San Sebastián mártir
San Sebastián mártir fue un cristiano martirizado en Roma hacia el año 288, en la persecución del emperador Diocleciano. La tradición lo hace oficial de la guardia imperial, asaeteado, curado por Santa Irene y después muerto a palos. Su fiesta es el 20 de enero y es patrono de los soldados, los atletas y los arqueros, y protector contra las epidemias.
tradicional Pablo Diácono cuenta que una peste en Roma y Pavía, hacia el año 680, cesó cuando se levantó un altar a San Sebastián.
¿Quién fue San Sebastián mártir?
San Sebastián mártir fue un cristiano que dio la vida por Cristo en Roma hacia el año 288, en la última gran persecución del Imperio romano. Lo seguro sobre él cabe en pocas líneas. Una lista romana de sepulturas de mártires, redactada en el año 354, lo registra el 20 de enero, enterrado en la Vía Apia, y San Ambrosio, obispo de Milán, predicó sobre él pocas décadas después. Todo lo demás viene de una Pasión de San Sebastián escrita a principios del siglo V y atribuida durante siglos, por error, al mismo Ambrosio.
Esa Pasión nos dejó una de las imágenes más conocidas del arte cristiano: el oficial de la guardia del emperador que ayuda en secreto a los cristianos, es atado y asaeteado, sobrevive y al final muere a golpes. Los pintores del Renacimiento hicieron de esa escena un estudio del cuerpo humano, y el pueblo cristiano hizo de Sebastián el santo al que se acude cuando llega la peste.

Lo honran los católicos, los ortodoxos y muchos anglicanos y luteranos. En el mundo hispano su nombre está en ciudades, parroquias y pueblos de España a la Patagonia, y su fiesta del 20 de enero se celebra con procesiones, tambores y danzas.
Lo que dice la historia
El testimonio más antiguo es breve y firme. La Depositio Martyrum, la lista de los días de sepultura de los mártires de Roma que se conserva en el Cronógrafo del año 354, nombra a Sebastián el 20 de enero y sitúa su tumba en la Vía Apia, en el lugar llamado ad catacumbas. En el siglo IV se levantó una iglesia sobre ella.
San Ambrosio, comentando el Salmo 118 en Milán hacia la década de 380, lo propuso como ejemplo a sus fieles. Les recordó que Sebastián era natural de Milán y que, en un tiempo en que allí la persecución había cesado o era más leve, fue a Roma, donde los cristianos sufrían duramente, y allí padeció y ganó su corona. La Iglesia lee ese texto de Ambrosio en el Oficio de lectura de su fiesta. La Enciclopedia Católica resume que "poco se puede probar más allá del martirio que sufrió".

La leyenda de San Sebastián
La Pasión llenó los huecos de la historia, y en el siglo XIII Santiago de la Vorágine la resumió en la Leyenda dorada, el libro de vidas de santos más leído de la Edad Media. Todo lo que sigue en esta sección es tradicional.
El capitán que animaba a los mártires
Según la leyenda, Sebastián nació en Narbona, en la Galia, y se crio en Milán. Los emperadores Diocleciano y Maximiano lo apreciaban tanto que lo hicieron capitán de su guardia. Guardaba su fe en secreto, dice la Leyenda dorada, no por miedo, sino para poder sostener a los cristianos que estaban a punto de renegar de Cristo bajo la tortura.
Dos hermanos, Marcos y Marceliano, habían sido arrestados y tenían treinta días para sacrificar a los dioses. Sus padres, sus esposas y sus hijos pequeños fueron a la cárcel a suplicarles que cedieran, y los hermanos empezaron a dudar. Sebastián intervino y les pidió que no perdieran la vida eterna por las palabras halagadoras de los suyos y que fueran ejemplo de firmeza para los demás cristianos.

Mientras hablaba, cuenta el relato, una luz lo rodeó. Zoe, la esposa del carcelero Nicóstrato, que llevaba seis años muda, cayó a sus pies; Sebastián rezó por ella y recobró el habla. Su marido, los padres de los hermanos y muchos otros se bautizaron, y Marcos y Marceliano fueron a la muerte firmes en la fe.
Las flechas
Al final alguien denunció a Sebastián ante Diocleciano. El emperador le reprochó que, siendo jefe de su palacio, hubiera sido cristiano a escondidas. Sebastián le respondió que siempre había rezado a Cristo por él y por Roma. Diocleciano lo mandó atar a un poste en un campo y entregarlo a los arqueros, que lo llenaron de flechas "como un erizo" de púas, en la imagen de la Leyenda dorada, y lo dejaron por muerto.

