Oración a San Alejo: quién fue San Alejo y cómo pedir su intercesión
La oración a San Alejo se dirige a San Alejo de Roma, "el hombre de Dios": según una leyenda muy antigua, hijo de un senador romano que dejó su casa la noche de su boda, vivió como mendigo en Edesa y murió desconocido bajo la escalera de su padre. Su fiesta es el 17 de julio y es patrono de los mendigos y los peregrinos.
tradicional La leyenda cuenta que una voz en las iglesias de Roma mandó buscar al hombre de Dios en la casa de Eufemiano y que su mano muerta no soltó la carta hasta que rezaron el papa y el emperador.
La oración a San Alejo se reza mucho en México, en Colombia y en toda América Latina, y casi siempre con una intención concreta: que San Alejo "aleje" a alguien. Antes de rezarla conviene conocer al santo, porque su vida no tiene nada que ver con apartar a nadie. San Alejo es "el hombre de Dios", un joven rico que se alejó él mismo de todo lo que tenía para vivir como el más pobre de los pobres. En esta página contamos su historia y lo que de ella es leyenda, explicamos qué enseña la Iglesia sobre la costumbre de "San Alejo, aléjalo" y le proponemos una manera segura y hermosa de pedir su intercesión.
¿Quién fue San Alejo?
San Alejo de Roma, a quien los cristianos de Oriente llaman San Alexis, el hombre de Dios, es el protagonista de una de las historias más queridas de la Iglesia antigua. Era hijo de una familia muy rica de Roma. Dejó su casa la misma noche de su boda, vivió años como mendigo lejos de su patria y volvió tan cambiado por el ayuno y la pobreza que nadie lo reconoció. Murió bajo la escalera del palacio de su padre, y solo entonces supo su familia quién había vivido con ellos.
Celebramos su fiesta el 17 de julio. En las Iglesias de rito bizantino se le honra el 17 de marzo.
Gran parte de su historia es leyenda, y la Iglesia lo ha sabido siempre. Pero en su raíz hay un hombre real, un mendigo santo, y su ejemplo ha llevado a muchos cristianos hacia la humildad y el amor a los pobres durante más de quince siglos.

La leyenda del hombre de Dios
En la forma que nos transmitió la Iglesia griega, Alejo era el único hijo de Eufemiano, un senador romano, y de su esposa Aglae, que lo habían pedido a Dios durante muchos años. Creció piadoso y generoso. Sus padres le concertaron un matrimonio con una joven de familia noble. La noche de la boda, cuenta la leyenda, Alejo entregó a su esposa su anillo y su cinturón, le habló del amor de Dios y salió en silencio de la casa. Tomó un barco hacia Oriente.

Diecisiete años en Edesa
Llegó a Siria y se quedó en Edesa, la ciudad donde se veneraba la imagen de Cristo "no hecha por mano humana". Repartió todo lo que llevaba y se sentó entre los mendigos a la puerta de la iglesia de la Madre de Dios. Lo que recibía de limosna lo compartía con los ancianos y los enfermos. Los criados que su padre envió a buscarlo pasaron a su lado sin reconocerlo y le dejaron una moneda en la escudilla, y él dio gracias a Dios por recibir limosna de sus propios sirvientes.
Después de diecisiete años, según la tradición bizantina que recoge la Iglesia ortodoxa en América, un icono de la Virgen habló al sacristán y le mandó hacer entrar a "aquel hombre de Dios". La gente comenzó a alabar al mendigo, y Alejo, que no quería honores, huyó de Edesa.

Bajo la escalera de su padre
Quiso ir a Tarso, pero una tormenta llevó el barco a Italia. Volvió entonces a Roma. Flaco y gastado por el ayuno, nadie lo reconoció, y pidió a su padre un rincón donde vivir. Eufemiano le dio al mendigo un lugar debajo de la escalera de la casa. Allí vivió otros diecisiete años, despreciado por los criados, tan cerca que oía llorar por él a su madre y a su esposa.
Cuando supo que iba a morir, escribió su historia en una carta. El Martirologio Romano, en su edición de 1916, resume lo que pasó después: tras su muerte se dio a conocer "por una voz que se oyó en las iglesias de la ciudad" y por lo que él mismo había escrito, y en tiempos del papa Inocencio I su cuerpo fue llevado a la iglesia de San Bonifacio. La leyenda añade que el papa y el emperador encontraron el cuerpo con la carta en la mano, y que los dedos solo se abrieron cuando rezaron. Su padre, su madre y su esposa la leyeron y lo reconocieron por fin.

