San Juan Bautista
San Juan Bautista fue el profeta judío que preparó el camino de Jesús, lo bautizó en el Jordán y lo señaló como "el Cordero de Dios". Murió decapitado por orden de Herodes Antipas por denunciar su unión ilegítima. Celebramos su nacimiento el 24 de junio y su martirio el 29 de agosto, y es el patrono del bautismo y de Puerto Rico.
reportado San Jerónimo da testimonio de los milagros que se obraban en el siglo IV junto a la tumba de Juan Bautista en Sebaste.
¿Quién fue San Juan Bautista?
San Juan Bautista fue un profeta judío del siglo I que predicó la conversión a orillas del río Jordán y bautizó a quienes acudían a él. Los cuatro Evangelios lo ponen al comienzo de la vida pública de Jesús: lo bautizó, lo señaló a sus propios discípulos como aquel a quien esperaban y murió por orden de Herodes Antipas, señor de Galilea, por haberle reprochado que se uniera a la mujer de su hermano.
Lo llamamos el Precursor, porque su misión fue preparar el camino de Cristo. Jesús mismo dijo de él: "Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él" (Mt 11, 11).

El historiador judío Flavio Josefo también habló de él, y los musulmanes lo honran como el profeta Yahya. Para nosotros es mucho más: el último de los profetas y el primero en anunciar que el Mesías ya estaba en medio de su pueblo.
La vida de San Juan Bautista
Zacarías, Isabel y el ángel
El Evangelio de Lucas empieza con los padres de Juan. Zacarías era sacerdote, y su esposa Isabel venía de una familia sacerdotal. Eran ancianos y no tenían hijos. Un día le tocó a Zacarías ofrecer el incienso en el santuario del Templo, y el ángel Gabriel se le apareció junto al altar: "No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan" (Lc 1, 13). Como Zacarías dudó, quedó mudo hasta que se cumplió la promesa.
Benedicto XVI subrayó que todo empieza en la oración: Juan fue "el don divino durante largo tiempo invocado por sus padres", anunciado precisamente "en el lugar de la oración, en el templo de Jerusalén".

La Visitación
Seis meses después, Gabriel fue enviado a María, en Nazaret, y le dijo que su pariente Isabel esperaba un hijo. María se puso en camino hacia la montaña de Judá. Lucas cuenta: "Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo", exclamó la bendición que repetimos en el Avemaría (Lc 1, 41). E Isabel le dijo: "Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno" (Lc 1, 44). Fue entonces cuando María cantó el Magníficat.
La Iglesia ha leído en ese salto de alegría algo más que un movimiento del niño. El ángel había prometido que Juan estaría lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y por eso la tradición católica sostiene que fue santificado antes de nacer. Es la razón de que celebremos su nacimiento, y no solo su muerte.

"Su nombre es Juan"
Cuando nació el niño, los vecinos querían llamarlo como su padre. Isabel se negó, y Zacarías "pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan». Todos quedaron admirados" (Lc 1, 63). En ese momento recobró el habla y alabó a Dios con el cántico del Benedictus, que la Iglesia reza cada mañana en Laudes y que anuncia la misión del niño: "Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos" (Lc 1, 76). La tradición sitúa la casa de la familia en Ain Karim, a unos ocho kilómetros de Jerusalén.

La voz que grita en el desierto
De su juventud, Lucas dice solo que "vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel" (Lc 1, 80). Según Benedicto XVI, comenzó a predicar bajo el emperador Tiberio, en los años 27 o 28. Mateo lo describe así: "Juan tenía una túnica de pelos de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre" (Mt 3, 4). La gente acudía desde Jerusalén, desde toda Judea y desde la región del Jordán, y él les pedía cambiar de vida. Cuando le preguntaron quién era, respondió: "Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías" (Jn 1, 23).

La Enciclopedia Católica explica que bautizar a la gente en el río fue lo más llamativo de su ministerio, al punto que ya en vida lo llamaban "el Bautista", el que bautiza.

