Oración para el dinero

Ilustración en estilo óleo de un matrimonio que reza tomado de la mano en la mesa de la cocina, cubierta de cuentas por pagar, junto a una pequeña imagen de San José

Una oración para el dinero, en la fe católica, pide a Dios Padre lo que de verdad necesitamos y la confianza para no dejarnos aplastar por la angustia. Rezamos el Padre Nuestro ("danos hoy nuestro pan de cada día"), acudimos a San José, que mantuvo a la Sagrada Familia con su trabajo, a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, y a la Virgen, Madre de la Divina Providencia.

Una oración para el dinero no es una fórmula para hacerse rico. Es lo que hace un hijo cuando no le alcanza: se lo dice a su Padre. Si está leyendo esto porque perdió el trabajo, porque llegó una cuenta del hospital, porque la renta subió otra vez o porque no sabe cómo va a pagar la escuela de sus hijos, no está solo. La Sagrada Familia fue pobre, y los santos rezaron durante siglos con la despensa vacía. Aquí encontrará las oraciones católicas para pedir por el dinero y la prosperidad de su casa, con su origen, lo que Cristo y su Iglesia nos dicen sobre el dinero y la preocupación, y dónde buscar ayuda concreta.

Danos hoy nuestro pan de cada día

La primera oración para el dinero es la que nos enseñó el Señor. En el Padre Nuestro pedimos de verdad lo que necesitamos para vivir. El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2830) lo explica así:

El Padre que nos da la vida no puede dejar de darnos el alimento necesario para ella, todos los bienes convenientes, materiales y espirituales.

Y añade que Jesús, en el Sermón de la Montaña, "no nos impone ninguna pasividad, sino que quiere librarnos de toda inquietud agobiante y de toda preocupación". El mismo número cita a San Cipriano de Cartago, obispo del siglo III: "al que posee a Dios, nada le falta, si él mismo no falta a Dios".

Pocas líneas después (n. 2834) el Catecismo recoge un viejo consejo: "Orad como si todo dependiese de Dios y trabajad como si todo dependiese de vosotros". Así que rezamos, y también mandamos la solicitud de empleo, hacemos el presupuesto y llamamos al banco para negociar la deuda. Las dos cosas son actos de fe. Cuando el Padre Nuestro le suene demasiado conocido, rece despacio, frase por frase, y quédese un momento en "el pan de cada día".

Ilustración en estilo tinta de una madre latinoamericana que reza con un rosario ante una imagen de San José, sentada a una mesa con recibos y una libreta de cuentas
Ilustración en estilo tinta de una madre que reza con el rosario ante una imagen de San José, con las cuentas del mes sobre la mesa.

Oración a San José en la necesidad

San José fue un hombre de trabajo que sacó adelante a su familia en la pobreza, en el destierro y en la incertidumbre de volver a empezar en Egipto. El papa León XIII escribió en la encíclica Quamquam pluries (1889) que José "pasó su vida trabajando, y ganó con la fatiga del artesano el necesario sostén para su familia", y que, "contento con sus pocas posesiones, pasó las pruebas que acompañan a una fortuna tan escasa, con magnanimidad".

León XIII veía a San José prefigurado en José de Egipto, el hijo de Jacob que guardó el trigo de los años buenos para alimentar al pueblo en los años de hambre. Cuando los egipcios pedían pan, el faraón les respondía: "Id a José" (Génesis 41, 55). Desde entonces la Iglesia repite esas palabras, Ite ad Ioseph, cada vez que una familia pasa necesidad.

El mismo papa compuso la oración "A vos, bienaventurado San José", que pide al custodio de la Sagrada Familia que nos socorra "en nuestras necesidades". La encontrará completa, con la novena y otras oraciones al santo, en nuestra página de la oración a San José y en la novena a San José. Para quien no tiene trabajo, sugerimos rezar a San José cada miércoles, el día que la tradición le dedica.

A la luz de una vela, San José, un anciano con camisa de trabajo, perfora una viga con un taladro de mano mientras el Niño Jesús le sostiene la vela
Georges de La Tour pintó hacia 1642 a San José carpintero: José trabaja de noche en su oficio mientras el Niño Jesús le sostiene la vela. ⓘSt. Joseph the Carpenter

Oración a la Virgen, Madre de la Divina Providencia

Bajo el título de Madre de la Divina Providencia, la Virgen es la patrona principal de Puerto Rico, y su fiesta se celebra el 19 de noviembre. La Raccolta, la colección de oraciones indulgenciadas que publicaba la Santa Sede, recoge en su edición inglesa de 1910 (n. 271) esta oración, que aquí ofrecemos en nuestra traducción. No pide solo por el presupuesto del mes; pide a María que guíe toda la vida:

Inmaculada Virgen María, Madre de la Divina Providencia, toma posesión de mi alma con toda la plenitud de tu favor y de tu protección. Gobierna tú mi vida y dirígela por el camino de la virtud al cumplimiento de la voluntad divina. Alcánzame el perdón de mis pecados; sé mi refugio, mi protección, mi defensa y mi guía en la peregrinación de esta vida; consuélame en las aflicciones, sostenme en los peligros, y en las tormentas de la adversidad dame la seguridad de tu amparo.

