La Santa Muerte: qué es y qué enseña la Iglesia

La Santa Muerte es la muerte misma representada como un esqueleto con túnica y guadaña, a la que millones de personas en México y Estados Unidos piden protección, amor, dinero y justicia. No es una santa ni fue una persona real. La Iglesia católica no aprueba este culto: los obispos de México lo llaman un "culto distorsionado" y un cardenal del Vaticano lo calificó de blasfemia contra la religión.
La Santa Muerte es una figura de esqueleto vestida con túnica larga, casi siempre con una guadaña en la mano, cuyas imágenes se venden hoy en mercados y tiendas esotéricas de la Ciudad de México a Los Ángeles. ¿Qué es la Santa Muerte, en pocas palabras? Es la muerte misma convertida en objeto de devoción. Millones de personas le rezan, y muchas de ellas fueron bautizadas en la Iglesia y piensan que es una santa más. No lo es, y la Iglesia nunca ha aprobado su culto. En esta página explicamos qué es, de dónde viene, qué significan sus colores y símbolos, y por qué los obispos dicen que no. Y le decimos a dónde acudir, porque casi todos los que le prenden una veladora piden algo bueno: seguridad, trabajo, amor, una salida a un problema.
Si usted es una de esas personas, o tiene a alguien querido que lo es, siga leyendo sin miedo. Aquí nadie se va a burlar. Queremos llevarle a Aquel que ya venció a la muerte.
¿Qué es la Santa Muerte?
La Santa Muerte no tiene biografía, porque nunca fue una persona. Es la muerte imaginada como mujer. Sus devotos le dan nombres cariñosos o familiares: la Niña Blanca, la Flaca, la Huesuda, la Santísima Muerte. Le piden lo mismo que la gente pide a los santos: que sane a un enfermo, que proteja en la calle, que regrese el esposo que se fue, que alcance el dinero de la renta, que salga bien un juicio, que liberen al hijo que está en la cárcel.
Sus imágenes copian mucho del arte católico. Muchas veces lleva manto y velo como la Virgen María, y a veces corona. Sus devotos le encienden veladoras de colores, le rezan rosarios y novenas adaptados y le celebran fiestas en fechas tomadas del calendario de la Iglesia. Esa imitación explica buena parte de la confusión. Una abuela ve una figura con manto junto a la Virgen de Guadalupe en el puesto del mercado y piensa que pertenece a la misma fe.
El culto ha crecido muy rápido. Andrew Chesnut, profesor de la Virginia Commonwealth University y autor del principal libro académico sobre el tema (traducido al español como Santa Muerte. La segadora segura), dijo en 2016 a la agencia Catholic News Agency que antes de 2001 casi ningún mexicano la conocía, y calculó entre 10 y 12 millones de devotos, sobre todo en México, pero también en Estados Unidos y Centroamérica. Es una estimación, no un censo, pero todos coinciden en que la devoción se ha extendido mucho en este siglo.

Significado de la Santa Muerte: lo que dice el nombre
En español, "santa" quiere decir sagrada, y también es el título que damos a las mujeres canonizadas, como Santa Teresa o Santa Rosa de Lima. "Muerte" es la muerte. El nombre se puede leer como "la muerte sagrada" o como "la santa que es la muerte". De esa segunda lectura nace el malentendido.
Para la Iglesia, un santo es un hombre o una mujer de carne y hueso que vivió y murió en amistad con Dios y ahora comparte su vida en el cielo. Honramos a los santos porque la gracia de Cristo actuó en ellos, y les pedimos que rueguen por nosotros, como le pedimos a un amigo que rece por nosotros. Cada santo canonizado tiene un nombre, un lugar de nacimiento, una tumba, personas que lo conocieron. La Santa Muerte no tiene nada de eso. La muerte no es una persona que pueda ser santa. La fe cristiana la ve como consecuencia del pecado y como el enemigo que Cristo vino a vencer. Puede ver la lista de los verdaderos santos en Santos católicos.
Historia de la Santa Muerte
¿Diosa mexica o la Parca española?