Los cuidados de Irene
Esa noche llegó una mujer cristiana a recoger el cuerpo para enterrarlo y lo encontró vivo. La Pasión la llama Irene, viuda del mártir Cástulo. Se lo llevó a su casa y lo cuidó hasta que sanó. El pintor valenciano José de Ribera, nacido en Xàtiva, pintó esa escena en 1621: Sebastián tendido en la oscuridad, con un brazo todavía atado, y las santas mujeres que le curan las heridas.

La muerte a golpes
Sus amigos le aconsejaron huir de Roma. Él, en cambio, se puso en una escalera por donde iba a pasar el emperador y le habló. Diocleciano reconoció al hombre que había mandado matar, y Sebastián le dijo que Dios le había devuelto la vida para que fuera a decirle cuán injustamente perseguía a los cristianos.

Esta vez el emperador lo hizo matar a palos y mandó arrojar el cuerpo a la Cloaca Máxima, la gran alcantarilla de Roma, para que los cristianos no pudieran venerarlo. Sebastián se apareció en sueños a una viuda romana, Lucina, le dijo dónde estaba su cuerpo y le pidió que lo enterrara en las catacumbas, "junto a los apóstoles". Ella lo encontró y lo sepultó esa misma noche.

Los milagros de San Sebastián
Ningún milagro de Sebastián ha sido aprobado por un proceso canónico moderno, porque su culto es mucho más antiguo que ese proceso. Así clasificamos lo que se cuenta de él:
- La curación de Zoe, que estaba muda, y la conversión de la casa del prefecto Cromacio: tradicional, de la Pasión del siglo V.
- Que sobreviviera a las flechas: tradicional, de la misma Pasión.
- El fin de la peste del año 680 en Roma y Pavía cuando se levantó un altar en su honor, que cuenta Pablo Diácono: tradicional.
- El fin de las epidemias de Milán en 1575 y de Lisboa en 1599 después de oraciones públicas a San Sebastián, que recoge la Enciclopedia Católica, y los innumerables favores que cuentan sus devotos: reportados. La Iglesia no los ha examinado formalmente.
¿Por qué San Sebastián protege contra las epidemias?
La Leyenda dorada, siguiendo la Historia de los longobardos de Pablo Diácono, cuenta que hacia el año 680 una peste golpeó toda Italia, sobre todo Roma y Pavía. La gente veía por las calles a un ángel bueno y a un ángel malo, y cada vez que el malo golpeaba una puerta con su vara, alguien moría en esa casa. Entonces se reveló que la peste no cesaría hasta que se levantara en Pavía un altar a San Sebastián. Se construyó el altar, se trajeron reliquias de Roma y la peste terminó.

La otra razón son las flechas. Mucho antes del cristianismo, la flecha era imagen de la enfermedad que llega de golpe, y el Salmo 90 (91 en las Biblias modernas), rezado durante siglos en tiempo de epidemia, promete al justo que no temerá la flecha que vuela de día ni la peste que anda en las tinieblas. Un santo que había sido traspasado por las flechas y había vivido parecía el protector justo. Tras la peste negra de 1347 a 1351, los pueblos de Europa le levantaron capillas y lo unieron a San Roque, el peregrino que se contagió cuidando a los apestados.
Los españoles llevaron esa devoción a América. Muchas ciudades y pueblos fundados en los siglos XVI y XVII lo tomaron como patrono contra las pestes, y todavía hoy, cuando una epidemia golpea, los fieles sacan su imagen y le piden: "San Sebastián, ruega por nosotros".

¿Por qué es patrono de los soldados, los arqueros y los atletas?
Los soldados. La Pasión lo hace oficial de la guardia imperial, y el antiguo Martirologio Romano lo llama capitán de la primera cohorte. Es patrono de los militares desde la Edad Media.
Los arqueros. Las cofradías medievales de arqueros y ballesteros, sobre todo en Flandes, lo eligieron por las flechas de su martirio, y muchas siguen existiendo.
Los atletas. Este patronazgo es más reciente y no tiene un decreto detrás. Nació de su leyenda de resistencia, que sobrevive a las flechas y vuelve a dar la cara ante el emperador, y del arte del Renacimiento, que lo pintó como un joven de cuerpo atlético. Clubes deportivos católicos lo adoptaron en el siglo XX.
Símbolos de San Sebastián en el arte
Cómo se representa a Sebastián depende mucho de la época de la imagen:
- Un hombre barbado con traje de corte: las imágenes más antiguas, como el mosaico de San Pietro in Vincoli que ve al comienzo de esta página, lo muestran como un romano maduro de barba gris, con la corona de los mártires y sin flechas. La Enciclopedia Católica señala que fue el Renacimiento el que lo representó por primera vez como un joven traspasado por flechas.
- Las flechas: su signo principal. A veces están clavadas en su cuerpo; otras, sobre todo en las imágenes de bulto de nuestras iglesias, las sostiene en la mano.
- Atado a un árbol o a una columna: la leyenda habla de un poste; los pintores eligieron un árbol o, en escenarios clásicos, una columna romana.
- Un joven casi desnudo: desde el siglo XV suele aparecer así, con un paño en la cintura.
- Armadura o capa de oficial: en muchas imágenes españolas y latinoamericanas viste de soldado romano, con capa roja, y sostiene una flecha.
- La palma y la corona: los signos de todo mártir.
- Junto a San Roque o con Irene: al lado de un peregrino que muestra una llaga en el muslo, es uno de los santos de la peste; con una mujer que le saca las flechas, es la escena de Irene.

