Padre Pío (San Pío de Pietrelcina)

Retrato en estilo acuarela del Padre Pío anciano, con barba blanca y hábito capuchino café, sosteniendo un rosario con la mano enguantada
Ilustración

El Padre Pío, hoy San Pío de Pietrelcina (1887–1968), fue un fraile capuchino italiano que pasó medio siglo en el convento de San Giovanni Rotondo celebrando la misa y confesando durante horas cada día. Llevó los estigmas desde 1918 hasta poco antes de morir y fundó un gran hospital y los Grupos de Oración. Su fiesta es el 23 de septiembre.

aprobado La Iglesia aprobó como científicamente inexplicable la curación de Consiglia De Martino en 1995, después de que un fraile rezara por ella ante la tumba del Padre Pío.

¿Quién fue el Padre Pío?

El Padre Pío fue un fraile capuchino del sur de Italia que, después de la Segunda Guerra Mundial, llegó a ser uno de los sacerdotes más conocidos del mundo. Nació como Francesco Forgione en 1887, en Pietrelcina, un pueblo de campesinos cerca de Benevento, y vivió cincuenta y dos años en un pequeño convento del monte Gargano, en San Giovanni Rotondo. Casi nunca salió de allí. Era la gente la que iba a buscarlo: primero los campesinos de los pueblos vecinos, después los soldados, y al final peregrinos en autobuses llenos desde toda Europa y América.

Iban por tres cosas. Celebraba la misa con una intensidad que nadie olvidaba. Confesaba muchas horas al día, y los penitentes decían que conocía pecados que ellos no habían mencionado. Y desde septiembre de 1918 llevó en las manos, los pies y el costado unas heridas como las de Cristo crucificado, los estigmas, que trató siempre de esconder y que lo convirtieron en objeto de exámenes médicos, investigaciones del Vaticano y décadas de discusión.

La Iglesia lo canonizó en 2002 como San Pío de Pietrelcina. San Pablo VI lo resumió así en 1971, hablando a los superiores capuchinos: tuvo fama mundial no por ser filósofo ni sabio, sino "porque celebraba la Misa con humildad, confesaba desde la mañana a la noche" y "era un hombre de oración y de sufrimiento".

La vida del Padre Pío

Un niño campesino de Pietrelcina

Francesco nació el 25 de mayo de 1887, hijo de Grazio Forgione y María Giuseppa De Nunzio, y fue bautizado al día siguiente. De niño cuidaba las pocas ovejas de la familia en el campo de Piana Romana, a las afueras del pueblo. Quiso ser capuchino desde que conoció a un fraile que pedía limosna por los caminos, pero le faltaban estudios, y su padre emigró a trabajar a los Estados Unidos para pagarle un maestro.

Ilustración en estilo acuarela de un niño pastor con unas pocas ovejas en los campos de Pietrelcina, con un pueblito en el horizonte
Ilustración en estilo acuarela de un niño pastor con sus ovejas en los campos de Pietrelcina, donde Francesco pasó su infancia.

El 6 de enero de 1903, con quince años, entró al noviciado capuchino de Morcone. El 22 de ese mes vistió el hábito franciscano y recibió el nombre de fray Pío. Hizo la profesión solemne el 27 de enero de 1907 y fue ordenado sacerdote en Benevento el 10 de agosto de 1910.

Ilustración en estilo grabado de un muchacho de quince años arrodillado que recibe el hábito capuchino de manos de un fraile anciano en una capilla sencilla, en 1903
Ilustración en estilo grabado de un muchacho que recibe el hábito capuchino en una capilla sencilla, como Francesco en Morcone en 1903.

Enfermo, soldado y por fin en San Giovanni Rotondo

Su salud fue frágil desde joven: fiebres, problemas de estómago y del pecho que los médicos nunca explicaron del todo. Por eso sus superiores lo dejaron vivir con su familia hasta 1916. En esos años escribió largas cartas a sus directores espirituales, que hoy forman su Epistolario y son la fuente principal para conocer su vida interior. En la Primera Guerra Mundial lo llamaron al cuerpo de sanidad militar en Nápoles, y entre licencias por enfermedad lo licenciaron en marzo de 1918.