Muchas páginas dicen que la Santa Muerte es Mictlantecuhtli, el señor de los muertos de los mexicas, o su esposa Mictecacíhuatl, que sobrevivieron disfrazados. La verdad es menos sencilla. Los pueblos mesoamericanos tenían dioses de la muerte y del inframundo, y esas creencias pudieron influir en la manera en que algunas comunidades indígenas recibieron las imágenes cristianas de la muerte. Pero la figura a la que hoy se reza tiene aspecto europeo. Es la Parca de la Edad Media, el esqueleto con guadaña que predicadores y pintores usaban para recordar a los cristianos que la vida es breve. Los misioneros españoles trajeron esas imágenes a la Nueva España para enseñar sobre la muerte y el juicio, no para que se les rezara.
Chesnut la describe como una mezcla: la imagen española de la muerte unida a antiguas creencias indígenas sobre deidades de la muerte. Lo que sí podemos decir con claridad es que no es una santa católica olvidada, ni simplemente una diosa mexica que sobrevivió. Es algo más reciente.
Los expedientes de la Inquisición
Los primeros documentos escritos son de la Inquisición novohispana, al final de la época colonial. Según una reseña de la edición en español del libro de Chesnut, las primeras referencias aparecen en 1790, en un expediente sobre las "supersticiones" de varios indios de San Luis de la Paz, Guanajuato. En 1793, en el actual Querétaro, un fraile informó que en un altar católico se encontró un esqueleto de cuerpo entero con un arco y una flecha en las manos. Otros resúmenes del libro hablan de un informe de 1797. En todo caso, las autoridades de la Iglesia en el centro de México encontraron que algunas personas trataban a un esqueleto como si fuera santo, y pusieron fin a esa práctica.
Siglo y medio de silencio
Después, durante casi siglo y medio, no hay registros. En las décadas de 1940 y 1950, el antropólogo Oscar Lewis y otros investigadores anotaron oraciones a la Santa Muerte, casi siempre de mujeres que le pedían que regresara un esposo infiel. La devoción se guardaba en privado, en los altares de las casas.
2001: el altar de Tepito
Todo cambió en 2001. Enriqueta Romero, vecina del barrio de Tepito, en la Ciudad de México, colocó una imagen de la Santa Muerte de tamaño natural en un altar público frente a su casa. Llegaron multitudes. La reunión mensual en ese altar se volvió la cara pública del movimiento, y aparecieron altares callejeros parecidos en todo el país.
2005: Gobernación retira un registro
Por esos años, David Romo fundó una agrupación llamada Iglesia Católica Tradicional México-Estados Unidos, que promovía la Santa Muerte y se presentaba como católica. Nunca estuvo en comunión con Roma. En 2005, la Secretaría de Gobernación, que registra las asociaciones religiosas, le retiró el registro. El libro de Chesnut cuenta la historia.
El crecimiento en Estados Unidos
La migración llevó la devoción al norte. Hoy se venden imágenes y veladoras en Texas, California, Arizona, Chicago y Nueva York, y sacerdotes de las diócesis de la frontera han advertido a sus fieles. La mayoría de los devotos en Estados Unidos la conocieron por la familia, en una tienda esotérica o en las redes sociales, no por una iglesia organizada.
Los colores y símbolos de la Santa Muerte
Quien busca el significado de la Santa Muerte casi siempre quiere saber qué significan sus colores. Los explicamos aquí solo para que usted reconozca lo que está viendo. Chesnut organizó su libro alrededor de las veladoras de colores, y la reseña de la edición en español resume así los significados que les dan los devotos:
- Blanco: protección y salud.
- Rojo: amor y pasión.
- Dorado: prosperidad y abundancia.
- Verde: asuntos de la ley y la justicia.
- Negro: protección contra grandes daños, y también las peticiones oscuras.
- Morado: sanación.
- Azul: comprensión y concentración.
- Café: sabiduría y discernimiento.
Sus símbolos también tienen significados atribuidos. La guadaña corta el hilo de la vida y viene directamente de la Parca. El globo terráqueo representa su supuesto dominio sobre el mundo, copiado de las imágenes de Cristo que sostiene el mundo. La balanza significa la justicia, tomada de las pinturas de San Miguel Arcángel que pesa las almas. El reloj de arena marca el tiempo de la vida que se acaba, y el búho, ave de la noche, se dice que es su mensajero. La lámpara es la luz en la oscuridad.
