Oración de la noche

La oración de la noche católica tiene un orden muy antiguo: nos ponemos en presencia de Dios, le damos gracias por el día, hacemos un breve examen de conciencia, rezamos el acto de contrición y nos encomendamos a Él antes de dormir: "En vuestras manos, Señor, encomiendo mi espíritu". La oración oficial de la Iglesia para la noche son las Completas, que terminan con el cántico de Simeón y una antífona a la Virgen.
La oración de la noche es la manera católica de cerrar el día: ponerse delante de Dios, darle gracias, mirar con honradez lo que hicimos, pedir perdón y dejarnos en sus manos antes de dormir. La Iglesia nunca ha dejado que el día termine sin oración. Aquí tiene las oraciones tradicionales de la noche en su orden, tal como las rezaban nuestros abuelos, el examen de conciencia de San Ignacio, las Completas, que son la oración oficial de la Iglesia al final del día, y unas palabras para rezar en familia con los niños.
El orden de la oración de la noche
En la primera mitad del siglo XIX se imprimió en Bogotá, en la imprenta de F. Torres Amaya, un pequeño devocionario titulado Ejercicio cotidiano, escrito "para que el cristiano pueda cumplir con fruto sus deberes". Sus oraciones de la noche siguen el orden que la Iglesia ha enseñado durante siglos: alabanza, gratitud, examen, arrepentimiento, intercesión y descanso. Las copiamos de ese libro con la ortografía actualizada.
1. Ponerse en presencia de Dios
Empezamos con la señal de la cruz y con la invocación que el devocionario pone al principio de las oraciones de la mañana y de la noche:
Venid, Espíritu Santo Dios, iluminad mi entendimiento, llenad mi corazón, y encended en él el fuego de vuestro amor.
Siguen los actos de fe, de esperanza y de caridad, y la acción de gracias. El libro pide que, por la noche, demos gracias a Dios porque nos ha "conducido salvo hasta la noche", librándonos durante el día "de todos los peligros y males". Después se rezan el Padre Nuestro, el Ave María y el Credo.
2. El examen de conciencia
"Por la noche", dice el devocionario, "se hará un breve examen de conciencia". El método más conocido para ese repaso del día es el de San Ignacio de Loyola, que lo escribió en castellano en sus Ejercicios espirituales. El "modo de hacer el examen general" contiene, según sus palabras, "cinco puntos":
- "Dar gracias a Dios nuestro Señor por los beneficios recibidos."
- "Pedir gracia para conocer los pecados" y echarlos fuera.
- "Demandar cuenta al ánima desde la hora que se levantó hasta el examen presente, de hora en hora o de tiempo en tiempo; y primero del pensamiento, y después de la palabra, y después de la obra."
- "Pedir perdón a Dios nuestro Señor de las faltas."
- Proponer "enmienda con su gracia". Y termina con un Padre Nuestro.
Fíjese en que Ignacio empieza por la gratitud, no por los pecados. Primero buscamos los regalos de Dios en el día; después miramos nuestras faltas con sinceridad, como quien se sabe amado. No hace falta convertirlo en un interrogatorio: cinco minutos bastan.


3. El acto de contrición
Después del examen, el devocionario de Bogotá trae un acto de contrición breve y sencillo, distinto del "Señor mío Jesucristo" que muchos aprendimos en el catecismo:
Oh Padre de misericordia, sed propicio a este pecador. Me pesa de haberos ofendido, porque sois sumamente bueno, y digno de ser amado sobre todas las cosas. Renuevo firmemente el propósito, ayudado de vuestra gracia, de no pecar más, y de huir todas las ocasiones y peligros de pecar.
Si el examen descubre un pecado grave, hagamos un acto de contrición perfecta, por amor a Dios, con el propósito de confesarnos pronto. Y luego descansemos. Dios no quiere que nos acostemos con miedo. El texto completo del "Señor mío Jesucristo" está en nuestra página del acto de contrición.
4. Rezar por los demás
La oración de la noche no es solo para uno mismo. El mismo libro trae unas letanías para la noche en las que se pide por el Papa, los obispos, los sacerdotes, los religiosos, los gobernantes, "los ausentes", "los cautivos y afligidos" y "generalmente por todos los fieles". Y termina con esta súplica:
Hijo de Dios, escúchanos, óyenos y consérvanos por esta noche, y presérvanos de todo pecado. Haz que percibamos los efectos de tu misericordia, nosotros que en ti solo ponemos toda nuestra confianza. Atiende a nuestros ruegos, y al deseo de nuestros corazones. Nuestros clamores lleguen a ti, que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.
La noche es también el tiempo tradicional para acordarse de los difuntos. Añada un "Dale, Señor, el descanso eterno" o una de nuestras oraciones por los difuntos.