En septiembre de 1916 lo enviaron al convento de Santa María de las Gracias, en San Giovanni Rotondo, entonces un pueblo pobre y aislado de la región de Apulia. Allí se quedó hasta su muerte.

La sencilla fachada blanca de la antigua iglesia conventual junto a la iglesia más grande de Santa María de las Gracias, con peregrinos en la plaza
La antigua iglesia conventual de Santa María de las Gracias, donde el Padre Pío celebraba la misa y confesaba, junto a la iglesia más grande construida en los años cincuenta. ⓘ

Los estigmas del Padre Pío

En la mañana del 20 de septiembre de 1918, después de la misa, el Padre Pío rezaba solo ante un crucifijo en el coro de la iglesia. Un mes más tarde escribió a su director, el padre Benedetto de San Marco in Lamis, que había visto a un personaje misterioso con las manos, los pies y el costado sangrando, y que al terminar la visión encontró sus propias manos, pies y costado traspasados. Pidió a Dios que le quitara las marcas visibles y le dejara el dolor. Las heridas se quedaron. Desde entonces usó mitones café sobre las manos y las cubría con las mangas en el altar.

Ilustración en estilo tinta de un fraile capuchino arrodillado, visto de espaldas, en el coro de madera de una iglesia conventual ante un gran crucifijo
Ilustración en estilo tinta de un fraile capuchino arrodillado en el coro de la iglesia ante un gran crucifijo, como estaba el Padre Pío el 20 de septiembre de 1918.

La noticia corrió, y con ella la polémica. Algunos médicos que lo examinaron en 1919 y 1920 no encontraron explicación natural; otros sospecharon de alguna sustancia química o hablaron de histeria. En 1921 el Santo Oficio envió al obispo Raffaele Rossi de Volterra. El historiador Francesco Castelli publicó en 2008 su informe, sacado de los archivos vaticanos: era favorable. Rossi vio las heridas y juzgó que no eran un fraude.

Aun así, el 31 de mayo de 1923 el Santo Oficio declaró que no constaba el carácter sobrenatural de los hechos, y en 1931 le retiró todo ministerio salvo la misa privada. Durante dos años rezó casi solo. En 1933 pudo volver a celebrar en público y a confesar. Hubo nuevas restricciones en 1960, levantadas en 1964. San Juan Pablo II habló de estas pruebas en la beatificación: "Dios permite que el elegido sea a veces objeto de incomprensiones", y la obediencia se vuelve entonces "un crisol de purificación".

El confesor de San Giovanni Rotondo

La mayor parte del día la pasaba en el confesionario. Hombres y mujeres esperaban días enteros su turno. Podía ser brusco, y a veces despedía sin absolución a quien veía poco sincero, para que volviera mejor preparado. San Juan Pablo II, que se confesó con él de joven sacerdote en 1947, lo contó en la canonización: "Aunque aquel singular confesor trataba a los peregrinos con aparente dureza", ellos "volvían casi siempre para recibir el abrazo pacificador del perdón sacramental".

Ilustración en estilo de fotografía antigua de hombres con abrigo y sombrero que esperan en fila junto a un confesionario de madera en una iglesia de pueblo
Ilustración en estilo de fotografía antigua de hombres que esperan en fila junto a un confesionario, como los que esperaban horas para confesarse con el Padre Pío.

Solía repetir, según el mismo Papa: "Soy un pobre fraile que ora", convencido de que "la oración es la mejor arma que tenemos, una llave que abre el Corazón de Dios".

Los Grupos de Oración

En 1942, en plena guerra, Pío XII pidió a los cristianos reunirse para rezar por la paz, y el Padre Pío animó a sus hijos espirituales a responder. Así nacieron los Grupos de Oración del Padre Pío, que se reúnen con un sacerdote y con permiso del obispo. La Santa Sede aprobó sus estatutos en 1986. El papa Francisco recordó en 2018 lo que les pedía: "Rezad mucho, hijos míos, rezad siempre, sin cansaros nunca".

Ilustración en estilo óleo de un grupo de oración parroquial, hombres y mujeres de varias edades rezando el rosario en círculo con un sacerdote en una capilla latinoamericana
Ilustración en estilo óleo de un grupo de oración parroquial que reza el rosario con su sacerdote en una capilla.