Si se mira con atención, casi todo viene del arte cristiano. El manto es el de María. El globo es el de Cristo. La balanza es la de San Miguel. Hasta la costumbre de las veladoras de colores imita las velas que los católicos latinoamericanos encendemos a los santos. Aquí empieza el juicio de la Iglesia: la Santa Muerte toma las formas externas de la devoción católica y las vacía de Cristo.

¿Es católica la Santa Muerte?
No. La respuesta es clara, y vale la pena conocer las razones.
No es una persona, así que no puede ser santa
La Iglesia canoniza personas. Antes de declarar santo a alguien, estudia su vida, sus escritos y su fama de santidad y, salvo en el caso de los mártires, pide milagros obtenidos por su intercesión. Nada de esto se puede aplicar a la muerte.
Lo que dijo el Vaticano
El 8 de mayo de 2013, el cardenal Gianfranco Ravasi, entonces presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, habló en la Ciudad de México durante el "Atrio de los Gentiles", un encuentro entre creyentes y no creyentes. Dijo que el culto a la Santa Muerte no es religión por más que se vista de religión, sino una blasfemia contra la religión. National Geographic lo llamó la primera declaración pública de Roma sobre el tema. Según Catholic News Agency, también la describió como la celebración de la devastación y del infierno. No fue un decreto formal, pero vino de un alto funcionario de la Santa Sede, y ninguna voz del Vaticano ha dicho nunca lo contrario.
Lo que dijeron los obispos de México
Los obispos mexicanos han advertido contra este culto durante años. El 24 de abril de 2024, la Conferencia del Episcopado Mexicano publicó un mensaje contra la "narco cultura", que, según los obispos, "se difunde en las redes sociales, imágenes violentas, cultos distorsionados como el de la Santa Muerte y amedrentamientos digitales". Pidieron a los mexicanos "una profunda conversión de los corazones" y "un cambio radical, pasando de una cultura de muerte a una cultura propia de la Civilización del Amor".
Lo que dijo el papa Francisco en México
En su viaje a México, en febrero de 2016, el papa Francisco habló a los obispos del país en la Catedral Metropolitana. No mencionó a la Santa Muerte por su nombre, pero muchos oyeron en estas palabras una alusión a ella:
Me preocupan tantos que, seducidos por la potencia vacía del mundo, exaltan las quimeras y se revisten de sus macabros símbolos para comercializar la muerte en cambio de monedas que, al final, "la polilla y el óxido echan a perder, y por lo que los ladrones perforan muros y roban".
Lo que enseña el Catecismo
El Catecismo de la Iglesia Católica explica por qué esto es grave. La idolatría "consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios" (n. 2113). El Catecismo rechaza también todas las formas de adivinación, entre ellas "la evocación de los muertos", porque encierran "un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos" (n. 2116), y la magia con la que se pretende "domesticar potencias ocultas" (n. 2117). Pedirle favores a la muerte cae dentro de estas advertencias. No lo decimos para asustar a nadie. Lo decimos porque la Iglesia ama a sus hijos y los quiere a salvo.
¿Es mala la Santa Muerte?
Muchos lo preguntan con sinceridad, porque conocen a devotos que son personas buenas, trabajadoras, cariñosas. Hay que distinguir. La persona que le reza casi nunca busca el mal: busca ayuda, y muchas veces no sabe que la Iglesia rechaza este culto. A esa persona no hay que despreciarla.
El culto, en cambio, sí hace daño. Aparta de Dios la confianza que solo a Él le corresponde. Pone a la muerte en el lugar de Cristo, que la venció. Y se presta a peticiones que nadie se atrevería a hacerle a Dios ni a un santo: Chesnut cuenta que algunos devotos le piden venganza, y que parte de su atractivo es que se la imagina como alguien que no juzga. Un sacerdote exorcista de California dijo a Catholic News Agency que ha atendido a personas que quedaron atormentadas después de practicar esta devoción. Por eso los obispos piden rechazarla.
Por qué los cristianos no veneramos a la muerte
Este es el centro de todo. Un cristiano no puede honrar a la muerte como algo santo, porque todo el Evangelio es la historia de la muerte vencida.