El bautismo de Jesús
Un día llegó Jesús desde Galilea para ser bautizado. "Juan se resistía, diciéndole: «Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro!»". Jesús le respondió: "Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo" (Mt 3, 14-15). Al salir del agua, el Espíritu bajó sobre él como una paloma y la voz del Padre lo proclamó su Hijo amado.

"Este es el Cordero de Dios"
El Evangelio de Juan recoge su testimonio: "Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo»" (Jn 1, 29). Son las palabras que el sacerdote repite en cada misa antes de la comunión. Al oírlas, dos de sus discípulos lo dejaron para seguir a Jesús: uno era Andrés, hermano de Simón Pedro, y el otro, según la tradición, Juan, el futuro apóstol.
Cuando sus seguidores se quejaron de que todos se iban con Jesús, Juan respondió con la frase que resume su vida: "Es necesario que él crezca y que yo disminuya" (Jn 3, 30).

El martirio de San Juan Bautista
Herodes Antipas había repudiado a su primera esposa para unirse a Herodías, mujer de su medio hermano. "Porque Juan decía a Herodes: «No te es lícito tener a la mujer de tu hermano»" (Mc 6, 18), Herodes lo hizo encarcelar. Marcos añade que Herodías quería matarlo, pero "Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía" (Mc 6, 20). Desde la cárcel, Juan mandó a dos discípulos a preguntar a Jesús: "¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?" (Lc 7, 19).

El final llegó en el banquete de cumpleaños de Herodes. La hija de Herodías, a quien Josefo llama Salomé, bailó ante los invitados, y Herodes juró darle lo que pidiera. Instigada por su madre, pidió la cabeza de Juan en una bandeja. Herodes se entristeció, pero no quiso faltar a su juramento delante de sus invitados, y mandó decapitarlo en la cárcel. "Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron" (Mc 6, 29).
Josefo, en sus Antigüedades judías (libro XVIII), cuenta que Herodes temía la influencia de Juan sobre el pueblo y lo mandó a la fortaleza de Maqueronte, al este del mar Muerto, en la actual Jordania, donde lo mataron.
Benedicto XVI, en su catequesis del 29 de agosto de 2012, citó a San Beda: "San Juan dio su vida por Cristo, aunque no se le ordenó negar a Jesucristo; sólo se le ordenó callar la verdad". Y añadió: "La Verdad es Verdad, no hay componendas". Juan es el mártir de la verdad dicha a los poderosos.
Los milagros de San Juan Bautista
El Evangelio de Juan recoge lo que decía la gente: "Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad" (Jn 10, 41). Los prodigios de su historia ocurren a su alrededor: el anuncio del ángel, el silencio de Zacarías y el niño que salta en el seno de Isabel son Palabra de Dios, y los recibimos con fe. Después de su muerte:
- Reportado: las curaciones junto a su tumba en Sebaste, en Samaria. La Enciclopedia Católica dice que, a mediados del siglo IV, su tumba se veneraba allí, y que "San Jerónimo aporta testimonio de los milagros allí obrados".
- Tradicional: los relatos sobre su cabeza, escondida y hallada de nuevo, y los viajes de sus reliquias a Alejandría, a Emesa (la actual Homs) y a Constantinopla.
¿Por qué San Juan Bautista es patrono del bautismo y de Puerto Rico?
Del bautismo, porque su nombre lo dice. Muchos baptisterios llevan su nombre, entre ellos el de Florencia, ciudad de la que es patrono, y el de San Juan de Letrán, en Roma.
De Puerto Rico, porque Cristóbal Colón dio a la isla el nombre de San Juan Bautista en su segundo viaje, en 1493. Con los años, el nombre de San Juan quedó para la capital y la isla pasó a llamarse Puerto Rico, pero el Precursor sigue siendo su patrono: la catedral de San Juan le está dedicada, y el cordero de su escudo recuerda las palabras "Este es el Cordero de Dios".
En el norte de América es patrono de Quebec y de los canadienses franceses. Los colonos franceses llevaron a Nueva Francia la fiesta de San Juan y sus fogatas, San Pío X lo nombró patrono de los canadienses franceses en 1908, y el 24 de junio es hoy la fiesta nacional de Quebec. Vea todos los santos patronos.
Símbolos de San Juan Bautista en el arte
Lo reconocemos por:
- El vestido de piel de camello con un cinturón de cuero (Mt 3, 4), a menudo bajo un manto rojo en la pintura occidental.
- Un cordero, por "Este es el Cordero de Dios".
- Una cruz delgada de caña, muchas veces con una cinta que dice Ecce Agnus Dei. El Juan de Leonardo la sostiene en la penumbra.
- El dedo índice que señala, hacia Cristo o hacia el cielo: su misión fue mostrar a otro.
- Una concha o un cuenco con agua, como en el Bautismo de Piero della Francesca.
- Su cabeza sobre una bandeja, en las escenas de su martirio.
Los íconos orientales lo llaman el Precursor (Pródromos) y lo muestran delgado, con el cabello revuelto y a menudo con alas de ángel. La razón está en la profecía que Marcos le aplica: "Yo envío a mi mensajero delante de ti", y la palabra griega para mensajero, ángelos, significa también ángel. En la Deesis de muchas iglesias ortodoxas aparece a un lado de Cristo, frente a la Virgen, los dos inclinados hacia Él en oración.