Lo que nos dice la historia
La Enciclopedia Católica explica lo que hay detrás del relato. La versión más antigua es una leyenda escrita en siriaco en Edesa entre los años 450 y 475. No usa el nombre de Alejo. Habla de un "hombre de Dios" que vivió en Edesa como mendigo en tiempos del obispo Rábula, que murió en 436; compartía con otros pobres las limosnas que recibía a la puerta de las iglesias, murió en el hospital y fue enterrado en la fosa común de los pobres. Antes de morir contó que era hijo de una familia distinguida de Roma. Cuando el obispo mandó abrir la tumba, solo se encontraron sus harapos.
El regreso a Roma y la muerte bajo la escalera vienen de una leyenda griega posterior, escrita antes del siglo IX. En Roma nadie había oído hablar de San Alejo hasta finales del siglo X: en 972, un obispo de Damasco desterrado, Sergio, recibió la antigua iglesia de San Bonifacio en el Aventino, fundó allí un monasterio de monjes griegos y latinos y llevó consigo la devoción al hombre de Dios. Los romanos la hicieron suya enseguida. A finales del siglo XI su historia ya estaba pintada en las paredes de la basílica de San Clemente.

La Enciclopedia Católica en español añade un dato que nos toca de cerca: aun antes de esa difusión romana, a San Alejo "se tributaba ya cierto culto" en España. En el siglo XV lo eligieron como patrono los Hermanos de San Alejo, los alexianos, que cuidaban a los enfermos y enterraban a los muertos en tiempos de peste.
Los milagros de San Alejo
Todos los prodigios que se cuentan de San Alejo son tradicionales: forman parte de la leyenda y no de la historia documentada.
- El icono que habla en Edesa y lo llama hombre de Dios (tradicional).
- La voz en las iglesias de Roma que mandó buscar al hombre de Dios en la casa de Eufemiano (tradicional).
- La carta que su mano muerta no soltó hasta que rezaron el papa y el emperador (tradicional).
- Curaciones junto a su cuerpo. La tradición bizantina dice que de sus reliquias brotaba un aceite perfumado que sanaba a los enfermos (tradicional).
"San Alejo, aléjalo": lo que enseña la Iglesia
Hablemos con claridad y con cariño. En muchos lugares circulan oraciones y velas de San Alejo "para alejar" a una persona: un vecino molesto, un enemigo, la expareja, la "tercera persona" en un matrimonio. La costumbre nace del parecido entre el nombre Alejo y el verbo alejar. No viene de su vida ni de ninguna tradición de la Iglesia, y muchas de esas oraciones, que se venden en tiendas esotéricas o se copian en internet, mezclan la fe con prácticas mágicas.
¿Qué podemos pedir? Mucho. Podemos pedir a Dios, por la intercesión de San Alejo, que nos libre de quien nos hace daño, que nos dé paz en casa, fuerza para poner límites sanos y valor para romper con una relación que nos aparta de Dios. Eso es oración verdadera.
Lo que no podemos hacer es tratar a un santo como un amuleto. El Catecismo llama superstición a "atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales" (CEC 2111), y rechaza las prácticas con las que se pretende tener un poder oculto sobre otra persona, "aunque sea para procurar la salud" (CEC 2117). Tampoco podemos desearle mal a nadie: Jesús nos mandó amar a nuestros enemigos y rezar por los que nos persiguen (Mateo 5, 44). Si alguien le hace daño de verdad, le amenaza o le maltrata, busque también ayuda concreta: su familia, su parroquia, un consejero o las autoridades. Rezar no excluye protegerse.
Y si usted ha usado esas velas o esos rituales, no tenga miedo. Un sacerdote lo recibirá con paciencia en la confesión, y San Alejo, que eligió ser el último de todos, será el primero en alegrarse de que vuelva al Señor.

Oración a San Alejo
No conocemos ninguna oración antigua y oficial a San Alejo que se rece hoy en toda la Iglesia. La mejor oración a un santo es la que nos lleva a Dios por el camino que él recorrió. Le proponemos esta, escrita por el Pastor Lyvers para esta página:
San Alejo, hombre de Dios, tú dejaste la riqueza, la fama y hasta tu propia casa para no tener otro tesoro que Cristo. Viviste entre los pobres sin que nadie te conociera, y no te quejaste de los desprecios.
Intercede por nosotros ante el Señor. Aleja de nuestro corazón el orgullo, la envidia y el rencor. Líbranos de quienes quieren hacernos daño, y danos la gracia de perdonarlos y de rezar por ellos.
Ruega por los que no tienen casa, por los que piden limosna a la puerta de nuestras iglesias, por los peregrinos y los migrantes que están lejos de su tierra. Que sepamos reconocer a Cristo en el pobre que pasa a nuestro lado. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Puede rezarla en su fiesta, el 17 de julio, o cuando sienta que necesita humildad o protección. Acompáñela con un Padre Nuestro y, si puede, con una obra de caridad hacia alguien que pasa necesidad. Esa es la mejor manera de honrar a San Alejo.