El Catecismo enseña que la muerte entró en el mundo a causa del pecado y que "fue contraria a los designios de Dios Creador"; es "el último enemigo" del hombre que debe ser vencido (n. 1008). Jesús no hizo un pacto con la muerte. Entró en ella y la rompió desde dentro. La carta a los Hebreos dice que el Hijo de Dios tomó nuestra carne y sangre
para destruir por su muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo; y librar a aquellos que por el temor de la muerte estaban toda la vida sujetos a servidumbre.
Esas últimas palabras describen lo que ofrece la Santa Muerte: una manera de vivir con el miedo a morir teniendo a la muerte de nuestro lado. Cristo ofrece otra cosa: la libertad de ese miedo. "La obediencia de Jesús transformó la maldición de la muerte en bendición", dice el Catecismo (n. 1009).

Las Iglesias de Oriente pintan así la Pascua, como en el gran fresco de la iglesia de Chora, en Estambul: Cristo de pie sobre las puertas destrozadas del abismo, con cerrojos y llaves esparcidos, levantando a nuestros primeros padres de sus sepulcros. No encendemos velas a la muerte. Decimos con San Pablo:
¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dó está, oh muerte, tu aguijón?

La Santa Muerte en la Biblia
La Biblia nunca menciona a una Santa Muerte ni a ninguna figura sagrada de la muerte. Lo que dice sobre la muerte es muy claro:
- La muerte es "el último enemigo" que Cristo destruye (1 Corintios 15, 26).
- Cristo nos libró del diablo, que "tenía el imperio de la muerte", y del miedo a morir que esclaviza (Hebreos 2, 14-15).
- Al final, "Dios enjugará de sus ojos todas las lágrimas: ni habrá ya muerte, ni llanto, ni alarido, ni habrá más dolor" (Apocalipsis 21, 4).
- "Dios no es Dios de muertos, sino de vivos" (Marcos 12, 27).
- El pueblo de Dios no debe consultar a adivinos ni a espíritus, ni preguntar a los muertos, porque el Señor aborrece esas prácticas (Deuteronomio 18, 10-12).
Ante la tumba de Lázaro, Jesús dijo: "Yo soy la resurrección y la vida: quien cree en mí, aunque hubiere muerto, vivirá" (Juan 11, 25). Esa es la respuesta cristiana a la muerte: no una figura a la que hay que tener contenta, sino una Persona que resucitó.
Santa Muerte, Día de Muertos y la Catrina
Estas tres cosas se confunden mucho en internet, y a muchos católicos mexicanos les duele esa confusión.
El Día de Muertos, el 1 y 2 de noviembre, es la fiesta familiar en que recordamos a nuestros difuntos. Nació alrededor de las fiestas de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. Las familias limpian y adornan las tumbas con cempasúchil, ponen ofrendas con fotos y la comida que les gustaba a sus muertos, van a Misa y rezan por ellos. En el Día de Muertos nadie le reza a la muerte: se le reza a Dios por los difuntos.
La Catrina es la calavera elegante con sombrero de plumas que dibujó el grabador José Guadalupe Posada a principios del siglo XX para burlarse de los mexicanos que presumían de afrancesados. Diego Rivera la pintó después en un mural famoso. Es sátira y arte popular, un recordatorio de que la muerte llega a ricos y pobres por igual. Nadie le reza a la Catrina.
La Santa Muerte es otra cosa: una figura a la que se le reza y se le hacen mandas. No forma parte del Día de Muertos, aunque sus imágenes se vendan en los mismos mercados a fines de octubre.

La Santa Muerte y el narcotráfico
En las noticias se la llama "la santa de los narcos", y es verdad que algunos narcotraficantes y delincuentes tienen altares para ella y le piden protección contra la policía y sus rivales. Los obispos de México han unido este culto a la "cultura de muerte" del crimen organizado, y tienen razón.
Pero no es justo tratar como criminal a todo devoto. Según el reportaje de Catholic News Agency, la siguen delincuentes y gente marginada, y también muchos católicos "culturales" que quizá no saben que la Iglesia la rechaza. Hay entre ellos obreros, madres de familia, guardias de seguridad, taxistas, gente que vive en colonias donde la violencia está cerca. Los obispos siempre han hablado de ellos como de hijos a los que hay que traer de vuelta a casa.
