en la catedral y no los de los otros capitanes. Respondió que había estado en el peligro y que era justo que estuviera también en el honor.

Captura y juicio
Compiègne
Después de Reims, el rey dudó. El asalto a París, el 8 de septiembre, fracasó, y Juana fue herida en el muslo por una flecha de ballesta. En la primavera de 1430 fue a defender Compiègne contra los borgoñones. El 23 de mayo, en una salida, quedó fuera de las murallas cuando se cerró la puerta, la derribaron del caballo y la capturaron hombres de Juan de Luxemburgo, aliado de Borgoña.

Pasó meses presa en el castillo de Beaurevoir. Intentó escapar saltando de una torre y quedó malherida. Carlos VII no hizo ningún esfuerzo serio por rescatarla. Juan de Luxemburgo la entregó a los ingleses a cambio de diez mil francos, y en diciembre la llevaron a Ruan, la capital inglesa en Francia.
El juicio de Ruan
Los ingleses querían que la condenara la Iglesia, porque así Carlos VII quedaría como un rey coronado con ayuda de una bruja o de una hereje. Presidieron el tribunal Pierre Cauchon, obispo de Beauvais y partidario de los ingleses, y el inquisidor Jean Le Maistre, rodeados de decenas de teólogos de la Universidad de París. Juana no tuvo abogado. Contra el derecho de la Iglesia, la tuvieron en una prisión militar custodiada por soldados ingleses y no en una cárcel eclesiástica atendida por mujeres.
Benedicto XVI habló de este juicio con una franqueza que conmueve: es "una página desconcertante de la historia de la santidad". Los jueces eran "teólogos carentes de la caridad y la humildad para ver en esta joven la acción de Dios", y "no sabían que estaban condenando a una santa".

La pregunta más famosa se la hicieron el 24 de febrero: si sabía que estaba en gracia de Dios. Decir que sí era presunción; decir que no, confesarse culpable. Su respuesta está en el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2005):
Si no lo estoy, que Dios me quiera poner en ella; si lo estoy, que Dios me quiera conservar en ella.
Cuando le pidieron someter sus actos al juicio de la Iglesia, dijo que se encomendaba a Dios que la había enviado, a Nuestra Señora y a todos los santos del paraíso, y añadió una frase que el Catecismo también recoge (n. 795): "De Nuestro Señor y de la Iglesia, me parece que es todo uno". Sobre la ropa de hombre dijo que era cosa pequeña, la menor de todas, y que la llevaba por mandato de Dios. A otro interrogador le respondió que prefería haber sido descuartizada por cuatro caballos que haber venido a Francia sin el permiso de Dios.
La retractación, la recaída y la muerte
En mayo el tribunal la amenazó con la tortura. El 24 de mayo la llevaron al cementerio de la abadía de Saint-Ouen, donde un predicador la increpó ante la multitud y el carro del verdugo. Ese mismo día el tribunal rechazó su apelación al juicio del papa. Atemorizada, firmó una abjuración y prometió vestir ropa de mujer. Pocos días después la encontraron otra vez vestida de hombre; los testigos del proceso de nulidad dieron razones distintas, desde que le habían quitado su ropa hasta el miedo a los abusos de sus guardias. El 29 de mayo el tribunal la declaró hereje relapsa y la entregó a los ingleses.
La mañana del 30 de mayo de 1431 recibió por última vez la comunión en la cárcel y la llevaron a la hoguera en la plaza del Vieux-Marché, el viejo mercado de Ruan. Pidió una cruz, y un fraile dominico, Isambard de la Pierre, sostuvo delante de ella una cruz procesional. Benedicto XVI lo resume así: murió "mirando a Jesús crucificado y pronunciando varias veces y en voz alta el Nombre de Jesús". Sus cenizas fueron arrojadas al Sena.