La Casa Alivio del Sufrimiento

En 1940 el Padre Pío y un grupo de amigos se propusieron construir un hospital en San Giovanni Rotondo, donde casi no había atención médica. Lo llamó Casa Sollievo della Sofferenza, Casa Alivio del Sufrimiento, y se inauguró el 5 de mayo de 1956. Quería un hospital de primera categoría y, a la vez, un lugar de caridad: lo llamó "templo de oración y ciencia", donde todos fueran "reservas de amor" para los demás, palabras que citó el papa Francisco en su visita. Hoy es uno de los grandes hospitales del sur de Italia y pertenece a la Santa Sede.

Gran edificio de hospital de piedra clara, con hileras de ventanas y banderas a lo largo del techo
La Casa Alivio del Sufrimiento, inaugurada en 1956, hoy un gran hospital de investigación. ⓘFoto: Marcello Castigliego, CC BY 3.0

Muerte, beatificación y canonización

El 22 de septiembre de 1968, cincuenta años después de los estigmas, celebró la misa para una multitud de peregrinos. Tenía ochenta y un años y apenas podía tenerse en pie. Esa noche se confesó, renovó sus votos y recibió la unción de los enfermos. Murió hacia las dos y media de la madrugada del 23 de septiembre, con el rosario en la mano, repitiendo "Gesù, Maria". Los frailes contaron que las heridas se habían cerrado en sus últimos días sin dejar cicatriz.

La causa se abrió en 1982. San Juan Pablo II lo beatificó en la plaza de San Pedro el 2 de mayo de 1999 y lo canonizó allí mismo el 16 de junio de 2002.

Los milagros del Padre Pío

Se cuentan cientos de historias de curaciones, conversiones y hechos extraños. Las separamos con cuidado:

  • Aprobado: la curación de Consiglia De Martino (1995). Madre de familia de Salerno, ingresó al hospital el 1 de noviembre de 1995 con unos dos litros de líquido linfático acumulado en el cuello por la rotura del conducto torácico. Se preparaba una operación. Llamó a fray Modestino Fucci, que rezó ante la tumba del Padre Pío. En pocos días el derrame había desaparecido. La consulta médica de la Congregación para las Causas de los Santos lo examinó el 30 de abril de 1998, y fue el milagro de la beatificación.
  • Aprobado: la curación de Matteo Pio Colella (2000). Niño de siete años, hijo de un médico de la Casa Alivio del Sufrimiento, entró en coma por una meningitis aguda en enero de 2000, con fallo de varios órganos. Su familia y los frailes rezaron ante la tumba del santo. Se recuperó por completo, y fue el milagro de la canonización.
  • Reportado: los estigmas. Fueron vistos por médicos, obispos y miles de personas, pero la Iglesia nunca los ha declarado sobrenaturales.
  • Reportado: bilocación, lectura de las almas y el "perfume" que anunciaba su presencia. Son testimonios de quienes lo conocieron. Al obispo Rossi, que le preguntó por la bilocación, le contestó que no sabía cómo sucedía ni si estaba presente "con el cuerpo o sin él".

¿Por qué el Padre Pío es patrono de la protección civil?

En 2004 el jefe de la Protección Civil italiana pidió a los obispos que nombraran al Padre Pío patrono de los voluntarios que ayudan en terremotos, inundaciones y otras emergencias, y el Vaticano lo aprobó. Su hospital, levantado en un pueblo pobre y remoto, era el modelo. En 2010 Benedicto XVI confió a esos voluntarios a la intercesión de su patrono, San Pío de Pietrelcina. En Pietrelcina lo veneran como patrono del pueblo, y la devoción popular lo invoca contra la preocupación y la angustia, por su consejo "Reza, espera y no te preocupes".