San Pascualito, el rey esqueleto de Guatemala y Chiapas
Hay otra figura de esqueleto en la región, más antigua, y está ligada a un santo verdadero. En el altiplano de Guatemala y en Chiapas se venera a San Pascualito o Rey San Pascual, un esqueleto coronado, a veces sentado en un trono o en una carreta.
El verdadero San Pascual Bailón fue un hermano lego franciscano español (1540-1592), pastor en su juventud y después portero de convento, famoso por su amor a la Eucaristía. Fue beatificado en 1618 y canonizado en 1690, y es patrono de los congresos eucarísticos y de los cocineros. Nunca estuvo en América.
Según una leyenda que recogió el cronista guatemalteco Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, en 1650, durante una epidemia en San Antonio Aguacaliente, San Pascual se apareció a un indígena kaqchikel moribundo en forma de un esqueleto alto con vestiduras resplandecientes, y la peste terminó. En un estudio de 2024, Chesnut explica cómo esta devoción local convirtió al fraile franciscano en una figura de la muerte, mezclada con la Parca europea y con deidades indígenas. Se trata de una historia tradicional, no de una aparición investigada.
La Iglesia nunca ha aprobado el culto al esqueleto de San Pascualito. San Pascual, en cambio, es un santo verdadero, y podemos honrarlo como lo hace la Iglesia: como un fraile humilde de rodillas ante el Santísimo Sacramento.

Oración a la Santa Muerte: lo que hay que saber
Miles de personas buscan cada mes una oración a la Santa Muerte. No vamos a publicar ninguna. Esas oraciones suelen tener forma católica: una novena, una coronilla, un rosario, un Padre Nuestro y un Ave María al final. Esa forma las hace parecer inofensivas. Pero la oración es un acto de culto y de confianza, y ese honor solo le corresponde a Dios (Catecismo, n. 2113). El Padre Nuestro rezado ante una imagen de la muerte no está en su lugar.
Si usted estaba a punto de rezarle porque está desesperado, diga mejor, con sus propias palabras: Señor Jesús, tú venciste a la muerte. Tengo miedo y necesito ayuda. Madre mía, ruega por mí. Dios escucha esa oración. Después vea las oraciones que la Iglesia reza desde hace siglos, y que le indicamos abajo.
Por qué la gente acude a la Santa Muerte, y a quién acudir
Seamos honestos sobre por qué la gente la busca. Unos viven donde la muerte está cerca todos los días. Otros tienen un hijo en la cárcel. Otros se sintieron juzgados en la parroquia, o nunca aprendieron su fe. Otros están de luto. Otros necesitan dinero para el viernes. De la Santa Muerte se dice que acepta a todos y no pregunta nada.
La Iglesia no responde con un regaño. Responde así: la misericordia que usted busca es real, y está en Cristo. Cada necesidad que la gente lleva a la Santa Muerte tiene un lugar verdadero en la oración católica.
En los casos desesperados: San Judas Tadeo
San Judas Tadeo, el apóstol, es el patrono de las causas difíciles y desesperadas. En México, su fiesta del 28 de octubre reúne a multitudes de jóvenes, trabajadores y familias en apuros: justamente la gente que hoy atrae la Santa Muerte. Rece la oración a San Judas Tadeo o la novena a San Judas Tadeo.

Para la protección de una madre: la Virgen de Guadalupe
En el Tepeyac, en 1531, la Madre de Dios vino a un indígena pobre, San Juan Diego, y le dijo que era su madre. La Virgen de Guadalupe es la Madre de América. La mujer con manto que la Santa Muerte imita es María, y María está viva, cerca y llena de ternura. Puede rezarle con la oración a la Virgen de Guadalupe.
Para una buena muerte: San José
Si lo que usted teme es morir, o que un ser querido muera mal, la Iglesia le da a San José. El Catecismo nos anima "a confiarnos a san José, patrono de la buena muerte" (n. 1014), porque la tradición dice que murió en los brazos de Jesús y de María. Rece la oración a San José, y en el Ave María pida a la Virgen que ruegue por nosotros "en la hora de nuestra muerte".

