Santa Cecilia, virgen y mártir
Santa Cecilia fue una joven cristiana de Roma que murió mártir, probablemente en el siglo III, y fue sepultada en las catacumbas de San Calixto. Su nombre se pronuncia en la misa, en el Canon Romano. Su fiesta es el 22 de noviembre y es la patrona de la música y de los músicos; en México, los mariachis le cantan las mañanitas ese día.
tradicional Su leyenda cuenta que salió ilesa del baño ardiente donde querían ahogarla y que vivió tres días después de los golpes de espada.
¿Quién fue Santa Cecilia?
Santa Cecilia fue una joven cristiana de Roma que dio la vida por su fe en los primeros siglos de la Iglesia. Es una de las mártires más veneradas de la Roma antigua y, desde hace siglos, la patrona de la música y de los músicos. Celebramos su fiesta el 22 de noviembre, y ese día, de la Plaza Garibaldi a la parroquia más pequeña, los músicos le cantan.
De su vida sabemos muy pocas cosas con certeza. Fue sepultada en las catacumbas de San Calixto, en la Vía Apia, en una cripta junto a la de los primeros papas; el arqueólogo Giovanni Battista de Rossi encontró ese lugar en el siglo XIX. Ya en el siglo IV Roma celebraba su fiesta, en el siglo V una iglesia del Trastévere llevaba su nombre, y hoy seguimos nombrándola cada vez que el sacerdote reza el Canon Romano, junto a Santa Lucía, Santa Inés y Santa Águeda.

Casi todo lo que se cuenta de ella viene de su Pasión, un relato latino escrito a mediados del siglo V, mucho después de su muerte. Es una historia hermosa que ha inspirado a pintores y poetas durante quince siglos. La Enciclopedia Católica la considera un relato piadoso sin valor histórico en sus detalles, pero acepta que Cecilia y los mártires unidos a ella vivieron y murieron por Cristo. Aquí contamos la leyenda como leyenda y la historia como historia.
La historia de Santa Cecilia según su leyenda
La Pasión de Santa Cecilia llegó a todo el mundo cristiano a través de La leyenda dorada de Santiago de la Vorágine, en el siglo XIII. Todo lo que sigue es tradicional.
Una boda que ella no quería
Cecilia nació en una familia noble de Roma y era cristiana desde niña. Había consagrado a Dios su virginidad, pero sus padres la casaron con un joven pagano llamado Valeriano. El día de la boda llevaba un vestido de oro y, debajo, un cilicio. Y mientras sonaban los instrumentos, dice la leyenda, ella cantaba en su corazón solo para Dios, pidiéndole que guardara puros su corazón y su cuerpo. Esa frase es la semilla de todo lo que la une hoy a la música.

Valeriano y el ángel
Esa noche le contó un secreto a su esposo: tenía un ángel que la amaba y que guardaba su cuerpo, despierta o dormida. Valeriano quiso ver al ángel. Cecilia le dijo que no podría verlo si no creía y se bautizaba, y lo mandó por la Vía Apia a buscar a un obispo llamado Urbano, que se escondía entre los pobres junto a los sepulcros.
Valeriano fue, se bautizó y volvió a casa. Encontró a Cecilia rezando con el ángel a su lado, que tenía en las manos dos coronas de rosas y lirios, una para cada uno. Las rosas significan el martirio y los lirios la pureza, y esa corona se volvió uno de los símbolos de Cecilia. Después se convirtió también Tiburcio, el hermano de Valeriano. Los dos repartieron sus bienes a los pobres y sepultaban a los mártires, lo que estaba prohibido, y murieron decapitados. La Enciclopedia Católica señala que Valeriano, Tiburcio y Máximo fueron mártires reales, sepultados en las catacumbas de Pretextato.

El baño ardiente y la espada
Luego el prefecto Almaquio se volvió contra Cecilia. Ordenó que la mataran en secreto en el baño de vapor de su propia casa, encendiendo el fuego hasta ahogarla. Según la leyenda, pasó allí un día y una noche sin sufrir daño. Entonces mandó a un verdugo a cortarle la cabeza. El hombre golpeó tres veces con la espada y no pudo separarla, y la dejó en el suelo, porque la ley no permitía un cuarto golpe. Cecilia vivió tres días más. Repartió lo último que tenía, animó a los cristianos que venían a verla y pidió a Urbano que convirtiera su casa en iglesia. Urbano la sepultó entre los obispos, en la catacumba.