El proceso de nulidad
En 1449 los franceses recuperaron Ruan y las actas del juicio cayeron en sus manos. En 1455 el papa Calixto III autorizó una apelación formal presentada por la anciana madre de Juana, Isabelle, y por sus dos hermanos. Isabelle entregó la petición en la catedral de Notre-Dame de París el 7 de noviembre de 1455.

Los comisarios escucharon a más de un centenar de testigos: vecinos de Domrémy, soldados que habían combatido a su lado, clérigos y notarios que habían estado presentes en Ruan. El 7 de julio de 1456 dictaron una sentencia solemne que declaró nula la condena. Aquel proceso, dice Benedicto XVI, "pone de relieve su inocencia y la perfecta fidelidad a la Iglesia". No la canonizó ni juzgó sus voces; eso vendría casi cinco siglos después.
Los milagros de Santa Juana de Arco
La bula de canonización de Benedicto XV, que publica el Dicasterio para las Causas de los Santos, da los detalles. Distinguimos, como siempre en esta enciclopedia, lo que la Iglesia ha aprobado de lo que solo se ha reportado o transmitido por tradición.
- Aprobados, para la beatificación: se propusieron cuatro curaciones y se aprobaron tres, todas de religiosas francesas: la de sor Teresa de San Agustín, de una úlcera crónica de estómago; la de sor Julia Gauthier de San Norberto, de una úlcera en el pecho izquierdo; y la de sor Juana María Sagnier, de una osteoperiostitis tuberculosa crónica. San Pío X dispensó el cuarto milagro y la beatificó en la basílica de San Pedro en 1909.
- Aprobados, para la canonización: el 6 de abril de 1918 se declararon dos más: la curación instantánea y perfecta de Marie-Antoinette Mirandelle, de una llaga que le perforaba la planta del pie, y la de Thérèse Belin, de tuberculosis peritoneal y pulmonar con una lesión de la válvula mitral.
- Tradicionales: el reconocimiento del delfín disfrazado en Chinon y la señal secreta, la espada encontrada en Fierbois, sus predicciones de la herida en Orleans y de la coronación en Reims, y el niño de Lagny que, según la bula, volvió a la vida el tiempo justo para recibir el bautismo. Muchas de estas historias vienen de su propio testimonio o de los testigos de 1455-1456, pero la Iglesia no las examinó como milagros.
- Reportadas: las voces mismas, que ella describió con detalle bajo juramento. La Iglesia no ha juzgado su naturaleza.
¿Por qué es patrona de Francia y de los soldados?
Es patrona de Francia por lo que hizo: en los peores años de la guerra de los Cien Años cambió el rumbo de la guerra en Orleans y llevó al rey a su coronación. En 1922, dos años después de canonizarla, el papa Pío XI proclamó a la Virgen de la Asunción patrona principal de Francia y a Juana patrona secundaria. Más tarde se añadió a Santa Teresita del Niño Jesús. "La Iglesia las ha reunido como patronas de Francia, después de la Virgen María", dijo Benedicto XVI.
Es patrona de los soldados porque vivió como uno de ellos: cabalgó con el ejército, vistió armadura, fue herida dos veces y compartió la dureza de los campamentos. Sus hombres recordaban que les prohibía blasfemar y los animaba a confesarse. Benedicto XVI dijo que durante un año entero llevó a cabo entre los soldados "una auténtica misión de evangelización". La devoción popular la invoca también por los presos y por quienes sufren burlas a causa de su fe.
Símbolos de Santa Juana de Arco en el arte
No existe ningún retrato auténtico de Juana, así que los artistas siempre han inventado su rostro. El único dibujo de su tiempo es un garabato al margen de un registro del Parlamento de París, de mayo de 1429, hecho por un escribano que nunca la vio. Para reconocerla en una iglesia o en un museo, busque estos atributos:
- La armadura: su imagen más común desde el siglo XIX, a veces con yelmo de plumas. En la vida real solo vestía armadura en combate; el resto del tiempo llevaba jubón y calzas de hombre.
- El estandarte blanco: sembrado de lises doradas, a menudo con los nombres de Jesús y María, tal como lo describió en el juicio. Es la manera más segura de distinguirla de otros santos con armadura, como San Miguel o San Jorge.
- La espada: alzada, o sostenida por la hoja como una cruz.
- El cabello corto: cortado "en redondo", como decían los cargos del juicio. Muchos cuadros antiguos lo ignoran y le pintan una larga cabellera.
- La flor de lis: el lirio real de Francia, en el estandarte, en la túnica o en el escudo.
- Cadenas, hoguera o una cruz sobre el pecho: en las escenas de su prisión y de su muerte.