Para la protección contra la violencia y el mal: San Miguel
San Miguel Arcángel es el defensor de la Iglesia contra el mal. Rece la oración a San Miguel Arcángel o una oración de protección.
Para los presos y los que tienen problemas con la ley: San Dimas
San Dimas, el buen ladrón, era un delincuente que moría en una cruz junto a Jesús, y escuchó: "En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23, 43). Nadie está fuera del alcance de esa misericordia. Recemos por los presos, y si usted está preso, rece con él.
Por los que ya se fueron: la oración por los difuntos
Muchas personas buscan a la Santa Muerte por primera vez cuando están de luto. La Iglesia nos da un camino mejor para seguir cerca de nuestros muertos: rezar por ellos. Vea nuestra oración por los difuntos y ¿Qué es el purgatorio?
Para pedir misericordia: la Divina Misericordia
Si siente que está demasiado lejos de Dios, rece la Coronilla de la Divina Misericordia. Jesús pidió que se rezara sobre todo por los pecadores y por los moribundos.
Si alguien de su familia es devoto
Muchas familias católicas tienen hoy un pariente con una imagen de la Santa Muerte en su cuarto. ¿Cómo responder?
Empiece por el cariño, no por la discusión. Pregúntele por qué. Casi siempre hay un miedo o una necesidad detrás: un trabajo peligroso, un hijo en problemas, una herida antigua con la Iglesia. Escuche eso primero.
Después hable con sencillez y sin desprecio. Puede decirle que lo quiere, que usted cree que Jesús ya venció a la muerte, y que le gustaría rezar juntos a la Virgen o a San Judas por lo que necesita. Ofrézcase a ir con él a Misa, o a visitar juntos al padre. Rece por él todos los días, por su nombre.
No destruya su imagen a escondidas: casi siempre endurece el corazón. No le diga satánico ni le diga que se va a condenar. Mantenga la puerta abierta. Mucha gente vuelve a los sacramentos gracias al testimonio paciente de una madre o de una abuela.

Qué hacer con una imagen de la Santa Muerte
Si ya decidió dejar esta devoción, dele gracias a Dios por esa gracia. Este es nuestro consejo pastoral; el mejor guía es su párroco.
- No la venda ni la regale. Pasársela a otra persona es pasarle el problema.
- Hable con un sacerdote. Muchos rezarán con usted y le ayudarán a deshacerse con respeto de la imagen, las veladoras y las oraciones impresas. Quemar lo que se puede quemar y romper y enterrar lo que no, son formas comunes de hacerlo; pregunte qué se acostumbra en su parroquia.
- Confiésese. Si le rezó, le hizo mandas o le pidió favores, llévelo al sacramento de la Penitencia. El examen de conciencia y el acto de contrición le ayudarán a prepararse. Sea lo que sea lo que pidió, la misericordia de Dios es más grande.
- Ponga algo santo en su lugar. Un crucifijo, una imagen de la Virgen de Guadalupe o de San Judas, un poco de agua bendita y la costumbre de rezar cada día.
La muerte nos llegará a todos, y la Iglesia no lo esconde. Pero vamos a su encuentro de la mano de Aquel que salió de su sepulcro al tercer día.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la Santa Muerte?
La Santa Muerte es la muerte misma representada como un esqueleto femenino con túnica, casi siempre con guadaña y un globo terráqueo. Sus devotos, en México, Centroamérica y Estados Unidos, le piden protección, amor, dinero, salud y justicia. No es una persona histórica ni una santa, y la Iglesia católica no aprueba su culto.
¿Es católica la Santa Muerte?
No. La Iglesia solo canoniza a hombres y mujeres reales que vivieron santamente y están con Dios; la muerte no es una persona. En 2013 el cardenal Gianfranco Ravasi, del Pontificio Consejo de la Cultura, la llamó una blasfemia contra la religión, y en 2024 la Conferencia del Episcopado Mexicano la incluyó entre los "cultos distorsionados" que hay que rechazar.
¿Es mala la Santa Muerte?
