Madre Laura Montoya

Retrato en estilo óleo de la Madre Laura Montoya, religiosa de mediana edad con hábito oscuro, velo y un crucifijo en las manos, con montañas verdes de Antioquia al fondo
Ilustración

La Madre Laura Montoya (1874-1949) fue una maestra de Antioquia que fundó en 1914 las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, las "lauritas", para llevar el Evangelio a los indígenas de la selva. El papa Francisco la canonizó el 12 de mayo de 2013: es la primera santa nacida en Colombia. Su fiesta es el 21 de octubre.

aprobado La curación del médico anestesiólogo Carlos Eduardo Restrepo Garcés, gravemente enfermo de polimiositis y con una perforación de esófago, fue aprobada por la Santa Sede como el milagro de su canonización (2013).

¿Quién fue la Madre Laura Montoya?

La Madre Laura Montoya fue una maestra antioqueña que, a los cuarenta años, dejó la ciudad y se fue a la selva con cinco compañeras para vivir entre los indígenas y hablarles de Dios. Fundó para eso una congregación nueva, las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, que en Colombia todos llaman las lauritas. Murió en Medellín el 21 de octubre de 1949, después de nueve años en silla de ruedas, y el papa Francisco la canonizó el 12 de mayo de 2013. Es la primera santa nacida en Colombia.

En su homilía de canonización, el papa dijo que fue "instrumento de evangelización primero como maestra y después como madre espiritual de los indígenas", y que los llevó a Dios "con una eficaz pedagogía que respetaba su cultura y no se contraponía a ella". Pidamos a Santa Laura que nos enseñe ese amor que no hace distinciones.

La vida de Santa Laura Montoya

Una niña huérfana en Jericó

María Laura de Jesús Montoya Upegui nació el 26 de mayo de 1874 en Jericó, un pueblo de las montañas del suroeste de Antioquia, en el hogar de Juan de la Cruz Montoya y Dolores Upegui. La bautizaron cuatro horas después de nacer. Cuando tenía dos años, su padre murió asesinado en una de las guerras civiles de la época, y los enemigos le confiscaron los bienes a la familia. La madre quedó sola con tres hijos y en la pobreza.

Vista desde lo alto de la catedral de ladrillo de Jericó, con su torre y su cúpula, rodeada de techos de teja del pueblo
La catedral de Jericó, vista desde lo alto entre los techos del pueblo natal de Santa Laura. ⓘ

La biografía publicada por la Santa Sede para su beatificación dice que Laura aprendió de su madre a perdonar, y que de niña supo "lo que es sufrir como pobre huérfana, mendigando cariño entre sus mismos familiares". Pasó de casa en casa y casi no fue a la escuela. Leía la Biblia, rezaba mucho y soñaba con ser carmelita: quería ir a Dios, escribió, "como bala de cañón".

El pueblo de Jericó visto desde un cerro, con sus techos de teja entre montañas verdes bajo un cielo con nubes blancas
El pueblo de Jericó, Antioquia, donde nació Laura Montoya en 1874, entre las montañas verdes. ⓘ

La maestra

A los 16 años entró en la Normal de Institutoras de Medellín para hacerse maestra y ganarse la vida. Llegó casi sin estudios y salió convertida en una educadora respetada. Enseñó en escuelas de varios pueblos de Antioquia y luego en el Colegio de la Inmaculada de Medellín. No se contentaba con enseñar a leer y a contar: formaba el corazón de sus alumnas en el amor a la Eucaristía. Con el tiempo sería también una escritora de prosa viva, con una autobiografía que es su obra principal.

Ilustración en estilo óleo de una joven maestra que enseña a leer a niñas campesinas en una escuela rural de Antioquia, a fines del siglo XIX
Una joven maestra enseña a leer a niñas campesinas en una escuela rural de Antioquia.

"Madre de los infieles"

En 1907, estando en Marinilla, tuvo una experiencia de oración que cambió su vida. La contó así: "me vi en Dios y como que me arropaba con su paternidad haciéndome madre, del modo más intenso, de los infieles. Me dolían como verdaderos hijos". Desde entonces pensó en lo que llamaba la Obra de los indios. La celda de las carmelitas, que había deseado tanto, le pareció de pronto demasiado pequeña frente a las selvas llenas de personas que no conocían a Cristo.

Usaba las palabras de su tiempo, como "infieles", pero su manera de mirar a los indígenas iba por delante de muchos de sus contemporáneos. Reconoció su dignidad, quiso vivir como ellos, en pobreza y sencillez, y se enfrentó a la discriminación racial que aceptaban algunos líderes civiles y religiosos de entonces.

La salida hacia Dabeiba (1914)

En 1914, con el apoyo de monseñor Maximiliano Crespo, obispo de Santa Fe de Antioquia, fundó su congregación. El 5 de mayo de 1914 salió de Medellín hacia Dabeiba, en la selva del occidente antioqueño, con cinco compañeras y con su madre, Dolores Upegui. Iban a lo desconocido, sin armas y sin dinero, apoyadas, dice la biografía vaticana, "en el Crucifijo" y en el amor a María. Laura buscaba, con sus propias palabras, "mujeres intrépidas, valientes, inflamadas en el amor de Dios, que pudieran asimilar su vida a la de los pobres habitantes de la selva".