Alcánzame, oh María, la renovación de mi corazón, para que llegue a ser la santa morada de tu divino Hijo Jesús; aparta de mí, débil y miserable como soy, toda clase de pecado, negligencia, pereza, timidez y respeto humano; arranca de mí la soberbia, la vanagloria, el amor propio y todos los afectos terrenos que impiden la eficacia de tu patrocinio.

Oh dulcísima Madre de la Providencia, vuelve hacia mí tu mirada maternal, y si por fragilidad o por malicia he provocado las amenazas del Juez eterno y he amargado el Sacratísimo Corazón de mi amante Jesús, cúbreme con el manto de tu protección, y estaré a salvo. Tú eres la Madre vigilante, la Virgen del perdón y mi esperanza en la tierra; concédeme tenerte por Madre de la gloria en el cielo. Amén.

La Raccolta indica rezar después tres Avemarías. Más sobre esta advocación en nuestra página de la Divina Providencia.

Oración a San Cayetano por el pan y el trabajo

San Cayetano (1480–1547) dejó una carrera en la corte papal y fundó en 1524 los teatinos, sacerdotes que no podían pedir limosna ni tener rentas y vivían de lo que la Providencia les enviaba. En Argentina es el santo del pan y del trabajo, y cada 7 de agosto miles de peregrinos hacen fila ante su santuario de Liniers, en Buenos Aires. En el misal romano antiguo, la Iglesia rezaba así en su fiesta (traducción nuestra del misal de 1916):

Oh Dios, que concediste a tu bienaventurado confesor Cayetano seguir la forma de vida de los Apóstoles, concédenos, por su intercesión y su ejemplo, confiar siempre en ti y desear solo las cosas del cielo. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Es una oración sorprendente para quien necesita dinero: no pide riqueza, pide confianza. Si lo que necesita es empleo, vea también nuestra oración para pedir trabajo.

San Cayetano, con sotana negra, arrodillado ante la Virgen María que sostiene al Niño Jesús, con San José detrás de ella y querubines arriba
Andrea Vaccaro pintó en 1660 a San Cayetano ante la Sagrada Familia: el santo que vivió de la Providencia se arrodilla ante la familia pobre de Nazaret. ⓘSt. Cajetan before the Holy Family

Oración contra la preocupación y la codicia

La falta de dinero nos tienta de dos maneras: a la desesperación o al afán de acaparar. El Manual de oraciones que publicó en 1888 el Tercer Concilio Plenario de Baltimore incluye una oración contra la codicia que sirve muy bien como oración de familia para administrar con prudencia lo poco o lo mucho que tengamos. En nuestra traducción:

Señor Jesucristo, que siendo rico te hiciste pobre por nosotros, haz que muera en nosotros todo afán desordenado y toda codicia de los bienes de la tierra, y que viva y crezca en nosotros el deseo de los bienes del cielo. Líbranos de todo gasto inútil y vano, para que siempre tengamos algo que dar al necesitado, y dándolo no de mala gana ni por obligación, sino con alegría, seamos amados por ti y lleguemos a ser, por tus méritos, partícipes de las riquezas de tu tesoro celestial. Amén.

"Para que siempre tengamos algo que dar al necesitado." La Iglesia ha enseñado siempre que dar, aunque sea de lo poco, abre el corazón a la Providencia. La viuda del Evangelio echó en el arca del Templo dos moneditas, todo lo que tenía para vivir, y el Señor la alabó por encima de todos los ricos (Marcos 12, 41-44).

Una viuda pobre vestida de gris cruza un patio lleno de gente del Templo de Jerusalén hacia los cofres de las ofrendas, entre hombres sentados vestidos de blanco
James Tissot pintó entre 1886 y 1894 El óbolo de la viuda: la viuda pobre camina hacia las arcas del Templo para dar todo lo que tiene. ⓘThe Widow's Mite

Una oración para la prosperidad del hogar

Les ofrecemos también esta oración, escrita para este sitio, para rezarla en familia al comenzar el mes o el día de cobro:

Oración del Pastor Lyvers por el pan de la casa

Padre nuestro, que alimentas a las aves del cielo y vistes los lirios del campo, mira a esta familia que hoy pone en tus manos sus cuentas y sus miedos.