La fiesta de San Juan y la Noche de San Juan
La Natividad de San Juan Bautista, el 24 de junio, es una solemnidad. Cae seis meses antes de la Navidad, porque Gabriel le dijo a María que Isabel estaba en su sexto mes. La Enciclopedia Católica cuenta que en la Edad Media el día se celebraba casi como una segunda Navidad, con tres misas, y que era tan sagrado que en el año 841 dos ejércitos que se encontraron frente a frente el 23 de junio aplazaron de común acuerdo la batalla de Fontenay hasta pasada la fiesta.
La Degollación de San Juan Bautista, el 29 de agosto, recuerda su muerte. Benedicto XVI explicó que esta memoria "se remonta a la dedicación de una cripta de Sebaste, en Samaría, donde, ya a mediados del siglo IV, se veneraba su cabeza". Las Iglesias ortodoxas guardan ese día un ayuno estricto.
Las hogueras de San Juan
La noche del 23 de junio, víspera de la fiesta, se encienden hogueras en buena parte de Europa y de América. Caen cerca del solsticio, cuando las noches son más cortas en el hemisferio norte, pero los cristianos les dieron un sentido evangélico: Jesús llamó a Juan "la lámpara que arde y resplandece" (Jn 5, 35). La Enciclopedia Católica cita a dom Guéranger, que describía cómo, apenas se ponía el sol, "inmensas columnas de llamas surgían de todas las cimas de las montañas". En Bretaña las fogatas ardían junto a los calvarios de piedra de las aldeas.

En España las hogueras siguen ardiendo en plazas y playas, de Galicia a Alicante. En Paraguay, la fiesta de San Juan, el San Juan Ára, llena las escuelas y los barrios de juegos con fuego y de comidas típicas, y en Brasil las fiestas de junio honran a Juan junto a San Antonio y San Pedro.

