Virgen de la Altagracia
La Virgen de la Altagracia es la Santísima Virgen María venerada en un pequeño cuadro del Nacimiento que se guarda en la basílica de Salvaleón de Higüey, en la República Dominicana. Los dominicanos la llaman su madre protectora y, con cariño, "Tatica". Su gran fiesta es el 21 de enero, y fue coronada canónicamente en 1922.
tradicional La tradición recuerda que, en una guerra del siglo XVII, los soldados de Higüey y El Seibo se encomendaron a la Virgen de la Altagracia antes de la batalla de la Sabana Real de la Limonade, el 21 de enero de 1691, y atribuyeron a ella la victoria.
¿Quién es la Virgen de la Altagracia?
La Virgen de la Altagracia es la Santísima Virgen María honrada en un pequeño cuadro del Nacimiento que se venera en Salvaleón de Higüey, en el este de la República Dominicana. Para los dominicanos es la madre protectora de su pueblo, y la llaman con un cariño casi familiar "Tatica", o "Tatica la de Higüey". Cada 21 de enero, su fiesta, decenas de miles de peregrinos llegan a su basílica desde todo el país y desde las comunidades dominicanas de Nueva York, Puerto Rico y España.
No es una aparición. María no se mostró en Higüey ni dejó un mensaje. Lo que hay es una pintura humilde, de las primeras que cruzaron el océano con los pobladores españoles, ante la que un pueblo entero ha rezado durante cinco siglos. Es la misma Madre que honramos como Virgen de Guadalupe o como Virgen de la Caridad del Cobre, con otro nombre y en otra tierra. Por eso la contamos entre las advocaciones de la Virgen María.

La imagen: una Virgen que adora a su Hijo
Lo primero que sorprende a quien ve la imagen de cerca es lo pequeña que es: según las descripciones habituales, mide unos 33 centímetros de ancho por 45 de alto. Es una pintura al óleo de escuela española, de finales del siglo XV o de los primeros años del XVI. Representa el Nacimiento. María ocupa casi todo el cuadro; tiene el rostro joven y sereno, la mirada baja y las manos juntas ante el pecho. Abajo, en un pesebre de paja, duerme el Niño Jesús. San José, con manto rojo, se ve en segundo plano, a un lado, y en el cielo oscuro brilla la estrella de Belén.
Es una imagen muy teológica en su sencillez. La Virgen de la Altagracia no lleva al Niño en brazos ni lo presenta al mundo, como tantas otras: lo adora. Nos enseña a mirar a Jesús como ella lo miró la primera noche, en silencio y de rodillas. Por eso tantos dominicanos dicen que la Altagracia es una Virgen de Navidad que se celebra en enero.
El nombre de "Altagracia" no tiene una explicación segura. En España ya existía la advocación de Nuestra Señora de Altagracia antes del descubrimiento de América, y los primeros pobladores la trajeron consigo. Lo que el nombre dice es claro para cualquier creyente: María es la "llena de gracia" del saludo del ángel (Lucas 1,28), la criatura en quien Dios derramó la gracia más alta.
Historia de la Virgen de la Altagracia
Lo que cuentan las crónicas
La noticia escrita más antigua que suele citarse es la relación del canónigo Luis Jerónimo de Alcocer, de 1650. Según él, la imagen la trajeron a la isla dos hermanos hidalgos de Plasencia, en Extremadura, Alonso y Antonio de Trejo, que estuvieron entre los primeros pobladores y que la donaron a la iglesia parroquial de Higüey. Alcocer ya hablaba de los muchos favores que los fieles atribuían a la Virgen y de los peregrinos que acudían a su santuario.
Los historiadores dominicanos no se ponen de acuerdo en los detalles. Fray Cipriano de Utrera, en el siglo XX, propuso otro origen para la imagen, y las fechas que se dan para su llegada a Higüey varían. Lo seguro es que la devoción es muy antigua. San Juan Pablo II, en su homilía de Higüey de 1992, habló de su presencia en la isla "desde el lejano 1514" y llamó a este santuario "el primer lugar de culto mariano conocido erigido en tierras de América".
La leyenda del naranjo
Junto a la crónica, el pueblo guarda una leyenda tradicional que las abuelas siguen contando. Un hombre de Higüey viajó a Santo Domingo y preguntó a sus hijas qué querían que les trajera. La mayor pidió vestidos y adornos; la menor, una niña muy piadosa, pidió solo un cuadro de la Virgen de la Altagracia. Nadie en la ciudad conocía ese nombre. De regreso, triste por no haber cumplido, el padre se encontró en el camino con un anciano que le entregó un pequeño cuadro: era la Virgen de la Altagracia. La familia lo puso en un lugar de honor, pero a la mañana siguiente el cuadro había desaparecido de la casa y lo hallaron entre las ramas de un naranjo. Volvió a pasar varias veces, y los vecinos entendieron que la Virgen quería quedarse allí.
Es una leyenda, y así la contamos. Muchos santuarios del mundo hispano tienen una historia parecida de imágenes que "regresan" al lugar donde quieren ser veneradas. Lo que la leyenda enseña es verdad: María no se impone, se deja encontrar por los pequeños, como la niña que no pidió nada para sí.