Cada pintor le dio un tono distinto. Antonello da Messina lo puso en una plaza soleada. Perugino lo pintó varias veces sereno, mirando al cielo entre columnas, y en la versión del Louvre escribió a sus pies un verso del Salmo 37 (38): Sagittae tuae infixae sunt mihi, "tus saetas se me han clavado". Georges de La Tour llevó la historia a la noche, con la luz de la antorcha de Irene.


En España, El Greco lo pintó en Toledo hacia 1577 o 1578: un Sebastián alargado, de rodillas sobre una roca, bajo un cielo de tormenta. El cuadro se guarda en la catedral de Palencia. Los iconos ortodoxos siguen la tradición más antigua y lo muestran con manto de soldado o de noble y una cruz en la mano, sin flechas.

La fiesta de San Sebastián, 20 de enero
Celebramos a San Sebastián el 20 de enero, memoria libre en el Calendario Romano General, junto con el papa San Fabián, martirizado en el año 250. La fecha viene directamente de la lista romana del año 354, así que es uno de los días de santos más antiguos del calendario. Al día siguiente, el 21, la Iglesia celebra a Santa Inés, otra mártir romana, y pocos días antes, el 17, a San Antonio Abad, con quien comparte muchas fiestas de pueblo en enero.
Roma: la basílica y las catacumbas
La basílica de San Sebastián Extramuros se levanta sobre la antigua Vía Apia, fuera de las murallas de Roma. Se construyó en el siglo IV como basílica de los apóstoles, porque los cristianos creían que los restos de San Pedro y San Pablo habían descansado allí un tiempo; por eso, en la leyenda, Lucina lo entierra "junto a los apóstoles". Es una de las siete iglesias de peregrinación de Roma. El cardenal Escipión Borghese la reconstruyó, y la iglesia actual se terminó en 1611.

Bajo la basílica corren las catacumbas donde fue sepultado. El lugar se llamaba ad catacumbas, "junto a las hondonadas", y de ahí viene la palabra "catacumba" para todos los cementerios cristianos subterráneos.

España: la Tamborrada de Donostia
La ciudad vasca de San Sebastián (Donostia) celebra a su patrono con la Tamborrada. Según la oficina de turismo de la ciudad, la fiesta nace en 1836. Empieza a medianoche en la plaza de la Constitución con la izada de la bandera de la ciudad, y durante veinticuatro horas las compañías de tambores y barriles recorren las calles con las marchas de Sarriegui, hasta que la bandera se arría a la medianoche del día 20. Los niños tienen su propia tamborrada al mediodía.

México: la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo
En Chiapa de Corzo, en Chiapas, la Fiesta Grande de enero honra al Señor de Esquipulas, a San Antonio Abad y a San Sebastián, el más venerado de los tres. Del 4 al 23 de enero, los parachicos, danzantes con máscara de madera, montera de ixtle y sarape, recorren el pueblo con sus sonajas y visitan los templos. La UNESCO la inscribió en 2010 en su lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

En muchos otros pueblos de México, Centroamérica, Colombia y Venezuela, el 20 de enero se celebra con Misa, procesión de la imagen en andas, música y comida para todos.