Danos el pan de cada día, un trabajo digno y la salud para hacerlo bien. Danos prudencia para gastar, valor para pedir ayuda cuando haga falta y un corazón generoso con el que tiene menos.

San José, que sacaste adelante a Jesús y a María con el trabajo de tus manos, ruega por nosotros. Santa María, Madre de la Divina Providencia, ruega por nosotros.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Ilustración en estilo grabado de un carpintero que se persigna antes de empezar su jornada en un pequeño taller, con su hijo a su lado
Ilustración en estilo grabado de un carpintero que se persigna con su hijo antes de empezar el trabajo del día.

Lo que dice la Escritura sobre el dinero y la preocupación

Las palabras de Cristo, en la traducción de Félix Torres Amat (Mateo 6, 31-33):

Así que no vayáis diciendo acongojados: ¿Dónde hallaremos qué comer y beber? ¿Dónde hallaremos con qué vestirnos? Como hacen los paganos, los cuales andan ansiosos tras todas estas cosas; que bien sabe vuestro Padre la necesidad que de ellas tenéis. En fin, buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura.

Un poco antes nos señala los pájaros: "Mirad las aves del cielo cómo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Pues no valéis vosotros mucho más sin comparación que ellas?" (Mateo 6, 26).

Y en el libro de los Proverbios (30, 8-9) está la oración más sabia sobre el dinero que conoce la Biblia, que no pide pobreza ni riqueza:

No me des ni mendiguez ni riquezas: dame solamente lo necesario para vivir; no sea que viéndome sobrado, me vea tentado a renegar de ti, y diga lleno de arrogancia: ¿Quién es el Señor? O bien que, acosado de la necesidad, me ponga a robar, y a perjurar el Nombre de mi Dios.

El pan de San Antonio y otros santos de la necesidad

El pan de San Antonio es la costumbre de prometer una limosna para los pobres al pedir la intercesión de San Antonio de Padua. Tomó ese nombre en Tolón, Francia, hacia 1890, y muchas iglesias conservan todavía la alcancía para ese fin. Aunque el dinero esté escaso, un pequeño donativo para alguien más pobre es una oración poderosa.

Un marco dorado en forma de arco sobre la pared de una iglesia, encima de una placa de mármol con ranura para monedas y la inscripción en italiano Il pane di S. Antonio pei poveri
Alcancía del pan de San Antonio para los pobres en una iglesia de Pescia, en Italia. ⓘ

En México muchos comerciantes tienen en su negocio una imagen de San Martín Caballero, el soldado que partió su capa con un pobre, y le piden que no les falten clientes. Está bien encomendarle el negocio, siempre que lo veamos como lo que fue: un santo de la caridad, no un amuleto para vender más.

Y muchos acuden a San Expedito cuando el dinero hace falta con urgencia. Hay que ser honestos con él: su nombre aparece entre los mártires de Melitene en los martirologios antiguos, y casi nada más se sabe; su fama de santo de lo urgente nace sobre todo de su nombre. No existe una oración tradicional o litúrgica dirigida a él. Podemos pedirle que rece por nosotros con nuestras palabras, pero el camino más firme de la Iglesia pasa por San José, por la Virgen y por los santos cuya vida conocemos.

Ilustración en estilo óleo de una vendedora que se persigna al abrir su puesto de frutas en un mercado al amanecer
Ilustración en estilo óleo de una vendedora que se persigna al abrir su puesto de frutas en el mercado.

Una palabra honesta sobre las oraciones "para atraer dinero"

En internet y en las tiendas esotéricas abundan las "oraciones infalibles para atraer dinero", las veladoras "de la abundancia", los rituales con monedas o canela y las cadenas que prometen riqueza si se reenvían a nueve personas. Nada de eso es oración católica. El Catecismo (n. 2111) lo dice con claridad: "Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición". Y los números 2116 y 2117 rechazan la adivinación y toda práctica de magia o hechicería que pretende poner a nuestro servicio poderes ocultos.

Tampoco es católica la idea de que Dios garantiza la riqueza a quien tiene suficiente fe, o de que la pobreza es señal de que alguien rezó mal. Cristo nació en un establo. Lo mismo vale para las imágenes que se venden junto a esas veladoras, como la llamada "Santa Muerte": no es una santa ni una devoción de la Iglesia (lo explicamos en la Santa Muerte y la Iglesia). Una oración católica no obliga a Dios; se confía a Él. Puede rezarla con una vela encendida ante una imagen de la Virgen, por supuesto, pero la vela acompaña la oración, no la sustituye.