Antes del siglo XIX hay muy pocas pinturas de ella, y la figura arrodillada del círculo de Rubens es una de las raras imágenes barrocas. La gran época de Juana en el arte llegó después de 1840, cuando el historiador Jules Quicherat publicó las actas de los procesos y Francia, derrotada en 1870, buscó una heroína nacional. Entonces Ingres la pintó en Reims, Bastien-Lepage la puso en su huerto y Frémiet y otros escultores hicieron las estatuas ecuestres de París, Reims y Orleans. Como vivió después de la separación entre Oriente y Occidente, no tiene lugar en la iconografía ortodoxa; los iconos católicos modernos de estilo bizantino la muestran con armadura, estandarte y aureola.
Fiesta y lugares de Santa Juana de Arco
La Iglesia celebra a Santa Juana de Arco el 30 de mayo, día de su muerte. La fiesta está en el Martirologio Romano y en el calendario propio de Francia, pero no en el calendario romano general, así que fuera de Francia se celebra sobre todo en las iglesias dedicadas a ella.
Ruan
La iglesia de Santa Juana de Arco, obra del arquitecto Louis Arretche, se consagró en 1979 junto al lugar de su muerte, en la plaza del Vieux-Marché. Su gran tejado recuerda las llamas de la hoguera o una barca volcada. Dentro se guardan vitrales del siglo XVI rescatados de la iglesia de San Vicente, destruida por los bombardeos de 1944.

Orleans
El Ministerio de Cultura de Francia, que incluye las Fiestas de Juana de Arco en su inventario del patrimonio cultural inmaterial, dice que Orleans las fundó en 1430, un año después de su liberación. Van del 29 de abril, cuando una joven de la ciudad elegida para representar a Juana entra a caballo, al 8 de mayo, día en que se levantó el sitio, que termina con una gran procesión civil, militar y religiosa. Unas trescientas mil personas las presencian a lo largo de once días.

París y la fiesta nacional
Por una ley del 10 de julio de 1920, aprobada por unanimidad, la República Francesa celebra una fiesta nacional de Juana de Arco, "fiesta del patriotismo", el segundo domingo de mayo. En París la ceremonia oficial se hace ante su estatua ecuestre dorada, obra de Emmanuel Frémiet, en la plaza de las Pirámides.

Santa Teresita y Juana de Arco
Santa Teresita del Niño Jesús amó a Juana desde niña. En el Carmelo de Lisieux escribió dos pequeñas obras de teatro sobre ella para la comunidad, representadas en enero de 1894 y enero de 1895, y en la segunda hizo ella misma el papel de Juana. Benedicto XVI recuerda que Teresa deseaba morir como Juana, pronunciando el Nombre de Jesús. Teresita murió en 1897, antes de la beatificación de Juana; hoy las dos comparten el patronazgo de Francia.