Río de Janeiro
Los portugueses fundaron Río de Janeiro el 1 de marzo de 1565 con el nombre de São Sebastião do Rio de Janeiro, en honor del rey niño Sebastián de Portugal y del santo, que fue elegido patrono de la ciudad. El 20 de enero de 1567 los portugueses ganaron allí la batalla decisiva contra los franceses, y la tradición local dice que el santo mismo apareció en el combate. El 20 de enero es feriado en Río, con Misas y procesiones.
Oración a San Sebastián
La oración más conocida de su fiesta es la colecta del Misal Romano, que la Iglesia reza cada 20 de enero. Pide a Dios el espíritu de fortaleza para que, enseñados por el ejemplo glorioso de su mártir San Sebastián, aprendamos a obedecerle a él antes que a los hombres. Esas palabras recuerdan las de San Pedro ante el Sanedrín: "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5, 29, en la traducción de Félix Torres Amat). El texto oficial en español está en el misal de cada país y en los libros de la Misa del día.
Se imprimen muchas otras oraciones a San Sebastián, por los soldados, por los deportistas o contra las epidemias. La mayoría son modernas y de autor desconocido. Le ofrecemos esta, escrita para este sitio:
Oración del Pastor Lyvers a San Sebastián
San Sebastián, soldado de Cristo, que no te avergonzaste del Evangelio ante el emperador, ruega por nosotros.
Tú que sostuviste a los que dudaban en la cárcel, sostén hoy nuestra fe cuando flaquea. Protege a los enfermos, a quienes los cuidan y a los pueblos que sufren epidemias. Acompaña a los soldados, a los policías y a todos los que arriesgan la vida por los demás.
Alcánzanos de Dios la fortaleza para obedecerle a él antes que a los hombres, y la gracia de dar testimonio de Cristo con valor y con mansedumbre. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Y, como siempre, la invocación sencilla de los pueblos que lo tienen por patrono: "San Sebastián, ruega por nosotros".
Preguntas frecuentes
¿De qué es patrono San Sebastián?
De los soldados, porque la tradición lo hace oficial de la guardia del emperador; de los arqueros, por las flechas de su martirio; de los atletas, y de quienes enfrentan la peste y las epidemias. Es también patrono de Río de Janeiro, cuyo nombre completo es São Sebastião do Rio de Janeiro, y de muchos pueblos de España y América Latina que llevan su nombre.
¿Cuándo es el día de San Sebastián?
El 20 de enero, memoria libre en el Calendario Romano General, que comparte con el papa San Fabián. La fecha viene de la lista romana de sepulturas de mártires del año 354, que lo registra ese día en la Vía Apia. En 2027 cae en miércoles. La Iglesia ortodoxa lo recuerda el 18 de diciembre.
¿San Sebastián murió por las flechas?
No. Según su leyenda, los arqueros lo dejaron por muerto, pero una viuda cristiana, Irene, lo encontró vivo y lo cuidó. Ya curado, se presentó ante el emperador para reprocharle la persecución, y entonces lo mataron a golpes. Las flechas son su símbolo aunque no lo mataron.
¿Por qué se invoca a San Sebastián contra las epidemias?
Las flechas eran desde la Antigüedad imagen de la enfermedad repentina, y un hombre que sobrevivió a ellas parecía el protector natural. El historiador Pablo Diácono, en el siglo VIII, cuenta que una peste en Roma y Pavía cesó cuando se le levantó un altar. La Enciclopedia Católica añade oraciones escuchadas en Milán en 1575 y en Lisboa en 1599.
¿Es verdadera la historia de San Sebastián?
Su martirio en Roma y su sepultura en la Vía Apia son históricos y están registrados en el siglo IV. El relato detallado de las flechas, de Irene y de su muerte a golpes viene de una Pasión escrita a principios del siglo V, que la Enciclopedia Católica considera legendaria.
¿Dónde están las reliquias de San Sebastián?
En la basílica de San Sebastián Extramuros, en la Vía Apia de Roma, construida sobre su tumba en las catacumbas. En 826 una parte de sus reliquias se llevó a la abadía de Saint-Médard, en Soissons (Francia), y muchas otras iglesias dicen conservar reliquias menores.
¿San Sebastián mártir es el mismo que el beato Sebastián de Aparicio?
No. El beato Sebastián de Aparicio fue un fraile franciscano gallego del siglo XVI que abrió caminos en la Nueva España y está sepultado en el templo de San Francisco de Puebla. Lleva el mismo nombre, pero es otra persona y su fiesta es el 25 de febrero.
Fuentes
- Enciclopedia Católica (traducción de The Catholic Encyclopedia, 1912): San Sebastián
- San Ambrosio, Exposición del Salmo 118 (lectura del Oficio del 20 de enero, en traducción inglesa: Crossroads Initiative)
- La Leyenda dorada: vida de San Sebastián (traducción inglesa de Caxton, 1483)
- UNESCO, Patrimonio cultural inmaterial: Los parachicos en la fiesta tradicional de enero de Chiapa de Corzo
- San Sebastián Turismo: Se acerca el día de San Sebastián (la Tamborrada)
- IstoÉ: Entenda a origem do Dia de São Sebastião, feriado no Rio e em outras cidades (2025)
- Misal Romano: oración colecta de la memoria de San Sebastián, 20 de enero
- Martirologio Romano, 20 de enero