Sí, es un culto que hace daño, aunque muchas personas que le rezan lo hacen de buena fe. El Catecismo enseña que hay idolatría cuando el hombre "honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios" (n. 2113), y rechaza el recurso a poderes ocultos y la evocación de los muertos (n. 2116). A quien le reza no hay que despreciarlo, sino invitarlo a volver a Cristo.
¿Qué significa la Santa Muerte?
"Santa" significa santa o sagrada y "muerte" es la muerte: el nombre quiere decir Muerte Santa. Sus devotos también la llaman la Niña Blanca, la Flaca, la Huesuda o la Santísima Muerte. El nombre de apariencia piadosa hace que muchos crean que es una santa católica, pero no lo es.
¿La Santa Muerte está en la Biblia?
No. La Biblia nunca habla de una Santa Muerte. San Pablo llama a la muerte "el último enemigo" que Cristo vence (1 Corintios 15, 26), y el Deuteronomio prohíbe consultar a los espíritus o buscar respuestas en los muertos (Deuteronomio 18, 10-12).
¿Hay una oración a la Santa Muerte que un católico pueda rezar?
No. Rezarle a la Santa Muerte es dar a una criatura, la muerte, el honor que solo corresponde a Dios. Lo que la gente busca en ella, protección, ayuda en casos desesperados, una buena muerte, lo podemos pedir a Dios por medio de la Virgen y de los santos: por ejemplo, con la oración a San Judas Tadeo o la Coronilla de la Divina Misericordia.
¿Qué significan los colores de la Santa Muerte?
Según el estudio de Andrew Chesnut, los devotos dan a cada color de vela o túnica una intención: blanco para protección y salud, rojo para el amor, dorado para el dinero, verde para asuntos de la ley, negro para protegerse de grandes daños, morado para la sanación, azul para la concentración y café para la sabiduría. Imitan el uso católico de las veladoras, pero no son una práctica de la Iglesia.
¿Qué hago con una imagen de la Santa Muerte?
No la venda ni la regale. Hable con su párroco, que puede rezar con usted y ayudarle a deshacerse de ella con respeto, y llévelo a la confesión si le rezó o le hizo promesas. Después ponga en su lugar un crucifijo o una imagen de la Virgen o de un santo, y vuelva a rezarle a Dios.
Fuentes
- Papa Francisco, Encuentro con los obispos de México en la Catedral (Ciudad de México, 13 de febrero de 2016), vatican.va. La advertencia sobre quienes "se revisten de sus macabros símbolos para comercializar la muerte"
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2084-2141: el primer mandamiento (idolatría, adivinación y magia), vatican.va
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 987-1019: la muerte cristiana, vatican.va
- EWTN Noticias (ACI Prensa), "México: Obispos piden rechazar la 'narco cultura' y el culto a la Santa Muerte" (25 de abril de 2024). El mensaje de la Conferencia del Episcopado Mexicano del 24 de abril de 2024
- National Geographic, "Vatican Declares Mexican Death Saint Blasphemous" (mayo de 2013), en inglés. Las palabras del cardenal Ravasi del 8 de mayo de 2013
- EWTN News / Catholic News Agency, "Have you heard of Saint Death? Don't pray to her" (2016), en inglés. La estimación de 10 a 12 millones de devotos de Andrew Chesnut
- Reseña de Andrew Chesnut, Santa Muerte. La segadora segura (Paidós, 2013), Cuadernos Fronterizos, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Los expedientes de la Inquisición de 1790 y 1793 y el significado de los colores
- R. Andrew Chesnut, Devoted to Death: Santa Muerte, the Skeleton Saint (Oxford University Press, 2012). La historia del culto, el altar de Tepito (2001) y el retiro del registro de la Iglesia Católica Tradicional México-Estados Unidos (2005)
- R. Andrew Chesnut, "King Death: The Origins and Identity of Guatemalan and Mexican Skeleton Saint, Rey Pascual", International Journal of Latin American Religions (2024), en inglés. San Pascualito y la leyenda guatemalteca de 1650
- La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata por Félix Torres Amat (1823-1825), Internet Archive. Texto de Hebreos 2, 14-15; 1 Corintios 15, 55; Apocalipsis 21, 4; Marcos 12, 27; Juan 11, 25 y Lucas 23, 43 (ortografía actualizada)