En Puerto Rico, la Noche de San Juan lleva a miles de familias a las playas, y es costumbre meterse en el mar a medianoche, a menudo de espaldas y varias veces, "para la buena suerte". En otros lugares se hacen esa noche rituales para el amor, la salud o la fortuna. Son costumbres populares, no prácticas de la Iglesia, y hay que vivirlas como lo que son: una fiesta. Ningún baño ni ningún fuego trae la suerte. El agua de esa noche nos puede recordar nuestro propio bautismo, y el fuego, a Cristo, la luz que Juan vino a anunciar. Lo que vale es la oración y la vida cristiana.
Los tambores de San Juan en Venezuela
En la costa central de Venezuela, la fiesta de San Juan es una de las más vivas del continente. La UNESCO la inscribió en 2021 en su lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Explica que estas celebraciones nacieron en el siglo XVIII entre comunidades afrovenezolanas esclavizadas, que en muchos lugares el ciclo comienza en mayo y termina el 16 de julio, y que el 24 de junio la imagen del santo se lleva a los ríos y se sumerge en el agua, en recuerdo del bautismo de Jesús en el Jordán. Hay tambores, bailes, cantos propios de cada pueblo y procesiones con la imagen de San Juan.

Las reliquias de San Juan Bautista
La Enciclopedia Católica recoge la tradición más antigua: hacia mediados del siglo IV su tumba se veneraba en Sebaste, la actual Sebastia, en Cisjordania. Hacia el año 362, bajo Juliano el Apóstata, el santuario fue profanado y los huesos se quemaron en parte; lo que se salvó llegó a Alejandría, donde se depositó el 27 de mayo de 395. Sobre la cabeza, la misma Enciclopedia admite que las noticias son tan discordantes que hacen "el problema tan intrincado como para impedir una solución". Estas son las reclamaciones más conocidas:
- Catedral de Amiens, Francia: la parte frontal de un cráneo, traída de Constantinopla en 1206.
- San Silvestro in Capite, Roma: otra parte de la cabeza. Benedicto XVI recordó que el Martirologio romano menciona un segundo hallazgo de la reliquia, llevada a esa iglesia.
- La Mezquita de los Omeyas, Damasco: un santuario con cúpula que cristianos y musulmanes veneran como la sepultura de la cabeza. Juan Pablo II rezó allí en 2001.
- El Palacio de Topkapı, Estambul: un brazo que se dice que es el que bautizó a Jesús. La catedral de Siena también reclama su brazo derecho.

Ninguna de estas reliquias ha sido estudiada de modo que resuelva la cuestión, así que las presentamos como lo que son: reclamaciones antiguas y piadosas.