5. Al acostarse
Ya en la habitación, el devocionario pone esta oración, que es una de las más bellas que conocemos para el final del día. Pide que el corazón siga velando con Dios mientras el cuerpo duerme:
Oh buen Dios, haced que mientras yo duerma, mi corazón esté velando: que sea yo preservado de todo mal por vuestros ángeles, a los cuales ordenasteis que me guarden en todos mis caminos. Protesto que mientras estaré entregado al sueño, quisiera adoraros del modo que os adoran vuestros ángeles en el cielo: y ya que la naturaleza exige el reposo de mi frágil y miserable cuerpo, os ofrezco las adoraciones que os tributan los espíritus celestiales, así como las oraciones, las lágrimas, las mortificaciones y penitencias de todos vuestros siervos que pasan una gran parte de la noche entregados a estos piadosos ejercicios. Aceptad, Dios mío, estos ofrecimientos y deseos de mi corazón, para que de día y de noche no cese de alabar vuestro santo nombre.
Es un pensamiento consolador: mientras dormimos, en algún monasterio alguien está rezando, en algún hospital alguien vela a un enfermo, y nos unimos a ellos.

6. Antes de entregarse al sueño
Y la última oración, para decirla ya con la luz apagada:
En vuestras manos, Señor, encomiendo mi espíritu. ¿Quién sabe si esta misma noche llamaréis a mi alma? Por lo que a mí toca, os ofrezco desde ahora el sacrificio de mi vida: disponed de ella: hágase vuestra voluntad y no la mía. La esperanza que tengo en vuestra misericordia me hará descansar y dormir en paz.
Las primeras palabras son las del Salmo 30, que Nuestro Señor rezó en la cruz. En la traducción de Félix Torres Amat: "En tus manos encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, oh Señor Dios de la verdad" (Salmo 30, 6). La Iglesia nos las pone en los labios cada noche para que, cuando llegue la última, ya sepamos decirlas.
Las Completas: la oración de la noche de la Iglesia
Además de nuestras oraciones personales, la Iglesia tiene una oración pública para el final del día, la última hora del Oficio divino: las Completas. El nombre viene del latín completorium, porque esta hora "completa" el día. La Enciclopedia Católica explica que la opinión general atribuye su origen a San Benito, a comienzos del siglo VI, y que él fue "el primero que le dio este nombre"; otros autores la remontan a San Basilio y sus monjes del Ponto, entre 358 y 362. San Benito dispuso para las Completas tres salmos, el 4, el 90 y el 133. Desde hace unos quince siglos la Iglesia termina así su jornada.