Lo que dice la historia
La Iglesia guardaba la memoria de Cecilia mucho antes de que se escribiera su Pasión. El Martirologio jeronimiano, cuyas partes más antiguas vienen del siglo IV, la nombra. El Sacramentario leoniano, un libro romano de oraciones de la misa de fines del siglo V, tiene cinco misas en su honor. Y entre las firmas de un sínodo romano del año 499 aparece un sacerdote del titulus sanctae Caeciliae, la iglesia de Santa Cecilia.
En el siglo IX, el papa Pascual I quiso llevar su cuerpo a la iglesia del Trastévere que estaba reconstruyendo. No lo encontraba, y según su propio relato Cecilia se le apareció en una visión y le indicó dónde estaba (un relato tradicional). Lo halló envuelto en tela de oro y lo trasladó bajo el altar mayor, junto con los restos de Valeriano, Tiburcio y Máximo. El mosaico que mandó hacer en el ábside todavía está allí.

El sepulcro abierto en 1599 y la estatua de Maderno
Casi ocho siglos después, en 1599, el cardenal Paolo Emilio Sfondrati restauraba la iglesia para el Jubileo de 1600. El 22 de octubre los obreros encontraron bajo el altar los sarcófagos que había puesto Pascual I. En uno de ellos, dentro de un ataúd de ciprés, estaba el cuerpo de Cecilia. Según el historiador Antonio Bosio, que estaba presente, el cuerpo estaba entero, vestido y recostado de lado. El papa Clemente VIII fue a verlo. Nadie levantó el velo del rostro, y el 22 de noviembre de 1599 la volvieron a sepultar bajo el altar, donde sigue. Que su cuerpo estuviera incorrupto es un hecho reportado por los testigos; la Iglesia no ha dado un juicio formal.
El cardenal encargó al joven escultor Stefano Maderno una estatua que la mostrara tal como la habían visto. Está bajo el altar, en un nicho de mármol negro: Cecilia recostada de lado, con el rostro vuelto y una línea fina en el cuello. Muchos peregrinos ven en sus manos una profesión de fe silenciosa: tres dedos abiertos en una mano y uno en la otra, por la Trinidad y el Dios único.

Los milagros de Santa Cecilia
Cecilia vivió mucho antes de que la Iglesia examinara formalmente los milagros, y no hay ningún milagro suyo aprobado en el sentido moderno.
- Tradicional: el ángel que la guardaba y le trajo las coronas, la conversión de Valeriano y Tiburcio, el baño ardiente que no le hizo daño y los tres días que vivió después de la espada. Todo viene de la Pasión del siglo V.
- Tradicional: la visión en la que Cecilia mostró al papa Pascual I dónde estaba su cuerpo, conocida por el relato del propio papa.
- Reportado: el estado incorrupto de su cuerpo en 1599, según Antonio Bosio y el cardenal Sfondrati.
- Reportado: los favores que músicos y cantantes atribuyen a su intercesión, testimonios personales que la Iglesia no ha examinado.
¿Por qué Santa Cecilia es patrona de los músicos?
Lo curioso es que nada en su historia dice que cantara en voz alta o tocara un instrumento. Al contrario: la leyenda la alaba por no hacer caso de la música de su boda y rezar en silencio.
La frase de la boda pasó al Oficio de su fiesta como antífona. En latín empieza así: Cantantibus organis, Caecilia virgo in corde suo soli Domino decantabat, "Mientras sonaban los instrumentos, la virgen Cecilia cantaba en su corazón solo al Señor". En el latín antiguo, organa quería decir instrumentos musicales en general. Con el tiempo se entendió "órgano", y la frase pareció decir que Cecilia cantaba y tocaba. Catholic Culture y la Enciclopedia Católica explican así el origen de su patronazgo.
Desde los siglos XIV y XV los pintores la muestran con un pequeño órgano portátil, y más tarde con laúdes, violines y violas. En mayo de 1585, el papa Sixto V fundó en Roma una congregación de músicos bajo la protección de la Virgen María, San Gregorio Magno y Santa Cecilia; de ella nació la Academia Nacional de Santa Cecilia, una de las instituciones musicales más antiguas del mundo. En el siglo XIX, los coros que querían devolver el canto gregoriano a la liturgia se llamaron "sociedades cecilianas".
Es una bonita lección. Cecilia nos enseña que la música más importante es la del corazón que se dirige a Dios, y que la música de la tierra vale cuando nos lleva a esa otra.