El santuario colonial
En el siglo XVI se levantó en Higüey una iglesia de piedra para la Virgen, y durante casi cuatro siglos fue la casa de la imagen. A ella llegaban los fieles a pie y a caballo por caminos difíciles, y en las paredes se acumulaban los exvotos de los que habían recibido algún favor. Ese templo antiguo sigue en pie en el centro de Higüey, cerca de la basílica nueva.

La coronación de 1922 y la diadema de Juan Pablo II
El 15 de agosto de 1922, durante el pontificado de Pío XI, la imagen fue coronada canónicamente en Santo Domingo, en una gran ceremonia a la que la llevaron desde Higüey. Por eso el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción, es también un día de la Altagracia.
Medio siglo después, el 25 de enero de 1979, San Juan Pablo II comenzó en Santo Domingo su primer viaje apostólico. En la misa de la Plaza de la Independencia invocó a la Madre de Dios "a quien invocáis con el hermoso nombre de Nuestra Señora de la Altagracia" y anunció que quería dejarle "como homenaje de devoción una diadema". Volvió en 1992, para el quinto centenario de la evangelización de América, y celebró la misa en la basílica de Higüey el 12 de octubre.

La basílica de Higüey
La imagen tiene hoy una casa a la medida de la devoción. La basílica se construyó entre 1954 y 1971, impulsada por el primer obispo de Higüey, monseñor Juan Félix Pepén, según el proyecto de los arquitectos franceses André-Jacques Dunoyer de Segonzac y Pierre Dupré, que ganaron un concurso internacional. Se inauguró el 21 de enero de 1971. Su gran arco de hormigón, de unos 80 metros de alto, se ve desde lejos en la llanura del este; muchos peregrinos ven en él dos manos juntas en oración.
La Santa Sede le dio el título de basílica menor, y desde el 15 de agosto de 1973 es la catedral de la diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey. El pequeño cuadro se guarda tras un cristal en el presbiterio, dentro de un rico marco de orfebrería, y allí acuden los peregrinos a saludarla.

Los milagros de la Virgen de la Altagracia
Los favores que se atribuyen a la Altagracia son incontables, pero ninguno ha sido declarado milagro aprobado por la Iglesia tras una investigación formal. Los más conocidos son estos:
- La batalla de la Limonade (tradicional): el 21 de enero de 1691, en la Sabana Real de la Limonade, en el norte de la isla, las tropas españolas y criollas derrotaron a las francesas. La tradición cuenta que los lanceros de Higüey y de El Seibo se encomendaron a la Virgen de la Altagracia antes del combate y le prometieron extender su devoción si volvían con vida. De ahí viene, según la tradición, la fiesta del 21 de enero.
- El incendio de Higüey (tradicional): un relato popular cuenta que el fuego que amenazaba el pueblo se detuvo cuando sacaron la imagen en procesión.
- Los favores de cada día (reportados): curaciones, partos felices, regresos de emigrantes, empleos encontrados. Los exvotos y las promesas cumplidas de generación en generación son la memoria agradecida de un pueblo.
No hace falta más. La Iglesia aprueba la devoción, celebra su fiesta y corona su imagen. Los milagros quedan como lo que son: testimonios de fe que nos animan a pedir con confianza.
Símbolos de la Virgen de la Altagracia en el arte
La imagen de la Altagracia se reconoce enseguida en estampas, cuadros y altares dominicanos:
- El Niño Jesús recostado en el pesebre, desnudo sobre la paja: es una escena de Navidad. Pocas advocaciones marianas muestran al Niño así, a los pies de su Madre.
- Las manos juntas en oración: María no sostiene al Niño, lo adora. Es el gesto de quien contempla el misterio de Dios hecho hombre.
- El manto azul sembrado de estrellas: el azul es el color del cielo, y las estrellas recuerdan a la mujer "coronada de doce estrellas" del Apocalipsis (12,1).
- La túnica roja y el pañuelo blanco cruzado sobre el pecho, como lo llevaban las mujeres de la época del pintor.
- La corona y el resplandor de rayos, propios de la Reina del cielo; la corona se le añadió de modo solemne en 1922.
- San José en segundo plano, con manto rojo, que vela en silencio junto al pesebre.
- La estrella de Belén, que brilla en lo alto y anuncia el nacimiento del Salvador.
Cuando vea una pintura de la Virgen que adora al Niño en el pesebre con manto azul estrellado y San José al fondo, en un hogar o en una parroquia dominicana de cualquier ciudad del mundo, es la Altagracia.