Por qué San Alejo es patrono de los mendigos y los peregrinos
San Alejo es patrono de los mendigos porque eligió serlo: se sentó durante años entre los pobres a la puerta de la iglesia y compartió con ellos lo poco que recibía. Es patrono de los peregrinos y los viajeros porque pasó la vida en los caminos y en el mar, extranjero lejos de su patria y extranjero en su propia casa. Los alexianos lo tomaron como patrono por su vida escondida al servicio de los más pobres.
Símbolos de San Alejo en el arte
San Alejo es fácil de reconocer cuando se conoce su historia:
- La escalera: su signo más conocido. La Enciclopedia Católica en español dice que en el arte "se le representa sosteniendo una escalera", y muchos pintores lo muestran muerto debajo de ella.
- Ropa de peregrino o de mendigo: un manto remendado, los pies descalzos y a veces una escudilla para la limosna.
- El bastón de peregrino: por sus largos viajes, como en el mural de Ferrer Bassa.
- La carta: el papel que tenía en la mano al morir y que reveló a su familia quién era.
En los iconos orientales aparece como un asceta delgado y barbado, con una túnica sencilla, a menudo con la Madre de Dios en lo alto, en recuerdo del icono de Edesa. En la Nueva España, José Juárez lo pintó vestido de rojo, con una cruz y un bastón, y con las escenas de su vida al fondo.

La fiesta de San Alejo y su iglesia en Roma
Celebramos a San Alejo el 17 de julio. Su memoria ya no está en el Calendario Romano General, porque se sabe muy poco con certeza de su vida, pero se celebra en los lugares donde se le quiere. Su iglesia es la basílica de los Santos Bonifacio y Alejo, en el monte Aventino, en Roma, donde según la tradición ortodoxa se hallaron sus reliquias en 1216 y donde todavía se muestra a los peregrinos la escalera bajo la cual, dice la historia, vivió el hombre de Dios.
Pidamos a San Alejo que nos enseñe a buscar a Dios sin buscar aplausos, y que no pasemos nunca de largo ante el pobre que espera a nuestra puerta.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue San Alejo?
Según su leyenda, el único hijo de un senador romano llamado Eufemiano que, la noche de su boda, dejó a su esposa y su casa para vivir solo para Dios. Pasó diecisiete años como mendigo a la puerta de una iglesia en Edesa, en Siria, y otros diecisiete en la casa de su padre en Roma, sin que nadie lo reconociera, durmiendo bajo la escalera. Una carta hallada en su mano al morir reveló quién era.
¿Para qué sirve la oración a San Alejo?
Para pedir su intercesión por los pobres, los que no tienen casa, los peregrinos y los viajeros, y para pedir la humildad que él vivió. Muchos le rezan también para que Dios los libre de personas que les hacen daño. Eso se puede pedir a Dios, pero no para "alejar" a alguien con un ritual ni para desearle mal: la oración cristiana nunca es un hechizo y siempre incluye el amor a los enemigos.
¿Es católico pedirle a San Alejo que aleje a una persona?
La costumbre nació del parecido entre el nombre Alejo y el verbo alejar; no tiene relación con la vida del santo. Pedir a Dios, por la intercesión de un santo, protección frente a quien nos hace daño es legítimo. Las velas, polvos o rituales para apartar o "amarrar" a otra persona son superstición o magia, que el Catecismo prohíbe (CEC 2111 y 2117).
¿Cuándo es el día de San Alejo?
El 17 de julio en la Iglesia latina, según el Martirologio Romano. En las Iglesias ortodoxas y en las católicas de rito bizantino se celebra el 17 de marzo como San Alexis, el hombre de Dios.
¿Es verdadera la historia de San Alejo?
En parte. El relato más antiguo, escrito en siriaco en Edesa en el siglo V, habla de un mendigo santo, el "hombre de Dios", que vivió allí y dijo ser hijo de una familia noble de Roma. El regreso a Roma y la muerte bajo la escalera pertenecen a una leyenda griega posterior. Detrás de la historia hay un hombre real que eligió la pobreza por amor a Dios.
Fuentes
- Enciclopedia Católica: San Alejo (ec.aciprensa.com). La leyenda siria del hombre de Dios en tiempos del obispo Rábula, la leyenda griega, Sergio de Damasco en el Aventino, los Hermanos de San Alejo y la escalera
- Catholic Encyclopedia (1907): St. Alexius. Fechas de la leyenda siria (450-475), el juicio del historiador J. P. Kirsch y los frescos de San Clemente
- Orthodox Church in America: Venerable Alexis the Man of God (17 de marzo). La forma bizantina del relato: el icono que habla en Edesa, la voz en Roma, la carta y el hallazgo de las reliquias en 1216
- The Roman Martyrology (1916), 17 de julio (Internet Archive)
- Catecismo de la Iglesia Católica, 2110-2117 (superstición, idolatría, adivinación y magia)