Vista desde la ladera sobre San Giovanni Rotondo, con el techo bajo y curvo de la iglesia de San Pío, el convento y el hospital
Vista sobre San Giovanni Rotondo, con la iglesia de San Pío, el convento y el hospital al pie del Gargano. ⓘNikzia, View of San Giovanni Rotondo with the Church of St. Pio, the friary and the hospital

Símbolos del Padre Pío en el arte

El Padre Pío es uno de los pocos santos cuya imagen viene sobre todo de fotografías, y casi todas las estatuas y pinturas siguen esos retratos. Lo reconocemos por:

  • El hábito capuchino café con capucha y cordón blanco con nudos. Los tres nudos recuerdan los votos de pobreza, castidad y obediencia.
  • Los mitones o guantes sin dedos, café o negros, que cubrían las heridas de sus manos. Algunas imágenes muestran las llagas en las palmas.
  • La barba blanca y el rostro de anciano, porque la mayoría de las fotos son de sus últimos años.
  • El rosario, que rezaba sin parar y llamaba su "arma".
  • El crucifijo, por los estigmas y su amor a la Pasión.
  • La mano levantada para bendecir, la postura de muchas estatuas.
Naturaleza muerta en estilo óleo con un hábito capuchino, el cordón con nudos, unos mitones, un rosario y un crucifijo, los atributos del Padre Pío
Naturaleza muerta en estilo óleo con el hábito, el cordón, los mitones, el rosario y el crucifijo: las señas del Padre Pío.

Fiesta y santuario

Celebramos al Padre Pío el 23 de septiembre, memoria obligatoria en todo el rito romano. San Giovanni Rotondo es uno de los santuarios más visitados del mundo católico: los peregrinos ven la vieja iglesia donde celebraba, su confesionario y la celda donde murió. La gran iglesia de San Pío, del arquitecto Renzo Piano, se consagró en 2004.

Ilustración en estilo acuarela de peregrinos que suben a pie por un camino de montaña hacia un pequeño convento de piedra en el Gargano, hacia 1950
Ilustración en estilo acuarela de peregrinos que suben a pie hacia el convento del Gargano.

En marzo de 2008, cuarenta años después de su muerte, su cuerpo fue exhumado y expuesto con el hábito y los mitones, con una máscara de silicona sobre el rostro. Desde 2010 reposa en una urna de vidrio en la cripta de la iglesia nueva. En 2016 el papa Francisco lo llevó a la basílica de San Pedro para el Jubileo de la Misericordia, como modelo de confesores.

El cuerpo del Padre Pío con hábito café en un féretro de vidrio y mármol, con el rostro cubierto por una máscara
El cuerpo de San Pío, expuesto a los peregrinos desde 2008; una máscara cubre su rostro. ⓘFoto: Vito Manzari, CC BY 2.0

Oraciones al Padre Pío

Pedimos la intercesión del Padre Pío en la enfermedad, en la angustia y en los problemas de familia. Antes de las oraciones, una palabra de honestidad: muchos textos que circulan con su nombre no tienen un origen comprobable.

  • La oración de San Juan Pablo II al Padre Pío. El Papa terminó la homilía de la canonización con una oración al nuevo santo. Comienza: "Enséñanos también a nosotros, te lo pedimos, la humildad de corazón, para ser considerados entre los pequeños del Evangelio". El texto completo está en la homilía del 16 de junio de 2002 en el sitio del Vaticano.
  • La novena eficaz al Sagrado Corazón. No es una oración al Padre Pío, sino una que él rezaba cada día por todos los que le pedían oraciones. Tiene tres súplicas apoyadas en las promesas de Jesús ("Pedid y se os dará") y termina con la Salve.
  • "Quédate conmigo, Señor". Se publica en todas partes como su oración después de la comunión, pero no conocemos un original italiano fechado y las versiones no coinciden. La consideramos atribuida a él.

Podemos invocarlo con sencillez: "San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros". Y les ofrecemos esta oración, escrita para este sitio:

Oración del Pastor Lyvers al Padre Pío

San Pío de Pietrelcina, fiel hijo de San Francisco, que pasaste la vida al pie de la cruz, en el altar y en el confesionario, ruega por nosotros.

Enséñanos a rezar sin cansarnos, a esperar en Dios y a no dejarnos vencer por la preocupación.