La fiesta del 21 de enero
El 21 de enero es feriado nacional en la República Dominicana. Desde la víspera, las carreteras hacia Higüey se llenan de peregrinos: a pie, en guagua, en motor, en caravanas desde Santo Domingo y Santiago. Muchos caminan durante días para cumplir una promesa hecha a la Virgen. Hay misas casi a toda hora, confesiones, procesión y una vigilia larga con cantos a la Virgen.
En las parroquias dominicanas de Nueva York, Boston, Puerto Rico, Madrid y Barcelona también se celebra la Altagracia, con misa, procesión y comida compartida. Para el que vive lejos, esa misa es volver por un rato a casa.
Vivamos la fiesta como María nos enseña en su imagen. Las promesas, las velas y las flores tienen sentido cuando nos llevan al Niño que ella adora: a la misa, a la confesión, a la caridad con el prójimo. La Virgen de la Altagracia no se queda con nuestra devoción; nos la devuelve convertida en amor a su Hijo.

Oración a la Virgen de la Altagracia
No hemos encontrado una oración antigua a la Virgen de la Altagracia cuyo texto y origen podamos verificar en una edición confiable. Muchas de las que circulan son recientes y de autor desconocido. Por eso proponemos dos caminos sencillos.
El primero es rezarle con las oraciones de siempre, que todo dominicano aprendió en casa: el Avemaría, la Salve y, si se puede, el santo rosario en familia, como se reza en tantos hogares el 21 de enero.
El segundo es esta oración breve, escrita para esta página por el Pastor Lyvers:
Virgen de la Altagracia, Madre llena de gracia,
que adoras en silencio a tu Hijo recién nacido:
enséñanos a mirar a Jesús como tú lo miras.
Cuida de nuestras familias, de los enfermos y de los que viven lejos de su tierra.
Acompaña a tu pueblo dominicano en sus alegrías y en sus penas,
y llévanos a todos, de tu mano, hasta el pesebre de Belén. Amén.
Terminamos con la invocación que se repite en Higüey: "¡Virgen de la Altagracia, ruega por nosotros!"

La Altagracia y la Virgen de las Mercedes
A veces se pregunta cuál de las dos es la patrona del país. La patrona reconocida oficialmente de la República Dominicana es la Virgen de las Mercedes, cuya fiesta es el 24 de septiembre, y que se venera en el Santo Cerro, cerca de La Vega. La Altagracia es la advocación que más peregrinos reúne y la que el pueblo siente como su madre protectora. No hay rivalidad posible: las dos son la misma Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra. Si quiere conocer otras advocaciones queridas del Caribe y de América Latina, vea la Virgen de la Merced, la Virgen de Chiquinquirá, la Virgen de Coromoto y la lista completa de advocaciones de la Virgen María.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la historia de la Virgen de la Altagracia?
La imagen es un pequeño óleo español del Nacimiento, pintado hacia 1500. Según la relación que escribió el canónigo Luis Jerónimo de Alcocer en 1650, la trajeron a la isla dos hermanos de Plasencia, Alonso y Antonio de Trejo, de los primeros pobladores, y la donaron a la iglesia de Higüey. La tradición oral añade la leyenda de la niña que pidió a su padre la imagen y del cuadro que apareció en un naranjo.
¿Por qué se celebra el 21 de enero el día de la Altagracia?
La tradición une esa fecha a la batalla de la Sabana Real de la Limonade, el 21 de enero de 1691, en la que los soldados del este de la isla se encomendaron a la Virgen de la Altagracia y vencieron. Desde entonces el 21 de enero es su gran fiesta; hoy es día feriado nacional y miles de peregrinos llegan a Higüey.
¿Es la Virgen de la Altagracia la patrona de la República Dominicana?
Es la advocación más querida del país y se la llama madre protectora del pueblo dominicano. La patrona reconocida oficialmente es la Virgen de las Mercedes, cuya fiesta es el 24 de septiembre. Las dos son la misma Madre de Dios, y el pueblo las honra a ambas.
¿Qué representa la imagen de la Virgen de la Altagracia?
Es una escena del Nacimiento. María, con manto azul estrellado y túnica roja, junta las manos y contempla al Niño Jesús recostado en el pesebre. San José aparece en segundo plano, y en lo alto brilla la estrella de Belén. Es una Virgen que adora a su Hijo recién nacido.
¿Dónde está la Virgen de la Altagracia?
El cuadro original se venera en la Basílica Catedral de Nuestra Señora de la Altagracia, en Salvaleón de Higüey, en la provincia de La Altagracia, al este de la República Dominicana. El templo actual, con su gran arco de 80 metros, se inauguró el 21 de enero de 1971.
Fuentes
- San Juan Pablo II, Homilía en la Plaza de la Independencia, Santo Domingo (25 de enero de 1979). El Papa anuncia que deja una diadema como homenaje a Nuestra Señora de la Altagracia.
- San Juan Pablo II, Homilía en el Santuario de Nuestra Señora de la Altagracia, Higüey (12 de octubre de 1992)
- GCatholic: Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia, Higüey. Decreto de basílica menor, construcción 1954-1971, catedral desde el 15 de agosto de 1973.
- Katherine Reyes, «La Basílica de Higüey, un monumento emblemático del catolicismo dominicano», El Día (21 de enero de 2016). Arquitectos, inauguración del 21 de enero de 1971 y altura del arco.
- Acento, «¿Por qué se celebra el día de la Altagracia si no es la patrona oficial del país?». Sobre el patronazgo oficial de la Virgen de las Mercedes y el feriado del 21 de enero.