Oración a San Juan Bautista
La Iglesia reza por su fiesta en la oración colecta de la misa del 24 de junio. Pide a Dios, que suscitó a San Juan Bautista para preparar a Cristo un pueblo bien dispuesto, que conceda a su Iglesia la alegría espiritual y guíe los corazones de los fieles por el camino de la salvación y de la paz. El texto oficial en español está en el Misal Romano de cada conferencia episcopal.
El himno Ut queant laxis
El himno de Vísperas de su fiesta, atribuido a Pablo Diácono en el siglo VIII, comienza así en latín:
Ut queant laxis resonare fibris
Mira gestorum famuli tuorum,
Solve polluti labii reatum,
Sancte Ioannes.
Pide a San Juan que limpie los labios de sus siervos para que puedan cantar sus maravillas, como Dios devolvió el habla a Zacarías. En el siglo XI, Guido de Arezzo usó su melodía para enseñar a cantar, y de las primeras sílabas de cada verso salieron los nombres de las notas musicales: ut (hoy do), re, mi, fa, sol, la. Cada vez que un niño aprende la escala, está cantando, sin saberlo, un himno a San Juan Bautista.
Una oración para hoy
Le ofrecemos esta oración, escrita para este sitio:
Oración del Pastor Lyvers a San Juan Bautista
San Juan Bautista, voz que grita en el desierto, que preparaste el camino del Señor y lo señalaste a todos como el Cordero de Dios, ruega por nosotros.
Alcánzanos un corazón convertido, la humildad de dejar que Cristo crezca y que nosotros disminuyamos, y el valor de decir la verdad aunque nos cueste.
Bendice a los niños que hoy reciben el bautismo y a sus padres y padrinos.
Que, como tú, vivamos para mostrar a Jesús a los demás. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Y repitamos con él, cada día, la oración más breve de su vida: que Él crezca, y que yo disminuya.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es el día de San Juan Bautista?
El 24 de junio, solemnidad de su Nacimiento, seis meses antes de la Navidad. La Iglesia celebra además su martirio, la Degollación de San Juan Bautista, el 29 de agosto. Como recordó Benedicto XVI, es el único santo del calendario romano de quien se celebran tanto el nacimiento como la muerte.
¿Por qué se celebra el nacimiento de San Juan Bautista y no solo su muerte?
De los demás santos celebramos el día de su muerte, su nacimiento al cielo. De Juan celebramos también su nacimiento porque el ángel anunció que estaría lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre (Lc 1, 15). La Iglesia entiende que fue santificado antes de nacer, cuando saltó de alegría en el seno de Isabel al oír el saludo de María.
¿Qué parentesco tenían Juan Bautista y Jesús?
El Evangelio de Lucas llama a Isabel, madre de Juan, pariente de María, por eso solemos decir que Juan y Jesús eran primos. El Evangelio no precisa el parentesco exacto.
¿Por qué lo llaman el Bautista?
Porque bautizaba en el río Jordán a quienes acudían a él para convertirse. La Enciclopedia Católica señala que esto llamó tanto la atención que ya en vida lo llamaban "el Bautista": así lo nombran Jesús, sus propios discípulos y Herodes.
¿Qué es la Noche de San Juan?
Es la víspera de su fiesta, la noche del 23 de junio, cuando en muchos lugares se encienden hogueras. Jesús llamó a Juan "la lámpara que arde y resplandece" (Jn 5, 35), y los cristianos vieron en esas fogatas de pleno verano un signo de quien anunció a Cristo, la luz del mundo. Otras costumbres de esa noche, como los rituales para la suerte o el amor, son folclore y no forman parte de la fe.
¿Dónde está la cabeza de San Juan Bautista?
Varias iglesias la reclaman: la catedral de Amiens, en Francia, guarda la parte frontal de un cráneo traída de Constantinopla en 1206; San Silvestro in Capite, en Roma, conserva otra parte; y la Mezquita de los Omeyas, en Damasco, tiene un santuario que cristianos y musulmanes veneran como su sepultura. La Enciclopedia Católica reconoce que los relatos son tan discordantes que el problema no tiene solución segura.
¿Por qué San Juan Bautista es el patrono de Puerto Rico?
Cristóbal Colón llamó a la isla San Juan Bautista cuando llegó a ella en 1493, en su segundo viaje. Con el tiempo, el nombre de San Juan pasó a la capital y la isla tomó el de Puerto Rico, pero el Precursor siguió siendo su patrono, y la catedral de San Juan le está dedicada.
Fuentes
- Benedicto XVI, Audiencia general del 29 de agosto de 2012: El martirio de san Juan Bautista
- Enciclopedia Católica: San Juan Bautista (traducción de la Catholic Encyclopedia de 1910). La tumba de Sebaste, la profanación bajo Juliano el Apóstata y los milagros que atestigua San Jerónimo; las reliquias de la cabeza; la batalla aplazada de 841; las hogueras de San Juan
- El Libro del Pueblo de Dios (traducción argentina, 1990), Nuevo Testamento, en vatican.va. Texto de las citas bíblicas (Mt 3 y 11; Mc 6; Lc 1 y 7; Jn 1, 3, 5 y 10)
- UNESCO, Patrimonio cultural inmaterial: Ciclo festivo alrededor de la veneración y culto de San Juan Bautista (Venezuela, inscrito en 2021)
- Flavio Josefo, Antigüedades judías, libro XVIII, capítulo 5 (traducción inglesa de Whiston)
- Juan Pablo II, Encuentro con los líderes musulmanes en la Gran Mezquita de los Omeyas, Damasco (6 de mayo de 2001)
- Catholic Encyclopedia (1912): Ut Queant Laxis Resonare Fibris