Cómo se rezan las Completas
En la Liturgia de las Horas actual, las Completas son breves y cambian poco de una noche a otra, así que es fácil aprenderlas de memoria:
- "Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme."
- Un examen de conciencia y un acto penitencial.
- Un himno.
- Uno o dos salmos.
- Una lectura breve y el responsorio "En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu".
- El cántico de Simeón, con su antífona.
- La oración final y la bendición.
- Una antífona a la Virgen, casi siempre la Salve, o el Regina caeli en tiempo de Pascua.
Los textos oficiales en español de la Liturgia de las Horas pertenecen a las conferencias episcopales y a sus editores, así que no los reproducimos. Los encontrará en cualquier breviario o en las aplicaciones de la Liturgia de las Horas. Aquí damos los textos antiguos, de dominio público.
El salmo de la noche
El Salmo 90 se reza en las Completas del domingo. Es el salmo de quien duerme bajo la protección de Dios (Salmo 90, 4-5 y 11, en la traducción de Torres Amat):
Con sus alas te hará sombra; y debajo de sus plumas estarás confiado. Su verdad te cercará como escudo: no temerás terrores nocturnos. Porque él mandó a sus ángeles que cuidasen de ti: los cuales te guardarán en cuantos pasos dieres.
La lectura breve
El antiguo Breviario Romano abría las Completas con unas palabras de San Pedro que nos ponen en guardia para la noche (1 Pedro 5, 8-9, Torres Amat):
Sed sobrios, y estad en continua vela: porque vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente al rededor de vosotros, en busca de presa que devorar: resistidle firmes en la fe.
El cántico de Simeón
El corazón de las Completas es el cántico del anciano Simeón, que esperó toda su vida para ver al Mesías y por fin lo tuvo en sus brazos en el templo. En la traducción de Torres Amat (Lucas 2, 29-32):
Ahora, Señor, ahora sí que sacas en paz de este mundo a tu siervo, según tu promesa. Porque ya mis ojos han visto al Salvador que nos has dado: al cual tienes destinado para que, expuesto a la vista de todos los pueblos, sea luz brillante que ilumine a los gentiles, y la gloria de tu pueblo de Israel.
Es la oración perfecta para acostarse: el día terminó, hemos visto en él la bondad del Señor, y lo soltamos todo. La antífona que la Iglesia canta alrededor del cántico dice en latín: Salva nos, Domine, vigilantes, custodi nos dormientes; ut vigilemus cum Christo, et requiescamus in pace. En traducción nuestra, literal: "Sálvanos, Señor, despiertos; guárdanos dormidos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz".

El himno y la bendición
Durante siglos, el himno de las Completas fue el Te lucis ante terminum, que muchos monasterios siguen cantando en latín:
Te lucis ante terminum, rerum Creator, poscimus, ut solita clementia sis praesul ad custodiam.
Su sentido, en traducción nuestra: "A ti, antes de que se acabe la luz, Creador del mundo, te pedimos que, con tu clemencia de siempre, seas nuestro guardián".
Las Completas terminan con una bendición que pide "una noche tranquila y una muerte santa". El devocionario de Bogotá la conserva para el rezo de las familias:
Dios todopoderoso y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos dé una noche tranquila y un dichoso fin, y nos bendiga y proteja siempre. Amén.

La Salve al final del día
Las Completas terminan con la Virgen. En muchos monasterios y conventos, los monjes o las monjas van en procesión hasta su imagen en la iglesia a oscuras y cantan la Salve de memoria. Luego empieza el gran silencio, que dura hasta la mañana. Si reza la Salve como últimas palabras de su día, se une a ellos.
La oración de la noche con los niños
Con los pequeños, lo importante es que la oración sea corta y que no falte ninguna noche. Un orden sencillo que funciona desde los tres años:
- La señal de la cruz.
- "Gracias, Dios mío, por..." y que el niño nombre una cosa buena del día.
- "Perdón, Jesús, por..." y un abrazo. Los mayores pueden aprender el acto de contrición.
- "Dios bendiga a papá, a mamá, a los abuelos..." y a todos los que quiere.
- "Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día." Vea la oración al Ángel de la Guarda.
- Un Ave María.
- La bendición de papá o mamá en la frente.

En muchas casas de América Latina los padres bendicen a sus hijos cada noche con una cruz en la frente, a veces con agua bendita, y les dicen: "Que Dios te bendiga". Los hijos recuerdan ese gesto toda la vida, y muchos adultos lo siguen pidiendo a sus padres ancianos por teléfono.

Los santos a quienes nos encomendamos de noche
- Nuestro Ángel de la Guarda, a quien la antigua oración de las Completas pide que habite en nuestra casa "para conservarnos en paz".
- San José, a quien Dios habló en sueños. Muchos le piden que guarde su descanso.
- La Virgen María, Madre de misericordia, con la Salve o el Acordaos.
- San Miguel Arcángel, contra "las asechanzas del demonio". Muchas familias rezan de noche la oración a San Miguel Arcángel.
- San Ignacio de Loyola, que nos enseñó a examinar el día con gratitud.