Ilustración en estilo acuarela de seis mujeres que cabalgan en mulas por un camino de montaña hacia la selva, en 1914, con un arriero que las guía
Las primeras misioneras viajan en mula por los caminos de montaña hacia Dabeiba en 1914.

Allí, entre los indígenas de la región, las misioneras compartieron su vida pobre, cuidaron a los enfermos, enseñaron a los niños y anunciaron el Evangelio sin imponer costumbres ajenas. No tenían capilla ni sagrario, y Laura les escribió una frase que sus hijas recuerdan: "No tienen sagrario pero tienen naturaleza; aunque la presencia de Dios es distinta, en las dos partes está y el amor debe saber buscarlo y hallarlo en donde quiera que se encuentre".

Ilustración en estilo grabado de una religiosa sentada a la sombra de los árboles que enseña el catecismo a niños y madres indígenas de la selva
Una misionera enseña el catecismo a niños y madres indígenas a la sombra de los árboles.

Incomprensiones y últimos años

No todo fue fácil. Algunos sacerdotes y obispos no entendían a esas monjas que andaban por el monte y vivían en ranchos, "religiosas cabras", como ella decía con humor. Hubo acusaciones, desconfianza y calumnias, que la Madre Laura sufrió en silencio y con obediencia a la Iglesia. En noviembre de 1930, rezando en la basílica de San Pedro, escribió que había deseado tener "un millón de vidas para sacrificarlas en las misiones".

Pasó sus últimos nueve años en silla de ruedas, sin dejar de escribir, dictar cartas y guiar a sus hermanas. Murió en Medellín el 21 de octubre de 1949, después de una larga agonía. Dejaba 90 casas en tres países y 467 religiosas. En 2004, cuando fue beatificada, sus hijas trabajaban en 19 países de América, África y Europa.

Ilustración en estilo tinta de una religiosa anciana en silla de ruedas que dicta una carta a una hermana joven sentada a su lado en una habitación sencilla
La Madre Laura, en silla de ruedas, dicta una carta a una de sus hermanas en sus últimos años.

Los milagros de Santa Laura Montoya

La causa de beatificación se abrió en Medellín el 4 de julio de 1963. La Iglesia aprobó dos milagros por su intercesión.

El milagro de la beatificación (aprobado). En 1993, a Herminia González, una señora de Medellín y madre de una laurita, le diagnosticaron cáncer de cuello uterino, con hemorragias graves. En 1994 visitó la casa de Belencito, entró en el cuarto donde había muerto la Madre Laura y le pidió que pararan las hemorragias. Según su hija, no volvió a sangrar, y tres años después su ginecólogo no encontró rastro de tumor activo. El milagro se aprobó en 2003, y San Juan Pablo II beatificó a la Madre Laura en Roma el 25 de abril de 2004. En su homilía pidió, inspirado en "su mensaje pacificador", que "la amada Colombia goce pronto de paz, de justicia y de progreso integral".

El milagro de la canonización (aprobado). El médico anestesiólogo Carlos Eduardo Restrepo Garcés sufría polimiositis, una enfermedad que lo dejó ocho meses incapacitado, y una perforación de esófago le causó una infección que puso su vida en peligro. Le pidió ayuda a la Madre Laura y se recuperó con rapidez; salió de la clínica al mes y medio. Él mismo habla de "una segunda oportunidad de vida". Las religiosas de su congregación reunieron el caso, la Santa Sede lo estudió a fondo, y el papa Francisco la canonizó el 12 de mayo de 2013, junto con la mexicana Santa María Guadalupe García Zavala y los mártires de Otranto.

Por qué es patrona de los maestros

En Colombia se la llama patrona del magisterio, y es fácil entender por qué: antes de ser religiosa fue maestra, y nunca dejó de serlo. Hablaba de una "pedagogía del amor", adaptada a la manera de pensar de cada pueblo, y la usó con niñas de Medellín y con niños de la selva. No hemos encontrado un decreto formal que la declare patrona de los maestros; es un título que le da el cariño de los colombianos. Su congregación también la invoca como madre de las misiones entre los pueblos indígenas.

Símbolos de Santa Laura Montoya en el arte

Como murió en 1949, la conocemos por fotografías, y sus imágenes y pinturas siguen esos retratos. Se la reconoce por:

  • El hábito y el velo de religiosa, sencillos, como los de las primeras lauritas.
  • El crucifijo, que llevaba consigo en la selva: era su única arma, dicen sus biógrafos.
  • El libro y la pluma, porque fue maestra y escritora: escribió su Autobiografía, las Voces místicas y un Directorio para sus hermanas.
  • La selva y las montañas de Antioquia al fondo, o niños indígenas a su lado.
  • La silla de ruedas, en las imágenes de sus últimos años.