Pida ayuda y deje que otros le ayuden

Dios responde muchas veces a la oración por el dinero a través de otras personas. Pedir ayuda no es falta de fe.

  1. Acuda a su parroquia. Muchas parroquias tienen una despensa, un grupo de Cáritas o una conferencia de San Vicente de Paúl que ayuda con discreción con la comida, la renta y los servicios.
  2. Use la despensa si la necesita. Existe para usted.
  3. Haga un plan. Siéntese con su esposo o esposa, anoten lo que entra y lo que sale, y recen antes de empezar. Hay asesoría gratuita para salir de deudas.
  4. Siga dando algo, aunque sea poco, como la viuda del Evangelio.
  5. Dé gracias a Dios cada día por lo que sí tiene. La gratitud es enemiga del pánico.
Ilustración en estilo acuarela de voluntarios de una parroquia que entregan bolsas de víveres a varias familias en el patio de una iglesia
Ilustración en estilo acuarela de voluntarios parroquiales que entregan víveres a varias familias en el patio de la iglesia.

Pidamos esta noche a San José que cuide de nuestras familias como cuidó de la suya. Si la angustia no se va, rece también nuestra oración de protección y, en los casos desesperados, la oración a San Judas Tadeo. Encontrará más oraciones en nuestra página de oraciones católicas.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es una buena oración católica para el dinero?

Empiece por el Padre Nuestro y deténgase en "danos hoy nuestro pan de cada día". Después pida la intercesión de San José, que ganó con su trabajo el sustento de la Sagrada Familia, y rece a la Virgen, Madre de la Divina Providencia. En esta página tiene oraciones completas para cada uno, con su origen.

¿Es pecado pedirle dinero a Dios?

No. Jesús mismo nos enseñó a pedir el pan de cada día, y el Catecismo (n. 2830) dice que el Padre no puede dejar de darnos "todos los bienes convenientes, materiales y espirituales". Lo que la Iglesia rechaza es la codicia, la angustia que nos quita la paz y la idea de que una oración funciona como un hechizo.

¿Qué santo ayuda con el dinero y el trabajo?

San José, patrono de los trabajadores y de las familias; San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, muy querido en Argentina; y San Antonio de Padua, a quien se le promete el "pan de San Antonio" para los pobres. En México muchos comerciantes se encomiendan también a San Martín Caballero.

¿Sirven las oraciones \"infalibles\" para atraer dinero?

Ninguna oración católica promete dinero a cambio de repetir unas palabras, encender cierta veladora o reenviar un mensaje. El Catecismo (n. 2111) llama superstición a atribuir eficacia "a la sola materialidad de las oraciones". Rezamos con fe y dejamos el resultado en manos de Dios.

¿A quién puedo pedir ayuda si no me alcanza para comer o pagar la renta?

Hable con su parroquia. Muchas tienen una despensa, una conferencia de San Vicente de Paúl o un grupo de Cáritas que ayuda con comida, renta y servicios. Pedir ayuda no es falta de fe; muchas veces es la manera en que Dios responde.

Fuentes

  1. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2828-2837: "Danos hoy nuestro pan de cada día" (vatican.va). N. 2830 (los bienes materiales y espirituales; la cita de San Cipriano) y n. 2834 ("Orad como si todo dependiese de Dios...")
  2. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2084-2141: el primer mandamiento (vatican.va). N. 2111, sobre la superstición, y nn. 2116-2117, sobre la magia
  3. León XIII, Quamquam pluries, encíclica sobre la devoción a San José (15 de agosto de 1889) (vatican.va)
  4. La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata por Félix Torres Amat (1823-1825), Internet Archive. Mateo 6, 26 y 31-33; Proverbios 30, 8-9 (ortografía actualizada)
  5. The Raccolta, or Collection of Indulgenced Prayers and Good Works (Burns & Oates, 1910), n. 271, Internet Archive. Oración a la Virgen, Madre de la Divina Providencia; la traducción al español es nuestra
  6. The Mass Every Day of the Year: The Roman Missal (Nueva York: Home Press, 1916), 7 de agosto, San Cayetano, Internet Archive. Colecta de San Cayetano en el misal antiguo; la traducción al español es nuestra
  7. A Manual of Prayers for the Use of the Catholic Laity (Baltimore, 1888): oración contra la codicia, Internet Archive. La traducción al español es nuestra