Una oración de la noche completa, en diez minutos
Cuando esté cansado y quiera tenerlo todo en un solo lugar:
- La señal de la cruz y "Venid, Espíritu Santo".
- Dar gracias a Dios por tres cosas buenas del día.
- El examen: pedir luz, repasar el día, ver en qué fallamos.
- El acto de contrición.
- Rezar por la familia, los enfermos, los moribundos y los difuntos.
- "Oh buen Dios, haced que mientras yo duerma, mi corazón esté velando."
- El cántico de Simeón: "Ahora, Señor, ahora sí que sacas en paz a tu siervo".
- El Ángel de la Guarda y la Salve.
- "En vuestras manos, Señor, encomiendo mi espíritu", y la señal de la cruz.
Si las preocupaciones no lo dejan dormir, en nuestra página de oración para dormir encontrará oraciones para el insomnio y la angustia. Para empezar bien el día siguiente, vea la oración de la mañana, y todas las oraciones básicas en oraciones católicas. Terminemos cada día como lo termina la Iglesia, con las palabras de Simeón: "Ahora, Señor, ahora sí que sacas en paz a tu siervo, según tu promesa".
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la oración de la noche de la Iglesia?
Son las Completas, la última de las horas de la Liturgia de las Horas, que se reza antes de acostarse. Incluyen un examen de conciencia, uno o dos salmos, una lectura breve, el cántico de Simeón ("Ahora, Señor..."), una oración final, la bendición y una antífona a la Virgen, casi siempre la Salve.
¿Qué oración rezar antes de dormir?
Una muy antigua y sencilla: "En vuestras manos, Señor, encomiendo mi espíritu", con un acto de contrición y la oración al Ángel de la Guarda. Si busca oraciones para el insomnio o la angustia de la noche, vea nuestra página de oración para dormir.
¿Cómo se hace el examen de conciencia de la noche?
San Ignacio de Loyola lo resumió en cinco puntos: dar gracias a Dios por los beneficios recibidos, pedir luz para conocer los pecados, repasar el día de hora en hora (pensamientos, palabras y obras), pedir perdón y proponer la enmienda con su gracia. Termina con un Padre Nuestro. Bastan cinco o diez minutos.
¿Por qué se reza el acto de contrición por la noche?
Porque nadie sabe si despertará. El devocionario de Bogotá que citamos lo dice así: "¿Quién sabe si esta misma noche llamaréis a mi alma?". Terminar el día arrepentidos, con el propósito de confesar los pecados graves, deja el alma en paz con Dios y nos permite dormir tranquilos.
¿Qué oraciones de la noche pueden rezar los niños?
La señal de la cruz, "Ángel de mi guarda, dulce compañía", un Ave María, un "perdón, Jesús" sencillo por lo que hicieron mal y una bendición por papá, mamá y los abuelos. Muchas familias terminan con la bendición de los padres: una cruz en la frente del niño, a veces con agua bendita.
¿Qué es el cántico de Simeón o Nunc dimittis?
Es la oración del anciano Simeón cuando tomó en brazos al Niño Jesús en el templo (Lucas 2, 29-32): "Ahora, Señor, ahora sí que sacas en paz de este mundo a tu siervo, según tu promesa". La Iglesia lo canta cada noche en Completas porque es la oración de quien ha visto la bondad de Dios y puede descansar.
Fuentes
- Ejercicio cotidiano para que el cristiano pueda cumplir con fruto sus deberes (Bogotá, imprenta de F. Torres Amaya, hacia 1851), Internet Archive. Los actos de la mañana y de la noche, el acto de contrición, las oraciones "Al acostarse" y "Antes de entregarse al sueño", y la bendición final (ortografía actualizada)
- Ejercicios espirituales de S. Ignacio de Loyola, en su texto original (Madrid, imprenta de M. de Burgos, 1833), Internet Archive. Modo de hacer el examen general, y contiene en sí cinco puntos (ortografía actualizada)
- Enciclopedia Católica: Completas (traducción de la Catholic Encyclopedia de 1908). El nombre completorium, San Benito, San Basilio en el Ponto (358-362) y los salmos 4, 90 y 133
- La Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, tomo IV: Nuevo Testamento. Lucas 2, 29-32 y 1 Pedro 5, 8-9
- La Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, tomo III: Salmos a Macabeos (1883). Salmo 30, 6 y Salmo 90