Frases verdaderas de Juana de Arco
Juana no sabía escribir, pero tenemos más palabras suyas que de casi cualquier otra mujer medieval. Las que el papa citó en español vienen de la versión oficial de su catequesis en la página de la Santa Sede. Las demás son traducción nuestra de la edición de T. Douglas Murray de las actas (1902), que recoge el juicio de 1431 y las declaraciones de 1455-1456.
Del juicio de Ruan
- "Si no lo estoy, que Dios me quiera poner en ella; si lo estoy, que Dios me quiera conservar en ella." (Cuando le preguntaron si estaba en gracia de Dios, 24 de febrero de 1431.)
- "Nuestro Señor debe ser el primer servido." (Citada por Benedicto XVI y por el Catecismo, n. 223.)
- "Me encomiendo a Dios mi Creador, lo amo con todo mi corazón." (Citada por Benedicto XVI.)
- "De Nuestro Señor y de la Iglesia, me parece que es todo uno." (Citada por el Catecismo, n. 795.)
- "Mejor, cuarenta veces mejor, mi estandarte que mi espada." (27 de febrero.)
- "Preferiría haber sido descuartizada por cuatro caballos que haber venido a Francia sin el permiso de Dios." (27 de febrero.)
- "Los pobres venían a mí con gusto, porque nunca les hice ningún daño; al contrario, me gustaba ayudarlos." (3 de marzo.)
- "Aman lo que Dios ama y odian lo que Dios odia." (17 de marzo, cuando le preguntaron si Santa Catalina y Santa Margarita odiaban a los ingleses.)
Según los testigos
- "Tengo que estar con el rey, aunque tenga que gastarme los pies hasta las rodillas." (En Vaucouleurs, 1429, según el caballero Jean de Metz.)
- "No les temo... tengo a Dios conmigo, que sabe preparar el camino hasta el delfín. Nací para esto." (Al salir de Vaucouleurs, según Henri Le Royer, carretero de la ciudad.)
- "¡En nombre de Dios!, los soldados combatirán, y Dios dará la victoria." (A los teólogos de Poitiers, según el dominico Séguin de Séguin.)
- "Prefiero morir antes que hacer algo que sé que es pecado." (Herida en Orleans, cuando unos soldados quisieron "ensalmar" la herida, según su confesor, fray Jean Pasquerel.)
Frases que no son suyas
- "No tengo miedo, nací para hacer esto." Solo en parte. "Nací para esto" sí es suyo, pero la frase completa habla de los enemigos en el camino a Chinon y da la razón: "tengo a Dios conmigo".
- "Una vida es todo lo que tenemos y la vivimos como creemos que debemos vivirla..." Es de la obra de teatro Joan of Lorraine, de Maxwell Anderson (1946), llevada al cine con Ingrid Bergman. Es una frase de dramaturgo, no de Juana.
- "Todas las batallas se ganan o se pierden primero en la mente." No aparece en las actas del juicio ni en las declaraciones de los testigos.
Oración a Santa Juana de Arco
No existe una oración tradicional a Santa Juana de Arco usada en toda la Iglesia, y no se conserva ninguna oración compuesta por ella por escrito. Pero las actas guardan una oración suya, hecha en la cárcel mientras preparaba sus respuestas. Benedicto XVI la cita en su catequesis:
Dulcísimo Dios, en honor de vuestra santa Pasión, os pido, si me amáis, que me reveléis cómo debo responder a estos hombres de Iglesia.
Muchos fieles la rezan con sus propias palabras cuando tienen que hablar ante quien los juzga, o cuando no saben cómo defender su fe. Pidamos a Santa Juana de Arco que ruegue por Francia, por los soldados, por los presos y por los que sufren burlas a causa de Cristo. Y aprendamos de ella a llamar, en la hora de la prueba, al Nombre que llevaba escrito en su estandarte y que repetía al morir: Jesús.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Juana de Arco?