Presenta al Señor a los enfermos que hoy te encomendamos (nómbrelos), y alcánzanos la gracia de una buena confesión y de un corazón en paz.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Frases verificadas del Padre Pío

Miles de frases circulan con su nombre. Estas tienen una fuente que se puede consultar:

  • "Junto a la cruz se aprende a amar." Palabras que Jesús le dijo para consolarlo en una prueba (Epistolario I, p. 339), citadas por San Juan Pablo II en la beatificación.
  • "Parece que Jesús no tiene otra preocupación que santificar vuestra alma." (Epistolario II, p. 155, citada en la misma homilía.)
  • "En los libros buscamos a Dios, en la oración lo encontramos. La oración es la llave que abre el corazón de Dios." (Biografía oficial publicada por la Santa Sede para la canonización.)
  • "Quiero ser sólo un pobre fraile que reza." (La misma biografía.)

San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es la fiesta del Padre Pío?

El 23 de septiembre, día en que murió en 1968. Es memoria obligatoria en el Calendario Romano General. San Juan Pablo II fijó esa fecha cuando lo beatificó, el 2 de mayo de 1999.

¿De qué es patrono el Padre Pío?

Oficialmente, de los voluntarios de protección civil de Italia, patronazgo aprobado en 2004 a pedido de los obispos italianos. Su pueblo natal, Pietrelcina, también lo honra como patrono. La devoción popular lo invoca contra la angustia y la preocupación, por su famoso consejo "Reza, espera y no te preocupes".

¿Qué milagros se aprobaron para la canonización del Padre Pío?

Dos curaciones. Para la beatificación, la de Consiglia De Martino, de Salerno, en 1995: un derrame de líquido linfático en el cuello que desapareció en pocos días. Para la canonización, la de Matteo Pio Colella, un niño de siete años de San Giovanni Rotondo que estaba en coma por meningitis en el año 2000.

¿El Padre Pío tuvo de verdad los estigmas?

Médicos que lo examinaron desde 1919 describieron heridas en las manos, los pies y el costado, y sus hermanos las vieron durante cincuenta años. Su origen fue discutido, y en 1923 el Santo Oficio dijo que no constaba su carácter sobrenatural. La Iglesia lo canonizó por sus virtudes heroicas y por dos curaciones aprobadas; nunca ha declarado sobrenaturales los estigmas.

¿Dónde está el cuerpo del Padre Pío?

En San Giovanni Rotondo, en la provincia de Foggia, al sur de Italia. Fue exhumado en 2008 y desde 2010 descansa en una urna de vidrio en la cripta de la iglesia de San Pío, junto al antiguo convento, donde los peregrinos pueden verlo.

¿El Padre Pío dijo "Reza, espera y no te preocupes"?

Es su consejo más conocido, en italiano "Prega, spera e non preoccuparti", y resume bien lo que enseñaba. Pero nadie ha señalado todavía la carta o la fecha exacta donde aparece por primera vez, así que lo citamos como un dicho transmitido por quienes lo conocieron.

¿El Padre Pío conoció a San Juan Pablo II?

Sí. En 1947 el joven sacerdote polaco Karol Wojtyła, que estudiaba en Roma, fue a San Giovanni Rotondo y se confesó con él. Ya como papa lo beatificó en 1999 y lo canonizó en 2002, y en la homilía de la canonización recordó aquella confesión.

Fuentes

  1. Santa Sede: Padre Pío de Pietrelcina (1887-1968), biografía para la canonización. Fechas de la causa, los dos milagros aprobados y la cita de Pablo VI de 1971
  2. San Juan Pablo II, Homilía en la beatificación del Padre Pío, 2 de mayo de 1999
  3. San Juan Pablo II, Homilía en la canonización del beato Pío de Pietrelcina, 16 de junio de 2002
  4. Papa Francisco, Homilía en San Giovanni Rotondo, 17 de marzo de 2018
  5. Benedicto XVI, Encuentro con la Protección Civil italiana, 6 de marzo de 2010 (en italiano)
  6. Paolino Rossi, After Much Study, a Miracle (Inside the Vatican, abril de 1999; Catholic Culture). Detalles médicos de la curación de Consiglia De Martino
  7. Grupos de Oración del Padre Pío: preguntas frecuentes (en inglés)
  8. Francesco Castelli, Padre Pio sotto inchiesta: l'autobiografia segreta (Ares, 2008); en inglés, Padre Pio Under Investigation (Ignatius Press, 2011). El informe del obispo Raffaele Rossi de 1921