Santa Cecilia y los mariachis
En México, el 22 de noviembre es también el Día del Músico, y los mariachis la quieren como a una madre. En la Plaza Garibaldi de la Ciudad de México, desde las primeras horas del día, los grupos le dan serenata y le cantan las mañanitas, y luego peregrinan a la Basílica de Guadalupe para dar gracias. Por la tarde, la plaza se llena de familias, comida y música. Un mariachi de Garibaldi lo resumía así al periódico El Universal en 2024: vienen a dar gracias a Santa Cecilia, "que nos brinda trabajo y alegría".

Algo parecido se vive en muchas ciudades de México y de Estados Unidos donde hay mariachis: misa con música, serenata y convivio. Bandas de viento, coros parroquiales, organistas y estudiantes de música también celebran su día. Es una de esas fiestas donde la fe y el oficio se dan la mano.

Símbolos de Santa Cecilia en el arte
Cecilia aparece como una joven, muchas veces ricamente vestida. Para distinguirla de otras vírgenes mártires, busque estas señales:
- Un órgano: su atributo más común desde fines de la Edad Media, casi siempre un órgano pequeño en sus brazos o un órgano grande que ella toca. Viene de la antífona mal entendida.
- Otros instrumentos: violín, viola, laúd o arpa, sobre todo en la pintura barroca. Un ángel que sostiene un libro de música es otra pista.
- Una corona de rosas y lirios: las coronas que el ángel les trajo a ella y a Valeriano. Rosas por el martirio, lirios por la pureza.
- La palma o la corona del martirio: las imágenes más antiguas, como el mosaico de Rávena, la muestran así, sin ninguna música.
- Una espada o heridas en el cuello: los golpes del verdugo.
- Un ángel a su lado: su ángel de la guarda, o ángeles que hacen música.

Los íconos ortodoxos la muestran como mártir, con una cruz y sin instrumentos; el órgano es cosa de Occidente. Domenichino la pintó tocando una viola mientras un angelito le sostiene la partitura.