Fiesta, santuario y lugares de Santa Laura Montoya

Su fiesta es el 21 de octubre. Ese día miles de fieles visitan su santuario en el barrio Belencito de Medellín, en la comuna 13, junto a la casa madre de las lauritas, donde murió. Allí está su sepulcro: sus restos, trasladados varias veces, descansan en una urna de cristal dentro de la iglesia. Al lado funciona el Museo Etnográfico Madre Laura, con objetos de los pueblos indígenas con los que trabajaron sus misioneras.

La iglesia del santuario de Santa Laura Montoya en Medellín, de fachada color crema con un campanario, sobre unas escalinatas rodeadas de palmeras y plantas de hojas rojas
El santuario de Santa Laura Montoya en Belencito, Medellín, donde reposan sus restos. ⓘ
El edificio de ladrillo del Museo Etnográfico Madre Laura en Medellín, con un patio de baldosas y barandas, y palmeras al fondo
El Museo Etnográfico Madre Laura, junto al santuario, en Medellín. ⓘ

En Jericó, su pueblo natal, se conserva la casa donde nació, y el pueblo celebra cada año a su hija más famosa con peregrinos de toda Colombia.

Oración a Santa Laura Montoya

Las lauritas tienen oraciones y una novena a Santa Laura, que puede pedir en su santuario o en cualquiera de sus casas; son textos modernos, y por eso no los reproducimos aquí. Le dejamos una oración breve escrita para esta página por el Pastor Lyvers:

Santa Laura Montoya, maestra y misionera,

tú que dejaste todo para llevar a Jesús a los más olvidados,

enséñanos a mirar a cada persona como hija de Dios,

sin prejuicios y sin desprecio.

Intercede por los maestros, por los misioneros y por los pueblos indígenas de América.

Pide para Colombia la paz que tanto deseaste.

Y alcánzanos un corazón generoso como el tuyo. Amén.

Y con ella, con sus propias palabras, digamos al Señor lo que ella le decía al comulgar: "¡Cuánta sed tengo! ¡Sed de saciar la vuestra Señor!".

Santos hermanos de Santa Laura

Santa Laura no estuvo sola en la tarea de llevar el Evangelio a los pobres de América. En Cartagena, siglos antes, San Pedro Claver se hizo "esclavo de los esclavos". En Lima, Santa Rosa de Lima fue la primera santa de América. En Venezuela, San José Gregorio Hernández atendió gratis a los pobres como médico. Y en Chile, Santa Teresa de los Andes vivió el mismo deseo de dar la vida entera a Dios. A Santa Laura le dio nombre religioso Santa Catalina de Siena, la santa de la acción y de la oración.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue la Madre Laura Montoya?

Fue una maestra y religiosa colombiana, nacida en Jericó, Antioquia, en 1874. En 1914 salió de Medellín hacia Dabeiba con cinco compañeras y su madre para vivir entre los indígenas, y fundó la congregación de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena. Murió en Medellín el 21 de octubre de 1949 y fue canonizada en 2013.

¿Cuáles fueron los milagros de la Madre Laura?

Dos milagros aprobados por la Santa Sede. Para su beatificación, la curación de Herminia González, una señora de Medellín con cáncer de cuello uterino diagnosticado en 1993. Para su canonización, la curación del médico Carlos Eduardo Restrepo Garcés, enfermo de polimiositis y con una perforación de esófago que puso su vida en peligro.

¿Cuándo es la fiesta de Santa Laura Montoya?

El 21 de octubre, aniversario de su muerte. En Colombia y en las casas de las lauritas se celebra con misas, peregrinaciones a su santuario de Medellín y fiestas en Jericó, su pueblo natal.

¿Dónde está enterrada la Madre Laura?

En el santuario de Santa Laura Montoya, en el barrio Belencito de Medellín, junto a la casa madre de su congregación, donde murió. Sus restos están en una urna de cristal en la iglesia.

¿Por qué es la patrona de los maestros en Colombia?

Porque fue maestra antes que misionera: se formó en la Normal de Institutoras de Medellín, enseñó en escuelas de Antioquia y en Medellín, y llevó a la selva lo que llamaba una pedagogía del amor. La prensa católica colombiana la llama patrona del magisterio; no hemos encontrado un decreto formal que lo declare.

Fuentes

  1. Laura Montoya (1874-1949), biografía (Santa Sede, Oficina de las Celebraciones Litúrgicas, 2004). Citas de su Autobiografía y de sus cartas; salida hacia Dabeiba el 5 de mayo de 1914; 90 casas y 467 religiosas a su muerte.
  2. Juan Pablo II, homilía en la misa de beatificación de seis siervos de Dios (25 de abril de 2004)
  3. Francisco, homilía en la misa de canonización (12 de mayo de 2013)
  4. Vanguardia, «Dos milagros convertirán en santa a la madre Laura este domingo» (10 de mayo de 2013). Los dos milagros, con el testimonio de Carlos Eduardo Restrepo Garcés.
  5. Vanguardia (Colprensa), «Madre Laura y su cuarta tumba» (12 de abril de 2013). Su sepultura en Belencito y los traslados de sus restos.
  6. El Tiempo, «Santo del día: Santa Laura Montoya, patrona del magisterio de Colombia y primera santa del país» (21 de octubre de 2024)