Una joven campesina de Domrémy, en el noreste de Francia, que en 1429, a los diecisiete años, convenció al futuro rey Carlos VII de que Dios la enviaba a salvar el reino. Ayudó a levantar el sitio de Orleans y llevó al rey a coronarse en Reims. Capturada en 1430, fue juzgada por un tribunal eclesiástico al servicio de los ingleses y quemada en Ruan el 30 de mayo de 1431. La Iglesia anuló aquel juicio en 1456 y la canonizó en 1920.
¿Cuándo es la fiesta de Santa Juana de Arco?
El 30 de mayo, día de su muerte en 1431. Está en el Martirologio Romano y en el calendario propio de Francia, pero no en el calendario romano general. Francia celebra además una fiesta nacional de Juana de Arco el segundo domingo de mayo, y Orleans la festeja del 29 de abril al 8 de mayo.
¿De qué es patrona Santa Juana de Arco?
De Francia, donde el papa Pío XI la nombró patrona secundaria en 1922, después de la Virgen de la Asunción, y de los soldados, porque vivió y combatió con ellos. La devoción popular la invoca también por los presos y por quienes sufren burlas a causa de su fe.
¿Qué voces escuchaba Juana de Arco?
Según su propio testimonio en el juicio, la primera fue la de San Miguel Arcángel, que se le presentó acompañado de ángeles cuando tenía unos trece años, en el huerto de su padre. Después vinieron Santa Catalina y Santa Margarita, que la aconsejaron casi a diario hasta su muerte. La Iglesia no se ha pronunciado sobre esas voces; la canonizó por su fe y sus virtudes.
¿Por qué quemaron a Juana de Arco?
Un tribunal eclesiástico presidido por Pierre Cauchon, obispo de Beauvais y partidario de los ingleses, la condenó como hereje relapsa. Las acusaciones giraban en torno a sus voces, a su negativa a someter esas revelaciones al tribunal y a su ropa de hombre. En 1456 un tribunal autorizado por el papa Calixto III declaró nula aquella condena.
¿Cuántos años tenía Juana de Arco cuando murió?
Unos diecinueve. En el primer interrogatorio, en febrero de 1431, dijo a sus jueces que creía tener diecinueve años. Murió el 30 de mayo de ese año.
¿Qué milagros se le atribuyen a Juana de Arco?
Para su beatificación (1909) la Iglesia aprobó tres curaciones instantáneas de religiosas francesas, y para su canonización (1920) otras dos: la de Marie-Antoinette Mirandelle, de una llaga que le perforaba la planta del pie, y la de Thérèse Belin, de tuberculosis peritoneal y pulmonar. En vida se le atribuyeron señales que la Iglesia no examinó, como el hallazgo de la espada de Fierbois.
¿Juana de Arco dijo "no tengo miedo, nací para hacer esto"?
En parte. Un carretero de Vaucouleurs declaró que, al partir hacia Chinon en 1429, ella dijo de los enemigos: "No les temo... tengo a Dios conmigo... nací para esto". La versión popular le quita la razón que ella dio: tenía a Dios consigo.
Fuentes
- Benedicto XVI, Audiencia general del 26 de enero de 2011: Santa Juana de Arco (Santa Sede, en español)
- Dicasterio para las Causas de los Santos: Giovanna d'Arco (biografía y bula de canonización de Benedicto XV, 16 de mayo de 1920), en italiano. Los cinco milagros aprobados para la beatificación y la canonización, con los nombres de las curadas
- Enciclopedia Católica: Santa Juana de Arco (traducción de la Catholic Encyclopedia de 1910, ACI Prensa)
- T. Douglas Murray, ed., Jeanne d'Arc, Maid of Orleans, Deliverer of France (1902), Project Gutenberg, en inglés. Actas del proceso de condena y declaraciones del proceso de nulidad; las frases del juicio y de los testigos citadas aquí son traducción nuestra de esta edición
- The Trial of Jeanne d'Arc, traducción de W. P. Barrett (1932), Internet Medieval Sourcebook, Fordham University, en inglés
- Ministère de la Culture (Francia): Les fêtes de Jeanne d'Arc à Orléans, inventario del patrimonio cultural inmaterial, en francés
- Assemblée nationale, pregunta escrita n.º 7919 (2023): la fiesta nacional de Juana de Arco, en francés