Fiesta y lugares donde se le venera
Celebramos a Santa Cecilia el 22 de noviembre, memoria obligatoria en el Calendario Romano General. No es el día de su muerte, que no se conoce, sino muy probablemente el aniversario de la dedicación de su iglesia en el Trastévere. La Iglesia ortodoxa la celebra el mismo día.
La basílica de Santa Cecilia in Trastevere, en Roma, está en el lugar que la tradición señala como su casa. Allí están el mosaico de Pascual I, el baldaquino gótico de Arnolfo di Cambio (1293) y la estatua de Maderno. Bajo la iglesia se pueden visitar restos de casas romanas, y la tradición señala una sala con tubos de calefacción como el baño donde quisieron matarla. Junto a la basílica viven todavía monjas benedictinas.
Su primera tumba está en las catacumbas de San Calixto, en la Vía Apia, en una pequeña cripta junto a la Cripta de los Papas. Una copia de la estatua de Maderno ocupa hoy el nicho donde estuvo su sarcófago, y los peregrinos siguen rezando allí.
Oración a Santa Cecilia
No se conserva ninguna oración escrita por Santa Cecilia, y no hay una única oración tradicional a ella en uso en todo el mundo. La oración más antigua que tenemos es la antífona de su fiesta, que la Iglesia ha cantado durante siglos. En latín dice: Cantantibus organis, Caecilia virgo in corde suo soli Domino decantabat, dicens: Fiat, Domine, cor meum et corpus meum immaculatum, ut non confundar. La traducimos así:
Mientras sonaban los instrumentos, la virgen Cecilia cantaba en su corazón solo al Señor, diciendo: Señor, que mi corazón y mi cuerpo se conserven sin mancha, para que no quede confundida.
Muchos compositores, desde el Renacimiento, la han puesto en música, y los coros la cantan en su fiesta. La oración colecta de la misa del 22 de noviembre está en el Misal Romano de su país; pídala a su parroquia o búsquela en el misal.
Y les ofrecemos esta oración, escrita para este sitio, para los músicos y los cantantes:
Oración del Pastor Lyvers a Santa Cecilia
Santa Cecilia, que en medio de la música del mundo cantabas en tu corazón solo para Dios, ruega por nosotros.
Bendice a todos los que viven de la música: a los mariachis, a los coros, a los organistas, a los que tocan en fiestas y en templos.
Que nuestras voces y nuestros instrumentos alaben al Señor y alegren a nuestros hermanos, y que nunca nos falte trabajo honrado.
Enséñanos a guardar el corazón limpio y a cantar, por dentro, la canción que solo Dios escucha. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Antes de cantar o de tocar, basta con decir: "Santa Cecilia, ruega por nosotros".
Preguntas frecuentes
¿Por qué Santa Cecilia es la patrona de los músicos?
Por una frase de su historia. El relato de su martirio dice que, el día de su boda, mientras sonaban los instrumentos, ella cantaba a Dios en su corazón. Esa frase se convirtió en una antífona latina, Cantantibus organis, y con el tiempo se entendió que Cecilia tocaba el órgano. Desde fines de la Edad Media los pintores la muestran con un órgano, y en 1585 se fundó en Roma bajo su patrocinio la congregación de músicos que hoy es la Academia Nacional de Santa Cecilia.
¿Cuándo es el día de Santa Cecilia?
El 22 de noviembre. Es memoria obligatoria en el Calendario Romano General y la Iglesia ortodoxa la celebra el mismo día. En muchos países es también el Día del Músico.
¿Cómo celebran los mariachis a Santa Cecilia?
En la Ciudad de México, los mariachis de la Plaza Garibaldi le cantan las mañanitas desde las primeras horas del 22 de noviembre y peregrinan a la Basílica de Guadalupe. Algo parecido se hace en muchas ciudades de México: misas con música, serenatas y fiesta para dar gracias por el trabajo del año.
¿Santa Cecilia tocaba algún instrumento?
Nada en su historia dice que tocara música. La leyenda del siglo V cuenta lo contrario: que no prestaba atención a la música de su boda y rezaba en silencio. Su relación con la música nació de cómo se leyó y se pintó esa frase siglos después.
¿Está incorrupto el cuerpo de Santa Cecilia?
Cuando se abrió su sepulcro en Roma en 1599, los testigos, entre ellos el historiador Antonio Bosio, declararon que el cuerpo estaba entero dentro de un ataúd de ciprés. Es un hallazgo reportado, no un juicio formal de la Iglesia. Nadie levantó el velo de su rostro y el cuerpo se volvió a sepultar bajo el altar un mes después.
¿Santa Cecilia se menciona en la misa?
Sí. Es una de las siete mujeres mártires que se nombran en el Canon Romano, la Plegaria Eucarística I: Felicidad, Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia y Anastasia.
Fuentes
- Enciclopedia Católica (ACI Prensa): Santa Cecilia
- Santiago de la Vorágine, La leyenda dorada: Vida de Santa Cecilia (traducción inglesa de Caxton)
- Accademia Nazionale di Santa Cecilia: La Storia. Bula Ratione congruit de Sixto V (mayo de 1585), que fundó la congregación de músicos bajo la Virgen, San Gregorio y Santa Cecilia
- El Universal (Ciudad de México): Con trompetas y guitarras celebran a Santa Cecilia, patrona de los mariachis, en Plaza Garibaldi (22 de noviembre de 2024)
- Catholic Culture: Memorial of St. Cecilia, Virgin and Martyr. Hallazgo del cuerpo en 1599 y el origen de su patronazgo en una antífona del Oficio
- Turismo Roma: Basilica of Santa Cecilia in Trastevere. La estatua de Maderno (1600), el baldaquino de Arnolfo (1293) y las excavaciones
- Trinity College Choir, Cambridge: Peter Philips, Cantantibus organis (texto latino)